12 de noviembre de 2009

Un zorro

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Siempre pensé que mis hijos podrían sentarse en tu barriga, como hicimos todos los primos. Me hubiera gustado que Gonzalo, Dani u Óscar pudieran recordarte más que por fotos. Que todos los niños que quedan por nacer en esta familia pudiera agarrarte de la barba y jugar contigo, como todos hicimos desde Ditus.
En las comidas familiares no será lo mismo, ya no habrá una esquina a la que pueda mirar y pensar "tengo tíos normales, no todos me caen mal, algunos son personas". Ya no tendré a quién llamar desde Riazor cuando el Depor vuelva a estar en Champions y vuelva a darle un baño al Milán. O cuando haya otro Centenariazo.
No quiero pensar y no sé qué decir (no sería nada nuevo, muchos se me han adelantado). Pese a llevar un tiempo esperándolo, jamás creí que llegaría, y sigo en shock desde la mañana.


Adiós.


Por favor, no me apetecen comentarios en esta entrada.
Gracias.

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