20 de diciembre de 2010

La "linda" de la cobaya

Son las 4 de la mañana, y no puedo dormir gracias a la linda de mi cobaya. Como ya me hizo otra noche, se niega a meterse en su casita y ponerse a dormir. Prefiere pasarse la noche encima del tejado, mirando para mí y chillando. Y cuánto más protesto más chilla.
Tiene diferentes tipos de comida, agua, y mantas que le den calorcito dentro de su caseta. Le estuve haciendo caso por la tarde. Qué demonios le pasa, ni idea. Así que mientras la suelto por mi cama para ver si se cansa un poco y me deja dormir algo. Así que voy a escribir cosas:
Este fin de semana bajé a casa sin ordenador. Me llevé un par de ganchillos, lana, y un libro para clase. Estaba dispuesta a aprovechar un poco más el tiempo. Bajé yo sola, mi hermano se quedó en Coruña, y el viernes trabajaba mi padre. Tuve la casa para mí sola. Por la tarde, aproveché que fui a darle una visita a mi padre para pasarme por unos chinos nuevos que abrieron y buscar las lanas. Fueron bastante difíciles de encontrar (están lejos de los hilos y las agujas, no sé por qué), pero eran chulísimas. Ovillos grandes, ovillos pequeños, lana normal, con brillo, con degradados, con pelos, con pelotas por el medio… y más baratas que en Coruña (los 100g a 1, 50, no 1,80, por ejemplo). Cogí un ovillo grande de negro, otro de morado, y uno pequeño de un marrón con pelos del que quiero sacar un perrito. También encontré diferentes medidas de agujas de las que encuentro en Coruña, y por 60 céntimos cada una cogí un ganchillo gordo (nº9, hasta solo tenía hasta el 4) y unas agujas de calcetas del 6.
En casa, pude saciar un gusanillo que tenía desde hace una semana. Navegando por Etsy me encontré con diferentes modelos de mitones y calientamanos que tenían una pinta estupenda y fácil de hacer. Las lanas que me quedaban en Coruña daban vergüenza, pero en casa ya tenía lanas decentes. Ahí me arranqué a hacer los guantes.
El primer par que hice me salió bastante más ancho de lo que me vendría bien. Para llevarlos puestos se me caían un poco, y el punto del puño lo hice mal, quedaba como un poco retorcido. Con paciencia, me puse a hacer el segundo par, mientras me los iba probando poco a poco y corrigiendo la cantidad de puntos que necesitaba para que no me quedasen flojos. Apenas una hora después, los tenía acabados :D
Photobucket
Efecto óptico raro, son los dos del mismo tamaño.

Photobucket
Aquí se ve bien por qué les llamo “calientamanos”.


Son tan cómodos que los llevo puestos desde que los rematé. Son calentitos aunque un poco tiesos de más (cosas de usar lana de los chinos), y comodísimos (cosas de hacerlos a medida, supongo jeje).

Por el resto del fin de semana, el libro de clase intenté tocarlo, pero no hubo mucho éxito. Quería haber leído bastante y apenas conseguí media página, aunque no puedo decir que no lo haya intentado.
No pude hacer las magdalenas de colores porque no había huevos en casa, así que queda para el próximo fin de semana, que ya estaré de vacaciones y no tendré el horario tan ajustado para tener que venirme a Coruña.
Descanso para dormir, a ver si soy capaz

Al final dormí poco. La cobaya se puso a chillar más alto todavía a las 8 de la mañana, me cansé definitivamente y me la llevé al salón. Se puso a chillar como loca, tanto que la escuchaba desde mi habitación, y tuve que volver a reñirle. Me desespera, no sé qué cojones quiere o qué necesita (porque le pongo de todo lo que puede necesitar para que se calle), y no sé hacer que se calle. Fui, le eché la bronca (el tono de cabreo lo conoce, sabe que me enfado, pero la mayor parte de las veces le da igual) y al salir del salón, totalmente cabreada, le cerré la puerta. Por suerte no volví a escucharla.
No es la primera vez que me hace estar despierta toda la noche. La primera vez me preocupé, pensé que le dolía algo, o que le pasaba algo. Al final de la noche, después de mirarla de arriba abajo, después de cambiarle el agua del bebedero, de tocarle por todos lados por si le duele algo, de cambiarle la comida y ponerle más… decidí que era capricho. Un bicho que es capaz de dormirse en cualquier momento, y que normalmente cuando me meto en cama se mete en su casita a dormir, no le da la gana de dormir él, pero tampoco me deja dormir a mí.
Lo que creo que quiere es que juegue con ella. Que le haga caso, que esté con ella, no que me vaya a dormir y la deje sola. Me dan ganas de arrancarle la cabeza.

Tras esta entrada caótica, ya es mediodía y sigo zombie, me despido. No sé si voy a echar un vicio a los Sims mientras no da la hora de comer (tenemos lasaña fresca para comer hoy :~~) o seguir con el ganchillo.
Qué sueño :O


PD: Lo de "linda" es un eufemismo.

2 comentarios:

ichirinnohana_is dijo...

Has probado a dejarla en su jaula, taparla con una manta y cerrar la puerta del salón???? A lo mejor funciona, el inseparable de mi novio duerme así, porque si no, no se calla ni bajo agua.

Un beso^^

Butterflied dijo...

Yo a los calientamanos esos los llamo "mitones" y mi padre me regaló unos el otro día super monos y son la caña para estar en el pc escribiendo y pegando tiros y de tó! (L)