14 de marzo de 2012

Histeria femenina

La histeria femenina se consideró durante mucho tiempo una enfermedad propia de las mujeres. No había unos síntomas claros, era simplemente cosas raras que hacían las mujeres mayores de la adolescencia. Comportamientos extraños, sofocos, efectos físicos de las pasiones que sentían... Esta “enfermedad” está muy documentada en textos medievales, renacentistas, y hasta el siglo XIX, cuando la Medicina debió decidir que no era para tanto, y que eran simples comportamientos histéricos de algunas mujeres. Sin embargo, en la literatura está aún presente durante el siglo XIX, y creo que casi todos los libros que he leído de ese siglo se nombra, o se padece. En Doña Perfecta, por ejemplo, Rosarito se pone enferma porque no le dejan ver a Pepe, tan enferma que la acaban mandando a un manicomio, porque su tristeza, o incluso depresión, se consideraba locura femenina. En La Barraca (por decir los dos que he leído últimamente) Roseta también sufre cuando no le dejan ver al chico que la ronda, y pasa días y días en cama, con fiebres.

Ahora no estará considerada una enfermedad propiamente dicha, pero creo que no podemos negar que las mujeres somos más complicadas y más retorcidas que los hombres. Yo soy mujer y lo sé, y lo noto, y lo veo. Y hasta ahora, la mayor parte de las mujeres que conozco son más retorcidas, le dan más vueltas a las cosas (lo que lleva la mayor parte de las veces a malentendidos o cabreos sin sentido), y a veces actúan raro, derivado de todo esto.
A mí me ha pasado. Le doy vueltas a las cosas, entro en una espiral de pensamientos negativos, de venganzas innecesarias, y lo acaba pagando otra gente.
Así que, aunque no sea una enfermedad diagnosticada por un médico, que ya esté desterrada de los manuales de Medicina (o con lo que estudien, que realmente no lo sé), es real. Y la sufrimos.

Todo esto viene por una de mis compañeras de piso. Está en pleno ataque de histeria femenina, y la doy por perdida hasta que vuelva a encontrar el camino de las personas cuerdas, se acabe el curso o se tire por la ventana (no tendría mucho efecto, vivimos en un 1º bajito).
Primero, la manipulación a mi otra compañera de piso, todavía no sé por qué, que llevó al silencio absoluto a la casa durante dos semanas y a estar la cocina vacía de platos, ollas y demás. Ahora la otra chica me habla, cortada, pero me habla cuando tiene que hacerlo.
Luego, le dio por cambiar de novio. Encontró hace unos años a la mejor persona que podía haber que la aguantase (paciente, cabal, estudiante de matrícula de fisioterapia y sacando medicina por libre, además de guapo, con una familia normal y majo), y lo cambió por otro tío medio que tiene pinta de trabajar en un andamio y comer bocata de chorizo mientras le grita a las chavalas. Además, lo vi ayer por primera vez, está escuchimizado y tiene cara de lelo. Y ella, si va para abogada como mínimo, fiscal como le sugieren los profesores (o eso dice ella, que también miente más que habla según lo que voy viendo)... no sé yo si estará a gusto con alguien que no entienda la mitad de lo que le dice. O bueno, quién sabe, el otro chico vive en Pontevedra y a lo mejor no sabe que anda por ahí con otro.
Parecía que este cambio la había asentado un poco. Que su histeria venía por falta de hombre, pero ya dejé de entender nada. Todavía no me habla, aunque un par de veces tuvo que hacerlo (pagarme internet, preguntarme otra cosa que no me acuerdo, y cuando entra en la cocina y estoy yo, me saluda), y vuelve a hablar sola cuando estoy delante (imagino que solamente por eso se le podría atribuir la histeria femenina). Pero me ha vuelto a romper los esquemas.
Hace semanas que decidí que ellas podían arreglar los problemas que tenían conmigo, pero que yo no iba a perdonarlas. La putada que me hicieron de tratarme como una mierda y como si no contara, sin tratarme como a una persona, no la pienso perdonar. Yo vivo en mi tranquilidad con mi cobaya, mi novio y mis amigos, y mi habitación. No necesito mucho más, y me siento más tranquila y mejor desde que dejaron de hacerme caso.
Entonces, aunque ellas me hablen o se vuelvan a comportar con normalidad mientras estoy delante, yo no les doy ninguna clase de confianza para que vuelva a ser todo normal. En resumen, soy autosuficiente, las ignoro, no toco sus cosas... vivo en un “universo aparte”. Pero aún así, había cosas de la convivencia que no había cambiado: si voy a fregar mis platos y hay alguno suyo, o un vaso, o lo que sea, lo lavo también. Lavar los platos es realmente, de la casa, lo único que me gusta hacer y que no me cuesta trabajo. Lo peor es mojarme las manos, y una vez mojada, me da igual fregar un plato o diez. Así lo habíamos hecho durante todo el curso, salvo que algo estuviese excesivamente sucio (una sartén quemada, algo pegado que queda a ablandar, etc.). Y aunque no me hablasen, cuando volvió a haber platos y ollas, yo lavé lo suyo sin ningún problema; también recojo los que hay secando y todo eso. Simplemente, no me importa hacerlo.
Y ellas, hasta ahora, si veían un plato mío o algo así, también lo fregaban. Algo igualitario.
Pero ayer hice para comer una chuleta que había sobrado del día anterior con arroz en blanco. Cocí el arroz en una ollita muy mona que compré para mí cuando dejaron caer que no querían que usase sus cosas (no lo cumplimos al 100% porque los cuchillos, los vasos y los trapos son míos, al igual que los tenedores y cucharas son suyos). Ensucié un plato, en el que comí, tenedor, cuchillo, la ollita y el tupper donde estaba guardada la chuleta.
Mientras yo acababa de hacerme la comida, ella llegó con el tío lelo y se pusieron a cocinar. Yo me fui a comer a mi habitación como de costumbre, ellos quedaron comiendo en la cocina. Cocinaron, comieron, fregaron los platos y se fueron. Cuando un rato después salí yo, me encontré mi ollita y el tupper religiosamente apartados dentro del fregadero, sin haberlos tocado.

Histeria femenina, coño. No me explico eso. ¿No se supone que ya se comporta normal conmigo? ¿Es que le molesta que friegue lo que usa en el desayuno mientras cocino, y es su manera de decirme que cada uno toca solamente lo suyo?
Pues no, guapa. Yo voy a seguir haciendo lo que hasta ahora estuve haciendo. A ver si algún día te das cuenta de lo estúpida y egoísta que eres, y a lo mejor, algún día lejano, te das cuenta de que te estás convirtiendo, más que en una loca, en una hija de puta. Egoísta, sobre todo, queriendo que el mundo de mueva a tu compás, y cuando a ti te apetezca. Mentirosa, manipuladora y, sobre todo, PESADA.
Voy a seguir fregando lo que me encuentre, voy a seguir recogiendo lo que está en el escurridor, y a lo mejor te das cuenta de que te estás comportando como una cría irracional y una egoísta, cuando eres la única que se está comiendo la cabeza con fantasmas y cosas raras, y que el resto nos comportamos normal. Ni ganas que tengo de hacerlo, pero para hijas de puta estoy yo. Y quiero que te sientas miserable.

Espero que el tío lelo te deje pronto. Que te haga sufrir un rato, que necesitas una cura de humildad rapidito, y no hay mejor manera que a base de hostias.

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