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31 de mayo de 2012

Fotos del Expotaku (Enemy Dolls)

Prometí las fotos del Expotaku, y aunque hice la anterior entrada antes de lo previsto, aquí están. Tras verlas en casa me di cuenta de que no saqué fotos del ambiente, me centré más en mi mesa, así que solamente traigo fotos de amigurumis.
Un poco de cosa visual al blog, que llevo unos días marcándome entradas muy densas (que yo disfruto escribiéndolas, pero no creo que pase lo mismo con quien me lea).




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Recién montada la mesa, el primer día antes de que llegase nadie.




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Nuestra mesa desde lejos. Comparada con las otras, teníamos colorido y llamábamos la atención de sobra xD




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Perry tiene gorro!



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Y una cotilla presumida...


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30 de mayo de 2012

Relatos de horror - Me siento ofendida

Me han ofendido. Me siento ofendida. Y por eso me pongo a escribir una entrada que no entraba en mis planes a estas horas de la noche, cuando aún tengo fotos que subir. Pero me han ofendido y hoy no ha sido un buen día para ofenderme.

Hace unas semanas, creo que durante Semana Santa, mi hermano me dijo que quería que le escribiese un relato para un concurso de su Facultad. Él no iba a escribirlo, y era una especie de trabajo. Escribirlo era el trabajo y luego la profesora lo presentaría a concurso, o algo así. Pero me dijo que no escribiese nada bueno, porque no quería ganar, solamente presentar el trabajo. La razón por la que no le interesaba ganar era que en el acto de entrega del premio (un lote de libros) había que leer el relato en alto, cosa que le daba vergüenza, además de estar expuesto a que le hiciesen preguntas sobre él.
Lo único que me dijo mi hermano sobre las bases del concurso era que el relato tenía que ocupar una hoja, y tenía que tratar la relación de un personaje con un libro. Nada más. Entonces, yo, que no puedo hacer las cosas fáciles, me puse a pensar en cómo hacer destacar mi relato (aunque mi hermano no quisiera ganar, una tiene orgullo e iba a competir contra alumnos de Magisterio, con hacerlo un poquito bien estaría chupado). Pensé que todo el mundo iba a escribir algo bonito que habían sentido con algún libro de su infancia, todo muy puke rainbows, con unas relaciones espaciales y temporales muy simples, además de una narración probablemente infantil y un final cerradito y bien apañado. Quizás hubiese alguien con un poco más de habilidad que hiciese algo diferente, pero veía perfectamente sus relatos lineales tratando a un solo libro. Entonces, tiré de todo lo que pude para escribir ese relato sin tener el libro que escogí delante e hice todo lo que pude para haberlo escrito de una sentada.
Hice que mi personaje primero presentase diferentes libros con los que había “disfrutado”, y luego hacer que su acción corriese paralela a la del libro que leía, haciendo saltos de una acción a otra. Y así me salió un apasionado de la literatura de terror al que impresionan mucho esos libros (como a mí), que en medio de la lectura de Drácula tiene un incidente en la cocina. Preparé el ambiente, introduje los mejores relatos de horror (no terror) que leí durante este curso en Literatura Francesa, además del bagaje que ya tenía antes de esa asignatura, y me salió un texto que, yo creo, está bastante decente. Por lo menos estoy orgullosa de él.
Cuando se lo pasé le dije que lo sentía mucho, pero que iba a ganar el concurso.

Pues bien, hoy me ha dicho que no solo no he ganado, sino que no he quedado ni entre los 10 primeros. Indignada y con mucha curiosidad (¿qué clase de cosas habían superado a mi relato?) le pregunté si los relatos ganadores se podían leer en algún sitio. Y se pueden. Y por eso estoy escribiendo esto.
No me gustó que mi relato no ganase, no voy a mentir. Llevo tiempo guardándolo con ilusión pensando en que estaba muy bien, y me llevé un palo cuando me dijo que no es que no hubiese ganado, es que había quedado bastante mal. Pero no es por eso por lo que estoy escribiendo. Es porque estoy ofendida e indignada por la clase de relatos que han ganado.
De primeras, creo que no he ganado porque mi hermano no leyó bien las bases del concurso y escribí algo diferente a lo que pedían. Todos los relatos son de niños a los que un libro les hace felices. Todo es muy cursi, todo es muy bonito. Hay incluso reencuentros con los esos libros cuando son mayores y vuelven a sentir el calor de la infancia. Oh, puke rainbows, muchos rainbows.
Creo que mi estómago no hubiese dado para escribir algo así. Estoy intentando crecer en el género del terror o la ciencia ficción, mis épocas de escribir sobre niños melosos han pasado (el último que escribí fue en 1º de ESO, en un concurso sobre el Prestige). Bueno, creo que podría aceptar sin indignarme que me hubiesen ganado por no haberme ceñido a las bases, o por tocar un género en el que no me hubiese desenvuelto. Pero es que hay más.
Porque mi curiosidad es insaciable, y me puse a leer a los relatos ganadores. Tras leer 5 de los 10 que están seleccionados hice un descanso, porque como siguiera leyendo me iba a tirar tanto de los pelos que me iba a quedar calva. En general, son relatos insulsos, con una estructura que brilla por su ausencia, y unas transiciones entre acciones, en el mejor de los casos, confusas. Pero más allá de la narración, me ha llamado la atención la cantidad de FALTAS DE ORTOGRAFÍA que hay en los escritos. Puedo pasar algún fallo tipográfico, algún error al escribir el relato a ordenador (no sé si se podría llegar a pasar teniendo en cuenta que se supone que antes de presentar algo a concurso hay que revisarlo), y en alguno se ve que hay alguna tilde descolocada sin querer. Lo que no puedo aceptar es que hayan presentado, y atención, PREMIADO, un relato en un CONCURSO UNIVERSITARIO que escribe “porque” en vez de “por qué” (“Reflexionando ahora, no tengo muy claro porque fue tan especial”, de “Una puerta a otra existencia”), otro relato que no pone un solo acento diacrítico (“se” en vez de “sé”, “mi” en vez de “mí”, como uno sin título sobre Matilda), y otro que se come tildes como si fueran el postre. Me parece indignante por dos razones principales: la primera, esa gente que presenta el relato es universitaria. Es decir, tiene la ESO, tiene Bachillerato, ha pasado Selectividad y está estudiando en una Facultad. Y no sabe poner las tildes donde corresponde. ¿Una persona culta que quiere escribir literatura y no conoce las reglas ortográficas básicas?
La segunda, es que el jurado los haya premiado. No puedes permitir que se le dé un premio, de un concurso universitario, a alguien que escribe “porque” en vez de “por qué”. Me parece de una absoluta falta de seriedad, responsabilidad o conciencia. No se puede premiar a alguien que ha hecho algo mal, y aunque haya que dar diez premios y solamente diez relatos se ajusten a la cursilada de los niños con libros bonitos, no puedes elogiar a alguien que no sabe escribir y se está presentando a un concurso de literatura. Lo que habría que hacer sería colgar una nota de “premios desiertos por demasiada ignorancia”, porque si yo fuese la organizadora de ese concurso, me daría vergüenza que alguien pudiese leer lo que estoy leyendo yo ahora.

Dejando la ortografía aparte, cada relato me da para comentarlo extensamente, quizás alguno para comentarlo con una extensión mayor al propio relato. Pero ya llevo tres páginas a Word y no puedo extenderme mucho si quiero que alguien me lea. Solo digo que en líneas generales, narratológicamente dan penita. Como me imaginaba, la gente se ha centrado en una sola obra, en un solo espacio, y aunque algunos hacen saltos temporales, son todos lineales y cronológicos. Simple y fácil como un vaso de agua. Nadie ha arriesgado, nadie ha hecho nada mínimamente complicado o elaborado. Apostaría a que unos 8 de los 10 relatos fueron escritos de una sentada y sin reflexión previa ni borradores. Eso no es serio, señores.
En algunos de los relatos parece que por encima los autores no tienen muy claras las características propias de los relatos cortos o de los cuentos. Se trata de ir al grano, de contar en pocas palabras algo, por lo que no se puede desperdiciar espacio en otras cosas que no sean relevantes. Si lo entienden y han añadido párrafos para rellenar y cubrir la extensión mínima deberían plantarse sus capacidades como narradores, o como creadores de historias. Con el paso del tiempo me he dado cuenta de que un párrafo siempre puede dar para más, aunque cueste esfuerzo ver dónde y cómo. Siempre se puede extender en cosas relevantes, y en último caso, un relato nunca puede contener datos irrelevantes. Es contraproducente.
Además, la parte de la expresión (la que podría salvar un relato que fallase en todo lo anterior) es... nefasta. No se me ocurre otra palabra. Es una escritura inmadura con fallos propios de principiantes y de gente que no ha escrito ni leído en la vida. Es quizás casi una escritura infantil, que es algo muy diferente a una literatura infantil. Creo que bastantes han intentado dar una voz infantil, y han acabado escribiendo como un niño. Es un error pasable cuando estás en la ESO, no es algo aceptable en un concurso literario universitario. Y si un tipo de voz te viene grande, no la emplees. Así de fácil. Para hacer algo mal, no lo hagas.

Y ahora, voy a pasar a ejemplificar todo esto con los propios relatos. Aquí solamente voy a escribir los títulos y copiar alguna frase puntual, sin escribir el nombre de los autores, pero se pueden leer los textos íntegros (faltas de ortografía incluidas) en: http://bibedu.blogaliza.org/2012/05/29/felicidade-clandestina-faio-do-concurso-e-exposicion-dos-textos/

El primer texto, un relato sin título sobre Matilda, tiene un fallo horrible propio de un principante, absurdo y en principio fácil de corregir así que tenga algo de experiencia. Lo que no se puede permitir es que esté en la lista de premiados. Hay un cambio de tiempos verbales completamente injustificado. El narrador empieza el relato interpelando al lector con una segunda persona: “oyes la puerta de casa”; pero tras un par de párrafos, sin nada que justifique el cambio, cambia a la primera persona: “sostenía el libro con mis dos manos”. Un narrador no puede ser tan inconsistente, no puede implicar al lector para luego abandonarlo. O lo implica durante todo el relato, o no lo implica nunca. Si el autor quiere hacerlo así, bueno... lo hará mal.

El segundo relato, “Una puerta a otra existencia” me plantea problemas. Me los plantea porque no sé por dónde empezar. Principalmente, me llama la atención el completo descontrol de la puntuación. Tiene una puntuación de chiste, aunque está provocada por una técnica narrativa nula. Apostaría a que esta chica hizo como mi hermano y le encargó a alguien que escribiese por ella el relato; lo que pasa es que mi hermano se lo encargó a alguien de 4º de Filología y esta chica debió escoger a su vecino de 2º de ESO. La narración es infantiloide y está en general mal expresada. Los párrafos no están correctamente segmentados, usa demasiadas frases cortas y simples, sin ninguna profundidad. Se limita a usar puntos y comas cuando algunas frases piden los dos puntos e incluso el punto y coma.
En cuanto a su contenido... tampoco sé muy bien por dónde empezar. El personaje es arquetípico y casi hiperbólico (“Mientras los demás niños jugaban, yo solía sentarme tranquilamente a leer algún libro”), inverosímil salvo que se trate de una niña repelente bastante hostiable. Luego la autora confunde el género de aventuras con el de la fantasía, otro fallo que considero imperdonable. Y si lo conoce pero no ha sabido expresarse bien, es más imperdonable todavía. Tiene un final irrelevante para el desarrollo del resto del relato, al que está conectado por un párrafo que no está cogido con pinzas porque no hay por dónde cogerlo. Igualmente, el principio es irrelevante para el resto, y la estructura en general está desordenada. Tan desordenada que habría que rehacerlo por completo para que pudiese ser mínimamente aceptable. Sobran anécdotas irrelevantes por todos lados, algunas frases no tienen sentido, y faltan conexiones entre las pocas que lo tienen. No voy a comentar la absoluta falta de relación entre el título y el contenido del relato.
Ortográficamente, es el relato que confunde “porque” con “por qué” (“no tengo muy claro porque fue tan especial). y algunas tildes brillan por su ausencia (“quien sabe”, “de donde estaba”).
Sinceramente, me parece de vergüenza que hayan premiado este relato. A la autora podría darle vergüenza haberlo presentado, pero puedo pensar que lo hizo por compromiso y no se esforzó, aunque hay que tener en cuenta que si lo entregó por compromiso lo hizo como trabajo de clase. Un trabajo de clase vergonzoso, que debería estar suspenso por vagancia o por ignorancia. Vamos, yo presento un trabajo tan poco cuidado y no solo me suspenden la asignatura, sino que también la matrícula y me devuelven con una patada en el culo a Primaria.

El tercero se titula “El tesoro de las palabras” es de los que menos pegas tiene. Son sobre todo en cuanto a la expresión y la verosimilitud. Al principio del relato quiere acelerar el tiempo, dejándose frases sueltas, sin conexiones o relevancia. Me llama la atención la frase “Pero el cielo aun estaba encapotado, como si un trueno quisiera aplastarnos a todos allí mismo”, porque los truenos son sonido, no pueden aplastar. Además, solamente había llovido y el cielo estaba encapotado, no había nombrado antes nada de una tormenta. También tiene expresiones coloquiales que están fuera de lugar, como “tal cual”, o la que demuestra que es uno de los primeros relatos que esta chica escribe: “En aquel momento no entendí muy bien las palabras de mi madre, pero la verdad es que estaba muy orgullosa de habérmelo comprado yo misma”. Ese “pero la verdad es que” no pega en un relato serio. Nunca. Es una expresión familiar, que no suele aportar nada y que queda feísima. En este caso, además, une dos frases que no son consecuentes, no hay nada que relacione que no entienda lo que decía su madre con estar orgullosa de su compra. Pueden estar relacionados, pero ahí está mal expresado.
Donde más falla es en la verosimilitud: una niña descubre un libro que quiere comprar en una tienda que le llama la atención (pero este dato no vuelve a ser relevante nunca más), pero su madre le dice que tiene que trabajarse el dinero para conseguirlo. No rechista, y trabaja duramente en casa. Cuando consigue el dinero va a comprar el libro, y la madre le sonríe y le dice que se lo ha ganado con su esfuerzo. Entonces la niña se siente feliz con su libro y todos son felices.
Además, algo que me parece básico, y que se ha cargado completamente, es el formato estándar para representar los diálogos. Los introduce con guiones, sí, pero dentro de los párrafos, sin ninguna clase de división visual o tipográfica del resto de la narración. Hay momentos en los que no sabes si estás leyendo la voz de un personaje o la voz del narrador. Si hay unas convenciones, es por algo.

El cuarto es uno de los dos relatos ganadores. Así que lo dejo para más tarde.
El quinto tampoco está mal del todo. Tiene un principio confuso, porque se tarda en identificar la persona en la que está hablando el narrador. Abusa de los puntos suspensivos en la voz del narrador, que por encima es vago y cambia de focalización con el paso de los párrafos. En la presentación del personaje es omnisciente y además comparte el punto de vista con la protagonista, expresa claramente sus sentimientos; pero luego se aleja de éstos y se limita a ser un narrador omnisciente más. Incluso me atrevería a decir que cambia de tono la narración, de más próximo a la niña a un tono casi neutral. Y al final vuelve a implicarse con los sentimientos de la niña.
Tiene una narración ágil, que quizás se podría haber desarrollado de otra manera. Está fragmentada, poco cohesionada entre párrafos; le falta fluidez.
Lo que se le puede reprochar a este relato son pocas cosas, comparado con las aberraciones que cometieron otros autores. Es mejorable y demuestra poco conocimiento de los tipos de narradores, pero eso se soluciona con práctica y algo de teoría.

El sexto es otro de los dos ganadores y aquí tengo que decir que, de verdad, el jurado se ha cubierto de gloria. Lo dejaré para más tarde, pero es que llego a formar parte del jurado, leo la primera frase, arrugo el papel e intento hacer canasta en la papelera más cercana.

En cuanto el séptimo relato, voy a ser piadosa porque imagino que quien haya escrito eso, o está en una clase de 1º de ESO (para lo cual estaría muy bien) o tiene cierto retraso en el aprendizaje y también está muy bien. De nuevo, frases sin cohesionar, una acción hiperbólica y por lo tanto inverosímil, y una mezcla de registros aberrante, en la que conviven expresiones como “Esto es debido a un grato recuerdo cargado de un sentimiento nuevo que nació en mi persona” con “un niño alto pero esmirriado” o “bien amantado”.
Sin embargo, la historia está bien conducida. La expresión y la voz narrativa no hay por dónde cogerlas, pero sorprendemente, la acción avanza fluida y bien llevada.

Sobre los tres últimos no tengo nada malo que decir. Comparados con los otros son la gloria, aunque cambiaría un par de palabras que me parecen que están descolgadas, o alguna digresión que no viene a cuento, no tengo ninguna queja. Sabiendo que se han presentado estos relatos, no me explico cómo el sexto ha ganado. Salvo por el enchufe, como explicaré ahora.

Vamos a por el premio gordo, los dos relatos ganadores.
El relato sobre “20.000 leguas de viaje submarino” no me explico cómo ha podido ganar. Tiene una expresión sencillísima que roza la tontería, y que ni siquiera maneja bien, porque se le escapan cosas. La estructura está desequilibrada, y lo que pone en marcha todo el texto aparece solamente al final, apenas descrito, de manera que mientras lo lees no atrae lo más mínimo, ni sabes adónde se dirige, y es tan breve que no se le da importancia. Sobran cosas irrelevantes por todos lados. En realidad, toda la primera mitad es irrelevante.
Por encima, el formato de diálogo se lo salta a la torera, mezclando dos voces de personajes y una intervención del narrador en el mismo párrafo. Antes decía que con leer la primera frase de este relato lo hubiese arrugado y tirado a la papelera:
“1 de Abril. Se despierta con un “felicidades” y un beso de su madre. Sin quitarse las legañas de sus ojos comienza a vestirse.”
Para empezar, ese “1 de abril” queda desgajado, no es importante, no localiza temporalmente porque no se le da ninguna explicación. La madre lo saluda con un “felicidades”, que imagino que el autor querrá que interpretemos como que es su cumpleaños. Un problema que se solucionaría con unir las dos frases con dos puntos, en vez de separarlas con uno. Ya había mencionado las carencias ortográficas de estos relatos.
Además, algo que hace que quiera arrancarme los míos, es una de los errores gramaticales más aberrantes que me he encontrado, solamente superado por el laísmo y el leísmo: “las legañas de sus ojos”. Ponerle un pronombre posesivo a una parte del cuerpo en español es un calco del inglés, descarado, horrible. Probablemente el autor también dirá cosas como “marcar la diferencia” o “¿cuál es tu punto?”, adquiridos a base de tragar series mal subtituladas sin conciencia de que esos traductores son pésimos, y admitiendo esa clase de expresiones aberrantes en su lengua natal. “Las legañas de los ojos”. Se da por supuesto que se saca las legañas a él mismo, y que no tiene ojos de otras personas guardados en su habitación; el posesivo es incorrectísimo.

El otro relato ganador va sobre “O manual das bruxas”. Mientras lo leía no era capaz de explicarme por qué había ganado nada, pero al final me lo expliqué: por simple y llanamente, peloteo. La autora de este cuento prefirió jugar a lo rastrero, a la simpatía y egocentrismo de los organizadores para ganar, independientemente de lo bueno que pudiese ser su relato. Porque por el propio relato no habría ganado nada, por lo menos participando en el mismo concurso que el décimo.
Hay algo que me choca muchísimo, y que me destroza el relato completamente: el narrador está en primera persona, es la niña protagonista, desde la perspectiva de ese momento de la niña. Sin embargo, hacia la mitad, la niña protesta, diciendo que le va a ser más útil ser una bruja que aprender las fracciones. Yo me pregunto, ¿cómo una niña que todavía no sabe las fracciones ya las conoce? Es decir, no puede saber algo que todavía no sabe. Sin embargo, el narrador se traiciona a sí mismo, en lo que la autora debió pensar que era un final de párrafo muy ocurrente, adelantando cosas que la niña todavía no puede saber. Ese párrafo se carga la credibilidad del resto del relato. Queda feo y descuidado por parte de quien haya creado el narrador, como si el relato se le hubiese ido de las manos.
Por el resto, me parece vomitivo el lameculismo y el peloteo que es el relato en sí. Formalmente es normalito, da lo que se espera de alguien que tiene un poco de experiencia escribiendo. No arriesga, no juega con el tiempo o el espacio como hice yo, es lineal y todos los saltos temporales siguen el orden cronológico esperable. Lo único que lo hace destacar es que al final del relato, se localiza espacialmente en una biblioteca de una Facultad de Ciencias de la Comunicación (la biblioteca que organizó este concurso está en una Facultad así), en la sección de Lengua Castellana (la asignatura para que tuvieron que hacer los cuentos, además de que la profesora que organiza todo es la que la imparte), y acaba con un párrafo PUKE RAINBOWS declarándose profesora de niños, cuando la asignatura para la que tuvieron que hacer el relato es de Magisterio.

A todo esto, solamente tengo que decir que no me quiero demasiado. Soy muy insegura con lo que hago y conmigo en general; siempre me veo demasiados defectos y nunca me acabo de gustar. Pero tengo que decir que mi relato es mejor que cualquiera de esos 10 que acabo de nombrar. Puede que no se ajuste a las bases del concurso y por eso no esté ahí, pero le doy mil patadas a cualquiera de esos, especialmente a los que van demostrando por qué el sistema educativo español es un fracaso. Sin unas bases tan cerradas, podría haber ganado el concurso habiendo escrito el mío en una tarde, tirada en el sofá con el portátil en las piernas, y sin ni tener un ejemplar de Drácula delante.
Por si creéis que estoy pecando de soberbia, lleva ya un rato publicado en mi otro blog, CanalNostalgia, y se pueden leer los 11 textos (10 del concurso y el mío) en un ratito, que son cortos: http://canalnostalgia.blogspot.com.es/2012/05/relatos-de-horror.html

Si alguien tiene algo que añadir o replicar a esto, los comentarios están abiertos. Si alguien cree que soy una imbécil destructiva y quiere decírmelo a la cara, podemos quedar algún día y tomar un agua en algún sitio.
Y que me repliquen que mi relato no es mejor, ni que no tengo razón en alguna de las cosas que he dicho ahí arriba. Pero bueno, esta clase de desacuerdos siempre los ha habido. Si estuviésemos a principios del siglo XX, algunos seríamos André Breton y Vicente Huidobro, y ellos se quedarían en Jacques Prévert.

Oh, que no saben quiénes son... :(

29 de mayo de 2012

ExpOtaku, días 2 y 3

Venga, que ahora viene lo interesante, como dijo Isa en los comentarios de la otra entrada jajaja Y es que el sábado y el domingo dieron para mucho. También fueron los días más animados, cuando más gente hubo y más actividades se organizaron.

El sábado, de nuevo, a las 8 me sonaba el despertador. Ducha para quitarse el sudor y la sensación de estar llena de polvo del día anterior, y a esperar al coche. No hubo problemas esta vez, aunque llegamos un poco antes de tiempo al recinto, otra vez. No había nada que montar, solamente desplegar los peluches que había guardado bajo una tela, que se hace en 5 minutos. El día empezó bien, con gente desde la mañana, y con actividad en el escenario y en las conferencias desde temprano.
Aunque mientras no abríamos puertas, pero los puestos estaban abiertos o casi, aproveché para darme una vuelta. Saqué las fotos que durante el día no podría sacar a algunos puestos, aproveché para alejarme de la mesa, que me quedaban muchas horas por delante allí encerrada. Mientras estaba sacándole fotos a Kawaii Factory uno de los chicos de la organización se me acercó. Se presentó, y me dijo que era el responsable de la zona lúdica, donde por la tarde haría el taller de haiku, que cualquier cosa que necesitase se la dijese a él, además de pedirle el material. Muy majo el chico, luego se me acercó un par de veces más, tengo un encargo especial que preparle :) (retos, retos!)
Una de las cosas más relevantes del sábado es que vino mi padre, y luego mi hermano, a hacerme una visita. Comimos juntos en el Espacio Coruña, que queda a dos pasos, y luego nos volvimos casi corriendo porque a las 4 yo tenía que dar el taller de haiku. Mi padre dijo que venía para ver cómo me lo montaba y por no dejarme sola, pero sé que en realidad se moría de curiosidad por ver la gente que había allí dentro. Cuando localizó el sitio (primero fue al Coliseo y se encontró con una competición de ballet jajaja) y consiguió entrar, no me saludó directamente; me dijo “¿cuántos de estos querrían vestir así durante todo el año?” y luego ya me saludó. Mi hermano llegó antes de comer, y dijo que no quería entrar, que eso no le gustaba y que fuésemos a comer directamente. Mi padre fue a buscarlo a la puerta y lo metió para adentro, y cuando llegó a mi mesa tampoco me saludó. Directamente me dijo “no sabes qué alivio verte así vestida”, por no ir con cosplay ni ropa rara. Qué majo él. Pero luego bien que pasó el día flipando con algunos cosplays, riéndose cuando reconocía a alguno, y espiando gente con mi cámara.
Cuando volvimos de comer y me fui a dar el haiku, dijo mi hermano que se hacía cargo del puesto. Como estábamos llevando una lista de las cosas que se iban vendiendo, por si vendía algo, le dije que me lo apuntase, y si no sabía qué era, que me lo describiese. Cuando volví, había vendido un cuelgamóviles de un onigiri, y para que os hagáis una idea, me lo describió como “cuelgamóviles blanquito”. Le preguntaron por un domokun de amigurumi que tenía, y le respondió “no tengo ni idea de qué es, todo esto es de mi hermana”. Por lo que estuve viendo, la gente reconoce a Domokun y a Totoro, pero mucha no sabe cómo se llaman, y debieron preguntarle eso. El caso es que mi hermano estaba perdido como un pulpo en un garaje, no pegaba ni con cola, pero se lo pasó bien, que se le notaba.
Yo esperaba llegar al taller de haiku, esperar 10 minutos sola en la mesa, y luego volverme al decidir que no había nadie. Sin embargo, vinieron a buscarme a mí antes de que me diese tiempo a ir. Justo antes de irme de la mesa volqué por patosa el expositor de los colgantes, tirándolos todos, y los estaba colocando para dejárselos listos a mi hermano cuando vinieron preguntando por mí. Primero, el chico que organizaba la zona lúdica que me había venido a saludar por la mañana para decirme que se tenía que ir y que quedaba al cargo una chica, y luego, un par de chicas que querían participar.
Cuando llegué, ya casi me estaban esperando. Había una señora, las chicas que habían venido preguntando antes, y al poco tiempo vinieron un par de personas más. Empezamos con ronda de presentaciones para ir conociéndonos y cogiendo confianza (tenía la intención de que luego escribiesen algo para poder leerlo y comentarlo entre todos), y cuando no había terminado yo empezaron en el escenario, a pocos metros, con el concurso de karaoke. Rápidamente pensé en otros lugares con mesas en las que estar cómodos, y al otro lado del recinto, aunque también molestaría el ruido, estaba vacía la zona de conferencias. Corrí a preguntarle al responsable de esa zona si había algo previsto, y me dijo que teníamos una hora para hacer lo que quisiéramos. Y para allá nos fuimos.
Siguiendo con las presentaciones, recuerdo que vinieron 5 personas. Una de las chicas que habían venido a preguntar, un chico que quedó trastornado al leer el primer haiku, la señora, y dos personas más, bastante vergonzosas y a las que me costó arrancarles algo. La señora me dijo algo que me dio mucha presión y me honró a la vez: había venido solamente por el taller. Se desplazó (ni siquiera es de Coruña ciudad) a propósito y pagó la entrada apropósito para venir a escucharme. Además, tenía experiencia en el haiku, aunque hacía tiempo que no lo tocaba. Y yo, que estoy verde en haiku, aunque algo he leído y me estoy dando bastante a los microrrelatos occidentales, tengo la cara de declararme moderadora de un taller.
Tras las presentaciones les hice una pequeña introducción teórica, sobre qué se entiende por haiku y cuál es la esencia que lo hace ser especial. Me alivió ver que la señora asentía, que ellos iban entendiendo, y también voy a decirlo, creo que me salió bastante bonito. También les llevé unos libros, de diferentes tipos, ilustrados o no, de los grandes haijines (señores que escriben haiku) o de amateurs, con algunos haikus seleccionados. Empezamos a leer algunos, a analizarlos un poco por encima, a aprender a leerlos (unir las imágenes que los componen sobre todo, a hacer crecer el sentido del haiku a partir de esas imágenes), y luego propuse que escribiesen algo. Y escribieron, algunos cosas muy bonitas.
Salí muy contenta de la clase. Ellos creo que también, a pesar de las incomodidades que sufrimos por el ruido y la localización. Quedamos en que estábamos interesados en repetirlo, con tranquilidad, en algún sitio mejor, dentro de un tiempo. Me dieron sus mails, para avisarles cuando hubiese algo en marcha. Ellos, dentro de esos problemas, parecían satisfechos e interesados, parecía que habían sacado algo de provecho de esa escasa hora que estuvimos juntos. Y con eso, yo me doy por satisfecha, y más que satisfecha. Mis expectativas era que no viniese nadie, y en caso de que así fuera, que no se animasen a escribir o a comentar. Pasó todo lo contrario, así que fue mucho mejor de lo que esperaba xD
Además, me llevé una sorpresa, algo que no esperaba para nada. Se liga en los salones del manga. No me refiero a las tonterías de "abrazos gratis". Digo que al acabar el taller, estábamos algunos hablando de volver a reunirnos, y hubo un chico que me llamó la atención por su lenguaje no verbal. Lo que veo cada vez que se me acerca un chico (que no están siendo pocos, dicho de paso y ya que mi abuela no está cerca xD): se acerca mucho, mira muy atentamente, habla con frases cortas... como estábamos liados hablando de volver a quedar y él no es de Coruña, por lo que el tema no le afectaba mucho, me dijo que se iba con un amigo y pasaría a visitarme a la mesa e un rato. Y luego volvió. Volví a notar lo mismo de antes, aunque a la hora de mantener contacto hizo incapié en saber si el mail que tenemos en las tarjetas lo leo solo yo o alguien más. De momento, y estamos a martes al mediodía, no me ha enviado nada.
Me hace gracia haber ligado dando una clase, en un salón así. En un sitio, como dijo mi hermano "ellas tienen puesto un escudo antichicos, y ellos un escudo antichicas". Donde, por lo que vi estos años, la gente va a pasarlo bien y a estar a su aire, no a andar pendiente de nadie más. En fin. Ya os hablaré de La Profecía otro día.
Por el resto del sábado, fue una locura. Hubo un montón de gente (me dijeron que 7000 personas), y mucha gente se pasó por la mesa a algo más que cotillear. Varios me preguntaron por la masterclass del día anterior, algunos me preguntaron por el fimo, otros por cómo hacer algo concreto... tuve charla para rato. Cerca de las 7 tanto mi padre como mi hermano se fueron, y me volví a quedar “sola”, porque hasta pasadas las 10 no hubo manera de echar a la gente del recinto y no cerramos.
Tuvimos entonces todos los expositores un pequeño problema con la organización, lo que retrasó aún más que nos volviésemos para casa (y con Eurovisión en marcha :( ), pero lo solucionamos cordial y rápidamente. En ese sentido, no hay manera de expresar todo lo bien que me siento con la organización y con la respuesta que tuvieron a nuestra protesta, que quedó en solamente una protesta. Y luego nos dio para cotillear durante mucho tiempo en la puerta, aunque teníamos cansancio y frío.
Si tengo que ser sincera, a mí la protesta esa no me motivaba en un principio. Me uní a ella porque, aunque a mí no me fuese a afectar, a otra gente que estaba allí sí. Aunque quede muy belenestebaniano, yo estoy con la organización a muerte (quizás exagero xD), he visto crecer este evento desde cuando aún no tenían ni recinto ni fecha asignados, y la protesta estaba bastante exagerada por un par de personas exageradas. En caso de no haber acabado cordialmente, probablemente me hubiese desmarcado de los exagerados llamándoles exagerados y poniéndome claramente de parte de la organización. No hizo falta, por suerte.
Cuando llegué al piso estaban empezando las votaciones de Eurovisión, y aunque no estaba tan cansada como el día anterior, era muy tarde ya. Me dio tiempo a ver las votaciones, a cotillear algo con Iris, y meterme en cama.

Y el domingo, ya acostumbrada a mi rutina, me volví a despertar a las 8. Ducha, vestirse, comida de cobaya para todo el día, y a atacar la última jornada de Expotaku, con ganas. Tendría tiempo de sobra porque no tenía ninguna actividad que hacer, a ver si conseguía ganchillar algo por fin. El domingo fue un día raro. Durante la mañana estuvo paradísimo, aunque la gente con cosplay entrase gratis. Hasta casi a media tarde tuvo la cantidad de gente que durante el viernes, y de las 6 en adelante dio un subidón de asistencia importante. Y lo más curioso, es que toda esa gente que vino a esa hora, pocos eran chavales o frikis. Padres con cochecitos, abuelas con nietos, y un montón de parejas o pequeños grupos de amigos de veintitantos-treinta años que no tenían pinta de haber visto más anime que algo de Shin Chan en la tele, quizás algo de ciencia ficción o Star Wars cuando se estrenaron las películas.
Aproveché que la mañana de domingo estaba tranquila para volver a dar una vuelta por el lugar. Estuve cotilleando al Baúl, a ver qué cosas de terror había traído, y también a un par de tiendas de cómics que tenían alguna cosa interesante. Me detuve en Endo Books para preguntar si había traído algo de El Zorro Rojo, y estuve hablando con el chico que lo lleva y con Selene, que la conocía solamente de leerla por internet, y me pareció bastante maja (no con cualquiera me pongo a criticar y a cotillar de buenas a primeras xD). Y en esas estábamos cuando el chico de la zona lúdica vino a secuestrarme para acabar de concretar el encargo de amigurumi, a lo que se sumó un gorro que tengo ganas de probar (aprendo a hacer cosas porque me obligan los encargos, soy demasiado cómoda). Allí una chica me hizo un dibujo de cómo sería el amigurumi, el tamaño y colores y esas cosas. Lo vi muy factible, les di un presupuesto con el que estuvieron conformes y así como ponga algo de orden en mi habitación y recupere las agujas me pongo con él.
Y me volví a la mesa, a dar por iniciado el domingo. Fue un día lento, con poca gente, como dije, hasta la media tarde. Lo más interesante que pasó en esas horas medio muertas fue que pusieron a los chavales a hacer yinkanas, y pasaron como unos 10 preguntándome si participaba en la de Death Note. Además, el chico de la zona lúdica de nuevo vino a hacerme un par de visitas para dejarme pokemons para que los “entrenadores” los encontrasen.
La tarde fue más animada, con más gente que pasaba preguntando por el amigurumi, el domingo más por libros concretos para empezar, o libros sencillos de entender. Algunos me dieron un poco de charla, y la tarde sí se pasó rápido.
De nuevo, cerramos más tarde de lo esperado. A las 8 y media, cuando aún quedaba gente dentro, empecé a recoger, y a las 9 pico estábamos llevando mis cajas y las de Ana para su coche, tras un rato de cotilleos y risas con una amiga suya y el novio.
Me hubiera gustado quedarme a las despedidas y a los agradecimientos, ver a algunos llorar y estar ahí agradeciéndole a los chicos haberlo montado todo, pero Ana estaba agotada, no está tan relacionada con ellos y yo no iba a decirle que se quedase si no quería.

Cuando llegué a mi habitación me dolían la espalda, los pies y todo así en general. Dejé las cosas en medio de la habitación, que luego fui ordenando en una esquina poco a poco, para hacerme cancha. Al principio no estaba muy cansada, pero luego fui cayendo en picado. Aún ahora, la noche del lunes, está esto hecho un zoológico. Hoy me lo tomé de descanso, aunque fui a clase por la mañana, pero no hice muchas cosas productivas durante el día. Mañana iré a clase mañana y tarde, y luego le daré caña a la habitación.

Ya hice la “crónica oficial” para el blog de Enemy Dolls, así que no voy a repetir lo agradecida que estoy con la gente, con los participantes en las actividades, ni con la organización. Sí estoy muy contenta con cómo salieron las cosas. Económicamente no me voy a quejar, aunque hice cálculos por encima; cuando vuelva Iris a Coruña los haremos en serio y ya haré cuentas de si repuse solamente lo gastado en material a lo largo del año o también le saqué algún pequeño beneficio (que volverá para lanas, ojos o cualquier cosa así, lo estoy viendo xD).

A ver qué dicen los de la organización sobre el balance general del evento. Yo creo que muy bien, pero son ellos los que llevan la taquilla y saben si sale rentable o no. Porque ahora estoy cansada y el de este año está muy reciente, pero quiero volver el próximo año. Cuando antes escribí lo de “cada año un poco más” ya puse la cabeza a funcionar para ver qué podemos hacer el próximo año de “un poco más”.
Pero con calma. Nos queda de momento un año por delante, y en menos de dos meses intentaremos estar en el mercado medieval de nuestro pueblo. No salimos de una y nos metemos en otra. Iris está haciendo planes para septiembre (dice que Expotaku Gijón y Japan Weekend de Madrid, yo le digo que a los dos, que están consecutivos, no vamos), aunque queda tiempo para eso.

Ahora tocan exámenes. Voy atrasada con algunos trabajos que quiero sacarme de encima cuanto antes, y pronto tendré que ponerme a estudiar en serio para los exámenes. En un mes justo (es 29) ya no tendré que volver a este piso nunca más, estaré durmiendo en mi cama agotada por San Pedro, apestando a humo a pesar de las duchas, y con unos meses de algo más de tranquilidad por delante. Casa, verano, días buenos, fotografía, y alguna visita a Coruña, además de los festivales... tan cerca.

En la siguiente entrada, fotos, que aún tengo algunas que editar.

28 de mayo de 2012

Expotaku, día 0 y día 1

Aquí estoy, es lunes y estoy muerta, pero no lo suficiente. Aún puedo escribir, aunque me cuesta hablar y también respirar (pero es por culpa de la alergia, no del expotaku). En el repaso de daños, no sé si hay alguna zona de mi cuerpo que no me duela, pero seguro que está escondida. Los pies, me duelen, por supuesto. Además, la espalda, los brazos, las manos, los párpados (entre el sueño y la alergia xD), las piernas, y tengo mazada la cadera por la zona derecha, de cargar cajas. Y estoy afónica, que nunca me quedo afónica.
Pero aquí estoy. Viva, o más o menos. He superado yo sola el fin de semana de Expotaku, y eso que el jueves por la noche dudaba de si podría llegar a escribir esta entrada. Y es que ha sido un fin de semana largo y duro. Fueron muchas horas, algunas relajadas, pero muchas muy intensas. Me llevo la sensación de estar muy, muy contenta y satisfecha con cómo funcionaron las cosas, con cómo se portó la gente (aunque este año todos los de los stands comentábamos que apenas se compró nada), y con cómo me salieron las actividades. Pero poco a poco:

Para mí el Expotaku realmente empezó el jueves. Para las clases que tenía, no fui a la facultad y me quedé en el piso ultimando las cosas. Me di cuenta de que me faltaban bolsas grandes, decidí empaquetar los ganchillos para no tener tentaciones por la noche, conté e hice más etiquetas... cosas de última hora. Por la tarde, después de comer, Ana me recogió para empezar a llevar cosas al recinto y no cargarlo todo el viernes por la mañana. Pero antes hicimos una parada en el Paraíso, una tienda de cosas para tiendas. Tienen de todo: bolsas, cajas, expositores, perchas, maniquís, telas de cortinas, papel de regalo tamaño industrial... de todo. No nos detuvimos mucho, y volveré con Iris cuando vuelva a Coruña, para poder pasar horas xD Conseguí las bolsas, y salimos para el recinto.
Cuando llegamos, ya había actividad. Junto al Expotaku se celebraba la Arroutada, y ellos ya llevaban en marcha desde esa mañana. Pero dentro del recinto que pertenecía a Expotaku había un baile de voluntarios y de gente currando bastante intenso. Al llegar preguntamos por nuestras mesas, y nos colocamos. Tardé un poco en decidirme, mientras a Ana le decían que esperase un poco porque todavía tenían que montar lo que le correspondía a ella. Habían puesto a un montón de voluntarios a montar cajas de cartón, mientras otro chico cortaba unos palés y los andaba clavando y pegando. Conozco a ese chico, y sé que cuando se pone a construir algo, mola mucho. Dejamos mi caja con las cosas de la mesa que no son amigurumi y nos pusimos a esperar. Una chica en una mesa ya estaba montando todo, con el material incluído, y mientras estábamos allí, llegó una señora que dijo que también hacía amigurumi para reservar su mesa.
Mientras esperábamos quise probar cómo le quedaba el mantel a la mesa, porque yo creía que era más pequeña. También quise probarla con las cajas para crear las alturas, y cuando me di cuenta, tenía la base de la mesa montada, con los expositores y todo. Le montaron su cosa a Ana, y junto a un amigo trajimos su mesa. En estas estábamos cuando el chico que estaba construyendo con palés nos preguntó si teníamos algo para coser. Le dejé una aguja de lana y lana, y vimos que lo que estaba montando era un tirachinas de angry birds, y habían tenido a los voluntarios montando cajas para hacer los obstáculos para derribar. Un crack el chaval.
Entre una cosa y otra, nos dieron las 8 de la tarde, y sin haber hecho gran cosa, estábamos agotadas. Entonces fue cuando me entró miedo por el domingo xD Llegué al piso agotada, así que acabé de juntar todas las cosas que tenía que llevar al día siguiente, me hice la comida del día siguiente, me preparé la ropa para no perder tiempo, y tras perder algo de tiempo en internet, me fui a cama.

El despertador el viernes sonó muy temprano. Aunque sonó en realidad a las 8, me desperté a las 7 y media y estuve dando vueltas en cama desde entonces. Me levanté, y con los nervios no me apetecía nada desayunar. Perdí algo de tiempo mirando al vacío, le puse de comer a la cobaya, y cuando solo me faltaba vestirme, me llamó Ana al móvil. Su coche no le arrancaba y vendría a llevarnos una tía suya. Como aún faltaba tiempo para que viniesen, me puse a recoger la cocina. Pero Ana me volvió a llamar y me dijo que fuese bajando, porque su tía no podía esperar y ya venían de camino. Me vestí a todo correr y bajé justo a tiempo.
En vez de llegar al recinto a las 9 y media para abrir a las 11, llegamos alrededor de las 8 y media. Incluso estuvo bien, porque tenía mucho trabajo que hacer en mi mesa. Ponerle imperdibles a las tarjetas, ponerle las tarjetas a los amigurumis, repartirlos por la mesa, poner las letras de atrás con el nombre de la mesa, y luego, lo que casi me vuelve loca, colocar todo el fimo de Iris ordenado por precios (solamente por eso la mataría, qué le costará igualar los precios a las cosas). Como si tuviera pocas cosas y pocos precios ¬¬'
Tardé en total cerca de 3 horas en montarlo todo, y dejarlo listo. Cuando me di cuenta era la hora de comer, y me había olvidado de desayunar. Me había preparado una ensalada de pasta, que no me duró nada.
A las 5 de la tarde tenía programada una masterclass de amigurumi. No quise hacer una clase propiamente dicha y bien hecha porque se necesitan varios días y material, y para hacerlo mal, no lo hago. Así que optamos por una introducción teórica que diese las herramientas para poder empezar a hacer amigurumi por su cuenta, si alguien se atrevía. Esperaba que no viniese nadie, sobre todo cuando dieron las 5, en la zona de conferencias, que desde mi mesa la veía, no había nadie. Incluso tampoco vi a los responsables de la zona, así que fui a buscar a quien creía que se encargaba de eso. Me prepararon un ordenador para el powerpoint, y cuando me di cuenta, tenía a un par de personas sentadas detrás. En total acabaron siendo unos 7, con los que estoy encantada. Pudimos estar todos cerca, porque me daban la opción de usar un micro pero me daba vergüenza, y me escucharon bien. También venían preparados de casa, algunos incluso lo habían intentado en casa y no les había salido. Al acabar, como algunas tenían problemas con el anillo mágico, nos fuimos a la mesa a practicar con un par de ganchillos y la lana que me llevé.
Estoy muy contenta con cómo me salió. Me dejé cosas, como pasa siempre que se expone algo y no se lee, pero me dejé poquitas, y parece ser que me expliqué bien. Tuvimos el problema del ruido, pero por el resto bien. Las chicas se fueron con las nociones básicas de ganchillo y el cómo buscar vídeos que les van a ayudar a empezar. También les di el mail por si se lían con algo y lo prefieren por escrito.
El viernes en general estuvo bastante tranquilo, como se esperaba. La gente tiene clase, la gente trabaja, y aún está el salón abierto durante todo el fin de semana. La mesa no estuvo muy agitada, tuvimos bastante tranquilidad y momentos muertos, aunque no recuerdo en qué estuve metida que no me dio tiempo a tejer nada. Sé que durante la mañana me dediqué a acabar algunos muñecos que tenía sin terminar (caras sin bordar, tenía uno al que tenía que ponerle más pelo, y cositas así), pero realmente no sé en qué invertí el tiempo. Tengo bastantes lagunas así, de pasar tanto tiempo en el mismo lugar mezclo los días, y las horas.

Al acabar estaba agotada. Empecé a suspirar como una vieja a media tarde, y cuando llegué a casa no lo creía. No sentía los pies, y tras perder algo de tiempo en el piso, coger cosas que tenía que llevar al día siguiente (más cartulinas, y cosas que no me acuerdo ahora) me metí en cama. Serían las dos de la mañana y digo que me metí en cama porque desperté ahí, no porque recuerde hacerlo xD

Hasta aquí la crónica de poco menos de la mitad del ExpOtaku de este año. Tengo que acabar de editar las fotos, y lo interesante viene en los días siguientes (guiño guiño), pero se me haría demasiado largo de escribir, y bastante brasa doy.
Eso, foticos y cotilleos mañana :D