29 de mayo de 2012

ExpOtaku, días 2 y 3

Venga, que ahora viene lo interesante, como dijo Isa en los comentarios de la otra entrada jajaja Y es que el sábado y el domingo dieron para mucho. También fueron los días más animados, cuando más gente hubo y más actividades se organizaron.

El sábado, de nuevo, a las 8 me sonaba el despertador. Ducha para quitarse el sudor y la sensación de estar llena de polvo del día anterior, y a esperar al coche. No hubo problemas esta vez, aunque llegamos un poco antes de tiempo al recinto, otra vez. No había nada que montar, solamente desplegar los peluches que había guardado bajo una tela, que se hace en 5 minutos. El día empezó bien, con gente desde la mañana, y con actividad en el escenario y en las conferencias desde temprano.
Aunque mientras no abríamos puertas, pero los puestos estaban abiertos o casi, aproveché para darme una vuelta. Saqué las fotos que durante el día no podría sacar a algunos puestos, aproveché para alejarme de la mesa, que me quedaban muchas horas por delante allí encerrada. Mientras estaba sacándole fotos a Kawaii Factory uno de los chicos de la organización se me acercó. Se presentó, y me dijo que era el responsable de la zona lúdica, donde por la tarde haría el taller de haiku, que cualquier cosa que necesitase se la dijese a él, además de pedirle el material. Muy majo el chico, luego se me acercó un par de veces más, tengo un encargo especial que preparle :) (retos, retos!)
Una de las cosas más relevantes del sábado es que vino mi padre, y luego mi hermano, a hacerme una visita. Comimos juntos en el Espacio Coruña, que queda a dos pasos, y luego nos volvimos casi corriendo porque a las 4 yo tenía que dar el taller de haiku. Mi padre dijo que venía para ver cómo me lo montaba y por no dejarme sola, pero sé que en realidad se moría de curiosidad por ver la gente que había allí dentro. Cuando localizó el sitio (primero fue al Coliseo y se encontró con una competición de ballet jajaja) y consiguió entrar, no me saludó directamente; me dijo “¿cuántos de estos querrían vestir así durante todo el año?” y luego ya me saludó. Mi hermano llegó antes de comer, y dijo que no quería entrar, que eso no le gustaba y que fuésemos a comer directamente. Mi padre fue a buscarlo a la puerta y lo metió para adentro, y cuando llegó a mi mesa tampoco me saludó. Directamente me dijo “no sabes qué alivio verte así vestida”, por no ir con cosplay ni ropa rara. Qué majo él. Pero luego bien que pasó el día flipando con algunos cosplays, riéndose cuando reconocía a alguno, y espiando gente con mi cámara.
Cuando volvimos de comer y me fui a dar el haiku, dijo mi hermano que se hacía cargo del puesto. Como estábamos llevando una lista de las cosas que se iban vendiendo, por si vendía algo, le dije que me lo apuntase, y si no sabía qué era, que me lo describiese. Cuando volví, había vendido un cuelgamóviles de un onigiri, y para que os hagáis una idea, me lo describió como “cuelgamóviles blanquito”. Le preguntaron por un domokun de amigurumi que tenía, y le respondió “no tengo ni idea de qué es, todo esto es de mi hermana”. Por lo que estuve viendo, la gente reconoce a Domokun y a Totoro, pero mucha no sabe cómo se llaman, y debieron preguntarle eso. El caso es que mi hermano estaba perdido como un pulpo en un garaje, no pegaba ni con cola, pero se lo pasó bien, que se le notaba.
Yo esperaba llegar al taller de haiku, esperar 10 minutos sola en la mesa, y luego volverme al decidir que no había nadie. Sin embargo, vinieron a buscarme a mí antes de que me diese tiempo a ir. Justo antes de irme de la mesa volqué por patosa el expositor de los colgantes, tirándolos todos, y los estaba colocando para dejárselos listos a mi hermano cuando vinieron preguntando por mí. Primero, el chico que organizaba la zona lúdica que me había venido a saludar por la mañana para decirme que se tenía que ir y que quedaba al cargo una chica, y luego, un par de chicas que querían participar.
Cuando llegué, ya casi me estaban esperando. Había una señora, las chicas que habían venido preguntando antes, y al poco tiempo vinieron un par de personas más. Empezamos con ronda de presentaciones para ir conociéndonos y cogiendo confianza (tenía la intención de que luego escribiesen algo para poder leerlo y comentarlo entre todos), y cuando no había terminado yo empezaron en el escenario, a pocos metros, con el concurso de karaoke. Rápidamente pensé en otros lugares con mesas en las que estar cómodos, y al otro lado del recinto, aunque también molestaría el ruido, estaba vacía la zona de conferencias. Corrí a preguntarle al responsable de esa zona si había algo previsto, y me dijo que teníamos una hora para hacer lo que quisiéramos. Y para allá nos fuimos.
Siguiendo con las presentaciones, recuerdo que vinieron 5 personas. Una de las chicas que habían venido a preguntar, un chico que quedó trastornado al leer el primer haiku, la señora, y dos personas más, bastante vergonzosas y a las que me costó arrancarles algo. La señora me dijo algo que me dio mucha presión y me honró a la vez: había venido solamente por el taller. Se desplazó (ni siquiera es de Coruña ciudad) a propósito y pagó la entrada apropósito para venir a escucharme. Además, tenía experiencia en el haiku, aunque hacía tiempo que no lo tocaba. Y yo, que estoy verde en haiku, aunque algo he leído y me estoy dando bastante a los microrrelatos occidentales, tengo la cara de declararme moderadora de un taller.
Tras las presentaciones les hice una pequeña introducción teórica, sobre qué se entiende por haiku y cuál es la esencia que lo hace ser especial. Me alivió ver que la señora asentía, que ellos iban entendiendo, y también voy a decirlo, creo que me salió bastante bonito. También les llevé unos libros, de diferentes tipos, ilustrados o no, de los grandes haijines (señores que escriben haiku) o de amateurs, con algunos haikus seleccionados. Empezamos a leer algunos, a analizarlos un poco por encima, a aprender a leerlos (unir las imágenes que los componen sobre todo, a hacer crecer el sentido del haiku a partir de esas imágenes), y luego propuse que escribiesen algo. Y escribieron, algunos cosas muy bonitas.
Salí muy contenta de la clase. Ellos creo que también, a pesar de las incomodidades que sufrimos por el ruido y la localización. Quedamos en que estábamos interesados en repetirlo, con tranquilidad, en algún sitio mejor, dentro de un tiempo. Me dieron sus mails, para avisarles cuando hubiese algo en marcha. Ellos, dentro de esos problemas, parecían satisfechos e interesados, parecía que habían sacado algo de provecho de esa escasa hora que estuvimos juntos. Y con eso, yo me doy por satisfecha, y más que satisfecha. Mis expectativas era que no viniese nadie, y en caso de que así fuera, que no se animasen a escribir o a comentar. Pasó todo lo contrario, así que fue mucho mejor de lo que esperaba xD
Además, me llevé una sorpresa, algo que no esperaba para nada. Se liga en los salones del manga. No me refiero a las tonterías de "abrazos gratis". Digo que al acabar el taller, estábamos algunos hablando de volver a reunirnos, y hubo un chico que me llamó la atención por su lenguaje no verbal. Lo que veo cada vez que se me acerca un chico (que no están siendo pocos, dicho de paso y ya que mi abuela no está cerca xD): se acerca mucho, mira muy atentamente, habla con frases cortas... como estábamos liados hablando de volver a quedar y él no es de Coruña, por lo que el tema no le afectaba mucho, me dijo que se iba con un amigo y pasaría a visitarme a la mesa e un rato. Y luego volvió. Volví a notar lo mismo de antes, aunque a la hora de mantener contacto hizo incapié en saber si el mail que tenemos en las tarjetas lo leo solo yo o alguien más. De momento, y estamos a martes al mediodía, no me ha enviado nada.
Me hace gracia haber ligado dando una clase, en un salón así. En un sitio, como dijo mi hermano "ellas tienen puesto un escudo antichicos, y ellos un escudo antichicas". Donde, por lo que vi estos años, la gente va a pasarlo bien y a estar a su aire, no a andar pendiente de nadie más. En fin. Ya os hablaré de La Profecía otro día.
Por el resto del sábado, fue una locura. Hubo un montón de gente (me dijeron que 7000 personas), y mucha gente se pasó por la mesa a algo más que cotillear. Varios me preguntaron por la masterclass del día anterior, algunos me preguntaron por el fimo, otros por cómo hacer algo concreto... tuve charla para rato. Cerca de las 7 tanto mi padre como mi hermano se fueron, y me volví a quedar “sola”, porque hasta pasadas las 10 no hubo manera de echar a la gente del recinto y no cerramos.
Tuvimos entonces todos los expositores un pequeño problema con la organización, lo que retrasó aún más que nos volviésemos para casa (y con Eurovisión en marcha :( ), pero lo solucionamos cordial y rápidamente. En ese sentido, no hay manera de expresar todo lo bien que me siento con la organización y con la respuesta que tuvieron a nuestra protesta, que quedó en solamente una protesta. Y luego nos dio para cotillear durante mucho tiempo en la puerta, aunque teníamos cansancio y frío.
Si tengo que ser sincera, a mí la protesta esa no me motivaba en un principio. Me uní a ella porque, aunque a mí no me fuese a afectar, a otra gente que estaba allí sí. Aunque quede muy belenestebaniano, yo estoy con la organización a muerte (quizás exagero xD), he visto crecer este evento desde cuando aún no tenían ni recinto ni fecha asignados, y la protesta estaba bastante exagerada por un par de personas exageradas. En caso de no haber acabado cordialmente, probablemente me hubiese desmarcado de los exagerados llamándoles exagerados y poniéndome claramente de parte de la organización. No hizo falta, por suerte.
Cuando llegué al piso estaban empezando las votaciones de Eurovisión, y aunque no estaba tan cansada como el día anterior, era muy tarde ya. Me dio tiempo a ver las votaciones, a cotillear algo con Iris, y meterme en cama.

Y el domingo, ya acostumbrada a mi rutina, me volví a despertar a las 8. Ducha, vestirse, comida de cobaya para todo el día, y a atacar la última jornada de Expotaku, con ganas. Tendría tiempo de sobra porque no tenía ninguna actividad que hacer, a ver si conseguía ganchillar algo por fin. El domingo fue un día raro. Durante la mañana estuvo paradísimo, aunque la gente con cosplay entrase gratis. Hasta casi a media tarde tuvo la cantidad de gente que durante el viernes, y de las 6 en adelante dio un subidón de asistencia importante. Y lo más curioso, es que toda esa gente que vino a esa hora, pocos eran chavales o frikis. Padres con cochecitos, abuelas con nietos, y un montón de parejas o pequeños grupos de amigos de veintitantos-treinta años que no tenían pinta de haber visto más anime que algo de Shin Chan en la tele, quizás algo de ciencia ficción o Star Wars cuando se estrenaron las películas.
Aproveché que la mañana de domingo estaba tranquila para volver a dar una vuelta por el lugar. Estuve cotilleando al Baúl, a ver qué cosas de terror había traído, y también a un par de tiendas de cómics que tenían alguna cosa interesante. Me detuve en Endo Books para preguntar si había traído algo de El Zorro Rojo, y estuve hablando con el chico que lo lleva y con Selene, que la conocía solamente de leerla por internet, y me pareció bastante maja (no con cualquiera me pongo a criticar y a cotillar de buenas a primeras xD). Y en esas estábamos cuando el chico de la zona lúdica vino a secuestrarme para acabar de concretar el encargo de amigurumi, a lo que se sumó un gorro que tengo ganas de probar (aprendo a hacer cosas porque me obligan los encargos, soy demasiado cómoda). Allí una chica me hizo un dibujo de cómo sería el amigurumi, el tamaño y colores y esas cosas. Lo vi muy factible, les di un presupuesto con el que estuvieron conformes y así como ponga algo de orden en mi habitación y recupere las agujas me pongo con él.
Y me volví a la mesa, a dar por iniciado el domingo. Fue un día lento, con poca gente, como dije, hasta la media tarde. Lo más interesante que pasó en esas horas medio muertas fue que pusieron a los chavales a hacer yinkanas, y pasaron como unos 10 preguntándome si participaba en la de Death Note. Además, el chico de la zona lúdica de nuevo vino a hacerme un par de visitas para dejarme pokemons para que los “entrenadores” los encontrasen.
La tarde fue más animada, con más gente que pasaba preguntando por el amigurumi, el domingo más por libros concretos para empezar, o libros sencillos de entender. Algunos me dieron un poco de charla, y la tarde sí se pasó rápido.
De nuevo, cerramos más tarde de lo esperado. A las 8 y media, cuando aún quedaba gente dentro, empecé a recoger, y a las 9 pico estábamos llevando mis cajas y las de Ana para su coche, tras un rato de cotilleos y risas con una amiga suya y el novio.
Me hubiera gustado quedarme a las despedidas y a los agradecimientos, ver a algunos llorar y estar ahí agradeciéndole a los chicos haberlo montado todo, pero Ana estaba agotada, no está tan relacionada con ellos y yo no iba a decirle que se quedase si no quería.

Cuando llegué a mi habitación me dolían la espalda, los pies y todo así en general. Dejé las cosas en medio de la habitación, que luego fui ordenando en una esquina poco a poco, para hacerme cancha. Al principio no estaba muy cansada, pero luego fui cayendo en picado. Aún ahora, la noche del lunes, está esto hecho un zoológico. Hoy me lo tomé de descanso, aunque fui a clase por la mañana, pero no hice muchas cosas productivas durante el día. Mañana iré a clase mañana y tarde, y luego le daré caña a la habitación.

Ya hice la “crónica oficial” para el blog de Enemy Dolls, así que no voy a repetir lo agradecida que estoy con la gente, con los participantes en las actividades, ni con la organización. Sí estoy muy contenta con cómo salieron las cosas. Económicamente no me voy a quejar, aunque hice cálculos por encima; cuando vuelva Iris a Coruña los haremos en serio y ya haré cuentas de si repuse solamente lo gastado en material a lo largo del año o también le saqué algún pequeño beneficio (que volverá para lanas, ojos o cualquier cosa así, lo estoy viendo xD).

A ver qué dicen los de la organización sobre el balance general del evento. Yo creo que muy bien, pero son ellos los que llevan la taquilla y saben si sale rentable o no. Porque ahora estoy cansada y el de este año está muy reciente, pero quiero volver el próximo año. Cuando antes escribí lo de “cada año un poco más” ya puse la cabeza a funcionar para ver qué podemos hacer el próximo año de “un poco más”.
Pero con calma. Nos queda de momento un año por delante, y en menos de dos meses intentaremos estar en el mercado medieval de nuestro pueblo. No salimos de una y nos metemos en otra. Iris está haciendo planes para septiembre (dice que Expotaku Gijón y Japan Weekend de Madrid, yo le digo que a los dos, que están consecutivos, no vamos), aunque queda tiempo para eso.

Ahora tocan exámenes. Voy atrasada con algunos trabajos que quiero sacarme de encima cuanto antes, y pronto tendré que ponerme a estudiar en serio para los exámenes. En un mes justo (es 29) ya no tendré que volver a este piso nunca más, estaré durmiendo en mi cama agotada por San Pedro, apestando a humo a pesar de las duchas, y con unos meses de algo más de tranquilidad por delante. Casa, verano, días buenos, fotografía, y alguna visita a Coruña, además de los festivales... tan cerca.

En la siguiente entrada, fotos, que aún tengo algunas que editar.

1 comentario:

La Petite Poupée dijo...

Los salones es que agotan porque no paras :) Me alegro de que haya ido tan bien la cosa ^^

¡Besos!