21 de agosto de 2011

Brincadeira Festival

Este fin de semana pasado hice la que espero que sea mi última excursión este verano. Dentro del período del vcurso, a mediados de septiembre tengo planeada otra panzada de kilómetros. Pero todo a su tiempo, quedan muchos detalles por limar todavía :D
David y yo nos escapamos el fin de semana del 11 a Ordes (A Coruña) a estar en el Brincadeira. Un festival de música como no había estado antes, que combina a partes casi iguales ska, rock y metal con house. Ningún grupo que me volviese loca iba a tocar, pero a lo largo del fin de semana (de jueves a sábado, casi amanecer del domingo) iban a aparecer varios grupos que quería ver en directo. Más en concreto, Boikot, Obús, Rosendo (aunque ya lo vi hace varios años), Habeas Corpus, Skarallaos, Dios ke te crew, Ruxe Ruxe, Trashtucada, Kästoma… y los míticos Europe y Locomía.

La fiesta empezaba el jueves cerca de las 6 de la tarde. Cogí un bus a las 11 y pico de la mañana en mi casa, cerca de la 1 llegué a Coruña, y enlacé, ya con David, en otro autobús a Ordes. La zona de acampada había abierto esa misma mañana, pero ya había mucha gente acampada. Alguna tan preparada que se llevaron toldos, mesas, camping-gas y platos para poder cocinar como en casa. Qué envidia, y nosotros cargando con los sacos, y como lujo, las esterillas.
Como mi tienda está próxima a jubilarse, pesa medio quintal y es demasiado grande para solamente dos, David compró hace un par de semanas una de las quechua. Para dos personas, la mítica 2’’, pero un poco más grande y con ventilación extra (me gusta tener la tienda ventilada sin tener que dejar pasar todos los mosquitos, manías que tengo xD).

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La ubicación, tanto de la zona de acampada, como de la zona de conciertos y su alrededor, perfecta, preciosa. Aprovecharon que el pueblo estaba lindando literalmente con el monte para hacer un paseo bajo los carballos (robles) y el río que baja por allí. Mesas de merienda, bancos al lado del río, puentes, hierba para tumbarse al lado del río, caminitos para caminar por el monte, y hasta una caseta con patos. A la derecha del río estaba la zona de acampada, en pleno monte, y a la izquierda, subiendo un poco, en una tremenda explanada, la zona de conciertos.
Tras “montar” la tienda y comer, fuimos a dar una vuelta por allí.

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Mi hermano, dos o tres días antes de que empezase el festival, decidió ir con un amigo. Ellos fueron por su cuenta, pasando por Santiago en vez de por Coruña (Ordes está a casi medio camino), y llegaron cuando quisieron, con su tienda, con su comida, y montaron cuando llegaron, donde encontraron hueco. Estábamos viendo a Skarallaos, creo, cuando me llamó por teléfono. Habían llegado, tenían la tienda en la segunda subida al camping, por el toldo blanco para arriba. Nosotros estábamos a la derecha del camino, ellos a la izquierda, a la misma altura. Vecinos sin planearlo.

El festival contaba con 2 escenarios, pero el primer día solamente se usó uno. El otro todavía estaban montándolo. En realidad eran tres, el escenario pequeño (bajo una carpa de circo), el escenario grande (el típico escenario de concierto) y una zona de Djs que era un murciélago con la boca abierta, y ahí dentro estaba el Dj con la mesa, altavoces y luces.
El primer día, en el escenario pequeño, fue a medias entre el ska y el metal. Los cuatro primeros grupos que tocaron fueron los ganadores del concurso de maquetas, y la mayor parte de ellos tocaban ska o metal. Luego vinieron A cona yeyé y Zootropa, que si no recuerdo mal, también tiraban para el metal. Trashtucada fueron la fiesta que imaginé que serían, y acabamos tan agotados de su particular mezcla entre ska y metal (a esta gente hay que escucharla, pero sobre todo hay que vivirla) que nos fuimos a dormir.
En el camping la fiesta ya había empezado. Gritos, gente hablando, gente subiendo, bajando, y música de fondo, además de la que venía de la zona de conciertos. Me dormí con Narco de fondo (superad eso xD), me desperté en un par de canciones de Dios ke te Crew, y así como salió el sol, con una música a tope, que venía del camping. Se ve que hay gente que no necesita dormir, y como música en directo de 5 de la tarde a 5 de la mañana le parece poco, se trajo sus altavoces para continuar con la fiesta. Acabé por despertar del todo, no de muy buen humor por el descanso-no-descansado cerca de las 11 de la mañana.
Decidimos que los baños puestos por la organización podrían ser radiactivos, y estando tan cerca del pueblo, casi podíamos ir a desayunar caliente a un bar y aprovecharnos de su agua corriente y baños limpios de esta mañana.
Así lo hicimos, pero hubo más gente que pensó como nosotros, y el baño ya no tenía papel y no quedaban cosas sólidas para desayunar :__

Comimos con tranquilidad unos bocatas junto a mi hermano y su amigo, y tras dormir una siesta mientras los conciertos empezaban abajo (era necesaria tras la noche de sueño incómodo e interrumpido que habíamos tenido todos) fuimos a dar una vuelta. Llegamos a la mitad de la actuación de Familia Caamagno, un grupo con el que lo pasábamos bomba que hacen rock clásico italogalaico. Muy mafiosos y muy coñeros. Luego fui a hablar con ellos, las camisetas me habían encantado y quería saber cómo poder conseguirlas. Me fui sin ellas por falta de stock, pero nos mantenemos en contacto.

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Un tractor abonador regando la zona de conciertos para que se levantase la menor cantidad de polvo possible, APRENDE LAST TOUR.


Les siguieron, en el escenario pequeño, Primitive, que, como suena, son muy brutos. Creo que fue el grupo más extremo que tocó en el fin de semana, gritos, gritos, distorsión. O eso parecía desde fuera, porque estábamos esperando a que empezasen Obús.
Qué decir que no se pueda suponer. Están en su gira de 30 aniversario, y demuestran que siguen teniendo toda la energía que tenían al principio (supongo que no menguaron, más energía que esa desmonta escenarios). Lo pasamos en grande pese a no conocer casi nada del repertorio, y, al contrario que me pasó durante todo el fin de semana en el Sonisphere, no se me hizo corto. No sé cuánto tiempo tocaron ni cuántas canciones, pero no se me hizo ni corto ni largo.

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Antes de salir Rosendo a escenario, le tocaba el turno a un grupo extranjero del que no había escuchado hablar antes, The Grit. Ni siquiera busqué qué tocaban antes de salir de casa, me fié a ciegas. Hablando con una amiga de mi hermano, que es de Ordes y que conocía al grupo me los describió (después de intentar sacarle las palabras con una pala, demasiado alcohol para ejecutar la selección mental de palabras) como “algo parecido a The All-American Rejects”. Pensé que eran un pop-rock juvenil y tipo Mtv y me parecía raro que estuviesen rodeados de otra música tan diferente.
Cuando salieron a escenario y vimos el contrabajo… supe que de pop-rock nada. Hacían un punk-rock más cercano al punk que al rock y con toques de psychobilly, gracias a la ayuda del contrabajo.
Lo pasamos como enanos. Ellos dijeron que era la primera vez que estaban en España, pero se defendieron muy bien, con sus intentos de español y con el público en general. Nos encantaron, acabamos medio bailando pese a no conocer las canciones, riéndonos con ellos, y deseando escuchar más al llegar a casa. Y recomiendo a todo el mundo que los escuche, a mí me encantaron.

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Tras acabar The Grit fuimos caminando hacia adelante poco a poco, porque minutos después subiría Rosendo al escenario. Rosendo fue mi primer concierto, cuando tendría unos 12 años (tengo la entrada demasiado rota como para distinguir el año), y en estos… 9 años no ha cambiado nada. Toca quieto, camina a pasitos, canta quieto, dice “gracias” al acabar la canción, un “buenas noches” de rigor poco antes de acabar, y se acabó el concierto. Vimos parte de la actuación desde la segunda o tercera fila, hasta que una pareja de unos cincuenta años puesta de asaberqué me agobió de estar todo el rato dándome golpes y metiéndome los pelos en los ojos, y David y yo nos fuimos para atrás.
En todo ese tiempo nos habíamos perdido a Canteca de Macao y a Benito Kamelas. Cuando acabó Rosendo nos volvimos a reunir con mi hermano y con su amigo, y fuimos a cenar. Fuera del recinto de conciertos se habían instalado bastantes puestos con plancha, haciendo bocatas de chorizo, churrasco, y demás cosas ricas. Comieron un bocata pequeño cada uno, y al entrar de nuevo en el recinto, compartieron una pizza (tenían una pinta…).
Según lo programado, era el turno de El Vez, un grupo mexicano que tampoco me sonaban de nada y que no investigué. Si los hubiera investigado me hubiera dado cuenta al momento de que la chica enfundada en un corset de cuero, con culotte y un látigo no pertenecía a El Vez. Genitorturers les cambiaron el turno, y se adelantaron a lo que habíamos planeado. Industrial Metal en directo, uno de los pequeños placeres inesperados. Por las caras, solamente nos gustó la música a David y a mí, pero la chica creo que les gustó a todos. Cuando en las pantallas gigantes a los lados del escenario enfocaban al público mostraban a un surtido grupo de babosos mirándole el culo a la señora aquella de parecía que poco a poco iba quitándose la ropa.
Acabaron, para dejar paso, esta vez sí, a El Vez. Cambio de tercio radical, muy radical. Salen primero a escenario tres señores, vestidos de negro elegante, como cualquier músico que va a tocar a una boda. Guitarra, bajo y batería. Salen tras ellos dos chicas/señoras de unos 40 años, vestidas con una camiseta de tiras negra, unos shorts negros, y una torera de… lentejuelas doradas y bien brillantes. Se pone cada una en un lado del escenario, frente a un micrófono, y bailan hortera. Empiezan a tocar, se escuchan los instrumentos, se escuchan a ellas haciendo los coros, y se escucha una voz masculina que no está en el escenario. Poco después sale él. Y Dios nos pille confesados.
El chico/señor salió vestido con un traje/mono de pantalón de campana al estilo Elvis Presley, con cremallera en la parte delantera y cuellos grandes, a juego con las toreras de las coristas. Tremendo es poco. Fueron el punto hortera que había prometido la organización, al viernes. Tocaron versiones de canciones cambiándolas a lo hortera, con ritmos horteras y demás desastres xD Cuando se nos pasó la novedad y la sorpresa nos agotamos de sueño, y de nuevo, David y yo fuimos a dormir antes que mi hermano.
Llegamos a la tienda, y yo poco más recuerdo. Sé que había un montón de ruido de fondo, pero no me importaba. Caí redonda como suponía que pasaría, y hasta el día siguiente a las 10 de la mañana no hubo manera de despertarme. Ruxe Ruxe tocaban a las 4 de la mañana (semejante locura planificar su concierto a esas horas…), y aunque tenía ganas de volver a verlos, no nos dio el cuerpo. También tocaban a esa hora más o menos The Lords of Altamont, unos de los cabezas de cartel, pero no me enteré ni de unos ni de otros. Apenas fui consciente de la nueva rave que se montó en el camping a altas horas de la madrugada (dormir está sobrevalorado), tal era mi estado.
El plan del día siguiente era el mismo. Desayunar en un bar, lavarse por encima, mear a gusto, desayunar caliente, y luego tendríamos que buscarnos la comida. Se me antojó un bocadillo de tortilla de patatas, pero en Ordes eso no existe. Buscamos en varios bares, y ya cansados de buscar, cogimos otros bocatas (yo uno de pollo completo, que además incluía jamón y queso –siempre los pido sin queso porque no me gusta). Volvimos al camping, nos tiramos a la bartola, comimos otra vez juntos, dormimos otra siesta, y luego tiramos para los conciertos. Pero esta vez, en vez de perdernos dos grupos, nos perdimos como cuatro. No soy incombustible xD
Además, fuimos en busca de hielo. Los supermercados del pueblo estaban esquilmados, y un gracioso le dijo a mi hermano y a su amigo que en la gasolinera tenían hielo, y estaba “a un paso”. Puto gracioso, estaba a más de 5km, y digo más porque nos cansamos de caminar, habiendo dejado muy atrás el cartel de salida del pueblo, y sin llegar a ver la gasolinera, le suplicamos a un señor en un bar que nos diese una bolsa de hielo.
Subimos prácticamente para ver a Boikot a las 9 de la noche. David y yo entrábamos en el recinto cuando ponían las luces en marcha y se anunciaba el principio del concierto con una sirena. Mi hermano y su amigo, en plan suicida, se habían colocado en las primeras filas. Querían recibir codazos y restos de pogo, o eso parecía. Parece ser que se libraron de los pogos (había dos a su alrededor) por los pelos.
Con Boikot lo pasamos genial. No sabía que tenían ese toque ska que llevaron durante todo el concierto (los conocía sobre todo por Stop Censura, canción que jamás llegué a pensar que escucharía en directo, y por sorpresa, la tocaron), pero fue muy bien recibido. No se montaron pogos a nuestro alrededor, pero la gente, algo desfasada, a veces se tropieza y te empuja. Flipé cuando vi a un tío bailando a lo loco, dando vueltas sobre una sola pierna mientras daba saltos… y era capaz de liarse un porro mientras. Como si estuviera respirando, como si tu no tuviera que tener el equilibrio en otro mundo ya, se lo lía mientras baila y el meneo que se está metiendo no le afecta.
Cuando acabaron Boikot nos sentamos, agotados pese a casi no haber hecho nada en todo el día, a escuchar a Burning. No había escuchado nada tampoco de ellos, y fueron todo lo contrario a lo que esperaba. Me veía venir un grupo del estilo de Obús, Rosendo… la gente de esas edad. Me encontré con un hard rock tranquilote, con gorgoritos y cosas muy poéticas. No me quedé dormida porque era temprano, pero me aburrieron y se me hicieron un tanto largos.
Cuando iban acabando, se notaba que algo iba a pasar allí dentro. Había gente por todos lados, muchísima gente, mucha bastante emocionada. Y es que tras ellos iban a tocar Europe, sí , los de The Final Countdown. Los míticos Europe, que venían a tocar al lado de nuestra casa. Nos levantamos con algo de antelación, y nos fuimos colando entre la gente hasta llegar a una zona un tanto cercana, pero no aprotujada.
Y empezaron Europe. No me gustaron. Por decirlo de una manera clara. Aburridos, lentos, me cansé de ellos a las dos canciones. Tenía mucha fe en ese concierto, tenía ganas de ver a un grupo tan mítico, quería saltar y disfrutar del concierto. Pero a las dos canciones me empezó a entrar sueño, coincidió con que tocaron Carrie, un medio tiempo (todos eran medios tiempos!) y luego otra balada, y me adormecieron. Hacia el final del concierto, que se hizo interminable, me quedé dormida de pie, unos dos segundos. En un concierto, quedarse dormida. De pie, entre gente que se estaba metiendo pastillas, cuando el grupo se supone que toca algo parecido al heavy metal clásico. Me puso de mala leche. Estoy cansada de ilusionarme por conciertos y que resulten una mierda. Véase Sonisphere. Estoy cansada de esperar mucho de grupos míticos y que a las tres canciones esté deseando que se larguen del escenario porque me aburro por mucho interés que le ponga.
No fui la única con cara de aburrimiento entre el público, no es que sea repelente. Pocos saltaban, y los que tenía delante se estaban metiendo pastillas, así que creo que no cuentan.
Tras un concierto que se hizo eterno, tocaron The Final Countdown (la canción con más ritmo de todo el concierto, con diferencia) y se acabó. Se acabó el aguantar de pie, el esperar a que acabase, el aguantar a los flipaos que tenía delante. Si el concierto de Europe hubiera salido como esperaba, era el momento de agarrarle la mano a David, y salir corriendo para la carpa pequeña, porque Habeas Corpus iban a ser los siguientes. El escenario grande lo iban a heredar Locomía. Pero no tenía ganas de tirar de nadie, nos quedamos allí esperando, mientras gente con abanicos más grandes que yo corrían a las primeras filas. Escuchamos las cuatro o cinco primeras canciones, y, al igual que con El Vez, nos fuimos a dormir.
Caí dormida, a pesar del cabreo, apenas en segundos. Y como la noche anterior, no fui consciente de lo que pasaba a mi alrededor (bueno, sí, sabía que había ruido, pero me la resbalaba todo) hasta la mañana del día siguiente. Despertamos bajo la lluvia. Galicia, nunca cambia. Cuando te olvidas de que el tiempo te puede chafar unos planes, viene para recordarte que nadie está a salvo. Recogimos la tienda a casi la primera aunque estaba húmeda, ayudamos a mi hermano a recoger la suya (nos llevó algo más de tiempo xD) y partimos para el autobús.
Tras esperar un poco, cogimos el bus que va hacia Coruña cerca de las 12 y media, con lo que llegamos poco antes de la 1 y media a Coruña, y a las 2 David y yo estábamos comiendo cerca de su casa. No había ganas ni tiempo de cocinar, y fuimos a probar una pizzería que tiene cerca de casa para ver cómo estaba aquello. Una pizzería que no tiene pizza barbacoa, tiene pizza de lacón con grelos, de queso de Arzúa con jamón serrano, de pulpo á feira, y demás experimentos así. Pedimos una “especial” que tenía, entre otras cosas que seguro que me olvido, tomate, mozarella, champiñones, huevo, pimientos, aceitunas, algo de carne, etc. Y todo en cantidades ingentes, y cuando digo ingentes me refiero a dos o tres huevos en toda la pizza, a hacer los ingredientes montañita encima de la masa. Yo no tenía hambre, pero David, que te come un brazo si es necesario, con cuatro trozos (y no era extensa, solamente intensa) se dio por vencido.
Dormimos una pequeña siesta que necesitaba mucho en su casa, y a las 6 media cogí el bus para venirme a casa. Lo primero que hice al llegar a casa fue saludar a Sally, y lo segundo fue meterme en la ducha, ojalá pudiera haberlo hecho con la ropa puesta, de lo sucia que estaba. Sobre todo de polvo en el ambiente, me sentía pegajosa y mugrienta.
Y casi como nueva. Caer rendida en cama cuando me fui a dormir, pero sin más secuelas físicas que cansancio.

En el momento, con la decepción de Europe, no estaba muy segura de si quería ir. Pero ahora, una semana más tarde, pensar que por 25€ hay tres días de música casi 24h (depende de dónde pongas la tienda, cerca de la rave o un poco más lejos), con esa clase de estilos, y con el buen ambiente que hubo en todo momento, no estoy tan segura. Será cosa de estar atentos al cartel del próximo año.

Siento tener tan pocas fotos, pero sin acreditaciones mucho más no pude hacer. En ese sentido estoy MUY disgustada con la organización, la manera en la que pasaron de nosotros. Con una acreditación hubiera sacado miles de fotos y tendría una crónica o comentario del festival un poco más currado, sobre todo gracias a los focos de verdad que tenían en los dos escenarios (no como en las “salas” de Coruña, que dan vergüenza ajena). Pero supongo que para otro año será, o eso espero. Yo solamente digo que es imposible crecer como profesional, como amateur o como web si la gente no colabora. Que no nos hagan caso para un evento como es un Sonisphere lo puedo entender (me cuesta un poco más luego leer las mierdas que se llegaron a escribir sobre los conciertos), pero un festival como es el Brincadeira, con grupos tan cercanos que al acabar el concierto te puedes ir de cañas con ellos, me cuesta entender qué pierden ellos al no darme una tarjetita que ponga "foto" (como algunas había). Supongo que con el tiempo iré conociendo un poco mejor a las promotoras y llegar a entender (espero que sobre todo a entender) los motivos que tienen para no dar esa pequeña libertad.

1 comentario:

La Petite Poupée dijo...

Bueno, pero por ese dinero has acampado en un buen sitio (recuerda el Sonisphere) y has disfrutado de 3 días de música, que no está tan mal :)

Espero que haya más suerte el año que viene con el cartel y el tema acreditaciones^^

Un beso!!