19 de octubre de 2011

Coincidencias

No sé si a alguien más le ha pasado, pero no es la primera vez que me pasa a mí, y la sensación es extraña. Me refiero a cuando, un día, sin ningún motivo aparente, te acuerdas de algo, o piensas en algo en lo que hacía mucho tiempo que no pensabas, y de ahí a unas horas (o unos días, a veces un par de semanas) algo relacionado con eso pasa. Como cuando te acuerdas de una persona que fue en tu clase en Primaria, y a los tres días te la encuentras por Facebook. Como cuando dices “hace mucho que no escucho este grupo” y a los tres días sacan disco.
Como cuando yo el otro día pensé “Nightwish van a sacar nuevo disco, ¿qué será de Tarja? Hace mucho que no sé de ella. Oh, y molaría verla en directo”. Y al día siguiente me encuentro un mail en el correo que dice que tiene fechas confirmadas en febrero en España. Y además, en Santiago de Compostela.
La reacción fue la de siempre. Primero, incredulidad. Esto es demasiado bueno para ser real, Santiago... nunca nadie viene a Santiago... Luego, sonrisa. Alegría por poder ver a alguien a quien admiras y que es tan importante en directo. Pequeña parada en Twitter antes de fliparme más. Entonces, empiezo a hacer planes. En este caso, si estamos en octubre tengo tiempo de sobra para currarme las acreditaciones para el concierto, ojalá pueda ir de fotógrafa, tener fotos propias suyas sería una pasada (y más en la Capitol con su iluminación casi diurna). Y para acabar, choque con la realidad y calores. Realmente se me sube la temperatura corporal y a veces llego a sudar. Se me nubla la mente y solo puedo pensar “muahahahahaha”.
El concierto es el 16 de febrero, queda bastante tiempo para eso. Pero también quedaba mucho tiempo para poder ver a... In Flames, que me enteré en mayo, y el concierto ocurrió. Llevamos casi un año esperando a Turisas, pero vendrán. Y siempre estaré esperando a Sôber, y sus conciertos siempre acabarán llegando. Ahora parece lejos, pero ya se acercará la fecha. Y aunque en el escenario a su lado no estarán los maestros Tuomas Holopainen y Marco Hietala, será la gran diva de todas las divas. La misma con la que casi todos nos metimos dentro del power metal sin saberlo, la misma que me hizo pensar que quizás la música clásica no está tan mal (Ghost love score, por ejemplo), la misma que admiramos en vídeos y en fotos durante mucho tiempo. Tarja. Woa. Y voy a estar ahí.
Porque nos caerá mejor o peor, pero creo que no podemos negar que esta mujer es grande, muy grande.

En otro orden de cosas, y para no pasarme de largo, solamente digo que hoy alguien bastante importante y especial está de cumpleaños. Y me vuelvo a sentir completamente idiota cuando a un solo click puedo felicitarle en persona, pero me siento incapaz de hacerlo. No sé siquiera si quiero hacerlo. No sé ni qué decir, cuando con el resto de gente sale casi solo. Otra vez el miedo a parecer una loca, a que no le importe, o quizás peor, que sí le importe.
Le doy demasiadas vueltas a todo. Sobre todo a estos temas, no tengo que volver a repetir lo que digo siempre. Aunque la gente me volverá a repetir que soy idiota, que lo haga sin pensar y punto. Y estos son dos párrafos más de los que había pensado escribir.

Y de fondo está sonando Náufrago.

1 comentario:

Sandra dijo...

No eres un caso raro, a mí también me ha pasado eso que dices de pensar en algo y que ocurra de una u otra manera (con algunas anécdotas muy extrañas).

Me alegro de que tengas conciertos que te gustan a la vista, seguro que eso viene muy bien para sobrellevar la rutina.

Con lo último... no te agobies, mujer. Intenta u olvidarlo o felicitarlo, que la gente no suele morder.

Un besazo y ánimo para con todo.