20 de julio de 2011

Mi experiencia en el Sonisphere, día 1

Ha sido maravilloso, no puedo esperar a que sea el próximo año para volver y correr a primera fila. Para volver a saltar con los conciertazos, a llorar con las canciones que esperaba escuchar y que fueron GENIALES, y a volver a pasarlo como nunca. 12 horas de conciertos casi sin parar que se han pasado en lo que parecieron minutos. Es una suerte que lo hayan cambiado de Barcelona a Madrid, las instalaciones son mucho mejores, más cómodas y salubres, completamente preparadas para acoger a las 40.000 personas que caben ahí dentro.


Soy una puta mentirosa.


El Sonisphere ha sido una mierda. Solamente lo salvó la gente con la que fui, que creo que es la única experiencia positiva que me llevo del viaje. Hablaré de ellos más tarde.
La organización ha sido un caos, en un recinto que debería estar vetado por Sanidad por ser potencialmente peligroso (la acampada tampoco estaba bien, pero no creías morir ahí dentro). No me han gustado ni los conciertos que más esperaba (Sôber o Arch Enemy; los únicos decentes que esperaba fueron Gojira o Twisted Sister), para más los de los grupos que de por sí no me llaman. Los responsables de sonido era para tirarlos en el monte a que se lo comieran las hormigas gigantes, porque no tiene perdón cómo sonaron algunos grupos el viernes.
Otro detalle imperdonable e impensable es abrir las puertas del recinto tras haber empezado los conciertos o cinco minutos antes de lo que lo hicieran. Completamente impensable.

Pero vamos por partes, desde unos días antes de salir de viaje, y así hago solamente una maxi entrada y me olvido de este tema ya.

Todo lo que pudo salir mal, salió mal. Poco menos de un mes antes de que se hiciera el festival, recibí un evento de facebook de unos conocidos de Coruña (amigos-conocidos de salir de fiesta de David, no teníamos mucha más relación) proponiendo el viaje. Unos invitados dijeron que no, otros que sí. Éramos en un principio 10 personas, dos de ellas con coche. Perfecto para el viaje. La gente, como es habitual, se fue cayendo poco a poco. Tras restar y sumar gente durante unos días, éramos 8 en dos coches. Luego, una chica se puso enferma, con una semana de antelación. Anunciamos entonces en nuestros Facebook que teníamos sitios libres y revendíamos una entrada para el festival.
Quedamos con Jezza, la chica que estaba organizando todo, el jueves en un supermercado enorme a las afueras de Coruña para hacer la compra de la comida para el festival. Llegamos, y nos anuncia que en las últimas horas uno de los conductores y su novia habían decidido anunciar que sus padres no les dejaban ir. Éramos 6 para un coche solo, y nos quedaban 3 entradas sin dueño, a poco más de 12 horas de salir para Madrid. La pobre chica se volvió loca a llamar a gente, a directamente regalar las entradas a cambio de solamente que nos llevasen en coche, y por fin, tras horas de negociar y llamar a gente diferente, consiguió encontrar a dos chicos, que no se conocían entre sí, que querían venir. Uno de ellos se ofrecía a conducir.
Quedamos frente a la casa de David a las 8 de la mañana del viernes. El otro chico que no conducía ya lo habrían recogido en Coruña, así que era cogernos a nosotros y salir a la autopista dirección Madrid. Llegaríamos a la 1 o las 2 de la tarde, justos para montar tiendas, comer e ir a los primeros conciertos.
Cuando nos vinieron a recoger nos dijeron que el otro coche saldría un par de horas más tarde. Dijeron algo de que tenían que ir a imprimir las entradas a las Fnac, que abría a las 9. Al principio dijimos que ya les valía haberse olvidado de eso, y arrancamos. Luego, en el coche, nos dimos cuenta de que Fnac solamente te imprime las entradas hasta 72 horas antes del concierto, y no abre hasta las 10. Los llamamos para decirles que no perdiesen el tiempo, que arrancasen y que en taquilla, con el resguardo de haberlas comprado, se las darían. Entonces nos dijeron que no es que no las hubieran imprimido, es que se las habían robado.
Las entradas estaban impresas desde abril, y Jezza, que las había comprado ella, las guardaba en su casa, en el salón, al lado de unos discos dentro de un sobre. Cuando fueron a cogerlas por la noche para guardarlas en las carteras, el sobre estaba vacío. Se quedaron en su casa para dormir los tres que iban con ella en el coche y el chico no conductor que venía con nosotros. No durmieron revolviendo la casa entera para buscarlas, cuando ella cayó en la cuenta de que hacía un par de semanas habían estado en su casa unos amigos de amigos tomando algo, y estuvieron viendo y escuchando los discos que tenía al lado del sobre. Uno de ellos tuvo que coger las entradas (5 entradas, 400€ aproximadamente) cuando alguien no miraba.
Llamaron a Fnac cuando abrió el servicio de atención al cliente, y tras luchar un poco con ellos y con los de la tienda física, consiguieron que les reimprimiesen las entradas. Salieron para Madrid entre las 10 y media y las 11 de la mañana, cuando nosotros ya estábamos pasando Astorga. Nuestro viaje fue muy bien, sobre lo calculado, hasta que entramos en Madrid. Sorprendentemente, no hay una sola señal alrededor de la M30 que indique, aunque sea remotamente, cómo llegar a Getafe. Además, los GPS de los móviles no nos daban nuestra localización exacta. Pasamos cerca de una hora dando vueltas, intentando encontrar cómo llegar hasta el Cerro de los Ángeles, en Getafe, donde estaba el camping. Tuvimos la enorme suerte de llevar alguna ventanilla abierta, y en una carretera, ir discutiendo sobre qué desvío tomar. Un señor que iba en un coche, paralelo en un carril a nuestra derecha, nos oyó y nos preguntó. Le dijimos adónde íbamos, nos dijo que le siguiéramos, y nos dejó justo frente a la zona de acampada.
Heavies, heavies everywhere. Heavies en una dirección y en otra. Preguntamos cómo entrar en la zona de acampada, nos dijeron que fuéramos a por las pulseras y con eso nos dejaban entrar en la zona de acampada. David y yo teníamos nuestras entradas, y uno de los otros chicos también, pero la entrada del conductor estaba entre las entradas perdidas. Pensamos que ya sería mala suerte si de cuatro llevábamos entrada, no le dejaran entrar a él también.
Nos dieron nuestras pulseras (que todavía llevo puesta, a ver encuentro un sitio donde guardarla y me la quito de una vez) y fuimos a montar las tiendas. Para entonces eran cerca de las 4 de la tarde, y habíamos venido en el coche de la empanada que había hecho David el día anterior. Sugerí comer antes de montar las tiendas, y estuvieron de acuerdo. Atacamos la empanada sin piedad.

Ahí empezamos a ver dónde teníamos que vivir durante los dos siguientes días. Y nos dimos cuenta de que cómodo, cómodo no era. Habían anunciado en la página web que la zona de acampada estaba situada en una zona verde. Creo que en Madrid el concept “zona verde” no es el mismo que tenemos en Galicia. Para mí, una zona verde es un sitio con el suelo de color verde gracias a la hierba o césped. Luego, puede tener árboles (lo obvio para hacer una acampada) o no, pero se agradecen.
Nuestra zona de acampada estaba situada en un pinar, que de por sí no crece hierba bajo los pinos, pero es que el suelo era como tierra seca, con hierba muerta y marchita, que levantaba polvo, y polvo. Y dura como la piedra.

Montamos la tienda. Nuestra agradable sorpresa cuando abrimos mi tienda y descubrimos que en estos 3 años, desde que la abrí para el Verea, cogió humedad hasta el punto de quedar la tela entre negra y verde, y las piquetas oxidadas. La montamos y la ventilamos como pudimos.
El primer concierto, de Bullet, empezaba a las 6 y cuarto, abriendo las puertas a las 6. Como a las 5 y media no habían llegado los del otro coche todavía, propuse irnos poniendo en la cola para entrar. Había que tener en cuenta que esa noche tocaban Gojira, Sôber y Arch Enemy del tirón.
La cola llegaba a casi la zona de acampada. El día siguiente no hubo esa cola, no sé cómo el viernes se pudo montar semejante. Llegamos a ella poco después de las 5 y media, pero no abrieron las puertas hasta cerca de las 6 y cuarto. La cola empezó a moverse y tres minutos más tarde empezaban Bullet. Escuchamos su run run desde la cola, porque tras pasar los mil controles que había para pasar, justamente entramos en el recinto y los vimos saludando para despedirse.

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La zona en verde es toda la zona de conciertos. Creo que me equivoqué y el escenario no está donde está la marca roja, sino en el medio y medio de la línea gris que baja, pero estaba por esa zona. Se entraba por encima de la cosa blanca, y todo eso se llenó de gente. La cola del primer día empezaba nada más acabar los árboles en dirección a la zona de conciertos. Es casi a un kilómetro de la tienda.
La zona de acampada es aproximada, porque se limitaron a poner vallas entre los árboles y no hay ninguna referencia para saber los límites. El punto rojo, más o menos, es donde estábamos nosotros.

Habíamos estado cerca de media hora a pleno sol, a media tarde, en julio, en Madrid. Estábamos secos. Lo primero que hicimos al entrar fue a cambiar el dinero por tickets para comida o bebida, y luego a la barra. Sorpresa, 2€ el medio litro de agua, 8€ el litro de cerveza (disculpe, organización, pero con 8€ me compro la estantería entera de cervezas en el supermercado), y 14 eurazos el cubalitro. 6€ un bocata de chorizo criollo.
Con el agua en la mano (que estaba caliente, no llevaba ni media hora en la nevera, por encima) nos metimos entre la gente que ya había frente al escenario, listos para ver a Angelus Apatrida, que tenía ganas de escucharlos en directo. El cambio de equipo fue de menos de media hora, nos situamos en un sitio bastante cercano al escenario, y salieron listos para tocar. Saludaron, amenazaron con las primeras notas, y en menos de tres segundos se montó el caos.
Sonó la primera nota, y noté empujones por todos lados, mientras me llovía fuerte. Me habían metido en medio de un pogo salvaje donde la gente iba a hacer daño (chavales de 17 y pico por lo que pude ver, tenían que demostrar estar hechos unos machos), mientras un bombero regaba a la gente para rebajar el calor.
Con cara de incomprensión total, me alejé de ese sitio. Minutos después vi que David había hecho lo mismo. Decidimos ir para atrás, a cerca de una carpa que habían puesto para dar sombra (no sé qué sombra esperan dar, no caben 200 personas ahí dentro, había espacio para 40.000 dentro del recinto). Me sentía cabreada, decepcionada. Vi de qué iba a ir el festival y me empecé a hundir. Si iba a ser todo el fin de semana así, más me hubiera valido quedarme en casa. Calor, incomodidad (a esas alturas me dolía el culo de estar sentada en esa tierra muerta) y conciertos de 6 canciones. No me equivoqué del todo, también Angelus Apatrida fueron visto y no visto, y el ritmo del fin de semana se ajustó casi a eso.
Luego salieron Valient Thorr a escenario. De lo que vi de ellos solamente recuerdo a un señor sin camiseta y con barriga cervecera, con una barba grande tipo… Papá Noel en castaño. Me dio mucha grima.

David me vio hundida, y vimos la vuelta al escenario. Estábamos en la parte más cercana a la entrada, donde había más gente, pero pasando la torre de sonido, había muchísima menos. Nuestra sorpresa cuando llegamos allí y había un cacho de vallas vacías. Nos amarramos a ellas empezando la recta final de Valient Thorr y fuimos avanzando poco a poco, y para cuando estaban Gojira preparando escenario (los siguientes) estábamos en una zona bastante cómoda. Twiteé foto, así que os podéis hacer una idea. Gojira, para mí, fueron de los mejores de todo el fin de semana. No se hicieron cortos como el resto de conciertos, se hicieron justos, además de tocar muy bien y estar en contacto con el público. Empezaron cuando el sol estaba cayendo, y acabaron de noche.

Era el turno de Sôber. Por fin podría escuchar las canciones de Superbia en directo. Quién sabe, a lo mejor la última oportunidad dentro de la gira de presentación del disco. Le hubiera pegado un tiro a quien estaba a cargo del sonido, porque no se podría hacer peor ni borracho.
El concierto empieza con una música en off, que tiene pinta de apagarse poco a poco, para entrar el tenor con la intro de Superbia. Se mezclaron las dos pistas, y me baso en que el tenor entró a contratiempo. Sôber no son de ir a contratiempos precisamente. Salieron a escenario con los instrumentos para empezar a darle caña, y aquello como que suena raro. La batería potente, el bajo bajito, una guitarra y…. dónde está el resto? Escuchamos Superbia enterita con una sola guitarra, y media canción sin voz.
El concierto se hizo demasiado corto. Sonarían unas 8 canciones máximo. Del último disco escuchamos solamente Superbia, La araña, Fantasma y Tic tac. Luego un amago de Fama, fortuna o placer con un alarde de batería increíble gracias a Manu, pero no mucho más. De otros discos tocaron Arrepentido, La nube, Loco, El hombre de hielo y creo que no me dejo ninguna. El concierto bien cortito. Sin tiempo a bis, por supuesto.
Además, creo que cabe destacar que el sonido estuvo mal ecualizado durante todo el concierto. La batería estaba fuerte pero no brillante (te vibraba por dentro, pero no destacaba), el bajo casi inexistente, y estoy convencida de que la guitarra de acompañamiento y la principal estaban invertidas, porque aquello no sonaba como tenía que sonar.
Y sin darnos tiempo siquiera a cansarnos, se fueron.
Le tocaba a Arch Enemy. Sus técnicos eran conscientes del desastre que habían montado con el principio de Sôber y se esmeraron en probar todos los instrumentos, que sonaban bien. Para lo que les sirvió…
Arch Enemy están empezando los conciertos con la Obertura del último disco. La mitad de la canción sonó en off (se hizo aburrido, te sentías tonto mirando al escenario vacío mientras las luces se movían) y salieron para acabar de tocar esa y empezar con la siguiente. Gossow gritó, pero no se le escuchó. De nuevo tardaron en encenderle el micrófono, estuvo media canción gritándole a un aparato apagado.
También se me hizo cortítismo. Cinco canciones (por lo menos sonaron Revolution begins y Ravenous), y cuando me di cuenta estaban ya con We will rise (que siempre empieza el bis), y Nemesis, canción que tanto esperaba.
Me dejó bastante indiferente. Se fueron del escenario y me sentía como mientras estábamos comiendo la empanada al llegar. Se cargaron el solo de Nemesis, el solo que hizo que me metiera dentro del Death y luego dentro del screaming, el resto del concierto me sentí bastante apática, aunque intenté que no fuese así.
Luego le tocaba a Slash. Yo lo siento por quien le guste, pero me parece un tío que está viviendo de su nombre, que se está aprovechando de la fama que le dio Guns n Roses y actualmente solo llama la atención para sacar dinero a costa de ello. Que es muy buen guitarrista y todo, pero puff. Venía con Miles Kennedy, vocalista de Alter Bridge, que me encanta, pero me daba PEREZA, así con mayúsculas, quedarme a verlos. Tras Slash tocarían The Darkness, pero me daba mucha más pereza todavía.
Acabó Arch Enemy y nos fuimos de las primeras filas. Dimos una vuelta por los puestos de merchandising, nos encontramos con gente de nuestro grupo, e intentamos quedarnos a escuchar a Slash desde la lejanía. En realidad yo quería escuchar a Miles, pero entre que solamente había suelo de tierra dura para sentarse, y que había un montón de polvo en el ambiente, además del cansancio de intentar disfrutar los conciertos anteriores, el cansancio nos pudo.
Y nos fuimos a dormir. Yo recuerdo haberme metido en la tienda, pensar en que hacía mucho calor, abrir el saco, poner una pierna dentro del saco y la otra fuera, y nada más.

En ningún momento tuve ganas de llevarme ninguna clase de recuerdo del festival. La cámara de fotos no la llegué a sacar del bolso. No tengo fotos de ningún día en realidad, solamente la foto del escenario antes de Gojira que mandé a twitter, pero lo último que quería en ese momento era llevarme recuerdos del festival. Y ahora me alegro e no haberlo hecho. Revivo esta fin de semana de pérdida de tiempo, incomodidad y decepción constantes porque así queda en el blog y lo puedo releer cuando tenga ganas de volver a meterme en un sitio así.
Mañana cuento el segundo día. No va a ser tan largo, o eso espero.

2 comentarios:

La Petite Poupée dijo...

No sé por qué me he acordado del Rock in Rio leyéndote... Se cargan los macrofestivales así, una pena, porque iban grupos buenos :S Me alegro de no haber ido a Madrid por lo que cuentas.

Un beso!!!

Evelyn dijo...

Bueno, yo dentro de unos días iré. Mantengo la esperanza de que al cambiar el concierto de lugar mejore, no me voy a desanimar. Voy con una persona, y lo hemos organizado todo de antemano, entradas, tienda, comida, qué llevar... Pero aún así, los festivales no son como lo pintan siempre.
Respecto a lo de ponerse delante... Es de locos!! Pogo!! Si no estás hecha para el pogo retírate xD
Lamento que no fuera lo que esperabas. (A mí personalmente el cartel del año pasado no me atraía tanto como el de este año)
Un saludo, y espero que en tus próximos festivales disfrutes más :)