31 de mayo de 2012

Fotos del Expotaku (Enemy Dolls)

Prometí las fotos del Expotaku, y aunque hice la anterior entrada antes de lo previsto, aquí están. Tras verlas en casa me di cuenta de que no saqué fotos del ambiente, me centré más en mi mesa, así que solamente traigo fotos de amigurumis.
Un poco de cosa visual al blog, que llevo unos días marcándome entradas muy densas (que yo disfruto escribiéndolas, pero no creo que pase lo mismo con quien me lea).




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Recién montada la mesa, el primer día antes de que llegase nadie.




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Nuestra mesa desde lejos. Comparada con las otras, teníamos colorido y llamábamos la atención de sobra xD




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Perry tiene gorro!



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Y una cotilla presumida...


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30 de mayo de 2012

Relatos de horror - Me siento ofendida

Me han ofendido. Me siento ofendida. Y por eso me pongo a escribir una entrada que no entraba en mis planes a estas horas de la noche, cuando aún tengo fotos que subir. Pero me han ofendido y hoy no ha sido un buen día para ofenderme.

Hace unas semanas, creo que durante Semana Santa, mi hermano me dijo que quería que le escribiese un relato para un concurso de su Facultad. Él no iba a escribirlo, y era una especie de trabajo. Escribirlo era el trabajo y luego la profesora lo presentaría a concurso, o algo así. Pero me dijo que no escribiese nada bueno, porque no quería ganar, solamente presentar el trabajo. La razón por la que no le interesaba ganar era que en el acto de entrega del premio (un lote de libros) había que leer el relato en alto, cosa que le daba vergüenza, además de estar expuesto a que le hiciesen preguntas sobre él.
Lo único que me dijo mi hermano sobre las bases del concurso era que el relato tenía que ocupar una hoja, y tenía que tratar la relación de un personaje con un libro. Nada más. Entonces, yo, que no puedo hacer las cosas fáciles, me puse a pensar en cómo hacer destacar mi relato (aunque mi hermano no quisiera ganar, una tiene orgullo e iba a competir contra alumnos de Magisterio, con hacerlo un poquito bien estaría chupado). Pensé que todo el mundo iba a escribir algo bonito que habían sentido con algún libro de su infancia, todo muy puke rainbows, con unas relaciones espaciales y temporales muy simples, además de una narración probablemente infantil y un final cerradito y bien apañado. Quizás hubiese alguien con un poco más de habilidad que hiciese algo diferente, pero veía perfectamente sus relatos lineales tratando a un solo libro. Entonces, tiré de todo lo que pude para escribir ese relato sin tener el libro que escogí delante e hice todo lo que pude para haberlo escrito de una sentada.
Hice que mi personaje primero presentase diferentes libros con los que había “disfrutado”, y luego hacer que su acción corriese paralela a la del libro que leía, haciendo saltos de una acción a otra. Y así me salió un apasionado de la literatura de terror al que impresionan mucho esos libros (como a mí), que en medio de la lectura de Drácula tiene un incidente en la cocina. Preparé el ambiente, introduje los mejores relatos de horror (no terror) que leí durante este curso en Literatura Francesa, además del bagaje que ya tenía antes de esa asignatura, y me salió un texto que, yo creo, está bastante decente. Por lo menos estoy orgullosa de él.
Cuando se lo pasé le dije que lo sentía mucho, pero que iba a ganar el concurso.

Pues bien, hoy me ha dicho que no solo no he ganado, sino que no he quedado ni entre los 10 primeros. Indignada y con mucha curiosidad (¿qué clase de cosas habían superado a mi relato?) le pregunté si los relatos ganadores se podían leer en algún sitio. Y se pueden. Y por eso estoy escribiendo esto.
No me gustó que mi relato no ganase, no voy a mentir. Llevo tiempo guardándolo con ilusión pensando en que estaba muy bien, y me llevé un palo cuando me dijo que no es que no hubiese ganado, es que había quedado bastante mal. Pero no es por eso por lo que estoy escribiendo. Es porque estoy ofendida e indignada por la clase de relatos que han ganado.
De primeras, creo que no he ganado porque mi hermano no leyó bien las bases del concurso y escribí algo diferente a lo que pedían. Todos los relatos son de niños a los que un libro les hace felices. Todo es muy cursi, todo es muy bonito. Hay incluso reencuentros con los esos libros cuando son mayores y vuelven a sentir el calor de la infancia. Oh, puke rainbows, muchos rainbows.
Creo que mi estómago no hubiese dado para escribir algo así. Estoy intentando crecer en el género del terror o la ciencia ficción, mis épocas de escribir sobre niños melosos han pasado (el último que escribí fue en 1º de ESO, en un concurso sobre el Prestige). Bueno, creo que podría aceptar sin indignarme que me hubiesen ganado por no haberme ceñido a las bases, o por tocar un género en el que no me hubiese desenvuelto. Pero es que hay más.
Porque mi curiosidad es insaciable, y me puse a leer a los relatos ganadores. Tras leer 5 de los 10 que están seleccionados hice un descanso, porque como siguiera leyendo me iba a tirar tanto de los pelos que me iba a quedar calva. En general, son relatos insulsos, con una estructura que brilla por su ausencia, y unas transiciones entre acciones, en el mejor de los casos, confusas. Pero más allá de la narración, me ha llamado la atención la cantidad de FALTAS DE ORTOGRAFÍA que hay en los escritos. Puedo pasar algún fallo tipográfico, algún error al escribir el relato a ordenador (no sé si se podría llegar a pasar teniendo en cuenta que se supone que antes de presentar algo a concurso hay que revisarlo), y en alguno se ve que hay alguna tilde descolocada sin querer. Lo que no puedo aceptar es que hayan presentado, y atención, PREMIADO, un relato en un CONCURSO UNIVERSITARIO que escribe “porque” en vez de “por qué” (“Reflexionando ahora, no tengo muy claro porque fue tan especial”, de “Una puerta a otra existencia”), otro relato que no pone un solo acento diacrítico (“se” en vez de “sé”, “mi” en vez de “mí”, como uno sin título sobre Matilda), y otro que se come tildes como si fueran el postre. Me parece indignante por dos razones principales: la primera, esa gente que presenta el relato es universitaria. Es decir, tiene la ESO, tiene Bachillerato, ha pasado Selectividad y está estudiando en una Facultad. Y no sabe poner las tildes donde corresponde. ¿Una persona culta que quiere escribir literatura y no conoce las reglas ortográficas básicas?
La segunda, es que el jurado los haya premiado. No puedes permitir que se le dé un premio, de un concurso universitario, a alguien que escribe “porque” en vez de “por qué”. Me parece de una absoluta falta de seriedad, responsabilidad o conciencia. No se puede premiar a alguien que ha hecho algo mal, y aunque haya que dar diez premios y solamente diez relatos se ajusten a la cursilada de los niños con libros bonitos, no puedes elogiar a alguien que no sabe escribir y se está presentando a un concurso de literatura. Lo que habría que hacer sería colgar una nota de “premios desiertos por demasiada ignorancia”, porque si yo fuese la organizadora de ese concurso, me daría vergüenza que alguien pudiese leer lo que estoy leyendo yo ahora.

Dejando la ortografía aparte, cada relato me da para comentarlo extensamente, quizás alguno para comentarlo con una extensión mayor al propio relato. Pero ya llevo tres páginas a Word y no puedo extenderme mucho si quiero que alguien me lea. Solo digo que en líneas generales, narratológicamente dan penita. Como me imaginaba, la gente se ha centrado en una sola obra, en un solo espacio, y aunque algunos hacen saltos temporales, son todos lineales y cronológicos. Simple y fácil como un vaso de agua. Nadie ha arriesgado, nadie ha hecho nada mínimamente complicado o elaborado. Apostaría a que unos 8 de los 10 relatos fueron escritos de una sentada y sin reflexión previa ni borradores. Eso no es serio, señores.
En algunos de los relatos parece que por encima los autores no tienen muy claras las características propias de los relatos cortos o de los cuentos. Se trata de ir al grano, de contar en pocas palabras algo, por lo que no se puede desperdiciar espacio en otras cosas que no sean relevantes. Si lo entienden y han añadido párrafos para rellenar y cubrir la extensión mínima deberían plantarse sus capacidades como narradores, o como creadores de historias. Con el paso del tiempo me he dado cuenta de que un párrafo siempre puede dar para más, aunque cueste esfuerzo ver dónde y cómo. Siempre se puede extender en cosas relevantes, y en último caso, un relato nunca puede contener datos irrelevantes. Es contraproducente.
Además, la parte de la expresión (la que podría salvar un relato que fallase en todo lo anterior) es... nefasta. No se me ocurre otra palabra. Es una escritura inmadura con fallos propios de principiantes y de gente que no ha escrito ni leído en la vida. Es quizás casi una escritura infantil, que es algo muy diferente a una literatura infantil. Creo que bastantes han intentado dar una voz infantil, y han acabado escribiendo como un niño. Es un error pasable cuando estás en la ESO, no es algo aceptable en un concurso literario universitario. Y si un tipo de voz te viene grande, no la emplees. Así de fácil. Para hacer algo mal, no lo hagas.

Y ahora, voy a pasar a ejemplificar todo esto con los propios relatos. Aquí solamente voy a escribir los títulos y copiar alguna frase puntual, sin escribir el nombre de los autores, pero se pueden leer los textos íntegros (faltas de ortografía incluidas) en: http://bibedu.blogaliza.org/2012/05/29/felicidade-clandestina-faio-do-concurso-e-exposicion-dos-textos/

El primer texto, un relato sin título sobre Matilda, tiene un fallo horrible propio de un principante, absurdo y en principio fácil de corregir así que tenga algo de experiencia. Lo que no se puede permitir es que esté en la lista de premiados. Hay un cambio de tiempos verbales completamente injustificado. El narrador empieza el relato interpelando al lector con una segunda persona: “oyes la puerta de casa”; pero tras un par de párrafos, sin nada que justifique el cambio, cambia a la primera persona: “sostenía el libro con mis dos manos”. Un narrador no puede ser tan inconsistente, no puede implicar al lector para luego abandonarlo. O lo implica durante todo el relato, o no lo implica nunca. Si el autor quiere hacerlo así, bueno... lo hará mal.

El segundo relato, “Una puerta a otra existencia” me plantea problemas. Me los plantea porque no sé por dónde empezar. Principalmente, me llama la atención el completo descontrol de la puntuación. Tiene una puntuación de chiste, aunque está provocada por una técnica narrativa nula. Apostaría a que esta chica hizo como mi hermano y le encargó a alguien que escribiese por ella el relato; lo que pasa es que mi hermano se lo encargó a alguien de 4º de Filología y esta chica debió escoger a su vecino de 2º de ESO. La narración es infantiloide y está en general mal expresada. Los párrafos no están correctamente segmentados, usa demasiadas frases cortas y simples, sin ninguna profundidad. Se limita a usar puntos y comas cuando algunas frases piden los dos puntos e incluso el punto y coma.
En cuanto a su contenido... tampoco sé muy bien por dónde empezar. El personaje es arquetípico y casi hiperbólico (“Mientras los demás niños jugaban, yo solía sentarme tranquilamente a leer algún libro”), inverosímil salvo que se trate de una niña repelente bastante hostiable. Luego la autora confunde el género de aventuras con el de la fantasía, otro fallo que considero imperdonable. Y si lo conoce pero no ha sabido expresarse bien, es más imperdonable todavía. Tiene un final irrelevante para el desarrollo del resto del relato, al que está conectado por un párrafo que no está cogido con pinzas porque no hay por dónde cogerlo. Igualmente, el principio es irrelevante para el resto, y la estructura en general está desordenada. Tan desordenada que habría que rehacerlo por completo para que pudiese ser mínimamente aceptable. Sobran anécdotas irrelevantes por todos lados, algunas frases no tienen sentido, y faltan conexiones entre las pocas que lo tienen. No voy a comentar la absoluta falta de relación entre el título y el contenido del relato.
Ortográficamente, es el relato que confunde “porque” con “por qué” (“no tengo muy claro porque fue tan especial). y algunas tildes brillan por su ausencia (“quien sabe”, “de donde estaba”).
Sinceramente, me parece de vergüenza que hayan premiado este relato. A la autora podría darle vergüenza haberlo presentado, pero puedo pensar que lo hizo por compromiso y no se esforzó, aunque hay que tener en cuenta que si lo entregó por compromiso lo hizo como trabajo de clase. Un trabajo de clase vergonzoso, que debería estar suspenso por vagancia o por ignorancia. Vamos, yo presento un trabajo tan poco cuidado y no solo me suspenden la asignatura, sino que también la matrícula y me devuelven con una patada en el culo a Primaria.

El tercero se titula “El tesoro de las palabras” es de los que menos pegas tiene. Son sobre todo en cuanto a la expresión y la verosimilitud. Al principio del relato quiere acelerar el tiempo, dejándose frases sueltas, sin conexiones o relevancia. Me llama la atención la frase “Pero el cielo aun estaba encapotado, como si un trueno quisiera aplastarnos a todos allí mismo”, porque los truenos son sonido, no pueden aplastar. Además, solamente había llovido y el cielo estaba encapotado, no había nombrado antes nada de una tormenta. También tiene expresiones coloquiales que están fuera de lugar, como “tal cual”, o la que demuestra que es uno de los primeros relatos que esta chica escribe: “En aquel momento no entendí muy bien las palabras de mi madre, pero la verdad es que estaba muy orgullosa de habérmelo comprado yo misma”. Ese “pero la verdad es que” no pega en un relato serio. Nunca. Es una expresión familiar, que no suele aportar nada y que queda feísima. En este caso, además, une dos frases que no son consecuentes, no hay nada que relacione que no entienda lo que decía su madre con estar orgullosa de su compra. Pueden estar relacionados, pero ahí está mal expresado.
Donde más falla es en la verosimilitud: una niña descubre un libro que quiere comprar en una tienda que le llama la atención (pero este dato no vuelve a ser relevante nunca más), pero su madre le dice que tiene que trabajarse el dinero para conseguirlo. No rechista, y trabaja duramente en casa. Cuando consigue el dinero va a comprar el libro, y la madre le sonríe y le dice que se lo ha ganado con su esfuerzo. Entonces la niña se siente feliz con su libro y todos son felices.
Además, algo que me parece básico, y que se ha cargado completamente, es el formato estándar para representar los diálogos. Los introduce con guiones, sí, pero dentro de los párrafos, sin ninguna clase de división visual o tipográfica del resto de la narración. Hay momentos en los que no sabes si estás leyendo la voz de un personaje o la voz del narrador. Si hay unas convenciones, es por algo.

El cuarto es uno de los dos relatos ganadores. Así que lo dejo para más tarde.
El quinto tampoco está mal del todo. Tiene un principio confuso, porque se tarda en identificar la persona en la que está hablando el narrador. Abusa de los puntos suspensivos en la voz del narrador, que por encima es vago y cambia de focalización con el paso de los párrafos. En la presentación del personaje es omnisciente y además comparte el punto de vista con la protagonista, expresa claramente sus sentimientos; pero luego se aleja de éstos y se limita a ser un narrador omnisciente más. Incluso me atrevería a decir que cambia de tono la narración, de más próximo a la niña a un tono casi neutral. Y al final vuelve a implicarse con los sentimientos de la niña.
Tiene una narración ágil, que quizás se podría haber desarrollado de otra manera. Está fragmentada, poco cohesionada entre párrafos; le falta fluidez.
Lo que se le puede reprochar a este relato son pocas cosas, comparado con las aberraciones que cometieron otros autores. Es mejorable y demuestra poco conocimiento de los tipos de narradores, pero eso se soluciona con práctica y algo de teoría.

El sexto es otro de los dos ganadores y aquí tengo que decir que, de verdad, el jurado se ha cubierto de gloria. Lo dejaré para más tarde, pero es que llego a formar parte del jurado, leo la primera frase, arrugo el papel e intento hacer canasta en la papelera más cercana.

En cuanto el séptimo relato, voy a ser piadosa porque imagino que quien haya escrito eso, o está en una clase de 1º de ESO (para lo cual estaría muy bien) o tiene cierto retraso en el aprendizaje y también está muy bien. De nuevo, frases sin cohesionar, una acción hiperbólica y por lo tanto inverosímil, y una mezcla de registros aberrante, en la que conviven expresiones como “Esto es debido a un grato recuerdo cargado de un sentimiento nuevo que nació en mi persona” con “un niño alto pero esmirriado” o “bien amantado”.
Sin embargo, la historia está bien conducida. La expresión y la voz narrativa no hay por dónde cogerlas, pero sorprendemente, la acción avanza fluida y bien llevada.

Sobre los tres últimos no tengo nada malo que decir. Comparados con los otros son la gloria, aunque cambiaría un par de palabras que me parecen que están descolgadas, o alguna digresión que no viene a cuento, no tengo ninguna queja. Sabiendo que se han presentado estos relatos, no me explico cómo el sexto ha ganado. Salvo por el enchufe, como explicaré ahora.

Vamos a por el premio gordo, los dos relatos ganadores.
El relato sobre “20.000 leguas de viaje submarino” no me explico cómo ha podido ganar. Tiene una expresión sencillísima que roza la tontería, y que ni siquiera maneja bien, porque se le escapan cosas. La estructura está desequilibrada, y lo que pone en marcha todo el texto aparece solamente al final, apenas descrito, de manera que mientras lo lees no atrae lo más mínimo, ni sabes adónde se dirige, y es tan breve que no se le da importancia. Sobran cosas irrelevantes por todos lados. En realidad, toda la primera mitad es irrelevante.
Por encima, el formato de diálogo se lo salta a la torera, mezclando dos voces de personajes y una intervención del narrador en el mismo párrafo. Antes decía que con leer la primera frase de este relato lo hubiese arrugado y tirado a la papelera:
“1 de Abril. Se despierta con un “felicidades” y un beso de su madre. Sin quitarse las legañas de sus ojos comienza a vestirse.”
Para empezar, ese “1 de abril” queda desgajado, no es importante, no localiza temporalmente porque no se le da ninguna explicación. La madre lo saluda con un “felicidades”, que imagino que el autor querrá que interpretemos como que es su cumpleaños. Un problema que se solucionaría con unir las dos frases con dos puntos, en vez de separarlas con uno. Ya había mencionado las carencias ortográficas de estos relatos.
Además, algo que hace que quiera arrancarme los míos, es una de los errores gramaticales más aberrantes que me he encontrado, solamente superado por el laísmo y el leísmo: “las legañas de sus ojos”. Ponerle un pronombre posesivo a una parte del cuerpo en español es un calco del inglés, descarado, horrible. Probablemente el autor también dirá cosas como “marcar la diferencia” o “¿cuál es tu punto?”, adquiridos a base de tragar series mal subtituladas sin conciencia de que esos traductores son pésimos, y admitiendo esa clase de expresiones aberrantes en su lengua natal. “Las legañas de los ojos”. Se da por supuesto que se saca las legañas a él mismo, y que no tiene ojos de otras personas guardados en su habitación; el posesivo es incorrectísimo.

El otro relato ganador va sobre “O manual das bruxas”. Mientras lo leía no era capaz de explicarme por qué había ganado nada, pero al final me lo expliqué: por simple y llanamente, peloteo. La autora de este cuento prefirió jugar a lo rastrero, a la simpatía y egocentrismo de los organizadores para ganar, independientemente de lo bueno que pudiese ser su relato. Porque por el propio relato no habría ganado nada, por lo menos participando en el mismo concurso que el décimo.
Hay algo que me choca muchísimo, y que me destroza el relato completamente: el narrador está en primera persona, es la niña protagonista, desde la perspectiva de ese momento de la niña. Sin embargo, hacia la mitad, la niña protesta, diciendo que le va a ser más útil ser una bruja que aprender las fracciones. Yo me pregunto, ¿cómo una niña que todavía no sabe las fracciones ya las conoce? Es decir, no puede saber algo que todavía no sabe. Sin embargo, el narrador se traiciona a sí mismo, en lo que la autora debió pensar que era un final de párrafo muy ocurrente, adelantando cosas que la niña todavía no puede saber. Ese párrafo se carga la credibilidad del resto del relato. Queda feo y descuidado por parte de quien haya creado el narrador, como si el relato se le hubiese ido de las manos.
Por el resto, me parece vomitivo el lameculismo y el peloteo que es el relato en sí. Formalmente es normalito, da lo que se espera de alguien que tiene un poco de experiencia escribiendo. No arriesga, no juega con el tiempo o el espacio como hice yo, es lineal y todos los saltos temporales siguen el orden cronológico esperable. Lo único que lo hace destacar es que al final del relato, se localiza espacialmente en una biblioteca de una Facultad de Ciencias de la Comunicación (la biblioteca que organizó este concurso está en una Facultad así), en la sección de Lengua Castellana (la asignatura para que tuvieron que hacer los cuentos, además de que la profesora que organiza todo es la que la imparte), y acaba con un párrafo PUKE RAINBOWS declarándose profesora de niños, cuando la asignatura para la que tuvieron que hacer el relato es de Magisterio.

A todo esto, solamente tengo que decir que no me quiero demasiado. Soy muy insegura con lo que hago y conmigo en general; siempre me veo demasiados defectos y nunca me acabo de gustar. Pero tengo que decir que mi relato es mejor que cualquiera de esos 10 que acabo de nombrar. Puede que no se ajuste a las bases del concurso y por eso no esté ahí, pero le doy mil patadas a cualquiera de esos, especialmente a los que van demostrando por qué el sistema educativo español es un fracaso. Sin unas bases tan cerradas, podría haber ganado el concurso habiendo escrito el mío en una tarde, tirada en el sofá con el portátil en las piernas, y sin ni tener un ejemplar de Drácula delante.
Por si creéis que estoy pecando de soberbia, lleva ya un rato publicado en mi otro blog, CanalNostalgia, y se pueden leer los 11 textos (10 del concurso y el mío) en un ratito, que son cortos: http://canalnostalgia.blogspot.com.es/2012/05/relatos-de-horror.html

Si alguien tiene algo que añadir o replicar a esto, los comentarios están abiertos. Si alguien cree que soy una imbécil destructiva y quiere decírmelo a la cara, podemos quedar algún día y tomar un agua en algún sitio.
Y que me repliquen que mi relato no es mejor, ni que no tengo razón en alguna de las cosas que he dicho ahí arriba. Pero bueno, esta clase de desacuerdos siempre los ha habido. Si estuviésemos a principios del siglo XX, algunos seríamos André Breton y Vicente Huidobro, y ellos se quedarían en Jacques Prévert.

Oh, que no saben quiénes son... :(

29 de mayo de 2012

ExpOtaku, días 2 y 3

Venga, que ahora viene lo interesante, como dijo Isa en los comentarios de la otra entrada jajaja Y es que el sábado y el domingo dieron para mucho. También fueron los días más animados, cuando más gente hubo y más actividades se organizaron.

El sábado, de nuevo, a las 8 me sonaba el despertador. Ducha para quitarse el sudor y la sensación de estar llena de polvo del día anterior, y a esperar al coche. No hubo problemas esta vez, aunque llegamos un poco antes de tiempo al recinto, otra vez. No había nada que montar, solamente desplegar los peluches que había guardado bajo una tela, que se hace en 5 minutos. El día empezó bien, con gente desde la mañana, y con actividad en el escenario y en las conferencias desde temprano.
Aunque mientras no abríamos puertas, pero los puestos estaban abiertos o casi, aproveché para darme una vuelta. Saqué las fotos que durante el día no podría sacar a algunos puestos, aproveché para alejarme de la mesa, que me quedaban muchas horas por delante allí encerrada. Mientras estaba sacándole fotos a Kawaii Factory uno de los chicos de la organización se me acercó. Se presentó, y me dijo que era el responsable de la zona lúdica, donde por la tarde haría el taller de haiku, que cualquier cosa que necesitase se la dijese a él, además de pedirle el material. Muy majo el chico, luego se me acercó un par de veces más, tengo un encargo especial que preparle :) (retos, retos!)
Una de las cosas más relevantes del sábado es que vino mi padre, y luego mi hermano, a hacerme una visita. Comimos juntos en el Espacio Coruña, que queda a dos pasos, y luego nos volvimos casi corriendo porque a las 4 yo tenía que dar el taller de haiku. Mi padre dijo que venía para ver cómo me lo montaba y por no dejarme sola, pero sé que en realidad se moría de curiosidad por ver la gente que había allí dentro. Cuando localizó el sitio (primero fue al Coliseo y se encontró con una competición de ballet jajaja) y consiguió entrar, no me saludó directamente; me dijo “¿cuántos de estos querrían vestir así durante todo el año?” y luego ya me saludó. Mi hermano llegó antes de comer, y dijo que no quería entrar, que eso no le gustaba y que fuésemos a comer directamente. Mi padre fue a buscarlo a la puerta y lo metió para adentro, y cuando llegó a mi mesa tampoco me saludó. Directamente me dijo “no sabes qué alivio verte así vestida”, por no ir con cosplay ni ropa rara. Qué majo él. Pero luego bien que pasó el día flipando con algunos cosplays, riéndose cuando reconocía a alguno, y espiando gente con mi cámara.
Cuando volvimos de comer y me fui a dar el haiku, dijo mi hermano que se hacía cargo del puesto. Como estábamos llevando una lista de las cosas que se iban vendiendo, por si vendía algo, le dije que me lo apuntase, y si no sabía qué era, que me lo describiese. Cuando volví, había vendido un cuelgamóviles de un onigiri, y para que os hagáis una idea, me lo describió como “cuelgamóviles blanquito”. Le preguntaron por un domokun de amigurumi que tenía, y le respondió “no tengo ni idea de qué es, todo esto es de mi hermana”. Por lo que estuve viendo, la gente reconoce a Domokun y a Totoro, pero mucha no sabe cómo se llaman, y debieron preguntarle eso. El caso es que mi hermano estaba perdido como un pulpo en un garaje, no pegaba ni con cola, pero se lo pasó bien, que se le notaba.
Yo esperaba llegar al taller de haiku, esperar 10 minutos sola en la mesa, y luego volverme al decidir que no había nadie. Sin embargo, vinieron a buscarme a mí antes de que me diese tiempo a ir. Justo antes de irme de la mesa volqué por patosa el expositor de los colgantes, tirándolos todos, y los estaba colocando para dejárselos listos a mi hermano cuando vinieron preguntando por mí. Primero, el chico que organizaba la zona lúdica que me había venido a saludar por la mañana para decirme que se tenía que ir y que quedaba al cargo una chica, y luego, un par de chicas que querían participar.
Cuando llegué, ya casi me estaban esperando. Había una señora, las chicas que habían venido preguntando antes, y al poco tiempo vinieron un par de personas más. Empezamos con ronda de presentaciones para ir conociéndonos y cogiendo confianza (tenía la intención de que luego escribiesen algo para poder leerlo y comentarlo entre todos), y cuando no había terminado yo empezaron en el escenario, a pocos metros, con el concurso de karaoke. Rápidamente pensé en otros lugares con mesas en las que estar cómodos, y al otro lado del recinto, aunque también molestaría el ruido, estaba vacía la zona de conferencias. Corrí a preguntarle al responsable de esa zona si había algo previsto, y me dijo que teníamos una hora para hacer lo que quisiéramos. Y para allá nos fuimos.
Siguiendo con las presentaciones, recuerdo que vinieron 5 personas. Una de las chicas que habían venido a preguntar, un chico que quedó trastornado al leer el primer haiku, la señora, y dos personas más, bastante vergonzosas y a las que me costó arrancarles algo. La señora me dijo algo que me dio mucha presión y me honró a la vez: había venido solamente por el taller. Se desplazó (ni siquiera es de Coruña ciudad) a propósito y pagó la entrada apropósito para venir a escucharme. Además, tenía experiencia en el haiku, aunque hacía tiempo que no lo tocaba. Y yo, que estoy verde en haiku, aunque algo he leído y me estoy dando bastante a los microrrelatos occidentales, tengo la cara de declararme moderadora de un taller.
Tras las presentaciones les hice una pequeña introducción teórica, sobre qué se entiende por haiku y cuál es la esencia que lo hace ser especial. Me alivió ver que la señora asentía, que ellos iban entendiendo, y también voy a decirlo, creo que me salió bastante bonito. También les llevé unos libros, de diferentes tipos, ilustrados o no, de los grandes haijines (señores que escriben haiku) o de amateurs, con algunos haikus seleccionados. Empezamos a leer algunos, a analizarlos un poco por encima, a aprender a leerlos (unir las imágenes que los componen sobre todo, a hacer crecer el sentido del haiku a partir de esas imágenes), y luego propuse que escribiesen algo. Y escribieron, algunos cosas muy bonitas.
Salí muy contenta de la clase. Ellos creo que también, a pesar de las incomodidades que sufrimos por el ruido y la localización. Quedamos en que estábamos interesados en repetirlo, con tranquilidad, en algún sitio mejor, dentro de un tiempo. Me dieron sus mails, para avisarles cuando hubiese algo en marcha. Ellos, dentro de esos problemas, parecían satisfechos e interesados, parecía que habían sacado algo de provecho de esa escasa hora que estuvimos juntos. Y con eso, yo me doy por satisfecha, y más que satisfecha. Mis expectativas era que no viniese nadie, y en caso de que así fuera, que no se animasen a escribir o a comentar. Pasó todo lo contrario, así que fue mucho mejor de lo que esperaba xD
Además, me llevé una sorpresa, algo que no esperaba para nada. Se liga en los salones del manga. No me refiero a las tonterías de "abrazos gratis". Digo que al acabar el taller, estábamos algunos hablando de volver a reunirnos, y hubo un chico que me llamó la atención por su lenguaje no verbal. Lo que veo cada vez que se me acerca un chico (que no están siendo pocos, dicho de paso y ya que mi abuela no está cerca xD): se acerca mucho, mira muy atentamente, habla con frases cortas... como estábamos liados hablando de volver a quedar y él no es de Coruña, por lo que el tema no le afectaba mucho, me dijo que se iba con un amigo y pasaría a visitarme a la mesa e un rato. Y luego volvió. Volví a notar lo mismo de antes, aunque a la hora de mantener contacto hizo incapié en saber si el mail que tenemos en las tarjetas lo leo solo yo o alguien más. De momento, y estamos a martes al mediodía, no me ha enviado nada.
Me hace gracia haber ligado dando una clase, en un salón así. En un sitio, como dijo mi hermano "ellas tienen puesto un escudo antichicos, y ellos un escudo antichicas". Donde, por lo que vi estos años, la gente va a pasarlo bien y a estar a su aire, no a andar pendiente de nadie más. En fin. Ya os hablaré de La Profecía otro día.
Por el resto del sábado, fue una locura. Hubo un montón de gente (me dijeron que 7000 personas), y mucha gente se pasó por la mesa a algo más que cotillear. Varios me preguntaron por la masterclass del día anterior, algunos me preguntaron por el fimo, otros por cómo hacer algo concreto... tuve charla para rato. Cerca de las 7 tanto mi padre como mi hermano se fueron, y me volví a quedar “sola”, porque hasta pasadas las 10 no hubo manera de echar a la gente del recinto y no cerramos.
Tuvimos entonces todos los expositores un pequeño problema con la organización, lo que retrasó aún más que nos volviésemos para casa (y con Eurovisión en marcha :( ), pero lo solucionamos cordial y rápidamente. En ese sentido, no hay manera de expresar todo lo bien que me siento con la organización y con la respuesta que tuvieron a nuestra protesta, que quedó en solamente una protesta. Y luego nos dio para cotillear durante mucho tiempo en la puerta, aunque teníamos cansancio y frío.
Si tengo que ser sincera, a mí la protesta esa no me motivaba en un principio. Me uní a ella porque, aunque a mí no me fuese a afectar, a otra gente que estaba allí sí. Aunque quede muy belenestebaniano, yo estoy con la organización a muerte (quizás exagero xD), he visto crecer este evento desde cuando aún no tenían ni recinto ni fecha asignados, y la protesta estaba bastante exagerada por un par de personas exageradas. En caso de no haber acabado cordialmente, probablemente me hubiese desmarcado de los exagerados llamándoles exagerados y poniéndome claramente de parte de la organización. No hizo falta, por suerte.
Cuando llegué al piso estaban empezando las votaciones de Eurovisión, y aunque no estaba tan cansada como el día anterior, era muy tarde ya. Me dio tiempo a ver las votaciones, a cotillear algo con Iris, y meterme en cama.

Y el domingo, ya acostumbrada a mi rutina, me volví a despertar a las 8. Ducha, vestirse, comida de cobaya para todo el día, y a atacar la última jornada de Expotaku, con ganas. Tendría tiempo de sobra porque no tenía ninguna actividad que hacer, a ver si conseguía ganchillar algo por fin. El domingo fue un día raro. Durante la mañana estuvo paradísimo, aunque la gente con cosplay entrase gratis. Hasta casi a media tarde tuvo la cantidad de gente que durante el viernes, y de las 6 en adelante dio un subidón de asistencia importante. Y lo más curioso, es que toda esa gente que vino a esa hora, pocos eran chavales o frikis. Padres con cochecitos, abuelas con nietos, y un montón de parejas o pequeños grupos de amigos de veintitantos-treinta años que no tenían pinta de haber visto más anime que algo de Shin Chan en la tele, quizás algo de ciencia ficción o Star Wars cuando se estrenaron las películas.
Aproveché que la mañana de domingo estaba tranquila para volver a dar una vuelta por el lugar. Estuve cotilleando al Baúl, a ver qué cosas de terror había traído, y también a un par de tiendas de cómics que tenían alguna cosa interesante. Me detuve en Endo Books para preguntar si había traído algo de El Zorro Rojo, y estuve hablando con el chico que lo lleva y con Selene, que la conocía solamente de leerla por internet, y me pareció bastante maja (no con cualquiera me pongo a criticar y a cotillar de buenas a primeras xD). Y en esas estábamos cuando el chico de la zona lúdica vino a secuestrarme para acabar de concretar el encargo de amigurumi, a lo que se sumó un gorro que tengo ganas de probar (aprendo a hacer cosas porque me obligan los encargos, soy demasiado cómoda). Allí una chica me hizo un dibujo de cómo sería el amigurumi, el tamaño y colores y esas cosas. Lo vi muy factible, les di un presupuesto con el que estuvieron conformes y así como ponga algo de orden en mi habitación y recupere las agujas me pongo con él.
Y me volví a la mesa, a dar por iniciado el domingo. Fue un día lento, con poca gente, como dije, hasta la media tarde. Lo más interesante que pasó en esas horas medio muertas fue que pusieron a los chavales a hacer yinkanas, y pasaron como unos 10 preguntándome si participaba en la de Death Note. Además, el chico de la zona lúdica de nuevo vino a hacerme un par de visitas para dejarme pokemons para que los “entrenadores” los encontrasen.
La tarde fue más animada, con más gente que pasaba preguntando por el amigurumi, el domingo más por libros concretos para empezar, o libros sencillos de entender. Algunos me dieron un poco de charla, y la tarde sí se pasó rápido.
De nuevo, cerramos más tarde de lo esperado. A las 8 y media, cuando aún quedaba gente dentro, empecé a recoger, y a las 9 pico estábamos llevando mis cajas y las de Ana para su coche, tras un rato de cotilleos y risas con una amiga suya y el novio.
Me hubiera gustado quedarme a las despedidas y a los agradecimientos, ver a algunos llorar y estar ahí agradeciéndole a los chicos haberlo montado todo, pero Ana estaba agotada, no está tan relacionada con ellos y yo no iba a decirle que se quedase si no quería.

Cuando llegué a mi habitación me dolían la espalda, los pies y todo así en general. Dejé las cosas en medio de la habitación, que luego fui ordenando en una esquina poco a poco, para hacerme cancha. Al principio no estaba muy cansada, pero luego fui cayendo en picado. Aún ahora, la noche del lunes, está esto hecho un zoológico. Hoy me lo tomé de descanso, aunque fui a clase por la mañana, pero no hice muchas cosas productivas durante el día. Mañana iré a clase mañana y tarde, y luego le daré caña a la habitación.

Ya hice la “crónica oficial” para el blog de Enemy Dolls, así que no voy a repetir lo agradecida que estoy con la gente, con los participantes en las actividades, ni con la organización. Sí estoy muy contenta con cómo salieron las cosas. Económicamente no me voy a quejar, aunque hice cálculos por encima; cuando vuelva Iris a Coruña los haremos en serio y ya haré cuentas de si repuse solamente lo gastado en material a lo largo del año o también le saqué algún pequeño beneficio (que volverá para lanas, ojos o cualquier cosa así, lo estoy viendo xD).

A ver qué dicen los de la organización sobre el balance general del evento. Yo creo que muy bien, pero son ellos los que llevan la taquilla y saben si sale rentable o no. Porque ahora estoy cansada y el de este año está muy reciente, pero quiero volver el próximo año. Cuando antes escribí lo de “cada año un poco más” ya puse la cabeza a funcionar para ver qué podemos hacer el próximo año de “un poco más”.
Pero con calma. Nos queda de momento un año por delante, y en menos de dos meses intentaremos estar en el mercado medieval de nuestro pueblo. No salimos de una y nos metemos en otra. Iris está haciendo planes para septiembre (dice que Expotaku Gijón y Japan Weekend de Madrid, yo le digo que a los dos, que están consecutivos, no vamos), aunque queda tiempo para eso.

Ahora tocan exámenes. Voy atrasada con algunos trabajos que quiero sacarme de encima cuanto antes, y pronto tendré que ponerme a estudiar en serio para los exámenes. En un mes justo (es 29) ya no tendré que volver a este piso nunca más, estaré durmiendo en mi cama agotada por San Pedro, apestando a humo a pesar de las duchas, y con unos meses de algo más de tranquilidad por delante. Casa, verano, días buenos, fotografía, y alguna visita a Coruña, además de los festivales... tan cerca.

En la siguiente entrada, fotos, que aún tengo algunas que editar.

28 de mayo de 2012

Expotaku, día 0 y día 1

Aquí estoy, es lunes y estoy muerta, pero no lo suficiente. Aún puedo escribir, aunque me cuesta hablar y también respirar (pero es por culpa de la alergia, no del expotaku). En el repaso de daños, no sé si hay alguna zona de mi cuerpo que no me duela, pero seguro que está escondida. Los pies, me duelen, por supuesto. Además, la espalda, los brazos, las manos, los párpados (entre el sueño y la alergia xD), las piernas, y tengo mazada la cadera por la zona derecha, de cargar cajas. Y estoy afónica, que nunca me quedo afónica.
Pero aquí estoy. Viva, o más o menos. He superado yo sola el fin de semana de Expotaku, y eso que el jueves por la noche dudaba de si podría llegar a escribir esta entrada. Y es que ha sido un fin de semana largo y duro. Fueron muchas horas, algunas relajadas, pero muchas muy intensas. Me llevo la sensación de estar muy, muy contenta y satisfecha con cómo funcionaron las cosas, con cómo se portó la gente (aunque este año todos los de los stands comentábamos que apenas se compró nada), y con cómo me salieron las actividades. Pero poco a poco:

Para mí el Expotaku realmente empezó el jueves. Para las clases que tenía, no fui a la facultad y me quedé en el piso ultimando las cosas. Me di cuenta de que me faltaban bolsas grandes, decidí empaquetar los ganchillos para no tener tentaciones por la noche, conté e hice más etiquetas... cosas de última hora. Por la tarde, después de comer, Ana me recogió para empezar a llevar cosas al recinto y no cargarlo todo el viernes por la mañana. Pero antes hicimos una parada en el Paraíso, una tienda de cosas para tiendas. Tienen de todo: bolsas, cajas, expositores, perchas, maniquís, telas de cortinas, papel de regalo tamaño industrial... de todo. No nos detuvimos mucho, y volveré con Iris cuando vuelva a Coruña, para poder pasar horas xD Conseguí las bolsas, y salimos para el recinto.
Cuando llegamos, ya había actividad. Junto al Expotaku se celebraba la Arroutada, y ellos ya llevaban en marcha desde esa mañana. Pero dentro del recinto que pertenecía a Expotaku había un baile de voluntarios y de gente currando bastante intenso. Al llegar preguntamos por nuestras mesas, y nos colocamos. Tardé un poco en decidirme, mientras a Ana le decían que esperase un poco porque todavía tenían que montar lo que le correspondía a ella. Habían puesto a un montón de voluntarios a montar cajas de cartón, mientras otro chico cortaba unos palés y los andaba clavando y pegando. Conozco a ese chico, y sé que cuando se pone a construir algo, mola mucho. Dejamos mi caja con las cosas de la mesa que no son amigurumi y nos pusimos a esperar. Una chica en una mesa ya estaba montando todo, con el material incluído, y mientras estábamos allí, llegó una señora que dijo que también hacía amigurumi para reservar su mesa.
Mientras esperábamos quise probar cómo le quedaba el mantel a la mesa, porque yo creía que era más pequeña. También quise probarla con las cajas para crear las alturas, y cuando me di cuenta, tenía la base de la mesa montada, con los expositores y todo. Le montaron su cosa a Ana, y junto a un amigo trajimos su mesa. En estas estábamos cuando el chico que estaba construyendo con palés nos preguntó si teníamos algo para coser. Le dejé una aguja de lana y lana, y vimos que lo que estaba montando era un tirachinas de angry birds, y habían tenido a los voluntarios montando cajas para hacer los obstáculos para derribar. Un crack el chaval.
Entre una cosa y otra, nos dieron las 8 de la tarde, y sin haber hecho gran cosa, estábamos agotadas. Entonces fue cuando me entró miedo por el domingo xD Llegué al piso agotada, así que acabé de juntar todas las cosas que tenía que llevar al día siguiente, me hice la comida del día siguiente, me preparé la ropa para no perder tiempo, y tras perder algo de tiempo en internet, me fui a cama.

El despertador el viernes sonó muy temprano. Aunque sonó en realidad a las 8, me desperté a las 7 y media y estuve dando vueltas en cama desde entonces. Me levanté, y con los nervios no me apetecía nada desayunar. Perdí algo de tiempo mirando al vacío, le puse de comer a la cobaya, y cuando solo me faltaba vestirme, me llamó Ana al móvil. Su coche no le arrancaba y vendría a llevarnos una tía suya. Como aún faltaba tiempo para que viniesen, me puse a recoger la cocina. Pero Ana me volvió a llamar y me dijo que fuese bajando, porque su tía no podía esperar y ya venían de camino. Me vestí a todo correr y bajé justo a tiempo.
En vez de llegar al recinto a las 9 y media para abrir a las 11, llegamos alrededor de las 8 y media. Incluso estuvo bien, porque tenía mucho trabajo que hacer en mi mesa. Ponerle imperdibles a las tarjetas, ponerle las tarjetas a los amigurumis, repartirlos por la mesa, poner las letras de atrás con el nombre de la mesa, y luego, lo que casi me vuelve loca, colocar todo el fimo de Iris ordenado por precios (solamente por eso la mataría, qué le costará igualar los precios a las cosas). Como si tuviera pocas cosas y pocos precios ¬¬'
Tardé en total cerca de 3 horas en montarlo todo, y dejarlo listo. Cuando me di cuenta era la hora de comer, y me había olvidado de desayunar. Me había preparado una ensalada de pasta, que no me duró nada.
A las 5 de la tarde tenía programada una masterclass de amigurumi. No quise hacer una clase propiamente dicha y bien hecha porque se necesitan varios días y material, y para hacerlo mal, no lo hago. Así que optamos por una introducción teórica que diese las herramientas para poder empezar a hacer amigurumi por su cuenta, si alguien se atrevía. Esperaba que no viniese nadie, sobre todo cuando dieron las 5, en la zona de conferencias, que desde mi mesa la veía, no había nadie. Incluso tampoco vi a los responsables de la zona, así que fui a buscar a quien creía que se encargaba de eso. Me prepararon un ordenador para el powerpoint, y cuando me di cuenta, tenía a un par de personas sentadas detrás. En total acabaron siendo unos 7, con los que estoy encantada. Pudimos estar todos cerca, porque me daban la opción de usar un micro pero me daba vergüenza, y me escucharon bien. También venían preparados de casa, algunos incluso lo habían intentado en casa y no les había salido. Al acabar, como algunas tenían problemas con el anillo mágico, nos fuimos a la mesa a practicar con un par de ganchillos y la lana que me llevé.
Estoy muy contenta con cómo me salió. Me dejé cosas, como pasa siempre que se expone algo y no se lee, pero me dejé poquitas, y parece ser que me expliqué bien. Tuvimos el problema del ruido, pero por el resto bien. Las chicas se fueron con las nociones básicas de ganchillo y el cómo buscar vídeos que les van a ayudar a empezar. También les di el mail por si se lían con algo y lo prefieren por escrito.
El viernes en general estuvo bastante tranquilo, como se esperaba. La gente tiene clase, la gente trabaja, y aún está el salón abierto durante todo el fin de semana. La mesa no estuvo muy agitada, tuvimos bastante tranquilidad y momentos muertos, aunque no recuerdo en qué estuve metida que no me dio tiempo a tejer nada. Sé que durante la mañana me dediqué a acabar algunos muñecos que tenía sin terminar (caras sin bordar, tenía uno al que tenía que ponerle más pelo, y cositas así), pero realmente no sé en qué invertí el tiempo. Tengo bastantes lagunas así, de pasar tanto tiempo en el mismo lugar mezclo los días, y las horas.

Al acabar estaba agotada. Empecé a suspirar como una vieja a media tarde, y cuando llegué a casa no lo creía. No sentía los pies, y tras perder algo de tiempo en el piso, coger cosas que tenía que llevar al día siguiente (más cartulinas, y cosas que no me acuerdo ahora) me metí en cama. Serían las dos de la mañana y digo que me metí en cama porque desperté ahí, no porque recuerde hacerlo xD

Hasta aquí la crónica de poco menos de la mitad del ExpOtaku de este año. Tengo que acabar de editar las fotos, y lo interesante viene en los días siguientes (guiño guiño), pero se me haría demasiado largo de escribir, y bastante brasa doy.
Eso, foticos y cotilleos mañana :D

25 de mayo de 2012

Fin de la cuenta atrás

La cuenta atrás está agotándose. Ahora sí, quedan escasas horas para que arranque el Expotaku; para algunos ya ha empezado. Para mí, está arrancando y mañana por la mañana, así como suene el despertador, habrá empezando oficialmente.
Ya tengo montada la mesa en el recinto, o casi. Tengo el mantel, con las cajas y las alturas, y los expositores puestos más o menos en su sitio. Pero el amigurumi y el fimo los tengo todavía en casa. Principalmente porque no podía llevármelo todo de un viaje, y porque no me quedaba tranquila dejando todo el material allí.
A las 5 de la tarde, o un poco antes, Ana me recogió frente al piso con su coche. Ella me llevaba, y yo le ayudaba a descargar su mesa (aunque luego encontramos a un chico fuerte que me sustituyó). Fuimos primero a comprar mis bolsas grandes (por la mañana casi me da un ataque de histeria al recordar que no teníamos bolsas grandes, solamente las de tamaño para pendientes y colgantes), y luego tiramos para el recinto. Sobre el sitio en el que compramos las bolsas, solamente diré que es el Paraíso. Tengo que ir un día con Iris y sin dinero a perdernos entre las estanterías de bolsas, cajas, expositores y demás cosas.
En el recinto nos encontramos que, aunque no hubiese empezado el evento, aquello estaba vivo. Llegamos cuando los de la TVG recogían sus cosas en la furgoneta, dentro la Arroutada ya estaba en pleno funcionamiento, y dentro... entre acabar de montar los stands, los que andaban construyendo inventos, y los stands que ya tenían las cosas montadas... aquello estaba vivo. Me reconocieron como “la chica del ganchillo” y me dijeron dónde estaban nuestras mesas. Elegí la que tenía pensado elegir, porque allí escoge quien antes llega y todavía no había nadie. Solamente una chica con bisutería de pasteles de fimo, y bastantes voluntarios, montando cajas de cartón (?).
Dejé mis cosas, buscamos dónde iban a poner a Ana, y nos pusimos a esperar a que acabasen de montar su stand. Mientras, llegó un amigo suyo, también amigo de David, que me saludó con dos besos y un “¿dónde está Davíd?”, a lo que respondí con un espontáneo “no sé jajaja”. No debía saber nada de lo que pasó y se quedó como cortado. Luego el pobre me hablaba raro xDD
Como parecía que iba para rato, me puse a montar la mesa. Empecé por querer solamente medir el mantel (la mesa tiene de largo 2,40m, no 1,80 como creía), luego a ver si cabían las cajas... y cuando me di cuenta, estaba sacando los expositores y colocando todo más o menos en su sitio.
Mientras, llegó una señora a la mesa que tenía a mi izquierda, de unos 60 años. Y sorpresa, hace amigurumi también. Yo, que stalkeé a todo el mundo de la lista de participantes para asegurarme de que no había nadie más haciendo amigurumi, y se me pone al lado. En los 10 minutos que pasaron desde que la señora llegó, escribió en un papel que la mesa era suya, y se fue, le dio tiempo a contarme media vida suya. Tengo miedo de la brasa que me pueda dar durante el fin de semana entero.
La actividad allí era constante. Unos de un lado para otro, otros voluntarios preguntando en qué podían ayudar... y delante de nuestros ojos, con un par de palés, clavos y algo de cola, se construyeron un tirachinas de Angry Birds. No estaba todavía terminado y ya había frikis probando lo lejos que podía lanzar la pelota que habían inventado. Creo que ya sé cuál va a ser la revolución de este año.
En general, es grande, muy grande. Hay espacio para ver, para escuchar, y aún sobra. Los de la Tropa Korriban se estaban montando un espacio para volverse locos allí dentro (y cuando nos fuimos no tenían mucho, se intuía apenas lo grande que iba a ser), las mesas de no comerciales tenemos espacio de sobra, los de la Arroutada están en su mundo paralelo, hay un montón de stands comerciales, y el escenario es bien visible desde muchos sitios.
Preveo un buen año. O por lo menos está todo preparándose para que sea así.

Mientras, yo tengo lista mi mesa, voy a ponerme a recoger todo lo que me queda para tenerlo listo para mañana, y meterme en cama. No he estado 3 horas allí dentro y estoy agotada, a ver si sobrevivo hasta el domingo.
Y mañana daré mi primera conferencia, una masterclass sobre amigurumi. Ya contaré a la vuelta, o cuando haya resucitado.

18 de mayo de 2012

La cuenta atrás


Empieza la cuenta atrás. Menos de una semana, a estas horas, el próximo viernes, estaré ya inmersa en el Expotaku. Concretamente, a estas ahoras estaré de vuelta en el piso (imagino) agotada (espero).
Llevamos muchos meses de trabajo para llegar a este próximo fin de semana. No trabajo del tipo de los de la organización, ni mucho menos, ellos sí que han currado. Me refiero a que el domingo, el último día del Expotaku del año pasado, recuerdo salir de allí con Iris, no de noche pero casi, coger el bus agotadas, e ir hablando por el camino como “hay que repetir”. Desde entonces hemos hecho más cosas, pero este fin de semana estaba marcado a fuego en el calendario.
Como digo, han sido meses de trabajo. Sobre todo, de planificación. De cambio de planes en amigurumi, de buscar la manera de hacer mejores cosas, más originales, para poder llegar orgullosas al año siguiente. Además, Iris empezó a ponerse en serio con el fimo, y hasta hoy ha pasado muchas horas investigando cómo se hace eso, dónde lo puede conseguir más barato, cómo hacer que el resultado sea mejor...
En enero empezamos a concretar fechas y objetivos. Somos conscientes de lo que podíamos mejorar de la mesa del año pasado, en cuanto a presencia, material y todo en general, y nos propusimos ponernos al nivel de gente que tiene mucha más experiencia que nosotras en esto. Si lo conseguiremos tendremos que valorarlo al acabar el salón y hacer balance general, pero no podemos decir que no lo hemos intentado.
Aún quedan cosas por hacer, no me voy a engañar. No voy con prisas de última hora, porque al poder planearlo con tiempo (empezamos a tener contacto con la organización hace 6 meses) me lo tomé con calma y previsión, pero no está todo terminado todavía. Tengo cosas que construir para la mesa, aunque las puedo hacer en una tarde. Para el taller de haiku tengo que hacer una selección de algunos que sirvan como ejemplo para poder leerlos y aprovecharlos, y acabo de decidir a última hora hacer dos amigurumis grandes que a lo mejor no me da tiempo a acabar del todo. Pero voy sin prisas.
Nos planteamos varios objetivos, que nos hemos centrado en cubrir.
El primero, mejorar la presencia de la mesa, una de las cosas en la que más nos hemos centrado. El año pasado nos apuntamos a última hora e intentamos tejer y tejer y tejer sin darnos cuenta de que teníamos que exponer ese trabajo, venderlo visualmente de alguna manera. Nos dieron una mesa, que usamos desnuda. Aprovechamos la altura de cada amigurumi para hacerla un poco más visible, los apoyamos en las cajas con material que teníamos para ganchillar en el momento, y realmente poco más hicimos. Este año queremos que eso cambie. Tenemos más material, más variedad de material, y este mayo lo dedicamos (y aún lo estamos dedicando) a planificar bien la mesa, a crear expositores y a todo lo que sea necesario para darle un aspecto más profesional, o bonito, o dedicado. Creo que no tenemos término medio y nos hemos pasado, pero es una sorpresa que desvelaremos cuando llegue el salón xD
Otro de los objetivos fue “especializar” lo que tejemos/creamos. Somos frikis, nos gusta lo friki. Queríamos tejer friki, y lo hemos hecho. No todo, porque no puedo abandonar la vena kawaii que me sale de vez en cuando (pese a que no me pega demasiado), pero creo que lo hemos hecho. Iris con el fimo (algunas cosas frikis “normales” y otras cosas tan frikis que aún no lo creo xD), yo con el amigurumi. Más que un objetivo fue un recordatorio. Un decirnos a nosotras mismas algo de “sabemos lo básico para tejer, podemos adentrarnos en cosas más complicadas, vamos a dejarnos de patrones simples y vamos a intentar hacer algo original”.
Además, queríamos involucrarnos un poco más con el evento, como si pasar el día tejiendo y hablando con la gente fuese poca ocupación. Hablando con la organización nos pidieron una masterclass de amigurumi (más enfocado a la teoría que a la práctica), y luego propusimos nosotras cosas para hacer. Como la cabra tira al monte, y los japoneses escriben literatura, yo pedí impartir un taller de haiku. Estuvieron encantados porque quieren expandir la temática del salón a algo más que no sea manga/anime, y les venía genial. Ahí me preparé la conferencia, el powepoint para la conferencia, mi texto, y luego las bases para poder impartir un curso teórico/práctico sobre haiku. Me siento confiada con las dos cosas, tengo muchas ganas de tener contacto con la gente, de moverme, de hacer algo diferente. A ver cómo sale, cómo resulta, si tengo público, y ya diré si cumplí esos objetivos.
También me he propuesto otras cosas, que tendré que hacer en el momento del salón. Ha habido un imprevisto, Iris consiguió trabajo (dos, a falta de uno xD) y no podrá estar ninguno de los tres días conmigo. Entonces, tengo que obligarme a hablar con la gente. Tengo que hacer una de las cosas que más me cuestan, y es conocer gente nueva por mi propia iniciativa. De otra manera, estaré sola los tres días, y se va a hacer muy largo. En la misma línea, quiero hablar más con la gente. Tener conversaciones, ser un poco el escaparate de mis amigurumis, conocer gente, y si fuese posible, captar nuevos amigurumiers. Pero esto son cosas que tendré que valorar al acabar el evento, de vuelta en casa el domingo por la noche. Ahora no puedo hacer nada más que tener muchas ganas de llegue, y preguntarme qué clase de gente me encontraré este año.

Tengo ganas, muchas ganas de que llegue. Tengo miedo por tener que estar sola, tengo muchas dudas porque no sé todavía cómo voy a hacer para llevar todo el material y montarlo yo sola, pero no es un miedo malo. Llevo mucho tiempo esperando este evento, llevo mucho tiempo preparándome y esperando a que llegue. Casi a última hora me enteré de que las personas que conocí el año pasado y a las que tengo ganas de ver no van a estar, pero seguro que tengo muchas nuevas por conocer.
Hoy empieza la cuenta atrás. El próximo viernes a estas horas ya habrá acabado el primer día. Quedarán dos, muy largos, por delante. También hoy empiezan los nervios, y aunque no lo espero, los agobios. Así que es posible que haya más entradas pre-Expotaku antes de la post-Expotaku.

16 de mayo de 2012

Diario 40


La vida de soltera es dura. Mis amigos lo están pasando bomba con mis historias porque se parten de las cosas que me pasan. Pero yo, que no había tenido quebraderos de cabeza por tíos durante mucho tiempo, creo que estoy pagándolos todos ahora, y juntos. En la entrada anterior rompí con mi silencio en cuanto a chicos, pero que no haya escrito sobre ellos no significa que no hayan pasado cosas. Oh, si han pasado.

Antes de que llegase el niño del que hablaba en la entrada anterior, yo ya tenía problemas conmigo misma por culpa de otro chico. Ya he hablado de él en este blog, incluso, aunque de pasada. Es un chico con el que comparto una asignatura de libre configuración, Literatura francesa, porque él no hace Filología. Recuerdo cuando lo vi por primera vez, cuando yo aún estaba casada, por lo que se quedó en un “uoo, y este tío de dónde sale?”. Minutos después me enteré de que estudiaba Arquitectura, carrera que tengo cruzada gracias a mis experiencias con sus alumnos, y entre eso y mi novio, pasó a ser un compañero de clase más; aunque tengo que decir que me caía bien por su inocencia a la hora de preguntar cosas en clase (el plagio en el siglo XII y cosas así xD).
Pero yo empecé a ver cosas. Me sonreía sin haber hablado conmigo nunca, me buscaba con la mirada en clase, y un día, para asegurarme de que no me estaba imaginando todo (no me lo acabo de creer cuando le gusto a un chico), lo puse a prueba en el bus. Y picó. Yo le gustaba, podía verlo en su lenguaje corporal, aunque no me lo hubiese dicho de palabra.
Luego, ese “martes diferente”, él y yo, con otra chica de clase, nos fuimos a tomar algo después de clase, y acabamos en su casa charlando hasta las tantas. Noté que él no se retiraba hal hacer contacto físico conmigo (no es que lo buscase, es más como si no se diese cuenta), y seguí viendo interés por su parte. Soy un poco lenta y en el momento no me di cuenta, pero me estuvo haciendo un pequeño interrogatorio durante esa noche. Qué me gustaba, qué hacía, de dónde era, cómo era Filología, qué pensaba de tal...
La noche acabó bien, a la mañana siguiente cada uno fuimos a clase, y a la semana siguiente rompí con mi novio. No por este chico, ni de broma, sino por muchas cosas que se habían acumulado a lo largo de mucho tiempo. Que esté él en el medio es casualidad.
En un momento de los días siguientes, quedamos a solas. Vino a mi piso, conoció a Sally (a ella le calló genial, le perdió el miedo a los pocos minutos, cosa que nunca pasa), y, sin entrar en más detalles, nos liamos. Nada del otro mundo, unos cuantos besos y cariño, que estaba acostumbrada a darlo y me faltaba algo.
Nunca hablamos de eso. Él se fue, yo me fui, volvimos a clase a la semana y nadie sacó el tema. Nos veíamos pocas veces antes de entrar en clase; la mayor parte de ellas era al salir. Sin disimular mucho, salía antes que yo del aula, me esperaba en el pasillo e íbamos juntos al bus.
Pero no todo es bonito. Yo creo que me hice ilusiones por él. Tengo claro que no quiero otra relación. No quiero estar pendiente de nadie ni que nadie esté pendiente de mí. Me había prometido pasar un tiempo sin chicos, sin tener que darle vueltas a la cabeza por nadie. Eso me lo cargué a los pocos días de estar soltera de nuevo, pero llegó un momento en el que me di cuenta de que lo otro también. Estar con él me encantaba. Me saltaba el estómago cuando aparecía por el pasillo, y no era capaz de dejar de sonreír cuando hablábamos en el bus.
Las clases por la tarde son los martes y los jueves. Él empezó a faltar, y empezamos a tener festivos. A mí me mataba cuando llegaba la hora de clase, él no estaba, entrábamos en el aula, él no estaba, y luego daban las 5 y daba por perdido ese día. Luego todos los festivos o huelgas de este año cayeron en martes o jueves, así que tampoco tuvimos muchas clases. Esperaba que llegase con ilusión y con una sonrisa, y me machacaba llegar al piso sola, sin haberlo visto. Él empezó a desaparecer. Unos días después de liarnos hablamos bastante por internet. Yo veía esas conversaciones como un “queremos hablar, no sabemos de qué, el caso es estar hablando con él/ella”. Él está de exámenes, en la recta final, y ya no se permite distracciones. Desapareció de Facebook, de las clases, de todo. En todo mayo lo he visto una sola vez. Me sigue saltando el estómago cuando lo veo, pero cada vez menos.
El último día que vino a clase le invité a un concierto. Por sus gustos musicales (bastante diferentes a los míos, aunque escucha de todo) pensé que le podía interesar, y dijo que si conseguía hacer un hueco se pasaría. No vino, me pasé el concierto esperando, para acabar sola. No me importaría si al llegar al piso no lo hubiese visto conectado a Facebook. Es decir, la noche no la tenía tan ocupada, no vino porque no quiso.
Me siento como si no quisiera ya nada conmigo. Como si no le gustase, o como si esa noche que pasamos juntos no le hubiese gustado (mientras yo llevo soñando con ella desde encontes), y yo quisiera saber nada más de mí. Sé que no soy buena haciendo ver que me gusta alguien. Nunca lo fui, y después de una relación de más de 3 años, mucho menos. Quizás no he sabido transmitirle que él a mí también me gusta y ha acabado por desistir. Pero el haberle invitado al concierto debería ser claro: ¿cuánta gente os ha invitado así a algún sitio y no quería nada?
Semanas antes, le ofrecí unos apuntes de unos días que no había venido por un privado de Facebook, y no me contestó. Dos días antes del concierto se lo recordé también por privado, diciéndole la hora a la que sería, y tampoco contestó.
Ayer esperaba que viniese a clase. No sabía si quería que viniese o no, si quería que se excusase no haber aparecido, o que ni lo mencionase. Pero no vino. El próximo viernes es festivo, el martes no viene la profesora, y el jueves siguiente es el día anterior al Expotaku y no creo que vaya. La siguiente oportunidad que tengo de verlo es ya en junio, en las dos últimas clases que compartiremos (si viene).
Y ahora estoy hecha un lío, justo como no quería que fuese. Mi deber moral como única compañera que tiene contacto con él fuera de clase (no la única, aunque no sé cómo entró en contacto con otra chica) es avisarle de que no habrá clase. Pero no quiero preocuparme por él. Si pasa de mí, no perdemos nada, yo paso también y cada uno por su lado. Debería avisarle, pero me volveré a sentir tonta cuando no me conteste. No quiero ser una pesada tampoco, pero algo dentro de mí aún cree que puedo volver a gustarle, y no quiero perder esa oportunidad.
Por otro lado, nos quedan dos clases juntos. Tras esas dos clases, si no aprovecho bien el tiempo ahora, no le volveré a ver. Es posible que coincidamos en algún festival de este verano, pero es poco probable, es más parecido a encontrar una aguja en un pajar. No quiero que se vaya para no volver. Quiero saber cómo aprovechar el tiempo que me queda para intentar lo que pueda, por lo menos poner las cartas sobre la mesa. Porque tengo claro que me gusta. Estaba medio enfadada por no haber venido al concierto y por no haber avisado, pero cuando llegó el martes volví a sentir ilusión porque él viniera a clase, y me decepcioné cuando no vino. Después de "probarlo" quiero repetir, y sé que lo que me como ahora la cabeza va a valer la pena.
También la solución más fácil es la más probable, y en la que menos he pensado: no quiere tener cosas en la cabeza durante los exámenes, e intenta alejarse para que no le interfiera. No es del todo coherente con otras cosas que me contó que hizo, pero es posible. Pero cuando acabe los exámenes se volverá a su pueblo, yo me volveré al mío, pasaremos el verano separados sin tener mucho contacto, y no quiero que llegue el próximo curso y haya desaparecido del todo.
Mientras, sigo pensando en qué hacer. No tengo ni idea, la verdad. Pero conociéndome, lo más probable es que llegue el día en el que nos despidamos y no sepa qué decirle, o no me atreva. Me costó muchísimo invitarlo al concierto, y durante las semanas siguientes a liarnos quería decirle que me gustaba mucho, que no sabía qué pensaba él, pero que me llamase cuando quisiera. Pero nunca me atreví a decírselo.
Ahora mismo, en el fondo da igual. Quedan una semana para la próxima clase, a la que no sé si iré siquiera. Hasta ese momento no puedo hacer nada. O si puedo, no tengo ni idea de cómo.

Me encanta cuando me hago promesas a mí misma. No me comeré la cabeza con tíos, me mantendré alejada de tíos durante un tiempo, no volveré a tener ilusión por nada... como siempre.

12 de mayo de 2012

Fuera prejuicios

No he hablado todavía de ella, pero hace unos años me hicieron una profecía. Parecía una chorrada, pero se está cumpliendo con una exactitud que da miedo. El caso que es no hablé de ella, ni de otras cosas que me están pasando en el blog en parte por respeto. No sé quién me lee y quién no, y hay una persona a la que sé que no le gustarían muchas cosas que tengo que decir. Hasta ahora, no han sido tan importantes como para tener que escribirlas necesariamente, pero hoy sí tengo algo que quiero decir.

Hace unos días, conocí a un chico. Sí, voy a hablar de chicos. No lo he hecho hasta ahora aunque han pasado algunas cosas. Me cayó bien desde el primer momento, aunque no me llamó la atención más allá de ser amigos. Era majo, divertido, ocurrente, listo, tenía los pies en el suelo y el tiempo que estuve con él, cosa que no me suele pasar con casi nadie, se pasó muy rápido. Me sentí muy cómoda estando con él, algo que no es normal en mí xD Pero aunque pronto él empezó a dejar caer que yo le gustaba, yo a él no lo veía así.
Os diréis, ¿por qué, si tan a gusto te encontrabas con él? ¿Qué más tiene que tener un chico para que me guste?
Lo que me hizo clasificarlo claramente como amigo y sin posibilidades de nada más es que tiene 17 años.
Seguro que ahora tiene más sentido para algunos de los que me leen.

Luego intercambiamos direcciones de msn y empezamos a hablar a diario. Las horas volaban. Él me dijo abiertamente que le gustaba, y que quería verme. Cualquiera que me hubiese dicho esto podría haber sonado a acosador, o a demasiado lanzado. Pero con él no. Sonaba a que quería pasar la tarde conmigo de paseo, pasar un rato divertido, y que si yo no quería nada con él, él lo entendería y me dejaría en paz.
Entonces me di cuenta de mi hipocresía. Yo estaba luchando contra lo bien que me caía ese chico, contra lo a gusto que me sentía con él, e incluso con las ganas que tenía de estar con él, solamente porque nació unos años después de mí. La hipocresía viene cuando unos amigos llevan de novios unos... 6 años, creo, y no sería la primera vez que en una conversación hay que defenderlos solamente porque ella es mayor que él. Ellos lo llevan bien, a nadie le parece raro. ¿Después de conocer a estos amigos, de defenderlos en alguna conversación por qué me cerraba en banda con este chico?
Quizás en un primer momento no me gustaba, directamente. Lo vi niño, empezamos a conocernos como amigos, y luego él poco a poco se fue esforzando por gustarme. Se curró un montón de detalles durante la última semana, todos los días. Me sacó todas las sonrisas que pudo, se abrió a mí, me hizo sentir especial y apreciada. Y poco a poco me fue ganando.
Accedí a quedar los dos, solos. A pasar la tarde juntos, a ir al cine, a dar una vuelta, y a sacarme un poco de casa. Él me dijo que intentaría algo conmigo, que yo decidiese si quería seguirle el rollo o no. Iría preparado para el no, pero que preferiría el sí.
Y ayer pasé la tarde con él. Fuimos a ver la nueva de Tim Burton (no me gustó gran cosa), y luego fuimos a caminar por el paseo marítimo, hasta no tengo ni idea dónde, y vuelta. Lo intentó, claro que lo intentó, antes de que empezase la película. Y yo le seguí el rollo. No estoy para nada arrepentida.
A pesar de en un principio parecerme tan pequeño, eso, ni nada, impidieron que pasase la mejor tarde en mucho tiempo. No hicimos realmente nada más que caminar o sentarnos en un banco después de ir al cine, pero lo pasé genial. Nos reímos, nos picamos el uno al otro, nos dimos abrazos, cotilleamos un poco también, y la tarde se hizo corta. Por supuesto, no desaproveché todas las oportunidades que tuve de decirle “cuando tenía tu edad”, o recordarle a cada poco que se atase los cordones de los zapatos, de hablarle con tono de vieja... pero él se reía.
Porque no hubo nada que impidiese que lo pasase genial. La edad, lo único que me echaba para atrás en un primer momento no fue nada significativo. Porque no lo es.

Así que hoy quiero decir que fuera hipocresías. A nadie le importó que mi ex novio me sacase 6 años (como el anterior), pero sí parecía raro que yo a este chico le sacase 4. Incluso hipocresías mías, digo que me gustan mayores, y su diferencia de edad con la mía no me importa, pero así que este chico fue un poco menor que yo, me cerré en banda.
No hablo de amor, así que no voy a exagerar hasta hablar de parejas homosexuales. Es más, me niego a tener nada con este chico, sobre todo porque en unas semanas me iré de Coruña y no quiero “amarrarlo” durante el verano. No hablo de amor, no hablo de sentimientos. Hablo de oportunidades, de fijarse en la persona sin tener en cuenta su sexo, religión, color, etc. que se dice siempre, pero tampoco teniendo en cuenta su edad.

Si me hubiese cerrado, si me hubiese negado a quedar con él sabiendo las intenciones que llevaba, no hubiese pasado una tarde tan buena. Y alguna más, porque los dos estamos de acuerdo en esto último y no será la última vez que nos veamos. Cuándo, no se sabe. Aquí estoy actuando como vieja y le estoy mandando encerrarse a estudiar para preparar bien Selectividad, así que no le dejaré perder tardes conmigo por ahí. Luego, entre mis exámenes, intentaré hacer algún hueco. Pero eso ya se verá.

De momento, me quedo en que fue una tarde buenísima. Y que menos prejuicios con la gente. Cuando se da con alguien que te hace sentir así, no importa nada más. Disfruta.

Una carrera no es una carrera

A raíz de la portada famosa de la Razón con los currículums de los “líderes” estudiantiles, del nuevo baremo de porcentaje de aprobados para las becas generales, y de muchas cosas que estoy leyendo, me pongo a escribir esto. Es tarde, no he tenido el día más tranquilo y no tengo la mente para darle muchas vueltas a las cosas, pero quiero escribirlo, y espero que así sea breve.
Una de las cosas que más criticaba la portada de la Razón es la cantidad de años que llevaban esos alumnos en las carreras, o la edad que tenían. Recuerdo que había un chico con 27 años en 5º, y una chica que, pese a llevar 10 años en veterinaria y no haber acabado, también decía que daba conferencias. Había más, pero no me llamaron tanto la atención.
Hasta ahora, para las becas generales, era necesario aprobar un 80% de los créditos matriculados en el curso anterior. Pronto, no sé cuándo, será necesario aprobar el 90% (en los grados no-ingenierías).
Esto me hizo plantearme algo que no vi que nadie más de planteara, o por lo menos no parecía que nadie lo hiciese. Y es que, ¿qué es una carrera? A mí por lo menos, me pintaron la universidad como un sitio al que ir a formarse, pero no solo académicamente, también de manera personal. Conocer gente, tener experiencias nuevas, desarrollarte como nuevo adulto, adquirir responsabilidades, aprender a luchar por lo tuyo, etc. Claro que estamos para estudiar y para tener una formación especializada y avanzada sobre un campo de conocimiento, pero siempre me la vendieron como algo más.
Entonces, llegan estos dos “hechos” que plantean una carrera universitaria como una carrera de fondo. Como si una carrera cuyo plan de estudios está programado en 5 años, en 5 años tiene que estar completada. Como si fuese prácticamente un delito no conseguir sacar año por año, o como si fuese una obligación hacerlo así. Sin permitir un error, sin dar un margen, como si fuese un trámite que haya que pasar pronto para poder hacer tu vida de verdad, como la ESO, que es un puro trámite.
Una carrera es mucho más que estudiar. Lo veo ahora que llevo intentando hacer esa carrera de fondo durante 4 años y no he sido capaz. En una carrera, sobre todo los que tenemos que vivir fuera de casa, te enfrentas a muchas cosas nuevas, a un montón de problemas (algunos pequeños, pero problemas de todas maneras) que viviendo en casa de tus padres no hubieses afrontado y solucionado. Además de vivir fuera de casa con lo que todo eso conlleva, dentro de la universidad se hace convivencia. Se aprende compañerismo, se aprende a comprender a los demás, a reclamar lo que es justo, y en el caso de los que llegamos solos, a abrirnos a un montón de gente nueva. Leí en un cartel de Pinterest que decía “vida es todo lo que está fuera de tu círculo de comodidad”, y en un lugar extraño, y solo como se está al empezar una carrera, todo está fuera de ese círculo de comodidad. Tienes que aprender a adaptarte, a convivir, a conocer gente nueva, y a buscar posturas que puedan beneficiar a todas las personas.
Esto último se está viendo muy claramente en todos los problemas que se están teniendo para poder organizar la graduación. La cena, el sitio donde cenar, las fotos, la ceremonia, etc. En 1º las personas que lo están moviendo no hubiesen podido organizarlo por faltarles todas estas experiencias.

Lo que me choca es que se esté diciendo que la carrera hay que solventarla pronto. Un 90% de créditos matriculados aprobados por año, e intentar castigar a alguien de 27 años que está en 5º (si entró en la carrera con 22, tras hacer una FP o algo así no sería raro: he compartido clase con adultos que la compaginaban con el trabajo de unos 50 años), como si lo importante fuese sacársela, y sacársela pronto. Porque parece que quien no saca año por año es tachado de vago, de rascarla, de aprovecharse de la universidad pública y del sistema de becas.
Entonces, yo me pregunto muchas cosas. La principal, es si es más importante la cantidad de años que pase en una carrera una persona que la media de sus notas. Había un TDQ hace unos días que se quejaba de que él había sacado la carrera año por año, mientras que sus compañeros habían ido más relajados, tenían mayor media que él y no le parecía justo. Me refiero a que la carrera está para darnos unos conocimientos avanzados. ¿No se supone que debería ser más importante la cantidad o calidad de conocimientos que adquirimos, a la del tiempo que pasamos adquiriéndolos? ¿Por qué parece que está mal si tardamos 7 años en sacar una carrera de 5, aunque se pueda hacer con una media de 9? A mi modo de ver, sería casi preferible. El tiempo, dentro de lo razonable, no debería ser lo importante, si no lo que se sabe, y la capacidad de aplicarlo después.
Me revienta lo fácil que se tacha a los alumnos de vagos así como no aprueban todos los cursos a la primera, lo fácil que es castigar a las segundas matrículas. Señores, la ESO e incluso el Bachillerato nos quedan lejos, y la universidad es muy diferente. No todos pueden seguir el ritmo de estudio establecido por los planes de estudio. Hay gente que tendrá que trabajar por lo que sea, hay carreras que no se pueden sacar año por año (Arquitectura tiene una media de 8 años, creo), y siempre está la posibilidad de, por cualquier cosa, tener un error y no cumplir con los objetivos. Vivir fuera de casa es difícil, se pueden torcer muchas cosas, y parece que se están castigando los errores. Un mal examen, una asignatura atragantada, una mala semana, incluso una mala convocatoria la puede tener cualquiera sin que signifique que no le importan sus estudios y que pasó el cuatrimestre borracho siendo un despojo social. Personalmente, tengo un trastorno de ansiedad que me ha impedido cumplir con la mitad de los exámenes del junio pasado, y por eso se me ha metido en el saco de alumnos vagos; al Ministerio le ha dado exactamente igual el informe firmado por el psicólogo de la universidad. Y como yo hay más gente. Y alguna otra que tiene que trabajar, o que tiene que atender a hermanos pequeños. U otra que, desde arriba está mal vista, pero a los alumnos nos hacen un favor increíble; prefiere sacrificar los estudios e ir a unas pocas asignaturas por año a cambio de dedicarse a las asociaciones estudiantiles, que no solamente organizan protestas, sino que informan a los alumnos de becas, convocatorias, del funcionamiento de los departamentos, de nuestros derechos y obligaciones como alumnos, y toda clase de información en general (y que nadie más nos va a dar).

Si alguien tiene la oportunidad de pasar algunos años “de más” estudiando, pero sacándole más rendimiento a su experiencia o a la enseñanza que le van a dar, yo creo que debería aprovecharla. Yo me he pasado estos 4 años forzada a sacarlos año por año, corriendo, porque me cogía Bolonia. Y lo único que tengo ahora es una presión increíble para sacar tantas asignaturas como pueda en junio (da igual que sea con un 10 que con un 5 mientras estén aprobadas), y un año de incertidumbre por tener que sacar las asignaturas que me queden como sea, porque ya no hay docencia.
Y todo esto sin beca. Porque soy una malísima alumna pese a la media de estos años (no la tengo calculada exactamente, pero anda entre un 7,5-8), o de tener que matricularme de 100 créditos en 3º y 4º (concretamente 96 en 3º y 102 en 4º) y no llegar a aprobar el 90% (me gustaría saber quién puede aprobar 100 créditos por año).

No todo, como siempre, es blanco o negro. Y algunas cosas hay que pensarlas bien. ¿Rapidez, o nota media? ¿Qué prefiere un país para sus estudiantes?

9 de mayo de 2012

Por qué el arte vanguardista no es basura


Hoy ha salido la noticia de que se ha vendido un cuadro de Rothko (Naranja, rojo, amarillo) por 66 millones de euros. Como cada vez que pasa algo así, ha saltado un montón de gente a opinar del tema. De hecho, yo me enteré porque Rothko era TT en Twitter (y sabía que no era por el doodle de Google, otra cosa que a la gente le encanta comentar aunque hacía unas horas no supieran quién era el señor a quien se lo dedican). Como esperaba, al entrar a leer encontré un repetidas un montón de veces y alguna opinión suelta. Todas ellas, también como esperaba, decían que eso no era arte, y era una estafa.


Entonces, mi conciencia, la alarma de mi alma artística (qué poético eso), saltó. No llevo estudiando el arte, tanto en cuanto a Historia como a Filosofía desde que tenía 15 años para que un idiota con una cuenta de Twitter diga que su hijo puede hacer eso y se quede tan pancho. No por el honor de Rothko, ni de Picasso, ni de Juan Gris, ni de Torres García, ni Dalí, Huidobro, Breton, Apollinaire y amigos (y Duchamp, oh, Duchamp). Porque los vanguardistas han hecho algo muy importante, y aunque la gente se niegue a entenderlo, ahí están, y sus nombres están escritos en la Historia.
Entonces, y como me veo ya preparada para explicar un poco la base de la vanguardia, por qué ese cuadro vale 66 millones de euros (más allá de las palabras de Steve Jobs -vil ladrón- de que algo cuesta lo que la gente está dispuesta a pagar) y qué hay que ver cuando se mira una obra vanguardista, me lanzo a escribir esta entrada.
Aviso de que no es la única explicación, y que se pueden dar tantas visiones y se puede hablar tanto de las vanguardias que me voy a quedar corta, y otra gente podrá decir otras cosas. Solamente quiero hacer una aproximación.

Para la versión corta, saltar directamente a los párrafos de las negritas.

Hay que empezar diciendo que no hay una definición aceptada de arte. El arte es, pero no se sabe qué hace que sea arte. El arte existe, de eso no duda nada. Pero arte son obras tan diferentes como un cuadro, una canción, o un edificio. Se acepta comúnmente que es arte aquello que los expertos en el tema aceptan como tal; los expertos, no la gente de la calle. Ellos tienen sus razones, ellos conocen las obras de arte en profundidad, y lo que ellos aceptan es lo que nosotros aceptamos como arte. Que alguien del 2012 venga a decir que el cuadro de Rothko, de alrededor de 1930 no es arte es una chorrada.
Desde el principio de los tiempos, el arte siempre ha querido reflejar la Naturaleza, el mundo conocido por el hombre. Primero, las pinturas fenicias y griegas de muchos siglos antes de Cristo (no sé si las prehistóricas cuentan como expresión artística), que representaban hombres, animales y el mundo que ellos conocían. Con los siglos las técnicas de dibujo o expresión en general fueron mejorando. Las esculturas griegas son perfectas anatómicamente, los edificios se fueron estilizando y complicando con el paso de los años.
En el Renacimiento se consigue dar profundidad a las pinturas. Nacen las líneas de fuga (mi obsesión particular a la hora de componer una foto), la profundidad y la perspectiva. Se lucha por conseguir cada vez pinturas más realistas, por conseguir congelar momentos históricos en los lienzos, inmortalizarlos.




En esta pintura griega vemos representado un hombre a caballo. Es una figura plana, sin profundidad ni movimiento, está congelada. Interpretamos que es un hombre, porque el dibujo tampoco está perfeccionado, y el caballo tampoco es muy realista.

Siglos después, en el cuadro de Leonardo da Vinci, La última cena, ya hay líneas de fuga. Se puede ver cómo la mesa está en primer plano, tras ella están Jesús y los Apóstoles, luego hay un espacio vacío en la habitación, más atrás están las ventanas, y mucho más atrás se intuye un paisaje. Las líneas de fuga que dibuja el techo y las paredes crean profundidad. Se juntan hipotéticamente en el horizonte según la posición del espectador, que se sitúa frente a la acción pintada, en el centro, y mira de frente.




Pero al final del siglo XIX los avances técnicos y científicos le dan un palo a esta ansia de representar fielmente la realidad. Nace la fotografía, algo que haciendo click (y bueno, en ese tiempo esperando un rato, luego revelándolo y esperando algo más) copia la realidad tal y como era en ese momento. La pintura ya no es necesaria, que cuesta más esfuerzo y nunca será tan perfecta.
Entre otros avances científicos, leía el otro día en un artículo que nació una teoría que desprendía la ciencia de la perspectiva. El hombre podía prescindir de un punto de vista, y mirar desde el infinito. No sé qué aplicaciones científicas tiene esto, aunque hubo avances y sirvió mucho para algunas ciencias. Sin embargo, lo que importa es que esta posibilidad de “desprendimiento” llegó al arte. ¿Por qué el arte tiene que estar sujeto a una perspectiva, a ser una copia de la realidad? El arte puede hacer mucho más que eso.
Entonces nacieron las vanguardias.
La gran diferencia que hay entre una obra de arte vanguardista y una previa es la representación de la naturaleza. Una obra vanguardista vale por sí misma, tiene vida dentro de sí misma. No representa la realidad externa que nosotros conocemos porque el artista está creando una realidad propia para ese cuadro, y en nada se parece a la nuestra. Consecuentemente, se rompen las reglas de la lógica de este mundo, porque esa realidad nueva tiene las propias, aunque el hombre todavía no las conozca.
No se explican situaciones, no se representan situaciones, momentos o sentimientos. Se dan elementos que puedan transmitir esas sensaciones al espectador, pero no por empatía, si no apelando a la experiencia propia. Las ideas son procesadas y rehechas por la mente del autor. Como dijo Huidobro “Por qué cantáis la rosa, ¡oh Poetas!/ Hacedla florecer en el poema”.
Desaparece la conciencia de lo bello o lo bonito. Hasta el Romanticismo, un cuadro era bueno porque representaba algo bonito (un paisaje, un retrato de una persona guapa), cuando se sustituyó lo bello por lo sublime. Es decir, el valor del cuadro no se daba tanto por bello si no por sobrecogedor, por la capacidad de hacer sentir algo al espectador. Una tormenta que le hiciese sentir débil, una playa inmensa que le hiciese sentir pequeño... el poder de la Naturaleza frente al hombre. Las vanguardias van un poco más allá. El cuadro es bello porque es. No hay ninguna otra razón. Las leyes estéticas son únicas y propias para sí mismo. No depende de representar una flor bonita para poder ser bonito, porque no se busca que sea bonito, ni que esté equilibrado, ni que tenga una buena gama cromática (en las vanguardias posteriores hasta se consigue romper con el color), si no que tenga sentido en sí mismo. Cada obra tiene sus propias leyes y su propio mundo interno.
Las vanguardias rompen el tiempo, el espacio y el punto de vista. Pero para explicar esto es más fácil verlo mientras. El Guernica de Picasso, cuadro que todos conocemos:



Este cuadro pertenece al cubismo, una de las ramas más conocidas e importantes dentro de las vanguardias. Los cubistas de adentraron mucho en la pérdida del punto de vista, en la desaparición del espacio y en la fragmentación y simultaneidad del tiempo.
Por partes: primero, la ruptura del punto de vista. En el arte anterior se dibujaban los objetos en relación a su distancia y posición dentro del espacio que se formaba dentro del cuadro según donde estuviese situado el espectador. Cuánto más lejos estuviese el objeto, más pequeño. Si estaba situado en un plano superior a donde se supone que los ojos del espectador iban a estar situados, se representaba visto desde abajo, y si estaba en un plano inferior, se representaba desde arriba. Perder el punto de vista es hacer desaparecer esta relación: los objetos pueden aparecer en diferentes posiciones y perspectivas independientemente de su situación en el cuadro. Por ejemplo, el caballo que está hacia la mitad de la pintura, bajo la lámpara. Los ojos están en una posición diferente a la que correspondería en la realidad según la posición de la boca. Está “girado”, porque se ha perdido el punto de vista.
Los autores vanguardistas miran desde el infinito. No miran desde un punto concreto y crean a partir de él. Miran desde todos los lados y ninguno a la vez. Los objetos pueden aparecer representados desde diferentes posiciones sin que el espectador tenga que moverse, porque los autores están situándolo desde ese punto infinito, o indeterminado, desde el que pueden ir viendo la realidad interna del cuadro (más o menos próxima a la realidad conocida por el hombre) simultáneamente.
También se ve que se rompe el espacio. No hay un solo referente en todo el cuadro que dé una pista de dónde están situados los objetos representados. No hay profundidad, como pasaba en la última cena, donde se podían ordenar los objetos o personas en un espacio. Es plano. Estos autores consiguieron prescindir en sus obras de uno de los temas que más problemas les había traído a los pintores previos de cabeza. Se dieron cuenta de que no era necesario. Ahí está su gran revolución en este tema.
Unido al espacio, está el tiempo. En el caso concreto de este cuadro se sabe qué representa, que es un momento concreto en el tiempo, que situamos por un hecho histórico (que podemos conocer por el título del cuadro). Pero en el cuadro de Las señoritas de Avignon, por ejemplo... ¿qué época refleja? ¿Cuándo y dónde estaban esas señoritas que pintó Picasso? También se pierden esas referencias. En La última cena, también tenemos un momento concreto representado, como en La rendición de Breda (Velázquez) o Los fusilamientos del 2 de mayo (Goya). Son momentos reconocibles, puntuales. Los vanguardistas consiguen desconectar del tiempo, volverlo infinito. Vuelven a situarse en ese punto del infinito, independiente del punto de vista, de la posición, y del espacio, donde tampoco hay tiempo. El momento que representan con sus cuadros es eterno.

Con estas bases, la experimentación vanguardista fue a más. El cubismo es una de las primera manifestaciones y aún se van haciendo más extremas y más experimentales con el tiempo. Hay muchas ramas diferentes de las vanguardias, pero en general todas tienen esto en común. Cada una tiene su manifiesto, sus características propias que la diferencian del resto, pero en general se asientan en estas bases.
Intentan romper todos los moldes tradicionales constantemente, hasta intentar ir superándose a ellos mismos a cada momento. Las vanguardias son muy efímeras, han dado muchas obras y manifestaciones, pero en realidad comprenden a una sola generación de artistas.
Al ir superándose a sí mismas, algunas llegan a romper el dibujo e invadir los lienzos de color, con el que se hacen formas que sustituyen al dibujo. Otras reducen sus cuadros a una acumulación de dibujos esquemáticos sobre conceptos universales (ver los cuadros de Torres García). En el primer caso está Rothko, por quien estoy escribiendo todo esto. Es un poco tardío dentro de las vanguardias (según Wikipedia estaba acabando de estudiar en 1923, cuando Picasso ya llevaba mucho pintando, por ejemplo), pero la reflexión es la misma: Rothko es capaz de superar a toda la pintura anterior. Es capaz de romper todas las reglas que se creían imprescindibles para el arte, y hacer arte sin seguir estas reglas. Consiguen superar todos los preceptos que se creían instintivos dentro del arte (cuando un niño dibuja un paisaje lo hace siguiendo el modelo de la Naturaleza que crea, no se le ocurre intentar hacer un paisaje de un mundo procesado por su razón, que tenga vida dentro de sí mismo), darle un varapalo a todas las teorías sobre el arte que existían. Y aún así, conseguir hacer arte, y ser reconocidos como artistas. Destrozaron todas las teorías filosóficas o teóricas sobre el arte, demostraron que el hombre siempre puede ir más allá, y que el arte no tiene límites. Porque cuando los teóricos y críticos empezaron a aceptar que esas cosas raras que hacían era arte, que tenían mucho mérito, volvieron a desafiarlos. Y así es cómo Duchamp metió un urinario en un museo, y tuvieron que darle la razón. Y luego metió una pala de quitar la nieve, y tuvieron que volver a darle la razón.
Dicho así, con la perspectiva histórica, no parece tan difícil. Todos podemos coger un lienzo en blanco, darle cuatro brochazos y seguir desafiando a toda la tradición. Pero ¿alguien anterior a ellos lo hizo? ¿Da Vinci, ese genio en todos los campos de conocimiento del hombre, pintó un cuadro así?

Y luego, otra cosa importante que no se tiene en cuenta. Los vanguardistas con rebeldes, destrozan todos los prejuicios que se tienen sobre el arte. Juegan con el público. Lo vacilan. Lo engañan. Quizás no todas las obras tengan un carácter irónico o de juego, pero muchas de ellas sí. Muchas obras no pasaron a la Historia porque se referían al momento actual, pero Picasso tiene collages criticando de manera irónica a disputas comerciales/publicitarias de su época.
No os creáis lo que os dicen los vanguardistas. Si os ponen un cuadro como este que acaban de vender de Rothko y en vez de llamarle Naranja, rojo, amarillo se llama Duda existencial no os lo creáis. Rothko quería pintar un cuadro a tres colores, sin más. No tenía una duda existencial ni quiere expresar eso. Si le pone ese título es para que os quedéis pensando delante del cuadro, intentando ver esa duda existencial, y que muchos, por no querer parecer idiotas, elucubren sobre la gran duda existencial del hombre y la magnificencia con la que el autor es capaz de plasmarla con solamente tres colores y un cuadrado. En 1900 ya había snobs, y a os autores también les gustaba reírse de ellos. Los autores vacilan al público, por primera vez en la Historia.
Pero esta última reflexión no os la va a decir nadie. Muy poca gente es capaz de leer en el arte más allá de lo que dicen literalmente los manifiestos. El otro día salí enfadada de la clase de literatura francesa porque nos hicieron una introducción a las vanguardias (ni introducción ni nada, se limitó la profesora a decir cuatro nombres, dos movimientos y dio la clase por acabada), y yo sabía más que la profesora. Nos puso delante del Manifiesto Dadá, el gran vacile dentro de la vanguardia, y la tía no lo había sabido interpretar.
El Dadaísmo busca liberar el subconsciente del autor y plasmarlo sin restricciones en la obra. En la literatura (poesía sobre todo) se traduce en hacer relaciones extrañas de palabras, en romper con la sintaxis y con todo lo lógico. Si el autor quiere hablar de un olor colorido, hablará sobre eso. Si quiere decir que las nubes estaban tristes, lo dice. Destrozan la lógica, hacen relaciones de conceptos que no hay por dónde cogerlas. Pues bien, su manifiesto cuenta, a modo de receta cómo crear un poema dadá. Resumiendo, dice que con unas tijeras se recorte un artículo de un periódico. Cualquiera. Luego, que se recorten todas las palabras, y se metan en una bolsa. Tras agitar la bolsa se extienden las palabras en una mesa, se ponen formando líneas, al azar, y se escribe lo que ha salido. Y se tiene un poema de gran profundidad moral y estética.
Es mentira. ¿Quién puede creerse eso? Los dadaístas cuando escribieron eso se estaban riendo de los que no entendían su poesía y creían que componían así. Pero la realidad es que cada una de las palabras de sus poemas están medidas, están colocadas cada una donde debe estar. No queda nada al azar.
Por eso, que nadie se fíe de los vanguardistas. No os fiéis de un cuadro vanguardista, o, aunque no sé de qué va el arte contemporáneo, como son descendientes suyos, ni siquiera del arte contemporáneo. El mérito de las vanguardias está en conseguir hacer esa ruptura, el poder crear algo completamente nuevo. Los cuadros no transmiten ideas profundas, porque el autor está jugando con vosotros.

Ha sido un poco largo, seguro. Pero sabiendo esto, espero que el mérito y la importancia del arte vanguardista empiece a ser real para alguna gente. Tras esos cuadros abstractos, las líneas incoherentes, los hombres mal dibujados, hay una profunda reflexión y acción. Por eso el cuadro de Rothko vale 66 millones de euros. No porque el cuadro represente un esfuerzo técnico, ni porque esté muy cuidado. Ese cuadro vale 66 millones de euros porque supuso, junto a su autor, un cambio impresionante, impredecible e irrepetible en la Historia del Arte. Es un pedazo de Historia, el resultado de la rebeldía artística para conseguir deshacerse de la tradición conocida, y el mérito de haberlo conseguido.
No es bonito. Pero no tiene que ser bonito. Rothko a lo mejor ni siquiera dibujaba bien. Pero no lo necesitaba. Porque lo que importa no es el cuadro como objeto físico. Lo que importa es el cuadro como elemento simbólico.


Tras todo esto, y aunque vaya en una línea diferente, quiero resaltar un comentario que leí en la noticia que puse arriba, del usuario Joseluis_76:

"Bueno, ya tenemos la catarata de ilustrados que repiten su "mi hijo podría hacerlo","hay que ser imbécil"... Lo primero, un señor que gestiona pagos de 66 millones no creo que sea un imbécil. Sabemos lo sólido que resulta el mercado del arte, al contrario que la casa que más de un enterao está pagado de una manera algo menos rentable, en este mismo foro. Me equivoco? Y por otro lado, la repetición hasta la saciedad de lo simple -técnicamente- del arte contemporáneo. Hemos oído lo mismo de Mondrian, Miró, Matisse, y en su momento se oyó de Van Gogh, Goya y tantos otros que hicieron algo por primera vez. Entiendo que les puedan gustar las horteradas de Dalí (aquí opinamos todos), pero no entienden la época en la que fue creado, la revolución gráfica que supuso (hoy no entenderíamos cualquier diseño sin estos visionarios), y por supuesto la violencia de los detractores que encontraron por el camino, como todos vosotros: gente que insultó lo novedoso, como se insultó a Darwin, el voto femenino, o la abolición de la esclavitud: conservadores. Los imbéciles de la historia".


Bibliografía que usamos a lo largo de este curso en la asignatura dedicada a las vanguardias:
Apollinaire, Los pintores cubistas
Juan Gris: De las posibilidades de la pintura
Ortega y Gasset, La deshumanización del arte
T. Tzara, Manifiesto Dadá
André Breton, Manifiesto del surrealismo
J. Metzinger, Cubismo y tradición
F. T Marinetti, Manifiesto técnico de la literatura futurista
Vicente Huidobro, La poesía
Fernando Agrasar, Huidobro y la axonometría. La clave visual de la vanguardia.