3 de septiembre de 2013

Planes para el curso

Hacía tiempo que quería hacer esta entrada, pero tenía muchos flecos sueltos para aventurarme a hacer conjeturas y escribir sobre ella. Ahora que parece que empiezan a perfilarse las cosas y que empiezo a tenerlas más claras, me atrevo a echar cuentas de la lechera.

Creo que aún no expliqué qué me pasó con el examen en junio de la carrera, de la única asignatura que me queda. Suspendí (como el resto de la clase, si existe realmente la norma de que hay que aprobar a un tanto por cierto de presentados, en mi facultad se la pasan por el forro de los cojones), y como no estaba contenta con mi suspenso, hice una reclamación. Al mes me dieron la resolución, y sigo suspensa. Debería haberme presentado ayer al examen de septiembre, pero pasé de estudiar durante el verano. Y es que estoy cansada, por muchas cosas diferentes, pero sobre todo, por el pasotismo y el desprecio a los alumnos de mi facultad desde la parte del profesorado. Me explico:
Este examen consta de dos partes, cada una de ellas corresponde a una profesora diferente. La primera parte es un comentario de texto de tipo gramatical para explicar los recursos cohesivos, gramaticales y textuales y tal. La segunda son preguntas sueltas sobre adverbios, marcadores del discurso y tipología textual.
Cuando tuve que preparar el examen para diciembre de 2012 (porque aunque me presenté en diciembre lo hice con los apuntes de clase, muy escasos) le mandé un mail a la profesora de la primera parte preguntándole qué bibliografía debería usar para preparar el temario. Me respondió que los apuntes de clase y la bibliografía que nos había dado a principios de curso. Preparé el examen según los apuntes, y cuando suspendí, me dijo que las definiciones estaban mal. Entonces, para preparar el examen de junio 2013, fui a la biblioteca de mi facultad a buscar la bibliografía recomendada. Para empezar, la mitad de los libros o artículos que aparecen en la bibliografía que nos dio (unas 8 páginas en total, entre temas concretos y bibliografía general) no están siquiera registrados en la biblioteca. Usé para mis apuntes y para el examen los que encontré y que me servían. Pues cuando suspendí en junio y fui a hacer la revisión del examen me encontré respuestas en plan “esta definición está bien, pero me gusta más la del otro señor; esta definición, aunque la dice Fulanito, no me convence”, etc.
Además, el examen es un comentario de texto especial que solamente damos en esa asignatura y que supongo que la profesora se ha sacado de la manga, porque a todo al que le hablo de él, salvo que haya tenido esa asignatura, no lo conoce. Es decir, no hay ninguna guía o bibliografía para prepararlo. Tras preguntarle cómo se hacía para diciembre 2012 y no conseguir ninguna respuesta clara (solamente un esquema con los puntos que hay que tocar) construí yo misma el esquema del comentario, y le envié un comentario hecho para esa convocatoria. Recibí una serie de correcciones, pero sin más explicación (como “no bajas al nivel del texto”, cuando estaba todo ejemplificado y el texto interpretado). Como en la corrección del examen de diciembre me repitió lo mismo, a principios de junio 2013 le mandé otro comentario para que me lo corrigiera para presentarme en esa convocatoria. Y nunca obtuve respuesta. A una semana del examen (3 semanas después de haberle mandado el comentario y una serie de preguntas) otra profesora me dijo que se había ido de baja, y que por eso no me contestaba. A dos días del examen, la profesora se reincorporó y me respondió el mail con un “aquí te respondo a las preguntas, pero no tengo tiempo de mirar el comentario”. Y como el comentario no había cambiado gran cosa respecto a junio, volví a suspender.
Respecto a la profesora de la segunda parte del examen, su pasividad es mayor. Su parte en teoría es más fácil de hacer, y siempre saco mejores notas que en la primera, pero no lo hago perfecto. Mis protestas respecto a ella es lo difícil que es saber qué información quiere en las respuestas. Es decir, la mayor parte de su examen son definiciones y clasificaciones de palabras, pero no sé con qué cantidad de información quiere que rellene esas definiciones (la clasificación solo, también la explicación de qué es esa clasificación, su uso dentro del texto, etc.). Cuando fui a la revisión del examen de diciembre 2012 me dijo qué quería y cómo lo quería. Pero cuando estuve estudiando para junio, me di cuenta de que no había entendido bien a qué se refería, porque en casa seguía haciendo las cosas como para el examen anterior. Le dije algo de “fui a la revisión del examen y me diste las correcciones, pero no las recuerdo bien, ¿cuáles eran?” y la respuesta fue algo como “si viniste a la revisión del examen sabrás cuáles son las correcciones”. Surrealista.
En el caso concreto del examen de junio, la nota baja de la primera parte se basaba en que las definiciones no eran precisas (y estaban todas chapadas de la bibliografía) y en la segunda, además de había preguntas que no sabía que podían entrar y no preparé (en parte culpa mía, no puedo reclamarle nada a la profesora), se inventó una clasificación en las preguntas que sí me había preparado.
En ambos casos, ir a las revisiones de los exámenes no ha servido de nada, solo para afianzar mi odio hacia mi facultad, mi carrera, su asignatura y, concretamente, ellas dos. En el caso de la profesora de la primera parte, hablando de que estuvo de baja y no me ayudó lo más mínimo con el examen, “son cosas que pasan, no ha podido ser”. Y en el caso de la otra, después de ver el examen, “pero mujer, si me escribes un mail y no te respondo con lo que quieres, tú insiste”.
La reclamación se basaba en 1)las definiciones de la primera parte son correctas según la bibliografía y 2)la clasificación según la que corrigió la profesora la segunda parte no existe. La reclamación vino ratificando las correcciones de las profesoras repitiendo, casi palabra por palabra, lo que ellas (sobre todo la de la primera parte) me dijeron: no, no se ajusta, no, no bajas al nivel del texto, no interpretas. (nota: el texto a comentar era este: http://ocurrienfebrero.blogspot.com.es/2009/01/os-invito-con-juan-jos-mills-al.html y según la profesora, es una crítica al abuso de la tecnología; y esa interpretación no hay manera de mantenerla). Referente al segundo punto de la reclamación, pasa por alto lo que reclamaba y prefiere centrarse en las preguntas que fallé por falta de estudiar (que no estaba reclamando porque considero que la profesora tenía razón). Para terminar la carta de manera amistosa, añaden un punto diciendo que tengo “deslices en la ortografía y en la redacción”. Y por eso no paso. No.
Además, según la normativa, para resolver la reclamación se han de reunir varios profesores del departamento de la asignatura, y en esa reunión y corrección no pueden participar los profesores titulares de la asignatura. En la carta no especifican qué profesores se han encargado de la corrección, y tal y como está redactada, me da que alguna de las profesoras (sobre todo la de la primera parte) está dentro. Pero no tengo manera de saberlo. Cuando vuelva a acercarme a la facultad iré a hablar con uno de los profesores de ese departamento en los que más confío y le preguntaré si sabe algo del tema.

En fin, entonces me encuentro a mitades de agosto con una asignatura pendiente. Me encuentro con que para el examen de junio estuve estudiando mes y medio y no sirvió de nada (saqué 3 décimas más que en diciembre, pasé del 3,5 al 3,8) y que necesito hacer tutorías con la profesora de la primera parte para poder sacar su asignatura (que me dé concretamente qué quiere que le escriba, ya que buscando por mi cuenta no le gusta) y en agosto me va a hacer menos caso que estando de baja. Decidí no presentarme en septiembre. Estoy cansada, me tienen harta, y no puedo afrontar presentarme otra vez tan temprano, y sabiendo que voy a volver a suspender. No me vale la pena ni hacer los 100km de ida, ni hablar de los 200km de ida y vuelta. El examen fue ayer y no me presenté.
Si tengo ánimos y creo que puedo hacerlo bien, me presentaré en diciembre. Pero eso significa que este curso tampoco entro al máster. Entonces, ¿qué hago durante el curso?

La opción más cómoda es la de repetir el invierno pasado: quedarme en casa, estudiar un poco cada día, aprovechar y terminar la EOI o sacarme el Advanced por mi cuenta; y ganchillar y seguir haciendo crecer a Enemy Dolls.
La opción que más me gustaba: entrar en un ciclo, volver a Coruña, y sacar la asignatura a la vez que el ciclo. Hace años que quiero aprender a coser bien, y necesito anímicamente volver a aprobar y estudiar algo que me gusta. Joder, aunque sea estudiar algo práctico. Tenía tanto la opción de hacer el ciclo medio como el ciclo superior, y tras salir las listas de espera de la gente inscrita en junio, tengo las mismas posibilidades de entrar a cualquiera de los dos (o sea, no: hay 17 personas en lista para el medio y 22 para el superior y esa gente tiene preferencia antes que yo, aunque tenga más nota, porque ellos hicieron preinscripción en junio y yo la haré en septiembre). Aún así, iré hasta el instituto (200km otra vez) para inscribirme igualmente, por si suena la flauta, además de preguntar por el régimen de adultos, es decir, para ir por las tardes, aunque sea un coñazo. Espero que haya suerte, porque necesito esa actividad, la independencia, el aprender cosas útiles por fin y todo eso.
Dentro de esto hay una variante, que me gusta menos pero que es más fácil: hay señoras en mi pueblo que cosen (y esto no lo sabía, porque hubiera empezado hace tiempo) y dan clases de costura. Si el ciclo falla por todos lados, es probable que le pida clases a alguna señora. No es lo mismo, no tengo la satisfacción de las notas ni de la responsabilidad, pero la parte creativa/útil la tengo cubierta.
La otra opción que hay, menos bonita y más improbable, es echarme al monte. Es decir, mi padre tiene una huerta que los últimos años ha estado trabajando un señor, pero ahora el señor está mayor, tiene problemas de ciática y lleva ya todo el verano chungo. Mi padre teme que le diga que deja la huerta, y no quiere que se vuelva a convertir en una finca salvaje. Creo que se está planteando trabajarla, pero sé cómo es y no va a hacer nada. Pues bueno, a mí sí me apetece. Me apetece poner un gallinero pequeño, probar a cultivar cuatro cosas y ver cómo sale adelante. Sin pretensiones comerciales, por supuesto, solamente como catarsis y como cambiar de aire. Y sobre todo, por conseguir hacer algo que sea satisfactorio (como lo es el ganchillo) pero sin las protestas de mi padre de “es que pasas el día ganchillando sin hacer nada”.
No, no me he olvidado del factor lluvia, frío y temporales de Galicia. Lo tengo en cuenta y a pesar de eso me llama la idea.

Y en eso estamos. Mi hermano está volviendo ahora mismo para Santiago, y yo sigo sin saber qué va a ser de mí el próximo curso. De momento, lo que sé es que voy a ir a hacer la preinscripción al ciclo y esperar a que el 16 saquen las listas y posibilidades de matricularse.

*Todos estos planes referentes a volver a Coruña incluían a Gerardo y contemplaban la posibilidad de que él también hiciese un ciclo, pero sus listas de espera son mucho mayores que las mías, y además me acaba de decir que le llamaron para una entrevista de trabajo :D