5 de noviembre de 2011

Harry Potter y el Cáliz de Fuego

No es la primera vez que leo Harry Potter y el cáliz de fuego, de JK Rowling. Ni la segunda, ni la tercera. Y no me canso del libro, ni de los personajes, que, con cada libro, me gustan todavía más. Hace más de 10 años que cayeron a la vez en mis manos Harry Potter y la piedra filosofal y Harry Potter y la cámara de los secretos. No me dieron mucha confianza porque la portada no me gustaba demasiado, y el título tampoco me llamaba. Pero tras dos capítulos del primero de los libros mi opinión cambió por completo, y disfruté de la historia hasta los últimos momentos de la última película, que salió hace unos meses.
De películas y libros hablaré más adelante y con más fundamento, sobre todo porque estoy cursando una asignatura en la que es esto lo que hacemos: leer fragmento, ver escena, comentar. Tras varios meses y haberme tragado diferentes artículos o manuales supongo que seré capaz de explicar de una manera un poco más clara y convencida que los libros tienen unas posibilidades narrativas y las películas otras; no son ni mejores ni peores, pero son diferentes. Así que de momento no voy a entrar en el tema libros-películas.
El caso es que este verano, entre las lecturas por placer que me mandé hacer, se coló, sin ninguna razón más que “me apetece volver a leerlo” este libro. Sin tocar ninguno de los tres anteriores, y sin seguir con el resto a partir de ahora. Simplemente quería volver a tener contacto con Howgarts otra vez. Y lo he disfrutado en las casi 600 páginas que dura el libro.

Sinopsis
A estas alturas de expansión del mundo Harry Potter, me atrevería a decir que todos sabemos quién es el Niño que Sobrevivió. Sin explayarme en quién es él, solamente diré que Harry se encuentra en su 4º años en Howgarts, donde se celebra por primera vez en muchos años el Torneo de los Tres Magos. Este torneo junta a tres de las escuelas de magia más importantes del mundo (Howgarts, Beauxbautons y Durmstrang), que competirán, a través de un campeón de cada casa, en un torneo que pondrá a prueba la valentía, el ingenio y el valor de cada colegio. El campeón que representa a cada colegio es elegido por el Cáliz de fuego (he ahí el título del libro), y una vez elegido, no puede echarse atrás.
Pero algo falla, y en vez de salir tres nombres del Cáliz, salen cuatro. El cuarto nombre, el que designa al cuarto campeón sin colegio, es Harry Potter.
El curso aparece marcado por la presencia de las tres pruebas del Torneo, y la preparación para éstas que tiene que llevar a cabo Harry. Pero el libro no se limita a eso, porque además del Torneo de los tres magos el libro entra en los mundiales de Quidditch, incluso antes de que empiece el curso; nos presenta a nuevos personajes como Rita Skeeter, Bartemious Crouch, Ludo Bagman, Cho Chang, Ojoloco Moody, y más, que tendrán importancia a lo largo de todo el libro.

Valoración
Harry Potter es magia. Y con esto no me refiero a la magia que hacen dentro de Hogwarts, si no esa sensación que tienes cuando estás leyendo de realmente pertenecer a Hogwarts, a conocer a los personajes, a vivir con ellos lo que estás leyendo. Realmente estás dentro del castillo, con los fantasmas, Peeves, los profesores y el monstruo del lago. Es algo que no se ha podido transmitir en las películas y que creo que hace que nos gusten tanto estos libros. Rowling sabe incluir al lector dentro de la historia, a sentirse arropado. Recuerdo estar leyendo cuando Harry va con el huevo del dragón al lavabo de los prefectos y se encuentra con Myrtle la Llorona. Cómo va abriendo los grifos, cómo la piscina de llena de pompas... sientes el calor y la calidez de un baño caliente, con el cuarto de baño lleno de vapor.
Leer a Harry Potter es más que leer las aventuras de un chico que, en el fondo, se libra de todas por los pelos y por casualidad. Es sentirte dentro de su mundo, es conocer a los personajes de los cuadros (aunque no es de este libro, ¡quién no se acuerda de Sir Cadogan!), los pasillos del castillo, los profesores y los terrenos del colegio. Lo que hacen Harry y los personajes principales también es interesante, pero en el fondo es una excusa para conseguir entrar en ese mundo que Rowling recreó a lo largo de 7 libros.
Harry nos va haciendo una visita guiada, desde los ojos de un casi extraño, como los lectores, al interior de ese mundo. Desde el primer libro y el descubrimiento del callejón Diagon hasta al punto en el que hace dos días me dijeron en Twitter “probé con finite incantatem pero no funciona”. En este cuarto libro de la serie conocemos mejor a los dragones, a los gigantes, a qué pasa cuando mezclas especies (los excregutos), pero también re-conocemos a las sirenas sin seguir la tradición a la que estamos acostumbrados. Ya tenemos la edad suficiente para conocer las maldiciones imperdonables, qué son los mortífagos, qué es la marca tenebrosa y a aceptar que Voldemort volverá.
Además, ahora que sabemos cómo acaba la historia, tanto la de este libro como la de los 7 libros, podemos disfrutar de las pequeñas pistas que fue dejando Rowling sobre el futuro de la saga. La más importante que se me ocurre ahora sería el cementerio en el que aparece Harry tras tocar la Copa. En los últimos libros volverá a ese sitio, y en los siguientes libros verá que ese cementerio en concreto es más importante de lo que en este libro intuimos.
Hay muchas maneras de decir qué significa Harry Potter. Mi visión es ésta: es adentrarse dentro de un mundo de magia que Rowling ha creado a partir de una tradición posterior muy bien documentada junto algo de imaginación personal. Para mí, es un mundo mágico que encanta por la mezcla de modernidad con la tradición brujeril más clásica: las varitas, las chimeneas, las lechuzas mensajeras, los bailes, los fantasmas, los dragones, los castillos, los bosques misteriosos... que se juntan con cuadros que hablan, con cartas vociferadoras, los cotilleos, el mundo muggle y lo raros que son para los magos, con sus coches y teléfonos y televisiones. Para mí, Harry Potter es un mundo de ilusión mezclado con el mundo en el que vivimos ahora. La existencia de Hogwarts no niega la existencia de un mundo muggle, que es quizás lo más encantador de todos. Estoy segura de que hay una pared en King’s Cross desgastada de que la gente se choque contra ella “por si acaso”.
Hay otra gente que dice que Harry Potter es una historia de aventuras. Que a Harry se le plantean una serie de peligros a los que tiene que prepararse y que somos testigos de sus avances y de su proceso de aprendizaje. Otra gente sostiene que Harry Potter es una historia sobre la amistad y la importancia de los amigos; otra incluso dice que Harry Potter es la lucha del bien con el mal. Yo creo que es un poco de todo eso, pero insertado en ese mundo mágico que nos atrapa. No conozco a nadie que haya leído los libros y no le hayan gustado. Quizás las películas no te gusten, puede que no te llame la temática para leer los libros, pero una vez han conocido a los fantasmas del castillo, a los cuadros, a las contraseñas, a las salas comunes... no conozco a nadie que tras internarse en ese mundo mágico no le haya gustado. Ni niños ni adultos.
Hacía años que no cogía ninguno de sus libros, quizás desde que acabé de leer el último que salió. Pero es que tras todo este tiempo, me sigue gustando como me gustó el primer día.

Valoración
9 de 10

1 comentario:

La Petite Poupée dijo...

Secundo tu comentario: no conozco a nadie que haya leído a Harry Potter y no le guste. Eso es magia y Rowling se merece más de un aplauso por ello.

También me estoy leyendo este, y pienso seguir releyendo la saga hasta acabarla, a ser posible antes de fin de año :) Ya te contaré xDDD

Un besazo^^