11 de noviembre de 2011

Destino, karma, o cualquier otra cosa

Esta semana he tenido una lección de karma, o ha sido cosa del destino, o cualquier cualquier otra fuerza cósmica que te hace tragarte tus palabras para darte una lección. Aún no me creo que me haya pasado esto, y no sé cómo voy a escapar, aunque mejor dicho, escapar no puedo: sobrevivir.
A quien me conozca un poco literariamente, seguro que le ha llamado la atención que, pese a estar acabando Hispánicas, nunca me leí el Quijote, y no tengo intenciones de hacerlo. Sostengo que Cervantes es un autor mediocre, muy, muy sobrevalorado, y el Quijote es un libro interesante, pero también está demasiado sobrevalorado. Una de las tardes más aliviadas y felices que tuve durante 2º de bachillerato fue cuando me di cuenta de que no me lo habían mandado leer ni durante la ESO ni durante el bachillerato, es decir, me había librado de él. Tuvimos que leer algunas Novelas ejemplares, y todas y cada una me parecieron un coñazo.
En 1º de carrera tenía que haberme leído el libro, pero haciendo un par de malabarismos conseguí aprobar, haciendo que me lo había leído, cuando no era así. Me había vuelto a librar, y como en la carrera no repetimos lecturas en las asignaturas obligatorias, esta vez parecía la definitiva (por lo menos hasta las oposiciones).

No me gusta Cervantes. Nunca lo ha hecho. Y que, siendo para mí mediocre, tanta gente lo adore tantísimo (hay hasta diccionarios únicamente de palabras que ha escrito Cervantes, o dicionarios del Quijote) hace que me repele aún más. Porque, dejando aparte que el tío era mala persona y un tío desagradable, que trabajaba para Hacienda embargando las cabras a los pobres campesinos que no podían pagarle al señor de turno, para mí, es un escritor mediocre. El ideal de hombre en la época que vive Cervantes era un señor que hacía de todo: era noble, sabía ir a la guerra, y además, tenía aptitudes literarias. Y como todavía no había autores especializados en ningún género, o por lo menos la mayoría de ellos, quien escribía letras, las escribía en todas las formas.
Cervantes, además del Quijote como novela, escribió teatro y poesía. Pero eso no lo cuentan en clase, porque es bastante malo en esos dos géneros. En teatro escribió entremeses, unas pequeñas piezas que se representaban entre actos de obras mayores, mientras cambiaban decorados y así. Son siempre obras cómicas y absurdas, que se aprovechan mucho de los equívocos y el humor absurdo o escatológico. Cervantes escribió unos cuantos de estos, y, bueno, siendo un género sencillo como es, digamos que no se luce demasiado.
Además, escribió poesía. Esta ni siquiera me la han dado a leer en clase, nos comentan que lo hizo y nada más. Si fuera bueno nos lo nombrarían siquiera con el resto de poetas, pero ni siquiera. Hay gente que prefiere obviar esta faceta suya. Supongo que alguna poesía suya habrá editada por ahí, pero no creo que sea fácil de encontrar más allá de internet.
Por el contrario, en su mismo contexto histórico, aunque un par de miles de kilómetros de separación, tenemos a Shakespeare. Miguel y Shakespeare murieron el mismo día del mismo año, viven los dos dentro del mismo ideal de hombre renacentista, con prácticamente la misma teoría estética. Y ahí tenemos a Romeo y Julieta, Hamlet, El rey Lear, Noche de Reyes, etc, etc. En clase también he dado poesía de Shakespeare, y gente de Filología Inglesa me dijo que lo dan junto a los grandes poetas de ese siglo. En cuanto a narrativa estoy más perdida, pero supongo que también ha hecho (esto es un blog informal y no voy a buscar bibliografía ni información para contrastar esto xD).
Hace unos años que digo que el 23 de abril es el día del libro porque se celebra que Cervantes no pudo volver a escribir ninguna basura más. La gente me riñe porque, incomprensiblemente, este tío es querido en el país, pero yo estoy convencida.

El curso pasado, alguna gente de mi clase cogió una asignatura, Cuestiones de Literatura del siglo XVI, que resultó ser un curso monográfico sobre Cervantes. Yo pasé de ella, me espantaba la idea simplemente de tener que leerme el Quijote, como para más pasar cuatro meses hablando solamente de él. Sin embargo, también cogieron Cuestiones de Literatura del siglo XVII, que iba sobre teatro, con Lope de Vega y más gente, y esa sí parecía interesante.
Este año se cambiaron los profesores que iban a dar estas asignaturas. Una de ellas quedaba sin docencia, nadie más quería hacerse cargo de ella, y la otra pasaba a otra profesora. Una profesora vieja conocida de este blog, donde más de una vez he alabado su capacidad para dar clase y su completa objetividad en cuanto al trato con los alumnos y el evitar favoritismos; no iba a coger esa asignatura ni loca. Esa profesora, al empezar septiembre, en los exámenes, se puso de baja para todo el cuatrimestre. Ya habían cambiado horarios de todos los profesores para poder dar esa asignatura, y nos mandaron mails desde los profesores diciéndonos que aunque estaba ofertada, no se iba a dar la asignatura.
Tres días antes de que acabase el período de matrícula, cuando yo me estaba peleando con los créditos y viendo que tendría que tragar y hacer Cuestiones de Semántica o alguna cosa rara así, nos llega otro mail diciendo que al final encontraron gente para esa asignatura y se va a dar. Miro el programa aprobado para el curso, veo que hay cosas de teatro y que puede estar bien, y me matriculo.
Por diferentes causas, no pude asistir a esa clase durante dos semanas (una vez no se sabía que se daba, otro día fue festivo, el siguiente esperé en clase pero no vino la profesora, y el siguiente no fui a clase porque nos había reventado la tubería y estaba esperando al fontanero xD), y este martes pasado, por fin, pude. Hablé con la profesora para ver qué tenía que hacer, y entre festivos y tal, solamente habían dado un día. Habían dejado un lote de fotocopias en reprografía e iban a hablar de ellas en clase, que me las leyese.
El primer capítulo se llamaba “Cervantes y la teoría literaria de su tiempo”. Es un capítulo de introducción, no tiene por qué ser sobre Cervantes, podía ser una panorámica de la estética de ese momento. Pero así como empecé a leer, vi que no era así. Los tres siguientes artículos iban más o menos sobre lo mismo.
A estas alturas, seguro que ya os imagináis en qué asignatura que no quería ni tocar me matriculé sin darme cuenta.

Tiene que ser el karma. También le debe caer bien Cervantes y no le gusta que ande diciendo que es un tío mediocre, que sus obras apestan y que todo lo que toca está sobrevalorado. Me ha colocado en un sitio donde voy a tener que, por lo menos, fingir que me gusta. Y tendré que leerme el Quijote, sacando tiempo de dónde pueda. Y posiblemente las Novelas ejemplares, para luego hacer un trabajo final de curso de unas 30 páginas sobre algún aspecto que esté más que tratado entre los “académicos”.
No voy a cambiar la matrícula porque estamos casi a mitad de noviembre y el resto de asignaturas optativas apestan todavía más. Tendré que tragar, y pensar que lo que aprenda aquí es camino andado luego en las oposiciones, que seguro que este señor también les gusta a ellos.

Mañana a ver si cuento por qué, a pesar de esto, ayer fue una de las tardes más felices desde... el 13 de septiembre o algo así. Por si alguien no estuvo leyendo mis momentos de crisis en Twitter, puede ir al registro de entradas del blog y ver qué pasó en septiembre para que estuviese tan feliz. Iba a dar la pista de que tiene que ver con la música, pero en mí, eso no es una pista, es una obviedad.
Saludôs, y hasta mañana :D

1 comentario:

La Petite Poupée dijo...

Yo lo sé, yo lo sé!!! xDDDD

Pues nada, mujer, mucho ánimo y que te sea leve el Quijote y Cervantes :)

Un besazo^^