20 de octubre de 2011

Curso de fotografía, primer día

Acabo de llegar de mi primer día en el curso de fotografía, y en parte fue lo que esperaba y en parte no.
Una de las cosas que esperaba era no acertar con el edificio en el que se impartía el curso a la primera. Y así fue. El campus de Riazor realmente no es un campus (o por lo menos basándome en lo poco que lo conozco) porque de Facultades solamente está la de Náuticas, que más que una carrera creo que es una leyenda urbana. Conozco a gente que está haciendo titulaciones raras, pero no conozco a nadie de Náuticas. Ni siquiera a alguien que conozca a alguien de allí. Mi padrino la hizo hace 30 años, pero más joven no conozco a nadie.
Además de Náuticas, el campus de Riazor cuenta con un par de edificios más, de usos múltiples. Uno es el que ahora llaman edificio Normal (todavía no acabo de entender el por qué de ese nombre), que es donde hacen los cursos de la sección de Cultura, donde tienen lo de teatro y danza; y otro edificio que tiene diferentes aulas de estudio. Eso lo sé ahora, porque hasta hace unas horas pensé que esas dos cosas estaban fusionadas en un solo edificio. Y como el azar es así, caí primero en el aula de estudio. Por suerte esta vez me guiaron bien al otro edificio (dándole la vuelta a la manzana, está muy cerca) y la confusión no quedó en nada más que perder dos minutos. Ésta es otra de las cosas que me esperaba.
Somos bastantes alumnos en el curso. O lo éramos. Este curso es de perfeccionamiento, por lo que se supone que tenemos conocimientos básicos de la cámara. Tenemos el curso los miércoles, pero el día anterior, los martes, hay un curso de iniciación que dan desde encuadre y composición. Lo más básico de todo. Nosotros entramos en temas más técnicos, y se supone que sabemos qué es la obturación, la ISO, la velocidad, qué son los números f y qué es un objetivo estabilizado. Por ejemplo. Pero hay gente que no tocó una réflex en su vida, que está más perdida de un pulpo en un garaje (como cuando empezamos a hablar de ópticas, de balance de blancos y de compensación a la exposición, cosas que suenan a chino pero así que estás dentro de la fotografía sabes que son nociones básicas) pero se apuntaron a este porque el de iniciación estaba ya completo. Hablando con el profesor quedaron en que van a cambiarse de curso, que harán el de iniciación pese a estar cubierto del todo. Eran unas cuatro o cinco personas, y aunque no somos muchísimos, somos los suficientes como para que, si se van cinco personas, se note.
El profesor no es para nada como lo esperaba. Cotilleando su nombre por google vi en Flickr que estuvo acreditado en el Brincadeira, que estuvo en un par de conciertos más, y esperaba a alguien... que no viniese con un jersey de punto de cuello de pico, camisa de botones, un sello en una mano y un Cristo de oro colgado del cuello. Me acordé inmediatamente de David Perdomo en los vídeos de S Koruño, aunque, obviamente, no está tan exagerado.



¿Y de qué hablamos en el curso? La cosa que no esperaba. Pensé que no quería hacerse pajas mentales y que no querría complicarse demasiado. Que nos iba a decir que quería enseñarnos los aspectos técnicos un poco intrincados de las cámaras réflex, tipos de fotografía, y poco más. No esperé que dijese que la finalidad del curso es que cada uno descubramos por qué sacamos fotos.
Saco fotos porque me gusta. Pero eso lo sé sin ayuda de nadie xD
Empezó la clase, además de formalismos como “no me llaméis profe, prefiero que sea algo más informal”, “tengo que llevar un registro de la asistencia” y poco más, con una disertación sobre que el fotógrafo tiene que aceptarse a sí mismo para poder ser buen fotógrafo. Se refería sobre todo a que no debemos escondernos detrás de unaJustificar a ambos lados cámara para evitar salir en las fotos, pero creo que en realidad quería darnos el punto de vista de una persona a la que vamos a retratar. Que en temática de retrato hay que tener un punto de picardía para entender que la persona que está delante del objetivo se puede sentir un poco cohibida, y que hay algunos trucos para hacer que no se sienta tan incómoda y las fotos salgan mejor.
Otra cosa que esperaba es que nos presentáramos. Mítico de nombre, estudios o trabajo, y el equipo con el que contamos, además de experiencia en la fotografía. Me pareció muy curioso que, si somos 25 en clase, 20 son arquitectos o estudian arquitectura (profesor incluido). Quedamos uno de Caminos, otro de Derecho, dos diseñadores gráficos y yo. Vaya a donde vaya sale gente de arquitectura por todos lados, pero nunca la masificación había sido tan grande.
Las dos horas y media que duran las clases dieron para eso y poco más. Cada vez que alguien decía que tenía un objetivo un poco diferente al 18-55 o 70-300, 0 55-200, o los míticos que vienen con las cámaras, les preguntaba qué tal, qué les parecía, y nos decía pros y contras, y esas cosas. En eso se pasó casi la mayor parte del tiempo.
Y para acabar, empezó a ponernos deberes. Se supone que sabemos sacar fotos básicas, así que no hay razón para no empezar a mandarnos trabajar. Nos repartió un texto que le gusta mucho (siento decírselo desde la perspectiva de alguien que traga y trabaja textos a diario, creo que tantos años después no lo ha entendido bien del todo xD), y nos dividió en grupos para que lo dividiéramos en tres partes. Y ahí fui una niña buena y me mordí la lengua MUCHÍSIMO.
El texto superficialmente no tiene ninguna complicación. Es un texto con una prosa un tanto poética, jugando con analogías al Génesis, en el que una pareja despierta un día, el marido le lleva el desayuno a la cama a su mujer, desayunan y luego salen a pasear. Lo copiaré para la siguiente entrada, es cortito. A primera vista, temáticamente yo solamente vi dos partes. Y forzando, porque era un tanto homogéneo. Más o menos coincidía a la mitad, y lo dividí en dos. Pero había que buscar tres. En mi grupo sugirieron una división que aún ahora me chirría en los oídos de introducción-nudo-desenlace, con esa misma argumentación. No tendría nada que objetar, puesto que es una división completamente válida aunque un poco infantil, pero es que no estaba bien hecha. Tomaban como introducción la primera frase (se alargaba dos o tres más, no tenía división estrófica) y como desenlace la última, cuando también era más extensa. Me mordí la lengua. No es plan de llegar al curso el primer día y decirle a un arquitecto de 50 años que no sabe dividir un texto que los niños de Primaria ya pueden. No es un buen arranque xD
Pero peor lo hicieron los otros grupos xD En el texto, hay un par de momentos en los que la mujer lee un libro. Tomaron esa repetición como momento divisor. No, a ver, es una repetición, es un motivo, es un recurso literario, pero no marca en ningún momento ningún cambio en el texto. El profesor sugirió otra, basándose en criterios espaciales: 1)antes de llevarle el desayuno a la habitación 2)mientras desayunan en la habitación 3)mientras salen de la habitación para ir a pasear. También tengo cosas que objetar porque entonces el punto 1) habría que dividirlo en dos, porque cuando empieza el texto los dos personajes están en la misma habitación, por lo que mezcla espacios dentro de un mismo punto. Pero me callé. Y creo que mejor así.
Vena filológica power.
Lo que nos puso como deberes fue, a cada grupo, retratar cada una de las divisiones. Uno de ellos tendría que hacer la parte del desayuno, otro el de la cama y otro el de el exterior. Tenemos más de dos semanas para decidir cómo lo queremos hacer y para hacerlo. Tengo que darle un par de vueltas más al texto, la división propuesta por mi grupo me despistó del texto y no me acuerdo bien de qué imágenes hay en nuestro fragmento.

Por cierto, ayer iba a haber actualizado pero me dejé el texto en el portátil. Acabo de actualizar dos veces seguidas, no es que blogger se haya puesto tonto. Y dejo programada la entrada con el texto. Y creo la etiqueta “fotografía”, que no la había creado antes.

1 comentario:

La Petite Poupée dijo...

Vaya, todo muy curioso, la verdad xDDD A ver qué sale de ahí :D

Un besazo^^