26 de junio de 2012

Adam y Hannah

Adam es raro. Adam es desagradable, pero si te fijas, no hace nada desagradable. No sigue las normas sociales, vive y se comporta a su manera. Adam es libre. Parece que nadie lo entiende. Cuando crees que le conoces, descubres que es solo la punta del iceberg y que hay muchísimo mas que no esperabas tras la superficie. Adam es caos, es impredecible. Lleva el arte dentro, le sale solo, pero no le da importancia. El arte es algo fugaz, interior y profundo, pero no tiene importancia.
Hannah intenta poner en orden su vida. Intenta cumplir con el pago del alquiler, que sus amigas sean felices, ser una buena compañera. Ha estudiado Literatura, pero tras haber acabado, no es capaz de empezar la siguiente etapa, y se encuentra perdida en la vida de recién emancipada. Hace lo que sus amigas le dicen que haga, va a donde ellas van. No tiene un cuerpo perfecto, lo sabe, y no le gusta, pero no va a hacer nada para cambiarlo. Hannah quiere ser guapa y arreglarse, pero nunca acierta y termina siendo un poco patética.
Adam y Hannah se besa, están juntos. Empiezan una relación en un vertedero mientras se gritan. Adam nunca muestra lo que siente, mientras Hannah piensa demasiado en lo que siente y acaba siendo totalmente contradictoria. No están hechos para estar juntos. Los amigos de él no la conocen, y las amigas de ella no lo conocen -y cuando lo hacen, solamente piensan que es raro. Cuando están juntos, sonríen, se besa, se acarician, se ríen y se pelean.

Y la serie cuenta la historia de mi vida. Cuando pienso que estoy a punto de entrar en la siguiente etapa, no hago más que retroceder en mi pasado. Como Horacio y como la Maga, esta vez es la HBO quien me cuenta nuestra historia, aquella con la que yo soñaba, la que no tuve valor de empezar, mientras él guardaba el sentido común que yo no tuve y no me dejó empezar.
Cuando por fin lo veo y no pienso en todo lo que perdimos, cuando me he alejado de todos los pensamientos que me podían acercar a él, y cuando pienso en que lo que sentíamos se extinguió hace años, alguien vuelve a recordarme. Esta vez, me ha dado tiempo a avanzar tanto en la historia que me están contando; esta vez, parece que no todo iba a ser dolor y autodestrucción.
Es como si toda mi vida girase en torno a él. Como si tuviese pequeños descansos en el medio, pero siempre todo volviese a él, como un imán. Como si mis 17 años hubiesen sido tan importantes, como si estuviese destinada -y a mí misma me suena a tontería- a probar los besos que él no me dejó darle. Como si el tiempo que pasé junto a él realmente hubiese significado algo, o tuviésemos un asunto pendiente que el Universo quisiese cerrar.
Porque cuando parece que él aceptó que no voy a tocarle, porque cuando parece que yo acepté que éramos malos el uno para el otro, hay algo que me recuerda que él sigue ahí. Adam es él, yo soy Hannah, y sonríen cuando están juntos.

1 comentario:

La Petite Poupée dijo...

¿Historias que contar? :)

¡Besos!