3 de septiembre de 2009

De decepciones y sueños...

Hace unos meses, de total casualidad, conocí a In this moment. Eran uno de tantos grupos con una vocalista femenina que experimentan con el screaming y la voz melódica que llevan un par de años apareciendo (especialmente en Century Media xD). La chica no tenía demasiada potencia, y tenía que practicar y aprender mucho sobre gritar, pero en intención y para ser el primer disco les daba un notable alto.
El primer disco, Beautiful tragedy (2007) no era un grandísimo disco, pero sí tenía grandísimas canciones como Prayers, Ashes, Daddy’s falling angel o This moment, con una base musical muy contundente, unas voces interesantes y muchos puntos de originalidad.
Vamos, para ser un primer disco, estaba muy bien. Además, por cosas que estuve leyendo, fue un éxito en EEUU.

Me llamó la atención que cuando busqué fotos de la carátula del disco, en google solo encontré fotos en solitario de la vocalista, Maria Brink. El 80% de ellas en poses provocativas o con ropa muy corta. Pensé que bueno, que si les parecía guapa, no había problema mientras lo hiciera bien en los escenarios y a la hora de componer. También vi que tenía una extraña fijación con los vestidos tipo Alicia en el País de las Maravillas, los conejos blancos, e historias de Disney en general. No pegaba en absoluto con el sonido de la banda, con su brazo tatuado casi de hombro a muñeca, a sus dilataciones gigantescas en las orejas… pero mira, si le gusta, y mientras no afecte a la música…



…mientras no afecte a la música.


Pero han sacado nuevo disco, y se han vendido por un par de tetas. En el nuevo disco, The dream, no hay una música tan contundente, se acabaron los intentos de gritos (qué pronto se rinde la gente) y la Brink ya sale al escenario y en los videos sin escrúpulos disfrazada de una Pin Up drogadicta, o eso es lo que parece.
Estuve escuchando el disco, y no solo se ha acabado esa música fuerte que llegaban a llamar metalcore, sino algo mucho más comercial, simple y suave. Llegan al extremo de hacer baladas melindrosas y lacrimosas (Into the light), canciones de bases musicales pegadizas a la primera escucha, con letras de amor eterno (Forever), ritmos más propios de Evanescence que de alguien que se dedicaba a gritar (All for you, Lost at sea, Her kiss), etc. Y cuando intentan volver a los gritos y a la música un poco menos accesible, la cagan (véase The great divide).
Quizás esté más dentro de las capacidades vocales de la Brink, pero adaptarse a una voz melódica no significa renunciar a la potencia (y aquí puedo citar a grupos desde Nightwish, Lacuna Coil, Within Temptation o Unsun). Ni tampoco justifica hacer videoclips haciendo versiones de canciones de los ’80 donde Maria Brink se pueda disfrazar de Pin Up y poner cara de chica buena (Call me).
Hasta la copia del disco que me bajé lo clasifica en género dentro del “Mainstream metal”, es decir, “Metal para todos los públicos”.




Podría hacer una encuesta: qué pasará antes? In this moment sacarán un DVD de un directo con 2 canciones inéditas, o Maria Brink diseñará una línea de ropa?

Decepcionada, estoy muy decepcionada con esta gente desde que descubrí el nuevo disco y los vídeos...
Sin embargo, como decían el otro día en La Sexta, para que una mujer sea más guapa solo tienes que poner a un hombre feo al lado. Viendo a lo que ha llegado In this moment, agradezco más que nunca a Otep que sea como es, y que siga con sus gritos, sus Soldiers of Shadows, su conciencia y su música. Y en menor medida (porque ella no canta melódico), a Angela Gossow.

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