5 de julio de 2012

El concierto de Simple Plan

Oioioioioioioio que me había olvidado de hablar del concierto... muy mal! Entre los exámenes, y luego la mudanza, o algo así, se me pasó. Incluso, con el resto de cosas que tenía alrededor, ni hablé de él los días anteriores. Y no es que no hayan pasado cosas...
Pero la verdad es que el concierto llegó sin darme cuenta, metido entre exámenes como estaba. Sabía que estaba ahí, pero prácticamente hasta me olvidé de comprar las entradas. Estuve esperando a ver si me daban pases de prensa hasta el último día, y al final acabamos comprando las entradas en taquilla. Con tanta tranquilidad llegó el 24 de junio que estaba el 23 por la noche pensando que a la mañana siguiente me iría a Santiago a ver a un grupo que llevaba deseando ver en directo desde que tenía 15 años.
El 24 por la mañana Iris llegó en bus, y ya cogimos el siguiente tren para Santiago. Queríamos llegar a dejar las cosas en la pensión y luego comer, pero cuando bajamos del tren eran apenas las 12 y media del mediodía. Aunque oficialmente en la pensión teníamos que entrar a partir de las 2 de la tarde, fuimos a probar a ver si podíamos entrar, dejar las mochilas y ya olvidarnos de ella. No fue tan fácil. Cuando llegamos a la pensión (después de dar vueltas para encontrarla, aún tardamos un rato) timbramos para que nos abrieran pero no contestó nadie. Como aún no había dado la hora para entrar pensamos que era posible que no hubiese nadie. Llamamos al teléfono que daba la web en la que hicimos la reserva, pero era un fijo, posiblemente del mismo piso en el que estaba la pensión, y no cogió nadie. Entonces fuimos a comer.
Cogimos algo en el Burguer King, pero no lo comimos allí. Aprovechando que está cerca de la Alameda, nos fuimos a comer a un banco, bajo los árboles y aprovechando el sol. Y para hacerle compañía a Valle-Inclán, aunque Iris no me dejó sentarme en el mismo banco que él y nos fuimos a uno que está cerca.
Comimos, y luego, inocentes, nos tiramos en la hierba, al sol, a vegetar. Inocentes, porque si estuviésemos un poco más espabiladas, estábamos a unos metros de la Plaza del Obradoiro... donde estaban Simple Plan dando un paseo.
Tras hacer el vago un rato, volvimos a probar suerte con la pensión. Ya pasaban de las 2 de la tarde, tendrían que estar allí, y más teniendo una reserva hecha. Pero como un par de horas antes, no había nadie. Tampoco contestaban al teléfono, y donde Iris había encontrado los datos de la pensión no daban otra forma de contacto. Aprovechamos para tomarnos un helado en un banco mirando a la puerta del edificio, a ver si aparecía alguien, pero nos dimos cuenta de que en una de las ventanas del piso había un cartel de “se alquila”. A la hora, o algo así, nos rendimos. Será por pensiones en Santiago.
No tuvimos que ir muy lejos, porque un par de portales más allá había otra pensión. Llamamos al telefonillo, dijeron que “por supuesto” tenían habitaciones libres, y subimos. El precio era más o menos el mismo, y el sitio molaba un montón. A la entrada había una cocina que podíamos usar si queríamos, luego un pasillo largo con habitaciones, la recepción y dos baños. Las habitaciones decoradas de Ikea, pero cómodas, y además de dos camas, nuestra habitación tenía un sofacito al lado de la ventana en el que se podía dormir perfectamente (es más, cuando lo vi pensé que Iris iba a preferir dormir ahí).
Dejamos las cosas, y a falta de más cosas por hacer, fuimos a hacer cola. En principio nos acercamos a la Capitol con la excusa de ver si tenían la taquilla abierta, pero al ver la cantidad de gente que había, nos sentamos a la cola.
Nos sentimos realmente desubicadas. La sensación que yo tenía era de que tenía que ir a un concierto, pero que no era ese. Era como cuando sabes que te olvidas de algo, que hay algo fuera de lugar, pero no acabas de saber qué es. Ya he ido a conciertos a la Capitol, pero es la primera vez que hago una cola de más de media hora (fueron casi 2, tampoco gran cosa). Y es la primera vez que en la cola hay colores, que la gente no lleva “uniforme” de camiseta negra y vaqueros. Y es la primera vez que hay una mayoría, no solo femenina, sino que menor de edad. Eran todo grititos, tías con carteles, tías con la cara pintada con el nombre del grupo, niñas que quedan con sus padres para cuando acabe el concierto... nunca había visto eso. Lo más parecido fue cuando esperábamos a que abriesen las puertas para el concierto de La Fuga, pero aún así había un montón de gente “disfrazada” de rockera. No había tantos colores ni tanta hormona femenina.
Puntuales, abrieron las puertas y nos dejaron pasar. Más bien la gente acosaba a los de la puerta, que no veían las entradas de tantas que les ponían delante entre gritos y gemidos por aplastamiento. No estábamos muy atrás en la cola, y cuando abrieron las puertas y la gente se apelotonó al lado ganamos algunos puestos. Pero cuando llegamos a la sala, el foso estaba casi a la mitad. Cuando se llenase de gente, yo no vería nada, y estaríamos aguantando codazos y empujones todo el concierto.
La Capitol en la época universitaria de mi padre era un cine (y unos cuantos años después también). Donde está el escenario estaba la pantalla, en el foso había asientos y... tiene un palco, elevado, donde había más asientos. Miramos durante unos momentos ese palco de manera tentadora, y acabamos por decidir ir a él, donde todavía no había casi nadie.
Tocaron los teloneros, algo más de tiempo de lo que me hubiese gustado. Se les veía verdes, con poco ritmo entre las canciones, que me parecieron todas iguales, y bastante sosos encima del escenario aunque intentaban animar a la gente. Pero por fin, acabaron. Simple Plan aún tardaron un rato en salir a escenario, sobre todo porque tenían que montar el escenario al completo. Así que nervisoas como estábamos, Iris se sentó en el suelo a parecer una persona normal mientras yo me dedicaba a hacer el payaso. Todo normal, salvo que por un chico que estaba por allí con la novia y unos amigos me reconoció. Según me dijo, estuvo en el Rock in Way, en la firma de discos de Sôber, y estaba delante cuando me hice la foto con ellos y el tatuaje; llevé de nuevo la espalda al aire al concierto de Simple Plan, y lo recordó. Le dije que volvían para el Brincadeira, y estábamos hablando de conciertos y festivales cuando Simple Plan salieron al escenario.
Entonces dejé que mi yo de 15 años saliera a la superficie y me llevase. Disfruté el concierto, cómo lo disfruté. Al contraria de lo que pensaba, tocaron muchísimas canciones del No pads, no helmets, just balls y del Still not getting any..., los discos con los que los conocimos y los que realmente me gustan, apenas una del Simple Plan (disco que sacaron por sacar, es malo con ganas xD) y algunas más, pero no muchas tampoco, del último. Del primer disco hasta creo que las tocaron todas. Entre los singles que tocaron enteros y luego un mezcladillo tocando estrofas y estribillos de otras canciones, creo que sontaron todas las canciones del disco. A mí los Simple Plan que me gustan son los de las letras cachondas y los que me hacen reír. Y tocaron las gran olvidadas My alien (canción que cuenta lo rara que era la novia de uno de ellos, llamándola extraterrestre y tal) y God must hate me (cuenta una mala racha de un chaval, con toda clase de accidentes estúpidos), algo que no pensé posible.
Fue una locura. Chillamos, cantamos, saltamos... fue un concierto largo, pero se hizo corto. Nos dimos cuenta de que había sido largo al día siguiene, cuando vimos todos los daños físicos que habíamos sufrido (sobre todo yo y mi garganta xD).
Lo pasamos bomba, en definitiva. El concierto acabó muy pronto (aún era de día xD), así que fuimos a cenar, de nuevo al Burguer King, donde estábamos metido medio concierto allí, con colas interminables xD
No recuerdo muy bien qué hicimos después, recuerdo llegar a la pensión, ponernos los pijamas en plan zombies (suspirando y caminando como patos a pasos cortos) y luego ver los vídeos que habíamos hecho con el móvil e Iris a buscar vídeos de Pierre en Youtube y darle un subidón a las hormonas.


Al día siguiente estábamos machacadas. A mí la afonía después de los conciertos normalmente me dura como mucho, dos horas. Cuando nos subimos al tren aún estaba ronca, y se me fue pasando con el resto del día. Además, me dolía el culo de estar sentada en la acera esperando a la cola, y me dolían los brazos, también por debajo, de golpearme contra la valla.
Llegamos a comer a Coruña, agotadas aún. Esperé con Iris a que llegase su bus, y sin más, me fui a comer, y luego, a estudiar.
Un par de días más tarde, al salir de la ducha, me di cuenta de que tenía algo oscuro en las rodillas. Eran un par de señores moratones, de haber estado dos minutos de rodillas en la acera esperando en la cola del concierto. Las rodillas no me dolían de mazado ni la mitad de lo que me dolía el culo, y me dio miedo siquiera saber si tenía también moratones en esa zona xD

Aunque entre los exámenes y demás problemas que tuve después no tuve mucho tiempo de emocionarme con el concierto, lo viví al máximo, y durante un rato, como en el resto de conciertos, el resto del mundo dejó de existir :)

1 comentario:

La Petite Poupée dijo...

Estabas tan saturada por todo que por eso no lo comentaste, pero si lo disfrutaste eso es lo que importa ^^

¡Besos!