4 de febrero de 2012

No se puede contar con la gente

No se puede contar con la gente. Hoy estoy especialmente ofendida por algo ocurrido (o no ocurrido, depende de cómo se mire), con una “clienta”. Se intenta ser buena persona, ser comprensiva, poner facilidades… y lo único que recibo son mentiras y que me tomen por tonta.

Hace poco más de una semana recibimos un comentario en el blog prácticamente histérico. Una tía se había quedado loca con las bufandas, y quería que le hiciera algunas. También nos dejó un comentario en el Facebook de Enemy Dolls, está en público y cualquiera puede verlo, en el mismo plan. Le mandamos un mail poniéndonos en contacto con ella. Que quería una, que quería una. Aunque estoy en contra de mandar internacionalmente, le dijimos que se las hacíamos y se las enviábamos.
Nos dijo que quería 4, y que le diésemos un presupuesto. Para evitar sorpresas desde hace tiempo en Facebook tenemos todo con precios puestos, así que yo di por supuesto que lo hacía por comprobar o asegurar el precio. También estuve rebuscando en la web de Correos, y le dije más o menos cuánto le saldría el envío.
Como además quería 4 bufandas de 25€ cada una, le dije que por ser tanta cantidad le hacía un descuento. Cobrar 100€ por un lote de bufandas, por muy hechas a mano que sean, me parecía mucho pasarse. Además, al poner los precios ya preveo estas cosas, dejo margen para poder hacer descuentos y no acabar yo perdiendo dinero. Le dije que le cobraba 3 y le regalaba la cuarta. Con envío, más o menos le quedaba todo en 90€. Me sigue pareciendo una burrada, pero si la señora se lo puede permitir, no voy a decirle que no lo haga.
Según ella, todo seguía perfecto. Me preguntó qué colores tenía, y por no complicarme, incluso le busqué una carta de color de la lana que usamos y se la pasé. Me preguntó cómo pagar, que al ser internacional tenía que ser por Paypal. Al ser una cantidad elevada de dinero decidí fraccionarle el pago, de manera que pagaba la mitad en un primer momento, y tras haber tejido yo las bufandas (el primer pago no me daba para cubrir todo el gasto de lana, si se echaba atrás tendría material para vender más tarde) antes de hacer el envío, la otra mitad.
Hace un tiempo hablé con una chica de Coruña que también se dedica a hacer cosas a mano. Concretamente, hace ropa para muñecas tipo Blythe o Pullip. Estuvimos hablando de estas cosas de los pagos y los encargos, sobre todo porque a mí me encargaron en el ExpOtaku del año pasado un muñeco que aún hoy no me veo capaz de hacer, y sin más señas, me dejaron mangada con el encargo hasta hoy. Por suerte no llegué a tejerlo nunca. Esta chica me dijo que siempre, siempre, pidiese que dejasen alguna señal antes de empezar a hacer nada, porque luego te dejan mangada con los materiales comprados y con algo hecho que a lo mejor no consigues dar salida luego. Qué suerte que hablé con ella ese día, a lo mejor ahora estaba no solamente enfadada.
Quedé con la señora que en cuanto me pagase la primera mitad, yo empezaría a tejer. Como hacemos normalmente con los encargos que llevan más tiempo, de vez en cuando yo le iría enseñando los progresos del trabajo. Todo bien hasta ahora. Además, me deja caer que el modelo que quería de bufanda no era el que yo creía.

Pasa un día.
Pasan dos días.
A mi correo no me llega ningún aviso de Paypal. La señora no paga.
Compruebo que en los mails fui clara y le avisé que hasta que me pagase no empezaría a tejer. Eso está correcto.
A los cuatro días, por asegurarme, le mando un mail preguntándole si sigue interesada. Que recuerde que no tejo nada por adelantado, y que me confirme qué bufanda quiere, si la circular o la clásica.
Me contesta a las pocas horas. Sigue interesada, claro, pero está “averiguando cómo se paga por ahí”. Que la bufanda que quiere es la clásica, le gusta el color de la circular pero no que sea circular.
Empieza mi mosqueo. Las bufandas circulares no llevan tanta lana como la otra. Para hacerse una idea, la circular la vendo a 25€ y la clásica a 35. La señora lo sabía, tenía los precios en Facebook y no me dijo nada. Sospecho que se echó atrás después de darme el coñazo durante varios días con las bufandas, así que ni siquiera le digo que entonces se le sube el precio, y de todas maneras, puedo trampear la bufanda para con la misma lana hacer otro modelo.

De eso hace casi otros cuatro días, y sigo sin pago ni más señales de la señora. Y estoy cabreada con ella, creo que con razón. Primero, llega con el capricho de las bufandas. Me da el coñazo con los colores, me porto con ella rebajándole el precio cuando no tenía por qué (estoy segura de que nadie lo hubiese hecho), le busco toda la información sobre los envíos, y también le permito hacerme el pago en dos veces, mientras ella por encima me cambia el modelo a una bufanda más cara.
Y por encima, como el trato es personalizado, hay que diferenciarse, y todos los detalles cuentan, me estuve comiendo la cabeza para hacerle un empaquetado bonito y original. Algo que acerque el paquete informal de Correos hasta ella, que aunque yo no tenga tienda y ella esté lejos se sienta importante, recibida y con trato personalizado (por si todo lo anterior no lo había sido).
A cambio, lo único que recibo es la mentira descarada de “sí, todavía estoy interesada en las bufandas”, y sigo mirando de vez en cuando como tonta el correo por si es cierto que es tan inútil de tardar seis días en adivinar cómo se paga por Paypal.

Se le quitan a una las ganas de ser amable y de vender por internet. Me dan ganas de ponerle un precio fijo a todo, de no hacer descuentos, de no hacer ninguna clase de favor a nadie. De no poder facilidades, de tejer durante el año y hacer el esfuerzo de plantarme en más ferias físicas para vender lo que voy haciendo. Que la gente llegue, mire lo que hay, lo compre y se vaya.
Desde luego, se me quitan las ganas de volver a ser amable con nadie. ¿Internacional? Lo siento, le pides a alguien de dondequiera que seas que te las teja él. ¿Se te va la olla y me encargas 150€ en bufandas? Mejor para mí, pero no me preocupa que sea un precio desorbitado.
Y sobre todo, se me quitan las ganas de trabajar por encargo. Me dan ganas de tejer lo que yo quiera cuando yo quiera, y si alguien quiere algo, se empaqueta, se envía y me olvido del tema. Dejar de preocuparme de que las cosas estén al gusto de que las vaya a recibir, de mandar mails preguntando por colores, formas, ojos, etc. Como yo quiera y punto.
Porque si hago esta clase de cosas la gente me toma por tonta. Si se porta bien conmigo, voy a ir tensando de la cuerda para sacarle cosas a ver hasta cuándo aguanta.

Y todo esto se podría haber solucionado con un “ay, lo siento, pensé que en vez de euros eran pesos, ahora me parecen caras, ya no estoy interesada” que a mí no me va a hacer daño. Se me dice y ya está. Me puede fastidiar que me digan que el amigurumi lo vendo caro porque lo tengo barato y lleva un montón de tiempo hacerlo, pero las bufandas llevan una lana cara y sé que son caras, sobre todo porque yo sé lo que cuesta solamente la lana. Si le subo algo de precio es para no tejer en balde, que tampoco me sobra el dinero. Sé que las bufandas están caras, no me va a ofender que alguien me lo diga.
O simplemente con no contestar al “¿sigues interesada?”. Me lo tomaría un poco mal por no saber la razón por la que ya no quiere las bufandas, si es por el trato, si es porque se lo pensó mejor, si es por X. Pero doy por entendido que deje de esperar el pago y de estar pendiente y me dejo de complicaciones y de desilusiones.

Si la señora vuelve a dar señales de vida vendré a contarlo. Porque estoy pensando en decirle directamente que esa bufanda es más cara (como debería haber visto en Facebook) y que le subo el precio. A ver qué pasa, si tenemos fiesta o seguimos teniendo mentiras.

2 comentarios:

La Petite Poupée dijo...

Dile que es más cara, a ver por dónde te salta, lo mismo no se atreve a decirte la verdad, no sé :S

Un beso!!

Hime_Ichigo dijo...

Buf, a mi muchas veces me dan ganas de dejar de vender por las mismas razones, la gente se toma todo a pitorreo, yo cobro siempre por adelantado y les digo en el plazo en el que estaran listas, porque esque la gente se aprovecha mucho.
Si no puede permitirselo simplemente que no te este liando, y tu no hagas rebajas, porque lo he hecho y cuanto mejor te portas mas te p*tean!
De verdad que estas cosas dan una rabia...