28 de abril de 2011

El efecto terapéutico de la música, Vol.I

Nunca había llegado a entender bien a qué se referían cuando decían que la música cura almas. Sí, tenía mis raciones de musicoterapia, y sabía que escuchar música podía cambiar mi estado de ánimo. Días de bajón, con las canciones y grupos bien elegidos, podía remontarlos sin mucho más trabajo que sentarme a escuchar.
Pero hasta los niveles que Otep usó la música en su momento, por ejemplo, no. Otep se metió en un local de ensayo con un micrófono a gritar para curarse una depresión. Pensé que el proceso creador tendría algo que ver, o el heavy mental le servía como válvula de escape. No hay nada más que escuchar el EP y el primer disco para darse cuenta de que tenía mucho que decir, y mucho de lo que liberarse.

Pero estos días, cuando llevo una temporada en caída libre, es cuando me doy cuenta de que no es del todo así.
Tras estos meses seguidos de ansiedad, como ya dije, me decidí a pedir ayuda por fin, y fui a un psicólogo. Lo que me dijo en la primera vez que nos vimos es que yo “empezaba a gestar un problema”, pero con cara de “te lo digo así para que te tranquilices, pero en realidad ya lo tienes”. Cuatro años de ansiedad bastante fuerte, miedo al mundo, miedo a cosas tan rutinarias como... fregar los platos, miedo a comer, y últimamente hasta niveles de mareos y desorientación, yo creo que es tener ya el problema. Con el paso de las semanas, y aunque solamente nos hemos visto dos veces más desde aquel día, he mejorado bastante solamente con la expectativa de que todo se va a acabar pronto. Cuando me vio más animada, no tan derrotada, me “confesó” que vio que podía estar empezando a caer en una depresión. El no tener ganas de nada, el haber perdido la ilusión, el miedo a las espectativas, la falta de motivación por cualquier cosa... no eran por nada.
Yo en algunos momentos me lo planteé. No me sentía normal, no me sentía bien. La rabia que tenía en algunos momentos, que muchas veces acababan agotándome y acurrucándome en cama no eran por nada. Pero estoy saliendo de eso, y si me atrevo a hablar de ello es porque probablemente esté algo lejos ya.
El principal objetivo de las primeras sesiones de “terapia” con el psicólogo era encontrar algo que me motivase, y que me devolviese las ganas de hacer cosa. Además, esto empezaría a restablecer los ciclos anímicos, o algo así, y sentiría ilusión y no miedo por las expectativas, dejaría de preocuparme por cosas que no tienen importancia y así. Reordenar los sentimientos, vaya.
Y justo llegó The Drink Tim. La ilusión de aprender fotografía de conciertos, el meterme en el mundo de la música por fin, hicieron chispita. Tuve miedo del concierto de Hamlet, sobre todo antes de subir al tren, pero todo salió bien.
Y nada más conseguir entrar en The Drink Tim, empieza Sôber a moverse en serio de nuevo, y Otep empieza a darnos caña con la salida del próximo disco. Me pongo fecha límite para hacerme el tatuaje, y de de repente recobro la ilusión por las cosas. Pasé en pocas semanas de no tener más motivación para levantarme de cama por la mañana que “porque tengo que hacerlo” a sonreír escuchando música de nuevo.
Fantasma no me causó el impacto emocional que me dio hace unas horas Tic Tac, pero revivió el sueño de que Sôber han vuelto, y que es de verdad. Creo que la entrada que hice sobre ese sentimiento de “no me lo acababa de creer” explica bastante bien lo que era. Luego llegó Umbilical, que además de inyectar energía en vena me transmite ese mensaje de empezar a luchar, no rendirse. En mi caso luchar sin miedo contra la ansiedad, porque lleva ya mucho tiempo atándome sin dejarme ser yo. Sé que tiene todavía más fondo que esto (al igual que Fantasma, que tiene novedades “literarias” en la letra que todavía no acabo de ver, pero creo que estoy empezando a intuir el pico del iceberg), pero no me he puesto a pensar en serio y académico sobre la letra. Necesito ese mensaje, y de momento me quedo con él.
Y justo cuando empiezo a describir mi vida como un miedo constante frente a todo, me encuentro una vez más a la voz de Carlos diciéndome al oído “no tengas miedo, el miedo solo hará que veas el cielo como un agujero negro; busca la llave que abra la puerta donde guardas los sueños, y no el cementerio”. Para imaginarse mi cara tras escuchar eso por primera vez.
Y para rematar, llega Tic Tac. No me hervía la sangre cuando leía protestar a la gente en el muro de Facebook del grupo diciendo que era una canción floja porque directamente sentí una especie de desprecio por todos ellos. Quien diga eso es porque no la entiende, no ha intentando entrar en ella. No me expliqué bien cuando intenté decir esto en el muro de facebook del grupo, pero es una canción delicada e intensa. ¿Quién necesita “caña” cuando tienes eso? A mí Tic Tac se me mete dentro y me calienta desde el centro del pecho. Es más que una canción.
De nuevo tiene ese mensaje de luchar, de buscar vencer, quizás no a una persona, sino a ti mismo. Con el símil de los ángeles, que implica subir todavía más que en Umbilical. Es también más extremista que Umbilical, habla claramente de llanto, de estar tirado en el suelo, de la necesidad de tener que levantarse. Umbilical era más de protección que de alzamiento, no sé si me estoy explicando bien.
Y de nuevo la letra. Habla específicamente de ansiedad (aunque sea una ansiedad+, no una ansiedad- como la que siento yo, pero está presente igualmente), y el uso de la segunda persona (bastante común en Sôber, lo sé) hace que sea un mensaje enviado directo a ti. Copiaría el estribillo entero, porque todo en él me habla. Lo aíslo un poco del resto de la canción, que no es tan directa como lo era Umbilical, y hace el mismo efecto. Las ganas de levantarse, luchar y acabar venciendo.


Y ahora, el tema del tatuaje. Esta tarde me voy a hacer la prueba de la alergia, y ya no tengo miedo. Tras semanas de darle vueltas y temblar cada vez que pensaba en la aguja contra mi espalda me daba miedo, pero me consolaba pensando que va a valer la pena. Tenía también una sensación de necesidad de devolverle al grupo todo lo que me han dicho y animado durante todos estos años, aunque probablemente nunca llegasen a enterarse de que me lo había hecho.
Ahora no sé si es por ellos o por mí. Por mí, seguro. Recordar todo lo que he sentido a lo largo de todos estos años, lo que Sôber me ha dado y todo lo que ha cambiado mi vida desde que ellos me iniciaron en el metal, y que siempre puedo tener una voz amiga a la que acudir cuando el mundo vuelva a superarme. Pero por ellos... tengo el sentimiento de que haciendo este pequeño sacrificio de marcar mi cuerpo por primera vez gracias a ellos, les estoy devolviendo un poco todas estas horas que han pasado en mi habitación, en mi día a día. No le acabo de encontrar sentido, no sé cómo haciéndome un tatuaje de una o con acento circunflejo puede devolverles algo, pero seguiré pensando en ello hasta que se lo encuentre.

Mientras, estoy esperando como loca a que confirmen fechas en Galicia, para poder volver a verlos, y escuchar las canciones de las que acabo de hablar en directo, que siempre transmiten mucho más que en grabado.
Ahora me voy a una pequeña excursión con la Facultad (bibliotecas, oh), y luego a katattoomba a que empiecen a preparar el camino en mi espalda. Ya no tengo miedo, tengo ilusión. Creo que de eso se trataba la curación de la depresión, ¿no?

27 de abril de 2011

ATAVIST!

Después de varias semanas de espera, inesperadamente, justo el día que el disco sale a la calle, me llega un paquete al piso de parte de Victory Records. No lo esperaba hoy, quizás a lo largo de esta semana o durante la próxima. Pero desde luego, que llegase hoy no. Sobre todo si tenemos en cuenta que Victory Records está en EEUU (doy por supuesto que está ahí) y la mayor parte de los pedidos son de allí, supuse que mandarían todos a la vez, para que llegase el 26 a ellos. Y tras cruzar el Atlántico, unos días después, a mí.
Pero han sido mucho más atentos que eso, y lo tuve el mismo día que el resto del mundo (mentira, algunos se adelantaron y llevan toda la semana santa con el paquete en casa ¬¬).
Sin perder mucho tiempo, corrí a mi habitación a desempaquetarlo. Mi bandolera, mi camiseta, el disco *-* por fin en casita!

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Sobre grande, enorme, por fuera!


Lo primero que se ve cuando abres el sobre es la bandolera, que es enorme. Pero poco a poco, empezamos por lo importante del paquete, el disco:

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La portada no me parecía gran cosa, pero en persona es preciosa. En realidad ése es el paquete deluxe, de CD+DVD con caja grande plegada.

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No está dentro de la mítica caja-sobre, sino que es como un marquito decorativo.

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Dentro de la caja-marco está el CD+DVD y un libro de 100 y pocas páginas, Maledictions, escrito por Otep. Quién necesita una editorial teniendo una discográfica? El libro está compuesto por relatos cortos escritos por ella, fotografías del grupo durante la grabación y de un par sesiones de promoción y las letras de las canciones. Pero eso luego.

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La caja desplegada queda más o menos así. A un lado el CD, a otro el DVD, y en el medio algo que llamaban “decoder Wheel” y que no entendía muy bien para qué era. No es un CD, es un plástico con forma de CD descodificador. En los bordes de los otros dos discos hay escritos mensajes, y si pones este encima, puedes leerlos. El CD normal no lo trae, te quedas sin saber qué pone xD

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Si le damos la vuelta queda el Atavist en el centro, y Otep como atavist a un lado.

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Dentro de la caja viene un póster reversible con la portada del álbum o con diferentes fotos y fragmentos de la letra.

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Portada de Maledictions.

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Dentro tiene un montón de fotos e ilustraciones. Además, los cuentos cortos, que tengo que explorar (lo poco que leí iba sobre un tío que se sentía poderoso con una pistola muy grande en la mano xD), y las letras de las canciones. Tengo curiosidad qué dice en la canción I, Alone, cuando yo le entiendo “Lollipop, Lollipop!”.

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El paquete también trae una libreta con un bolígrafo y un lápiz. Bastante indirecta para que nos motivemos nosotros también a escribir, no? La libreta es preciosa, y por dentro tiene un tacto a papel gordito que da gusto. No le pude sacar foto porque era bastante incómodo, pero por dentro los márgenes están decorados también con motivos de Otep y Atavist. Preciosa. Me va a dar tanta pena estrenarla que no la voy a tocar. Varias personas ya dijeron lo mismo, no van a usarla xD
Y cómo no, me faltaba “art saves”. Tocó en el lápiz. Una de las grandes frases de Otep no podían faltar.

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Además, incluye cuatro chapas. La famosa foto con postura de atavist, la de la tribe, la de la portada del disco y la de loud and proud. Imagen que tengo puesta para mi inicio de sesión en el ordenador, por cierto xD No sé dónde las voy a poner porque perder alguna me daría mucha pena, pero hay que lucirlas.

Y para acabar, la mochila.
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Es grande, mucho más grande de lo que esperaba. Creía que iba a ser un bolso, y me encuentro con que caben las carpetas de clase y aún me sobra sitio. Yo encantada. No la luciré los pocos sábados que salga, la luciré en la Facultad xD

Y me queda por enseñar la camiseta. Lo máximo que conseguí sacar fue esto.
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Sí, me saco fotos al espejo del baño, pero es el único espejo que hay en todo el piso, no tengo otra opción. No sé si se verá bien en la foto, pero aparece Otep en grande por delante, y por detrás (esto ya no se ve, obvio xD) pone I, Alone. Intenté sacarme fotos por detrás y necesito ayuda, no conseguí nada más que apuntar a sitios donde no había nada o manchas borrosas. La camiseta merece una entrada propia, así que a lo mejor, cuando tenga otras fotos, vuelvo a hablar de ella xD


Estoy contenta, muy contenta. Con el pack, con el disco (últimamente no tenía nada de lo que hablar, y ahora de repente de muchas cosas a la vez :___), y con el trato de Victory Records. Por la mañana vi un vídeo de Otep desempaquetando también un par de cosas y la ilusión que tiene ella por ellos es mayor que la que tenemos los fans. Está hoy la chica pletórica, feliz porque nos haya gustado el disco y todo lo que lo acompaña, su trabajo durante meses.

Ahora a conocer un poco en profundidad las canciones para venir al blog a hablar de ellas :)

23 de abril de 2011

Los libros de mi vida

Ya es oficialmente el día del Libro. Como aunque tengo los días bastante ocupados pero realmente no tengo mucho que contar y el blog está un poco solito, pensé que podría intentar hacer una lista con los libros de mi vida, los que más me gustaron o más me marcaron. O que después de años de leídos todavía me acuerdo de ellos; si esto pasa, aunque no parezcan especiales, por algo será.

Creo que esta lista se puede enfocar desde muchos puntos de vista diferentes. Libros para bien, libros para mal, libros que más he leído, momentos, personajes, etc. Yo no voy a seguir un criterio más estricto que los libros que antes se me vengan a la mente. Como decía antes, si me acuerdo de ellos es porque de alguna manera merecen que los recuerde.
A ver si la lista no se hace muy larga.


1. Aquasilva (Anselm Audley)
Son en realidad tres libros (Herejía, Inquisición y Cruzada), y no sé si podría decir cuál de los tres me gustó más. Están ambientados en un mundo diferente al nuestro, y desde la perspectiva de un heredero de un gobierno de un país pequeño e insignificante de ese mundo nos mete de lleno dentro las intrigas políticas, económicas y religiosas de ese mundo en general, aunque no siempre esta distinción está clara. Son casi 600 páginas por tomo, que no cansan y parece que no se acaban (en el buen sentido), así que cabe dentro un poco de todo. Se podría decir que trata sobre la vida de Cathan (el protagonista), que es una historia de amor, que es una trilogía de crítica religiosa, de lucha por el poder, que trata sobre la Historia de ese mundo… y en todas tendría parte de razón.
A mí me encanta, te hecho tengo los fragmentos que más me gustaron copiados y de vez en cuando los releo.

2. La materia oscura (Phillip Pullman)
La segunda trilogía que me marcó desde hace muchos años. Se compone de Luces del norte, La daga y El Catalejo Lacado. Hace unos años sacaron una aberración, también llamada película sobre el primero de los libros, que oportunamente llamaron La brújula dorada, cuando no aparece ninguna brújula en la historia.
Su argumento también es difícil de explicar. Es la búsqueda de Lyra, la niña protagonista, de unas partículas elementales inteligentes, el polvo. Es una búsqueda a veces también inconsciente, porque aunque cuando no sabe nada sobre él, ya le sigue la pista.
Me costó entender los libros al principio por presentar un mundo demasiado diferente al que vivimos. Ahora sé que está basado en la estética steampunk, pero no entendía el uso de zeppelines, globos aerostáticos ni más máquinas a vapor o carbón. De todas maneras, tras las primeras 50 páginas estás perfectamente situado y la historia empieza a fluir, a dejarte caer detalles de la búsqueda hasta que tú mismo sientes lo mismo que Lyra: curiosidad (mucha, mucha), fascinación, en momentos horror y terror, lástima, alegría…

3. El guardián entre el centeno (Salinger)
No sé qué puedo decir sobre este libro que no se haya dicho ya. Cayó en mis manos cuando tenía… no sé, 11 años, y cambió mi manera de leer. Era el primer libro no infantil que tenía entre las manos, con una manera de expresarse que en ocasiones me llamaba más la atención que lo que estaba contando (era la primera vez que me pasaba), y el primer libro que hablaba de alcohol, drogas, putas y faltar a clase que leía.
A quien tenga acceso a él, siempre recomiendo una traducción de 1980 y algo al gallego, muy basta, poco refinada. He leído diferentes traducciones y es la que más me gusta, la que más se expresa como podría hacerlo Holden.

4. Harry Potter (JK Rowling)
Pertenezco a esa generación que creció a la vez que Harry Potter. Cuando empecé a leerlos yo tenía un año menos que él, y cuando acabaron tenía uno más. Mis gustos y expectativas en literatura fueron evolucionando a la vez que los libros, los primeros más infantiles y los últimos más crudos y maduros, hasta los límites de muertes crueles de personajes queridos.
Me llegaron a enganchar hasta límites que ahora no recuerdo por ser demasiado brutos, y me leí el primer libro creo que unas 8 veces. Recuerdo hablarle a mi padre sobre la sensación de estar enganchado a un libro, esas ganas constantes de dejar cualquier cosa que estás haciendo para saber cómo sigue y seguir leyendo, así que debió ser la primera vez que lo sentí.
También creo que no tengo mucho más que decir sobre estos libros de lo que ya se dijo.

5. Tres segundos de memoria (Diego Ameixeiras)
Lo que no haya ya hablado de este libro en el blog… chocando con prácticamente todos los libros anteriores, es más realista, y un poco en la línea de Holden Cautfield. Trata sobre el día a día de un protagonista del que no llegamos a conocer el nombre. Se podría decir que tiene un día a día normal: paro, amigos, curros asquerosos, chicas que pasan por su vida, aspiraciones, ex que nunca consigue olvidar… pero lo maravilloso del libro es la manera de estar contado. Irónico, tierno a veces, duro, ingenioso…
Lo descubrí sin querer un día que en el instituto no había venido un profesor y nos mandaron a la biblioteca. Me puse a mirar las estanterías y vi que éste tenía una banda de ser el ganador de un premio. Pensé “entonces es que tiene algo bueno” y leí el primer capítulo. Al segundo ya lo estaba pidiendo prestado para llevármelo a casa. Y desde entonces estoy siguiendo como puedo al autor, que a día de hoy se podría decir que es el único al que sigo.

Tendría mucho más para decir, pero ya no son tan importantes. Estos son los que más me han marcado, y aunque hay muchos más (llevo leyendo activamente desde que estaba aprendiendo a leer, llevo muchos libros, para bien o para mal, a mis espaldas) ya no se distinguen mucho unos de otros. Podría decir que la serie de Los Cinco, de Enid Blyton, me hicieron disfrutar como una enana durante mucho tiempo, que hubo un par de títulos que tuvimos que leer para clase que me aterrorizaron hasta darme pesadillas (Los armarios negros y Cartas de inverno, por ejemplo, no recuerdo los autores). O que durante la carrera descubrí algunas joyas que me dejaron impresionada. Como lectura obligatoria tuve una vez Noches lúgubres de Cadalso, que fue impresionante, o que, aunque no entraba en el programa, leí Réquiem por un campesino español (Ramón J Sender) y no paro de recomendarlo desde que lo acabé, esa misma tarde.
También recuerdo libros tan horribles que no los acabé de leer, aunque de muchos no recuerdo títulos. Temo el día que tenga que profundizar en el Quijote (me parece una obra muy sobrevalorada, y Cervantes un escritor normaducho; en la literatura española los hay mucho mejores y no se les presta tanta atención), o que vaya acabarme Drácula, que lo tengo parado porque me acojona. También disfruté mucho Entrevista con el vampiro, y estoy esperando conseguir el resto, al igual que los de la serie de True Blood.

Son muchos libros, muchas páginas. Que leí, que leo y que quiero leer. Y que aunque últimamente esté algo parada, quizás pueda escribir.

Y por dejar de hacer un poco que este blog sea un monólogo, y porque sé que me sigue y me lee (aunque no siempre escriban) gente con cultura y que usa libros, os animo a que contéis en los comentarios (no tan extenso como mi entrada xD) los libros de vuestra vida. A ver cuántos títulos y razones diferentes salen.

15 de abril de 2011

Ay, Spotify...

Hace unas semanas me di cuenta de que hacía mucho que no me ponía a bajar música. Formateé el ordenador en septiembre de 2010, y mi carpeta de música ocupa unos 7gb, de los cuales unos 5 tranquilamente ya estaban descargados antes de formatear. Hace meses que no me ponía bajar música, a buscar blogs con discos, a buscar discografías… porque tuve la suerte de encontrar a un amigo con una cuenta de Spotify Premium y me pasó una invitación.
Casi por arte de magia, y solo a cambio de tener que soportar un anuncio cada más o menos cinco canciones, tenía a mi alcance (casi) toda la música que quisiera escuchar (faltaban Metallica o Rammstein, por ejemplo, pero estaba muy completo). Pasé mis tardes creando mis listas de reproducción, explorando las listas de otras personas… hasta crearme una biblioteca un poco ajustada, pero suficiente.
Estaba bastante encantada, salvo el detalle de la publicidad poco seleccionada. Cualquier aplicación que pueda calcular correspondencias (que le llamamos en Lingüística computacional xD) se va a dar cuenta de que solamente escucho metal y derivados. No escucho Melendi, es muy poco probable que me guste Mabu, o el disco de EuropaFM. Jode que me interrumpiesen metal con anuncios que no me interesan cuando quizás le podrían sacar más rendimiento eligiendo anuncios que sí, como conciertos, revistas de metal, discos nuevos… ahora que estoy dentro del mundo de la “prensa” veo que hay muchas cosas que apenas se llegan a anunciar y a las que se les podría sacar mucho provecho. Last Tour Internacional (discográfica que va a sacar ahora el nuevo disco de Sôber) tiene pasta suficiente como para emitir anuncios por Spotify, y anda que no nos iba a motivar escuchar anuncios sobre él. Por poner un ejemplo, ya que estoy con la canción de Umbilical de fondo, y lleva un rato así xD
Salvo quizás eso, el programa estaba muy bien. Me jodía bastante, también, por ejemplo, que no hubiese listas de reproducción ya creadas a mano, como con otros programas (Pandora tenía listas creadas por “expertos” que estaban muy a mano y muy bien construidas, incluso el reproductor de videoclips de Yahoo en su momento también las tenía). Pero son detalles.

Y todo esto está escrito en pasado aposta. Porque creo que se acabó Spotify para mí. Como a estas alturas ya todos sabemos, las cuentas gratuitas (que suponen beneficios igualmente para la empresa, a mí no me cuesta dinero pero ellos sí lo reciben) pasan a ser algo peor que un churro reseso. Según su blog ahora solamente tendré 10 horas de música mensuales para escuchar (escucho cerca de 3 cada noche…) y no podré escuchar más de 5 veces una canción. Todo aderezado con inspiradores momentos remix-anuncio, “hola, soy Spotify” y demás lindezas. No me interesa. Soy de costumbres fijas, quiero mis canciones y mi música, no quiero tener esas limitaciones.
Podría pagar una cuenta Premium, quizás, sí. Son 5€. Pero con 10€ como y me pago el transporte a la universidad durante una semana. Si se hubiese mantenido la cuenta gratuita tal cual este verano, para poder irme de vacaciones con música en el móvil, iba a pillarme una cuenta Premium. Un mes, Spotify en el móvil, me compensaba.
Pero me pasó con Msn cuando me obligó a actualizar, y estoy temiendo el momento de instalar Mozilla 4, que no me gusta nada. No me gusta que me obliguen a hacer las cosas. Estaba bien así, déjalo así. Si quiero cambiar, ya lo haré yo. Pero no me obligues a hacerlo porque me reboto, me enfado durante horas, no se puede razonar conmigo, y luego acabo odiándote. Siendo una empresa de la que soy cliente y quien les da beneficios, no me parece muy inteligente hacerlo. Pero ellos sabrán.
Si Spotify me manda cambiar mi manera de usar el programa, o prácticamente me obliga a pagar para poder seguir usándolo, desinstalo y le petan to’ lo verde.

He escuchado comentarios sobre que hablábamos hace unos meses de que pagaríamos por usar programas de streaming, como música o cine, pero ahora que Spotify se hace de pago, nadie quiere pagar.
Lo primero, Netflix no nos iba a poner la miel en los labios y luego cerrarnos el grifo. O por lo menos no es la idea que tengo de cómo funciona. Si pagas, ves, si no pagas, no ves. Y cuando quiera ver, pagaré. Si me dan un año de películas gratis y luego me obligan a pagar, no lo voy a hacer. Voy a pasar del servicio.
Desinstalaré Spotify no porque haya que pagar, sino por obligarme a pagar después de haberlo tenido gratis. Si desde un principio fuese de pago quizás lo hubiera hecho, o si me ofreciesen algo más interesante que lo que estaban ofreciendo antes. Pero obligarme a hacerme Premium o escuchar un máximo de 5 veces una canción me parece un robo.
Lo segundo, yo creo que hay una diferencia importante de la que todavía nadie, o casi nadie, se ha dado cuenta, y que lleva estando presente en todo el problema de la piratería, internet, descargas y demás desde el primer momento. Hay dos puntos que se están mezclando:
1.El artista/cantante/Alejandro Sanz y SGAE cobra
2.Yo pago

Son cosas diferentes. De la misma manera que yo puedo pagar y ellos no recibir nada (el top manta, por ejemplo) yo puedo no pagar y ellos cobrar. Porque para eso estaba la publicidad.
Alguien paga al programa para poner sus anuncios. Yo escucho los anuncios. El programa paga a las discográficas, entidades de gestión, quien sea, a la gente que yo escucho. Yo no doy dinero, pero ellos cobran. Y si el programa no funciona así que alguien me explique por qué estuve meses tragándome el anuncio repetitivo de Melendi, o aguantando la voz de la de Mabu. Las cuentas Premium no escuchan anuncios porque ya pagan directamente. Yo tengo una cuenta gratuita (además de invitada por un usuario Premium) y me financio la cuenta escuchando publicidad. La tele también funciona así.
Pero parece que hay gente a la que eso no le importa, lo que quieren es que los usuarios paguen. No hay vías de financiación alternativas, yo tengo que pagar y tengo que joderme. No tengo otra posibilidad. Parece a veces que lo importante es que yo pague, no que ellos reciban el dinero de su trabajo. Que yo lo obtenga gratis (oh, el malísimo y terrible internet del “todo gratis!!”) no significa que quien toca no reciba su dinero. Y creo que es más importante lo segundo que lo primero. Si puedo tenerlo gratis (o a cambio de publicidad, ciertas limitaciones –razonables, no lo que Spotify acaba de poner- o lo que sea) y ellos estar pagados, por qué voy a tener que pagar también por eso? Pago por autobuses, por piso, por luz, por agua, por las clases, por la comida, por la lana, por los ganchillos, por el fieltro, por las agujas… quizás no me llegue para todo.
Ya dijimos cuando salió la Ley Sinde… seguiremos escuchando música, nos corten lo que nos corten. En este caso ¿que me quitan Spotify? Pues vuelvo a descargar.
Y no se me puede decir que sea un usuario que va escuchando música gratis. Yo pago mis deudas con los grupos que me gustan yendo a los conciertos y pagándoles a ellos, no a una discográfica con el disco. Ahora que estoy en The Drink Tim les hago publicidad además.
Y gente que se lo merece, también le compro los discos, ahora que más o menos tengo trabajo y puedo “permitírmelo” (ajustando las cuentas puedo hacerlo). Tengo un pedido de Victory Records que debe estar a medio camino entre EEUU y España con el nuevo disco, y así que me haya recuperado un poco de ese paquete, va a caer Superbia.
Pero hay gente a la que no puedo pagar directamente, o todavía no he podido. Pero quiero escucharlos, y más o menos legalmente, o más o menos moralmente para alguna gente, voy a hacerlo.

Voy a acabar de copiar las listas de reproducción de Spotify para volver a reunirlas una vez descargadas y a desinstalarlo. Fue bonito mientras duró.

13 de abril de 2011

Fotos del acuario

Lo prometido está prometido. Las fotos del acuario.
Como son casi 25, y con la cantidad de cosas que dije ayer no creo que proceda volver a soltar un discurso, así que las dejo tal cual.

Espero que os gusten.


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En la sala grande de arriba pusieron esta bola del mundo, que da vueltas y muestra diferentes momentos de la tierra. Puedes pedir en una pantalla que te explique los diferentes ciclos del agua, de las mareas, de las estaciones... cómo se ve la tierra de noche, las temperaturas según el año, las corrientes marinas... todo, mientras te lo explica una voz en off. Está preciosa.

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La pecera de los lorchos y las estrellas de mar, me encanta xD La primera foto no sabía que me había quedado tan bien, tras mirarla en grande en el ordenador quedé muy sorprendida xD

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Esas cosas gordas, como sacos en el agua, son focas. Bucean boca arriba, lo que se ve es la barriga.

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Ésta es otra de las que más me gustan y que más me gustan cómo salieron, pese a los reflejos tan grandes que da el agua.

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A esta foto le llamo “a la mierda la carrera, yo quiero ser una foca” xD

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La hora de comer, cada una esperando que les diesen su comida, no se abalanzan sobre las neveras con el pescado, no como cierta cobaya que yo me sé. El chico de la izquierda es el que las manda subir de una en una y ponerse en esa plancha, una báscula.

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La Zona-i. En ese momento era morada.

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El pez que me mira mal.

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El escarapote con cara de indignado.

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Ying y yang en pez.

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Medusas! El sitio donde las tienen las hace todavía más bonitas. Es como una salita oscura, con solo la iluminación que sale de su pecera, que va cambiando de color.

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Otra vez la Tierra de la primera foto. Una vez explicando cosas de la luna y la otra sobre las corrientes de aire, creo.

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Foto Tuenti.

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El tiburón grande de la Nautilus. No tengo otra foto decente de esta vez de esa sala xD

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Y el sillón de Julio Verne con libros, mapas y demás cacharros tirados por ahí. Iba a decir que es muy steampunk, pero el steampunk es muy eso. Julio Verne es una de las grandes influencias del steampunk.





Y por esta vez es suficiente. Espero volver pronto con más fotos y cosas para contar. De momento tengo otro amigurumi para acabar (me queda poquito) y muchas ideas para hacerlos nuevos, así que a lo mejor toca otra entrada de fotos.

12 de abril de 2011

Viajes al acuario y no a las estrellas

Y con ésta creo que son... 4 las veces que fui al acuario de Coruña en lo que va de curso. Dos con Iris, una con David un día de puertas abiertas (todo petao de gente) y este domingo pasado, de nuevo con David.
No hay nada bueno, vale, pero me encanta ir. Me encantan las peceras, los peces que te miran mal, los pulpos que nadan, el tiburón que me da miedo... y nunca había llegado a tiempo de ver cómo dan de comer a las focas.
Hay una serie de actividades fijas que hacen todos los días a la misma hora, como la charca de las caricias (que alguien, por favor, me diga dónde está, no la doy encontrado xD) o la alimentación de las focas. Les dan de comer a las 5 de la tarde, y siempre llego más tarde. Así que este domingo, para estrenar cámara en museo y aprovechando estos primeros días de sol, le dije a David que fuéramos con tiempo de verlas.
Llegamos, incluso un poco sobrados de tiempo. Cerca de las 4 y media entramos, y poco antes de las 5 casi tuvimos que ir corriendo a la piscina de las focas porque había algo así como mil niños ya agolpados gritando. A lo mejor exagero un poco, pero no sabía que había tanto crío allí dentro.
Lo pasé bomba sacándoles fotos, aunque cada día se me quede más pequeño el objetivo y el 90% de ellas hayan salido un churro. Descubrí que prefieren bucear boca arriba, y que las tienen enseñadas para que obedezcan. Uno de los cuidadores va con una pesa y las manda subirse y bajarse de una en una, y le hacen caso.
Por el resto, si te fijas bien, son unos animales un poco grimosos. Sin pelo pero con bigotes y unas cejas larguísimas, con una piel resbaladiza y como dos aletas atrás, como una partida en dos. Aún así me siguen gustando xD

Aprovechamos y fuimos a conocer la nueva zona del acuario, que abrieron no hará dos semanas, la Zona-i. Esperaba peces o simulación de peces por las fotos que fueron subiendo, pero es algo diferente. Lo que era una zona vacía negra, a medio camino entre la sala de arriba (maremagnum, creo que le llaman) y la bajada a la Nautilus ahora es un espacio más interactivo y bastante futurista.
Recubrieron las paredes con una lona/plástico blanca, formando columnas en medio de la sala, lo que da un poco de impresión de estar como en una caverna de hielo. Hay un juego con la estética de Quién quiere ser millonario con pulsadores. Cuatro preguntas, cada pregunta un color (azul, amarillo, verde y rojo, creo recordar). Si aciertas la pregunta, la sala se vuelve del color que era la pregunta.
Además, pantallas y noticias proyectadas en las paredes de la sala, vídeos sobre el acuario, imágenes del “acuario que no ves”, como buceadores bajando a la Nautilus, pero por dentro del agua, y dándole de comer a los peces.
Esperaba otra cosa, pero está bastante chula. Si no fuese por los niños que confunden “pulsador” con “tienes que pegarle todo lo fuerte que quieras” y me da que el juego va a durar dos días, quizás un poco mejor. Restringir la entrada a padres responsables y niños educados estaría bastante bien, pero últimamente, por lo que veo, no hay demasiado de eso.

Por supuesto, fuimos a la Nautilus, miramos los peces enormes (cada vez estoy más segura de que esa sala es un experimento de a ver qué tamaño pueden alcanzar ciertas especies de peces si nadie se los come), y una hora y media después de haber entrado, nos fuimos, ya con dolor de pies, y yo viendo venir una tendinitis en la muñeca izquierda que luego no se cumplió (la cámara pesa).

Al final no hubo viaje a las estrellas. Una vez más, la cuarta, que nos apuntamos y no se puede ir. Si tenemos en cuenta que intentaron organizar 5 excursiones en 2 años y medio y no se pudo ir ninguna de las veces... creo que en Galicia no se puede organizar nada así. Como mucho, esa misma noche decir “ey, que hoy está bueno!!” y salir corriendo a ver estrellas. Lo de organizar las cosas se está viendo que no da muy buenos resultados, aunque mientras sigan proponiéndolo yo voy a seguir apuntándome, hasta que consiga ir, o decidan que ya no vale la pena.
Esta excursión por lo menos no se cancela, sino que se pospone. Pero se pospone para una de las peores noches que podían posponerla. Está puesta para el sábado 7 de mayo. ¿Y qué pasa el sábado 7?
Qué pasaría si el mundo siguiera por el camino de los engranajes y el vapor? ¿Si el cobre, el cuero y el acero siguiesen reinando sobre el plástico y el silicio? El 7 de mayo de 2011 cambiaremos el rumbo de la historia. La ciudad de Santiago de Compostela va a celebrar una ucronía. Un evento steampunk neovictoriano retrofuturista a toda máquina. dice en la web. El evento Steampunk se hace ese día. Y tiene actividades a la tarde-noche, además de que contamos con volver agotados y caracterizados y no estaremos para ir a visitar estrellas. Yo, por lo menos, voy a ir de corset (éste concretamente :D) y como contamos que haya calor, voy a permitirme la licencia de ir un poco fresca de ropa, no voy a cargar con abrigo todo el día para luego pasar la noche en el monte. El programa provisional dice que habrá un baile y una demostración de magia y pretidigitación por la noche, y es algo que vamos a vivir solamente una vez en la vida. Las estrellas van a seguir ahí.
Todavía estamos pensándolo, aunque vamos a acabar renunciando a las estrellas para poder aprovechar bien el tiempo en Santiago.

Ya estamos los dos registrados en el evento, estamos acabando de componer los trajes, y nos quedan unos pocos retoques para poder decir que está todo listo. Mi corset está en camino ya, y estoy pensando con qué aparatos puedo equipar a David. Tenía una idea genial, pero con tan poco tiempo (sí, es un mes y me parece poco tiempo) no veo que pueda hacerlo bien. Y si hace calor se me va a morir cocido. Yo sigo con mi rollo explorador polar hasta que el sol me mate, estoy acabando de buscar el gorro y no me quedará nada más por hacer.
No llevaremos cámaras, pero preveo muchas fotos ese día en Santiago, así que ya traeré algunas. Como haya la mitad que en el Desfile Imperial, no voy a darlas visto todas.
También traeré en los próximos días fotos del acuario, que ahora estoy en la facultad y no las tengo, pero en el piso ayer no tenía internet.

Tengo grandes noticias para estos días, pero antes quiero que la otra parte implicada haga su anuncio oficial para contarlo aquí. Así que seguidme y leedme mucho, que se acercan días movidos, o por lo menos de ganchillo.
...yo lo dejo caer.

9 de abril de 2011

Han vuelto!!!

Sí, ya sé que hace más de un año que Sôber están oficialmente juntos, incluso llegué a verlos tocar. Tienen nuevo disco-recopilatorio en el mercado y todo esto… pero yo seguiré diciéndolo.
Hoy sacaron la primera canción, como adelanto, del nuevo disco, se que se pone a la venta el 3 de mayo, y que por causas llamadas "paquete promocional del nuevo disco de Otep" tendré que esperar un par de meses en comprar. La canción no es single ni tiene vídeo, pero nos han regalado, por toda la cara, creo, un vídeo en youtube con la letra y la canción de fondo.
Y con ésta que está sonando ahora… creo que van unas 8 veces que la escucho hoy. Y a cada vez le saco más cosas, escucho cosas nuevas, voy entendiendo un poco más la letra… no me cansa, vaya, ni creo que lo haya a hacer pronto.



La canción no vuelve a Morfología, como anunciaron que lo haría el disco. Sí tiene trazas de los primeros discos que se perdieron un poco tras Paradÿsso, pero no sigue siendo ese sonido bruto y casi sin limpiar que fue Torcidos y en menor medida Morfología. Aún así, de volver a lo bestia a los primeros discos sin sacar la limpieza y elegancia de Paradÿsso y Reddo les protestaríamos mucho.
La letra me encanta, la base musical me encanta, la voz de Carlos me fascina, y los cambios de tono de la canción me encantan también. Y ahora van 9 veces hoy.

Yo no venía a decir esto al blog. Es más, no tenía pensado nada, y eso que nos volvieron a cancelar un viaje a las estrellas y creo que he conseguido convencer a David de cambiarlo por un viaje al acuario. Es porque estoy contenta como no lo estaba desde hace mucho. Es una mezcla entre estar contenta con ilusión, pero no por algo que vaya a pasar, si no por lo que está pasando y en lo que no tengo nada que ver. Es por la reacción que está teniendo la gente con la vuelta de Sôber. No he escuchado ni una sola queja que tenga un mínimo de fundamento (en realidad no he escuchado nada más allá del "es español, en España no se hace nada bueno, no me gusta"). Y me encanta.
Me encanta que ellos estén encantados por haberlos esperado los 5 años que fueron un grupo separado, que en los conciertos nos agradezcan que pese a todo el tiempo que estuvieron parados siguiéramos mandándoles mensajes y escuchando su música, y que no paren de recordárnoslo día a día a través de Facebook o Twitter.
Para mí Sôber siempre fue un grupo mítico, que ya no existía, y que tenía que conformarme con los 4 ó 5 discos que hubieran sacado. Pese a haber estado conmigo en algunos de los momentos más importantes de mi vida, y de animarme muchas veces cuando necesitaba una voz amiga… no eran del todo reales. Sôber ya no existía. Había dos grupos tocando por ahí que juntos harían un Sôber cojonudo, pero no querían tocar juntos. Savia y Skizoo, por supuesto. Y ver que ahora son reales, que estoy descubriendo material nuevo, que me hablan casi personalmente por Twitter, que hay vídeos nuevos, y que habrá un disco nuevo en unas semanas… no es el paraíso, pero se le parece mucho.
Sigo pendiente a las nuevas fechas confirmadas de conciertos, por supuesto. Supongo que pasará como casi siempre y la fecha de Santiago/Vigo/Coruña será la última en confirmar, pero ahí estaré yo para comprarme las entradas. Y de chachi, si hacen dos conciertos en Galicia, a uno voy por placer y al otro voy de prensa xD De chachi total xD

Como decía un comentario que leí al vuelo en el vídeo que subieron a Youtube del avance del nuevo disco (el de la entrevista y tal): "no sé si estos chavales saben la que acaban de montar. Este vídeo lleva subido menos de 48 horas y lleva casi 800 reproducciones y 60 comentarios". Al día siguiente leí que era el vídeo más visto de Youtube en España ese día.
Y es que todo es para bien. Todos estamos emocionados, todos los echábamos de menos.

Y es real, y han venido, y tendremos disco y conciertos nuevos.

Aprovecho la entrada para anunciar "públicamente" (tampoco es que tenga tantos lectores) que voy a hacerme un tatuaje con la ô. Llevo años pensándomelo, y meses convencida. Y ahora es el momento. Todavía no hay fecha definitiva, pero creo que antes de un mes va a estar ahí, para siempre.
(y van... 12, ya?)

5 de abril de 2011

Adiós a los 20 años

Mis 20 años se fueron más o menos como llegaron, pero quizás apuntando a un remonte en la recta final, cuando empezaron descendiendo en picado.
Para resumir, no ha sido un buen año, aunque puede hacer servido como preparación para mejorar durante los 21. Por fin me he rebelado contra mí misma y he decidido cambiar la manera de hacer las cosas. Si funciona o no lo dirá el tiempo. Aunque actualmente está todo un poco mal, estoy haciendo cosas que espero que mejoren mi día a día en unos pocos meses.

Mis 20 años empezaron en una convivencia que cada día se hacía más rancia y opresiva, y no me di cuenta de todo lo que los odiaba hasta que estuve lejos y libre de ellos. Viví encerrada en clase o en mi habitación, y aunque la razón que despertó la ansiedad después de un año ya no estaba, ésta no se iba. Aún a veces siento restos de esa sensación de “tengo hambre, pero estoy oyendo ruido en la cocina, seguro que son ellos; espero a que se vayan”. El escapar de gente que vive en tu propia casa, el intentar no cruzarte con ellos simplemente por no querer verlos. Aún a veces lo hago en el piso en el que estoy, sin recordar que cuando salga no hay hostiles caminando por el pasillo. Ya no son hostiles, son simplemente compañeros de piso.
Siguieron en un verano en el que mentalmente me hice esclava de las asignaturas dejadas para septiembre. No es que estudiara seguido, pero no pude apartar la mente de los exámenes, los apuntes y el deber de estudiar. Estudié lo que la desconcentración me dejó, que quizás no fue lo suficiente, aunque después de todo aprobé las asignaturas a las que me presenté.
Con la vuelta a clase las cosas cambiaron. Me sentía libre e el piso y en la convivencia (aunque todavía ando con miedo y cuidado), pero me sentía atrapada en la Facultad. Demasiadas horas, que pensé que podría sobrellevar, pero 3º no es 1º. La ansiedad, el nerviosismo y la sensación de “no tengo tiempo, no tengo tiempo” crecieron y se hicieron un hueco bastante grande en mi mente. Planeo las cosas con semanas de plazo, porque siento que no tengo tiempo para llevarlas a cabo en menos días. Tengo clase todas las tardes, muchas horas, y cuando llego al piso solamente quiero tumbarme en cama y pelearme un rato con Sally, o hacerle mimos. Busco huecos para hacer trabajos que llevan tardes, nunca estoy contenta con el resultado. Me siento como si nada de lo que estuviese haciendo estuviese bien hecho, como si lo entendiese todo al revés. Tenía que presentarme a diciembre a alguna asignatura, y por ansiedad y malestar cuando intentaba ponerme a estudiar, lo dejé. Ahora es otra para septiembre.

Sin embargo, llegaron a mi vida Sally el amigurumi. Y parece que ambos están creciendo sin control. El amigurumi me da respiros dentro del “no tengo tiempo”. No importa si tengo 5 minutos o 3 horas, puedo cogerlo y dejarlo cuando quiera. No es como la pintura, que necesito proteger la mesa, el agua para los pinceles, los trapos... pintar, y luego recoger. Cojo la bolsa con las lanas, me pongo el patrón delante, y hago hasta dónde llegue. No hay prisas, no hay obligaciones. Es un respiro.
Estoy también empezando a pensar que cargarme de asignaturas este año para estar más libre el próximo no fue una idea realista, y me estoy planteando la posibilidad de repartirlas, y no me duele abandonarlas, no lo siento un fracaso. Simplemente el año está siendo más duro de lo que esperaba, y las horas libres con las que contaba las estoy consumiendo con la biblioteca. No sé cuáles dejaría porque todas tienen un horario un poco malo, pero si en un momento me siento a explotar, dejaré alguna sin remordimientos.
En diciembre, antes de los exámenes extraordinarios, la ansiedad volvió más fuerte que nunca. Los ejercicios de respiración que había hecho hasta entonces dejaron de hacer efecto, las noches sin dormir se multiplicaron, y los remordimientos después de comer se convirtieron casi en remordimientos por tener que comer. Tras meses de valeriana y ejercicios de respiración me decidí a pedir ayuda al psicólogo. Con dos sesiones no se ha ido (va a tardar unos meses), pero ya no dependo de la valeriana para hacer vida normal. Voy a seguir con él, hacer terapia (aunque a mí me suene demasiado serio), me va a enseñar cómo manejarme en situaciones de ansiedad, y esperemos que estos problemas, con el paso del tiempo y esfuerzo, se vayan pasando. Ya me advirtió que no va a ser cosa de dos días, sino de meses. Y ya le dije que si se va a ir, no me importa esperar. Solo quiero no tener que volver a pasar unos meses como de diciembre hasta aquí.
Entre alguna de las tareas que me ha encomendado el psicólogo está el divertirme, hacer cosas que me motiven y me alejen la mente de cosas menos agradables. Las estoy haciendo ya, y las estaba intentando hacer desde antes de que él me lo dijese. Llevo unos meses apuntándome a todo lo que me encuentro, con ganas de hacer cosas nuevas y aprender cosas nuevas. Creo que en el fondo me sentía atascada de alguna manera en el día a día y quería salir de él. Me he apuntado a cursos de fotografía, he intentado la defensa personal, me he puesto más en serio con el amigurumi, descubrí que sé cortar fieltro, por lo que a lo mejor me pongo pronto con él, etc. Entre todas esas cosas también he elegido la música. Quería hacer algo diferente, comprometerme con algo que me gustase, y me decidí a aprender a fotografiar conciertos en serio. Tras una pequeña búsqueda, un día me sentí con el morro suficiente de pedir colaborar con The Drink Tim. Y ahí estoy, dentro, aprendiendo poco a poco cómo moverme por la página y por las noticias y fuentes. Ahora espero que dure tiempo y que todo salga bien, para todos :)
Otra de las buenas noticias en estos últimos meses fue la concesión de la beca en la biblioteca. Es mi primer trabajo serio, y me siento bien trabajando. Me gusta la sensación de estar ganándome mi dinero para poder mantener a una cobaya tragona. No voy a decir que estoy aprendiendo mucho, porque salvo los cuatro conocimientos básicos del funcionamiento de la biblioteca no hace falta saber mucho más, pero es un trabajo que me gusta. No sé si sería un trabajo que podría pasar el resto de mi vida haciendo, pero desde luego es mucho más cómodo que muchos otros posibles.

Para no alargar esto mucho más, este año fue bastante lineal, marcado por las clases, los exámenes, las asignaturas abandonadas y la presión de remontarlas. Sin embargo, con Sally, el amigurumi y el psicólogo espero hacer que los 21 sean mejores. Un poco más activos, marcados por la música, la literatura y el ganchillo, no por las asignaturas suspensas.
Y otro año más de blog, leyendo mis tochos enormes y mis pocas fotos :)


PD: He sido tan tonta como para no nombrar a David, que me da un poquito de felicidad cada momento que está a mi lado, Iris, Silvia, Iria, Isa… todos los que hacen que aunque diga que fue un año malo, en realidad no lo haya sido cuando estaba acompañada de vosotros. Más o menos tiempo, más o menos cerca.