28 de septiembre de 2012

La no compañera de piso

Está acabando mi tiempo en Coruña, me quedan unos pocos días en este piso antes de volver a casa, pero no quería irme sin dejar constancia en el blog de una cosa que pasó la semana pasada, que jamás me había pasado algo parecido, y que no acabamos de comprender del todo todavía.

Este piso tiene cinco habitaciones, y estamos ahora cuatro personas. Como el precio del piso baja para todos si se llenan todas las habitaciones, tanto la casera como los que están dentro estuvieron hablando con gente que venía a estudiar a Coruña por si querían alquilar una habitación.
A mediados de mes, quizás unos días después, una chica dijo que estaba interesada. Es conocida de vista de la chica con la que estamos viviendo, creo que es amiga de una amiga o algo así. Estaba pendiente de que la admitieran en un ciclo para saber si venirse a Coruña o no, y cuando la admitieron (eso parecía) “avisó” de que venía. Con eso me refiero a que le mandó un mensaje por whatsapp a esta chica diciendo “eey que mañana nos vemos!” por lo que supusimos que la habían cogido y que se venía.
Sin avisarnos la casera, a la mañana siguiente, mientras hacíamos de comer, entró un señor en el piso, cargando con cajas. Supusimos que era su padre, y tras él entró una chica (y alguien que parecía su abuelo). Nos saludó desde lejos, nos preguntó cuál era su habitación (¿?) y fueron metiendo cajas allí. Preguntamos si necesitaban ayuda, y nos dijeron que no. Entonces, cuando acabamos de comer, subimos a la terraza, como hacemos Iris y yo cuando ella come en el piso, y después de acabar de comer nos quedamos hablando allí. Al cabo del rato vino el chico con el que vivimos, y mientras hablábamos los tres subió ella, nos pidió fuego para fumar, y volvió a bajar (¿?).
Cuando dio la hora de que Iris se fuera a trabajar, llevamos los platos a la cocina, y tras nosotras, entró la chica que está viviendo aquí. Cerró la puerta y en voz baja nos dijo “que esta se va”.

Entonces descubrimos el sentido común y la inteligencia de la persona que supuestamente iba a venirse a vivir durante 9 meses: la tía alquiló la habitación sin venir a visitar el piso. Esta otra chica le describió cómo era, sin engañarla, para que no tuviera sorpresas (es viejo, cinco pisos sin ascensor, no tenemos nevera en al cocina, la habitación que le toca a ella tiene poco espacio para poner una mesa de estudio, etc.), y cuando llegó decidió que no le gustaba. Era muy viejo, sin ascensor, y su habitación no le gustaba. Y que se iba. Parece ser que estuvo buscando otro piso, y encontró algo por Monte Alto. Y que se iba, cuanto antes.
Iris se fue a trabajar, yo no me acuerdo qué hice por la tarde, y cuando volví, la tía ya no estaba. Se llevó todas sus cosas y nos dejó las llaves a la entrada.

Con las siguientes horas fuimos conociéndola un poco más, y alegrándonos de que se hubiera ido. La madre de una amiga de la chica con la que vivimos la llamó para cotillear (imagino xD) y le dijo que era mejor así. Que esta tía es muy pija, muy tonta, muy ombligo del mundo, y que solo nos iba a complicar la existencia. Parece ser que tiene una visión muy americana de la convivencia en pisos, y que va a hacer fiesta, a estudiar lo justo y limpiar poco. Quiere, como el año pasado, a alguien que le bese el culo y que trabaje por ella. Se dijo en algún momento la frase “quiere hacer fiestas en su habitación”, por ubicarse un poco xD
Y tenía razón, estamos todos de acuerdo en que mejor que se haya ido.

Dos días después, Iris llamó a la casera para preguntar por las facturas que tiene que pagar, y descubrió que no sabía que la otra se había ido. Es decir, la tía se largó y no se le ocurrió avisar a la casera de que no se quedaba en el piso. La casera pensaba que estábamos todos juntos.

Ahora mismo, no sé qué ha sido de ella. Según nos enteramos, se fue a pasar unos días al piso de otra amiga suya, hasta que la habitación del piso de Monte Alto quedase vacía. Porque parece ser que por encima llegó a plantearse la posibilidad de quedarse en este piso hasta que pudiera irse al otro, y pagarle a la casera por días, como si fuéramos una pensión.

En fin. Cosasa de pisos compartidos. Tras cuatro años, aún sigo viendo cosas extrañas, gente extraña, y me siguen pasando cosas que de otra manera jamás me hubieran pasado.

1 comentario:

La Petite Poupée dijo...

Flipante lo que te pasa en los pisos a los que vas, en serio xDDD

¡Besos!