6 de octubre de 2012

Diario 42

Respecto a la anterior entrada, estoy mejor. No sé qué me pasó esos días, no sé qué pasó exactamente para sentirme mejor, porque pasó de un momento para otro, pero ya estoy mejor. Hablé con las dos personas que estaban involucradas y creo que va a quedar con una ida de olla, un descontrol por mi parte y nada más. Por lo menos para ellos no ha sido nada. No creo que lo entendiesen, pero no ha sido nada.

Así que, aunque hace una semana ya, voy a contar lo que pasó el 29, que da para rato.
Durante casi todo el año sin tener nada que hacer, y durante un verano paradísimo, se juntaron mil cosas interesantes e importantes en Coruña para el 29 de septiembre. En un primer momento apareció el festival de cine de fantasía y ciencia ficción, que se cerraba el 29 con una marcha zombie, a la que no quería faltar. Acompañando al festival de cine, iban a hacer en una fundación una feria del terror, donde quería conseguir un par de libros. Un poco más tarde anunciaron que se iba a hacer el mercadillo artesanal “Orzán revive”, para devolver un poco a la vida, aunque fuese por un día, la calle y la zona del Orzán, que está que da penita últimamente, con las ruinas, la soledad y la gente rara. Si tuviese algo tejido podría haber intentado ir, pero como sigo sin recuperar stock, ya no me lo planteé. Aunque un par de chicas que conozco iban a montar puesto y quería pasarme a saludarlas.
Por la noche, desde hace tiempo, teníamos programado el concierto de Gauntlet con Strikeback en la Mardigras, y gracias a la marcha zombie se organizaron diferentes fiestas zombies en pubs de la zona vieja. Tras el concierto, seguiría la marcha.
Todo esto me consolaba de no haber ido a Madrid a la Euro Steam Con, una convención europea deslocalizada de steampunk. Es decir, cada uno se reuniría en su ciudad o dónde pudiese, en vez de organizar cientos de personas en una sola ciudad y tener que viajar todos o casi todos. Las de España se iban a hacer en Madrid y Barcelona. Yo quería ir a la de Madrid, pero al final no pudo ser. Pero a una semana de hacerse la de Madrid, me encontré con un evento de Facebook diciendo que la haríamos también en Coruña. Que nos podíamos reunir en Galicia, y que haríamos un picnic; primero se dijo que en el Monte de San Pedro, luego acordamos que mejor Santa Margarita. Y a eso tampoco podía faltar.
Entonces el sábado quedaba así: por la mañana feria del terror y Orzán revive, a comer a Santa Margarita, volver temprano, vestirse de zombie e ir a la marcha. Pintada, ir al concierto y luego salir ya vestida a las fiestas de la zona vieja. Parecía factible, parecía que podía ir a casi todo. No contaba con el cansancio.

El día fue parecido a cómo lo tenía planeado. Por la mañana me desperté a las horas a las que me estoy despertando normalmente, me vestí, hice la comida para el picnic steampunk, y mientras bajaba (un poco tarde) me pasé por el mercadillo del Orzán. No tuve tiempo de ir hasta la feria del terror. Llegué a Santa Margarita justo cuando iban a empezar a comer, después de una pequeña sesión de fotos, y comimos. Y nos peleamos por la comida. Y comprobamos que mucho steampunk, mucho retrofuturismo, modales ingleses y tal, pero seguimos siendo gallegos: planificábamos que seríamos 11 a comer (fuimos 17, creo, al final), y hubo más de una persona que llevó comida para 11. Sobró comida por todos lados y de todas clases: ensalada de pasta, perritos de hojaldre, sandwitches vegetales, cupcakes, pastelitos, agua, pan, pizza... de todo.
Luego hicimos unas cuantas fotos. Las mías se pueden ver en el álbum público en facebook. Yo no salgo en esas, obviamente. Pero para no andar con links, algunas fotos de lo guapos que íbamos (en serio, había gente espectacular)

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Al acabar de comer subimos a la Casa de las Ciencias para hacer las fotos de familia, y bajamos a un bar a hacer conexión en directo con el resto de steamers de Europa. Ya había rulado algunas de las fotos que hizo una fotógrafa hermana de una de las participantes de antes de que yo llegase, los de Madrid tenían a punto la webcam para retransmitir por la noche, los de Alemania nos saludaban, veíamos mensajes desde Portugal, alguno desde Holanda, creo... increíble :D

Cuando dieron cerca de las 6 y media me tuve que despedir de ellos, no sin antes decirme que me apuntase al grupo de facebook sobre steampunk en Galicia, para hacer quedadas y así. De vuelta, llamé a Iris para reunirnos las dos en el mercadillo del Orzán, y luego ir a pintarnos de zombies. Nos quedamos hablando con las chicas de la mesa, se nos hizo algo tarde, yo estaba agotada, y al final decidimos saltarnos la marcha zombie (con dolor de corazón pero también de pies), relajarnos un rato en el piso y bajar directamente al concierto.
Cené con tranquilidad, miré por encima las fotos que había sacado, me cambié, me puse ropa cómoda, y bajamos al concierto con algo de tiempo. Como no había nadie ni habían abierto puertas, nos quedamos sentadas en la placita que hay frente a la Mardi. Y entonces vi a un murciélago. Me acordé de que cuando estuvimos en Sanabria mi padre me dijo cómo cazarlos, y lo intenté. No le gustó mi chaqueta, y no conseguimos nada más que yo coger algo de frío, Iris reírse mucho y acabar colgando en twitter que yo había llamado “Batman” al murciélago para que se acercase.
El concierto... los he tenido mejores. Strikeback de nuevo, como en el Brincadeira, hicieron todo lo que pudieron para el concierto complicado que tenían, y lo hicieron muy bien. Sin embargo, Gauntlet no me acabaron de convencer. No por la banda, porque ellos tocaron bien, y fueron majos, y esas cosas que me gustan de los directos; más bien por su sonido. Era todo muy homogéneo, sin cambios, y una canción parecía la segunda parte de la siguiente, y las canciones se hacían largas. Además, las piernas me dolían como a una vieja de haber ido y vuelto desde Santa Margarita, y haber pasado gran parte del tiempo de pie, me dolían los ovarios, hacía cogido frío... no tenía muchas ganas de trash metal. Cuando no debía quedarles mucho tiempo para acabar, decidimos irnos. Avisé a los que habían bajado a las fiestas zombie que no iba a ir porque no me encontraba muy bien, y así como llegamos al piso nos metimos en cama. Yo no recuerdo mucho más hasta el día siguiente, donde el calor y el descanso me había acabado con casi todos los males.
Me tocaba entonces recoger la habitación, empezar a hacer la maleta, recoger lo que tenía esparcido por la casa, quedar con la casera para que me diese la fianza y así.

Para ser un solo día pasaron muchas cosas. Y lo pasé muy bien en todas. Solamente me arrepiento de no haber contado con el factor cansancio y haber tenido que rendirme antes de lo que esperaba. Pero creo que la marcha zombie ha ido bien, y es probable que entonces la repitan para el año (esta ya era la segunda edición), y para entonces ya participaré.

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