24 de agosto de 2012

Cobayas que vibran

En teoría a las cobayas no les gustan los cambios y tardan en adaptarse a ambientes o gente nuevas. En realidad creo que no es así, que se adaptan bastante bien, aunque notan los cambios y necesitan un par de días para asimilar los cambios.
En general, son animales con mucho miedo, de por sí. Son presas de todo cuanto animal hay, y huir y escapar son sus únicos métodos de defensa; no atacan salvo por problemas de posesión o territorio. Cualquier cambio en un principio es una amenaza, y necesitan, como es normal, un par de días para conocer su nuevo ambiente y comprobar que no hay peligros.

Por lo que leo a la gente, las cobayas que se compran o adoptan tardan unas dos semanas en adaptarse por completo a su nueva casa; algunas no tanto. En estas dos semanas se acostumbran a los ruidos habituales, conocen a las personas que las manejan, aprenden quiénes les dan de comer, comen de la mano, y dos de las señales que indican que una cobaya está adaptada a su casa: hacen popcorning y ronronean. Algunas duermen con los ojos cerrados, o se estiran y cogen posturas imposibles para dormir, incluso se duermen encima de la gente. He visto que alguna permite que su dueño le dé la vuelta y le rasque la barriga.
A Sally este proceso le está costando más. Empezó a comer pronto de la mano, a poco menos de un mes de tenerla hizo su primer popcorning, pero aunque conmigo parece que estaba suelta y confiada, nunca llegó a estar cómoda delante de otra gente. Con mi ex también se soltaba algo, pero no era lo mismo que cuando estábamos solas. Siempre le tuvo mucho miedo a mi padre, y los fines de semana, solamente con escuchar que se acercaba, se escondía en la caseta, y no salía hasta que se iba. Durante el principio de este verano, cuando volvimos a casa, pasó también miedo. Al principio, se escondía cuando lo escuchaba llegar y mientras estaba delante, pero a base de darle comida, y comida, y darle sobre todo lechuga, empezó a aprender que mi padre no era una amenaza. Entonces, en un primer momento corría a esconderse, pero cada vez que salía del salón se iba a su “esquina de pedir” a pedirle comida, o concretamente lechuga.

Hizo popcorning, aunque no siempre. Hubo épocas en las que no lo hacía, aunque lo comprendo porque vivíamos en malos ambientes y yo tampoco estaba a gusto, y ya me di cuenta de que lo que siento le influye. Aún así, siempre hizo popcorning y corría cuando estaba yo sola, nunca lo hizo delante de nadie. Sin embargo, y me daba envidia porque veía que otras cobayas lo hacían en poco tiempo, nunca ronroneó. Veía que le gustaba cuando la acariciaba (siempre fue difícil cogerla), y a veces estaba mimosa, pero nunca me ronroneó.
Las primeras veces que lo hizo, hace menos de seis meses (y ya tiene los 2 años cumplidos) fue porque a veces tiene días tontos que asocio con el celo, que está sensible y exigente. La verdad, llevamos una sorpresa las dos cuando lo hizo xD
Poco a poco, se fue acostumbrando a hacerlo. Me costó desde el primer día acariciarla, porque escapaba o me atacaba para que no la tocase. Empecé a acariciarla entre los ojos, que le gusta bastante, y fui avanzando poco a poco por la espalda. Pasar de las patas delanteras hacia las traseras le llevó mucho tiempo, pero lo fui consiguiendo (ahora intento bajar hacia la barriga, estoy consiguiendo que se deje, pero escapa así que lo intento y a veces me intenta morder), hasta que, hace unas semanas, encontré un punto, al final de la columna, casi donde debería empezarle el rabo en caso de tenerlo, donde es tocarlo y ronronear al momento.

En los últimos días, ha ido generalizando esto de ronronear. En general, está siendo un verano muy bueno para ella. Salir de ese piso con ese ambiente deprimente nos hizo muy bien a las dos. A los pocos días de llegar a casa, sin haber hecho nada en concreto, salió de su jaula y se puso a hacer popcorning ella sola.
Durante las primeras semanas siguió teniéndole miedo a mi padre, pero se fue acostumbrando a que él le diese lechuga, le diese mimos, y fuese quien le pone la cena antes de irnos a dormir. Y se empezó a encontrar a gusto completamente. Empezó a ronronear también delante de otra gente, y fue aumentando las veces que lo hacía.

Y ahora está en modo vibración. Empezó a relacionar todo lo que le gusta con ronronear, y no para. Sale al sofá conmigo a pedir mimos, y ya viene ronroneando por el camino. Ve que me agacho para ponerle heno, y se pone a ronronear. A veces creo que hasta el sueños se pone a hacerlo.

Me encanta verla contenta. Hago todo lo posible porque sea feliz y esté sana, y me dolía cada día que la veía asustada o que teníamos que pasar en aquel piso. Los últimos meses incluso cerraba la puerta de mi habitación con llave cuando me iba, porque tenía miedo de que entrasen a hacerle algo (así de hijas de puta me las imagino). Llegar a casa, y que en un unos pocos días empezase a hacer popcorning fue quitarme un peso de encima enorme. Y que ahora empiece a ronronear (o a vibrar a veces) me dice que aún tengo que trabajar algo en ella. Sueño con poder ponerla panza arriba en mis piernas y acariciarle la barriga hasta que se quede dormida. Que aunque tenga 2 años siga desenvolviéndose y aceptando cosas nuevas poco a poco me anima a seguir intentándolo.

1 comentario:

La Petite Poupée dijo...

La pobre aguanta muchos trotes (viajes, cambios de casa, distintos ambientes...), es normal que le cueste adaptarse un poco y sentirse así de feliz como está ahora :)

¡Besos! ¡Y caricias para Sally! :)