22 de enero de 2013

Hydra, de Otep

Se han acabado mis días de redactora musical de manera oficial, pero no por eso voy a dejar de escribir sobre música. Y ahora que no estoy desgastada por otras obligaciones ni tengo que escribir para nadie más, vuelve la música a Dissarey, bieen! (o no tanto)

Veamos. Otep es una de mis artistas favoritas. Oficialmente son un grupo, pero quien realmente tira del carro es la propia Otep Shamaya. El resto de los músicos van y vienen, y van como cuatro cambios completos de formación. Que Otep es Otep, vaya. Y no, no me refiero a Opeth.
La conocí hace mucho tempo, en el 2000 y pico, al poco de salir House of secrets. Me pasaron la canción de Blood Pigs diciéndome que creían que me iba a gustar, y vaya si me gustó. De ahí, empecé a seguirla. Viví la salida de The ascension, Smash the control machine, y la de Atavist, el rebuscar entre links caídos y falsos para encontrar las primeras maquetas y los primeros discos y conocerla a fondo.
Hoy salió el último disco, Hydra. Hace tiempo que dejé de seguirla personalmente porque no para de escribir en twitter y facebook y me llenaba todo de sus mensajes (musicales, políticos, éticos, fotos cualquiera, etc.), pero como estoy suscrita a la newsletter de Victory Records (la discográfica con la que está) ya sabía que cuando hubiese algo nuevo, me avisarían.
Y así me llegó este avance hace unas semanas, 31 segundos de una canción que pintaban muy muy bien:



Y hoy salió Hydra, y lo conseguí y lo descargué. Y esos 30 segundos son mentira, porque son los únicos 30 segundos de metal y de música en todo el disco.
No voy analizar canción a canción porque no tiene sentido, ya que me ha sonado casi todo igual y canciones propiamente dichas, no hay. Según lo que estuve escuchando, hay una temática que cruza todo el disco, y que une las canciones entre sí. El disco cuenta la historia de un niño/niña con una infancia traumática, entre violaciones y diferentes abusos de diferentes personas de autoridad de su alrededor. Y el disco, salvo dos excepciones concretas, es una sucesión de pasajes recitados o canturreados a lo largo de 13 cortes sobre las malas experiencias y recuerdos de ese niño. Le acompañan diferentes pasajes de guitarras, pocas se podrían clasificar verdaderamente como metal, la mayor parte de ellas son riffs repetidos durante el tiempo que dura la canción, otras tienen estribillos... pero no hay metal como lo había en otros discos. Es como, digamos, coger las canciones concepturales de House of secrets o Sevas Tra y multiplicarlas para convertirlas en un disco, ellas solas.
Como decía, hay dos excepciones contadas: los 40 segundos finales de Blowtorch Nightlight, de los cuales 30 salen en el adelanto de Victory Records, y Hag, la duodécima canción (de 13 que forman el disco), y que para eso, es una canción como cualquier otra que puede componer Otep. Todos los grupos tienen tipos de canciones que les salen como churros, y para Otep no creo que haya sido ningún esfuerzo componer esta.
Hydra ha sido una gran decepción. Yo quería escuchar música, porque Otep puede hacer música, y muy buena. Sabe repartir caña como poca gente puede, tiene una habilidad y capacidad vocal como casi nadie puede, y no la explota. También sabe hacer cosas conceptuales, y está bien que haya una o dos canciones conceptuales/diferentes por disco, o más (como Baby's Breath o Bible belt en Atavist), pero alargarlo todo el disco me parece pasarse.

Yo quería metal, quería caña y quería volver a quedarme con la boca abierta como me quedé con Smash the control machine. Porque ella puede hacerlo, y cuando quiere hacerlo, lo hace muy bien y hace verdaderos temazos (Blood pigs, Ghostflowers, Rise, Rebel, Resist; Confrontation, etc.). La experimentación está bien, pero no comprometas un disco entero, porque, como dije arriba, yo venía a escuchar música.

Otep es el ejemplo de cómo a alguien se le puede ir la olla. Empezó a hacer música y a gritar como vía de desahogo, y ahí empezaron las canciones conceptuales y agónicas. Pero luego fue mejorando y haciendo música más “normal”, enfocada como singles y para conciertos. Y ahí se le volvió a ir la olla, pero hacia otro camino. Hacia que es una artista polifacética, que hace poesía, música, pintura, performances, que es única. Y se le ha ido la olla en este sentido: a hacer cosas raras, a experimentar gratuitamente, a des-hacer música, a combinar música y poesía... y ha dado a luz un disco conceptual, y dentro de lo conceptual, creo que flojo. Le ha salido repetitivo, poco profundo, demasiado suave, y por momentos, hasta directamente aburrido. En la primera escucha del disco veía que empezaba otra canción en el mismo plan que las anteriores y me daban ganas de pasarla directamente, sin escucharla entera. Pero decidía darle una oportunidad, por si cambiaba una vez empezada, pero acababa sin más.

En fin, mal, muy mal. Una gran decepción de disco, del que no rescataré ni una sola canción para el mp3. El tatuaje de Sevas Tra sigue en pie, pero creo que voy a empezar a renegar un poco de la época post Smash the control machine.

(lo que me costaba llegar en las reviews al mínimo de 500 palabras y lo fácil que me salen aquí...)

17 de enero de 2013

Seguimos con los estudios

Qué inocentes éramos cuando de pequeños, pensábamos que tras acabar la Universidad no tendríamos que hacer más exámenes ni estudiar nada más. Qué inocentes, porque esto no ha hecho nada más que empezar.

Por poner un poco al día en relación a lo que estuve escribiendo últimamente, voy a hacer un resumen de lo que ha pasado en estos últimos días y cómo van cambiando las cosas:
Las profesoras de la asignatura que me quedaba me la han clavado y me han suspendido. Después de pensar que tenía una sola asignatura por sacar, que por falta de créditos al final fuesen tres y sacar dos en casi una semana cada una, ellas me la han clavado. Los ejercicios que le envié a una por mail y que estaban “bien” a la hora del examen no lo estaban tanto, y no acabé de entender las razones que tuvo la otra para darme la mitad del examen como mal. No sé ella, pero yo sigo sin ver mi fallo. Uno de los dos ejercicios de su parte del examen se trata de clasificar y explicar la función de algunos adverbios terminados en -mente, y no le gustó lo que yo le expliqué. Por ejemplo, una de las oraciones era algo de “históricamente, Cataluña nunca ha sido una nación completamente independiente”, o algo así, y tenía que explicar la función de “históricamente”. Le dije que según la clasificación de esta clase de adverbios propuesta por la Nueva Gramática de la Lengua Española, era un adverbio de tópico o tema y que esos adverbios señalan el punto de vista desde el que se va a enfocar un tema. Y ella decía que ese adverbio lo que hacía era señalar que se iba a tratar ese tema desde el punto de vista histórico. No acabo de entenderlo.
El caso es que tengo que volver a estudiar y volver a examinarme en junio. ***** de puta. O como se escriba.

Hoy se acababa además el plazo de presentación de solicitudes para el auxiliar de conversación. Conseguí juntar toda la documentación y subirla antes de ayer por la noche (y la aplicación no petó! Funcionó bien todo el rato!), y hoy por la mañana fui al Concello para que entregasen un papel físico con mis datos que tenía que entregar. No lo entiendo, pero lo hice.
Pero me veo quedando en España. Tras ir a la Facultad a recoger mi expediente, estuve haciendo algo de tiempo mientras Iris no salía de trabajar, y en el aula net había un chico con el becario del aula escaneando documentos para presentarse también. El caso es que el chico tenía como 15 hojas para escanear, y le pregunté qué eran esas cosas. Me dijo que era el título, el máster, el primer año de doctorado, cursos de idiomas y estancias en el extranjero... y sabiendo que pido la que creo que es la zona más solicitada, me veo en España. Además soy tan optimista que tengo de primera preferencia Irlanda, que no sé si tiene 12 plazas nada más. Como segunda preferencia tengo a Reino Unido, que ya son unas 150. Pero me siguen pareciendo pocas, no tengo títulos ni chorradas que me suban puntuación.

Además, al acabar de escribir esto voy a acabar de subir documentación para otra beca. Esta es para prácticas en PYMES. Se soluciona más rápido, porque creo que el 1 de marzo empezarán a llamar a la gente, y creo que es para trabajar de 3 a 6 meses. Vamos, que si me cogen, antes de que acabe el verano se acaba la beca también. Aunque como a los alumnos de letras no nos quiere nadie, me gustaría que me llamasen, pero no cuento demasiado con ello.

Y terminadas estas cosas, empiezo a ver qué carencias tengo y empiezo a fijarme objetivos. A la hora de sumar puntos por méritos y cursos para el auxiliar de conversación me di cuenta de que me faltan cursos y formación complementaria. Llevaba ya un tiempo pensando en sacarme el First y de empezar a buscar cursos docentes, aunque sin la base del máster no sé si me servirán de algo.
Empecé a investigar hoy cómo sacarme el First, y tras leer un poco, no le tengo nada de miedo. Creo que podría sacármelo repasando un poco algunos phrasal verbs y los formatos de escritura de algunas cosas (diálogos, cartas, etc.). Y como me parecía poco, estuve investigando más niveles. El examen del siguiente nivel, del que no había oído hablar, es el Advanced. Ya me impone un poco más de respeto porque ya lo veo más llegando a mi límite y sí tendría que estudiar y esforzarme. Pero por otro lado, no tengo nada que hacer. Gracias a ser exámenes muy conocidos hay un montón de materiales para preparar y para estudiar para ambos de ellos: desde foros para preguntas concretas a modelos de examen, a chats con gente nativa o gente que se haya sacado esos títulos para practicar las partes orales/escritas. Miraré los temarios de ambos, ver hasta dónde puedo llegar, y si tal, prepararme para alguno.
Lo que me duele y me asusta un poco es la matrícula de ambos exámenes. Creo que el First está sobre 160€ y el Advanced 180€. Me da miedo presentarme al Advanced y suspender, porque, aunque tengo que preguntar, no creo que la matrícula valga para más de un examen.

Y para seguir y terminar con los idiomas, llevaba tiempo buscando recursos en internet (aunque no me esforcé mucho) para aprender, aunque fuese un poco, finlandés online. Antes pensaba que no podía aprender de manera autodidacta, pero tras sacarme estas dos asignaturas, aprender a tejer y más cosas que estoy aprendiendo, además de ahora verme sin profesores, creo que organizándome bien, echándole paciencia y tiempo, podría aprender un poco. No aspiro a hablar, pero con algo de vocabulario, frases cortas y sencillas, me conformo. Hasta ahora no había encontrado nada que me fuese útil, pero hoy encontré cosas que tienen buena pinta, que me llevaron a otras cosas más útiles aún. A ver si consigo organizarme y ponerme una rutina o ejercicios o cosas que me ayuden a no dejarlo olvidado.

Por el resto, no mucho más ha ocurrido. He conseguido una PlayStation 2 y tengo muchas ganas de volver a empezar el Kingdom Hearts, y esta vez terminarlo. Pero tras conseguirla, me di cuenta de que no tenía todos los cables necesarios: me falta la salida de AV para conectar la consola a la televisión. Lo pedí ayer por internet, con suerte llega mañana y el sábado puedo ir a recogerlo a Correos. Tengo muchas ganas de viciar, ahora que tengo guías para no perderme y hacer las cosas bien. La primera vez que lo empecé me quedé atrancada a poco del final, y es una espina que tengo clavada que me voy a sacar. Pero antes tengo que conseguir el cable >.<

Esto realmente ha sido todo de los último días. No es que mi vida sea muy interesante últimamente, aunque estoy retomando la lectura y vuelvo a tener el gusanillo de una historia picándome por dentro. Voy a dejarla madurar un poco, que está solamente esbozada y tiene demasiadas lagunas y preguntas.
Espero que haya alguna clase de novedades pronto. De las buenas a ser posible.

10 de enero de 2013

A mi edad...

...parece mentira que a mi edad siga sorprendiéndome lo hipócrita que puede ser alguna gente. Parece mentira que tras la primera decepción, me haya olvidado de recordar a esa gente como tal, como alguien que solamente me veía como un instrumento, y que más allá de él no había nada más. Y que al dejar de servirle, me echaría, por la puerta de atrás probablemente.
No sé qué me está costando más aceptar, mi inocencia o su hipocresía y falsedad. En las próximas horas lo sabré, aunque llevo ya casi dos días dándole vueltas y no sé por cuál decantarme.

Sea lo que sea, he cumplido un ciclo. Mi vida en los últimos meses ha cambiado radicalmente, he ido dejando atrás lo que no me motivaba o ilusionaba, y creo que esto es lo que quedaba. De nuevo, han tenido que empujarme un poco para decidirme a dar el paso, pero lo he acabado haciendo. Mis días como redactora y cronista musical se han acabado. Tengo (sorprendentemente) alguna oferta para seguir haciendo fotos, pero de momento no la voy a aceptar, y no creo que la acabe aceptando. Hace tiempo que estoy apagada, que no tengo ganas, que no me siento motivada a seguir con esto y que nadie me da motivos para seguir adelante. Y con una sonrisa hipócrita dejándome a un lado, le he puesto final.

Ya que no les sirvo, imagino que me está permitido hacer limpieza en facebook y twitter, porque hay gente que, directamente, me molesta, y creo que no tengo que seguir aguantando.

...y ni un “gracias por estos dos años”. Ni se les ha ocurrido.

8 de enero de 2013

Planes para el 2013

La gente hace propósitos para el nuevo año antes de que acabe el anterior, pero yo tiendo a tomármelo con más calma. Además de que realmente no me hago propósitos, porque sé que me olvidaré de ellos pronto y se quedarán en intenciones nada más (cosa que mucha gente muy mayor todavía no ha aceptado y siguen con lo de “me voy a apuntar al gimnasio, voy a comer mejor, etc.” y a los dos meses vuelven a ser los mismos de siempre); a mí me gusta más hacer planes. Juntar todas las cosas que tengo ganas (cosas que quiero hacer, no que debo) y ordenarlas, para ver cuáles son posibles y cuáles no.
2013 va a ser un año de cambios. Ya no estoy estudiando y ya no estoy de manera estable en Coruña. Es posible que para el próximo curso vuelva a estudiar, pero salvo que se alineen mal todos los planetas, no será en Coruña. A Coruña no quiero volver. No por la ciudad, sino por la universidad. Contra la ciudad tengo algunas cosas en contra, pero pocas.
2013 desde enero se ve largo, muy largo, con muchos cambios y con muchas cosas que tengo ganas de hacer. De momento, me estoy apuntando en le programa de auxiliares de conversación, y en unas becas para trabajar en pymes. Una vez terminado mandar las solicitudes, y como estas cosas llevan tiempo, empezaré a echar currículums, o por lo menos intentarlo. No cuento con que me llamen de ningún sitio, pero tengo que intentarlo. Aunque para trabajar de lo que he estudiado aquí está complicado-casi imposible. No hay academias (o son pequeñas y no necesitan contratar gente), no hay nada relacionado con letras-comunicación-redacción, y casi la única opción que tengo es poner carteles de dar clases particulares. También hay un par de librerías, pero tampoco creo que necesiten a nadie.
Si lo de las becas sale bien, entre marzo y junio podría trabajar en alguna empresa, pasar el verano sin hacer casi nada, y luego irme a Irlanda o Inglaterra durante un curso a dar clase. Sería la mejor manera en la que podrían salir las cosas, aunque parece casi imposible.
Si la beca con las pymes no sale bien, tendré que dedicarme a echar currículums y esperar a que haya suerte. Si la beca de auxiliar de conversación no sale bien... tengo algunas alternativas pensadas:
El máster está ahí, y tarde o temprano tendría que hacerlo. Pero como dije, no volveré a Coruña. Echaré solicitud en Coruña probablemente para usarlos de último recurso, para no quedarme sin hacer nada, pero no porque quiera, pero no son mi primera opción. He buscado otras ciudades y otras universidades, y en Castellón hacen el máster, con una matrícula similar a la de Coruña pero con un horario mucho más sensato (de mañana y no de tarde). Y sí, se me han perdido cosas en Castellón, cosas con las que quiero estar muy cerca :3
Puede sonar mucho a locura, a precipitación, pero así lo siento y así lo quiero. No voy a excusarme porque es algo que quiero hacer. Tengo ganas de volver a salir de casa, a volver a tener responsabilidades, a llevar una casa, y estoy demasiado cansada de compartir piso. La idea de poder vivir con él (y de paso ayudarle a coger esas responsabilidades y vivir por su cuenta :P) es la idea que más me llama ahora mismo.
No sé si llenan plazas en el máster en Castellón, pero para no quedarme parada echaré también solicitudes en Santiago y Coruña. Es muy cómoda la sensación de estar en casa sin tener que poner despertador, el poder echar la tarde ganchillando y viendo series (como ayer, que fue total hardcore crochet), pero no quiero estar parada mucho tiempo más. Necesito algo más además del ganchillo.

Aunque el amigurumi va a ser importante también en 2013. Tengo como planes, con muchas ganas, hacer por lo menos tres ferias grandes este 2013: el salón que se hará en Coruña en julio (del que pronto sabremos nombre definitivo), el mercado medieval de mi pueblo y.... el Japan Weekend de Valencia, que será en mayo. Como se ven, las fechas están bastante juntas, y mi prioridad principal es Julio2013, así que tengo que prepararme bien.
La primera de las ferias sería la de Valencia. Contemplo la de Valencia porque es la excusa perfecta para acercarme durante unos días a Castellón, salir un poco de Coruña con el amigurumi e intentar llevar algún taller hasta allá. Coger experiencia, sobre todo. Y teniendo la casa de Gerardo y contando con que conoce un poco la ciudad, voy más segura. Sería los días 11 y 12 de mayo. Cumpleaños de Iris y del hermano de Gerardo, pueden ser unos días interesantes xD
La segunda, un par de meses después, Julio2013 en Coruña. Por lo que nos han ido contando, porque no hay nada confirmado al 100%, 4 días y 3 noches de salón. Actividades, puestos, talleres... quiero estar a morir allí. Tengo actividades pensadas para hacer, tantas y con tantas ganas de hacerlas que no tendría tiempo para montar mesa; así que me voy a cortar un poco y haré dos o tres talleres nada más: masterclass y taller de amigurumi, y no sé si repetiré haiku o me meteré con un taller de fotografía. Sí, he dicho taller de amigurumi. Me revienta que todos los salones de España tengan talleres y crean que pueden enseñarle a la gente en dos horas a hacer amigurumi, mientras en Coruña no me atrevo. Pues ea, sí me atrevo. Aún tengo que comentarlo con la organización, pero imagino que me darán vía libre.
Además, la mesa la quiero tener bien surtida, como el año pasado por lo menos. Llamar la atención por cantidad, variedad y color en los amigurumis. Quiero llevar muchas cosas, y no creo que sea capaz de cumplir con todo. Viendo cómo está la gente económicamente, creo que lo más útil será cargar de llaveros y cosas pequeñas, que no vayan a costar más de 6€. Pero además, por llamativo, quiero llevar personajes y algún amigurumi grande. El otro día hice el primer Batman, que me sirvió sobre todo de prueba, y esta tarde creo que me pondré con un Gandalf (propuesto en Facebook). Pero poco a poco quiero ir haciendo más personajes conocidos, para, por lo menos, llamar la atención; además de que si alguien quiere comprarlos, lógicamente. También me gustaría llevar alguno grande, tipo el Totoro o repetir a Bender. Y espero que este año se haga el concurso entre stands, y ya decoro la mesa y me hago cosplay y me vuelvo loca del todo.
Apenas 15 días después, está el mercado medieval de mi pueblo. En este caso la mesa es pequeña y, según lo que vi el año pasado, no tengo que preparar gran cosa. Con los restos del salón de julio, más algún peluche que haga, estaré surtida. Lo más difícil es aguantar viva los tres días.
Suena exagerado, pero ya he empezado a planificar y a trabajar para todo esto. Prefiero aprovechar ahora que tengo ganas, ideas y tiempo a pasarme la semana anterior tejiendo agobiada. Cosa que solamente hace que lo pase mal, que me descuide de otras cosas importantes; y que además no sirve para nada, porque 12 horas de ganchillo van a rendir para lo mismo, tenga prisa o no. Y no rinden nada.
Mientras, seguir con la página de facebook, el blog, deviantart, Artesanum, y quizás probar las ventas internacionales con Etsy, que acaban de traducirlo para España.

Y siempre están los conciertos por el medio, claro. En marzo y abril Riot propaganda (Habeas corpus+Los chikos del maíz) darán poquitos conciertos, y me encantaría verlos en directo. El concierto que va a dar en Valencia coincide con un puente (además de Fallas, me han dicho), y lo vi unas horas después de Gerardo decirme que podríamos aprovecharlo para volver a vernos, así que a lo mejor cae otro viaje a Valencia.
Y los viajes a Vigo, que en Coruña seguimos sin sala de conciertos y este año lo interesante está cayendo en Vigo. Y muchas cosas más.

A ver cómo va resultando todo esto. Durante los próximos 12 meses, noticias en este blog :)

4 de enero de 2013

Madrid con Gerardo, parte 2

Me quedé en la anterior entrada hacia la mitad de mi viaje a Madrid con Gerardo. Tras haber perdido un día en decirnos “no me creo que estés aquí, que sea verdad que estés conmigo” y muchas cursiladas que no veo por qué deberían llegar a Internet, pasamos una tarde en el Pardo, otra en el Retiro, y aún nos quedaban dos más de viaje.
No estoy hablando de las mañanas porque las mañanas no existieron. Nos quedábamos hablando por la noche hasta tarde, contándonos batallitas que habíamos acumulado para ese momento, y al despertar estábamos tan cómodos que dejábamos pasar las horas hasta que era irremediable bajar a comer.

A la tarde siguiente fuimos al museo Reina Sofía. No era lo que esperaba, y no me gustó tanto como el Prado. Esperaba más cuadros, más ejemplos de la vanguardia, que era lo que había estudiado en clase y tenía ganas de ver. Pero de los ismos, lo único que vimos fue un poquito de Picasso, un poquito de Dalí (y no era surrealismo) y algunos cuadros a medio camino del cubismo. Había, eso sí, muchos cuadros creados con más materiales que pintura, alguna escultura, y otras cosas que, de tantas vueltas que les han dado a las vanguardias, yo sí que no considero arte: objetos que son objetos, no hacen referencia a nada (¿si no hace referencia a nada... cómo puede ser arte? Es una banqueta, te pongas como te pongas). Algunos vídeos, alguna sala que interactúa con el público... y el Guernica. Oh dios mío. Qué grande es. Literal y figuradamente.
Cuando mi hermano hace unos meses fue a Madrid, iba con la idea de visitar ese cuadro. Y luego me habló de él. Lo estudié en clase. Pero no lo imaginaba tan... grande. Es impresionante, muy impresionante. En tamaño y en lo que transmite. A un tamaño tan grande, dejas de ver un amasijo de perspectivas cubistas a solamente transmitir el dolor, frío y caos que lleva dentro. Y es que es grande, grande. Dice wikipedia que más de 7m y medio de largo y casi 4 de alto. Es impresionante también físicamente, te sientes muy pequeño a su lado.
Además, quería ver el algo del Dalí surrealista, ver esos colores en directo, el tamaño, el detalle y así, pero ya llevábamos bastante tiempo caminando, estábamos cansados, y la guía del museo no estaba ayudando mucho. Hicimos un último esfuerzo, pero como no lo encontramos, nos dimos por vencidos y nos fuimos al hotel de nuevo. Un poco más tarde salimos a dar una vuelta por Madrid, que es cuando saqué más fotos... y un paseo bueno sí que dimos. Subimos hasta la Plaza Mayor y volvimos a bajar. Y madrileños, eso no es frío. Hay fresquito, pero si guardas las manos en los bolsillos, se calientan. Eso en Galicia no pasa.
Mientras, por la calle, había mucha gente. Turistas sobre todo, creo. Y había vida, cosa que no había en Sevilla el año pasado (aunque donde la había, había MUCHA, AGLOMERACIONES). Las calles eran diferentes, había un montón de fuentes con luces... Madrid es muy grande, pero me gusta. No para vivir, pero para una semana así, sí.

Ya sabíamos que era la última noche. No lo dijimos abiertamente, pero sería la última noche en un tiempo que dormiríamos juntos. Con lo bien que se duerme a su lado. Prometimos despertarnos temprano, para recoger la habitación y dejar el hotel antes de las 12. Quería dejar mi mochila medio preparada, pero se quedó en una intención.
Y a la mañana siguiente despertamos temprano, sin muchas ganas de despertar, ni de irnos. Nos preparamos, recogimos todo, y salimos para Atocha. Habíamos hablado de algo de ir a la Puerta del Sol, pero nos sentamos en Atocha, en el mismo sitio donde lo había esperado unos días antes, y se nos fue el tiempo de las manos. No quería soltarlo. No quería que se fuese. Su tren salía bastante antes que el mío, y no quería dejarlo ir. Decía que en vez de estar triste, estaba contento por haber pasado unos días a mi lado, y pensé que yo también me sentiría así. Y de hecho, era así. Me alegraba de haber estado con él, pero a la hora de la verdad, cuando veía que tenía que separarme de él, no quería dejarlo ir. No quería, pero se me escaparon unas lágrimas que lo rompieron a él, y no quería eso.
Apenas comimos, y tras pasar el día entero allí sentados, agarrándolo y abrazándolo mucho, a las 4 y media, tuve que dejarlo ir para que cogiese su tren. Me dijo que no llorase más, y aunque me costó, conseguí cumplirlo.
Caminé a lo largo de Atocha, deseando que me tragase la tierra, de camino al cercanías. Volví a Charmartín, y antes de que saliese su tren, yo ya estaba esperando frente a los paneles de los horarios. Eran las 5 de la tarde, y mi tren saldría a las 10 y media. Saqué de nuevo el libro y en eso conseguí pasar unas tres horas. La gente iba y venía, pero salvo para ir al baño un momento no me levanté de allí.
A las 10 y poco nos dieron andén, el mismo que a otro TrenHotel que iba a Ferrol, y bajé con miedo a equivocarme de tren. Pero entré en el que era a la primera, encontré mi asiento a la primera (vaya putada elegir ventallina y sea un asiento entre cristales, es decir, ventanilla... pero no), y aunque intenté leer un rato, estaba demasiado desganada y cansada. Antes de que apagasen las lunes me quedé dormida, y como no tenía a nadie al lado esta vez, pude intentar acomodarme en esos asientos infernales.
Dormí a ratos, como a la ida. Se me hizo largo el viaje, en silencio después de varios días contando mi vida. A las 8 llegamos a Coruña, y caminé hasta la estación de buses a buscar uno que me llevase a casa. Según el panel, de la compañía que me lleva a casa solamente había un autobús, pero a mitad de ruta cambiaba, y no me llevaba a casa. Según los horarios colgados en su ventanilla de información, sí me llevaba a casa. Así que bajé y le pregunté al señor del autobús: sí me llevaba a casa, pero tendría que hacer trasbordo.
El bus salió a los 5 minutos, y a las 2 horas estaba entrando en casa. Me dolía el cuerpo de estar en el tren, tenía sueño y seguía con esa sensación de que quería que me tragase la tierra. Al llegar a casa me puse el pijama y me tiré en el sofá, mientras la cobaya corría un poco por encima de mí.

Gerardo hacía mucho tiempo que había llegado a casa. De hecho, llegó antes de que saliese mi tren. Pero después de todo estábamos los dos en casa. Y ahora, cuatro días más tarde, intentamos poner una nueva fecha para volver a vernos, aunque quede un poco lejos y sea difícil.
Porque quiero repetir. Esta y muchas veces más.

1 de enero de 2013

Madrid y con Gerardo, parte 1

Ayer, 31, llegué muy temprano a casa, muy temprano por la mañana, del mejor viaje que he hecho nunca. Me fui cinco días (cuatro noches) con Gerardo a Madrid. A la aventura. Arriesgaba bastante al ir, pero valió completamente la pena.

Llegaría el 26 de madrugada a Madrid, pero mi aventura empezaría el 24 por la mañana. Como todos los años, fuimos a cenar a Coruña. Fuimos a media tarde, tras preparar la mochila atacada de los nervios durante todo el 24 por la mañana y hacer mucho tetris para que me cupiera todo. Luego cenamos, pasé la noche en Coruña (por primera vez en cuatro años en casa de otra persona, porque yo ya no tengo piso allí), comimos las sobras de la noche anterior, y mi padre y mi hermano se volvieron a casa. Yo ya quedé allí, y un rato después salí para la estación de tren, muerta de nervios.
Era una sensación muy extraña. Iba caminando por la calle, sabiendo que a cada paso estaba un poco más cerca de él, pensando en cómo sería verlo por primera vez, pero con una vocecita que me repetía “no pierdas el tren, no te pierdas en Madrid, no la cagues”. Pensaba en cómo sería ver llegar su tren, sabiendo que él estaba dentro, y de los nervios me daban ganas de llorar. Pero eran nervios positivos, no estaba muerta de ansiedad como pensaba que estaría. Estaba muy, muy contenta.
Llegué a la estación como tres horas antes de que partiera el tren. Mi tren salía a las 10 de la noche y llegaría a Madrid a las 8 de la mañana. Luego tendría que desplazarme de Chamartín a Atocha, y él llegaría a las 10 y media de la mañana. Y luego ya estaríamos juntos. Pero el llegar antes y tener que desplazarme sola en una ciudad tan grande y que no había pisado nunca era una responsabilidad muy grande.
Pasé la noche en el tren. Creí que entre el ambiente y los nervios no dormiría nada, pero tras subir al tren los nervios se calmaron. Saqué el libro que empecé durante el verano, El nombre de la rosa, y estuve leyendo hasta que a la 1 nos apagaron las luces. Con música de fondo, un par de horas más tarde me di cuenta de que me había despertado. Es decir, conseguí dormir. Pero cuando el tren hacía una parada me despertaba, así que aunque más o menos dormí unas 4 horas, fueron muy intermitentes. Pero al llegar a Madrid no estaba cansada.
Salí del tren, y me encontré con la estación de Chamartín, que me parecía enorme. Sin batería en el móvil, le avisé de que había llegado, e intenté buscar una manera de desplazarme. Por la que me parecía la puerta principal solo había una horda de taxis, google decía que el bus me quedaba un poco lejos, y no tenía ni idea de cómo o dónde podía coger el metro. Paseando por la estación vi un punto de información, y fui a preguntar. Me dijeron que lo mejor era coger el cercanías, “todos los que en la pantalla ponen Atocha paran allí, y los tienes cada 3 minutos”. Fui a una máquina, saqué un billete, y me metí en el primer tren que ponía que iba a Atocha. No estaba muy segura de lo que estaba haciendo, sobre todo porque le pregunté a un señor si ese tren me valía a la vez que él me lo preguntaba a mí, y otra chica nos lo preguntaba a los dos.
En fin, me metí en el tren, y tras tres paradas, y con un funcionamiento exactamente igual al del metro de Lisboa, salí en Atocha. Madre mía, qué edificio más grande. Eran las 9 de la mañana, y una vez en el edificio solo tenía que encontrar el sitio donde él me buscaría. Como ya esperábamos que no tendría batería quedamos delante de las plantas grandes, donde había una piscina con tortugas. Delante de las tortugas vi una especie de estatua con maletas y así, y me senté allí a esperar. Fui viendo cómo llegaban otros trenes, mientras el suyo iba subiendo en la lista de llegadas. Hasta que llegó.
Pero pasaba el rato y él no aparecía. Frente a mí tenía unas puertas de llegada, pero no sabía si él aparecería por allí. Pero pasaban los minutos y él no aparecía. Ni por ahí ni por otro lado. Su tren había llegado a las 10:25, eran las 10:35 y no aparecía. Hasta que una voz detrás de mí me dijo algo de “vaya, y yo que esperaba una pancarta”. Me di la vuelta, lo miré durante medio segundo, y me tiré a él a darle un abrazo.
Pasamos un rato entre abrazos y besos, y luego arrancamos para el hotel. No creí que nos diesen la habitación tan temprano, pero nos la dieron, y nos fuimos para arriba.
Las siguientes 24h están un poco confusas. Entre besos y mimos se pasaron 24 horas sin darnos cuenta. Alguien miró el reloj a las 4 de la tarde, pero no se nos ocurrió bajar a comer. Luego, a las 8 de la tarde. Le pregunté si quería ir a cenar, pero como yo había llevado galletas dijo que llegaría con un par de galletas y chulas. Pero no nos levantamos a por ellas. Nos quedamos dormidos alrededor de las 9 de la noche, y nos volvimos a despertar a las 9. Otra tanda de mimos y abrazos, y a las 11 nos dimos cuenta de que llevábamos 24 horas en cama, sin comer ni beber, y pensamos que era sano bajar a desayunar.
Encontramos un bar que decía que tenía chocolate con churros, pero no tenía churros, y él se dio al chocolate y yo a un zumo de naranja, que a esas horas y con ese agujero en el estómago, sabía a vida. Y luego fuimos a dar un paseo, a conocer la zona en la que estábamos. Nuestro hotel está al lado del museo Reina Sofía, y a un par de pasos del Prado y lo que Gerardo dijo que era el jardín botánico. Dimos una vuelta rodeando el jardín, llegamos hasta la parte trasera del Prado, y no sé muy bien qué hicimos hasta la hora de comer. Comimos en un bar que estaba al lado del hotel, que decía que tenían los mejores bocadillos de calamares de Madrid... y puede ser cierto, aunque no es el mejor bar de Madrid.
Es un local ancho, con una barra a un lado, la cocina/freidora al otro, y en el medio, un hueco. Haces el pedido en la barra, entre toda la gente que hay de pie, y ellos gritan el pedido a alguna cocina que les escuche. Cuando les llega el pedido (todo bocadillos), te lo gritan. Una locura de bar. Pero estaba rico lo que comimos.
Y luego, salimos para el Prado. Nos lo tomamos muy en serio y cuatro horas después habíamos visto el 90% del museo y estábamos agotados. Como no habíamos encontrado algunos cuadros, buscamos en la guía para ir a tiro fijo. Encontré un cuadro de Caravaggio, que me encantaba en clase de Historia del Arte y me decepcionó mucho. Pequeño y no tan espectacular como lo recordaba. Luego buscamos el Jardín de las Delicias del Bosco, pero no estaba en la sala en la que decía el mapa que estaba. Y nos quedaba por ver un par de cuadros de Goya, pero lo sentimos mucho por Goya y nos fuimos.
En un principio queríamos ver los dos museos en una tarde, pero fue imposible.

La tarde del día siguiente fuimos a dar un paseo al Retiro. Comí por primera vez en un 100 montaditos y luego fuimos al parque. Creo que lo caminamos de un lado a otro aprovechando el buen día que había. Me gustó el parque, pero no me pareció tan imponente como me lo habían descrito. El lago con las barcas me pareció mucho más pequeño de lo que decían que era, me pareció una flipada que hiciesen rutas en catamarán por semejante charco, y poco más. El sitio precioso, los ambientes con los árboles, hierba y caminos muy bonitos, pero no sé si merece tener tanta fama nacional.
De nuevo cansados, fuimos al hotel a coger unas chaquetas, descansamos un poco y volvimos a bajar a dar una vuelta por la noche.


Aún nos quedaban tres días en Madrid, y el tiempo estaba pasando volando. Ahora voy a ir a hacer de comer, a ver si por la tarde edito alguna de las pocas fotos que hice (no tenía muchas ganas, las hice por disimular), y luego sigo contando estos días tan increíbles que me hizo pasar, que aún quedan muchas cosas :)