29 de junio de 2012

La liamos

Estas últimas entradas las pasé diciendo todas las ganas que tenía de irme, de acabar el curso de una vez, de despedirme de irme sin mirar atrás de mis “compañeras” de piso, y creía que hoy lo iba a conseguir.
El plan original era hacer el examen que me quedaba esta mañana, volver al piso, acabar de recoger las cosas de mi habitación, comer algún bocadillo, y por la tarde me vendrían a buscar. En algún momento de ese día quedaría con la casera, le entregaría las llaves, me daría la fianza, y no tendría que volver a ese piso nunca más.

Como cada vez que se hacen planes, no se cumplíó casi nada de eso. Me vino a buscar mi hermano nada más salir del examen, por lo que la tarde/noche anterior, en vez de estar estudiando, estuve acabando de recoger las cosas. Hice el examen, me vino a buscar a la Facultad, montamos las cajas en el coche y me puse a esperar a la casera.
Hasta ahí, dentro de los cambios de planes, todo normal; pero no más allá.
La casera no me ha devuelto la fianza. Yo no le devuelto las llaves (un mini seguro para recuperarla). ¿La razón? A mi habitación le salió humedad. Como si fuese culpa mía, como si yo hubiese elegido pintar las paredes de negro, o como si a mí me hubiese gustado ver cómo la pared se iba oscureciendo con el paso de los días y tener que vivir con eso al lado.
Pues nada. Que la tía entra en mi habitación, ya recogida del todo, y me dice que con esa pared no puede alquilar la habitación, y no me va a devolver la fianza. Le dije que la fianza está por si rompo algo o dejo de pagar, que yo no formé la humedad, no es culpa mía que haya salido, y yo no tengo por qué pagarla. Ella erre que erre, yo erre que erre. ¿Resultado? A gritos las dos. Como con lo de la humedad no le compensaba, me dijo que era condensación entonces. De no ventilar, como si hubiese estado encerrada a lo Diógenes todo el curso; cuando llevo durmiendo desde mayo con la ventana abierta, cuando he pasado días enteros con la ventana abierta y aún así olía la habitación a humedad que tiraba para atrás (cuando vino el arquitecto a verme estuve desde que supe que venía, casi 3 horas antes, hasta el momento de venir él con la ventana abierta de par en par y aún así dijo que le olía muchísimo a humedad). Como si la condensación me hubiese estropeado la ropa, como me estropeó algunas cosas; tengo un juego de sábanas que ya no vale la pena lavar más, las manchas que tienen no van a salir.
Ella convencida de que era culpa mía, porque nunca había pasado (tampoco había explotado el calentador hasta que me explotó en la cara), y porque en las otras habitaciones de la casa no había pasado. Las otras habitaciones de la casa dan a la calle, no dan a un patio de luces, donde está tendida ropa mojada todo el día, y donde hay una uralita con canalones que a saber si están atascados y se llevan bien el agua.
Cuando decidimos que no íbamos a llegar a un acuerdo, me fui. Lo único a lo que creo que llegamos es que ella llama al seguro, si el seguro se lo cubre, pinta y me devuelve la fianza. Si no lo cubre, se queda con mi fianza. Entonces es cuando le diré que sé que no tiene declarado el piso a Hacienda y a lo mejor le interesa saberlo, y entonces se va a cagar en la puta.
Ya me hicieron esta pregunta: ¿por qué no avisé de que estaban saliendo humedades? Según lo que nos dijo antes de que empezasen a salir, sus planes eran reformar el piso durante el verano. Durante el curso yo no tengo otro sitio al que ir mientras arreglan lo que sea y pintan, y ya que iban a vaciar el piso y, según lo que dijo hace meses, para cambiarle el baño, la cocina, etc. ya lo harían entonces. Mientras, no creo que me quisiera pagar una pensión/hotel/lo que fuera mientras me lo arreglaban, y yo me niego a meterme allí, con la cobaya o sin ella, con la pintura reciente.
Se ve que han cambiado de planes, no van a reformar.

Eso no cambia el hecho de que yo no le he hecho nada a la habitación. El casero al poner en alquiler una vivienda tiene que contar con gastos periódicos de mantenimiento del piso, de los que se hace cargo él. Si yo hubiese pintado las paredes de negro entonces sería culpa mía, y tendría que pagarlo yo. Si yo hubiese provocado que el calentador me explotase en la cara, lo hubiera pagado yo. Pero yo no puse la humedad ahí, no tengo que pagarlo, por encima de haberlo sufrido. La fianza está por si me cargo algo, no para ir arreglando cosas que se desgastan por el uso o por accidentes (la lavadora, el calentador, el grifo del baño, etc.)

En fin. Me jodió parte del día. No me gusta gritarle a la gente, no me gusta que se aprovechen de mí, pero de ese piso estoy muy harta, de él y de todas las tonterías que hay a su alrededor. Llevo todo el curso tragando con tonterías y niñatadas, pero no voy a callarme con esto. Quiero mi fianza, y la voy a tener. O bueno, puede que no la tenga, pero a ella la investiga Hacienda como hay Dios. Le va a salir más barato darme la fianza y dejarme en paz.

Ese ha sido mi día de hoy. La última entrada del mes para anunciar que mis problemas con ese piso no han acabado, porque aún tiene que llamarme, y tendremos que volver a quedar para que me dé la fianza y yo darle las llaves. No sé cuánto se va a alargar, pero espero que poco.

Mañana es mi día de libertad. Mañana es San Pedro, día del churrasco, la tranquilidad, la buena gente alrededor, y sobre todo, la buena comida. Y allí ya no hay profesores míos, ni “compañeras” de piso, ni caseras caraduras, ni exámenes. Carballos, churasco, xurelos, tortilla, orquestas con su repertorio más hortera, y más carballos.

26 de junio de 2012

Adam y Hannah

Adam es raro. Adam es desagradable, pero si te fijas, no hace nada desagradable. No sigue las normas sociales, vive y se comporta a su manera. Adam es libre. Parece que nadie lo entiende. Cuando crees que le conoces, descubres que es solo la punta del iceberg y que hay muchísimo mas que no esperabas tras la superficie. Adam es caos, es impredecible. Lleva el arte dentro, le sale solo, pero no le da importancia. El arte es algo fugaz, interior y profundo, pero no tiene importancia.
Hannah intenta poner en orden su vida. Intenta cumplir con el pago del alquiler, que sus amigas sean felices, ser una buena compañera. Ha estudiado Literatura, pero tras haber acabado, no es capaz de empezar la siguiente etapa, y se encuentra perdida en la vida de recién emancipada. Hace lo que sus amigas le dicen que haga, va a donde ellas van. No tiene un cuerpo perfecto, lo sabe, y no le gusta, pero no va a hacer nada para cambiarlo. Hannah quiere ser guapa y arreglarse, pero nunca acierta y termina siendo un poco patética.
Adam y Hannah se besa, están juntos. Empiezan una relación en un vertedero mientras se gritan. Adam nunca muestra lo que siente, mientras Hannah piensa demasiado en lo que siente y acaba siendo totalmente contradictoria. No están hechos para estar juntos. Los amigos de él no la conocen, y las amigas de ella no lo conocen -y cuando lo hacen, solamente piensan que es raro. Cuando están juntos, sonríen, se besa, se acarician, se ríen y se pelean.

Y la serie cuenta la historia de mi vida. Cuando pienso que estoy a punto de entrar en la siguiente etapa, no hago más que retroceder en mi pasado. Como Horacio y como la Maga, esta vez es la HBO quien me cuenta nuestra historia, aquella con la que yo soñaba, la que no tuve valor de empezar, mientras él guardaba el sentido común que yo no tuve y no me dejó empezar.
Cuando por fin lo veo y no pienso en todo lo que perdimos, cuando me he alejado de todos los pensamientos que me podían acercar a él, y cuando pienso en que lo que sentíamos se extinguió hace años, alguien vuelve a recordarme. Esta vez, me ha dado tiempo a avanzar tanto en la historia que me están contando; esta vez, parece que no todo iba a ser dolor y autodestrucción.
Es como si toda mi vida girase en torno a él. Como si tuviese pequeños descansos en el medio, pero siempre todo volviese a él, como un imán. Como si mis 17 años hubiesen sido tan importantes, como si estuviese destinada -y a mí misma me suena a tontería- a probar los besos que él no me dejó darle. Como si el tiempo que pasé junto a él realmente hubiese significado algo, o tuviésemos un asunto pendiente que el Universo quisiese cerrar.
Porque cuando parece que él aceptó que no voy a tocarle, porque cuando parece que yo acepté que éramos malos el uno para el otro, hay algo que me recuerda que él sigue ahí. Adam es él, yo soy Hannah, y sonríen cuando están juntos.

21 de junio de 2012

Show must go on

Los días pasan sin poder detenerlos, y sin darme cuenta ya he pasado la mitad de los exámenes. Hasta hoy he hecho el de Gramática I, Literatura Francesa, Historia del español II y hoy el de Literatura VII. Me quedan el de Literatura IV, Semántica Léxica y Literatura IX.
De momentos los resultados son muy variados, y algo impredecibles. Gramática e Historia me salieron mal, bastante mal, y ya cuento con ellas para septiembre. En Literatura Francesa esperaba más nota, tengo solamente un 7,5 y mañana voy a ir a hacer la revisión de examen (aunque no cuento con que me suba la nota, después de 4 cursos no he conseguido que me subieran ni una décima en ningún examen). Hoy en Lite VII creo que me salió bastante bien, y, o el examen tenía trampa, o fue bastante más fácil de lo que esperaba. Teníamos la opción de hacer dos trabajos escritos largos a cambio de no hacer el examen, y tras ver que los de mi clase llevan mes y medio histéricos con los trabajos que les encargaron, me alegro de haber hecho el vago con mi trabajo, no darme tiempo a hacerlo e ir al examen. Pero como siempre digo, yo creo que me salió bien; ahora toca ver qué le parece a la profesora.
Con otros profesores podría esperar más nota, pero con esta, creo que con más de un 6 no voy a hacer revisión de examen (sobre todo porque dará las notas en julio y ya no podré acercarme a hacerla).
Además, tengo notas pendientes de saber. La de Hispanoamericana III, que con un examen-control-disimulado-sorpresa ya lo contó como examen y aún no sabemos la nota (lo hicimos el 30 o algo así). Tengo que saber Gramática e Historia del español, y no sé si ir a reclamar Lite francesa. No sé si me va a subir la nota, pero estoy dudando de ir porque a lo mejor el arquitecto también va a hacer la revisión de exámenes y no quiero encontrármelo. Por no arriesgarme estoy pensando en conformarme con el 8,2 que me da de media final.
Por hacer me quedan Literatura IV y IX, que tratan de la misma época aunque diferentes autores y obras, y no sé muy bien qué va a ser de mí. De momento voy confiada y le quiero dar caña para no tirar más convocatorias y quitármelas de delante, pero lo más importante es que tengo ganas de estudiar eso. No fui a ninguna de las dos asignaturas a clase, así que de esas materias no sé nada, y la literatura del siglo XX me interesa. Se trata más de saber autores que movimientos o circunstancias históricas (sacando el franquismo) y va a ser más rollo, pero en general estoy motivada.

Y luego, llega el verano ya. Ha sido un curso muy largo y muy malo. Hubo unos días de sonrisas y cambio en marzo, pero en general ha sido todo pésimo. Desde que me planteé qué hacer el próximo año y abrirme la posibilidad de no volver en septiembre, esa es la opción que más me convence. No me encuentro con ganas para volver a iniciar una convivencia, a volver a vivir con nadie en quien confiar, en estar en una casa de extraños. Y menos si en Coruña no tengo nada que hacer, como ir a clase o como ir a trabajar (cosa complicada, casi preferiría conseguir trabajo y luego mudarme). En algunos sentidos no me gusta la idea de no volver en septiembre, pero en otros me encanta y hace ya unos días que llevo la cuenta atrás de los días que me quedan para irme y no volver (7, el próximo jueves por la tarde).
No me gusta la idea de dejar a Borja atrás. Antes de que me vaya va a ser muy raro que nos podamos ver, y quería volver a estar con él una tarde más. Aunque no ha sido gran cosa, es un rayito de luz dentro de toda la mierda que tengo alrededor, y me hace sonreír solamente con estar ahí. No me preocupaba mucho dejarlo durante el verano porque para el siguiente curso nos veríamos más y estaríamos más tiempo juntos, pero no me gusta nada irme pensando en que a lo mejor no vuelvo a verlo más. No tenemos nada serio ni planeamos tenerlo, pero me gusta estar con él, y hablar con él, y que él me haga caso. No quiero perder a alguien así.
Otra cosa que no me gusta es que estoy empezando a conocer a otra gente con la que no me cuesta estar y con la que no me cuesta hablar. Además es gente sociable, que organiza cosas, que hace cosas, que se mueve. Hablé ya del chico con el que entré en contacto y que parece que no me importa incluirme en sus planes, es el chico aquel organizador del Expotaku que me había encargado amigurumis. Parece que le caigo bien, quedamos el otro día y estuvimos hablando un rato largo, y quedaremos mañana otra vez. Cuando por fin, después de 4 años, consigo conocer gente por mi cuenta, me voy y también me quedo sin ellos.
Pero todo vale la pena. Necesito un tiempo en mi casa, relajada, con mis proyectos, con mi casa, con mi padre, con mi cobaya, sin preocuparme de otras cosas. En Coruña ya no me quedan nada más que esas dos cosas que acabo de decir, además de la biblioteca para hacer alguna consulta, y las tiendas de lana y telas (nada que no pueda solucionar en una visita de una tarde). Y cada vez que bajo a casa noto el cambio inmediatamente: todo cambia, sonrío sin querer, estoy mucho más a gusto, y aprovecho mejor los días. Sobre todo, la tranquilidad que siento, la compañía y el sonreír. Apenas estoy metiendo la llave en la cerradura para entrar y ya estoy sonriendo, algo impensable en Coruña.

No tengo nada que hacer en Coruña, o por lo menos no hasta que sepa las notas de septiembre y vea cuánta carga de trabajo tengo, si sería posible que me convenciesen para hacer un máster, para meterme en la EOI a tiempo completo a terminar inglés y empezar otro idioma (siempre quise ruso, aunque acabaría haciendo alemán lo más probable xD), o para buscar trabajo. En caso de solamente estudiar durante el próximo curso, buscaría sin dudar trabajo abajo. Tal y como están las cosas veo más posible encontrar trabajo en un pueblo que en la ciudad. Hay poco trabajo, y están todos los chavales concentrados en las ciudades; los pueblos no están vacíos pero hay menos candidatos. Con mi (casi)licenciatura terminada, y sin depender de conseguir un sueldo decente para mantenerme con un piso podría, en último caso dar clases particulares, o buscar algo en academias o librerías, o en Gadis aunque sea.
Y creo que salvo en el caso tan improbable de que aprobase todo para septiembre, de que me convenciese mi padre para hacer el máster, y consiguiese entrar, lo mejor es volver a casa y buscar trabajo allí o buscar desde allí en Coruña, y volver solamente en el caso de haber encontrado algo. Vivir en una habitación alquilada de una casa particular sería mejor que vivir como lo estoy haciendo ahora, por lo menos más cómoda, y tener más incomunicación que ahora es imposible...
Llevo días pensando en esto. Tengo mucho tiempo para pensar, y me estoy centrando en las ganas que tengo de irme. Agotado el día de hoy, puedo casi decir que me quedan 6 días para irme, y uno de ellos lo voy a pasar en Santiago para ver a Simple Plan.
Pero tengo ganas de irme, muchas. Es en lo que pienso cuando me pongo a estudiar. Pienso en que así como vaya avanzando exámenes, se acercará el momento de irme. Ayer vino Víctor a recogerme las primeras cajas. Ya no tengo ropa, ni recambios de sábanas o toallas. Ya se llevó todos los libros, y realmente solamente me quedan en la habitación la ropa que voy a usar durante esta semana, unos ovillos de lana para tener algo para tejer, y las cosas de la cobaya.


Cambiando de tema, creo que me adelanté con la entrada anterior. La dejé programada y tenía intención de cambiarla un poco, pero se me pasó y se publicó sola. No importa, porque lo que iba a cambiar volvió a cambiar otra vez.
Primero, y que era solamente una opción lejana cuando lo escribí, sí quiero que mi habitación tenga un toque steampunk, y voy a trabajar en él. No voy a convertirla en un camarote un submarino, pero sí quiero ponerle cosas que puedan recordar al steampunk.


Source: google.com via Anxo on Pinterest


Algo así. Tengo más ideas y tutoriales para seguir en ese álbum de Pinterest. Irá creciendo, por supuesto.

El otro día me dio una arroutada y busqué en ebay a ver si encontraba alguna máquina de coser sencilla de segunda mano barata. Y sorpresa cuando me encuentro una por 20€ con envío incluido, a 15 minutos de terminar. Aposté, la gané, pero no va a llegar a casa. Dice el vendedor que antes de enviarla comprobó que estuviese todo bien, y descubrió que había dejado de funcionar. Así que no hay máquina. Pero con el cabreo del momento busqué otra. Y la encontré xD No es la misma, pero son apenas 6€ dependiendo de cómo se ponga la subasta en los últimos minutos (termina mañana al mediodía, tengo una aplicación snipper que me ayude a ganarla por si se me pasa hacerlo a mano xD).
Contando con la máquina de coser (si no gano esta, en unos chinos que hay cerca del piso encontré una muy parecida por también 20€) la cantidad de proyectos que se me abren es enorme. Antes de nada, y que va a cambiar mi habitación radicalmente, es que voy a hacerme unas cortinas. Llevo con los oscurecedores estos asquerosos durante 10 años, y estoy harta (gracias tutoriales de Pinterest!). También voy a hacerle por fin fundas a los cojines (y de paso reaprovechar los feos disimulándolos con otras fundas xD), quiero reutilizar la silla horrible incómoda que tengo al lado del armario, y por supuesto, arreglar toda la ropa que me queda mal para poder usarla. Por fin tendré camiseta de Los Suaves, de Tálesien, de Pito de Pikasso; tendré los vestidos que me quedan grandes, y más cosas que encontraré que tengo aparcadas.

Eso, junto a estudiar, las salidas con la moto y la cámara (encontré ideas para fotos muy interesantes aunque tenga que darme un paseíto) voy a tener el verano ocupado. No nombro a los festivales de verano porque me parecen muy obvios (de momento Brincadeira fijo y a ver si convenzo a alguien para el SonRias Baixas).
Como es época de exámenes, me enganché a algunas series. Estuve viendo Pretty Little Liars estos días, y estoy empezando Alphas. Hablaré de ellas en próximas entradas :D

18 de junio de 2012

Proyectos!

Como decía en la anterior entrada, el sábado por la tarde estaba inspirada. Después de comer no tenía nada que hacer, entré en Pinterest... y el resto vino rodado.
La semilla empezó a germinar cuando me desperté en mi habitación el sábado por la mañana. No he “vivido” en ella desde que tenía 18 años, y hacía tiempo que había dejado de hacerle cambios. Me di cuenta hace un tiempo de que ya no me gusta cómo está, ni me siento identificada con muchas las cosas que tengo o cómo las tengo. Mis primeras ideas empezaron con que quiero darle un lavado de cara a mi habitación. No puedo hacer muchos cambios porque ya intenté hacer otra distribución de los muebles hace tiempo y no resultó (cosas de tener esquinas raras y vigas en mitad de la habitación) pero sí quiero retirar muchos pósters, cambiar el corcho... que sea la misma, pero adaptarla un poco más a lo que soy ahora.
Además, en el tema steampunk, la cabeza no para. No voy a hacerme una habitación steampunk, no van por ahí los tiros. No porque no quiera, sino porque no tengo ni tiempo, ni recursos, ni dinero para hacerla. Mis cosas propias de la habitación (color de muebles, colchas, alfombra, etc.) no pegan con el steampunk. Pero hace unos días tuve la idea y el capricho de que quiero hacerme un reloj de pared steampunk. Encontré un tutorial de cómo desmontar uno de IKEA (que si me lo cargo, en último caso, cuesta algo menos de 2€), y aunque estaba orientado a hacer un reloj con motivos infantiles, se me vino a la cabeza. Quiero hacerme un reloj steampunk. Y durante el verano me lo voy a hacer.
Como ahora no tengo la maquinaria, ni tengo tiempo para ponerme a ello, empecé solamente a planificarlo. ¿Y cómo hacerlo? Para eso está Pinterest. Abrí un álbum solamente para ver otros, cómo estaban hechos y coger ideas y... aunque en el buscador haya puesto “steampunk clock”, sale de todo. Unas cosas llevan a otras, y las ideas empiezan a rodar.
El álbum con todas las ideas que voy recogiendo está siguiendo la foto:



Hace unos días vi un tutorial genial en Deviantart (que también anda por Pinterest) sobre cómo hacerse unas goggles empezando desde cero, de dos tapas de tarros. Como el tutorial del reloj, lo vi, pensé que estaba chulo, y lo olvidé. Pero viendo fotos de caracterizaciones steampunk en Pinterest, no sé cómo, se me ocurrió que podía hacerme unas, más fáciles. Y más adaptadas al personaje que en un primer momento quería hacerme: la exploradora del norte.
Las goggles que el tutorial enseña a hacer son del tipo de gafas redondas de soldador. A mi personaje no le pegan. Aunque no es que haya demasiados ejemplos de personajes adaptados al norte para saber si le pegaban o no. Pero me gustaban más unas gafas tipo nieve. Y se me hizo la luz en la cabeza: ¿por qué no aprovechar que el verano está al llegar, y coger unas gafas de buceo y pintarlas/recubrirlas para darle una pinta steampunk? Probablemente la idea sea mala y acabe haciendo otra cosa diferente, pero Freyja vuelve a coger ritmo, vuelvo a preparar cosas para ese personaje. Y quiero unas goggles, y voy a hacerme unas goggles.
Como el mercado medieval está al caer, y vamos a encontrarnos con artesanos de cuero, también quiero ver si puedo hacerme con una riñonera o un cinturón o algo así de cuero. Para otra caracterización en la que también estoy trabajando, que me va a venir muy bien.

Aunque suene a locura, tengo dos caracterizaciones en mente. Una, la primera caracterización que preparé, Freyja, para L'extraordinarie uchronie del año pasado; una exploradora del norte, que se aleja de la época colonial en la que todos intentan conquistar África mientras el norte queda frío y solo. Le había creado una historia más profunda, pero eso es lo más importante. Freyja es por nostalgia y por cariño al personaje.
La segunda que quiero preparar, aún no tiene nombre steampunk. Enemy Dolls estamos creciendo sobre todo tirando a lo especializado friki y a lo steampunk. De momento tenemos una mesa planeada de manera “neutra”, con colores llamativos; pero no queremos dejarlo en eso. Queremos preparar más temas para poder vestir la mesa de diferentes maneras, y una de ellas será, fijo, el steampunk. Necesito crear, para ir acorde con la mesa, una costurera, una artesana, una tejedora, que crea muñecos y peluches. Es más sencilla de preparar que Freyja, porque no tengo que conseguir herramientas para la exploración del norte, ni el abrigo, ni nada así. Es más casero, aunque tiene sus complicaciones también: sobre todo, que sea práctico para llevar las agujas y el material encima. Por eso me interesaba conseguir un cinturón-zurrón-riñonera, que le quedaría genial y además me sería práctico para llevar por ahí. No me corre mucha prisa, pero este personaje también quiero tenerlo preparado.

Además, pensando en cómo hacer el reloj, y en cómo ponerlo en mi habitación aunque ésta no vaya a ser steampunk, me quedé mirando si de verdad no le pegaba. Y creo que podría darle unos toquecitos discretos, para quedarme contenta, sin ser demasiado llamativos. Lo que más importante podría ser sería (y que lo acabaré haciendo) aprovechar unos recortes de madera que tengo en el bajo y hacerme un juego de engranajes grandes, y colgarlos de la puerta de entrada, o del armario. Tengo que conseguir el permiso de mi padre para agujerear la puerta, pero junto al reloj y a las goggles me veo cortando madera, lijando y pintando. Soy un peligro.

En fin. Tengo proyectos para rato. Además, durante el verano tendré que estudiar, e ir a los festivales a los que les estoy echando el ojo (ya tengo la entrada para el Brincadeira y a ver si convenzo a alguien para irnos al SonRías Baixas, que tiene un cartelazo, por lo menos el segundo día), y a ver si echo currículums... vamos, que no me voy a aburrir. Seguiré tejiendo, que tengo que traer fotos, pero me estoy diversificando también, no solamente estoy tejiendo amigurumi, mi manta de seta está a puntito de acabarse... que hay cosas interesantes que contar más allá de “estoy de exámenes” y que el verano promete.
Pero cada cosa a su tiempo. Que el sábado me lo pasé muy bien petando Pinterest de cosas steampunk, pero ahora toca estudiar. En 15 días estudiar se habrá acabado por algo más de un mes, y podré dedicarme a esto.

Habrá fotos de todo, claro =D

16 de junio de 2012

Tarde motera

Estoy de exámenes, el martes tengo uno y mañana tengo que empezar a estudiar para otro. Pero esta tarde me he dado una licencia (que no merezco porque no he trabajado tanto) de darme un cachito de tarde libre e irme con la moto y mi padre por ahí. Al final acabó siendo toda la tarde.
Este fin de semana, gracias a la comunicación e inteligencia que hay en mi comarca, se organizaron dos concentraciones moteras, una en Dumbría, y otra en Muxía, que era la primera vez que la organizaban. Los de Dumbría llevaban desde la mañana haciendo rutas, pararon para comer una churrascada en un sitio precioso, no sé qué hicieron, a media tarde tuvieron unos pinchos en la playa de Ézaro (donde nos unimos a ellos), volvimos a subir al sitio precioso donde comieron, y para la noche había preparada más churrascada y una discoteca móvil pinchando los 40 principales.
En Muxía empezaron ayer con una cena, desayunaban juntos, hacían ruta de mañana, creo que comían de pinchos mientras hacían ruta en algunos bares acordados, por la tarde tenían exhibiciones de motos y cafradas, desfile de antorchas en recuerdo a los muertos a la carretera, y por la noche más churrasco, discoteca e incluso steaptease.
Quien se aburre es porque quiere.

Nosotros nos fuimos con los que fueron a Dumbría, con un grupo de moteros amigos de mi padre. Fuimos 5 motos, 3 de ellas Harleys, y solamente una no era custom. Sin embargo, en la concentración eran todas tipo de carreras, y con conductores con el mono a juego con los colores de la moto, de los que queman rueda, hacen caballitos y hacen cafradas en general.
Nos reunimos con ellos cuando les llegaron los pinchos, y cuando arrancaron para ese sitio precioso nos incorporamos a la ruta. No sé cuántas motos éramos, pero en una recta bastante grande veíamos motos hasta el horizonte y no éramos los últimos.
El final de esa ruta estaba en el embalse de A Fervenza, pero no sabía decir dónde exactamente. Había un merendero con mesas, barbacoas para hacer churrasco, baños, un bar, y bastante cerca algunas casas. El sitio era precioso, había un día precioso, y me acordé muchísimo del momento en el que, en Coruña, haciendo la maleta, pensé en si poner la cámara o no. Y pensé que no, porque o iba a llover, o no iba a salir de casa de todas maneras. Un día precioso, un lugar precioso, y yo sin cámara. Hubo un momento en el que no pude resistirme y saqué una foto con el móvil. Para que os hagáis una idea de lo precioso que es eso, solamente le pasé el photoshop para reducirle el tamaño:

Photobucket


No nos quedamos al churrasco ni a la noche, nos fuimos antes. Aún hay unos 15-20 minutos de camino a casa, y con el grupo con el que fuimos, nos bajamos. No fuimos por el mismo sitio, sino que cogimos otro camino. Un camino por el que subir es durísimo, y para bajar... estoy agotada de esos 3 minutos que es la bajada. Bajamos por el que será el final de una de las etapas de la Vuelta a España de ciclismo de este año y... pobres ciclistas, porque ellos van a subirla. La cuesta es impresionante, pronunciadísima, fortísima, con unas curvas bestias de casi 180º. Una de ellas es tan bestia que no está asfaltada, está en cemento y estriada para dar un mayor agarre a las ruedas o pies de quien pase por allí. Íbamos bajando y yo me escurría de la parte de atrás de la moto, tanto que tuve que soltar una mano y agarrarme a las barras traseras de la moto. Estoy agotada, en las piernas por hacer fuerza para mantenerme en el sitio, y en el brazo de hacer fuerza para aguantarme.

Por el camino de vuelta nos encontramos con un par de cosas que solamente te puedes encontrar en Galicia. Mientras íbamos con los otros moteros en uno de los lados de la carretera había una señora mirando desde la puerta de la huerta con una gallina agarrada bajo el brazo, mirándonos las dos.
Luego, a la vuelta, primero nos encontramos con un gato que era el dueño de la carretera. Estaba sentado-tumbado en medio y medio de la carretera (un solo carril), y cuando pasamos a su lado ni se inmutó. Vio que nos separábamos y debió pensar que no valía la pena levantarse. No era por no hacer ruido ni ser pocos, que éramos 5 motos, 3 de ellas Harleys. Que ruido había xD
Y como último susto, nos cruzamos con cuatro caballos salvajes en mitad de la carretera. Ellos sí se asustaron con el ruido, y nos costó apartarlos. Tanto que dos de ellos echaron a galopar por la carretera delante de nosotros durante un buen tramo, y les costó a los que iban delante hacer que se fuesen por el monte arriba y nos dejasen la carretera libre. No sé si en el resto de España en las autoescuelas dicen esto, pero los animales salvajes en la carretera son un peligro. Lo más importante, cuando te cruzas con un grupo de ellos (un rebaño por la carretera, jabalí con cría, caballos, vacas, etc.) tienes que esperar a que se alejen, nunca meterse por el medio del grupo, porque les puede entrar el pánico, empezar a correr y golpearte el coche y hacerse daño ellos, y hacerte daño tú. Cuando te acercas a ellos con cualquier vehículo, sobre todo las motos con el ruido que hacen, hay que tener mucho cuidado con ellos porque se asustan y pierden el control sin que te des cuenta.
Por suerte, no aplastamos al gato, y los caballos se quedaron en un susto por su parte (y por la nuestra, del primero que se los encontró).

Yo sigo sintiendo que el mejor sitio para pensar es encima de una moto en carretera. Solamente tengo que preocuparme de agarrarme a mi padre y de no moverme, y el viento y las cosas pasan por mi lado. Hoy me dio por pensar en proyectos para el verano. Poco antes de salir de casa había estado por Pinterest, montándome un álbum para hacerme un reloj de pared steampunk, y tenía la cabeza en marcha. Además, hoy por la mañana me desperté con el gusanillo de “redecorar” mi habitación.
Os iba a contar los planes que tengo para mi habitación y relacionado con el steampunk, pero voy a aprovechar a hacer una entrada nueva para poder explayarme a gusto. Para esta, quedan las motos :)

Otra promesa: me gustó tanto el sitio al lado del embalse que le dije a mi padre que durante el verano teníamos que volver con la cámara. Es imperdonable conocer ese sitio, tener una cámara, y no hacerle fotos. No las puedo prometer para pronto, pero tendréis fotos más detalladas del lugar.

14 de junio de 2012

Ganas de que se acabe

Ayer mi padre me llamó por teléfono, como hace algunas noches. Hablamos un poco, yo le digo que estoy bien aunque no sea así, y poco más. Desde 1º las llamadas son cortas, de no más de 3 minutos xD
Ayer me llamó para preguntarme qué tal iba estudiando, si me estaba escaqueando mucho o estaba siendo responsable. Además, me dijo que mi hermano ya está mudado a casa para pasar el verano. Tendrá que ir alguna semana a Coruña en julio para hacer los exámenes que tenga en julio, pero su habitación está casi vacía y ya está instalado en casa.
En ese momento, no pude sentir otra cosa que una gran envidia. Quiero poder mudarme también, quiero irme de este piso horrible, quiero que se acaben todos los pensamientos de “y ahora qué hago con mi vida?”, quiero saber qué tal los exámenes de junio, hacerme el calendario de septiembre y terminar la carrera de una vez. Quiero volver a la tranquilidad y compañía de mi pueblo, quiero que Sally esté en mi casa en su jaula grande.
Llevo ya semanas, apenas desde que empezó el mes, pensando en qué empaquetar y en qué orden. Me dijo mi padre que mi hermano tendrá que subir con el coche un día a coger una caja que dejó en su piso, y que aproveche y mande ya cajas con cosas que no necesito. Y es que no puedo esperar a meterlo todo en cajas, a dejar los armarios vacíos, a vaciar mi habitación, coger el coche e irme yo también. No sé cuándo vendrá, y realmente lo que más ocupa ahora mismo en mi habitación, o son cosas que estoy usando (sábanas, toallas, ropa) o es el amigurumi y la lana. Me quedaré con algún ovillo y las agujas, pero así como pueda, voy a ir vaciando mi habitación a la de YA.
Creo que nunca antes había sentido tantísimas ganas de que acabase el curso. En 1º me dio pena pero también quería irme del piso, en 2º no quería que acabase, y el año pasado, en 3º, el final de curso vino tan de golpe que no me dio mucho tiempo a pensarlo. Creo que siempre he querido que llegase el verano y empezasen las vacaciones, pero no quería dejar Coruña. Este año no es así; quiero que se acaben el curso y los exámenes, pero sobre todo, no puedo esperar a dejar Coruña.
Pensando en qué hacer con mi vida, estuve pensando en qué hacer el próximo año. A falta de los exámenes de septiembre, podría tener manera de acceder al máster que no me gusta (el de sustituye al CAP y que no es más que un timo) si quedasen plazas y si tuviese los más de 1500€ que va a costar solamente la matrícula. Si no apruebo todo en septiembre y me quedan una o dos, tendría que presentarme a diciembre (y a hacer los sobornos que hiciesen falta, pero no quiero llegar a necesitar hacer febrero). Pero ya no podría matricularme en nada, entonces... ¿qué hago? ¿Paso tiempo en Coruña buscando un trabajo que dudo que llegue, o que con suerte, tardará en llegar? Es decir, paso meses pagando piso, comida y facturas por un trabajo que a lo mejor no tengo, o que a saber cuándo consigo. Sé que para la próxima convocatoria me apuntaré al programa de auxiliares de conversación, pero sería para el 2013/2014... queda un año por el medio en el que no sé qué hacer.
Haciéndome estas preguntas, me sorprendí pensando en que no me importaría nada no volver a Coruña en septiembre. Volver para hacer los exámenes, quedarme en una habitación por uno o dos meses, o una pensión, o algo, y luego volver a casa si no consigo nada rápido. No me importaría pasar el año siguiente en casa, buscando trabajo donde sea en mi pueblo (hay academias que a lo mejor me quieren, o podría encontrar algo, aunque fuese de otra cosa), sin depender de Coruña. No me importaría para nada perder la independencia y volver a casa, algo que no me atrevería a pensar hace unos meses o hace un par de años. Sola estoy bien, pero últimamente estoy demasiado sola y sé que no están las cosas para vivir fuera de casa si puedo vivir en mi casa. No es que mi padre no pueda mantenerme fuera, o yo no pueda intentar mantenerme fuera, pero puedo mantenerme en casa igualmente.
Incluso al empezar junio me pregunté si seria posible bajar a casa, mudarme a principios de mes, estudiar abajo y venir solamente para los exámenes. Pero luego me di cuenta de que soy demasiado dependiente de la biblioteca, y que si estoy estudiando en casa y me falta algo de material no puedo venirme a recogerlo o fotocopiarlo. Pero de verdad me hubiera gustado poder hacerlo.
Será cosa de hablarlo en casa. Imagino que me mandará hacer el máster si consigo entrar (aunque no tengo ningunas ganas y es un pastizal la matrícula), aunque no sé si le disgustará mucho la opción de volver a casa. Él también está solo y seguro que le encanta tener compañía en casa (la cobaya, me refiero xD).

De momento, mañana bajo a casa. Me pondré el reto de estudiar mientras estoy allí, que siempre me da mucha pereza... pero voy a bajar en plena época de exámenes. Hoy mientras comía me di cuenta de que mañana ya comeré allí y casi me dan ganas de llorar de felicidad xD
Tengo ganas de gente, de compañía, de ver la calle desde mi habitación... de una casa habitable, donde se puede hablar con la gente y donde se esté a gusto. Si ahora voy y tengo que estudiar... por lo menos estaré en casa.

Ahora bajaré a hacer el examen de Literatura Francesa, a despedirme de una de las mejores asignaturas que he tenido en la carrera, la mejor de este curso sin ninguna duda; y a despedirme del arquitecto, la cosa más intensa que he sentido este curso, sin ninguna duda.
Deseadme suerte, más para lo segundo que para lo primero.

10 de junio de 2012

Con la camiseta de Sôber

Hoy, después de bastante tiempo, volví a sentirme con ganas de ponerme la camiseta de Sôber. Hacía tiempo que estaba en el armario aparcada, incluso la otra que tengo está en casa, con el resto de la ropa que uso solo cuando bajo los fines de semana. Y es que, por raro que se me hiciese sentirlo, no tenía ganas de ponérmela.
Hace unos meses que estaba enfadada con ellos. Me decepcionaron a nivel personal, y no era capaz de llevar la camiseta, de pensar en ellos. Aunque sí los sigo escuchando y como músicos seguían siendo lo más grande.
La culpa la tiene la Morfologira. Cuando me enteré de que la iban a hacer fue una alegría, pensar que podría escuchar ese disco en directo (cuando salió no sabía ni lo que era la música, mucho menos podría ir a un concierto), y con suerte, podría caer algún tema de Torcidos, que parece que nadie lo tiene en cuenta y no es mi favorito, pero sí tiene un algo especial. Pero mi decepción empezó cuando iban confirmando fechas de conciertos, y ninguno caía en Galicia, ya no digamos cerca de Coruña. En abril fueron a Gijón y a Santander, pero no se acercaron más.
Mientras no acaba de creerme que pudiesen tocar en Gijón, o en Cartagena, pero no en Santiago o en Vigo, leí una entrevista en la que decían algo de que no venían a tocar a Galicia porque no tenían tantos seguidores y no llenaban las salas. Fue cuando exploté, porque las últimas veces que se han acercado, ahí estuve. Y aquello estaba lleno. Cuando en el 2010 volvieron y tocaron en la Capitol, la sala estaba llena. Cuando volvieron en el 2011 a tocar en el Rock in Way, hubo un montón de gente que fue solamente para verlos a ellos (la mayor parte del festival fue indie, rock estaban ellos, un tributo a ACDC y The Offspring), y fueron los que pusieron algo de gente en el recinto, que estaba vacío. Y cuando volvieron en diciembre, a la Green, para tocar un tema con Tregua en el concierto de La Fuga, no fue poca la gente que se acercó a saludarlos. Lo sé porque estaba a su lado. He estado en esos tres momentos, e incluso en el concierto de Savia del 2008 (la plaza estaba llena también), que fue la vez anterior, antes de volver a ser Sôber.
Me jodió. Muchísimo. Saben que hay gente que los sigue, que hay gente para llenar salas. Quizás no dos veces al año como hacen en Madrid, pero podemos meter más gente en una sala que en Cartagena, por ejemplo. Y seguían confirmando conciertos en las ciudades más raras, todas lejos de Galicia: Mallorca, al día siguiente Ibiza, Jaca, Santander, Guadalajara... y seguían alargando una gira que en principio iba a ser limitada y especial.
Exploté cuando, teniendo ciudades y fechas pendientes en España, empezaron a promocionarse en Venezuela, para llevarse la gira allí. Fue cuando exploté y relegué a una de mis camisetas a mi casa, y la otra la puse al fondo del armario. Los dejé de seguir en Twitter porque no paraban de recordarme que se irían a tocar por primera vez a Venezuela cuando en Galicia seguíamos esperando, también borré a alguno de Facebook.
La tarde que los tuvieron retenidos en Venezuela y no les dejaron pasar al país, pensé mucho en el karma. Y aunque no dejé de admitir que no me gusta que no dejen pasar a músicos de metal para tocar, por las razones que sean (no es el primer grupo al que se lo hacen, me han dicho que otros recientemente también tuvieron problemas, como la Diablo Swing Orchestra), me pareció que se lo tenían merecido. Sonreí cuando me enteré de que estaban retenidos, y sonreí más cuando anunciaron que se metían en un avión de vuelta a casa y cancelaban los dos conciertos que tenían previstos.

Alguno se estará preguntando que qué pasa con mi tatuaje entonces. Y ahí tengo que ser clara: sigo estando orgullosa de mi tatuaje, me gusta llevarlo y me gusta lucirlo. Me gusta lo que significa para mí, en ningún momento me he arrepentido de habérmelo hecho. Hay que separar a las personas de los músicos, y por más que la caguen como personas, su música, lo que me hace sentir y lo que me hizo sentir, siguen ahí. Estaba enfadada con ellos a nivel personal, no es que musicalmente hayan hecho un destrozo. Si me hubiese hecho el tatuaje por cómo eran como personas me hubiese tatuado sus caras, no el logo.

Pero todo ha cambiado. Me siento diferente. Me da igual lo que hagan como personas, su música sigue ahí, y he recordado a lo bestia, como un remazo en toda la cara que es su música y no ellos lo que me hace feliz.
Llevo desde que dieron los primeros nombres, diciendo que ése no podía ser todo el cartel del festival Brincadeira. Que me faltaban grupos por confirmar, que esos no podían ser todos, aún teniendo en cuenta los Djs que faltaban por decir o los grupos de la zona.
Y ayer, a media tarde, la organización anunció que ya tenía la distribución por días del festival. Este año serán cuatro: jueves, viernes y sábado por el Brincadeira, y el domingo por el Rock in Cambre, al que se unen. El domingo los cabezas de cartel son The Grit, que vi el año pasado en el Brincadeira también y me encantaron. Los siguientes, son Sôber.
No lo anunciaron. Los incorporaron junto a otros grupos sin decir nada. Simplemente aparecieron ahí.

No la esperaba, pero tuve la reacción que tengo con todos los conciertos que me importan de verdad: mente en blanco, solamente su nombre en la cabeza, temblores, y luego sudores. Pero esta vez fue a más. No solamente me quedé quieta, sin creer lo que leía, mientras sudaba y pensaba en que podría volver a verlos, sino que me eché a llorar. No sé por qué, quizás por muchas cosas que no son solamente ellos, pero ahí estuve. No pude contenerlo y no quería. Iba a volver a verlos, toda la mierda de la Morfologira ya no importaba.
Y me han dado un poquito más de alegría para empezar el verano. Odio las épocas de exámenes, odio tener que estudiar, odio la soledad de estar en mi habitación estudiando en silencio o pensando en que tengo que estudiar. Pero este verano volveré a ver a Sôber en directo. Tocando Superbia, tocando Morfología, o de todo un poco. Pero volveré a verlos en directo.
Y que le den a las ciudades de mierda. Sigue sin ser un concierto en una sala, y probablemente llegue al domingo más muerta que viva, pero ahí volverán a estar. Y yo, sin una cámara de la que preocuparme, y sin gente de la que preocuparme porque esta vez sí voy a conseguir la primera fila, en el centro. Con la espalda bien visible, orgullosa de la música que suena.

Toquen Umbilical, toquen Oscura Comunicación, o toquen lo que toquen, volverán a estar ahí. Eso es lo que me importa ahora. Y que por fin he vuelto a sentir ganas de ponerme su camiseta.

8 de junio de 2012

Se acabó la carrera

Bueno, ojalá, eso es un poco exagerado.

Hoy he tenido, eso sí, la última clase de la carrera. Como alumna del último curso de Licenciatura antes de Bolonia, ya no se van a dar más clases presenciales. Sí seguimos teniendo exámenes (este año es el último que nos podemos presentar a las asignaturas impartidas en el 2009-2010, se pasan las 7 convocatorias a las que tengo derecho por el forrísimo), pero ya no podemos asistir más a clase.
Ahora me queda una semana de tirarme de los pelos, y tendré el primer examen. Empezará un mes que preveo que se acabará corriendo, y luego... verano, por fin.

Hoy he tenido la última clase de la carrera, y fue un perfecto ejemplo de cómo fueron las clases este curso. Me voy a dormir, pongo el despertador, suena el despertador media hora antes para poder hacer un rato el vago, y no vuelve a sonar nunca jamás. En cambio, me despierta la cobaya in extremis reclamando el desayuno que le correspondería de haberme despertado. La gran diferencia es que normalmente entro a las 10 y media, y hoy entraba una hora antes. Si fuese un día normal me hubiese quedado en cama, pero al ser el último día, y además una clase de tres horas, pensé en subir igualmente a la Facultad, y cuando hiciesen el descanso a la hora y media, entrar.
Así que me levanté, le puse el desayuno a Sally, me vestí, desayuné corriendo y fui a la Facultad. Los de Selectividad okuparon nuestra aula, y fui al aula nueva. Me siento en un banco al lado de la puerta, y no habían pasado 30 segundos cuando se abre la puerta y sale la profesora. Pensé que había llegado justa al descanso, pero me dijo que se había acabado la clase porque tenía una reunión. Sin embargo, otra asignatura que me daba ella (Hispanoamericana III, monográfico sobre la intertextualidad vanguardista, especialmente hispaonamericana) la tenía aprobada y no tenía que presentarme al examen del día 11.
Así que subir, 30 segundos, preguntarles un par de cosas a mis compañeros de clase, y bajar.

Y así termina la carrera. Cuando aún me acuerdo del primer día, que no llegó a este blog porque tuve las ganas de hacerlo en marzo, no en octubre. Y es que realmente aún recuerdo el primer día, y hasta hace poco tenía colgado en el corcho de mi casa, con una ilusión infantil y un orgullo del que ahora no encuentro mucho rastro la nota informativa que me dieron al hacer la matrícula para enseñarnos la Facultad y decirnos cómo iban a funcionar las cosas a partir de ese día. Y así fue, el 1 de octubre el que luego fue uno de los mejores profesores que tuve en la carrera, y que resulta que está casado con una señora de mi pueblo (vaya sorpresa al encontrarnos de bares durante el verano al año siguiente xD) nos hizo un recorrido turístico por la Facultad. Algunas de las aulas tan chulas que nos enseñó, tras cuatro años, no las hemos usado nunca, como una que está preparada para dar o recibir conferencias a distancia, cargada de cámaras, micrófonos o altavoces.
El día siguiente, creo que era un jueves, iniciamos el día con Fonología y Fonética, una asignatura que me alegro de haber tenido en 1º y habérmela sacado pronto de encima. Llegamos al aula, aún no nos conocíamos ninguno de los de clase, y entraron los profesores. Blanca y Félix. Blanca felizmente (por nuestra parte) jubilada, y Félix, que siempre será nuestro Félix. A veces exagero un poco cuando digo que entraron en el aula, y Blanca dijo:
-Hola, soy Blanca y voy a daros este año la parte de Fonología. Aquí tenéis el programa docente. Y empezamos: la teoría de oposiciones define un elemento por la ausencia o presencia de ciertas características en un elemento que forma parte de su mismo paradigma.
Exagero un poco, pero casi fue así. Se presentaron, Blanca dijo que nos iba a dar la parte teórica de la asignatura y Félix la parte práctica. Repartieron el programa docente, Félix se fue, y Blanca empezó con la teoría. Como en todas las asignaturas de la rama de Lingüística, empezó con qué es la Fonología, en qué se diferencia de la Fonética, desde cuándo se estudia y quién destacó al estudiarla. Un par de días después llegamos a las relaciones de oposiciones, las definiciones de fonemas y alófonos, perdidos sin saber qué significaba “paradigma” entre muchas cosas raras. Aún hoy en día no soy capaz de escribir bien Trutbezkoy a la primera.
Han pasado tres años y he conocido a muchos compañeros, que se fueron quedando por el camino antes o después, o que van a acabar este junio con sus notazas mientras el resto iremos a septiembre, y nos volveremos a encontrar en diciembre. Yo espero no necesitar más convocatorias (estos días estoy toda motivada y veo posible acabar en septiembre), pero alguno aún va a necesitar otro febrero o junio.
Recuerdo a la alemana que venía fumada a las primeras clases, y que lo dejó a las dos semanas porque era todo muy teórico (en Filología qué esperaba? xD), recuerdo a Omar, que se quedó estancado en 1º por dejar de venir a clase, que se fundió la beca en cubatas y cuando le anularon la matrícula por demasiados suspensos tuvo que devolverla; me acuerdo de Iris (no la que vosotros conocéis), que fue lista y se pasó a Bolonia para llevar otro ritmo. Aún anda por la Facultad, pero ya no está en clase con nosotros. Me acuerdo de Denís, que al acabar 2º se fue a Santiago y se cambió a Gallega, y que el otro día nos apareció por sorpresa en clase a regalarnos abrazos y besos y a saludarnos.
Me acuerdo de muchos profesores, que me dieron poca clase pero de los que me costará olvidarme. De los que pasaron fugazmente por la Facultad me acordaré de Pilar, de inglés, aunque yo no fui mucho a esas clases por superar por bastante el nivel xD Está dando clase ahora en Magisterio, y siempre le digo a mi hermano que si ve alguna asignatura impartida por ella, se matricule en ella. También le dijo que evite a Esperanza, que también me dio clase durante poco tiempo (un tercio de una asignatura, apenas 3 semanas), y que era un desastre de mujer. Desastre al nivel de explicar una cosa que nos habían explicado en otra clase, decirlo mal, no dejar que le corrigiéramos, y volver al día siguiente diciendo que tachásemos todo lo anterior que estaba mal y que ahora nos lo iba a decir bien. También me acordaré de la hija de puta que me dio las asignaturas de comentario de texto, y luego me puso una nota de mierda en la del Quijote (esa mujer está ampliamente documentada en este blog). Siempre me acordaré de Nieves, que en ya en 1º provocó que dejase de ir a su asignatura y la dejase para septiembre por primera vez en mi vida, que en 3º me enseñó a hacer una buena investigación y edición de texto y que ahora me cae genial. Me acuerdo de mi primera profesora de literatura medieval, de 1º, y me acuerdo de que me aprobó un examen que estaba suspenso porque sabía que me había salido mal porque sabía que yo sabía las cosas de ir a clase. Me acordaré siempre de Nodar y de sus clases caóticas, tanto que no sé ni describir qué hacíamos porque realmente hablábamos de muchas cosas, no apuntábamos nada (en el examen vais a poner vuestros apuntes, que son una copia de lo que yo dije, entonces es plagio, y el plagio es ilegal), y no sé si aprendimos algo.
Me acuerdo de los becarios de Hispanoamericana que me dieron clase. De Joaquín, que además me dio un taller literario que me dio para pensar, que me ayudó a entender a Borges y a Cortázar; y para el que somos sus niños, como él dijo. También de Raquel, que me presentó a Bolaño recientemente, y que también tuvo mucha paciencia con nosotros en 2º, cuando el boom de la narrativa hispanoamericana nos daba miedo.
También me voy a acordar de las chicas de la biblioteca con las que trabajé el año pasado (y que hoy me perdonan los retrasos en la devolución de los libros), de los señores conserjes que nos saludan cuando están fumando fuera, de la señora de la limpieza que tras saber que se había colado una serpiente en el depósito de la biblioteca quería que la acompañase xD

Se acabó la carrera, por lo menos la parte de madrugar y de rutina de ir a clase. Ahora nos echan al mundo, hecho una mierda como está, sin oportunidades para seguir estudiando (tenemos que hacer un máster "obligatorio" de mierda demasiado caro para la mierda que es), sin oportunidad de trabajar. Tampoco nos lo ponen fácil, porque estuve intentando entrar en un programa de prácticas y pusieron complicaciones hasta decirme que tenía el DNI caducado, cuando caduca en 2013. Ya está, ya nos exprimieron, ya no tienen mucho más que hacer con nosotros salvo que queramos pasar por el aro y quedarnos como becarios precarios para algún profesor (como alguno va a hacer), y ya no cuentan con nosotros ni parece que tengan ninguna clase de compromiso.
Ahora, yo tengo que hacer los exámenes de junio. Durante el verano intentaré dar algunas clases particulares, aunque no me haga especial ilusión. Dejaré algún currículum en algún sitio que tenga algo que ver con lo que he estudiado (academias y librerías, imagino, sobre todo), y esperar a que haya suerte. En septiembre volvemos a los exámenes, y de ahí, no sé qué voy a hacer. Quiero apuntarme a los programas de lectorado o de auxiliar de conversación, pero sería para el curso 2013/14, y tengo un año entero por el medio. No sé siquiera si volveré a Coruña, aunque imagino que mi padre terminará convenciéndome para hacer el máster de mierda, si es que termino en septiembre y quedan plazas (hay 20).

Se ha pasado muy rápido este tiempo. No pensé que fuese a terminarse todo tan pronto. No me da pena por dejar este sitio, me da miedo porque ahora sí que no sé qué hacer con mi vida. Cuando acabé 2º de bachillerato no sabía qué iba a hacer concretamente, pero sabía que iba a seguir estudiando. Ahora... ¿estudiar? ¿trabajar? ¿buscar trabajo indefinidamente hasta que suene la flauta como reponedora en algún supermercado? ¿agarrar el dinero que tengo ahorrado y huir antes de que sea más tarde aún?
No me voy a agobiar con esto tampoco. Tengo todavía un mes de exámenes, y después de eso, aún tengo un verano por delante. Y en el peor de los casos, tengo mi casa como base a la que recurrir siempre que lo necesite. Pero eso, aún tengo que hacer otras cosas antes de llegar a eso.

5 de junio de 2012

Crisis de junio

Otro año más, el 4º consecutivo, junio se me ha echado encima sin esperarlo. Y más este año con el Expotaku, que fue terminar, descansar un par de días y entrar en junio, tras haberse pasado mayo en apenas un suspiro.
Ayer me hice el calendario de exámenes. Sabía que tengo más asignaturas de las que debería (una de 2º y dos de 3º), pero no me había hecho una representación visual de cómo estaban puestos. Y es la muerte. Me entró una crisis de agobios nada más ver cómo los tenía realmente, que se ha ido pasando al razonar un poco, y al descartar un par de ellos para septiembre.
En principio serían 11 exámenes, de los que de momento sé que voy a hacer 7. Uno me lo quitaron de sorpresa este viernes pasado, durante una “práctica” que resultó valor como examen (y a la que fui sin estudiar nada porque era una práctica nada más; suerte que unos días antes había hecho la entrada “Por qué el arte vanguardista no es basura” y me sirvió de repaso). Además, los días 12, 28 tengo dos exámenes en el mismo día, y el 26 tengo tres (dos a la misma hora, por cierto). A lo largo de la carrera me he demostrado a mí misma que no puedo estudiar para dos exámenes a la vez, así que descartaré uno de cada, y el 26 intentaré hacer 2.
Poco a poco va tomando forma, y el agobio de ayer se fue pasando. Para dar paso al desánimo y a esos días en los que quiero dejar que el mundo siga girando sin contar conmigo.

Veo diferentes razones para tener el ánimo así después de haber pasado el fin de semana tan bien. Uno de ellos, y el más obvio, son los exámenes. Se acaba el curso, tengo que sentarme a estudiar, y recuerdo por qué odio tanto mi carrera. Ya me ha pasado tantas veces que solamente con la perspectiva de volver a entrar en exámenes (aunque sea la penúltima vez) empiezo a recordar y me desanimo antes de empezar.
Pero la gran razón que me lleva a estar depresiva y enfadada a partes iguales es perderme el concierto de Vita Imana. Desde el 2011 que quiero ir a ese concierto, que iba a hacerse en enero. Por la salida del magistral Uluh 15 días antes hubo que aplazarlo, y será en Vigo este sábado 9. Cuando estaba con David íbamos a ir los dos, pero ahora que estoy soltera, contaba con otra gente para ir. Gente que en un principio me dijo que iba a ir, y luego con un “puffff” me dijeron que no. que vaya sola. A Vigo. A un concierto de tres grupos de groove/death metal. Sola. A Vigo.
No es la primera vez en poco tiempo que me dejan tirada, a que me apañe yo sola cuando se habían planeado las cosas entre más gente. Estoy cansada de contar con la gente y luego quedarme sola. Se me quitan las ganas de seguir contando con nadie y empezar a tirar por mi cuenta; pero sola no puedo ir a Vigo. Y me voy a perder un concierto que llevo 8 meses esperando por un “pfff. Pero por encima, me enfado por esto. Pienso que ya le vale, que estoy harta de tener que hacer las cosas sola, que estoy harta de planificar cosas y que luego me dejen sola, harta de que se me diga en un principio que cuento con alguien y luego me dejen tirada. Y después de todo esto, me siento mal por pensar así. Que es mi amiga, que lleva ahí muchos años, que tiene sus razones (también he de añadir: razones de mierda, porque cuando le compensa bien que hace las mismas cosas), y que no me voy a enfadar así porque parezco muy egoísta, solamente pensando en mí.
Una mierda. Estoy enfadada, y cansada de pensar en todo el mundo cuando nadie piensa en mí. Estoy cansada de hacer esfuerzos por otras personas y cuando pido algo se me conteste con un “pufff no” y me dejen colgada, para que vaya sola a Vigo.
Está decidido que no voy. Pregunté y volví a preguntar si alguien de Coruña iba a ir. Ya me da igual compartir los gastos del sitio en el que vayamos a dormir, llegados a este punto solamente me importa tener alguien para no ir sola por las calles de Vigo, que no conozco para nada. Pero no hay nadie. Toda la gente que normalmente se apuntaba a los conciertos no contesta o no va a ir. Y me niego a ir sola. No me veo con ganas ni me veo capaz de meterme en esa aventura, sola.
Y dentro de todas estas cosas que me joden, me está escociendo que en la web me empezaron el trámite para darme acreditaciones para el concierto, y si me las dan va a ser un follón denegarlas. O por lo menos la web va a quedar mal, lo último que me interesaba, además con este grupo justamente. Si no me las dan (no voy a fardar mucho, pero últimamente me las han dado todas, incluso las que pedí pensando que me las iban a denegar, como In Flames o Tarja) no habrá problema; pero estoy viendo que me las van a dar.

Otra cosa que está latente por ahí y que no deja de dolerme es el arquitecto. Se acabaron las clases de literatura francesa, no volveré a verlo en la facultad. Nos queda el día del examen, que nos veremos 10 minutos antes del examen, y no más. Al despedirnos en el bus el último día de clase dijo a última hora y rápido algo de “tienes que darme los apuntes que no tengo”, y si los quiere imagino que me llamará o vendrá a buscarlos.
Pero eso es todo. 4 meses de mirarlo, de pensar en él, de llegar a sentirlo, y luego... meses de vacío. Se acabaron las clases y no hemos llegado a nada más que tardes sola, haciéndome muchos “por qués” sin tener claro el resto de la pregunta. Lo que no quería que pasase, pasó. No quería estar en contacto solamente por las clases, quería tener contacto con él fuera para poder seguir viéndole o sabiendo de él cuando acabase el curso, pero no ha querido.
Sigo esperando algún mensaje suyo para quedar un día de estos. Sigo esperando que se ponga en contacto conmigo, que me diga algo. Y seguiré esperando. Y el 14 tendremos examen, y tras ese día no volveré a verlo.

Se me han juntado varias cosas. Tengo un puntito de ilusión por el nuevo rumbo de Canal Nostalgia, pero no es suficiente.

3 de junio de 2012

Semana equilibrada

Se ha acabado la semana, y si hiciera un balance de toda ella, saldría algo irreal. Porque aunque esta semana empezó mal, bastante mal, ha acabado entre risas, compañía, y focas enfadadas. Pero como siempre, por partes:

Tras el Expotaku, me tomé el lunes de descanso obligado. Creo que lo hubiese hecho aún insconscientemente, porque estaba agotada y aunque fui a clase, pasé la tarde como una zombie. Pero el martes había que volver a funcionar como una persona, reintegrarse en las clases tras darme una licencia durante la semana anterior, y volver a poner las cosas en orden. Lo más relevante del día, y que marcó el resto de la semana, fue que antes de las clases de la tarde, Literatura Francesa me sentía algo ansiosa. No me gusta la profesora, me desespera, me provoca la sensación de “qué bonita podía ser esta asignatura y con qué facilidad la tira por la borda”, junto al nerviosismo en general que me provoca el chico de Arquitectura que viene a esa clase. Decidí, sabiendo que tiene un gran efecto depresivo en mí, tomarme una pastilla de valeriana antes de ir a clase. Y funcionó, porque no estuve para nada nerviosa. Pero me hundió en la miseria. Sin ningún pensamiento negativo en general, estaba hundida, triste, como si el mundo se me viniera encima. Era consciente de que lo estaba provocando la valeriana y era lo que tenía que pagar por estar tranquila, pero saberlo no lo hacía mejor.
Además, él tuvo un par de detalles que me hundieron todavía más. Al salir del autobús y despedirme de él me había quedado con la sensación de que a él solamente le intereso porque luego ayudarle con la asignatura, de que solamente me sonríe y sigue viniendo conmigo al salir de clase por interés, no porque le guste yo. Eso me hundió todavía más, porque yo llevo buscando la manera de decirle que me gusta, y mucho, desde hace ya un tiempo. Entonces, yo siento cosas por él, lo busco, intento comunicarme con él, mientras él solamente piensa en mí por interés. Me sentí tonta, utilizada, idiota, y todo mal que podía llegar a sentirme.
Ese estado de ánimo me duró el miércoles, y hasta el jueves. El martes por encima la profesora de francesa nos mandó preparar una exposición oral para el jueves, y cuando llegó ese día (hicimos la clase a las 2 de la tarde en vez de a las 4 y media) estaba todavía tan desganada que me dieron ganas de poner los papeles encima de la mesa y decirle “no me da la gana de hacerlo, vienes y los lees tú si quieres”. Al final expuse, lenta, desganada, sin transmitir siquiera que tenía interés por lo que estaba diciendo.
Y luego le tocó exponer a él. Éramos pocos y estábamos todos sentados en primera fila, así que mientras yo hablaba lo tenía justo delante, pero intenté mirarlo lo menos posible. Pero mientras hablaba él era imposible no hacerlo. Lo intenté, pero estuvo hablando tranquilamente media hora, y no iba a pasarme media hora mirando la mesa. Seguimos luego hablando en el bus, donde consiguió arrancarme alguna sonrisa de las que él mismo me había quitado, y volví al piso sintiéndome diferente.
Las promesas que me hago a mí misma son las que rompo. Dejé de ver claro que quisiera olvidarme de él, que me encanta demasiado y que me hace sentir cosas bonitas. Medio vi que podía romper la promesa que me había hecho y dejar de luchar conmigo misma.

Pero no me dio tiempo a que mi estado de ánimo mejorase por eso. El viernes por la mañana me colaron un examen con el que no contaba (primero era una “práctica”, luego la profesora dijo que era una “prueba”, y el último día se le escapó que era un “examen”; cuando llegamos a clase era un examen con todas las de la lay), por lo que no preparé como si fuese un examen. Dentro de la complejidad de la asignatura, que se llama Literatura Hispanoamericana III, pero en realidad es una comparación interdisciplinar entre diferentes obras de arte vanguardistas, aunque sí damos mucho de literatura hispanoamericana; el examen fue fácil. Se centró en uno de los temas más básicos, y teníamos que explicarlo a partir de los textos teóricos que lo divulgaron en un primer momento, así que fue como dejarnos hacer el examen con una buena selección de los apuntes xD
Durante la tarde vino lo divertido. Tan divertido que compensa y supera con creces todo lo mal que lo pasé durante la semana. Las risas empezaron cuando me enteré de que Sôber, que habían programado dos conciertos de la Morfologira en Venezuela, a pesar de ir en contra de los principios que habían anunciado para dicha gira, estaban retenidos en el aeropuerto y no les dejaban entrar en el país. Cuando me enteré llevaban 18 horas retenidos, y a las 22 decidieron meterse en un avión y volver a España.
Me pareció demasiado bueno para ser verdad. Eso les pasa por ir a ganar fans a otros países cuando algunos de aquí estamos descuidados, a pesar de que no es que no hayamos hecho méritos para ganarnos un concierto o un poco de ateción. Porque por algunas entrevistas que les hicieron me sentí menospreciada e infravalorada por unas personas por las que lo hubiese dado todo. Y el karma dice que ya que la Morfologira pasa por Ibiza, por Mallorca, o por Cartagena, pero no por Galicia, ni de coña van a tocar en Venezuela. Y ahí están, en casa y sin haber tocado, apenas sin haber olido el país.
Me reí, me reí mucho, con maldad y saña. En Galicia decís que no venís a tocar porque no llenáis salas... pero en Galicia siempre os hemos recibido con los brazos abiertos y un montón de botellas de Licor café.
Pero las cosas por la tarde no pararon de mejorar. Por la noche iba a ir con Ana a una clase de ganchillo (para principiantes, pero confiábamos en poder aprender algo), y un rato antes de salir, me fui a planchar el pelo. En el piso solamente tenemos un espejo grande, que está al lado de la habitación de la cerda que tengo como compañera de piso. Mientras encendía las planchas escuché que hablaba por teléfono, con tono de estar llorando. Como las únicas alegrías que ella me puede proporcionar son sus desgracias, aproveché para escuchar mientras me planchaba el pelo. Ya hablé hace un tiempo de su situación sentimental ilegítima, y he dicho otras veces que el tiempo pone a cada uno en su lugar. Pues bien, después de los 10 minutos que me lleva plancharme el pelo, conseguí enterarme de que el novio que tenía en Pontevedra, el novio perfecto, se había enterado de que estaba con el Lelo, y primero le había puesto los cuernos con otras, y luego la había dejado. Pero esto no es suficientemente bueno, porque por encima los padres de ella se habían enterado de todo el rollo, y le daban la razón a él. Entre otras cosas, la tía intentaba justificarse con cosas como “es que yo estoy aquí sola, y es muy duro; él por lo menos tiene a sus padres, yo estoy sola”, a lo que me dieron ganas de soltar una carcajada. También se quejaba de “me decía 'te echo de menos', sí, ya vemos todo lo que me echaba de menos!”, cuando ella lleva como 6 meses con el Lelo y yo escuchaba por teléfono lo bien que le respondía “yo también te echo de menos, cari”.
Como dije, la única cosa buena que puede venir de ella son sus desgracias. Y me encanta ver que lo de “el tiempo pone a cada uno en su lugar” funciona. Paciencia, que todo vuelve a su cauce.
Por la noche, fui a la clase de ganchillo con Ana, que también tiene experiencia, aunque las dos tenemos nuestras lagunas. No fue muy útil la clase en realidad, aunque yo aprendí a hacer flores y ella se estuvo peleando con un collar, que consiguió hacer a pesar de que la profesora no se acordaba de cómo era. Pero nos echamos unas risas, y estuvimos hablando, y me alejé del piso durante un rato.

El sábado por la mañana vino Iris a Coruña. En principio íbamos a ir a un maratón de ciencia ficción, pero se acabaron diversificando las cosas. Comimos en el piso, y luego salimos para allí. Como hay obras, desviaron el autobús de manera inesperada, nos desubicamos un momento, y cuando volvimos a orientarnos, Iris pulsó el botón del autobús aunque nos faltaran varias paradas, y bajamos. Bajamos en la Torre de Hércules, y de camino al sitio donde hacían el maratón pasaríamos por el acuario. Eran las 4 y poco, dan de comer a las focas a las focas a las 5 (nunca habíamos llegado a tiempo para verlo) y tenemos carnets universitarios, por lo que tenemos entrada libre. Ahí fuimos.
Dimos una vuelta por dentro, Iris ligó con un chopo, me dieron miedo las morenas que tienen en las peceras grandes (de cerca de 2 metros de largo y como yo de ancho, no exagero, qué cosas más bestias), y fuimos a ver a las focas. Nos reímos como no me había reído en público. Ellas saben a qué hora les dan de comer, y saben que se acerca la gente unos minutos antes. Así que tan pronto hubo algo de movimiento, empezaron a animarse. Había una que hacía enfadada el gesto de comer, irguiéndose sobre el agua y mordiendo el aire, mirando a la gente. Luego, llegaron los cuidadores, con una nevera para cada una. Algunas de las focas ya los vieron desde lejos y se subieron a la plataforma donde les dan de comer antes de tiempo. Luego, se sentaron, y cada foca acudió a su nevera. Algunas de manera fácil, otras teniendo de reptar durante metros de una manera un tanto cómica, otras resbalando cuando intentaban subirse y cayendo como un saco al agua. Pero lo mejor era la foca enfadada. Se ve que no les dan de comer a todas a la vez, sino que van por turnos. Una de las que les tocaba al final se impacientaba porque estaban curándole un ojo a otra, y le pateaba el suelo de la plataforma como los niños pequeños cuando tienen berrinches, exigiendo que le diesen su comida EN ESE MISMO MOMENTO, HOMBRE YA. Vaya unas risas xD

Luego tiramos para el maratón de ciencia ficción. Estaba organizado por la misma asociación que pone en marcha el Expotaku, así que conocemos aunque sea un poquito a los chavales que lo llevan. No estaban los que más conocemos, pero no éramos extraños los unos a los otros. Cuando llegamos estaba acabando Moon, de la que no había oído hablar y solamente con el final me encantó, y algún día la veré; luego vimos Destino Final, algo completamente diferente a lo que esperaba, y para acabar, Matrix, que vi en 4º de ESO a cachos y de la que no recordaba nada.
Fuimos las únicas chicas. No había pensado en eso, pero las caras de los chicos que había dentro cuando llegamos dijeron bastante claro que no esperaban presencia femenina. Al final, nos quedamos para ver Matrix dos de los chicos que estaban poniendo las películas y nosotras. En confianza, comentando algunas cosas en voz alta y tal.
En general, lo pasamos bien. Nos echamos unas risas sobre todo porque Iris, inexplicablemente, fue perdiendo la voz a lo largo del día. De estar normal a estar ronca, luego a El Padrino, y luego a ser un susurro con gallos xD Voy buena de meterme con ella, de reírnos y ella parecer Pulgoso xD
Luego nos vinimos al piso, cenamos, y no recuerdo mucho más salvo que estaba agotada y nos metimos en cama. Bueno, ella en mi cama y yo en una colchoneta de playa en el suelo. Ahora por la tarde lo pasamos de más risas, viendo vídeos del Expotaku, de frikis, y empezando a mirar pisos.

Así que creo que el fin de semana ha compensado la basura de semana que tuve. Con los exámenes y el ir acabando las clases no creo que esta semana sea muy diferente, en cuando a ansiedad y depresiones. Además se me junta la incertidumbre de si volveré a verlo. Ya no tenemos clase por la tarde, así que en principio no, salvo cuando vayamos a hacer el examen final. Pero al despedirnos en el bus apuró un “tienes que dejarme los apuntes que no tengo”, así que realmente no sé si quedaremos o no.
Esta semana viene densa, a ver si soy capaz de tomármela como tal. El próximo fin de semana en principio tengo que ir a Vigo a ver a Vita Imana, pero todavía no sé cómo, ni si con alguien, o cómo voy a moverme por la ciudad. Y luego el niño queda libre de exámenes y a ver si puedo permitirme perder una tarde con él (que lo voy a agradecer mucho).

En fin. Más en los próximos días. A ver cómo van evolucionando las cosas.