28 de marzo de 2011

La aventura de Hamlet

Bastantes horas después, y creo que más o menos repuesta de sueño y cansancio, estoy de vuelta.
Para los que les gusten los resúmenes: conciertazo y un grupo más en mis listas de reproducción. Por buenos músicos y por majos.

Creo que le voy cogiendo el truco a la Capitol. No se llena inmediatamente, la gente va llegando con cuentagotas, por lo que salvo que quieras estar delante de todo en el centro, no tienes que hacer cola. Y así lo hicimos.
Cogimos el tren de las 7 de la tarde para Santiago. Llegamos poco después de las 7 y media a Santiago (ay, si pusieran un tren que conectara mi casa con Coruña… cómo cambiarían los viajes a casa…), y fuimos directos a dejar la mochila a la pensión, la misma que cogimos para el concierto de Sôber. Por precio, comodidad, situación a menos de 5 minutos caminando de la Capitol y la atención, repetimos sin dudarlo. Es más, no probamos ningún otro sitio. Si alguien llega aquí: Pensión Rodríguez. La calle no la sé, pero está un poco más debajo de la Capitol.
Nos dieron la misma habitación que cuando fuimos por Sôber, y aún tuvimos tiempo para perder antes de ir a la sala. Fuimos a hacer cola cerca de las 9 y 10 cuando las puertas supuestamente se abrirían a las 9 y media. Se retrasaron un poquito y nos dejaron pasar cerca de las 10. Y como twitteé por última vez antes de quedarme sin cobertura dentro de la sala, éramos tan pocos los que entramos de primeros que apenas dábamos para cubrir la primera fila. Luego, como también pasó con Sôber y por lo que me cuentan, pasa siempre, se acaba llenando poco a poco, de gente que llega después.
Contábamos con cerca de una horita de ruido del gordo con Infernoise, pero nuestra sorpresa cuando se apagan las luces y quien sale al escenario es Hamlet. Desde el primer momento nos demostraron que venían a dar mucha caña, y que les gusta estar encima de un escenario para que la gente se ponga a saltar y a cantar.
Subieron un vídeo de los primeros momentos del concierto que ilustra mejor esto que acabo de decir:

Primeros segundos en off de El mejor amigo de nadie, sale el grupo medio corriendo a escenario, y enlazan el directo con el playback para no parar en casi hora y media.
Tengo ya la crónica enviada a The Drink Tim, así que cuando esté subido (si es que no hice un desastre T.T) ya pondré enlace para ver algo un poco más extenso de lo que pueda escribir aquí.
Hay que tener en cuenta que es un grupo que hace dos semanas no hubiera pensando en escuchar, y que si no fuese porque tenía que ir a hacerles la crónica ni me hubiera enterado del concierto, pero estoy encantada con ellos. No me sentí aludida cuando dieron las gracias por el apoyo estos… 12 años (¿?) que llevan tocando, y apenas pude seguir las letras, pero lo pasé como una enana dentro del concierto. Además de preocuparme porque las fotos saliesen bien, y un poco avergonzada cuando Molly (cantante) se acercaba a nuestra zona y no estaba tan emocionada como el resto, pero fue genial.
Me sorprendió la cantidad de energía que puede llevar a tener ese hombre, que después de hora y media saltando y gritando a la vez sin parecer fatigado, aún le dio por subirse a los bafles, o tirarse al suelo para levantarse de un salto.
Contábamos con Infernoise, que no vinieron (en las entradas solamente ponía Hamlet, pero juraría que en el resguardo de comprarlas por tick tack ticket ponía los dos grupos…), y sin teloneros se nos hizo un poco corto el concierto. Aún así, acabamos agotados.
Al acabar el concierto fuimos al baño, no esperamos a que saliesen ni nada, y fuimos a por comida al mismo sitio al que fuimos tras el concierto de Sôber. Somos animales de costumbres, y ojalá en la Facultad me diesen comida tan rica. David iba con la idea de un bocadillo de milanesa, pero a la señora se le habían acabado. Así que pidió una hamburguesa repleta. No completa, sino repleta: dos hamburguesas, queso, lechuga, tomate, cebolla, beicon, huevo y creo que me dejo algo. Probé un par de mordiscos de la hamburguesa y POR DIOS, QUÉ BUENA ESTABA. Ojalá pudiera comer yo así a diario y no lo que me encuentro como menú del día… xD
Y sin muchas vueltas más, y porque estábamos empezando a caer derrotados, volvimos a la pensión. Tampoco teníamos pensado salir por Santiago, aunque ya no había cuerpo.
No tardamos demasiado en ir a dormir. Vimos los vídeos que grabé del concierto para confirmar que eran totalmente ruido y quedamos dormidos en seguida (ya eran también cerca de las 2 de la mañana, hasta el sitio de la comida hay un paseo).

Al día siguiente, como no sabíamos qué trenes había, nos levantamos poco antes de tener que dejar la habitación libre, recogimos todo, y fuimos para la estación. El siguiente tren salía en poco más de hora y media. Al coger los billetes le dijimos al señor que a ser posible que los dos asientos estuvieran juntos, pero nos dijo que él no podía saber si lo iban a estar, ni tampoco controlarlo. Totalmente aleatorio. Cuando nos los dio, vimos que David estaba en el vagón 1 y yo en el 3. Viva Renfe.
Aunque aún teníamos tiempo de sobra para desayunar, inocentes de nosotros, lo hicimos en la cafetería de la estación. Sabíamos que algo más caro que en otra cafetería iba a ser, pero que no solamente sería caro, sino que el servicio sería tan malo, no lo imaginábamos. Poco más de las 12 y media del mediodía, pedimos una oferta de desayuno, y una choni con unos aros por pendientes en los que podrían columpiarse loros nos dice que ya pasó la hora de los desayunos, que se cobran aparte. En ningún sitio a la vista delimitaba horarios para ese servicio, así que no nos podría decir que ese servicio había acabado (según David, que estudia Servicios). Igualmente, pedimos por separado. Yo cogí un zumo natural (solamente lo tomo cuando estoy fuera de casa xD) y David café y bollería. La bollería porque la hacen en un sitio fuera de la cafetería, pero el esto… el café sabía a quemado, y tras tres bolsitas de azúcar, seguía amargo. Yo juraría que el zumo de naranja estaba rebajado con agua. Por él me cobraron 2,25€, la naranja de supermercado más cara de la Historia.
Salimos a esperar al tren durante un ratito, y tuvimos suerte porque empezó a llover pocos segundos antes de entrar en el tren. Yo me fui a mi asiento sola, sin música (iba a ir con David, para qué voy a cargar con el Ipod) y sin charla, Tras intentar twittear mis penas, me quedé sin cobertura por el resto del viaje. Intenté jugar a un tetris que tengo en el móvil, y no creo que haya nada peor que jugar al tetris en una pantalla táctil.
En mi vagón entraron, poco después de mí, un padre con dos niñas de unos 6-8 años que debió pasarles lo mismos que a David y a mí, porque los asientos que les habían asignado no estaban juntos. Y con el tren lleno, pasaron casi medio viaje buscando dos o tres asientos juntos para no tener que dejar a nadie solo.
Íbamos en el tren caro, que además de tener los asientos numerados, se supone que es más rápido y apenas hace paradas. Creo que tarda 30 minutos frente a los 40 del tren normal. Pues sin previo aviso, nos quedamos parados unos momentos en algunos sitios del recorrido. Al llegar a la estación de Coruña nos avisaron por megafonía de que habíamos parado por obras en las vías. Es decir, nos cobraron casi 2€ más que en el billete normal (con carnet joven creo que fueron 3€ de ida) para llegar en el mismo tiempo y separarnos a cada uno en una punta del tren. Y luego la señora de megafonía dice “Gracias por escoger Renfe”. Oh, si tuviera una alternativa no te hubiera escogido, zorra.

Y sin mucho más, llegamos a Coruña. Únicos daños visibles, además del cansancio, fue el ya mítico dolor en los codos de estar apoyada y saltando contra las vallas. No afonía, no más dolor de pies que el que las zapatillas que llevaba me suelen dejar. Bastante bien.
Y después de comer me puse con la crónica para The Drink Tim. La di por acabada cerca de las 12 de la noche, así que fueron casi 6 horas de revisar, aumentar, quitar, y re-redactar. Personalmente estoy contenta con el resultado, aunque por no conocer bien al grupo no es la mejor que he hecho, o eso creo. Lo que sí me decepcionaron fueron las fotos, que a la hora de sacarlas creí que iban quedando bien, sin estar demasiado movidas, pero al pasarlas al ordenador… de unas 70 que saqué, apenas conseguí salvar 10. Se nota la calidad de las fotos… de estar haciéndolas con una réflex a una compacta, cambia… A ver si tengo suerte con ellos y la compacta se queda para cosas más caseras :)

El resto del fin de semana normal. Cuando llegué al piso lo primero que hice fue ir a saludar a Sally, que se había quedado solita con varios kilos de comida a su disposición durante apenas 12 horas, pero se alegró de tener compañía una vez que se hubo desperezado (hay que ver lo vaga que puede llegar a ser…).
Y mañana otra vez clase. Y en un par de días, Megadeth y Slayer vienen a Coruña. Ya no tengo muchas esperanzas de poder ir, aunque me pregunto quién programa un concierto así a martes.

Cualquier cosa que pase con la crónica, con mis próximos conciertos… avisaré =)

1 comentario:

La Petite Poupée dijo...

Oye, que si no quieres ir a Megadeth (y llevar las filloas xD) y Slayer, que te puedo hacer un apaño e ir por ti xDDDD

Qué caña dan en directo, no? Suena muy bien el vídeo^^ Y grandísima la crónica, a ver si la leemos en esa página :P

Un besazo^^