27 de octubre de 2012

Arch Enemy, en la salud y en la enfermedad

...porque me han dejado destrozada.

Ya los vi en directo en el Sonisphere de hace dos veranos, y no me acabaron de convencer en directo. En el momento me llevé una gran decepción, pero pasando el tiempo, me di cuenta de que no había sido culpa suya. Todo el festival fue una gran decepción, y tenía que darles otra oportunidad.
Y así como pude, se la di. Este jueves pasado se alinearon los planetas y su gira de presentación de Khaos Legions (que llevan con ella desde antes del Sonisphere, no es que no se lo curren) pasó por Santiago. Como es normal, cada vez que un concierto así pasa por aquí, todavía no me lo creo, y hasta el momento de llegar a la sala y ver a gente haciendo cola con camisetas de Arch Enemy, no me acabé de creer que fuesen ellos, y no otro grupo con un nombre parecido.

El concierto fue en Santiago, y como ya no estoy en Coruña, tuve que ir desde casa. Cogí un bus casi a medio camino entre mi casa y Santiago (o eso pensaba, porque fueron diez minutos de coche y 2 horas de bus), y a apenas las 4 y media de la tarde llegué a Santiago. Aproveché que mi hermano está pasando el fin de semana en Madrid para ir a su piso y dormir en él; así que mi primera parada fue su piso, que por encima está cerca de la estación de buses. Puse a cargar el móvil, deshice la bolsa con el pijama y la ropa para el día siguiente, fui a buscar un supermercado para tener algo para comer (con los nervios apenas comí al mediodía), y como no tenía otra cosa que hacer, fui tirando para la sala.
Para cuando llegué, sin haberme perdido ni nada así (eso no lo esperaba, es una zona de Santiago que no conocía), eran cerca de las 6 de la tarde. Eran como unas 12 personas a la cola, y como no tenía otra cosa que hacer, me senté por allí. Fuimos esos 12 y un par de personas más hasta que llegaron sueltos hasta las 8 menos cuarto, cuando la apertura de puertas era a las 8. Es una de las cosas que me encantan de Galicia: no se hace cola para las cosas. La gente va a llegar con los teloneros empezados o 10 minutos antes, no hace falta guardar colas.
En ese último cuarto de hora estuve hablando con una señora-chica que andaba por allí, que llegó sola aunque luego se le unieron el novio y un amigo. Venían desde Ourense, y ella me estuvo contando que dejaba en casa a una de sus hijas, de casi 16 años, en casa, mordiendo las paredes. Que la niña quería conciertos, quería ir a conciertos con su madre y la madre no la llevaba de conciertos. Que ya vendrían a Cradle of Filth en plan regalo de cumpleaños, pero no más conciertos hasta que mejorase las notas. Pobre chica, la madre acababa de estar viendo a Manowar, estaba viendo a Arch Enemy y en nada se va a ver a Kreator, y lo que vaya cayendo.

Tras la charla que tuvimos en la cola, entramos como si dentro regalasen comida. Conseguí el último cachito de valla a la izquierda, casi mi sitio oficial en la Capitol. A ellos los perdí al entrar, entre que fueron al puesto de merch y a coger para beber, aunque me los volví a encontrar en la salida. La gente de Coruña que me dijo que iba a venir no aparecía, y sabiendo la pachorra que tienen esperarían a que estuviesen Arch Enemy para salir para aparecer.
Los primeros teloneros. Titan's Eve no me disgustaron. Eran jóvenes, y no tenían canciones muy buenas, pero tocaron bien, soportaron a los de las primeras filas, y tenían momentos muy chulos en algunas canciones.
Los segundos teloneros... VoidVod, que todo el mundo dice “ooh, los míticos VoidVod”... pues mira, los míticos VoidVod salieron puestos al escenario, y además de tener canciones larguísimas y cansinas, dieron algo de penita, sobre todo el cantante, que se movía raro y hacía cosas ridículas. Los de las primeras filas descubrieron que si le coreaban el nombre entre canción y canción el tío hacía tonterías y ahí lo tenían: lanzando besos, haciendo que lloraba de la emoción como una Miss... el resto del grupo parecía sobrio, pero este hombre, vaya todo por Dios. En general, no me gustaron. Ni en comportamiento, ni la música que hacían. Se hicieron largos, muy largos.

Y por sin salieron Arch Enemy. Se me hizo corto, aunque tocaron un montón de canciones. We will rise llegó antes de lo que esperaba, de sorpresa, al igual que The day you died, que no la esperaba directamente. Sonaron genial (gracias Capitol), tuvieron unas luces perfectas (pena de que la promotora sea una cutre y haya denegado fotos a todos los las que pedimos), y ellos son los amos por algo.
Incansables aunque permitiéndose descansos (y Michael Amott peinándose entre canción y canción), mantuvieron la energía hasta el final, y la gente se puso realmente salvaje xD Algún que otro pogo en la Capitol había visto, lo que no había visto era un pogo de media Capitol. Por lo menos esta vez Angela no pidió sangre, como en el Sonisphere. Y es que el concierto lo merecía. Yo agarrada a una valla, intentando soportar algunos empujones, y sobre todo, resistiendo la tentación de soltarme y ponerme a girar con el resto (porque luego no sería capaz de llegar adelante y me arrepentiría).
La gran sorpresa vino con el final del concierto. Yo no soy de las que piden púas. Yo no paso el concierto gritándole a los músicos, yo lo paso divirtiéndome, viviendo el concierto, cantando (o gritando en este caso) y disfrutándolo en general. Me da rabia la gente que entre canciones no para de gritar que les tiren púas, y ni loca me meto en los grupos que se forman cuando se tira una púa al aire y corren todos a por ella.
Pues acaba el concierto, y quien tenía delante (Michael Amott) tira todas las púas que tenía en el micro. Se despiden, se retiran. Pero salen de nuevo a saludar, a sacar la foto para twitter, y Michael trae más púas en las manos. Se agacha en el escenario, delante de mí, y estira la mano con la púa en ella. Yo no soy tonta, no pido púas, pero cuando se acercan, las cojo xD Me estiré todo lo que pude para cogerla, pero no llegaba. Alguien le cogió esa púa, entonces cogió otra, y volvió a intentarlo. Sorteó el resto de manos y me dejó la púa dentro de la palma de la mano, mientra yo pensaba que me había descolocado el brazo de haberlo estirado. Pero con mi púa en la mano, para mí, especialmente para mí *-*
Ese fue el momento de la noche. Ni Nemesis (que fue un momentazo), ni cantar We will rise, ni dedicar a los políticos del país Dead eyes see no future. Amott dándome una púa.
Este hombre ha sido demasiado bueno conmigo, y jamás podré hacer nada para compensárselo. Compuso Nemesis, concretamente el solo, ese solo del que hablaba en la entrada anterior que me hizo ver con otros ojos los gritos, y que cambió mi concepción de la música al completo. Me da su música, me abre las puertas a otra música, y luego por encima tiene el detallazo de darme una púa, de fijarse en la niña de la esquina, aplastada y dolorida, que llevaba gritando todo el concierto *-* Es algo que no sé cómo pagar, que no voy a poder compensar de ninguna manera. Salvo dedicarle amor eterno, y devoción casi absoluta.

Y ahora, como tras cada concierto de este estilo, el tema de los guturales. Hacía mucho que no podía gritar, tanto que no me acuerdo cuál fue el último concierto que grité. Pero aproveché este todo lo que pude. Y estoy contenta con los resultados :D Al día siguiente la garganta perfecta, así que, los haga mejor o peor, no me estoy haciendo daño, que es lo primero. Además, más o menos pude escucharme, además de sentirme, y me descubrí siendo capaz de variar el volumen. Y curiosamente, a cuánto menos volumen, más control, sobre la vocalización y sobre el tono. Fue una sorpresa, el ser capaz de gritar sin gritar alto. Normalmente en la cola de estos conciertos acaba triunfando la testosterona y los tíos intentan demostrar lo bien que pueden gritar, y lo que hacen es romper la voz al gritar. Eso lo hacen hasta las gitanas en el mercado si pueden. Esta clase de grito que estuve practicando es algo completamente diferente. No tengo ni idea de qué hago físicamente para que me salga, pero estoy sorprendida, muy sorprendida xD
Pero volvemos al tema de siempre. No soy capaz de practicar sola, y no tengo gran control sobre ello. Me doy miedo a mí misma, no soy capaz de hablar sola, y en casa no tengo el puntito de adrenalina o desinhibición para poder hacerlo. Así que seguiré estancada durante mucho tiempo más.

Después del concierto cogí un taxi y volví al piso de mi hermano. Me parecía que no estaba cansada, pero así como me senté en cama se me puso un peso de varios kilos en cada hombro, y no pude aguantar mucho despierta.

Recuento de daños a pleno 27:
El cuello apenas me duele. Puedo moverlo hacia arriba y abajo otra vez, aunque me tira.
Las piernas mejor podían cortármelas. Por delante y por detrás, arriba y abajo... me duelen todas las piernas. Agujetas de estar de puntillas, saltando y lo de siempre, pero esta vez, no sé por qué, me duele más.
Mazado bajo los brazos, de chocar contra las vallas.
Mazado bajo el pecho, y en este caso, también en el costado izquierdo, de las vallas del frente y del lateral.
Garganta perfecta :D
Cuando desperté al día siguiente me dolía una costilla, pero creo que es de la valla de la esquina, de darme contra ella.
Además, la parte de la cadera de la izquierda también la tengo algo dolorida. Una tía me fue empujando y tuve que estar apoyada en la pierna izquierda, con el costado derecho tenso, casi todo el concierto. Pensé que iba a molestar más de lo que molesta, que es apenas nada.
Y bueno, tras dormir 10 horas tras el concierto, llegar a casa y querer volver a cama a las 10 de la noche.

Tengo algunas fotos, sacadas con el móvil y con la compacta. En una primera vista, no me gustan. Movidas, desenfocadas... cosas de estar acostumbrada a la réflex. Cuando reúna paciencia me pondré a editarlas y así tenemos una entrada más. Con menos texto y más fotos.
Cuántas cosas buenas tengo que contar en el blog estos días :D

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