18 de marzo de 2013

Casi un mes después

Va a hacer un mes que no escribo en el blog. Y me he acordado de casualidad.
Mi vida sigue como desde hace unos meses, estudiando por las mañanas y ganchillando por las tardes. Esperando a que Gerardo vuelva de trabajar para hablar con él un rato y seguir contando los días que nos quedan para vernos.

Aunque sí han pasado últimamente algunas cosas que podría haber contado aquí. Pero como la mayor parte las estoy escribiendo en el blog de Enemy Dolls, no se me ocurre dejarlo también por aquí. Además de los posts normales que hago, estoy empezando una serie de entradas relacionadas con los mercadillos y las ferias, y cómo prepararse para salir a vender en ellas. De momento solo se ha publicado la primera de las entradas, que es la entrada en la que cuento mis intenciones de escribir el resto, pero ya tengo escritas y programadas (aunque las voy modificando) otras cuatro entradas. Creo que se acabará quedando en 6 ó 7, es decir, me queda poco de escribir. (Mentira, voy repasando, añadiendo y quitando cosas a cada poco, hasta que estén todas publicadas estaré escribiendo)
Se irán publicando una a una las entradas cada jueves. Las tengo programas para las 11-12 de la mañana, más o menos. Está ya la entrada de intención, y le siguen la de “poner los dientes largos” con mesas bonitas y variadas, la de buscar mercadillo, poner precio a lo hecho a mano y cómo diseñar la mesa. Además, haré una de etiquetas y carteles, los objetos que hay que preparar para llevar, y por lo menos una entrada de “antes-durante-después” del mercado. A lo mejor esa acabo dividiéndola en dos. Tendré que hacerla para ver la extensión antes de decidirme.

Además, vuelvo a estar lesionada por ganchillar. A principios de año me lesioné en las dos manos, por ponerle a perforar algunos folios (y mi perforadora es incómoda, tengo que cogerla mal, hacer fuerza mal y tener tendones de mantequilla) y tuve que estar unos días de reposo. Desde hace unos días siento que el codo derecho me molestaba un poco. Al final de la tarde-principio de la noche me daban calambres en la mano derecha, y notaba molestias en el antebrazo. Llevo dos días dándole reposo y se hace difícil. Siendo zurda no sabía que usaba para tanto la mano derecha. Sobre todo me dolía al echarme el bolso al hombro, un movimiento en el que apenas había reparado.
A ver si se pasa pronto y puedo seguir ganchillando. Tengo las tardes como vacías al no poder hacer nada. Antes, desde después de comer hasta las 6-7 ganchillaba un rato, y luego me ponía con los blogs, internet y esas cosas. Ahora, no tengo nada que hacer ese tiempo. Bueno, hoy lo he empleado en preparar la entrada sobre diseñar las mesas para los mercados, pero ayer estaba como... “hay demasiadas horas”. Y como el tiempo no acompaña, tampoco puedo salir de casa. Aunque tampoco podría hacer fotos, cargar una cámara de un kilo en un brazo que necesita reposo no es muy recomendable.

Para terminar con una microentrada comparada con lo que estoy acostumbrada a escribir... ya tengo fecha de vuelta a Castellón :D Aprovecharemos Semana Santa con algún festivo más que tienen allá para escaparme unos cuantos días, y me iré casi una semana. Ya tengo los billetes de avión, y cuando Gerardo vuelta de sus aventuras tunecinas (por llamarlo de alguna manera) buscaremos hotel/hostal en el que quedarme. Hubo un intento de pensar en quedarme en su casa, pero estaremos más a gusto si tenemos una habitación para nosotros, sin familia alrededor.
No tenemos muchos más planes. Ir, estar con él, compensar estos meses que estuvimos lejos, y cargar las pilas hasta el Resurrection. A ver si consigo que me busque un sitio oscuro por las noches para ir a ver estrellas juntos, y... a ver si consigo una tarde su cocina vacía y experimentamos unas magdalenas o algo.
Creo que hay planes para que hagan ellos un concierto en las fechas en las que estaré por allí, pero no está todo cerrado. Qué pronto volveré a hacer fotos en directos de ser el caso. Pensé que pasarían más meses xD

Sin mucho más que contar. Sigo adelante con dos de los tres cursos online a los que me inscribí (uno era demasiado coñazo y no me estaba aportando más que desesperación), y contando los días hacia atrás para volver a subirme a un avión. Esta vez a una ciudad que me va a gustar solamente porque está él en ella.