16 de junio de 2012

Tarde motera

Estoy de exámenes, el martes tengo uno y mañana tengo que empezar a estudiar para otro. Pero esta tarde me he dado una licencia (que no merezco porque no he trabajado tanto) de darme un cachito de tarde libre e irme con la moto y mi padre por ahí. Al final acabó siendo toda la tarde.
Este fin de semana, gracias a la comunicación e inteligencia que hay en mi comarca, se organizaron dos concentraciones moteras, una en Dumbría, y otra en Muxía, que era la primera vez que la organizaban. Los de Dumbría llevaban desde la mañana haciendo rutas, pararon para comer una churrascada en un sitio precioso, no sé qué hicieron, a media tarde tuvieron unos pinchos en la playa de Ézaro (donde nos unimos a ellos), volvimos a subir al sitio precioso donde comieron, y para la noche había preparada más churrascada y una discoteca móvil pinchando los 40 principales.
En Muxía empezaron ayer con una cena, desayunaban juntos, hacían ruta de mañana, creo que comían de pinchos mientras hacían ruta en algunos bares acordados, por la tarde tenían exhibiciones de motos y cafradas, desfile de antorchas en recuerdo a los muertos a la carretera, y por la noche más churrasco, discoteca e incluso steaptease.
Quien se aburre es porque quiere.

Nosotros nos fuimos con los que fueron a Dumbría, con un grupo de moteros amigos de mi padre. Fuimos 5 motos, 3 de ellas Harleys, y solamente una no era custom. Sin embargo, en la concentración eran todas tipo de carreras, y con conductores con el mono a juego con los colores de la moto, de los que queman rueda, hacen caballitos y hacen cafradas en general.
Nos reunimos con ellos cuando les llegaron los pinchos, y cuando arrancaron para ese sitio precioso nos incorporamos a la ruta. No sé cuántas motos éramos, pero en una recta bastante grande veíamos motos hasta el horizonte y no éramos los últimos.
El final de esa ruta estaba en el embalse de A Fervenza, pero no sabía decir dónde exactamente. Había un merendero con mesas, barbacoas para hacer churrasco, baños, un bar, y bastante cerca algunas casas. El sitio era precioso, había un día precioso, y me acordé muchísimo del momento en el que, en Coruña, haciendo la maleta, pensé en si poner la cámara o no. Y pensé que no, porque o iba a llover, o no iba a salir de casa de todas maneras. Un día precioso, un lugar precioso, y yo sin cámara. Hubo un momento en el que no pude resistirme y saqué una foto con el móvil. Para que os hagáis una idea de lo precioso que es eso, solamente le pasé el photoshop para reducirle el tamaño:

Photobucket


No nos quedamos al churrasco ni a la noche, nos fuimos antes. Aún hay unos 15-20 minutos de camino a casa, y con el grupo con el que fuimos, nos bajamos. No fuimos por el mismo sitio, sino que cogimos otro camino. Un camino por el que subir es durísimo, y para bajar... estoy agotada de esos 3 minutos que es la bajada. Bajamos por el que será el final de una de las etapas de la Vuelta a España de ciclismo de este año y... pobres ciclistas, porque ellos van a subirla. La cuesta es impresionante, pronunciadísima, fortísima, con unas curvas bestias de casi 180º. Una de ellas es tan bestia que no está asfaltada, está en cemento y estriada para dar un mayor agarre a las ruedas o pies de quien pase por allí. Íbamos bajando y yo me escurría de la parte de atrás de la moto, tanto que tuve que soltar una mano y agarrarme a las barras traseras de la moto. Estoy agotada, en las piernas por hacer fuerza para mantenerme en el sitio, y en el brazo de hacer fuerza para aguantarme.

Por el camino de vuelta nos encontramos con un par de cosas que solamente te puedes encontrar en Galicia. Mientras íbamos con los otros moteros en uno de los lados de la carretera había una señora mirando desde la puerta de la huerta con una gallina agarrada bajo el brazo, mirándonos las dos.
Luego, a la vuelta, primero nos encontramos con un gato que era el dueño de la carretera. Estaba sentado-tumbado en medio y medio de la carretera (un solo carril), y cuando pasamos a su lado ni se inmutó. Vio que nos separábamos y debió pensar que no valía la pena levantarse. No era por no hacer ruido ni ser pocos, que éramos 5 motos, 3 de ellas Harleys. Que ruido había xD
Y como último susto, nos cruzamos con cuatro caballos salvajes en mitad de la carretera. Ellos sí se asustaron con el ruido, y nos costó apartarlos. Tanto que dos de ellos echaron a galopar por la carretera delante de nosotros durante un buen tramo, y les costó a los que iban delante hacer que se fuesen por el monte arriba y nos dejasen la carretera libre. No sé si en el resto de España en las autoescuelas dicen esto, pero los animales salvajes en la carretera son un peligro. Lo más importante, cuando te cruzas con un grupo de ellos (un rebaño por la carretera, jabalí con cría, caballos, vacas, etc.) tienes que esperar a que se alejen, nunca meterse por el medio del grupo, porque les puede entrar el pánico, empezar a correr y golpearte el coche y hacerse daño ellos, y hacerte daño tú. Cuando te acercas a ellos con cualquier vehículo, sobre todo las motos con el ruido que hacen, hay que tener mucho cuidado con ellos porque se asustan y pierden el control sin que te des cuenta.
Por suerte, no aplastamos al gato, y los caballos se quedaron en un susto por su parte (y por la nuestra, del primero que se los encontró).

Yo sigo sintiendo que el mejor sitio para pensar es encima de una moto en carretera. Solamente tengo que preocuparme de agarrarme a mi padre y de no moverme, y el viento y las cosas pasan por mi lado. Hoy me dio por pensar en proyectos para el verano. Poco antes de salir de casa había estado por Pinterest, montándome un álbum para hacerme un reloj de pared steampunk, y tenía la cabeza en marcha. Además, hoy por la mañana me desperté con el gusanillo de “redecorar” mi habitación.
Os iba a contar los planes que tengo para mi habitación y relacionado con el steampunk, pero voy a aprovechar a hacer una entrada nueva para poder explayarme a gusto. Para esta, quedan las motos :)

Otra promesa: me gustó tanto el sitio al lado del embalse que le dije a mi padre que durante el verano teníamos que volver con la cámara. Es imperdonable conocer ese sitio, tener una cámara, y no hacerle fotos. No las puedo prometer para pronto, pero tendréis fotos más detalladas del lugar.

1 comentario:

La Petite Poupée dijo...

Hala, ya tienes cosas que hacer este verano :) ¿No te has planteado sacarte el carné de motos?

¡Besos!