29 de octubre de 2012

Mis fotos de Arch Enemy

Muchos quebraderos de cabeza me han dado las fotos de Arch Enemy. O la ausencia de ellas. Intenté como pude ir acreditada como fotografía al concierto; en este caso, no por entrar gratis, sino por poder hacer fotos. Al contrario que con In Flames, iba a ir al concierto pagando o no pagando. Pero recuerdo que uno de los primeros pensamientos que tuve cuando vi que venían a dar un concierto fue “fotos mías de Arch Enemy, mías, mías”.
Si hay algo que compensa las hasta 10 horas que me paso después de un concierto redactando y corrigiendo una crónica, es el orgullo que me dan las fotos que saqué. Algunas veces mejores, otras veces peores, pero ver que soy capaz de hacer eso me encanta. Algunas fotos me han hecho sentir tan bien que las imprimí y las tuve colgadas en mi habitación (Carlos Escobedo a la batería en el Rock in Way y Bernardini colaborando con Tregua, por ejemplo). Pensar en tener fotos mías de Arch Enemy, en una sala preciosa y fácil de sacar fotos como es la Capitol... era demasiado bonito para ser verdad.
Y efectivamente, no fue verdad. Pedí acreditación, la trabajé como suelo trabajarlas, como me la dieron para otros conciertos, pero tanto yo como otros fotógrafos que conozco solamente recibimos silencio por parte de la promotora. Por lo tanto, nos quedamos sin fotos. Compré la entrada, igualmente estuve en primera fila, pero no tengo fotos. Tengo pensado cagarme extensamente en la promotora y en esta clase de promotoras demasiado importantes como para no hacernos caso a los “pequeños” oficialmente en TheDrinkTim, solamente hay que esperar a que tenga el día un poco cruzado y ya me extenderé por allí.
Como hay más vida más allá de las cámaras réflex, me llevé la compacta. Desde que uso réflex en conciertos, la compacta es... muy, muy pequeña. Sobre todo, porque la réflex es inmediata. Enfocas, mantienes, y justo en el momento que pulsas, dispara. La compacta tarda, normalmente el tiempo suficiente para hacerte perder luz, posición y salen movidas. No hablemos de encuadres, que no nos podemos poner pijos; todo lo que pido es que salga el músico.
Y así están mis fotos. Entre la compacta, extremadamente movidas, y las de la cámara del móvil, sin zoom y sin enfocar. De las 37 que saqué (ya no me esforcé, era consciente de lo que tenía entre las manos), he conseguido rescatar 5. Además tengo una foto completamente en negro que creo que es un vídeo que grabé convertido en foto por error, porque no aparece por ningún lado. En fin.
En general, no hay fotos del concierto. No hubo fotógrafos acreditados. Solamente una chica por Rock in Spain, que, sinceramente, para hacer esas fotos, yo me hubiese quedado en casa. También había por allí un señor que creo que es el de la sala, pero hasta ahora solo subieron fotos de Titan's eve. Y los de la promotora, que ellos sí pudieron sacar fotos. Pero ni las he encontrado ni tengo ganas de verlas.

Las que conseguí sacar yo, con tristeza de corazón:

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27 de octubre de 2012

Arch Enemy, en la salud y en la enfermedad

...porque me han dejado destrozada.

Ya los vi en directo en el Sonisphere de hace dos veranos, y no me acabaron de convencer en directo. En el momento me llevé una gran decepción, pero pasando el tiempo, me di cuenta de que no había sido culpa suya. Todo el festival fue una gran decepción, y tenía que darles otra oportunidad.
Y así como pude, se la di. Este jueves pasado se alinearon los planetas y su gira de presentación de Khaos Legions (que llevan con ella desde antes del Sonisphere, no es que no se lo curren) pasó por Santiago. Como es normal, cada vez que un concierto así pasa por aquí, todavía no me lo creo, y hasta el momento de llegar a la sala y ver a gente haciendo cola con camisetas de Arch Enemy, no me acabé de creer que fuesen ellos, y no otro grupo con un nombre parecido.

El concierto fue en Santiago, y como ya no estoy en Coruña, tuve que ir desde casa. Cogí un bus casi a medio camino entre mi casa y Santiago (o eso pensaba, porque fueron diez minutos de coche y 2 horas de bus), y a apenas las 4 y media de la tarde llegué a Santiago. Aproveché que mi hermano está pasando el fin de semana en Madrid para ir a su piso y dormir en él; así que mi primera parada fue su piso, que por encima está cerca de la estación de buses. Puse a cargar el móvil, deshice la bolsa con el pijama y la ropa para el día siguiente, fui a buscar un supermercado para tener algo para comer (con los nervios apenas comí al mediodía), y como no tenía otra cosa que hacer, fui tirando para la sala.
Para cuando llegué, sin haberme perdido ni nada así (eso no lo esperaba, es una zona de Santiago que no conocía), eran cerca de las 6 de la tarde. Eran como unas 12 personas a la cola, y como no tenía otra cosa que hacer, me senté por allí. Fuimos esos 12 y un par de personas más hasta que llegaron sueltos hasta las 8 menos cuarto, cuando la apertura de puertas era a las 8. Es una de las cosas que me encantan de Galicia: no se hace cola para las cosas. La gente va a llegar con los teloneros empezados o 10 minutos antes, no hace falta guardar colas.
En ese último cuarto de hora estuve hablando con una señora-chica que andaba por allí, que llegó sola aunque luego se le unieron el novio y un amigo. Venían desde Ourense, y ella me estuvo contando que dejaba en casa a una de sus hijas, de casi 16 años, en casa, mordiendo las paredes. Que la niña quería conciertos, quería ir a conciertos con su madre y la madre no la llevaba de conciertos. Que ya vendrían a Cradle of Filth en plan regalo de cumpleaños, pero no más conciertos hasta que mejorase las notas. Pobre chica, la madre acababa de estar viendo a Manowar, estaba viendo a Arch Enemy y en nada se va a ver a Kreator, y lo que vaya cayendo.

Tras la charla que tuvimos en la cola, entramos como si dentro regalasen comida. Conseguí el último cachito de valla a la izquierda, casi mi sitio oficial en la Capitol. A ellos los perdí al entrar, entre que fueron al puesto de merch y a coger para beber, aunque me los volví a encontrar en la salida. La gente de Coruña que me dijo que iba a venir no aparecía, y sabiendo la pachorra que tienen esperarían a que estuviesen Arch Enemy para salir para aparecer.
Los primeros teloneros. Titan's Eve no me disgustaron. Eran jóvenes, y no tenían canciones muy buenas, pero tocaron bien, soportaron a los de las primeras filas, y tenían momentos muy chulos en algunas canciones.
Los segundos teloneros... VoidVod, que todo el mundo dice “ooh, los míticos VoidVod”... pues mira, los míticos VoidVod salieron puestos al escenario, y además de tener canciones larguísimas y cansinas, dieron algo de penita, sobre todo el cantante, que se movía raro y hacía cosas ridículas. Los de las primeras filas descubrieron que si le coreaban el nombre entre canción y canción el tío hacía tonterías y ahí lo tenían: lanzando besos, haciendo que lloraba de la emoción como una Miss... el resto del grupo parecía sobrio, pero este hombre, vaya todo por Dios. En general, no me gustaron. Ni en comportamiento, ni la música que hacían. Se hicieron largos, muy largos.

Y por sin salieron Arch Enemy. Se me hizo corto, aunque tocaron un montón de canciones. We will rise llegó antes de lo que esperaba, de sorpresa, al igual que The day you died, que no la esperaba directamente. Sonaron genial (gracias Capitol), tuvieron unas luces perfectas (pena de que la promotora sea una cutre y haya denegado fotos a todos los las que pedimos), y ellos son los amos por algo.
Incansables aunque permitiéndose descansos (y Michael Amott peinándose entre canción y canción), mantuvieron la energía hasta el final, y la gente se puso realmente salvaje xD Algún que otro pogo en la Capitol había visto, lo que no había visto era un pogo de media Capitol. Por lo menos esta vez Angela no pidió sangre, como en el Sonisphere. Y es que el concierto lo merecía. Yo agarrada a una valla, intentando soportar algunos empujones, y sobre todo, resistiendo la tentación de soltarme y ponerme a girar con el resto (porque luego no sería capaz de llegar adelante y me arrepentiría).
La gran sorpresa vino con el final del concierto. Yo no soy de las que piden púas. Yo no paso el concierto gritándole a los músicos, yo lo paso divirtiéndome, viviendo el concierto, cantando (o gritando en este caso) y disfrutándolo en general. Me da rabia la gente que entre canciones no para de gritar que les tiren púas, y ni loca me meto en los grupos que se forman cuando se tira una púa al aire y corren todos a por ella.
Pues acaba el concierto, y quien tenía delante (Michael Amott) tira todas las púas que tenía en el micro. Se despiden, se retiran. Pero salen de nuevo a saludar, a sacar la foto para twitter, y Michael trae más púas en las manos. Se agacha en el escenario, delante de mí, y estira la mano con la púa en ella. Yo no soy tonta, no pido púas, pero cuando se acercan, las cojo xD Me estiré todo lo que pude para cogerla, pero no llegaba. Alguien le cogió esa púa, entonces cogió otra, y volvió a intentarlo. Sorteó el resto de manos y me dejó la púa dentro de la palma de la mano, mientra yo pensaba que me había descolocado el brazo de haberlo estirado. Pero con mi púa en la mano, para mí, especialmente para mí *-*
Ese fue el momento de la noche. Ni Nemesis (que fue un momentazo), ni cantar We will rise, ni dedicar a los políticos del país Dead eyes see no future. Amott dándome una púa.
Este hombre ha sido demasiado bueno conmigo, y jamás podré hacer nada para compensárselo. Compuso Nemesis, concretamente el solo, ese solo del que hablaba en la entrada anterior que me hizo ver con otros ojos los gritos, y que cambió mi concepción de la música al completo. Me da su música, me abre las puertas a otra música, y luego por encima tiene el detallazo de darme una púa, de fijarse en la niña de la esquina, aplastada y dolorida, que llevaba gritando todo el concierto *-* Es algo que no sé cómo pagar, que no voy a poder compensar de ninguna manera. Salvo dedicarle amor eterno, y devoción casi absoluta.

Y ahora, como tras cada concierto de este estilo, el tema de los guturales. Hacía mucho que no podía gritar, tanto que no me acuerdo cuál fue el último concierto que grité. Pero aproveché este todo lo que pude. Y estoy contenta con los resultados :D Al día siguiente la garganta perfecta, así que, los haga mejor o peor, no me estoy haciendo daño, que es lo primero. Además, más o menos pude escucharme, además de sentirme, y me descubrí siendo capaz de variar el volumen. Y curiosamente, a cuánto menos volumen, más control, sobre la vocalización y sobre el tono. Fue una sorpresa, el ser capaz de gritar sin gritar alto. Normalmente en la cola de estos conciertos acaba triunfando la testosterona y los tíos intentan demostrar lo bien que pueden gritar, y lo que hacen es romper la voz al gritar. Eso lo hacen hasta las gitanas en el mercado si pueden. Esta clase de grito que estuve practicando es algo completamente diferente. No tengo ni idea de qué hago físicamente para que me salga, pero estoy sorprendida, muy sorprendida xD
Pero volvemos al tema de siempre. No soy capaz de practicar sola, y no tengo gran control sobre ello. Me doy miedo a mí misma, no soy capaz de hablar sola, y en casa no tengo el puntito de adrenalina o desinhibición para poder hacerlo. Así que seguiré estancada durante mucho tiempo más.

Después del concierto cogí un taxi y volví al piso de mi hermano. Me parecía que no estaba cansada, pero así como me senté en cama se me puso un peso de varios kilos en cada hombro, y no pude aguantar mucho despierta.

Recuento de daños a pleno 27:
El cuello apenas me duele. Puedo moverlo hacia arriba y abajo otra vez, aunque me tira.
Las piernas mejor podían cortármelas. Por delante y por detrás, arriba y abajo... me duelen todas las piernas. Agujetas de estar de puntillas, saltando y lo de siempre, pero esta vez, no sé por qué, me duele más.
Mazado bajo los brazos, de chocar contra las vallas.
Mazado bajo el pecho, y en este caso, también en el costado izquierdo, de las vallas del frente y del lateral.
Garganta perfecta :D
Cuando desperté al día siguiente me dolía una costilla, pero creo que es de la valla de la esquina, de darme contra ella.
Además, la parte de la cadera de la izquierda también la tengo algo dolorida. Una tía me fue empujando y tuve que estar apoyada en la pierna izquierda, con el costado derecho tenso, casi todo el concierto. Pensé que iba a molestar más de lo que molesta, que es apenas nada.
Y bueno, tras dormir 10 horas tras el concierto, llegar a casa y querer volver a cama a las 10 de la noche.

Tengo algunas fotos, sacadas con el móvil y con la compacta. En una primera vista, no me gustan. Movidas, desenfocadas... cosas de estar acostumbrada a la réflex. Cuando reúna paciencia me pondré a editarlas y así tenemos una entrada más. Con menos texto y más fotos.
Cuántas cosas buenas tengo que contar en el blog estos días :D

24 de octubre de 2012

Nemesis

Aún me acuerdo de aquél momento. Tenía 15 años, y estaba dando vueltas por mi habitación. Probablemente recogiendo el desastre en la que la tenía convertida. En una mesa, tenía el casette con uno de los discos recopilatorios de música que me regalaba una revista de rock que compraba habitualmente.
La primera canción no me gustaba, y la pasé. Luego tenía tres canciones melódicas antes de tener que volver a pasar otra de esas canciones que eran solo gritos y ruidos.
Me entretuve con algo, las tres canciones pasaron más rápido de lo que esperaba, y llegó esa cuarta canción que por costumbre pasaba. Pero tenía las manos ocupadas en algo, y dejé que sonase.
No me gustaa de principio, siempre escuchaba los tres o cuatro primeros segundos, notaba esa onda sonora, de ruido casi, y la pasaba. No me gustaba la música con gritos, era solo ruido. A mí me gustaba la música, no el ruido.
Pero esta vez escuché algo más. Había una guitarra, con la melodía que me atrapaba. Se notaba de fondo, aparecía de vez en cuando, pero destacaba encima de los gritos. Y hacia el final de la canción, se apagó el ruido y esa guitarra destacó en un solo que me dejó quita, escuchando. Dejé de hacer lo que estaba haciendo. Los gritos se unieron en la melodía en el siguiente estribillo, y luego volvió la guitarra, más y mejor aún.
Mientras sufría por primera vez un principio del síndrome de Stendhal, se acabó la canción. Y me dolió que se acabase. El disco quería seguir con las canciones melódicas, pero puse de nuevo esa última canción. Quería volver a escuchar esa guitarra.
Y así es cómo conocí a Nemesis.




Hoy, casi 7 años completos después, voy a estar a metros de Arch Enemy. De nuevo, aunque lo estoy viviendo como si fuese la primera vez. Y no dejo de pensar en qué va a pasar cuando tenga frente a mí a Nemesis, imprescindible en mi vida desde aquella primera escucha, cuando sentí por primera vez estar conectada a algo mucho más grande. Que escuchar y entender aquello (la belleza bajo el ruido) me hacía parte de una minoría, una minoría con mucha suerte, y que aún hoy no deja de darme alegrías y sorpresas.

One for all, all for one.
We are one, we are Nemesis.

19 de octubre de 2012

Diario 43

Cada vez parece que escribo menos en el blog, pero es que tampoco realmente mucho que contar. Mis días están siendo bastante monótonos y repetitivos, aunque también podría tenerlo un poco más cuidado.
Sobre todo, estos días los estoy dedicando a ganchillar y a prepararme para estudiar. Que no es estudiar en realidad, el examen va a ser práctico y lo que tengo que hacer es acostumbrarme a esa práctica tan rara y larga.
En cuanto al ganchillo, estuve haciendo fotos al material que tengo nuevo, y ya no puedo seguir diciendo lo de que no tengo material para ir a mercados o ferias. Sí tengo material. Sobre todo en bufandas y guantes, que a lo tonto he ido juntando cosas y tengo casi una bolsa entera. En cuanto a amigurumi también estoy tejiendo bastante, aunque por estar lejos de Coruña estoy sufriendo una pequeña crisis de colores, y estoy teniendo que ponerme creativa para poder seguir tejiendo.
Viendo esto, me enteré de un mercadillo que se va a hacer en Coruña en noviembre. Me habló Ana de él, ella se apuntó de cabeza, y yo fui detrás. Como imagino qué clase de público va a haber, no voy a esmerarme mucho con el amigurumi y voy a dedicarme sobre todo a cosas de lana: guantes, algún gorro, y a ver si entre hoy y mañana lleno la casa de flores y broches. Me quedan restos pequeños de ovillos de colores, que no me dan para un amigurumi, pero imagino que sí dan para flores. Y hace mucho que no hago ninguna flor. Quién me diría a mí hace unos meses, tejiendo flores... xD
En cuanto a encargos me está yendo bastante bien. Me lo estoy tomando con calma, haciendo cosas que me gustan o que me apetecen por el camino, pero siempre tengo algo a la cola. E incluso alguno viene inesperado, como una compra de un pollito ayer por la noche a través de Artesanum. Creo que la próxima entrada de blog para Enemy Dolls será alabando a Artesanum, porque estoy encantada con ellos, y con cada cambio que hacen más (y eso es difícil xD).

Me estoy dando cuenta estos días de que diseñar patrones está convirtiéndose en algo normal en mí. Si no encuentro un patrón que me guste, lo hago y ya está. Y lo sorprendente es que no están quedando mal del todo. Empecé con un Slender man cuando llegué de Coruña (un poco chuchirrío, creo), seguí con un murcielaguito que llevo colgado del bolso y el otro día hice un Nyan Cat casi sin darme cuenta. El Slender man me dio ayer una sorpresa grandísima al buscar en google y ver que está casi de primero en las búsquedas. A mí que no me gustaba... y en esa entrada concreta, tengo más de 150 visitas. En Deviantart no están muy emocionados con ellos, aunque voy recibiendo visitas y comentarios. No es una avalancha de gente como era hace unos meses, con días con muchos comentarios y otros días sin nada. Voy a probar a colarme en Cuánta Razón, a ver si hay suerte y a ver qué sale de esos bordes.

El la otra cosa que ocupa mis días, están los estudios y qué va a pasar más allá de diciembre. Aún no repartí ningún currículum, es cierto, pero estoy mirando directamente maneras de irme fuera. Como primera toma de contacto estoy viendo que hay bastantes convocatorias para pequeños períodos de prácticas Europa adelante. Las becas Da Vinci, extensiones de las Da Vinci (hoy vi unas especiales de la UDC para sus exalumnos, aunque con las mismas condiciones que las originales), y diferentes organismos, con diferentes cantidades, diferentes destinos (aunque suelen coincidir en Alemania, Irlanda, Italia, Polonia; Finlandia es más difícil de ver) y en general, hay oportunidades. Estoy viendo prácticas desde un mes a nueve meses. Pero todas piden la titulación terminada. Imagino que así como me pongan mi 5 empezaré a enviar solicitudes a dónde pueda xD
Me da miedo irme fuera, claro que me da miedo. Pero, más allá de que aquí vaya a tener trabajo o no, más allá del máster, oposiciones, clases particulares, academias, supermercados o todas las otras cosas a las que pueda optar, es una experiencia que quiero vivir. Quiero por lo menos haber pasado un par de meses fuera, y saber si eso es para mí o no. Llevo mucho tiempo diciendo que quería irme a vivir y trabajar en Finlandia, y si me aferro a unas hipotéticas futuras oposiciones aquí, no sabré si me hubiera ido bien fuera. Me da más miedo verme frente a una clase de la ESO, harta de todos esos monstruos hiperactivos y ruidosos pensando que a lo mejor fuera estaba mejor.
Quiero vivirlo. Si no es para mí, ya me meteré en la ESO, y se intentará llevarlo como se pueda. Pero eso, que quiero probarlo por lo menos. A mi padre le hace menos gracia que a mí aunque haya sido él el que me lleve tiempo insistiendo en que fuera estoy mejor. Imagino que en el momento de la verdad está viendo que se vuelve real y que Finlandia, Canadá, incluso Brasil (adónde dice que me valla) están más lejos que Coruña. No realmente, porque en unas 3 horas de avión creo que te plantas en Helsinki... de mi casa a Coruña son 2 de bus.

Por el resto, el invierno... is not coming. El invierno llegó. Hay frío, tengo ya el deshumidificador puesto en mi habitación para poder dormir sin despertar con escarcha en la cara, y ya saqué los guantes y alguna bufanda. Tengo los pies congelados, llueve, y las pocas veces que sale el sol, sigue haciendo frío. En fin, lo de todos los años.
Con la cosa de las elecciones y el aniversario del Prestige a lo mejor me vuelvo a pasar pronto por aquí. Espero que con eso o alguna otra cosa :)

12 de octubre de 2012

Más paja en el ojo ajeno

Hay temporadas mejores, y hay temporadas peores. También hay temporadas donde parece que todos los gilipollas están aterrizando cerca, y, casualidad o no, te tocan todos a ti. Porque tras la entrada anterior de “la paja en el ojo ajeno” estoy de nuevo en una situación parecida: alguien que se queja de que le hacen algo, que él me ha hecho a mí, lo predica a los cuatro vientos, y parece que no se da cuenta.

Por partes.
Desde hace mucho tiempo, desde que me tatué concretamente, llevo siguiendo a un chico en Twitter. En realidad me encontró él (que también se iba a tatuar esos días) y le hice followback. Nunca tuvimos mucho contacto, pero me gustaba seguirlo; o por lo menos no me molestaba hacerlo. No coincidíamos en muchas cosas, sobre todo porque él twittea sobre todo sobre WOW (del que yo no sé nada) y fútbol. Intercambiábamos un par de mensajes y ya está.
Pero hace unas pocas semanas, unas 3, vi que algo iba mal. Tenía toda a pinta de haber dejado a su novia en condiciones similares a cómo dejé yo a mi ex hace 6 meses, pero él lo estaba llevando fatal. Dijo que cerraría la cuenta, y le hice una mención diciéndole que esperaba que le fuese todo bien y que se le echaría de menos. La cerró. A las 24 horas volvió diciendo que no iba a huir, que huyendo no iba a solucionar nada. Le di la bienvenida, y como pensé que podía ayudarle en algo, le dije que si quería hablar contase conmigo, aunque no nos conocíamos apenas. No es la primera vez que hago esto.
Nos agregamos, y empezamos a hablar. Pasamos como tres o cuatro noches hablando hasta las 5 de la mañana, más llevaderas o menos. Lo importante es que parecía que conseguía distraerlo. Lo comenté con un par de personas, y aunque parecía descabellado, parecía que todos estaban de acuerdo en que él algo quería. Que aunque estuviese dolido por lo de su ex, no era normal que hablase tanto conmigo, hasta tan tarde y así. Por otro lado, yo me empecé a ilusionar con él. No parecía la persona que yo conocía de twitter, sino un chico más cariñoso algo menos borde de lo que parecía.
En muy pocos días llegamos a unos niveles muy altos de confianza, tanto que casi estábamos planeando vernos. Aunque él es de Madrid, desde que estuvo Isi con el novio, y ya que va a haber una mini kdd de la web en la que trabajo, tenía ganas de ir. Y como en Coruña tenemos casa para acogerlo, le dije que se viniera. Estaba en un punto en el que si me lo llega a decir una vez más, le digo que voy.
Entonces él empezó a seguir a Iris. Estábamos en las puertas de la Mardi Gras, el 29, esperando para el concierto de Gauntlet, y me dice “Mira, un tío con nombre raro me acaba de empezar a seguir”, y era él.
Al llegar a casa, mientras yo agonizaba un rato, y durante los siguientes días, cambió a Iris por mí. Ella jugó a WOW, tenían más de qué hablar, y de un día para otro pasó de pedirme que fuese a Madrid, dejándome los dientes largos con las cosas que me llevaría a ver, a no ser nadie. Después de alterar mis horarios por quedarme ayudándolo, distrayéndolo, pasaba de mí sin darme ninguna explicación.
Y me sentí una tonta, y me empecé a sentir muy mal. Por tonta, por haber caído en algo así, por ilusionarme de nuevo con algo que no iba a llevar a ningún lugar (de principio porque, aunque todo hubiese ido bien, y él también se ilusionase conmigo, yo no quiero nada a distancia; ya lo tuve y no lo quiero), y sobre todo, por haber pensado que él era diferente a cómo era. No era más que otro crío cambiachaquetas, otro forocochero más, otro de “yoyoyoyo” que no se da cuenta de que los demás también existimos. Un desagradecido como poco.
Aún así, mi promesa, de hacía apenas un par de semanas, era estar ahí por él. Decía que estaba bastante solo, y eso parecía. Y por mucho que me doliese a mí, quería estar ahí para ayudarlo. Sin importarme lo que me pasara a mí o cómo me sintiese yo, él necesitaba más la distracción que yo.

Con lo que parecía que él no contaba es que Iris me iba a contar todo lo que hablasen. Ella luego me contó cosas, entre las que destaca que él empezó a sentir respecto a ella lo que yo sentía por él. Un culebrón. Él decía lo mío le había sorprendido porque había pasado todo en muy poco tiempo, pero en el mismo tiempo le pasó a él con Iris. Mientras, Iris le dejó claro desde el principio que está por otro, que más o menos la corresponde, y que también está en Madrid. El chaval este me llegó a decir que creía que si Iris iba a Madrid, se verían y pasaría algo. Iris ya le había dicho que no, y yo también le dije que no. Que Iris tenía más cosas que hacer en Madrid que estar con él. Pero él seguía en su mundo de fantasía.
Cuando yo ya estaba completamente al margen tuvieron bronca. Él prácticamente le insistió a Iris para “arreglar” las cosas con el otro chaval, teniendo la esperanza de que se pelaran y así ella quedar para él. Con lo que no contaba es que lo arreglaron de verdad. No se lo tomó bien, le armó un Cristo de la hostia y se enfadó muchísimo.
Entonces es donde viene la paja en el ojo ajeno.
Empezó a publicar en twitter que estaba cansado de ser un buenazo que busca la felicidad ajena sobre la propia, y que eso iba a cambiar. Cuando le da el punto, se pone a twittear sobre lo despreciado que se siente, sobre que a partir de ahora él va a ser lo primero en lo que piense, porque está cansado de que la gente lo pise.

Entonces es cuando me quedo con cara de gilipollas y sin saber qué decir. Pero qué me cuentas, niño? Conmigo no te ha puesto en segundo plano, en ningún momento pareció siquiera que le importara que yo me encontrase mal, más allá de la preocupación cortés por ser amigos. Yo sí lo he dado todo por él cuando no tenía por qué, porque él siempre fueron unas letras y un avatar cambiante en una pantalla. Sin tener por qué, me preocupé por él, me volqué con él aunque supusiese tener sueño o cansancio el día siguiente, o no parar de pensar qué podía hacer para distraerlo o hacer que se sintiese mejor. Y luego por él me empecé a sentir mal como había mucho que no me sentía, y parece que ni siquiera le importó.
Que me venga a hablar de ponerse en segundo plano para buscar la felicidad de otros. Que me hable de “sacrificarse” o de apoyo. Que raje.

En fin. Tras descubrir que no era cómo yo pensaba que era, se me pasaron los “males”. Si algo he aprendido en los últimos años es a motivarme, a olvidar ciertas cosas, y que cuando algo no vale la pena... no vale la pena. Pero ahora tengo que aguantarlo, haciéndose la víctima, el pobrecito, dando pena por twitter como la daba hace unas semanas, mendigando atención. Al diferencia es que ahora sé qué pasa detrás de twitter.
Al contrario que él, yo no pienso cambiar. Sigo pensando que, aunque a veces duela, vale la pena intentar ayudar o escuchar a quien lo necesita. No es la primera vez que lo hago y no es la primera vez que acabo escaldada, pero no por eso voy a dejar de hacerlo. Sigo creyendo en el poder de las sonrisas y la motivación, y voy a estar ahí para quien lo necesite. A veces incluso aunque no los conozca, o no lo merezca.

6 de octubre de 2012

Diario 42

Respecto a la anterior entrada, estoy mejor. No sé qué me pasó esos días, no sé qué pasó exactamente para sentirme mejor, porque pasó de un momento para otro, pero ya estoy mejor. Hablé con las dos personas que estaban involucradas y creo que va a quedar con una ida de olla, un descontrol por mi parte y nada más. Por lo menos para ellos no ha sido nada. No creo que lo entendiesen, pero no ha sido nada.

Así que, aunque hace una semana ya, voy a contar lo que pasó el 29, que da para rato.
Durante casi todo el año sin tener nada que hacer, y durante un verano paradísimo, se juntaron mil cosas interesantes e importantes en Coruña para el 29 de septiembre. En un primer momento apareció el festival de cine de fantasía y ciencia ficción, que se cerraba el 29 con una marcha zombie, a la que no quería faltar. Acompañando al festival de cine, iban a hacer en una fundación una feria del terror, donde quería conseguir un par de libros. Un poco más tarde anunciaron que se iba a hacer el mercadillo artesanal “Orzán revive”, para devolver un poco a la vida, aunque fuese por un día, la calle y la zona del Orzán, que está que da penita últimamente, con las ruinas, la soledad y la gente rara. Si tuviese algo tejido podría haber intentado ir, pero como sigo sin recuperar stock, ya no me lo planteé. Aunque un par de chicas que conozco iban a montar puesto y quería pasarme a saludarlas.
Por la noche, desde hace tiempo, teníamos programado el concierto de Gauntlet con Strikeback en la Mardigras, y gracias a la marcha zombie se organizaron diferentes fiestas zombies en pubs de la zona vieja. Tras el concierto, seguiría la marcha.
Todo esto me consolaba de no haber ido a Madrid a la Euro Steam Con, una convención europea deslocalizada de steampunk. Es decir, cada uno se reuniría en su ciudad o dónde pudiese, en vez de organizar cientos de personas en una sola ciudad y tener que viajar todos o casi todos. Las de España se iban a hacer en Madrid y Barcelona. Yo quería ir a la de Madrid, pero al final no pudo ser. Pero a una semana de hacerse la de Madrid, me encontré con un evento de Facebook diciendo que la haríamos también en Coruña. Que nos podíamos reunir en Galicia, y que haríamos un picnic; primero se dijo que en el Monte de San Pedro, luego acordamos que mejor Santa Margarita. Y a eso tampoco podía faltar.
Entonces el sábado quedaba así: por la mañana feria del terror y Orzán revive, a comer a Santa Margarita, volver temprano, vestirse de zombie e ir a la marcha. Pintada, ir al concierto y luego salir ya vestida a las fiestas de la zona vieja. Parecía factible, parecía que podía ir a casi todo. No contaba con el cansancio.

El día fue parecido a cómo lo tenía planeado. Por la mañana me desperté a las horas a las que me estoy despertando normalmente, me vestí, hice la comida para el picnic steampunk, y mientras bajaba (un poco tarde) me pasé por el mercadillo del Orzán. No tuve tiempo de ir hasta la feria del terror. Llegué a Santa Margarita justo cuando iban a empezar a comer, después de una pequeña sesión de fotos, y comimos. Y nos peleamos por la comida. Y comprobamos que mucho steampunk, mucho retrofuturismo, modales ingleses y tal, pero seguimos siendo gallegos: planificábamos que seríamos 11 a comer (fuimos 17, creo, al final), y hubo más de una persona que llevó comida para 11. Sobró comida por todos lados y de todas clases: ensalada de pasta, perritos de hojaldre, sandwitches vegetales, cupcakes, pastelitos, agua, pan, pizza... de todo.
Luego hicimos unas cuantas fotos. Las mías se pueden ver en el álbum público en facebook. Yo no salgo en esas, obviamente. Pero para no andar con links, algunas fotos de lo guapos que íbamos (en serio, había gente espectacular)

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Al acabar de comer subimos a la Casa de las Ciencias para hacer las fotos de familia, y bajamos a un bar a hacer conexión en directo con el resto de steamers de Europa. Ya había rulado algunas de las fotos que hizo una fotógrafa hermana de una de las participantes de antes de que yo llegase, los de Madrid tenían a punto la webcam para retransmitir por la noche, los de Alemania nos saludaban, veíamos mensajes desde Portugal, alguno desde Holanda, creo... increíble :D

Cuando dieron cerca de las 6 y media me tuve que despedir de ellos, no sin antes decirme que me apuntase al grupo de facebook sobre steampunk en Galicia, para hacer quedadas y así. De vuelta, llamé a Iris para reunirnos las dos en el mercadillo del Orzán, y luego ir a pintarnos de zombies. Nos quedamos hablando con las chicas de la mesa, se nos hizo algo tarde, yo estaba agotada, y al final decidimos saltarnos la marcha zombie (con dolor de corazón pero también de pies), relajarnos un rato en el piso y bajar directamente al concierto.
Cené con tranquilidad, miré por encima las fotos que había sacado, me cambié, me puse ropa cómoda, y bajamos al concierto con algo de tiempo. Como no había nadie ni habían abierto puertas, nos quedamos sentadas en la placita que hay frente a la Mardi. Y entonces vi a un murciélago. Me acordé de que cuando estuvimos en Sanabria mi padre me dijo cómo cazarlos, y lo intenté. No le gustó mi chaqueta, y no conseguimos nada más que yo coger algo de frío, Iris reírse mucho y acabar colgando en twitter que yo había llamado “Batman” al murciélago para que se acercase.
El concierto... los he tenido mejores. Strikeback de nuevo, como en el Brincadeira, hicieron todo lo que pudieron para el concierto complicado que tenían, y lo hicieron muy bien. Sin embargo, Gauntlet no me acabaron de convencer. No por la banda, porque ellos tocaron bien, y fueron majos, y esas cosas que me gustan de los directos; más bien por su sonido. Era todo muy homogéneo, sin cambios, y una canción parecía la segunda parte de la siguiente, y las canciones se hacían largas. Además, las piernas me dolían como a una vieja de haber ido y vuelto desde Santa Margarita, y haber pasado gran parte del tiempo de pie, me dolían los ovarios, hacía cogido frío... no tenía muchas ganas de trash metal. Cuando no debía quedarles mucho tiempo para acabar, decidimos irnos. Avisé a los que habían bajado a las fiestas zombie que no iba a ir porque no me encontraba muy bien, y así como llegamos al piso nos metimos en cama. Yo no recuerdo mucho más hasta el día siguiente, donde el calor y el descanso me había acabado con casi todos los males.
Me tocaba entonces recoger la habitación, empezar a hacer la maleta, recoger lo que tenía esparcido por la casa, quedar con la casera para que me diese la fianza y así.

Para ser un solo día pasaron muchas cosas. Y lo pasé muy bien en todas. Solamente me arrepiento de no haber contado con el factor cansancio y haber tenido que rendirme antes de lo que esperaba. Pero creo que la marcha zombie ha ido bien, y es probable que entonces la repitan para el año (esta ya era la segunda edición), y para entonces ya participaré.

2 de octubre de 2012

Diario 41

Yo venía a contar qué planes tenía para el 29, que tenía muchos; y lo que hice al final, que fueron unos pocos menos. Nuestro granito de arena a la EuroSteamCon, la marcha zombie, el concierto de Gauntlet... cosas que quería contar en el blog porque lo pasé muy bien y quería que fuese una de esas entradas que leeré en un par de años y disfrutaré.
Pero soy incapaz. No puedo escribir sobre pasarlo bien, sobre lo que pasó el 29 de septiembre, porque, aunque sea 1 de octubre (2 ya que pasan de las 12 de la noche) ese día queda muy lejos ya. Han pasado muchas cosas, o demasiado pocas, y todo es diferente a como lo era antes.
No voy a entrar en detalles. Dentro de unos meses, si vuelvo a leer esta entrada, recordaré qué pasó. Recordaré vivir sonriendo durante tres días, quién causó esas sonrisas, lo que hablamos, lo que hice, lo que hizo, y eso no hace falta explicarlo aquí. Recordaré que fueron días intensos, bonitos, llenos de pensamientos positivos, aunque un poco lejanos, de planes que no se fraguarán y de una ilusión que ahora duele.
Porque como es demasiado habitual, me he olvidado de no ilusionarme por nada. Desde el principio me decía que era tonta, muy tonta, que no debía implicarme, que no me dejase llevar. Que lo que estaba haciendo y sintiendo era imposible y una idiotez, que iba a acabar mal. Por momentos parecía que estaba equivocada. Parecía que por una vez las cosas salían bien.
Me dejé llevar, y llevo ya 48 horas que solo quiero salir de mi cuerpo, o borrar esta semana pasada, y que se acabe todo. Como suponía, ha acabado todo. Mucho antes de lo que esperaba, y sin haber podido disfrutar un poco más, pero está acabado. Como es habitual, ha llegado alguien mejor que yo, ha acaparado la atención mejor que yo, y de nuevo se forman grupos en los que se conversa... dándome la espalda. De nuevo estoy fuera, de nuevo me siento una molestia. No quiero escribir, no quiero participar, porque en el fondo sé que yo ya he cumplido, que no tengo nada más por hacer y que intentando seguir como estos días pasados solamente molesto.
Me siento sola. De nuevo, conozco a alguien, a alguien que vale la pena de verdad. Cuando las cosas empiezan a cuajar llega alguien nuevo, que acapara toda su atención, y yo me quedo mirando, desde lejos. Sola. Sintiéndome una molestia. Sintiéndome mal y egoísta por querer mantener lo que había pasado los días anteriores. Sintiéndome egoísta al sentirme mal y querer un poco de atención, cuando en todo este tiempo me he desvivido y he hecho cosas por esa persona porque estaba pasando por algo parecido.
De nuevo, vuelvo a sentir que me usan. Que tengo un papel, y que cuando está cumplido, no me necesitan más y se deshacen de mí. Ayudar en clase, entretener una tarde, enseñar una cosa, distraerse una noche. Cuando mi función está cumplida vuelvo a verme sola, sin saber qué hacer, ni qué decir.
He malinterpretado todo. Una voz dentro de mí decía que fuese con cuidado, que estaba pidiendo un imposible, y que no debía ilusionarme. Otra se encargó de leer entre líneas lo que no estaba escrito, de hacerse ilusiones, de imaginar, de buscar maneras de viajar. Incluso se vio dentro de un concierto gritando a su lado, o despertando por la mañana. Lo he malinterpretado todo, y soy la idiota de la historia.

Yo solo quería ayudar a un amigo. Luego, solamente quería una sonrisa suya. La mía vino con ella. Y ahora... ahora solo quiero volver a hace una semana. Cuando él no era más que unas letras conocidas, una risa espontánea, un comentario simpático o ininteligible. No cuando era dolor, y otra historia que pudo ser... pero no fue.
Ahora solo quiero silencio. Silencio, mi cama, con mis sábanas calientes y dormir.