30 de abril de 2012

Postavería

Ya tengo el ordenador conmigo. Y por los pelos, porque podría pasar tranquilamente otra semana sin él, además de haber perdido todo lo que tenía dentro.
Recordemos: hace dos semanas se me rompió el conector del ordenador, por lo que no recibía electricidad para cargar. Lo llevé a la tienda a donde lo compré (suponía que el señor no iba a arreglarlo, pero es amigo de mi padre y es a quien le llevamos todos los problemas informáticos), donde me dijo dónde estaba el fallo, y que lo enviaba a un taller donde lo arreglarían, y en una semana debería estar listo.
Pasé la semana en Coruña ayudándome del móvil y la radio (los 40 principales, tortura autoinducida) para ir tirando. Al final, entre unas cosas y otras, los días pasaron rápido, y el viernes por la tarde volvimos a la tienda. Lo había recibido el jueves y no le había dado tiempo a probarlo, así que delante de mí lo abrió y lo encendimos.
El conector estaba arreglado, incluso arreglaron la clavija. Cargaba perfectamente, pero cuando encendimos el ordenador, cuando se ponía a cargar el sistema operativo se reiniciaba. Empezamos a probarlo en modo a prueba de fallos y tal y daba error al cargar el sistema operativo. Se habían cargado (¿CÓMO, JODER?) algunos archivos de arranque y por eso no iba. Con un disco de reparación se puso a hacerle un análisis. Después de dos horas el señor tenía que cerrar la tienda y nosotros que irnos. Dejó el ordenador funcionando hasta el día siguiente (dijo que se pasó luego por la noche para comprobar que había acabado de comprobar los errores), y volvimos por la mañana.
El cd había acabado de pasar, había encontrado un montón de errores, y supuestamente los había reparado. Pero al volver a encender empezaba a cargar el sistema operativo, y tras empezar a cargarlo aparecía el cursor, se quedaba la pantalla en negro y no tiraba para adelante.
Si le volvía a dejar el ordenador tendría que esperar hasta el domingo, o lunes para volver a tenerlo. Y estaba cansada de tanto viaje. Teniendo electricidad y el ordenador cargado, yo tenía en casa un Live Cd de Ubuntu con el que recuperar los datos, para luego poder prenderle fuego al sistema, formatear y volver a empezar sin errores.
Así fue. El señor me dejó uno live cd que ya tenía él, y un disco duro externo para guardar los datos. Con el alivio de tener a salvo las fotos y los negativos, los trabajos de clase, y los textos con los que hablaba con ilusión hace unas entradas, me puse a formatearlo. Con la ayuda de mi hermano, formateamos. Para ser la primera vez no lo hice mal, solamente tuvimos un problema de idioma (tengo el ordenador medio en inglés y medio en español xD) y algo en los permisos de administración del equipo, pero nada con lo que pueda convivir.
Después de perder la tarde volviendo a poner a funcionar el ordenador, de conseguir los programas, de instalarlos, de crackear el Photoshop, de esperar casi la hora entera que llevó volver a pasar los datos, me puse a descargar música (salvo cuatro discos de rarezas decidí no salvar nada, tengo que volver a conseguirla toda). Aunque por todo este tema no le he dado importancia, por fin tengo mi primer cd original y físico de Hora Zulu, como “pago” a la crónica que les hice en marzo. Quise probarlo, y cuando lo pongo, no se escucha. Bajo y reinstalo los drivers, que me decían que no había que reparar nada, porque funcionaban bien. En la barra del sonido de la barra de tareas, cuando hay algún sonido reproduciéndose, hay una pequeña animación. Y había animación. Le di vueltas, comprobé de todas maneras que no hubiera error en el sonido. Entonces Iris me dijo “y probaste que se escuche con cascos?”.
Y con cascos iba.
Me desconectaron los altavoces.
Los voy a matar.

Es decir, les envió el ordenador con un problema en el conector. Tenían que cambiarlo por otro nuevo. Para eso tienen que desmontar el portátil, porque está todo integrado. Vale. Entonces, le cambian la clavija, lo encienden para comprobar que le llega electricidad (para qué tendrá un led al lado del conector para indicar que recibe corriente...), le hacen algo que de alguna manera se carga un montonazo de archivos de arranque del sistema operativo, cosa que ya es difícil, y aún me desconectan o dejan desconectados los altavoces.
Aah, por cierto, y me cobran 50€ por cargarse el ordenador. Así, con la cara dura cual muro.

No tengo palabras para describir la rabia que siento. Las ganas que tengo de ir y montar un pollo (y yo no soy de montar pollos, soy más de protestar por lo bajo, si tal alguna reclamación y ya está), y lo haría, si no fuese porque el taller ese está por Vilagarcía (a unos 80km al sur, o algo más, y no tengo manera de llegar). No sé cómo expresar toda la rabia, enfado e impotencia que siento. Porque podría haberlo perdido todo, doy gracias a saber lo que es un live cd y por haber salvado los datos, porque alguien que no sepa lo que es, y que no tenga mucha idea de informática podría haberlo perdido todo. Todo porque una panda de inútiles que hacen mal su trabajo tocaron donde no tenían que tocar, o tocaron mal, sin cuidado, y se lo cargaron.

Fui a hablar con el señor de la tienda, y ya no llevé el ordenador para que no hubiese opción a dejárselo allí. Le conté lo que le pasaba, que al final hubo que formatear, y que los altavoces estaban desconectados. Él también hace arreglos de hardware, y cuando tenga tiempo (otro puente, vacaciones), se lo llevaré a que me conecte los altavoces.
Mientras, en silencio, o conectada a los cascos, con lo poco que me gustan. Y dando gracias, muchas gracias, por haber salvado los datos. También estoy pensando la manera de montarles el pollo, aunque sea por teléfono. Desde la tienda dijo que les iba a llamar y a decirles lo que le había pasado al ordenador, pero yo quiero montarles un pollo, y que alguien les diga claramente que NO es un trabajo bien hecho, que no se vayan tranquilos a dormir, porque NO son buenos en su trabajo.

Cuando le dejé el ordenador aquel viernes, para que lo arreglasen, le dije a mi padre que estaba rezando para no perder datos y no tener que formatear. Y me decía él que no había por qué, el problema era mecánico y no afectaba a los datos. Ja. Si es que lo sabía.

Con el ordenador en casa, pese a estas complicaciones, vendré pronto a contar más cosas. Y como vuelvo a tener los patrones para ganchillar, me pondré a ultimar las cosas para el Expotaku. Fotos próximamente, espero :)

26 de abril de 2012

Efecto mariposa


No he visto la película, y no estoy muy dentro de lo que es el efecto mariposa. No sé mucho más que lo que se dice qué es, a lo mejor pasa como con el karma y la gente lo entiende y lo explica mal.
Yo entiendo el efecto mariposa como que una pequeña acción, en algún lugar y en algún tiempo, puede cambiar el discurrir de los hechos en otro lugar o en otro tiempo. Lo que se dice de que matar una mariposa puede desencadenar un terremoto sin saberlo.

Esto viene (como siempre) a que mi vida ha cambiado radicalmente en las últimas semanas. Y echando la vista atrás he conseguido unir una serie de puntos, aparentemente inocentes, que me han llevado al momento en el que estoy ahora. Quizás no han condicionado los hechos, porque creo que actué de manera libre, o por lo menos las decisiones las he tomado sola, y son bastante independientes de este efecto mariposa. Es decir, hubiesen pasado estas cosas o no, creo que hubiera actuado de la misma manera. Sin embargo, en la manera en la que me siento día a día, este efecto mariposa sí ha hecho algo.

El primer momento, el momento que desencadenó el resto, se remonta a finales de curso de 1º de carrera. Hace 3 años un día de estos. Tras pasar cosas extrañas en el piso, de enfadarme con mi compañero de piso, pasé unos días fuera, con David en su casa. Seguí trabajando en cosas de clase, creo que algún día fui a la Facultad, y luego volví al piso. Recuerdo exactamente el momento en el que volvía, no cabreada pero tampoco con ganas de aguantarlo, y al ir a abrir la puerta del piso, tenía él las llaves por dentro. Me escuchó intentar abrir y fue a quitar las llaves. Y en un gesto completamente infantil que me sacó de mis casillas, se escondió como para jugar. Ese gesto, ese momento, esa sensación de “no estoy para que me toques las pelotas” es el primer desencadenante.
A partir de ese momento pasé de él, vivimos casi un mes sin hablarnos ni vernos por el pasillo. Por supuesto, y pese a que el resto del curso había ido bien, no volvimos a vivir juntos al año siguiente.

Ese momento llevó al segundo: me cambié de piso. Busqué compañeros, busqué piso, y acabé viviendo con dos arquitectos (estudiantes de, dudo que a día de hoy hayan ejercido un solo día). Acabé hasta las narices de ellos, de Arquitectura, de sus estudiantes elitistas, de que me mirasen con superioridad por estudiar Filología, gustarme el metal, o cualquier chorrada suya. Creo que no puedo separar un solo momento concreto para marcar el siguiente desencadenante. Quizás, tras saber que no querían volver a verme al curso siguiente, ese mensaje que dejé en Facebook diciendo “tengo piso tengo piso tengo piso”, cuando hablé con quien fue mi compañera durante 3º y decidí irme a esa habitación, con esa gente. Imagino que hubo más momentos concretos, como las primeras semanas de curso, cuando salí por primera vez y uno de mis compañeros me vio vestida para salir un viernes por la noche y me puso cara rara y se comportó raro conmigo durante un tiempo. O no sé. Sería todo el curso un gran momento o desencadenante. Esa rabia que le cogí a ellos y por extensión a los arquitectos, y la necesidad de buscar otro piso y otros compañeros.
Así que mejor marco el segundo desencadenante como el momento en el que, en un banco del que luego sería mi calle (la mejor calle en la que he vivido, y a la que intentaré volver el próximo curso -si es que mi salida del país no se adelanta, como hablaré en otra entrada) decidí que me iba a vivir con ellos.
Resultó ser el mejor curso de todos en cuanto a piso y en cuanto a compañeros. Anímicamente fue una basura, pero para esto no importa. A veces, más que compañeros de piso, éramos amigos. Aún tengo algún contacto con ellos, y a uno me lo encontré el otro día en el autobús y estuvimos hablando sin ningún problema.
Durante el curso, no sé cuándo, encuentro el tercer momento, el gran desencadenante para este efecto mariposa, resultado de los otros dos. Durante el segundo cuatrimestre, mi compañera de piso, que estudiaba también filología, me dice que está cursando Literatura Francesa y puede que me guste esa asignatura, por si tengo que hacer alguna este curso. Me contó de qué iba, cómo se impartía, y me convenció. Y así, cuando fui a hacer la matrícula este octubre, la cogí, en vez de Literatura Gallega u otra más cercana a lo que ya conozco. Recuerdo también bastante claro ese momento. No sé por qué, yo estaba sentada en la mesa, ella en el sofá frente a la tele, y medio retorcida yo, estábamos hablando. Y me sonó bien la asignatura.

Son momentos aparentemente sin conexión entre ellos. Pero que mi compañero de 1º hubiese hecho ese gesto concreto aquel día me llevó al piso de 2º. Eso me llevó a los prejuicios (completamente conscientes) contra los arquitectos y luego a irme al piso de 3º. Allí conocí a mi compañera, que me recomendó esta asignatura.
Y el primer día de lite francesa, con retraso y cuando no esperábamos a nadie más, llegó él. Derrumbando todo lo que pensaba, con su sonrisa y sus ojos curiosos. Pero él ahora no es lo importante, o todavía no quiero hablar de él por aquí (tendré tiempo, espero). Lo que es importante es cómo ese gesto infantil de Freddy hizo que acabase matriculada en lite francesa.
Y tampoco es tanto lo que sienta ahora, o lo que haya hecho, por la fragilidad de todos esos momentos. De la importancia de todos los detalles, y de cómo se van sucediendo las cosas para cambiar el futuro. Si Freddy no hubiese decidido poner las llaves por dentro de la puerta, nos hubiésemos llevado bien como lo más probable. Hubiésemos buscado otro piso, y no habría ni arquitectos, ni lite francesa, ni todos los buenos momentos del curso pasado.

Sin embargo, no hay un efecto mariposa para explicar cómo actúe hace casi un mes, cuando decidí cambiar todo lo que esperaba de mi vida por algo completamente indeterminado sobre lo que ni siquiera había pensado. Es un cúmulo de cosas ajeno a todo lo que acabo de explicar. No quiero que se le echen las culpas a él, o a mí, o a mis compañeros variados de piso, de lo que acabó pasando. Al contrario, me da la sensación de que el desgaste que fui sufriendo fue independiente de lo que fuimos viviendo, y que pasara lo que pasara, iba a sufrirlo igual, para acabar de la misma manera estuviese esperando ahora para entrar a clase de literatura francesa o no.

Llevaba varios días pensando en esto. Y aunque esta sucesión de momentos sea tan frágil, me parece imposible que no hubiese ocurrido. Cómo podríamos ir los dos por el pasillo sin caer el uno en el otro, aunque no compartiésemos asignatura. Realmente, cómo podría ir yo por el pasillo y no verlo. Cómo no cruzármelo en el bus y no fijarme en él.
Pero las cosas no han sido así. De momento, me quedo con sus sonrisas, con los pocos abrazos que le pude arrancar, con la determinación que me está creciendo por dentro, con mi spleen cunado él se va, con Baudelaire, con Merimeé, y mi sonrisa cada noche antes de dormir.

24 de abril de 2012

Averiada


Supongo que tenía que pasar tarde o temprano xD Mi ordenador ha tenido un fallo de hardware y está en la tienda (o a estas alturas debería estar) arreglándose.
Es la cosa más rara y menos probable que creo que le podía pasar. Pero ahí estoy, desde el jueves, sin ordenador ni tele y no vivo en una caverna porque de suerte encontré los cascos del móvil y puedo poner la radio. Si llevaba el curso casi aislada del mundo, conectada solamente por internet, ahora el aislamiento es total.
No sé cómo, parece ser que el conector que va de la clavija del cargador al ordenador, se rompió dentro de esta clavija. Estaba tirada en cama viendo una serie, se acabó y moví el ordenador a la mesa de estudio para ponerme a ganchillar un rato, y al cabo del rato, me doy cuenta de que la clavija se soltó. No suele pasar, pero al moverlo a veces pasa. Mi sorpresa cuando el ordenador me da batería baja, voy a conectarlo, y la clavija le va como floja. No engancha y baila dentro del agujero. Apagué el ordenador, y mirando la clavija, le vi como un tubito de metal que parecía que estaba mal puesto. Luego el señor de la tienda me dijo que ese tubito no tenía que estar ahí, que era parte del ordenador.
Esto fue el jueves, estamos a martes y parece que el tiempo ha corrido muy lento xD Se lo quedó para mandarlo a arreglar durante esta semana, en principio en dos días lo tienen listo, y el viernes tengo que volver a buscarlo. Ya la dije que tengo que hacer y entregar trabajos, y alguno lo tengo a la mitad, que me corre prisa. Dijo que en principio no es difícil de hacer, es desmontar el ordenador y soldarle un conector nuevo, que, para joder como en todos los portátiles, está integrado en la placa base.
El miedo, el grandísimo miedo que tengo ahora es que toquen los datos. Es un problema de hardware, no deberían tocarle nada por ahí, pero a saber qué pasa. Como me borren o me toquen los datos me muero y luego los mato. Me duelen todos los trabajos de clase, y todo lo que tengo guardado. Pero sufro por las fotos, que no son pocas (aunque algunas las tengo en dvd las más recientes y por lo tanto las mejores, junto a los RAWs, lo realmente importante estaban todavía sin grabar), y por la literatura. Tengo todo lo que escrito a lo largo de mi vida guardado ahí, sin copias de seguridad (muy mal por mi parte). Nunca pensé que fuese lo suficiente importante como para hacer una copia de seguridad, pero ahora que siento que peligran me duele en el alma. Y dentro de eso me jode muchísimo por el proyecto del que hablaba hace un par de entradas. Estaba todavía en construcción, muy iniciado, no sentí que tuviera que guardarlo en ningún sitio, y por supuesto, todavía no había subido nada a internet. Estoy acostumbrada a escribir a ordenador, tengo apenas unas líneas, que luego corregí, en papel. Está la única copia ahí, además de los esquemas ampliados y todo eso. Sería incapaz de rehacerla si le pasa algo.

Así que en esas estoy. Aislada completamente, casi como el año pasado a dos semanas del Expotaku. Y como pasó de aquella, estoy aprovechando para ganchillar un montón. Desde el domingo a la tarde que volví a Coruña ya hice tres pollos-llavero, empecé dos ositos a los que les haré el cuerpo hoy, e hice un par de detalles para acompañar a una sorpresa de la que no voy a decir nada.
Me encanta ese amigurumi. No queremos desvelar qué es hasta que esté en la mesa, por no desvelar todo lo que estamos haciendo (hay indicios de ligero espionaje industrial, por eso hemos reducido el número de fotos nuevas publicadas en Facebook; haremos boom dos o tres días antes del evento). Lo que sí puedo adelantar es que es un amigurumi grande, de los más grandes que tenemos, de un personaje de anime muy conocido y muy querido. Que en amigurumi queda tan mono que, aunque lo hice hace algo más de una semana, aún lo miro y babeo por él. Si lo vendemos regalaremos con él un par de “accesorios” con los que sale en el anime, y ya los tengo listos.
Estoy pensando en hacer otro, llevar los dos, y si uno no se vende, quedármelo para mí, de lo mono que es.

Parece que pronto sacarán el programa definitivo de actividades para el Expotaku, con más cosas. Aunque por haber hablado con la organización y haber ido a un par de reuniones sé algunas cosas que va a haber, tengo ganas de conocerlo todo. Ayer uno de los organizadores dijo que había unas 100 actividades programadas (divididas en 3 días, son muchísimas). Nosotras, creo que ya lo dije, llevaremos 3. Una está prácticamente lista, y para la otra pasaré por la biblioteca otra vez en un rato. La otra depende de Iris y no sé cómo la lleva, pero no es para nada complicada.
Tengo ganas de que llegue ya. El tiempo pasa rápido pero lento. Hace nada era enero y estábamos teniendo los primeros contactos con la organización, cuando todo parecía muy lejano, y en nada entramos en mayo y en la recta final. Me dije que antes de mayo tenía que tener todos los amigurumis listos para poder dedicar las tardes a planificar la mesa (ir a por manteles, buscar las cestas, preparar bolsas y etiquetas, buscar la manera de colgar llaveros y pendientes, etc.) y no ir tan en bragas como fuimos el año pasado. Todavía no sé si hacer cosplay o no, y si a estas alturas no lo sé, lo más probable es que no. No descarto que se haga un día con actividades steampunk (imaginaciones mías, la organización no dijo nada todavía, esperaremos al programa), y me caracterizaré un poco para ese día, pero para el resto no tengo ni idea. Como el año pasado, lo que permita despertarse a las 8 de la mañana tras haberse acostado agotada a las 12 y pico xD

Por el resto, no sé si volveré a escribir antes del viernes, cuando supuestamente me darán el ordenador. Dependo de los ordenadores de la Facultad, y no sé si el jueves tendré algo que contar.
En fin. Rezad por mí, por mi ordenador, y porque la orquesta que tendré que aguantar el viernes en casa no esté muy alta y me deje dormir.

23 de abril de 2012

Fin de semana

(editada programada para publicarse el jueves... no se publicó)

Ya sé que estamos a finales de semana, y que viene con un poco de retraso hablar del fin de semana pasado, pero tuve esas dos... interrupciones inesperadas durante esta semana que me hicieron retrasar esta entrada xD La del vecino cabreado arremetiendo contra el Brincadeira fue brutal, y no podía dejar pasarla. Estuve pensando en armar una respuesta, pero para qué. Y luego en clase leímos ese poema de Baudelaire, que estoy empezando a amar, junto a esa preciosa traducción (mejor que las que hay en castellano, fiel pero muy trabajada) y era otra cosa que quería poner por aquí para tener a mano.
Así que aunque tuve un fin de semana divertido y atípico, bastante improvisado, no pude venir a contarlo. Todo empieza cuando Iris me dice que va a venir a Coruña, y le digo que aproveche, venga durante el fin de semana y se queda un par de días. Llegó el sábado por la mañana...
En realidad empieza un poco antes. Creo que ya lo había comentado antes, una de mis compañeras de piso cambió al chico perfecto (o de lo que lo conozco, lo es) por un lelo. Bueno, estaba equivocada. No lo ha cambiado. Porque el viernes por la tarde, sobre las 8 y pico de la tarde, estaba yo en el piso, sin esperar a nadie hasta las 9 y media (que es cuando suelen aparecer), cuando llaman al telefonillo. Pensé que a alguna se le habían olvidado las llaves, pero mi sorpresa cuando me dice “Soy X”. Su novio, anterior novio, el chico perfecto, venía a pasar el fin de semana. Conseguí comportarme normal con él aunque por dentro estaba que no sabía si reír o llorar, y se fue a la cocina (pobre, ni le dejó la puerta de la habitación abierta) a hacer cosas de apuntes, o algo así me dijo. Y pasó el fin de semana allí. No coincidimos mucho con ellos, pero por allí estuvo. No hubo peleas ni lloros ni nada, así que supongo que el pobre chaval no sabe que su novia durante la semana está con otro. Y viendo esto, dudo que el de durante la semana sepa que tenía otro de antes.
Ojalá lo descubran y la manden a tomar por culo. Lo siento por él, que es un cielo y no merece esa putada, pero ella sospechaba que era una hija de puta mentirosa, y ahora lo comprobé. No solamente me mintió a mí, también a su novio. Tremenda hija de puta.

Vuelvo a Iris. Llegó el sábado por la mañana/mediodía, y casi lo primero que hicimos fue comer. Perdimos un rato el tiempo durante la tarde y luego fuimos a comprar una colchoneta. Las veces que vino a Coruña que no tenía piso y se quedó a dormir conmigo yo todavía estaba en 1º y teníamos colchones de sobra, pero ahora no es el caso. Y fuimos a los chinos a buscar algo sobre lo que dormir. Encontramos unos colchones bonitos, un poco pequeños, pero con dos se podía armar una cama decente. Y cuando nos fijamos, están junto a las camas de perros y gatos. Aún así, eran cómodos y de buen tamaño, me acuerdo de ellos y si alguna vez los necesito y tengo dinero iré a buscarlos xD Acabé durmiendo en una colchoneta de playa, sorprendentemente cómoda con sábanas y una almohada normal.
Pero lo divertido vino a la noche. Empezamos juntándonos con la gente con la que estuve la semana pasada, presentando de nuevo la revista, y de nuevo con un poco de blues. Hicieron la misma presentación (dice Iris que lo entendió todo, así que realmente la filosofía que hacen/hacemos sigue en contacto con la gente “profana” en filosofía xD), de nuevo leyeron el texto de Cortázar con acompañamiento de guitarra, y luego nos dieron de cenar. No lo esperábamos, pero cuando llegamos tenían una paellera gigante preparada, estaban cortando pollo y más cosas, y nos dieron de cenar como a reyes (además de toda la comida que había antes xD).
Al acabar de cenar bajamos corriendo al Obelisco, porque habíamos quedado con una chica que acabo de conocer y nos había propuesto un concierto. No se le dice que no a los conciertos. En realidad ella me conoció a mí a través de este blog (deduzco), buscando información sobre Expotaku, mercadillos y tal. Intercambiamos mails, y no se quedó en dar información y ya está. Yo busco compañía, parece que ella busca compañía y... le gusta el amigurumi :D No puedo pedir mucho más :D
Ella iba a ir con una amiga a un concierto de unos amigos, y como tenía buena pinta (y no se le dice que no a un concierto), nos apuntamos. Cuando llegamos ellas venían de comprobar que todavía no había nadie en la sala/discoteca donde se iba a hacer, y fuimos a una cervecería a hacer algo de tiempo. Nuestra sorpresa cuando aparecieron con una bolsa de bragas del chino (bonitas no eran) para tirárselas al grupo.
En la cervecería nos juntamos con más gente, y se empezaron a distribuir las bragas (algunas incluso se firmaron y todo). Luego fuimos a la sala/discoteca (es la sala de fiestas de un hotel, la primera vez que voy a un concierto en un sitio así), y llegamos cuando el primer grupo estaba acabando de tocar. Los había escuchado por youtube y no me llamaron nada, pero de las dos canciones que vimos, en directo no eran tan terribles.
Del otro grupo no sé muy bien qué decir. Tocar, tocan bien. Tocan más suave de lo que me gusta escuchar en directo, pero no lo hacen mal. Tienen un par de versiones que les podrían salir peor (aunque también mejor) y sus canciones propias no están mal, alguna incluso me gustó mucho. Alguna concreta se hizo larga, y el concierto por momentos parecía que no se acabaría nunca, pero en general lo pasamos bien.
Una de las cosas más relevantes de la noche es que por primera vez en mucho tiempo pude mirar tíos y juzgar a los que había en la sala. Tanto tiempo que no creo que lo haya hecho nunca desde que estoy en Coruña, y los tíos de dónde salía antes... no valen la pena ni para perder los 30 segundos de mirarles. Con Iris al lado incluso fue divertido. Además, no sé si es que hace mucho que no salgo, o hace mucho que no salgo por ambientes no-metaleros, que salí horrorizada. El que no era un orco iba vestido como un payaso, o el que no tenía pinta de chuloplaya parecía idiota. Tíos, ¿qué os pasa? ¿No hay nadie normal en la calle por las noches? Comentándolos con Iris fuimos un poco crueles con ellos. Como twitteó luego:
-Ese es riquiño.
-Sí, bueno, riquiño es un valor aceptable dentro de esta sala.
Y es que ninguno decente. Los que físicamente tenían buena pinta (dejando de lado que iban con polos y vestidos muy pijos) al ver cómo se comportaban descubríamos que eran idiotas, o se movían como tales. Como mucho, le dije a Iris, el guitarrista del grupo era decente. Aunque sin tatuajes. Un guitarrista no tatuado no es un guitarrista de verdad. Así que ni siquiera...
Nos echamos unas risas, y para poco más dieron.
Nos acercaron luego en coche al piso, y nos fuimos a dormir. En principio el plan no era ese, pero así como me metí encima de mi colchoneta, caí frita.
El resto del domingo fue tranquilo, y muy lento. Nos dedicamos a estar sentadas mirando a la pared, al techo, o a a cualquier punto fijo y a suspirar y quejarnos como si tuviésemos una resaca gordísima. Estamos desentrenadas de salir, patear Coruña arriba y Coruña abajo, además del ambiente de la discoteca aunque estuviésemos sentadas, nos atontó.
Por la tarde vimos Mi vecino Totoro mientras nos cebábamos a pipas y más cosas que pican, y ella se fue tarde, casi de noche. Y al día siguiente a clase, aunque dije que no iba a ir (el mundo al revés, suelo decir que voy y luego me quedo durmiendo xD).

Y poco más ha pasado. Estoy ganchillando un montón. Terminé un amigurumi sorpresa del que solo Iris e Isa saben, y que aparecerá por primera vez en público en nuestra mesa del Expotaku. Quiero hacer otro porque es tan mono que posiblemente me lo quede yo xD También ayer estuve todo el día dándome a un Domo Kun, que me falta por coserle las patas y cuando venga Iris, hacerle la boca.
Y creo que va a haber amigurumis nuevos próximamente. Ayer, no sé cómo, se me estropeó la clavija que enchufa el cargador en el portátil y no carga, así que estoy sin ordenador. Y sin ordenador, no hay más distracciones que ganchillar. Y como no tengo patrones grandes impresos, voy a dedicarme a hacer de los que ya tengo: pokeballs, pollitos, llaveros y cosas así. Algo parecido me pasó el año pasado en mayo, a una semana y poco del Expotaku, y pasar unos días sin ordenador me vino muy bien xD No estoy desconectada del todo porque sigo teniendo los de la Facultad, así que no es terrible.

No sé qué voy a hacer este fin de semana. No creo que pase gran cosa. Llamaré a mi padre avisando de que bajo mañana, pasaré el fin de semana en el sofá bajo una manta porque fuera estará cayendo el diluvio universal, y poco más. Ganchillo, lanas y relleno (que tendría que ir a comprar más), calorcito y cobaya :)
Ya contaré cuando vuelva, si es que tengo algo que contar :) (si no seguiré con mis chorradas de siempre xD)

18 de abril de 2012

Parfum exotique

Quand, les deux yeux fermés, en un soir chaud d'automne,
Je respire l'odeur de ton sein chaleureux,
Je vois se dérouler des rivages heureux
Qu'éblouissent les feux d'un soleil monotone;

Une île paresseuse où la nature donne
Des arbres singuliers et des fruits savoureux;
Des hommes dont le corps est mince et vigoureux,
Et des femmes dont l'oeil par sa franchise étonne.

Guidé par ton odeur vers de charmants climats,
Je vois un port rempli de voiles et de mâts
Encor tout fatigués par la vague marine,

Pendant que le parfum des verts tamariniers,
Qui circule dans l'air et m'enfle la narine,
Se mêle dans mon âme au chant des mariniers.


Cando pecho os meus ollos no cálido solpor
e respiro o perfume do teu peito ardoroso,
vexo abrirse ante min un litoral gozoso
baixo soles monótonos de brillo cegador;

e preguiceiras illas onde dá a natureza
árbores singulares de froita saborosa,
e homes de figura esvelta e vigorosa
e mulleres con ollos de insólita franqueza.

Seguindo o teu olor cara ás rexións máis belas
vexo un porto repleto de mastros e de velas
aínda fatigadas de loitar coas tormentas,

ao tempo que o perfume que dos tamarindeiros
revoa polo aire e penetra nas ventas
se me funde na alma cos cantos mariñeiros.

Les fleurs du mal, Charles Baudelaire

17 de abril de 2012

Festival Brincadeira

CONTEXTO: Durante los días 9, 10 y 11 de agosto se va a celebrar en Cambre (A Coruña) la VI edición del Festival Brincadeira. Hasta ahora se había celebrado en Ordes (A Coruña), pero sin muchas explicaciones por parte de la organización salvo la "necesidad", se traslada a Cambre.
El festival combina rock/metal (Rosendo, Europe, Habeas Corpus, etc. el año pasado) con fusiones de ska y reagge (Boikot, Trashtucada, Ruxe Ruxe, etc. el año pasado) con la música más hortera (Locomoía, El Vez el año pasado, y este año Las Grecas y Cañita Brava). También, aunque se le da menos importancia, a la música electrónica con Djs tocando en directo.
Se va a juntar además con el Rock in Cambre, mítico de la localidad, al día siguiente de acabar el festival, el 12, en el mismo recinto.


Redacción / la voz 22 de febrero de 2012 21:41
"El gobierno local de Cambre empleará 200.000 euros de los presupuestos para financiar este evento musical, aunque los responsables municipales confían en que la firma de convenios y el dinero recaudado por las entradas y a la zona de acampada se recupere gran parte de la inversión."

A esto le llaman el ayuntamiento inversión!!! Gastarse 200.000 euros de todos los ciudadanos y ciudadanas de Cambre en este macro-botellón, para alimentar la pobre alma de un montón de borregos. Y piensan recuperar la inversión ... Con la que está cayendo y tenemos que aguantar esto.

Pero que no se preocupe los peperos de Cambre, que en las próximas elecciones les van a votar estos energúmenos y descerebrados. En vez de hacer cosas por/para la gente del ayuntamiento (gente de bien), se gastan nuestros dineros en atraer gente sin civilizar que venga a destrozar nuestro pueblo, manchar y estropear nuestras calles y emborrachar y drogar a nuestros hijos.

Manuel Rivas quizás se gane la confianza de los ruxe, ruxe, lendhakaris muertos, y otra tropa variada "seguidora" de esta INCULTURA con mayúsculas. Una verguenza. Lo que si no cuenta Manuel Rivas, es que en las próximas elecciones, perderá muchos votos, que seguramente ya no debió conseguir en las pasadas. El voto de la persona de bien que trabaja, vive y descansa en Cambre. Repito descansa.

Queremos realmente que Cambre sea un Ortigueira II. Desde luego riqueza no va a generar para el pueblo, eso ya se lo aseguro ahora mismo al actual jefe del consistorio. Cambre dejará de ser un real villa con encanto a convertirse en una ciudad dormitorio en la que nadie querrá vivir, por si acaso.

Se me ocurren tantos sitios donde colocar 200.000 euros...
Alcalde recapacite. Si lee esto que seguro que sí, piense en cuantas cosas hay que arreglar en los colegios, centros cívicos, parques, paseos... Olvídese de skates y macrobotellones y aporte algo de cordura a esta España que se va a pique con nuestros jovenes por delante.

¿Exagerado? NO, realista. Quizás el concejal y los pobres funcionarios no tengan capacidad para decidir nada, pero el alcalde sí debería poder hacer algo. Reflexione en estos cuatro meses que faltan y póngase las pilas, porque sino se las van a poner sus conciudadanos.

Sin otro particular, se despide un vecino cabreado.





MADRE MÍA JAJAJAJAJAJAJA
Somos el mal reencarnado en los abanicos de Locomía, en las lentejuelas de El Vez, en el brillo de labios de Europe y el vikingo de la trompeta de Boikot JAJAJAJAJAJA

16 de abril de 2012

Peluqueras hijas de puta

Hace bastantes años, durante Bachillerato, tenía el pelo bastante largo. No le daba la importancia/cariño que le doy ahora, y antes de que estuviera realmente largo me empezó a molestar. Para comer, para escribir en clase, y sobre todo, para dormir. Me picaba en la cara, me daba mucho calor y como lo tenía que atar para estar mínimamente cómoda, se me rompía y se me hacían unos nudos muy grandes.
Un día me cansé, y aprovechando que ya había pedido cita en la peluquería (en principio para cortar las puntas solo) le dije que me lo cortase mucho. Que lo quería corto y de punta. La peluquera, con algo de miedo por si luego me arrepentía, me lo cortó como le dije. Durante uno o dos años lo llevé cortito, con flequillo y patillas grandes, pero el resto de la cabeza de punta.

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Era un gustazo salir de la ducha, sacudir la cabeza y tener el pelo casi seco; el no tener que peinarse, el no ir dejando pelos por todos lados, el no tener nudos, y no tener que andar atando y desatando el pelo.
Pero cuando llegué a Coruña y empecé con David, me dijo que a él le gustaba el pelo más largo. Y entre su petición y las ganas que tenía de cambiar un poco, empecé a dejarlo largo. Han sido desde entonces tres años y algunos meses de no cortarlo para nada. A los dos años una amiga que estaba estudiando peluquería me cortó un poco las puntas, y nada más. Lo fui dejando crecer, y últimamente ya lo tenía muy largo y muy estropeado por las puntas.
Mientras crecía me fui acostumbrando a él y aprendí un poco a manejarlo. Así como lo tuve un poco largo Iris me regaló unas planchas que me ayudaron mucho, y fui probando champús que me ayudasen a tenerlo desliado. Cuando me di cuenta, este septiembre pasado, lo tenía muy largo ya:

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Con Sôber en el Rock in Way en septiembre


A estas alturas yo ya llevaba dos veces teñido el pelo, y las puntas las llevaba planchando dos o tres veces a la semana durante algo más de dos años. Sin decir que el flequillo me lo corto yo y el filo de una sierra es más regular. El estado del pelo era bastante malo, con las puntas abiertas, y estas nuevas puntas, vueltas a romper. Empecé a pensar que tenía que cortarme el pelo, que aunque no fuese mucho, tendría que arreglar esas puntas.
Pero lo pensaba más que lo decía. Empecé a mirar peluquerías en Coruña, luego pensé en ir a la de mi pueblo, pero como hay confianza, pensé en la bronca que me iba a echar por tener el pelo así. Antes de ir a Sevilla en Navidades pensé en hacerlo, en serio, para que Iris me pudiera teñir allí, con el largo y las puntas arreglados. Lo dejé pasar. Luego dije que antes de empezar las clases, luego antes de Semana Santa… y pasó el tiempo. Tras las vacaciones de Semana Santa, aprovechando que el miércoles no tenía clase por la mañana, fui a una peluquería de todas las que hay cerca de mi piso.
Me desenredé bien el pelo antes de ir, y le dije que me lo cortase. Y no debería haberlo hecho. Me lió el pelo mientras me lo lavaba, me dijo tantas veces que si le echaba tal cosa que acabé por decirle que hiciera lo que quisiera. No sé por qué se decidió, porque me dijo que para hidratarlo le iba a dar calor, y me sentó en la nave espacial esta de las viejas para fijar los rulos mientras ella salía a algo, imagino que a tomar un café o algo así. Luego fue a cortarme, y me dijo que por dónde lo quería. Inocente de mí (y por falta de práctica de ir a peluquerías) le dije que “las puntas y un poco más, lo necesita”.
El problema no es por dónde lo ha cortado. Vale, sí, el gran problema lo tengo ahí. La otra parte del problema es cómo lo hizo. La tía eligió un largo, cortó un mechón, y fue cortando el resto a la misma altura. No a lo largo de mi cabeza, si no estirándolos por encima de ella, de manera que yo no pude ver el largo real que estaban teniendo (sin gafas y con la bata del mismo color del pelo no pude distinguir) hasta que me puso el secador. El flequillo no debe formar parte del pelo porque volvía a casa con él cómo salió. Sin capas (que tenía), recto por todos lados, menos por la parte más cercana a la cara, que lo rebajó. Y más alto de los hombros.

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Como resumen, se cargo en 10 minutos (no tardó más en cortarlo, y para la manera en la que lo hizo, lo puedo hacer yo en el baño con unas tijeras) dos años de crecimiento de pelo. Hace unas semanas pensaba en renovar la foto que tengo en la parte de staff de the drink tim porque estaba cambiada, y la foto esa es de 2º de carrera; ya no me hace falta porque vuelvo a tener el pelo de ese largo.
Lo peor no es eso. Lo peor es la manera en la que está cortado. Con la cantidad de volumen y de pelo que tengo necesito las capas para no parecer una seta, tenga el largo que tenga. No tengo capas. Voy a esperar a que me crezca un poco y tendré que volver a una peluquería (me da igual la bronca, iré a la de mi pueblo) y pidiéndole por Dios que no me toque el largo, que me haga capas y me arregle el flequillo. Y cuando vuelva a crecer, igualar la parte que tengo más corta delante de la cara, porque me pica, coge formar raras y no me gusta nada nada nada nada nada nada.

Y lo que más me jode de todo. Con este largo, y con las cosas estas más cortas vuelvo a tener cara de niña, muy niña. Ya no aparento muchos años, ahora parece que fuerzo aparentar menos. Se acabó la comodidad de las trenzas, y si me hago coletas me quedan de punta como las de las niñas de 5 años.

Adiós a mi pelo largo, que tanto me gustaba, aunque fuese un poco incómodo y tardase hasta 10 horas en secar después de la ducha. A pesar de los nudos, de tener que atarlo, de ganchillarlo sin querer, de escribirle por encima en clase, de tener que plancharlo a veces hasta dos veces para que no fuese una locura… lo echo de menos.
Ahora tengo que esperar, hasta volver a tenerlo largo. Y luego con cuidado, mucho cuidado, para que otra peluquera hija de puta no vuelva a timarme y a joderme así.

14 de abril de 2012

Innovando

Tras estas vacaciones largas, vuelvo a sentirme activa como para escribir algo. Y tan largas que han sido, acabé las clases el miércoles 28, el día previo a la huelga, y realmente no he tenido clase hasta hoy viernes 13, entre huelga, Semana Santa y diferentes profesores que no vinieron a la vuelta de vacaciones. Y tanto que estoy escribiendo.
En la mayor parte de “artes” que practico ahora, de momento me las tomo como una técnica, no como algo creativo. Sí tengo mis momentos creativos, pero me estoy centrando sobre todo en la parte técnica, en poder desarrollar lo que yo quiera bien, aunque de manera convencional. Cuando me sienta con la técnica lo suficientemente dominada, la superaré y empezaré a hacer cosas creativas, a innovar o a experimentar. Me refiero sobre todo a la fotografía (mi cámara ya tiene más de un año, pero todavía hay muchos controles que se me escapan, y antes de buscar hacer fotos originales o buscar algo diferente a lo que busca todo el mundo, quiero tenerlos controlados) y al amigurumi. En éste estoy empezando a crear bocetos, a planificar patrones, e incluso tengo un par de ellos diseñados. Cuando domine eso, cuando consiga hacer patrones decentes, y que salgan amigurumis decentes, empezaré entonces a intentar dejar mi huella, hacer mi pequeña marca personal, que sean reconocibles. No me voy a conformar con hacer otro gatito mono, u otro conejito gordito. Aún faltan unos meses y muchas horas de trabajo para poder llegar a este paso.
Pero yo no veía a hablar de eso. Hay otra arte, que hace mucho que no practico, que sí me hace sentirme capacitada para experimentar un poco, y para empezar a crear sin miedo a cagarla en la técnica. Me queda mucho por andar en este paso, pero voy a empezar.
Me refiero a la literatura. Creo que fue a los 12 años cuando me propuse cada día escribir un folio por las dos caras. Ahí empezó mi experimentación formal, sin saber todavía lo que era la forma y la importancia que tenía. Practiqué muchas figuras, simples, claro, y sobre todo expresión. Puntuación, léxico, descripciones, unión de acciones, saltos temporales… desde los 12 hasta los 16 tranquilamente manché muchos folios experimentando y creando, a veces con más éxito que otras. Cuando llegué a Coruña fui dejando la escritura progresivamente, hasta abandonarla durante meses completos, y he pasado más de un año sin hacer más literatura creativa que algún trabajo de clase (y para eso no literatura en el sentido artístico, sino en el sentido crítico).
Ya decía Diego Ameixeiras, que para escribir bien hay que llegar mal a fin de mes. Durante estos casi cuatro años en Coruña he llegado muy bien a fin de mes, y salvo algún momento muy concreto, no he sentido la necesidad de coger un bolígrafo y un papel. Lo que tampoco me ha llevado a poner mi literatura en un paso de madurez más alta, a empezar a planificarla, a extenderla, más allá de la reflexión espontánea o de las necesidades expresivas momentáneas.
Ahora no sé si llego bien a fin de mes (a fin de día a veces bien, y a veces no tan bien), pero me he propuesto corregir todo lo anterior. La decisión no sé si viene del tiempo libre, de la inspiración de ver a Isa escribiendo y avanzando, o de las clases de literatura francesa. Estamos trabajando mucho el relato breve (a veces no tan breve), MI género, y las clases son casi clases de escritura y composición. Leer cuentos de Merimée, de Flaubert, y esta semana pasada de Maupassant (amo y señor a partir de ahora para mí) me han abierto una pequeña herida que me escuece. También, hablando el otro día con un amigo (guiño, guiño) le dije que antes escribía, pero lo había dejado. Y me entró una tristeza por dentro, un “por qué lo hice?” tan grande que me ha motivado muchísimo.
Quería presentarme al concurso literario de mi Facultad este año, pero no voy a tener nada terminado a tiempo. Sin embargo, tengo ideas, tengo sinopsis y estoy viendo series o leyendo libros de los que me salen argumentos solos, como hacía tiempo que no me pasaba.
En serio, estoy trabajando ya en un relato. No sé qué extensión va a tener, pero de momento es lo más largo que he escrito (además del Refugio). Me lo estoy tomando con calma, haciendo esquemas, planificando, dándole vueltas a cada escena, a cómo ir presentando personajes, conflictos, ambientes. A veces todo tiene sentido, y a veces carece de él completamente. Pero ahí estoy, yo, que nunca fui capaz de dejar una narración a medias y luego retomarla, ahí estoy. Empecé con él antes de Semana Santa, y he ido lenta. Primero, las primeras líneas en una clase bastante aburrida. Luego, rehacerlas a ordenador. Pasar un par de días completando el argumento, sabiendo el principio y el final, teniendo claro el conflicto. Me puse a escribir un día, pero tras un párrafo tenía tantas cosas en mente que me puse a hacer los esquemas, y las guías a seguir. Con el paso de los días he ido escribiendo más cosas, pero sobre todo avanzando los esquemas, completándolos. Creo que tengo por encima el desarrollo completo, y voy detallando las escenas siguientes a medida que voy llegando a ellas.
Creo que voy por buen camino. Todavía no tengo la costumbre de sentarme y obligarme a escribir, pero en ello estoy. Hace mucho que no hago nada de esto, y tengo miedo de hacerlo mal y estropear un argumento que ahora mismo, me tiene encantada. Pero por otro lado, y volviendo a Maupassant, en clase estuvimos hablando de las dos versiones de Le Horla, y de cómo rehízo la primera para mejorar mucho en la segunda. Siempre podré rehacerlo, aunque eso me costaba más incluso que retomar un relato dejado a medias. También es cierto que Maupassant fue alumno de Flaubert, y durante 10 años lo tuvo a deberes literarios semanales, y ya solamente por eso debería dejar de intentar compararme con él. Flaubert es Dios y Maupassant su primer discípulo. Juegan en otra liga.

Me estoy permitiendo ser creativa. No he cogido un argumento adaptado, no he cogido un tema clásico, ni siquiera uno que yo hubiese tratado antes. Sé que dentro de la parte de creatividad estoy todavía aprendiendo, y me quedan muchas páginas para hacerlo bien. No estoy preocupada por la expresión, ni por nada así. Tengo miedo, quizás es obsesión ya, por los aspectos técnicos más formales: tiempos verbales, estructuras, uniones de acción, etc. Pero lo hago mucho más segura que cuando cojo la cámara y me voy a hacer fotos. La literatura siempre fue lo mío, y después de haberla estudiado, la teoría la tengo. Me falta la práctica.
Otra cosa que me está dando problemas y que creo que solucioné de nuevo gracias al amigo Guy de Maupassant es el tema del título. Me dio problemas durante un par de días, el primero que le puse no me gustaba ni en el momento de ponérselo, pero tampoco tenía otro para cambiárselo. Creo que he dado con otro que me gusta un poco más, aunque hasta que lo tenga terminado va a pasar un tiempo y no es algo importante o que corra prisa. Pequeños agobios momentáneos tontos.

Y ahí estoy. Motivada. Enganchada a la historia, muy filológica por otra parte, pero sobre todo enganchada al mundo que estoy intentando crear. Como pequeño spoiler, y no voy a adelantar nada más hasta que esté lista y la valla publicando, es un mundo steampunk. Lo que es mi reciente descubrimiento y adicción, fuente inagotable de inspiración.
Todo esto regado por una banda sonora compuesta que jazz, otra nueva adicción. Que además, me deja volar la imaginación en tantos caminos diferentes a la vez en una manera que no creí posible.





PD: El blog Canal Nostalgia vuelve a estar activo. Tiene dos entradas recientes y están programadas para la próxima semana otras dos. También vuelvo a estar activa en el Rincón de la Expresión, donde estoy explorando los microrrelatos gracias a los Relatos Semanales y pronto me pondré con el Retos a la Pluma, del que tengo argumento hace tiempo. Irá todo apareciendo por ese blog de todas maneras.

7 de abril de 2012

Reencuentro con la filosofía y el blues

Este jueves pasado tuve uno de los momentos más importantes y bonitos de esta Semana Santa. Llevaba tiempo desconectada del movimiento filosófico y musical de mi zona, de mi pueblo, y ahora que volveré a bajar con más frecuencia, intentaré reengancharme. Y qué mejor manera que asistir a la presentación (formal/informal, con nosotros nunca se sabe muy bien xD) del tercer número de la revista Thaumazein.
Con este son tres números, que pueden parecer pocos pero sé todas las horas de esfuerzo y trabajo que hay detrás de cada uno. Vi nacer el primero, se me pidió una ayuda que no pude dar para el segundo, y ahora aparece el tercero. En el cuarto intentaré estar presente, aunque no sé si tengo el nivel suficiente para poder aportar algo.
Thaumazein es una revista de pensamiento, pero es algo más que eso: se junta filosofía, literatura, reflexiones sobre cine y música, además de ilustraciones, fotografía, y en este número, un poquito de biología. Aunque no es una lectura ligera, tampoco está restringida para filósofos o gente con una base. Es simplemente pensamiento, reflexiones u observaciones.
Para celebrar el nacimiento de este tercer número se hizo una pequeña presentación, cómo nos gusta: contar primero un poco qué es y qué se puede encontrar en este número, y luego música; en un ambiente familiar y cómodo. Y así fue: tras una presentación oral sobre la revista, le siguió una lectura de “Hay que ser realmente idiota” de Cortázar acompañada con la guitarra, y tras un descanso para cenar y beber algo (pinchos, pinchos!), unas canciones del primer blues que descubrí, y que todavía nadie ha conseguido superar (quizás sí Moody Water, vale, eso no se lo vamos a quitar).
Amigos, compañeros, gente conocida, reencuentros con gente que hacía mucho que no veía, y conocer a algunas personas más. Me llevé la cámara (como no podía ser de otra manera), así que tengo fotos de blues, de las guitarras y de los bluesmen, como tiene que ser.
La noche fue interesante. Lo pasé genial aunque por momentos estuve algo desubicada (cosa de haber pasado tanto tiempo encerrada en Coruña), pero echándole algo de conversación y valor volvió a ser todo como antes (tampoco voy a mentir aquí, fue más fácil conforme había más alcohol en el ambiente), acabando en abrazos, y alegrándonos todos de volver a estar juntos, de que me “reincorpore”, de que yo esté bien, y de que toda la noche hubiese salido bien.
Incluso, y es algo a lo que no estoy acostumbrada, ligué. No iba a eso, no tenía ningunas ganas de ligar con nadie, y no hice ningún esfuerzo para conseguirlo. Eché a correr así como me vi sola, o así como vi la oportunidad. Se ve que vivo en un pueblo pequeño, y aunque pensábamos que nos conocíamos todos, no es cierto. Porque a este chaval es la primera vez que lo veía, y según lo que dijo él, sabía quién era yo, pero tampoco me había visto. La frase de la noche “tú no puedes ser de aquí, porque si lo fueras… me hubiera fijado en ti”. No sé si hablaba el alcohol o la profecía del borracho del concierto de los Suaves se está cumpliendo, la verdad. No sé cuál prefiero que sea la opción correcta xD Sigo siendo demasiado borde o selectiva para alegrarme de ligar o tener a alguien detrás de mí toda una noche.
En fin. No voy a darle muchas vueltas xD Me quedo con que entre ellos me siento comodísima, hacen que esté a gusto, y ver que cuando llego ya me saludan desde lejos y sonríen me da la vida. Llevo un tiempo sintiéndome un poco desubicada, pero creo que es solamente una sensación mía. Mi sitio está en mi pueblo, con esta gente, con esta música, con este pensamiento.

De momento, quedamos en que cuando vuelvan a reunir me avisarán. El próximo fin de semana estoy haciendo planes en Coruña, pero no sé qué será en los próximos, y cada vez me estoy dando más cuenta de lo a gusto que estoy aquí.

Y venga, no le doy más vueltas. Las fotos:

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6 de abril de 2012

A mi yo de 15 años

Con el paso del tiempo he acabado por entender lo que decían los mayores de “cuando seas mayor lo entenderás, ahora no”. Cuando lo digo me siento muy vieja, sobre todo cuando le pido paciencia a gente más joven que yo, pero creo que tiene toda la razón del mundo.
Hace unos años me metí (por cabezona) en una discusión en Tuenti con un grupo de chavales menores de edad que querían juntar firmas para cambiar la legislación para poder entrar a salas de conciertos y no perderse conciertos. Yo les decía que tuviesen un poco de paciencia, que los 18 llegan muy pronto, y que si esperan un poco y tienen interés, acabarán viendo en directo a quienes quieran ver. No en tres meses, a lo mejor tendrían que esperar 3 ó 4 años, pero se haría el concierto y podrían ir a él sin problemas de edad, legislación, alcohol, horas, etc. Sobre todo me daba rabia porque bastantes de esos chavales eran de Madrid, donde todos los grupos que vienen de gira paran (o prácticamente todos); si fuesen de ciudades o pueblos donde se hacen menos cosas, podría entender la prisa y la sensación de “ahora o nunca”.
Hace tiempo de eso (creo que cuando hablé con ellos tendría yo unos 19 años), pero sigo convencida de lo que les dije. Con paciencia, moviéndose algo, y si no eres de Madrid o Barcelona, sin tener miedo a desplazarte algunos kilómetros, acabarás viendo a quien quieras ver. Quién me iba a decir a mí, hace 12 meses, que durante el verano podría ver a Iron Maiden, o a Twisted Sister, o quién me iba a decir hace 2 años que a estas alturas habría visto 3 veces a Sôber. Moviéndome un poco, en su día conseguí ver a Hora Zulu y Berri Txarrak. También a Turisas, o La Fuga, Arch Enemy (y que en unos meses repetiré), y, oh, por Dios, Rammstein o Slipknot y Machine Head. Quién me iba a decir que con un poco de paciencia podría ir a todos esos conciertos (y los que me quedan).
Todos los grupos que dije antes son grupos que conocí cuando era menor de edad, cuando no podía acceder a los conciertos, por edad o por posibilidades de desplazamiento. Con el tiempo, han ido cayendo. Y los que seguirán viniendo y a los que iré.

Todo esto viene, como siempre, por algo. Y es que mi yo de 15 años me lleva dando patadas desde dentro desde ayer por la mañana. Como cada mañana, desperté, actualicé Twitter en el móvil mientras no me despejaba, y uno de los primeros mensajes en leer fue el de Seb Lefebvre, guitarrista de Simple Plan, diciendo algo de “hoy tenemos confirmados tres conciertos más en España, además de otro en Suecia y blablablá”. Hace unas semanas vinieron a España, tocaron en Madrid y Barcelona con entradas agotadas semanas antes de cada concierto, y se ve que decidieron que podría salir rentable volver. Dormida, cruzando los dedos, me metí en su página web. Las nuevas fechas de España serían Valencia, Bilbao y Coruña. CHANCHANCHANCHAN En realidad sería Santiago porque el concierto será en la Capitol, pero SIMPLE PLAN VIENEN A SANTIAGO.
¿Ves, yo de 15 años, cómo al final podrías ir a un concierto suyo? Y además no solamente eso, si no que no tendrás que ir a Madrid ni a Barcelona a un estadio, como cuando estaban promocionando el Still not getting any y cuando estaban dando el pelotazo, cuando salían en la radio y en la MTV. No, en la Capitol, una de las mejores salas de conciertos del país (según la Rolling Stone), en un sitio donde extiendes la mano y Seb te toca, en un sitio que en cuanto a música, es casi tu casa. Donde, además, si quisieras, conseguirías acreditación de prensa y estarías literalmente a sus pies para sacarles las fotos que quisieras. Y un sitio tan pequeño y familiar que además de ir a darte un concierto semi privado, es muy probable que luego salgan a saludar.

Esperar vale la pena. Un grupo que daba por descartado completamente. Un grupo que son el 50% de mi infancia musical no metalera, un grupo que me hizo reír un montón y llorar un poquito. Un grupo que me ayudó con el inglés y la pronunciación durante cada una de sus canciones, un grupo que siempre me volvieron loca, que me hicieron disfrutar un montón (y que todavía lo hacen). Un grupo que ha llenado estadios, que en un principio solamente iban a pasar por Madrid y Barcelona…
…vale la pena.

4 de abril de 2012

Vacaciones y 22

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El tiempo pasa volando. Parece que fue hace un par de días cuando me vine a casa a pasar una semana relajada de vacaciones, y ya va casi una semana.
Están siendo unos días tranquilos, de no tener mucha más responsabilidades que las que da la cobaya (y bastante guerra está dando, le encanta que haya gente pendiente de ella), colaborar a la hora de hacer la comida y respirar. Mañana incluso hay reencuentro con el blues y con la filosofía, tras tanto tiempo.
No puedo evitar el tema mucho más: sí, ayer fue mi cumpleaños. Cumplo 22, aunque mentalmente sigo pensando en los 20 (cuando no en los 18). Y es que el tiempo desde los 18 hasta aquí ha volado, y cuando casi no me había acostumbrado a los 21, cambio de cifra. No fue un día demasiado especial, ni hice nada especial, pero sí lo pasé bien. Fue un día normal de estar en casa tranquila, con mi familia y mi cobaya, y era todo lo que quería. No pudimos conseguir tarta, pero se me ha prometido para el sábado (y la reclamaré). El día anterior me dieron un buen paseo en moto, con la cámara de fotos, y con eso creo que fue suficiente para mí. No estoy acostumbrada a salir ni tengo demasiadas ganas. Siendo sincera, tampoco, a parte de un par de personas, sabría a quién llamar. Ni es mi estilo. Tranquilidad es lo que quería, y tranquilidad es lo que tuve.
Y dice Iris que me va a regalar una capibara.
Llevo varios años escondiendo mi fecha de cumpleaños de las redes sociales para no llamar la atención, pero este año pasé de todo y la puse correcta. Y el resultado no fue cómo esperaba. Esperaba un montón de felicitaciones de gente que no me importa con tonterías, pero en realidad mucha gente ha aprovechado el día y el recordatorio para preocuparse por mí (y gente que no cotillea, lo hacen porque le sale así), para ponerme una sonrisa, o como el caso de un músico que cada día me cae mejor, aunque creo que hasta dentro de un tiempo no podré verlo en directo de nuevo y de mi excompañera de piso, regalarme un de canciones que me han encantado.
Así que el día fue todo lo que quise que fuera. Bueno, hubiera estado bien que la cobaya se hubiese portado un poco mejor por la noche, pero hoy está buena, así que no me voy a quejar mucho.

Por el resto de las vacaciones, no sé si hay algo que destacar en concreto. Un día cogió mi padre la moto y fuimos hasta una playa que a mí me suena de haberme llevado antes, y con la cámara de fotos aún lo estuve pasando bien un rato. Pasamos más tiempo encima de la moto que en la playa, pero no hay mejor sitio en el que pensar que de paquete en una moto a 90km/h con el traqueteo y la carretera. Cada vez creo que lo disfruto más xD
Como tampoco he hecho nada importante o diferente, no voy a extenderme más. Llevo una época de mucho texto sin nada de fotos, así que aprovecho para poner algunas de la excursión de ese día. Mañana tengo reencuentro con el blues, y no podrá faltar la cámara, así que es posible que pronto traiga más; porque lo que son conciertos… hasta mayo creo que no tendremos ninguno interesante.
De todas maneras, no son mis mejores fotos. Hacía tiempo que no cogía la cámara para hacer paisajes y así y la tuve durante todo el rato un poco desconfigurada. Lo corregí un poco al revelar las imágenes, pero podrían haber estado mejor.

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PD: Edito con el dibujo que me hizo Isa al poco de pasar las 12 de la noche xDDD Me encanta!