6 de abril de 2012

A mi yo de 15 años

Con el paso del tiempo he acabado por entender lo que decían los mayores de “cuando seas mayor lo entenderás, ahora no”. Cuando lo digo me siento muy vieja, sobre todo cuando le pido paciencia a gente más joven que yo, pero creo que tiene toda la razón del mundo.
Hace unos años me metí (por cabezona) en una discusión en Tuenti con un grupo de chavales menores de edad que querían juntar firmas para cambiar la legislación para poder entrar a salas de conciertos y no perderse conciertos. Yo les decía que tuviesen un poco de paciencia, que los 18 llegan muy pronto, y que si esperan un poco y tienen interés, acabarán viendo en directo a quienes quieran ver. No en tres meses, a lo mejor tendrían que esperar 3 ó 4 años, pero se haría el concierto y podrían ir a él sin problemas de edad, legislación, alcohol, horas, etc. Sobre todo me daba rabia porque bastantes de esos chavales eran de Madrid, donde todos los grupos que vienen de gira paran (o prácticamente todos); si fuesen de ciudades o pueblos donde se hacen menos cosas, podría entender la prisa y la sensación de “ahora o nunca”.
Hace tiempo de eso (creo que cuando hablé con ellos tendría yo unos 19 años), pero sigo convencida de lo que les dije. Con paciencia, moviéndose algo, y si no eres de Madrid o Barcelona, sin tener miedo a desplazarte algunos kilómetros, acabarás viendo a quien quieras ver. Quién me iba a decir a mí, hace 12 meses, que durante el verano podría ver a Iron Maiden, o a Twisted Sister, o quién me iba a decir hace 2 años que a estas alturas habría visto 3 veces a Sôber. Moviéndome un poco, en su día conseguí ver a Hora Zulu y Berri Txarrak. También a Turisas, o La Fuga, Arch Enemy (y que en unos meses repetiré), y, oh, por Dios, Rammstein o Slipknot y Machine Head. Quién me iba a decir que con un poco de paciencia podría ir a todos esos conciertos (y los que me quedan).
Todos los grupos que dije antes son grupos que conocí cuando era menor de edad, cuando no podía acceder a los conciertos, por edad o por posibilidades de desplazamiento. Con el tiempo, han ido cayendo. Y los que seguirán viniendo y a los que iré.

Todo esto viene, como siempre, por algo. Y es que mi yo de 15 años me lleva dando patadas desde dentro desde ayer por la mañana. Como cada mañana, desperté, actualicé Twitter en el móvil mientras no me despejaba, y uno de los primeros mensajes en leer fue el de Seb Lefebvre, guitarrista de Simple Plan, diciendo algo de “hoy tenemos confirmados tres conciertos más en España, además de otro en Suecia y blablablá”. Hace unas semanas vinieron a España, tocaron en Madrid y Barcelona con entradas agotadas semanas antes de cada concierto, y se ve que decidieron que podría salir rentable volver. Dormida, cruzando los dedos, me metí en su página web. Las nuevas fechas de España serían Valencia, Bilbao y Coruña. CHANCHANCHANCHAN En realidad sería Santiago porque el concierto será en la Capitol, pero SIMPLE PLAN VIENEN A SANTIAGO.
¿Ves, yo de 15 años, cómo al final podrías ir a un concierto suyo? Y además no solamente eso, si no que no tendrás que ir a Madrid ni a Barcelona a un estadio, como cuando estaban promocionando el Still not getting any y cuando estaban dando el pelotazo, cuando salían en la radio y en la MTV. No, en la Capitol, una de las mejores salas de conciertos del país (según la Rolling Stone), en un sitio donde extiendes la mano y Seb te toca, en un sitio que en cuanto a música, es casi tu casa. Donde, además, si quisieras, conseguirías acreditación de prensa y estarías literalmente a sus pies para sacarles las fotos que quisieras. Y un sitio tan pequeño y familiar que además de ir a darte un concierto semi privado, es muy probable que luego salgan a saludar.

Esperar vale la pena. Un grupo que daba por descartado completamente. Un grupo que son el 50% de mi infancia musical no metalera, un grupo que me hizo reír un montón y llorar un poquito. Un grupo que me ayudó con el inglés y la pronunciación durante cada una de sus canciones, un grupo que siempre me volvieron loca, que me hicieron disfrutar un montón (y que todavía lo hacen). Un grupo que ha llenado estadios, que en un principio solamente iban a pasar por Madrid y Barcelona…
…vale la pena.

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