29 de junio de 2012

La liamos

Estas últimas entradas las pasé diciendo todas las ganas que tenía de irme, de acabar el curso de una vez, de despedirme de irme sin mirar atrás de mis “compañeras” de piso, y creía que hoy lo iba a conseguir.
El plan original era hacer el examen que me quedaba esta mañana, volver al piso, acabar de recoger las cosas de mi habitación, comer algún bocadillo, y por la tarde me vendrían a buscar. En algún momento de ese día quedaría con la casera, le entregaría las llaves, me daría la fianza, y no tendría que volver a ese piso nunca más.

Como cada vez que se hacen planes, no se cumplíó casi nada de eso. Me vino a buscar mi hermano nada más salir del examen, por lo que la tarde/noche anterior, en vez de estar estudiando, estuve acabando de recoger las cosas. Hice el examen, me vino a buscar a la Facultad, montamos las cajas en el coche y me puse a esperar a la casera.
Hasta ahí, dentro de los cambios de planes, todo normal; pero no más allá.
La casera no me ha devuelto la fianza. Yo no le devuelto las llaves (un mini seguro para recuperarla). ¿La razón? A mi habitación le salió humedad. Como si fuese culpa mía, como si yo hubiese elegido pintar las paredes de negro, o como si a mí me hubiese gustado ver cómo la pared se iba oscureciendo con el paso de los días y tener que vivir con eso al lado.
Pues nada. Que la tía entra en mi habitación, ya recogida del todo, y me dice que con esa pared no puede alquilar la habitación, y no me va a devolver la fianza. Le dije que la fianza está por si rompo algo o dejo de pagar, que yo no formé la humedad, no es culpa mía que haya salido, y yo no tengo por qué pagarla. Ella erre que erre, yo erre que erre. ¿Resultado? A gritos las dos. Como con lo de la humedad no le compensaba, me dijo que era condensación entonces. De no ventilar, como si hubiese estado encerrada a lo Diógenes todo el curso; cuando llevo durmiendo desde mayo con la ventana abierta, cuando he pasado días enteros con la ventana abierta y aún así olía la habitación a humedad que tiraba para atrás (cuando vino el arquitecto a verme estuve desde que supe que venía, casi 3 horas antes, hasta el momento de venir él con la ventana abierta de par en par y aún así dijo que le olía muchísimo a humedad). Como si la condensación me hubiese estropeado la ropa, como me estropeó algunas cosas; tengo un juego de sábanas que ya no vale la pena lavar más, las manchas que tienen no van a salir.
Ella convencida de que era culpa mía, porque nunca había pasado (tampoco había explotado el calentador hasta que me explotó en la cara), y porque en las otras habitaciones de la casa no había pasado. Las otras habitaciones de la casa dan a la calle, no dan a un patio de luces, donde está tendida ropa mojada todo el día, y donde hay una uralita con canalones que a saber si están atascados y se llevan bien el agua.
Cuando decidimos que no íbamos a llegar a un acuerdo, me fui. Lo único a lo que creo que llegamos es que ella llama al seguro, si el seguro se lo cubre, pinta y me devuelve la fianza. Si no lo cubre, se queda con mi fianza. Entonces es cuando le diré que sé que no tiene declarado el piso a Hacienda y a lo mejor le interesa saberlo, y entonces se va a cagar en la puta.
Ya me hicieron esta pregunta: ¿por qué no avisé de que estaban saliendo humedades? Según lo que nos dijo antes de que empezasen a salir, sus planes eran reformar el piso durante el verano. Durante el curso yo no tengo otro sitio al que ir mientras arreglan lo que sea y pintan, y ya que iban a vaciar el piso y, según lo que dijo hace meses, para cambiarle el baño, la cocina, etc. ya lo harían entonces. Mientras, no creo que me quisiera pagar una pensión/hotel/lo que fuera mientras me lo arreglaban, y yo me niego a meterme allí, con la cobaya o sin ella, con la pintura reciente.
Se ve que han cambiado de planes, no van a reformar.

Eso no cambia el hecho de que yo no le he hecho nada a la habitación. El casero al poner en alquiler una vivienda tiene que contar con gastos periódicos de mantenimiento del piso, de los que se hace cargo él. Si yo hubiese pintado las paredes de negro entonces sería culpa mía, y tendría que pagarlo yo. Si yo hubiese provocado que el calentador me explotase en la cara, lo hubiera pagado yo. Pero yo no puse la humedad ahí, no tengo que pagarlo, por encima de haberlo sufrido. La fianza está por si me cargo algo, no para ir arreglando cosas que se desgastan por el uso o por accidentes (la lavadora, el calentador, el grifo del baño, etc.)

En fin. Me jodió parte del día. No me gusta gritarle a la gente, no me gusta que se aprovechen de mí, pero de ese piso estoy muy harta, de él y de todas las tonterías que hay a su alrededor. Llevo todo el curso tragando con tonterías y niñatadas, pero no voy a callarme con esto. Quiero mi fianza, y la voy a tener. O bueno, puede que no la tenga, pero a ella la investiga Hacienda como hay Dios. Le va a salir más barato darme la fianza y dejarme en paz.

Ese ha sido mi día de hoy. La última entrada del mes para anunciar que mis problemas con ese piso no han acabado, porque aún tiene que llamarme, y tendremos que volver a quedar para que me dé la fianza y yo darle las llaves. No sé cuánto se va a alargar, pero espero que poco.

Mañana es mi día de libertad. Mañana es San Pedro, día del churrasco, la tranquilidad, la buena gente alrededor, y sobre todo, la buena comida. Y allí ya no hay profesores míos, ni “compañeras” de piso, ni caseras caraduras, ni exámenes. Carballos, churasco, xurelos, tortilla, orquestas con su repertorio más hortera, y más carballos.

2 comentarios:

La Petite Poupée dijo...

Disfruta de tu "graduación", tu San Pedro, y ya se arreglará lo de la casera. Lo mismo lo de Hacienda es justo lo que necesita para que te devuelva la fianza ;)

¡Besos!

Annie dijo...

¡Jodó! Vaya plan. Tú para la próxima avísame, y la liamos de verdad. Muahahaha... Pásalo bien. ^_^