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25 de julio de 2012
Canal Nostalgia
Llevo tanto tiempo convencida de que ya había contado esto por aquí que me acaba de sorprender ver que no lo había hecho.
Hace bastantes años abrí un blog para ir colgando los relatos que iba escribiendo. Cuando dejé ElCuentacuentos lo seguí manteniendo, pero con menos publicaciones, y luego lo fui dejando, dejando... a medida que iba dejando de escribir.
Pero ahora, que tengo la carrera casi acabada, me siento con ganas y con capacidad para hablar de literatura. Hasta ahora sentía que sabía cosas sueltas sobre literatura, pero poco a poco me he dado cuenta de que hay algo más allá, que a base de escribir y leer sé más y puedo hablar más de lo que solamente damos en clase. Estoy volviendo a escribir, y aunque tengo momentos de arroutada de coger la libreta y escribir las frases que se me van viniendo a la cabeza, por primera vez estoy escribiendo guiones y planificando. Quizás no escribo esas historias en el momento, las dejo madurando, pero con la seguridad de no olvidarlas por tenerlas ya planificadas.
Se juntan cosas. Las ganas de volver a escribir, con las ganas de hablar de literatura, y a veces, quizás las dos cosas. Y ahí estaba Canal Nostalgia, olvidado desde hacía casi años, al que he dado un lavado de cara (para que sea más fácil leer, sobre todo), y un cambio temático. De momento he publicado opiniones sobre libros como hacía aquí, que a partir de ahora pondré por allá (van dos desde que lo reabrí, La elegancia del erizo y acabo de dejar programada Diario de un enfermo); algún fragmento de alguna obra, cosas sobre literatura o Historia de la literatura y más relatos o microrrelatos míos. Tengo intención de seguir por ahí, pero no estoy cerrada a nada y a ver qué va pasando con el paso del tiempo.
Canal Nostalgia ha resucitado. Poco a poco iré pasando las entradas puramente literarias para allá, aunque no las borraré de aquí, y poco a poco irá creciendo, como todo en esto de los blogs. Lo que no sé todavía es si las cosas que tengo en la barra lateral de este blog sobre libros dejarlas solamente en el otro blog (acabaré haciendo eso, lo estoy viendo), y tampoco sé muy bien qué hacer con las opiniones y otras cosas que hablen de libros, si duplicar las entradas, o no sé.
De momento, ahí está, activo de nuevo. Ahora tengo solamente una entrada programada (para el 26), pero normalmente tengo dos o tres a la cola, así que no deja de actualizarse, con cosas que pueden interesar más o menos.
30 de mayo de 2012
Relatos de horror - Me siento ofendida
Me han ofendido. Me siento ofendida. Y por eso me pongo a escribir una entrada que no entraba en mis planes a estas horas de la noche, cuando aún tengo fotos que subir. Pero me han ofendido y hoy no ha sido un buen día para ofenderme.
Hace unas semanas, creo que durante Semana Santa, mi hermano me dijo que quería que le escribiese un relato para un concurso de su Facultad. Él no iba a escribirlo, y era una especie de trabajo. Escribirlo era el trabajo y luego la profesora lo presentaría a concurso, o algo así. Pero me dijo que no escribiese nada bueno, porque no quería ganar, solamente presentar el trabajo. La razón por la que no le interesaba ganar era que en el acto de entrega del premio (un lote de libros) había que leer el relato en alto, cosa que le daba vergüenza, además de estar expuesto a que le hiciesen preguntas sobre él.
Lo único que me dijo mi hermano sobre las bases del concurso era que el relato tenía que ocupar una hoja, y tenía que tratar la relación de un personaje con un libro. Nada más. Entonces, yo, que no puedo hacer las cosas fáciles, me puse a pensar en cómo hacer destacar mi relato (aunque mi hermano no quisiera ganar, una tiene orgullo e iba a competir contra alumnos de Magisterio, con hacerlo un poquito bien estaría chupado). Pensé que todo el mundo iba a escribir algo bonito que habían sentido con algún libro de su infancia, todo muy puke rainbows, con unas relaciones espaciales y temporales muy simples, además de una narración probablemente infantil y un final cerradito y bien apañado. Quizás hubiese alguien con un poco más de habilidad que hiciese algo diferente, pero veía perfectamente sus relatos lineales tratando a un solo libro. Entonces, tiré de todo lo que pude para escribir ese relato sin tener el libro que escogí delante e hice todo lo que pude para haberlo escrito de una sentada.
Hice que mi personaje primero presentase diferentes libros con los que había “disfrutado”, y luego hacer que su acción corriese paralela a la del libro que leía, haciendo saltos de una acción a otra. Y así me salió un apasionado de la literatura de terror al que impresionan mucho esos libros (como a mí), que en medio de la lectura de Drácula tiene un incidente en la cocina. Preparé el ambiente, introduje los mejores relatos de horror (no terror) que leí durante este curso en Literatura Francesa, además del bagaje que ya tenía antes de esa asignatura, y me salió un texto que, yo creo, está bastante decente. Por lo menos estoy orgullosa de él.
Cuando se lo pasé le dije que lo sentía mucho, pero que iba a ganar el concurso.
Pues bien, hoy me ha dicho que no solo no he ganado, sino que no he quedado ni entre los 10 primeros. Indignada y con mucha curiosidad (¿qué clase de cosas habían superado a mi relato?) le pregunté si los relatos ganadores se podían leer en algún sitio. Y se pueden. Y por eso estoy escribiendo esto.
No me gustó que mi relato no ganase, no voy a mentir. Llevo tiempo guardándolo con ilusión pensando en que estaba muy bien, y me llevé un palo cuando me dijo que no es que no hubiese ganado, es que había quedado bastante mal. Pero no es por eso por lo que estoy escribiendo. Es porque estoy ofendida e indignada por la clase de relatos que han ganado.
De primeras, creo que no he ganado porque mi hermano no leyó bien las bases del concurso y escribí algo diferente a lo que pedían. Todos los relatos son de niños a los que un libro les hace felices. Todo es muy cursi, todo es muy bonito. Hay incluso reencuentros con los esos libros cuando son mayores y vuelven a sentir el calor de la infancia. Oh, puke rainbows, muchos rainbows.
Creo que mi estómago no hubiese dado para escribir algo así. Estoy intentando crecer en el género del terror o la ciencia ficción, mis épocas de escribir sobre niños melosos han pasado (el último que escribí fue en 1º de ESO, en un concurso sobre el Prestige). Bueno, creo que podría aceptar sin indignarme que me hubiesen ganado por no haberme ceñido a las bases, o por tocar un género en el que no me hubiese desenvuelto. Pero es que hay más.
Porque mi curiosidad es insaciable, y me puse a leer a los relatos ganadores. Tras leer 5 de los 10 que están seleccionados hice un descanso, porque como siguiera leyendo me iba a tirar tanto de los pelos que me iba a quedar calva. En general, son relatos insulsos, con una estructura que brilla por su ausencia, y unas transiciones entre acciones, en el mejor de los casos, confusas. Pero más allá de la narración, me ha llamado la atención la cantidad de FALTAS DE ORTOGRAFÍA que hay en los escritos. Puedo pasar algún fallo tipográfico, algún error al escribir el relato a ordenador (no sé si se podría llegar a pasar teniendo en cuenta que se supone que antes de presentar algo a concurso hay que revisarlo), y en alguno se ve que hay alguna tilde descolocada sin querer. Lo que no puedo aceptar es que hayan presentado, y atención, PREMIADO, un relato en un CONCURSO UNIVERSITARIO que escribe “porque” en vez de “por qué” (“Reflexionando ahora, no tengo muy claro porque fue tan especial”, de “Una puerta a otra existencia”), otro relato que no pone un solo acento diacrítico (“se” en vez de “sé”, “mi” en vez de “mí”, como uno sin título sobre Matilda), y otro que se come tildes como si fueran el postre. Me parece indignante por dos razones principales: la primera, esa gente que presenta el relato es universitaria. Es decir, tiene la ESO, tiene Bachillerato, ha pasado Selectividad y está estudiando en una Facultad. Y no sabe poner las tildes donde corresponde. ¿Una persona culta que quiere escribir literatura y no conoce las reglas ortográficas básicas?
La segunda, es que el jurado los haya premiado. No puedes permitir que se le dé un premio, de un concurso universitario, a alguien que escribe “porque” en vez de “por qué”. Me parece de una absoluta falta de seriedad, responsabilidad o conciencia. No se puede premiar a alguien que ha hecho algo mal, y aunque haya que dar diez premios y solamente diez relatos se ajusten a la cursilada de los niños con libros bonitos, no puedes elogiar a alguien que no sabe escribir y se está presentando a un concurso de literatura. Lo que habría que hacer sería colgar una nota de “premios desiertos por demasiada ignorancia”, porque si yo fuese la organizadora de ese concurso, me daría vergüenza que alguien pudiese leer lo que estoy leyendo yo ahora.
Dejando la ortografía aparte, cada relato me da para comentarlo extensamente, quizás alguno para comentarlo con una extensión mayor al propio relato. Pero ya llevo tres páginas a Word y no puedo extenderme mucho si quiero que alguien me lea. Solo digo que en líneas generales, narratológicamente dan penita. Como me imaginaba, la gente se ha centrado en una sola obra, en un solo espacio, y aunque algunos hacen saltos temporales, son todos lineales y cronológicos. Simple y fácil como un vaso de agua. Nadie ha arriesgado, nadie ha hecho nada mínimamente complicado o elaborado. Apostaría a que unos 8 de los 10 relatos fueron escritos de una sentada y sin reflexión previa ni borradores. Eso no es serio, señores.
En algunos de los relatos parece que por encima los autores no tienen muy claras las características propias de los relatos cortos o de los cuentos. Se trata de ir al grano, de contar en pocas palabras algo, por lo que no se puede desperdiciar espacio en otras cosas que no sean relevantes. Si lo entienden y han añadido párrafos para rellenar y cubrir la extensión mínima deberían plantarse sus capacidades como narradores, o como creadores de historias. Con el paso del tiempo me he dado cuenta de que un párrafo siempre puede dar para más, aunque cueste esfuerzo ver dónde y cómo. Siempre se puede extender en cosas relevantes, y en último caso, un relato nunca puede contener datos irrelevantes. Es contraproducente.
Además, la parte de la expresión (la que podría salvar un relato que fallase en todo lo anterior) es... nefasta. No se me ocurre otra palabra. Es una escritura inmadura con fallos propios de principiantes y de gente que no ha escrito ni leído en la vida. Es quizás casi una escritura infantil, que es algo muy diferente a una literatura infantil. Creo que bastantes han intentado dar una voz infantil, y han acabado escribiendo como un niño. Es un error pasable cuando estás en la ESO, no es algo aceptable en un concurso literario universitario. Y si un tipo de voz te viene grande, no la emplees. Así de fácil. Para hacer algo mal, no lo hagas.
Y ahora, voy a pasar a ejemplificar todo esto con los propios relatos. Aquí solamente voy a escribir los títulos y copiar alguna frase puntual, sin escribir el nombre de los autores, pero se pueden leer los textos íntegros (faltas de ortografía incluidas) en: http://bibedu.blogaliza.org/2012/05/29/felicidade-clandestina-faio-do-concurso-e-exposicion-dos-textos/
El primer texto, un relato sin título sobre Matilda, tiene un fallo horrible propio de un principante, absurdo y en principio fácil de corregir así que tenga algo de experiencia. Lo que no se puede permitir es que esté en la lista de premiados. Hay un cambio de tiempos verbales completamente injustificado. El narrador empieza el relato interpelando al lector con una segunda persona: “oyes la puerta de casa”; pero tras un par de párrafos, sin nada que justifique el cambio, cambia a la primera persona: “sostenía el libro con mis dos manos”. Un narrador no puede ser tan inconsistente, no puede implicar al lector para luego abandonarlo. O lo implica durante todo el relato, o no lo implica nunca. Si el autor quiere hacerlo así, bueno... lo hará mal.
El segundo relato, “Una puerta a otra existencia” me plantea problemas. Me los plantea porque no sé por dónde empezar. Principalmente, me llama la atención el completo descontrol de la puntuación. Tiene una puntuación de chiste, aunque está provocada por una técnica narrativa nula. Apostaría a que esta chica hizo como mi hermano y le encargó a alguien que escribiese por ella el relato; lo que pasa es que mi hermano se lo encargó a alguien de 4º de Filología y esta chica debió escoger a su vecino de 2º de ESO. La narración es infantiloide y está en general mal expresada. Los párrafos no están correctamente segmentados, usa demasiadas frases cortas y simples, sin ninguna profundidad. Se limita a usar puntos y comas cuando algunas frases piden los dos puntos e incluso el punto y coma.
En cuanto a su contenido... tampoco sé muy bien por dónde empezar. El personaje es arquetípico y casi hiperbólico (“Mientras los demás niños jugaban, yo solía sentarme tranquilamente a leer algún libro”), inverosímil salvo que se trate de una niña repelente bastante hostiable. Luego la autora confunde el género de aventuras con el de la fantasía, otro fallo que considero imperdonable. Y si lo conoce pero no ha sabido expresarse bien, es más imperdonable todavía. Tiene un final irrelevante para el desarrollo del resto del relato, al que está conectado por un párrafo que no está cogido con pinzas porque no hay por dónde cogerlo. Igualmente, el principio es irrelevante para el resto, y la estructura en general está desordenada. Tan desordenada que habría que rehacerlo por completo para que pudiese ser mínimamente aceptable. Sobran anécdotas irrelevantes por todos lados, algunas frases no tienen sentido, y faltan conexiones entre las pocas que lo tienen. No voy a comentar la absoluta falta de relación entre el título y el contenido del relato.
Ortográficamente, es el relato que confunde “porque” con “por qué” (“no tengo muy claro porque fue tan especial). y algunas tildes brillan por su ausencia (“quien sabe”, “de donde estaba”).
Sinceramente, me parece de vergüenza que hayan premiado este relato. A la autora podría darle vergüenza haberlo presentado, pero puedo pensar que lo hizo por compromiso y no se esforzó, aunque hay que tener en cuenta que si lo entregó por compromiso lo hizo como trabajo de clase. Un trabajo de clase vergonzoso, que debería estar suspenso por vagancia o por ignorancia. Vamos, yo presento un trabajo tan poco cuidado y no solo me suspenden la asignatura, sino que también la matrícula y me devuelven con una patada en el culo a Primaria.
El tercero se titula “El tesoro de las palabras” es de los que menos pegas tiene. Son sobre todo en cuanto a la expresión y la verosimilitud. Al principio del relato quiere acelerar el tiempo, dejándose frases sueltas, sin conexiones o relevancia. Me llama la atención la frase “Pero el cielo aun estaba encapotado, como si un trueno quisiera aplastarnos a todos allí mismo”, porque los truenos son sonido, no pueden aplastar. Además, solamente había llovido y el cielo estaba encapotado, no había nombrado antes nada de una tormenta. También tiene expresiones coloquiales que están fuera de lugar, como “tal cual”, o la que demuestra que es uno de los primeros relatos que esta chica escribe: “En aquel momento no entendí muy bien las palabras de mi madre, pero la verdad es que estaba muy orgullosa de habérmelo comprado yo misma”. Ese “pero la verdad es que” no pega en un relato serio. Nunca. Es una expresión familiar, que no suele aportar nada y que queda feísima. En este caso, además, une dos frases que no son consecuentes, no hay nada que relacione que no entienda lo que decía su madre con estar orgullosa de su compra. Pueden estar relacionados, pero ahí está mal expresado.
Donde más falla es en la verosimilitud: una niña descubre un libro que quiere comprar en una tienda que le llama la atención (pero este dato no vuelve a ser relevante nunca más), pero su madre le dice que tiene que trabajarse el dinero para conseguirlo. No rechista, y trabaja duramente en casa. Cuando consigue el dinero va a comprar el libro, y la madre le sonríe y le dice que se lo ha ganado con su esfuerzo. Entonces la niña se siente feliz con su libro y todos son felices.
Además, algo que me parece básico, y que se ha cargado completamente, es el formato estándar para representar los diálogos. Los introduce con guiones, sí, pero dentro de los párrafos, sin ninguna clase de división visual o tipográfica del resto de la narración. Hay momentos en los que no sabes si estás leyendo la voz de un personaje o la voz del narrador. Si hay unas convenciones, es por algo.
El cuarto es uno de los dos relatos ganadores. Así que lo dejo para más tarde.
El quinto tampoco está mal del todo. Tiene un principio confuso, porque se tarda en identificar la persona en la que está hablando el narrador. Abusa de los puntos suspensivos en la voz del narrador, que por encima es vago y cambia de focalización con el paso de los párrafos. En la presentación del personaje es omnisciente y además comparte el punto de vista con la protagonista, expresa claramente sus sentimientos; pero luego se aleja de éstos y se limita a ser un narrador omnisciente más. Incluso me atrevería a decir que cambia de tono la narración, de más próximo a la niña a un tono casi neutral. Y al final vuelve a implicarse con los sentimientos de la niña.
Tiene una narración ágil, que quizás se podría haber desarrollado de otra manera. Está fragmentada, poco cohesionada entre párrafos; le falta fluidez.
Lo que se le puede reprochar a este relato son pocas cosas, comparado con las aberraciones que cometieron otros autores. Es mejorable y demuestra poco conocimiento de los tipos de narradores, pero eso se soluciona con práctica y algo de teoría.
El sexto es otro de los dos ganadores y aquí tengo que decir que, de verdad, el jurado se ha cubierto de gloria. Lo dejaré para más tarde, pero es que llego a formar parte del jurado, leo la primera frase, arrugo el papel e intento hacer canasta en la papelera más cercana.
En cuanto el séptimo relato, voy a ser piadosa porque imagino que quien haya escrito eso, o está en una clase de 1º de ESO (para lo cual estaría muy bien) o tiene cierto retraso en el aprendizaje y también está muy bien. De nuevo, frases sin cohesionar, una acción hiperbólica y por lo tanto inverosímil, y una mezcla de registros aberrante, en la que conviven expresiones como “Esto es debido a un grato recuerdo cargado de un sentimiento nuevo que nació en mi persona” con “un niño alto pero esmirriado” o “bien amantado”.
Sin embargo, la historia está bien conducida. La expresión y la voz narrativa no hay por dónde cogerlas, pero sorprendemente, la acción avanza fluida y bien llevada.
Sobre los tres últimos no tengo nada malo que decir. Comparados con los otros son la gloria, aunque cambiaría un par de palabras que me parecen que están descolgadas, o alguna digresión que no viene a cuento, no tengo ninguna queja. Sabiendo que se han presentado estos relatos, no me explico cómo el sexto ha ganado. Salvo por el enchufe, como explicaré ahora.
Vamos a por el premio gordo, los dos relatos ganadores.
El relato sobre “20.000 leguas de viaje submarino” no me explico cómo ha podido ganar. Tiene una expresión sencillísima que roza la tontería, y que ni siquiera maneja bien, porque se le escapan cosas. La estructura está desequilibrada, y lo que pone en marcha todo el texto aparece solamente al final, apenas descrito, de manera que mientras lo lees no atrae lo más mínimo, ni sabes adónde se dirige, y es tan breve que no se le da importancia. Sobran cosas irrelevantes por todos lados. En realidad, toda la primera mitad es irrelevante.
Por encima, el formato de diálogo se lo salta a la torera, mezclando dos voces de personajes y una intervención del narrador en el mismo párrafo. Antes decía que con leer la primera frase de este relato lo hubiese arrugado y tirado a la papelera:
“1 de Abril. Se despierta con un “felicidades” y un beso de su madre. Sin quitarse las legañas de sus ojos comienza a vestirse.”
Para empezar, ese “1 de abril” queda desgajado, no es importante, no localiza temporalmente porque no se le da ninguna explicación. La madre lo saluda con un “felicidades”, que imagino que el autor querrá que interpretemos como que es su cumpleaños. Un problema que se solucionaría con unir las dos frases con dos puntos, en vez de separarlas con uno. Ya había mencionado las carencias ortográficas de estos relatos.
Además, algo que hace que quiera arrancarme los míos, es una de los errores gramaticales más aberrantes que me he encontrado, solamente superado por el laísmo y el leísmo: “las legañas de sus ojos”. Ponerle un pronombre posesivo a una parte del cuerpo en español es un calco del inglés, descarado, horrible. Probablemente el autor también dirá cosas como “marcar la diferencia” o “¿cuál es tu punto?”, adquiridos a base de tragar series mal subtituladas sin conciencia de que esos traductores son pésimos, y admitiendo esa clase de expresiones aberrantes en su lengua natal. “Las legañas de los ojos”. Se da por supuesto que se saca las legañas a él mismo, y que no tiene ojos de otras personas guardados en su habitación; el posesivo es incorrectísimo.
El otro relato ganador va sobre “O manual das bruxas”. Mientras lo leía no era capaz de explicarme por qué había ganado nada, pero al final me lo expliqué: por simple y llanamente, peloteo. La autora de este cuento prefirió jugar a lo rastrero, a la simpatía y egocentrismo de los organizadores para ganar, independientemente de lo bueno que pudiese ser su relato. Porque por el propio relato no habría ganado nada, por lo menos participando en el mismo concurso que el décimo.
Hay algo que me choca muchísimo, y que me destroza el relato completamente: el narrador está en primera persona, es la niña protagonista, desde la perspectiva de ese momento de la niña. Sin embargo, hacia la mitad, la niña protesta, diciendo que le va a ser más útil ser una bruja que aprender las fracciones. Yo me pregunto, ¿cómo una niña que todavía no sabe las fracciones ya las conoce? Es decir, no puede saber algo que todavía no sabe. Sin embargo, el narrador se traiciona a sí mismo, en lo que la autora debió pensar que era un final de párrafo muy ocurrente, adelantando cosas que la niña todavía no puede saber. Ese párrafo se carga la credibilidad del resto del relato. Queda feo y descuidado por parte de quien haya creado el narrador, como si el relato se le hubiese ido de las manos.
Por el resto, me parece vomitivo el lameculismo y el peloteo que es el relato en sí. Formalmente es normalito, da lo que se espera de alguien que tiene un poco de experiencia escribiendo. No arriesga, no juega con el tiempo o el espacio como hice yo, es lineal y todos los saltos temporales siguen el orden cronológico esperable. Lo único que lo hace destacar es que al final del relato, se localiza espacialmente en una biblioteca de una Facultad de Ciencias de la Comunicación (la biblioteca que organizó este concurso está en una Facultad así), en la sección de Lengua Castellana (la asignatura para que tuvieron que hacer los cuentos, además de que la profesora que organiza todo es la que la imparte), y acaba con un párrafo PUKE RAINBOWS declarándose profesora de niños, cuando la asignatura para la que tuvieron que hacer el relato es de Magisterio.
A todo esto, solamente tengo que decir que no me quiero demasiado. Soy muy insegura con lo que hago y conmigo en general; siempre me veo demasiados defectos y nunca me acabo de gustar. Pero tengo que decir que mi relato es mejor que cualquiera de esos 10 que acabo de nombrar. Puede que no se ajuste a las bases del concurso y por eso no esté ahí, pero le doy mil patadas a cualquiera de esos, especialmente a los que van demostrando por qué el sistema educativo español es un fracaso. Sin unas bases tan cerradas, podría haber ganado el concurso habiendo escrito el mío en una tarde, tirada en el sofá con el portátil en las piernas, y sin ni tener un ejemplar de Drácula delante.
Por si creéis que estoy pecando de soberbia, lleva ya un rato publicado en mi otro blog, CanalNostalgia, y se pueden leer los 11 textos (10 del concurso y el mío) en un ratito, que son cortos: http://canalnostalgia.blogspot.com.es/2012/05/relatos-de-horror.html
Si alguien tiene algo que añadir o replicar a esto, los comentarios están abiertos. Si alguien cree que soy una imbécil destructiva y quiere decírmelo a la cara, podemos quedar algún día y tomar un agua en algún sitio.
Y que me repliquen que mi relato no es mejor, ni que no tengo razón en alguna de las cosas que he dicho ahí arriba. Pero bueno, esta clase de desacuerdos siempre los ha habido. Si estuviésemos a principios del siglo XX, algunos seríamos André Breton y Vicente Huidobro, y ellos se quedarían en Jacques Prévert.
Oh, que no saben quiénes son... :(
9 de mayo de 2012
Por qué el arte vanguardista no es basura
Hoy ha salido la noticia de que se ha vendido un cuadro de Rothko (Naranja, rojo, amarillo) por 66 millones de euros. Como cada vez que pasa algo así, ha saltado un montón de gente a opinar del tema. De hecho, yo me enteré porque Rothko era TT en Twitter (y sabía que no era por el doodle de Google, otra cosa que a la gente le encanta comentar aunque hacía unas horas no supieran quién era el señor a quien se lo dedican). Como esperaba, al entrar a leer encontré un repetidas un montón de veces y alguna opinión suelta. Todas ellas, también como esperaba, decían que eso no era arte, y era una estafa.
Entonces, mi conciencia, la alarma de mi alma artística (qué poético eso), saltó. No llevo estudiando el arte, tanto en cuanto a Historia como a Filosofía desde que tenía 15 años para que un idiota con una cuenta de Twitter diga que su hijo puede hacer eso y se quede tan pancho. No por el honor de Rothko, ni de Picasso, ni de Juan Gris, ni de Torres García, ni Dalí, Huidobro, Breton, Apollinaire y amigos (y Duchamp, oh, Duchamp). Porque los vanguardistas han hecho algo muy importante, y aunque la gente se niegue a entenderlo, ahí están, y sus nombres están escritos en la Historia.
Entonces, y como me veo ya preparada para explicar un poco la base de la vanguardia, por qué ese cuadro vale 66 millones de euros (más allá de las palabras de Steve Jobs -vil ladrón- de que algo cuesta lo que la gente está dispuesta a pagar) y qué hay que ver cuando se mira una obra vanguardista, me lanzo a escribir esta entrada.
Aviso de que no es la única explicación, y que se pueden dar tantas visiones y se puede hablar tanto de las vanguardias que me voy a quedar corta, y otra gente podrá decir otras cosas. Solamente quiero hacer una aproximación.
Para la versión corta, saltar directamente a los párrafos de las negritas.
Hay que empezar diciendo que no hay una definición aceptada de arte. El arte es, pero no se sabe qué hace que sea arte. El arte existe, de eso no duda nada. Pero arte son obras tan diferentes como un cuadro, una canción, o un edificio. Se acepta comúnmente que es arte aquello que los expertos en el tema aceptan como tal; los expertos, no la gente de la calle. Ellos tienen sus razones, ellos conocen las obras de arte en profundidad, y lo que ellos aceptan es lo que nosotros aceptamos como arte. Que alguien del 2012 venga a decir que el cuadro de Rothko, de alrededor de 1930 no es arte es una chorrada.
Desde el principio de los tiempos, el arte siempre ha querido reflejar la Naturaleza, el mundo conocido por el hombre. Primero, las pinturas fenicias y griegas de muchos siglos antes de Cristo (no sé si las prehistóricas cuentan como expresión artística), que representaban hombres, animales y el mundo que ellos conocían. Con los siglos las técnicas de dibujo o expresión en general fueron mejorando. Las esculturas griegas son perfectas anatómicamente, los edificios se fueron estilizando y complicando con el paso de los años.
En el Renacimiento se consigue dar profundidad a las pinturas. Nacen las líneas de fuga (mi obsesión particular a la hora de componer una foto), la profundidad y la perspectiva. Se lucha por conseguir cada vez pinturas más realistas, por conseguir congelar momentos históricos en los lienzos, inmortalizarlos.
En esta pintura griega vemos representado un hombre a caballo. Es una figura plana, sin profundidad ni movimiento, está congelada. Interpretamos que es un hombre, porque el dibujo tampoco está perfeccionado, y el caballo tampoco es muy realista.
Siglos después, en el cuadro de Leonardo da Vinci, La última cena, ya hay líneas de fuga. Se puede ver cómo la mesa está en primer plano, tras ella están Jesús y los Apóstoles, luego hay un espacio vacío en la habitación, más atrás están las ventanas, y mucho más atrás se intuye un paisaje. Las líneas de fuga que dibuja el techo y las paredes crean profundidad. Se juntan hipotéticamente en el horizonte según la posición del espectador, que se sitúa frente a la acción pintada, en el centro, y mira de frente.
Pero al final del siglo XIX los avances técnicos y científicos le dan un palo a esta ansia de representar fielmente la realidad. Nace la fotografía, algo que haciendo click (y bueno, en ese tiempo esperando un rato, luego revelándolo y esperando algo más) copia la realidad tal y como era en ese momento. La pintura ya no es necesaria, que cuesta más esfuerzo y nunca será tan perfecta.
Entre otros avances científicos, leía el otro día en un artículo que nació una teoría que desprendía la ciencia de la perspectiva. El hombre podía prescindir de un punto de vista, y mirar desde el infinito. No sé qué aplicaciones científicas tiene esto, aunque hubo avances y sirvió mucho para algunas ciencias. Sin embargo, lo que importa es que esta posibilidad de “desprendimiento” llegó al arte. ¿Por qué el arte tiene que estar sujeto a una perspectiva, a ser una copia de la realidad? El arte puede hacer mucho más que eso.
Entonces nacieron las vanguardias.
La gran diferencia que hay entre una obra de arte vanguardista y una previa es la representación de la naturaleza. Una obra vanguardista vale por sí misma, tiene vida dentro de sí misma. No representa la realidad externa que nosotros conocemos porque el artista está creando una realidad propia para ese cuadro, y en nada se parece a la nuestra. Consecuentemente, se rompen las reglas de la lógica de este mundo, porque esa realidad nueva tiene las propias, aunque el hombre todavía no las conozca.
No se explican situaciones, no se representan situaciones, momentos o sentimientos. Se dan elementos que puedan transmitir esas sensaciones al espectador, pero no por empatía, si no apelando a la experiencia propia. Las ideas son procesadas y rehechas por la mente del autor. Como dijo Huidobro “Por qué cantáis la rosa, ¡oh Poetas!/ Hacedla florecer en el poema”.
Desaparece la conciencia de lo bello o lo bonito. Hasta el Romanticismo, un cuadro era bueno porque representaba algo bonito (un paisaje, un retrato de una persona guapa), cuando se sustituyó lo bello por lo sublime. Es decir, el valor del cuadro no se daba tanto por bello si no por sobrecogedor, por la capacidad de hacer sentir algo al espectador. Una tormenta que le hiciese sentir débil, una playa inmensa que le hiciese sentir pequeño... el poder de la Naturaleza frente al hombre. Las vanguardias van un poco más allá. El cuadro es bello porque es. No hay ninguna otra razón. Las leyes estéticas son únicas y propias para sí mismo. No depende de representar una flor bonita para poder ser bonito, porque no se busca que sea bonito, ni que esté equilibrado, ni que tenga una buena gama cromática (en las vanguardias posteriores hasta se consigue romper con el color), si no que tenga sentido en sí mismo. Cada obra tiene sus propias leyes y su propio mundo interno.
Las vanguardias rompen el tiempo, el espacio y el punto de vista. Pero para explicar esto es más fácil verlo mientras. El Guernica de Picasso, cuadro que todos conocemos:
Este cuadro pertenece al cubismo, una de las ramas más conocidas e importantes dentro de las vanguardias. Los cubistas de adentraron mucho en la pérdida del punto de vista, en la desaparición del espacio y en la fragmentación y simultaneidad del tiempo.
Por partes: primero, la ruptura del punto de vista. En el arte anterior se dibujaban los objetos en relación a su distancia y posición dentro del espacio que se formaba dentro del cuadro según donde estuviese situado el espectador. Cuánto más lejos estuviese el objeto, más pequeño. Si estaba situado en un plano superior a donde se supone que los ojos del espectador iban a estar situados, se representaba visto desde abajo, y si estaba en un plano inferior, se representaba desde arriba. Perder el punto de vista es hacer desaparecer esta relación: los objetos pueden aparecer en diferentes posiciones y perspectivas independientemente de su situación en el cuadro. Por ejemplo, el caballo que está hacia la mitad de la pintura, bajo la lámpara. Los ojos están en una posición diferente a la que correspondería en la realidad según la posición de la boca. Está “girado”, porque se ha perdido el punto de vista.
Los autores vanguardistas miran desde el infinito. No miran desde un punto concreto y crean a partir de él. Miran desde todos los lados y ninguno a la vez. Los objetos pueden aparecer representados desde diferentes posiciones sin que el espectador tenga que moverse, porque los autores están situándolo desde ese punto infinito, o indeterminado, desde el que pueden ir viendo la realidad interna del cuadro (más o menos próxima a la realidad conocida por el hombre) simultáneamente.
También se ve que se rompe el espacio. No hay un solo referente en todo el cuadro que dé una pista de dónde están situados los objetos representados. No hay profundidad, como pasaba en la última cena, donde se podían ordenar los objetos o personas en un espacio. Es plano. Estos autores consiguieron prescindir en sus obras de uno de los temas que más problemas les había traído a los pintores previos de cabeza. Se dieron cuenta de que no era necesario. Ahí está su gran revolución en este tema.
Unido al espacio, está el tiempo. En el caso concreto de este cuadro se sabe qué representa, que es un momento concreto en el tiempo, que situamos por un hecho histórico (que podemos conocer por el título del cuadro). Pero en el cuadro de Las señoritas de Avignon, por ejemplo... ¿qué época refleja? ¿Cuándo y dónde estaban esas señoritas que pintó Picasso? También se pierden esas referencias. En La última cena, también tenemos un momento concreto representado, como en La rendición de Breda (Velázquez) o Los fusilamientos del 2 de mayo (Goya). Son momentos reconocibles, puntuales. Los vanguardistas consiguen desconectar del tiempo, volverlo infinito. Vuelven a situarse en ese punto del infinito, independiente del punto de vista, de la posición, y del espacio, donde tampoco hay tiempo. El momento que representan con sus cuadros es eterno.
Con estas bases, la experimentación vanguardista fue a más. El cubismo es una de las primera manifestaciones y aún se van haciendo más extremas y más experimentales con el tiempo. Hay muchas ramas diferentes de las vanguardias, pero en general todas tienen esto en común. Cada una tiene su manifiesto, sus características propias que la diferencian del resto, pero en general se asientan en estas bases.
Intentan romper todos los moldes tradicionales constantemente, hasta intentar ir superándose a ellos mismos a cada momento. Las vanguardias son muy efímeras, han dado muchas obras y manifestaciones, pero en realidad comprenden a una sola generación de artistas.
Al ir superándose a sí mismas, algunas llegan a romper el dibujo e invadir los lienzos de color, con el que se hacen formas que sustituyen al dibujo. Otras reducen sus cuadros a una acumulación de dibujos esquemáticos sobre conceptos universales (ver los cuadros de Torres García). En el primer caso está Rothko, por quien estoy escribiendo todo esto. Es un poco tardío dentro de las vanguardias (según Wikipedia estaba acabando de estudiar en 1923, cuando Picasso ya llevaba mucho pintando, por ejemplo), pero la reflexión es la misma: Rothko es capaz de superar a toda la pintura anterior. Es capaz de romper todas las reglas que se creían imprescindibles para el arte, y hacer arte sin seguir estas reglas. Consiguen superar todos los preceptos que se creían instintivos dentro del arte (cuando un niño dibuja un paisaje lo hace siguiendo el modelo de la Naturaleza que crea, no se le ocurre intentar hacer un paisaje de un mundo procesado por su razón, que tenga vida dentro de sí mismo), darle un varapalo a todas las teorías sobre el arte que existían. Y aún así, conseguir hacer arte, y ser reconocidos como artistas. Destrozaron todas las teorías filosóficas o teóricas sobre el arte, demostraron que el hombre siempre puede ir más allá, y que el arte no tiene límites. Porque cuando los teóricos y críticos empezaron a aceptar que esas cosas raras que hacían era arte, que tenían mucho mérito, volvieron a desafiarlos. Y así es cómo Duchamp metió un urinario en un museo, y tuvieron que darle la razón. Y luego metió una pala de quitar la nieve, y tuvieron que volver a darle la razón.
Dicho así, con la perspectiva histórica, no parece tan difícil. Todos podemos coger un lienzo en blanco, darle cuatro brochazos y seguir desafiando a toda la tradición. Pero ¿alguien anterior a ellos lo hizo? ¿Da Vinci, ese genio en todos los campos de conocimiento del hombre, pintó un cuadro así?
Y luego, otra cosa importante que no se tiene en cuenta. Los vanguardistas con rebeldes, destrozan todos los prejuicios que se tienen sobre el arte. Juegan con el público. Lo vacilan. Lo engañan. Quizás no todas las obras tengan un carácter irónico o de juego, pero muchas de ellas sí. Muchas obras no pasaron a la Historia porque se referían al momento actual, pero Picasso tiene collages criticando de manera irónica a disputas comerciales/publicitarias de su época.
No os creáis lo que os dicen los vanguardistas. Si os ponen un cuadro como este que acaban de vender de Rothko y en vez de llamarle Naranja, rojo, amarillo se llama Duda existencial no os lo creáis. Rothko quería pintar un cuadro a tres colores, sin más. No tenía una duda existencial ni quiere expresar eso. Si le pone ese título es para que os quedéis pensando delante del cuadro, intentando ver esa duda existencial, y que muchos, por no querer parecer idiotas, elucubren sobre la gran duda existencial del hombre y la magnificencia con la que el autor es capaz de plasmarla con solamente tres colores y un cuadrado. En 1900 ya había snobs, y a os autores también les gustaba reírse de ellos. Los autores vacilan al público, por primera vez en la Historia.
Pero esta última reflexión no os la va a decir nadie. Muy poca gente es capaz de leer en el arte más allá de lo que dicen literalmente los manifiestos. El otro día salí enfadada de la clase de literatura francesa porque nos hicieron una introducción a las vanguardias (ni introducción ni nada, se limitó la profesora a decir cuatro nombres, dos movimientos y dio la clase por acabada), y yo sabía más que la profesora. Nos puso delante del Manifiesto Dadá, el gran vacile dentro de la vanguardia, y la tía no lo había sabido interpretar.
El Dadaísmo busca liberar el subconsciente del autor y plasmarlo sin restricciones en la obra. En la literatura (poesía sobre todo) se traduce en hacer relaciones extrañas de palabras, en romper con la sintaxis y con todo lo lógico. Si el autor quiere hablar de un olor colorido, hablará sobre eso. Si quiere decir que las nubes estaban tristes, lo dice. Destrozan la lógica, hacen relaciones de conceptos que no hay por dónde cogerlas. Pues bien, su manifiesto cuenta, a modo de receta cómo crear un poema dadá. Resumiendo, dice que con unas tijeras se recorte un artículo de un periódico. Cualquiera. Luego, que se recorten todas las palabras, y se metan en una bolsa. Tras agitar la bolsa se extienden las palabras en una mesa, se ponen formando líneas, al azar, y se escribe lo que ha salido. Y se tiene un poema de gran profundidad moral y estética.
Es mentira. ¿Quién puede creerse eso? Los dadaístas cuando escribieron eso se estaban riendo de los que no entendían su poesía y creían que componían así. Pero la realidad es que cada una de las palabras de sus poemas están medidas, están colocadas cada una donde debe estar. No queda nada al azar.
Por eso, que nadie se fíe de los vanguardistas. No os fiéis de un cuadro vanguardista, o, aunque no sé de qué va el arte contemporáneo, como son descendientes suyos, ni siquiera del arte contemporáneo. El mérito de las vanguardias está en conseguir hacer esa ruptura, el poder crear algo completamente nuevo. Los cuadros no transmiten ideas profundas, porque el autor está jugando con vosotros.
Ha sido un poco largo, seguro. Pero sabiendo esto, espero que el mérito y la importancia del arte vanguardista empiece a ser real para alguna gente. Tras esos cuadros abstractos, las líneas incoherentes, los hombres mal dibujados, hay una profunda reflexión y acción. Por eso el cuadro de Rothko vale 66 millones de euros. No porque el cuadro represente un esfuerzo técnico, ni porque esté muy cuidado. Ese cuadro vale 66 millones de euros porque supuso, junto a su autor, un cambio impresionante, impredecible e irrepetible en la Historia del Arte. Es un pedazo de Historia, el resultado de la rebeldía artística para conseguir deshacerse de la tradición conocida, y el mérito de haberlo conseguido.
No es bonito. Pero no tiene que ser bonito. Rothko a lo mejor ni siquiera dibujaba bien. Pero no lo necesitaba. Porque lo que importa no es el cuadro como objeto físico. Lo que importa es el cuadro como elemento simbólico.
Tras todo esto, y aunque vaya en una línea diferente, quiero resaltar un comentario que leí en la noticia que puse arriba, del usuario Joseluis_76:
"Bueno, ya tenemos la catarata de ilustrados que repiten su "mi hijo podría hacerlo","hay que ser imbécil"... Lo primero, un señor que gestiona pagos de 66 millones no creo que sea un imbécil. Sabemos lo sólido que resulta el mercado del arte, al contrario que la casa que más de un enterao está pagado de una manera algo menos rentable, en este mismo foro. Me equivoco? Y por otro lado, la repetición hasta la saciedad de lo simple -técnicamente- del arte contemporáneo. Hemos oído lo mismo de Mondrian, Miró, Matisse, y en su momento se oyó de Van Gogh, Goya y tantos otros que hicieron algo por primera vez. Entiendo que les puedan gustar las horteradas de Dalí (aquí opinamos todos), pero no entienden la época en la que fue creado, la revolución gráfica que supuso (hoy no entenderíamos cualquier diseño sin estos visionarios), y por supuesto la violencia de los detractores que encontraron por el camino, como todos vosotros: gente que insultó lo novedoso, como se insultó a Darwin, el voto femenino, o la abolición de la esclavitud: conservadores. Los imbéciles de la historia".
Bibliografía que usamos a lo largo de este curso en la asignatura dedicada a las vanguardias:
Apollinaire, Los pintores cubistas
Juan Gris: De las posibilidades de la pintura
Ortega y Gasset, La deshumanización del arte
T. Tzara, Manifiesto Dadá
André Breton, Manifiesto del surrealismo
J. Metzinger, Cubismo y tradición
F. T Marinetti, Manifiesto técnico de la literatura futurista
Vicente Huidobro, La poesía
Fernando Agrasar, Huidobro y la axonometría. La clave visual de la vanguardia.
18 de abril de 2012
Parfum exotique
Quand, les deux yeux fermés, en un soir chaud d'automne,
Je respire l'odeur de ton sein chaleureux,
Je vois se dérouler des rivages heureux
Qu'éblouissent les feux d'un soleil monotone;
Une île paresseuse où la nature donne
Des arbres singuliers et des fruits savoureux;
Des hommes dont le corps est mince et vigoureux,
Et des femmes dont l'oeil par sa franchise étonne.
Guidé par ton odeur vers de charmants climats,
Je vois un port rempli de voiles et de mâts
Encor tout fatigués par la vague marine,
Pendant que le parfum des verts tamariniers,
Qui circule dans l'air et m'enfle la narine,
Se mêle dans mon âme au chant des mariniers.
Je respire l'odeur de ton sein chaleureux,
Je vois se dérouler des rivages heureux
Qu'éblouissent les feux d'un soleil monotone;
Une île paresseuse où la nature donne
Des arbres singuliers et des fruits savoureux;
Des hommes dont le corps est mince et vigoureux,
Et des femmes dont l'oeil par sa franchise étonne.
Guidé par ton odeur vers de charmants climats,
Je vois un port rempli de voiles et de mâts
Encor tout fatigués par la vague marine,
Pendant que le parfum des verts tamariniers,
Qui circule dans l'air et m'enfle la narine,
Se mêle dans mon âme au chant des mariniers.
Cando pecho os meus ollos no cálido solpor
e respiro o perfume do teu peito ardoroso,
vexo abrirse ante min un litoral gozoso
baixo soles monótonos de brillo cegador;
e preguiceiras illas onde dá a natureza
árbores singulares de froita saborosa,
e homes de figura esvelta e vigorosa
e mulleres con ollos de insólita franqueza.
Seguindo o teu olor cara ás rexións máis belas
vexo un porto repleto de mastros e de velas
aínda fatigadas de loitar coas tormentas,
ao tempo que o perfume que dos tamarindeiros
revoa polo aire e penetra nas ventas
se me funde na alma cos cantos mariñeiros.
e respiro o perfume do teu peito ardoroso,
vexo abrirse ante min un litoral gozoso
baixo soles monótonos de brillo cegador;
e preguiceiras illas onde dá a natureza
árbores singulares de froita saborosa,
e homes de figura esvelta e vigorosa
e mulleres con ollos de insólita franqueza.
Seguindo o teu olor cara ás rexións máis belas
vexo un porto repleto de mastros e de velas
aínda fatigadas de loitar coas tormentas,
ao tempo que o perfume que dos tamarindeiros
revoa polo aire e penetra nas ventas
se me funde na alma cos cantos mariñeiros.
Les fleurs du mal, Charles Baudelaire
28 de marzo de 2012
Un corazón simple
Una noche, cuando tenía dieciocho años, la llevaron a la feria de Colleville. En seguida la aturdieron y dejaron estupefacta el estruendo de los músicos de la aldea, las luces de los árboles, el abigarramiento de los vestidos, los encajes, las cruces de oro y la multitud de gente que saltaba al mismo tiempo. Ella se mantenía apartada modestamente, cuando un joven bien trajeado, y que fumaba su pipa apoyado en la lanza de un carricoche, la invitó a bailar. La obsequió con sidra, café, galletas y un pañuelo de seda, e imaginándose que ella barruntaba su intención, se ofreció a acompañarla. […]
Inmediatamente él habló de las cosechas y de los notables del pueblo, pues su padre se había trasladado de Colleville a la granja de los Ecots, de manera que eran vecinos. “¡Ah!”, dijo ella.
Él añadió que deseaban casarlo. Pero no tenía prisa y esperaría hasta encontrar a una mujer de su gusto. Felicité bajó la cabeza y Théodor le preguntó si pensaba en el matrimonio. Ella contestó, sonriendo, que hacía mal en burlarse.
-¡Pero no, se lo juro!
Y con el brazo izquierdo le rodeó la cintura; disminuyeron el paso. El viento soplaba suavemente, las estrellas brillaban, el carretón de heno oscilaba delante de ellos, y los cuatro caballos, arrastrando las patas, levantaban polvo.
[…]
Cuando llegó el momento, Felicité corrió hacia el enamorado.
En su lugar encontró a uno de sus amigos.
Este le dijo que no volvería a verlo. Para librarse del servicio, Théodor se había casado con una vieja muy rica, la señora Leoussais, de Toucquet.
La aflicción de Felicité fue muy grande. Se arrojó por tierra, gritó, invocó a Dios, y se quedó gimiendo sola en el campo hasta la salida del sol.
Inmediatamente él habló de las cosechas y de los notables del pueblo, pues su padre se había trasladado de Colleville a la granja de los Ecots, de manera que eran vecinos. “¡Ah!”, dijo ella.
Él añadió que deseaban casarlo. Pero no tenía prisa y esperaría hasta encontrar a una mujer de su gusto. Felicité bajó la cabeza y Théodor le preguntó si pensaba en el matrimonio. Ella contestó, sonriendo, que hacía mal en burlarse.
-¡Pero no, se lo juro!
Y con el brazo izquierdo le rodeó la cintura; disminuyeron el paso. El viento soplaba suavemente, las estrellas brillaban, el carretón de heno oscilaba delante de ellos, y los cuatro caballos, arrastrando las patas, levantaban polvo.
[…]
Cuando llegó el momento, Felicité corrió hacia el enamorado.
En su lugar encontró a uno de sus amigos.
Este le dijo que no volvería a verlo. Para librarse del servicio, Théodor se había casado con una vieja muy rica, la señora Leoussais, de Toucquet.
La aflicción de Felicité fue muy grande. Se arrojó por tierra, gritó, invocó a Dios, y se quedó gimiendo sola en el campo hasta la salida del sol.
Un coeur simple, Gustave Flaubert
14 de marzo de 2012
Histeria femenina
La histeria femenina se consideró durante mucho tiempo una enfermedad propia de las mujeres. No había unos síntomas claros, era simplemente cosas raras que hacían las mujeres mayores de la adolescencia. Comportamientos extraños, sofocos, efectos físicos de las pasiones que sentían... Esta “enfermedad” está muy documentada en textos medievales, renacentistas, y hasta el siglo XIX, cuando la Medicina debió decidir que no era para tanto, y que eran simples comportamientos histéricos de algunas mujeres. Sin embargo, en la literatura está aún presente durante el siglo XIX, y creo que casi todos los libros que he leído de ese siglo se nombra, o se padece. En Doña Perfecta, por ejemplo, Rosarito se pone enferma porque no le dejan ver a Pepe, tan enferma que la acaban mandando a un manicomio, porque su tristeza, o incluso depresión, se consideraba locura femenina. En La Barraca (por decir los dos que he leído últimamente) Roseta también sufre cuando no le dejan ver al chico que la ronda, y pasa días y días en cama, con fiebres.
Ahora no estará considerada una enfermedad propiamente dicha, pero creo que no podemos negar que las mujeres somos más complicadas y más retorcidas que los hombres. Yo soy mujer y lo sé, y lo noto, y lo veo. Y hasta ahora, la mayor parte de las mujeres que conozco son más retorcidas, le dan más vueltas a las cosas (lo que lleva la mayor parte de las veces a malentendidos o cabreos sin sentido), y a veces actúan raro, derivado de todo esto.
A mí me ha pasado. Le doy vueltas a las cosas, entro en una espiral de pensamientos negativos, de venganzas innecesarias, y lo acaba pagando otra gente.
Así que, aunque no sea una enfermedad diagnosticada por un médico, que ya esté desterrada de los manuales de Medicina (o con lo que estudien, que realmente no lo sé), es real. Y la sufrimos.
Todo esto viene por una de mis compañeras de piso. Está en pleno ataque de histeria femenina, y la doy por perdida hasta que vuelva a encontrar el camino de las personas cuerdas, se acabe el curso o se tire por la ventana (no tendría mucho efecto, vivimos en un 1º bajito).
Primero, la manipulación a mi otra compañera de piso, todavía no sé por qué, que llevó al silencio absoluto a la casa durante dos semanas y a estar la cocina vacía de platos, ollas y demás. Ahora la otra chica me habla, cortada, pero me habla cuando tiene que hacerlo.
Luego, le dio por cambiar de novio. Encontró hace unos años a la mejor persona que podía haber que la aguantase (paciente, cabal, estudiante de matrícula de fisioterapia y sacando medicina por libre, además de guapo, con una familia normal y majo), y lo cambió por otro tío medio que tiene pinta de trabajar en un andamio y comer bocata de chorizo mientras le grita a las chavalas. Además, lo vi ayer por primera vez, está escuchimizado y tiene cara de lelo. Y ella, si va para abogada como mínimo, fiscal como le sugieren los profesores (o eso dice ella, que también miente más que habla según lo que voy viendo)... no sé yo si estará a gusto con alguien que no entienda la mitad de lo que le dice. O bueno, quién sabe, el otro chico vive en Pontevedra y a lo mejor no sabe que anda por ahí con otro.
Parecía que este cambio la había asentado un poco. Que su histeria venía por falta de hombre, pero ya dejé de entender nada. Todavía no me habla, aunque un par de veces tuvo que hacerlo (pagarme internet, preguntarme otra cosa que no me acuerdo, y cuando entra en la cocina y estoy yo, me saluda), y vuelve a hablar sola cuando estoy delante (imagino que solamente por eso se le podría atribuir la histeria femenina). Pero me ha vuelto a romper los esquemas.
Hace semanas que decidí que ellas podían arreglar los problemas que tenían conmigo, pero que yo no iba a perdonarlas. La putada que me hicieron de tratarme como una mierda y como si no contara, sin tratarme como a una persona, no la pienso perdonar. Yo vivo en mi tranquilidad con mi cobaya, mi novio y mis amigos, y mi habitación. No necesito mucho más, y me siento más tranquila y mejor desde que dejaron de hacerme caso.
Entonces, aunque ellas me hablen o se vuelvan a comportar con normalidad mientras estoy delante, yo no les doy ninguna clase de confianza para que vuelva a ser todo normal. En resumen, soy autosuficiente, las ignoro, no toco sus cosas... vivo en un “universo aparte”. Pero aún así, había cosas de la convivencia que no había cambiado: si voy a fregar mis platos y hay alguno suyo, o un vaso, o lo que sea, lo lavo también. Lavar los platos es realmente, de la casa, lo único que me gusta hacer y que no me cuesta trabajo. Lo peor es mojarme las manos, y una vez mojada, me da igual fregar un plato o diez. Así lo habíamos hecho durante todo el curso, salvo que algo estuviese excesivamente sucio (una sartén quemada, algo pegado que queda a ablandar, etc.). Y aunque no me hablasen, cuando volvió a haber platos y ollas, yo lavé lo suyo sin ningún problema; también recojo los que hay secando y todo eso. Simplemente, no me importa hacerlo.
Y ellas, hasta ahora, si veían un plato mío o algo así, también lo fregaban. Algo igualitario.
Pero ayer hice para comer una chuleta que había sobrado del día anterior con arroz en blanco. Cocí el arroz en una ollita muy mona que compré para mí cuando dejaron caer que no querían que usase sus cosas (no lo cumplimos al 100% porque los cuchillos, los vasos y los trapos son míos, al igual que los tenedores y cucharas son suyos). Ensucié un plato, en el que comí, tenedor, cuchillo, la ollita y el tupper donde estaba guardada la chuleta.
Mientras yo acababa de hacerme la comida, ella llegó con el tío lelo y se pusieron a cocinar. Yo me fui a comer a mi habitación como de costumbre, ellos quedaron comiendo en la cocina. Cocinaron, comieron, fregaron los platos y se fueron. Cuando un rato después salí yo, me encontré mi ollita y el tupper religiosamente apartados dentro del fregadero, sin haberlos tocado.
Histeria femenina, coño. No me explico eso. ¿No se supone que ya se comporta normal conmigo? ¿Es que le molesta que friegue lo que usa en el desayuno mientras cocino, y es su manera de decirme que cada uno toca solamente lo suyo?
Pues no, guapa. Yo voy a seguir haciendo lo que hasta ahora estuve haciendo. A ver si algún día te das cuenta de lo estúpida y egoísta que eres, y a lo mejor, algún día lejano, te das cuenta de que te estás convirtiendo, más que en una loca, en una hija de puta. Egoísta, sobre todo, queriendo que el mundo de mueva a tu compás, y cuando a ti te apetezca. Mentirosa, manipuladora y, sobre todo, PESADA.
Voy a seguir fregando lo que me encuentre, voy a seguir recogiendo lo que está en el escurridor, y a lo mejor te das cuenta de que te estás comportando como una cría irracional y una egoísta, cuando eres la única que se está comiendo la cabeza con fantasmas y cosas raras, y que el resto nos comportamos normal. Ni ganas que tengo de hacerlo, pero para hijas de puta estoy yo. Y quiero que te sientas miserable.
Espero que el tío lelo te deje pronto. Que te haga sufrir un rato, que necesitas una cura de humildad rapidito, y no hay mejor manera que a base de hostias.
Ahora no estará considerada una enfermedad propiamente dicha, pero creo que no podemos negar que las mujeres somos más complicadas y más retorcidas que los hombres. Yo soy mujer y lo sé, y lo noto, y lo veo. Y hasta ahora, la mayor parte de las mujeres que conozco son más retorcidas, le dan más vueltas a las cosas (lo que lleva la mayor parte de las veces a malentendidos o cabreos sin sentido), y a veces actúan raro, derivado de todo esto.
A mí me ha pasado. Le doy vueltas a las cosas, entro en una espiral de pensamientos negativos, de venganzas innecesarias, y lo acaba pagando otra gente.
Así que, aunque no sea una enfermedad diagnosticada por un médico, que ya esté desterrada de los manuales de Medicina (o con lo que estudien, que realmente no lo sé), es real. Y la sufrimos.
Todo esto viene por una de mis compañeras de piso. Está en pleno ataque de histeria femenina, y la doy por perdida hasta que vuelva a encontrar el camino de las personas cuerdas, se acabe el curso o se tire por la ventana (no tendría mucho efecto, vivimos en un 1º bajito).
Primero, la manipulación a mi otra compañera de piso, todavía no sé por qué, que llevó al silencio absoluto a la casa durante dos semanas y a estar la cocina vacía de platos, ollas y demás. Ahora la otra chica me habla, cortada, pero me habla cuando tiene que hacerlo.
Luego, le dio por cambiar de novio. Encontró hace unos años a la mejor persona que podía haber que la aguantase (paciente, cabal, estudiante de matrícula de fisioterapia y sacando medicina por libre, además de guapo, con una familia normal y majo), y lo cambió por otro tío medio que tiene pinta de trabajar en un andamio y comer bocata de chorizo mientras le grita a las chavalas. Además, lo vi ayer por primera vez, está escuchimizado y tiene cara de lelo. Y ella, si va para abogada como mínimo, fiscal como le sugieren los profesores (o eso dice ella, que también miente más que habla según lo que voy viendo)... no sé yo si estará a gusto con alguien que no entienda la mitad de lo que le dice. O bueno, quién sabe, el otro chico vive en Pontevedra y a lo mejor no sabe que anda por ahí con otro.
Parecía que este cambio la había asentado un poco. Que su histeria venía por falta de hombre, pero ya dejé de entender nada. Todavía no me habla, aunque un par de veces tuvo que hacerlo (pagarme internet, preguntarme otra cosa que no me acuerdo, y cuando entra en la cocina y estoy yo, me saluda), y vuelve a hablar sola cuando estoy delante (imagino que solamente por eso se le podría atribuir la histeria femenina). Pero me ha vuelto a romper los esquemas.
Hace semanas que decidí que ellas podían arreglar los problemas que tenían conmigo, pero que yo no iba a perdonarlas. La putada que me hicieron de tratarme como una mierda y como si no contara, sin tratarme como a una persona, no la pienso perdonar. Yo vivo en mi tranquilidad con mi cobaya, mi novio y mis amigos, y mi habitación. No necesito mucho más, y me siento más tranquila y mejor desde que dejaron de hacerme caso.
Entonces, aunque ellas me hablen o se vuelvan a comportar con normalidad mientras estoy delante, yo no les doy ninguna clase de confianza para que vuelva a ser todo normal. En resumen, soy autosuficiente, las ignoro, no toco sus cosas... vivo en un “universo aparte”. Pero aún así, había cosas de la convivencia que no había cambiado: si voy a fregar mis platos y hay alguno suyo, o un vaso, o lo que sea, lo lavo también. Lavar los platos es realmente, de la casa, lo único que me gusta hacer y que no me cuesta trabajo. Lo peor es mojarme las manos, y una vez mojada, me da igual fregar un plato o diez. Así lo habíamos hecho durante todo el curso, salvo que algo estuviese excesivamente sucio (una sartén quemada, algo pegado que queda a ablandar, etc.). Y aunque no me hablasen, cuando volvió a haber platos y ollas, yo lavé lo suyo sin ningún problema; también recojo los que hay secando y todo eso. Simplemente, no me importa hacerlo.
Y ellas, hasta ahora, si veían un plato mío o algo así, también lo fregaban. Algo igualitario.
Pero ayer hice para comer una chuleta que había sobrado del día anterior con arroz en blanco. Cocí el arroz en una ollita muy mona que compré para mí cuando dejaron caer que no querían que usase sus cosas (no lo cumplimos al 100% porque los cuchillos, los vasos y los trapos son míos, al igual que los tenedores y cucharas son suyos). Ensucié un plato, en el que comí, tenedor, cuchillo, la ollita y el tupper donde estaba guardada la chuleta.
Mientras yo acababa de hacerme la comida, ella llegó con el tío lelo y se pusieron a cocinar. Yo me fui a comer a mi habitación como de costumbre, ellos quedaron comiendo en la cocina. Cocinaron, comieron, fregaron los platos y se fueron. Cuando un rato después salí yo, me encontré mi ollita y el tupper religiosamente apartados dentro del fregadero, sin haberlos tocado.
Histeria femenina, coño. No me explico eso. ¿No se supone que ya se comporta normal conmigo? ¿Es que le molesta que friegue lo que usa en el desayuno mientras cocino, y es su manera de decirme que cada uno toca solamente lo suyo?
Pues no, guapa. Yo voy a seguir haciendo lo que hasta ahora estuve haciendo. A ver si algún día te das cuenta de lo estúpida y egoísta que eres, y a lo mejor, algún día lejano, te das cuenta de que te estás convirtiendo, más que en una loca, en una hija de puta. Egoísta, sobre todo, queriendo que el mundo de mueva a tu compás, y cuando a ti te apetezca. Mentirosa, manipuladora y, sobre todo, PESADA.
Voy a seguir fregando lo que me encuentre, voy a seguir recogiendo lo que está en el escurridor, y a lo mejor te das cuenta de que te estás comportando como una cría irracional y una egoísta, cuando eres la única que se está comiendo la cabeza con fantasmas y cosas raras, y que el resto nos comportamos normal. Ni ganas que tengo de hacerlo, pero para hijas de puta estoy yo. Y quiero que te sientas miserable.
Espero que el tío lelo te deje pronto. Que te haga sufrir un rato, que necesitas una cura de humildad rapidito, y no hay mejor manera que a base de hostias.
13 de marzo de 2012
Rafael sabía que además conservaba un marcado carácter republicano que había sobrevivido a la derrota de Ruthelo. Ahora pocos hablaban de ello, aunque demasiados músicos de la Charis habían luchado y perdido sus vidas en defensa de Ruthelo durante la Anarquía, incluyendo algunos cuyos nombres bien podían haber brillado con el mismo fulgor que el de Tiziano, si hubieran seguido con vida.
Pero habían muerto, junto a centenares de miles de personas en toda Thetia, y su música quedó sin ser escrita, sus voces quedaron condenadas al silencio. Cualquier cosa que pudieran haber hecho murió con ellos. Ese fue el precio de la guerra civil.
Thetia vuelve a acompañarme antes de dormir. Me ha costado meterme en la historia, pero Audley lo ha conseguido, como desde hace tiempo, y como tantas veces.
Pero habían muerto, junto a centenares de miles de personas en toda Thetia, y su música quedó sin ser escrita, sus voces quedaron condenadas al silencio. Cualquier cosa que pudieran haber hecho murió con ellos. Ese fue el precio de la guerra civil.
Vespera, Anselm Audley
Thetia vuelve a acompañarme antes de dormir. Me ha costado meterme en la historia, pero Audley lo ha conseguido, como desde hace tiempo, y como tantas veces.
21 de enero de 2012
La Barraca
Otro de los libros de clase que tuve que leerme, y que si no fuese obligatorio nunca me hubiese llamado la atención. Esta semana me di un atracón a leer con La Barraca, de Vicente Blasco Ibáñez.
Sinopsis
La historia se ambienta en una huerta de Valencia hacia 1850. Las familias viven de lo que cultivan, tanto por lo que comen por el dinero que sacan de la venta de lo que cultivan. Mientras intentan sobrevivir entre sequías, estaciones y diferentes miserias, aún tienen que luchar con sus “amos”, los dueños de las tierras que trabajan, y los pagos del alquiler.
Agobiado por uno de estos terratenientes, uno de los trabajadores se ve demasiado ahogado, y en un acto de desesperación tras un desahucio completamente injusto, mata en un arrebato a su arrendador. El hombre termina en la cárcel, y entre sus vecinos acuerdan implícitamente que las tierras que había cultivado ese hombre y su familia no deben ser cultivadas nunca más.
Pero cerca de diez años después, una familia nueva llega a la huerta. Batiste, su mujer y sus hijos, ajenos a lo que había pasado allí hacía tantos años, y que solamente buscaban un sitio en el que dejar de pasar hambre y poder vivir en paz, se instalan. Los vecinos empezarán a ejercer toda clase de hostilidades para hacerles la vida imposible, para intentar hacer que se vayan.
Valoración
Me ha gustado, en términos generales. Es un libro corto, que yo me leí en apenas tres días, con una historia “simple” y muy bien narrada. Se hace un poco pesado los primeros capítulos porque tarda en meterse en la historia de verdad, y no sabía muy bien por dónde iba a salir, pero la manera de contar de Blasco Ibáñez hace que te interese todo. El narrador y la manera de llevar la historia son magistrales, yendo desde el detalle a lo general, y luego de nuevo al detalle, y sin dejarse nada. Es un libro que juraría que está escrito para ser leído en alto (por ambientación espacial y temporal no será imposible pensar que está compuesto para leer en voz alta a la gente que también vivía en las huertas, a modo de “enseñanza”), por lo que es ágil pero descriptivo.
Lo disfruté, pese al mal ambiente y mal rollo que hay durante casi toda la obra, aunque no sabía muy bien en qué lo iba a aprovechar para clase. Parecía un libro sencillo, o poco intrincado, para poder hablar largamente de él en clase. Ya nos hicieron el control de lectura, y la propia pregunta a desarrollar me dio la clave: es un libro puramente naturalista. Tras leer Doña Perfecta, de Galdós, y estar en contacto con el Realismo, la división entre estos dos movimientos están bastantes claros. Lo malo y lo feo del ser humano, la crueldad de los vecinos, las enfermedades, la miseria de las familias, el trabajo en la fábrica de una de las hijas de Batiste… son todos rasgos naturalistas. Tras estos dos libros, en ese sentido, tengo la división entre los dos movimientos.
A quien estas cosas teóricas y críticas no le importen, igualmente le recomiendo leer este libro. Porque está muy bien contado, porque ambienta muy bien la época, porque no cansa, y porque se puede leer rápido.
Valoración
7 de 10
19 de enero de 2012
Feliz cumple, Allan!
El gran señor maestro del relato, del cuento, de la fantasía y del terror, está hoy de cumpleaños. Tal día como hoy, hace 203 años, nacía en Estados Unidos quien sería uno de los grandes renovadores y exponentes de la literatura gótica y de terror.
Hoy tocaba otra entrada sobre literatura, pero hoy quiero hacerle un pequeño homenaje.
Hoy tocaba otra entrada sobre literatura, pero hoy quiero hacerle un pequeño homenaje.
No quiero hacer una entrada biográfica, ni siquiera bibliográfica. Podría contar, como otras veces, contar qué es su obra para mí. Pero tampoco. Como empecé a hacer esta mañana en Twitter al enterarme, quiero hacer una pequeña recopilación de las mejores ediciones de su obra que haya visto. Realmente no he podido investigar más el tema que lo que he ido viendo por tiendas y bibliotecas, así que es muy probable que me deje alguna edición. Si es así y alguien quiere sugerir alguna, los comentarios están abiertos a cualquiera opinión :)
Antes de nada ¿qué es para mí una buena edición? Una buena edición, para mí, se caracteriza por el cuidado puesto a la hora de imprimir un libro. Que tenga un papel consistente y de calidad es importante, por supuesto. Las tapas deberían ser duras, para proteger a las páginas y a las esquinas del paso del tiempo y del uso. La encuadernación es importante, mucho mejor las páginas cosidas que pegadas. Dentro, la letra ha de ser clara, los márgenes amplios, y las líneas cómodas de ver; la letra no ha de ser demasiado pequeña ni el interlineado demasiado pequeño. Es decir, tiene que ser cómodo de leer. Si ya además tiene ilustraciones o una portada bonita, gana puntos.
Hoy no me estoy refiriendo a ediciones críticas, si no al libro como objeto. Aunque si tiene un prólogo bien hecho solamente va a ganar puntos.
En función a estas exigencias, he encontrado las siguientes ediciones:
Antes de nada ¿qué es para mí una buena edición? Una buena edición, para mí, se caracteriza por el cuidado puesto a la hora de imprimir un libro. Que tenga un papel consistente y de calidad es importante, por supuesto. Las tapas deberían ser duras, para proteger a las páginas y a las esquinas del paso del tiempo y del uso. La encuadernación es importante, mucho mejor las páginas cosidas que pegadas. Dentro, la letra ha de ser clara, los márgenes amplios, y las líneas cómodas de ver; la letra no ha de ser demasiado pequeña ni el interlineado demasiado pequeño. Es decir, tiene que ser cómodo de leer. Si ya además tiene ilustraciones o una portada bonita, gana puntos.
Hoy no me estoy refiriendo a ediciones críticas, si no al libro como objeto. Aunque si tiene un prólogo bien hecho solamente va a ganar puntos.
En función a estas exigencias, he encontrado las siguientes ediciones:
Cuentos macabros, editado por Edelvives. Está traducido por Cortázar y contiene ilustraciones de Benjamin Lacombe. Es una pequeña antología que contiene 8 cuentos: Berenice, El gato negro, La isla del hada, El corazón delator, La caída de la casa Usher, El retrato oval, Morrela y Ligeia.
Todas las reseñas que estoy leyendo sobre esta edición dicen que es una joya hecha libro, con las narraciones muy bien escogidas y unas ilustraciones preciosas.
Todas las reseñas que estoy leyendo sobre esta edición dicen que es una joya hecha libro, con las narraciones muy bien escogidas y unas ilustraciones preciosas.
Cuentos de imaginación y misterio, editado por El Zorro Rojo. De nuevo la traducción de Cortázar, pero esta vez con ilustraciones de Harry Clarke. Este libro lo tuve en la mano durante el Expotaku, y he de decir que es impresionante. Todo lo que hace El Zorro Rojo en general es perfecto, aún tengo la espinita de no haberme cogido El Bestiario de Lovecraft.
Cuentos completos, editado por Edhasa. Otra edición que pude tocar y ver. No está ilustrado como las anteriores, aunque contiene estampas en su interior, pero está muy completo. Creo que contiene todos sus relatos, además de una introducción a cargo de Borges (y traducido por Cortázar, quien tiene calidad lo merece). Es perfecto para sumergirse en toda su obra de golpe y en un solo tomo. No es visualmente tan atractivo como los anteriores, pero sigue siendo una joya.
Cuentos 1 y Cuentos 2, editado por Alianza Editorial. Los cuentos completos de Poe, esta vez divididos en dos volúmenes. Están clasificados por género, en el primer volumen entran los cuentos de misterio, terror, etc., y el segundo volumen los cuentos más contemplativos sobre el paisaje, el tiempo, etc. Traducción y prólogo de Cortázar.
Cuentos de Poe, editado por Planeta. Lo curioso de esta edición es que está ilustrada por D Killer Panda, y en la selección hecha se ha huido de los cuentos más típicos y han escogido El barril del amontillado y El entierro prematuro.
La poesía de Poe, pese a no ser poca, está más olvidada. He encontrado que la editorial Visor, de la que apenas hay rastro en la red la publicó en un libro llamado “Poemas” en el 2010. No es una edición de las que estaba hablando, pero normalmente a la poesía tampoco se le dedican ediciones de lujo, salvo casos contados.
Y como curiosidad, me encontré con esta antología:
La poesía de Poe, pese a no ser poca, está más olvidada. He encontrado que la editorial Visor, de la que apenas hay rastro en la red la publicó en un libro llamado “Poemas” en el 2010. No es una edición de las que estaba hablando, pero normalmente a la poesía tampoco se le dedican ediciones de lujo, salvo casos contados.
Y como curiosidad, me encontré con esta antología:
Relatos para leer en noches de luna: Selección de relatos fantásticos, misteriosos y de terror. Homenaje a Edgar Allan Poe, editado por Covarrubia ediciones. No es una edición de lujo como las que estaba enseñando antes, si no que es una antología de tapa blanda, de apenas 200 páginas en las que dudo que quepan las ilustraciones. Sin embargo, está compuesta por cuentos elegidos de Bécquer, Lovecraft, Dickens y Poe. Para leerlo tiene que ser un gustazo.
Me da vergüenza admitir de vez en cuando que todavía no pude ponerme a leerlo en serio. No soy muy dada al terror (me gusta, pero me asusta demasiado y avanzo muy lenta con esos libros, aunque lo intento), y en su día empecé por Lovecraft. Tengo una obra de cuentos completos de Poe en casa, aunque ojalá fuese como las que acabo de poner arriba. La compré por 1€ en una librería de segunda mano, aunque debe tener más años que esos. Para leer de momento me llega. Mientras, voy a poner alguna de estas ediciones en mi lista de Biblioteca de una filóloga con el resto de ediciones a conseguir.
PD: Un toque de atención a las editoriales: es prácticamente imposible encontrar nada usando los buscadores que tenéis en las webs. Por favor.
Me da vergüenza admitir de vez en cuando que todavía no pude ponerme a leerlo en serio. No soy muy dada al terror (me gusta, pero me asusta demasiado y avanzo muy lenta con esos libros, aunque lo intento), y en su día empecé por Lovecraft. Tengo una obra de cuentos completos de Poe en casa, aunque ojalá fuese como las que acabo de poner arriba. La compré por 1€ en una librería de segunda mano, aunque debe tener más años que esos. Para leer de momento me llega. Mientras, voy a poner alguna de estas ediciones en mi lista de Biblioteca de una filóloga con el resto de ediciones a conseguir.
PD: Un toque de atención a las editoriales: es prácticamente imposible encontrar nada usando los buscadores que tenéis en las webs. Por favor.
22 de diciembre de 2011
Doña Perfecta
Tenía esta entrada pendiente desde hacía un par de semanas, pero no tuve tiempo para sentarme a escribir. Pero hemos estado trabajando con el libro en clase, no me he olvidado de nada. Empecé a leer Doña Perfecta, de Benito Pérez Galdós, porque me parecía un libro cortito para ser realista, además de que el profesor nos iba a hacer un control de lectura. Y no estoy arrepentida para nada, me ha encantado. Es, de todos los libros que me han mandado leer durante toda la carrera, uno de los que más me han gustado. Solamente se le pueden igualar La vida es sueño, de Calderón y Sonata de primavera, de Valle-Inclán (que me lo encontré, por cierto, el otro día en la Alameda).
Sinopsis
Pepe Rey llega a Orbajosa con la intención de conocer y casarse con Rosario, su prima e hija de Doña Perfecta. Él es un chico de Madrid, instruido en letras y ciencias, al corriente de las nuevas ideas y avances ideológicos del siglo XIX. Doña Perfecta, su tía, es todo lo contrario. Es una señora de bien, que vive acomodada en un pueblo inmovilista donde cada persona tiene bien definido su papel.
Pepe Rey es bien recibido al principio en el pueblo. Todos están emocionados con la entrada en su vida cotidiana de una persona que, consideran, es tan leída y tantas cosas saben. Pero las alabanzas tardan poco, puesto que Pepe se va a empezar a encontrar pronto con muchísimos problemas y obstáculos que harán de su vida en Orbajosa algo próximo al infierno, mientras que lo único que lo retiene en ese pueblo es el amor que siente por su prima y las ganas de casarse con ella. Alguien está saboteando la vida de Pepe Rey, y está entre el grupo de personas que le sonríen y le alaban continuamente
Valoración
Me ha encantado el libro. Desde el primer momento Galdós te sumerge en el pueblo y en su ambiente, y cuando te das cuenta, estás metido en el “misterio” que está haciendo la vida de Pepe imposible y quieres saber cuál de todos los personajes que parecen tan buenos y simpáticos lo está haciendo. La tensión va creciendo poco a poco casi sin darte cuenta, y desde las primeras páginas y las observaciones irónicas y divertidas que va haciendo Pepe camino Orbajosa respecto a los nombres de los lugares, saltas a estar metido en medio de la conspiración que parece que ninguno de los personajes está llevando a cabo. Los personajes cobran vida como si fuesen reales, puedes pensar mal de todos, pero no quieres que ninguno de ellos sea el “malo”.
En una segunda lectura, el libro tiene mucha más vida que eso. Es algo más que la lucha que mantienen Pepe y Orbajosa, es más que la lucha ciudad vs rural, aunque en un primer lugar sea eso lo que enganche. Pero más allá de tener que interpretar este libro para una clase de literatura, creo que, a nivel de lectura por ocio, esto es lo más atractivo del libro. Tiene más cosas, porque el libro cobra una dimensión real y aunque con matices, todavía está vigente pese a tener dos siglos. Pero sobre todo, es un libro divertido.
Me ha roto completamente los prejuicios que tenía sobre los libros realistas. Tras leerme Pepita Jiménez e intentar varias veces La Regenta, Doña Perfecta viene a mostrarme que el Realismo no se basa en llenar páginas y páginas con descripciones y escatimar en acción. Tiene sus grandes diálogos y sus momentos más pausados, pero en general es un libro dinámico con un ir y venir de personajes constante, pero sin llegar a la confusión.
No tengo que decir mucho más, que me ha encantado. Y lo recomiendo ampliamente.
Nota: si alguien lo quiere leer, que no coja la edición de Cátedra. O si no le queda otro remedio, que NO lea las notas al pie. Spoiler gordo que te jode el libro en las primeras páginas.
Valoración
7 de 10
Sinopsis
Pepe Rey llega a Orbajosa con la intención de conocer y casarse con Rosario, su prima e hija de Doña Perfecta. Él es un chico de Madrid, instruido en letras y ciencias, al corriente de las nuevas ideas y avances ideológicos del siglo XIX. Doña Perfecta, su tía, es todo lo contrario. Es una señora de bien, que vive acomodada en un pueblo inmovilista donde cada persona tiene bien definido su papel.
Pepe Rey es bien recibido al principio en el pueblo. Todos están emocionados con la entrada en su vida cotidiana de una persona que, consideran, es tan leída y tantas cosas saben. Pero las alabanzas tardan poco, puesto que Pepe se va a empezar a encontrar pronto con muchísimos problemas y obstáculos que harán de su vida en Orbajosa algo próximo al infierno, mientras que lo único que lo retiene en ese pueblo es el amor que siente por su prima y las ganas de casarse con ella. Alguien está saboteando la vida de Pepe Rey, y está entre el grupo de personas que le sonríen y le alaban continuamente
Valoración
Me ha encantado el libro. Desde el primer momento Galdós te sumerge en el pueblo y en su ambiente, y cuando te das cuenta, estás metido en el “misterio” que está haciendo la vida de Pepe imposible y quieres saber cuál de todos los personajes que parecen tan buenos y simpáticos lo está haciendo. La tensión va creciendo poco a poco casi sin darte cuenta, y desde las primeras páginas y las observaciones irónicas y divertidas que va haciendo Pepe camino Orbajosa respecto a los nombres de los lugares, saltas a estar metido en medio de la conspiración que parece que ninguno de los personajes está llevando a cabo. Los personajes cobran vida como si fuesen reales, puedes pensar mal de todos, pero no quieres que ninguno de ellos sea el “malo”.
En una segunda lectura, el libro tiene mucha más vida que eso. Es algo más que la lucha que mantienen Pepe y Orbajosa, es más que la lucha ciudad vs rural, aunque en un primer lugar sea eso lo que enganche. Pero más allá de tener que interpretar este libro para una clase de literatura, creo que, a nivel de lectura por ocio, esto es lo más atractivo del libro. Tiene más cosas, porque el libro cobra una dimensión real y aunque con matices, todavía está vigente pese a tener dos siglos. Pero sobre todo, es un libro divertido.
Me ha roto completamente los prejuicios que tenía sobre los libros realistas. Tras leerme Pepita Jiménez e intentar varias veces La Regenta, Doña Perfecta viene a mostrarme que el Realismo no se basa en llenar páginas y páginas con descripciones y escatimar en acción. Tiene sus grandes diálogos y sus momentos más pausados, pero en general es un libro dinámico con un ir y venir de personajes constante, pero sin llegar a la confusión.
No tengo que decir mucho más, que me ha encantado. Y lo recomiendo ampliamente.
Nota: si alguien lo quiere leer, que no coja la edición de Cátedra. O si no le queda otro remedio, que NO lea las notas al pie. Spoiler gordo que te jode el libro en las primeras páginas.
Valoración
7 de 10
23 de noviembre de 2011
Melibea
Melibea es el motor que mueve la obra de La Celestina, pieza teatral atribuida a Fernando de Rojas escrita en el siglo XVI. Digo atribuida porque se duda en los círculos especialistas que el nombre que firma el manuscrito sea el nombre del autor real. Se le ha intentando dar nombre a este señor que ha firmado con el nombre de otra persona, y explicar el por qué pero, como en casi todo dentro de la Literatura y la Filología, no hay consenso.
Melibea es uno de los personajes protagonistas de la obra. Es una chica joven, de la que se enamora Calisto, y por la que se pone en marcha la obra. Calisto la ve un día, se enamora de ella, y la obra cuenta el proceso de “cortejo” y posterior amor secreto entre ambos, hasta que, trágicamente fallecen.
De Melibea podemos decir que es una chica un poco... parada. No tiene demasiadas luces, es inocente y crédula. Es desobediente y no tiene cuidado por su honor, dejando pasar a Calisto a su casa, a su habitación, y dormir con él cuando no eran más que amantes. Se deja llevar bastante por los acontecimientos (Calisto quiere ligar con ella, se deja ligar; Calisto quiere quedar con ella en el jardín, acepta quedar), y la única acción que emprende por propia voluntad es tirarse de un balcón y matarse.
Físicamente no se sabe realmente cómo es. No aparece descrita en las acotaciones, por lo que tenemos que fijarnos únicamente en las descripciones que hacen de ella los personajes. Por una parte, tenemos la de Calisto, la que describe como la mujer más bella y hermosa que haya visto nunca, siguiendo el ideal renacentista de piel clara y suave, grandes pechos y así. Pero por otro lado, tenemos la descripción de Elicia y Areúsa, un par de chicas de descuidada moral que viven con Celestina. Ellas la describen como una chica normalita tirando a fea, pero ¿pero lo dicen por envidia porque todos los hombres de la escena la están alabando, o es Calisto el que está cegado por el amor?
Y que tras escribir todo esto de memoria tenga suspensa Literatura V...
Pero yo no venía a hablar de esta Melibea. Vengo a hablar de otros Melibea. Unos Melibea que pensé extintos y que me han dado la alegría de la semana. No voy a decir que me han dado la alegría del mes porque aún quedan muchas cosas por pasar hasta que llegue diciembre, pero ha sido de las grandes alegrías.
Melibea son un grupo entre rock y metal de Madrid. Son parte de mi infancia musical, de cuando ya sabía cómo descargar música y qué era una maqueta. No recuerdo cómo los descubrí ni exactamente cuándo, pero sé que tenía la maqueta “A dos cubatas” descargada y la escuchaba bastante. Recuerdo que me daba pena que tuviera ese sonido de maqueta, porque el grupo era bueno. Recuerdo que me gustaban sobre todo las letras, que las veía bastante cuidadas (para lo que sabía de letras de aquella...).
Con el tiempo, no sé cómo, perdí la maqueta. Supongo que en algún formateo inesperado, en el que se perdió el resto. Pero ya no tuve manera de recuperarla, su página web no me funcionó nunca bien xD
El año pasado, o hace dos, no sé cómo, me acordé de ellos. Quise investigar un poco cómo les había ido, pero no encontré nada. Y con nada me refiero a que era como si no hubiesen existido. Como lo último que sabía de ellos era que tenían la maqueta, supuse que se habían disuelto sin más. Lo dejé estar, con pena.
Y mi sorpresa cuando hace unos días, buscando documentación para una noticia para DrinkTim, a un margen de la página que estoy comparando, me encuentro “nuevo disco de Melibea”.
QUÉEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE?
Pues sí. Melibea, que estaban ya casi relegados a una esquina de mi memoria, volvieron de golpe a mí. De casualidad, como me pasan todas estas cosas últimamente.
Resulta que sí existen. Y que suenan mejor que nunca. Pero nunca de los nuncas, por encima de muchísima gente con muchos más discos y productores y márketing. Además de poder ver el vídeo del nuevo disco (el segundo, sacaron uno mientras yo no miraba) tienen el disco en descarga completamente gratuita desde su web, www.melibea.es. También se puede comprar en formato físico (un pendrive) a un precio irrisorio.
Me aproveché un poquito de The Drink Tim y me puse en contacto con ellos, para promocionarlos un poco. Me contaron un poquito de su vida, y es normal que yo no los encontrase cuando los busqué, porque estaban en medio de un parón de un par de años.
Y aquí estoy, enganchada completamente al disco, amando casi todas las canciones, las guitarras, las voces, y lo majos que han sido al hablarme por Twitter cuando los nombré.
Por supuesto, ya que es gratis y suenan que te cagas, animo a todo el mundo a descargar el disco y a probarlos. Pero todo esto mejora cuando te enteras de que el disco está completamente autoproducido: ellos lo escribieron, lo tocaron, lo mezclaron, lo arreglaron y lo masterizaron. Pero por encima también han hecho ellos mismos la carátula del CD, y que ellos mismos se hicieron el videoclip.
Yo sigo alucinada, y disfrutando del disco como de pocos últimamente.
Me espera una semana musical. El jueves veré a Turisas en directo (tras atrasar el concierto de mayo, parece que pasó una eternidad desde entonces), el viernes a La Fuga y Tregua (con alguna sorpresa por el medio, crónica incluida), y el sábado, si nos da el atrape, nos acercamos por la Filomatic a ver un par de grupos locales.
Conciertos, conciertos eveywhere.
Melibea es uno de los personajes protagonistas de la obra. Es una chica joven, de la que se enamora Calisto, y por la que se pone en marcha la obra. Calisto la ve un día, se enamora de ella, y la obra cuenta el proceso de “cortejo” y posterior amor secreto entre ambos, hasta que, trágicamente fallecen.
De Melibea podemos decir que es una chica un poco... parada. No tiene demasiadas luces, es inocente y crédula. Es desobediente y no tiene cuidado por su honor, dejando pasar a Calisto a su casa, a su habitación, y dormir con él cuando no eran más que amantes. Se deja llevar bastante por los acontecimientos (Calisto quiere ligar con ella, se deja ligar; Calisto quiere quedar con ella en el jardín, acepta quedar), y la única acción que emprende por propia voluntad es tirarse de un balcón y matarse.
Físicamente no se sabe realmente cómo es. No aparece descrita en las acotaciones, por lo que tenemos que fijarnos únicamente en las descripciones que hacen de ella los personajes. Por una parte, tenemos la de Calisto, la que describe como la mujer más bella y hermosa que haya visto nunca, siguiendo el ideal renacentista de piel clara y suave, grandes pechos y así. Pero por otro lado, tenemos la descripción de Elicia y Areúsa, un par de chicas de descuidada moral que viven con Celestina. Ellas la describen como una chica normalita tirando a fea, pero ¿pero lo dicen por envidia porque todos los hombres de la escena la están alabando, o es Calisto el que está cegado por el amor?
Y que tras escribir todo esto de memoria tenga suspensa Literatura V...
Pero yo no venía a hablar de esta Melibea. Vengo a hablar de otros Melibea. Unos Melibea que pensé extintos y que me han dado la alegría de la semana. No voy a decir que me han dado la alegría del mes porque aún quedan muchas cosas por pasar hasta que llegue diciembre, pero ha sido de las grandes alegrías.
Melibea son un grupo entre rock y metal de Madrid. Son parte de mi infancia musical, de cuando ya sabía cómo descargar música y qué era una maqueta. No recuerdo cómo los descubrí ni exactamente cuándo, pero sé que tenía la maqueta “A dos cubatas” descargada y la escuchaba bastante. Recuerdo que me daba pena que tuviera ese sonido de maqueta, porque el grupo era bueno. Recuerdo que me gustaban sobre todo las letras, que las veía bastante cuidadas (para lo que sabía de letras de aquella...).
Con el tiempo, no sé cómo, perdí la maqueta. Supongo que en algún formateo inesperado, en el que se perdió el resto. Pero ya no tuve manera de recuperarla, su página web no me funcionó nunca bien xD
El año pasado, o hace dos, no sé cómo, me acordé de ellos. Quise investigar un poco cómo les había ido, pero no encontré nada. Y con nada me refiero a que era como si no hubiesen existido. Como lo último que sabía de ellos era que tenían la maqueta, supuse que se habían disuelto sin más. Lo dejé estar, con pena.
Y mi sorpresa cuando hace unos días, buscando documentación para una noticia para DrinkTim, a un margen de la página que estoy comparando, me encuentro “nuevo disco de Melibea”.
QUÉEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE?
Pues sí. Melibea, que estaban ya casi relegados a una esquina de mi memoria, volvieron de golpe a mí. De casualidad, como me pasan todas estas cosas últimamente.
Resulta que sí existen. Y que suenan mejor que nunca. Pero nunca de los nuncas, por encima de muchísima gente con muchos más discos y productores y márketing. Además de poder ver el vídeo del nuevo disco (el segundo, sacaron uno mientras yo no miraba) tienen el disco en descarga completamente gratuita desde su web, www.melibea.es. También se puede comprar en formato físico (un pendrive) a un precio irrisorio.
Me aproveché un poquito de The Drink Tim y me puse en contacto con ellos, para promocionarlos un poco. Me contaron un poquito de su vida, y es normal que yo no los encontrase cuando los busqué, porque estaban en medio de un parón de un par de años.
Y aquí estoy, enganchada completamente al disco, amando casi todas las canciones, las guitarras, las voces, y lo majos que han sido al hablarme por Twitter cuando los nombré.
Por supuesto, ya que es gratis y suenan que te cagas, animo a todo el mundo a descargar el disco y a probarlos. Pero todo esto mejora cuando te enteras de que el disco está completamente autoproducido: ellos lo escribieron, lo tocaron, lo mezclaron, lo arreglaron y lo masterizaron. Pero por encima también han hecho ellos mismos la carátula del CD, y que ellos mismos se hicieron el videoclip.
Yo sigo alucinada, y disfrutando del disco como de pocos últimamente.
Me espera una semana musical. El jueves veré a Turisas en directo (tras atrasar el concierto de mayo, parece que pasó una eternidad desde entonces), el viernes a La Fuga y Tregua (con alguna sorpresa por el medio, crónica incluida), y el sábado, si nos da el atrape, nos acercamos por la Filomatic a ver un par de grupos locales.
Conciertos, conciertos eveywhere.
11 de noviembre de 2011
Destino, karma, o cualquier otra cosa
Esta semana he tenido una lección de karma, o ha sido cosa del destino, o cualquier cualquier otra fuerza cósmica que te hace tragarte tus palabras para darte una lección. Aún no me creo que me haya pasado esto, y no sé cómo voy a escapar, aunque mejor dicho, escapar no puedo: sobrevivir.
A quien me conozca un poco literariamente, seguro que le ha llamado la atención que, pese a estar acabando Hispánicas, nunca me leí el Quijote, y no tengo intenciones de hacerlo. Sostengo que Cervantes es un autor mediocre, muy, muy sobrevalorado, y el Quijote es un libro interesante, pero también está demasiado sobrevalorado. Una de las tardes más aliviadas y felices que tuve durante 2º de bachillerato fue cuando me di cuenta de que no me lo habían mandado leer ni durante la ESO ni durante el bachillerato, es decir, me había librado de él. Tuvimos que leer algunas Novelas ejemplares, y todas y cada una me parecieron un coñazo.
En 1º de carrera tenía que haberme leído el libro, pero haciendo un par de malabarismos conseguí aprobar, haciendo que me lo había leído, cuando no era así. Me había vuelto a librar, y como en la carrera no repetimos lecturas en las asignaturas obligatorias, esta vez parecía la definitiva (por lo menos hasta las oposiciones).
No me gusta Cervantes. Nunca lo ha hecho. Y que, siendo para mí mediocre, tanta gente lo adore tantísimo (hay hasta diccionarios únicamente de palabras que ha escrito Cervantes, o dicionarios del Quijote) hace que me repele aún más. Porque, dejando aparte que el tío era mala persona y un tío desagradable, que trabajaba para Hacienda embargando las cabras a los pobres campesinos que no podían pagarle al señor de turno, para mí, es un escritor mediocre. El ideal de hombre en la época que vive Cervantes era un señor que hacía de todo: era noble, sabía ir a la guerra, y además, tenía aptitudes literarias. Y como todavía no había autores especializados en ningún género, o por lo menos la mayoría de ellos, quien escribía letras, las escribía en todas las formas.
Cervantes, además del Quijote como novela, escribió teatro y poesía. Pero eso no lo cuentan en clase, porque es bastante malo en esos dos géneros. En teatro escribió entremeses, unas pequeñas piezas que se representaban entre actos de obras mayores, mientras cambiaban decorados y así. Son siempre obras cómicas y absurdas, que se aprovechan mucho de los equívocos y el humor absurdo o escatológico. Cervantes escribió unos cuantos de estos, y, bueno, siendo un género sencillo como es, digamos que no se luce demasiado.
Además, escribió poesía. Esta ni siquiera me la han dado a leer en clase, nos comentan que lo hizo y nada más. Si fuera bueno nos lo nombrarían siquiera con el resto de poetas, pero ni siquiera. Hay gente que prefiere obviar esta faceta suya. Supongo que alguna poesía suya habrá editada por ahí, pero no creo que sea fácil de encontrar más allá de internet.
Por el contrario, en su mismo contexto histórico, aunque un par de miles de kilómetros de separación, tenemos a Shakespeare. Miguel y Shakespeare murieron el mismo día del mismo año, viven los dos dentro del mismo ideal de hombre renacentista, con prácticamente la misma teoría estética. Y ahí tenemos a Romeo y Julieta, Hamlet, El rey Lear, Noche de Reyes, etc, etc. En clase también he dado poesía de Shakespeare, y gente de Filología Inglesa me dijo que lo dan junto a los grandes poetas de ese siglo. En cuanto a narrativa estoy más perdida, pero supongo que también ha hecho (esto es un blog informal y no voy a buscar bibliografía ni información para contrastar esto xD).
Hace unos años que digo que el 23 de abril es el día del libro porque se celebra que Cervantes no pudo volver a escribir ninguna basura más. La gente me riñe porque, incomprensiblemente, este tío es querido en el país, pero yo estoy convencida.
El curso pasado, alguna gente de mi clase cogió una asignatura, Cuestiones de Literatura del siglo XVI, que resultó ser un curso monográfico sobre Cervantes. Yo pasé de ella, me espantaba la idea simplemente de tener que leerme el Quijote, como para más pasar cuatro meses hablando solamente de él. Sin embargo, también cogieron Cuestiones de Literatura del siglo XVII, que iba sobre teatro, con Lope de Vega y más gente, y esa sí parecía interesante.
Este año se cambiaron los profesores que iban a dar estas asignaturas. Una de ellas quedaba sin docencia, nadie más quería hacerse cargo de ella, y la otra pasaba a otra profesora. Una profesora vieja conocida de este blog, donde más de una vez he alabado su capacidad para dar clase y su completa objetividad en cuanto al trato con los alumnos y el evitar favoritismos; no iba a coger esa asignatura ni loca. Esa profesora, al empezar septiembre, en los exámenes, se puso de baja para todo el cuatrimestre. Ya habían cambiado horarios de todos los profesores para poder dar esa asignatura, y nos mandaron mails desde los profesores diciéndonos que aunque estaba ofertada, no se iba a dar la asignatura.
Tres días antes de que acabase el período de matrícula, cuando yo me estaba peleando con los créditos y viendo que tendría que tragar y hacer Cuestiones de Semántica o alguna cosa rara así, nos llega otro mail diciendo que al final encontraron gente para esa asignatura y se va a dar. Miro el programa aprobado para el curso, veo que hay cosas de teatro y que puede estar bien, y me matriculo.
Por diferentes causas, no pude asistir a esa clase durante dos semanas (una vez no se sabía que se daba, otro día fue festivo, el siguiente esperé en clase pero no vino la profesora, y el siguiente no fui a clase porque nos había reventado la tubería y estaba esperando al fontanero xD), y este martes pasado, por fin, pude. Hablé con la profesora para ver qué tenía que hacer, y entre festivos y tal, solamente habían dado un día. Habían dejado un lote de fotocopias en reprografía e iban a hablar de ellas en clase, que me las leyese.
El primer capítulo se llamaba “Cervantes y la teoría literaria de su tiempo”. Es un capítulo de introducción, no tiene por qué ser sobre Cervantes, podía ser una panorámica de la estética de ese momento. Pero así como empecé a leer, vi que no era así. Los tres siguientes artículos iban más o menos sobre lo mismo.
A estas alturas, seguro que ya os imagináis en qué asignatura que no quería ni tocar me matriculé sin darme cuenta.
Tiene que ser el karma. También le debe caer bien Cervantes y no le gusta que ande diciendo que es un tío mediocre, que sus obras apestan y que todo lo que toca está sobrevalorado. Me ha colocado en un sitio donde voy a tener que, por lo menos, fingir que me gusta. Y tendré que leerme el Quijote, sacando tiempo de dónde pueda. Y posiblemente las Novelas ejemplares, para luego hacer un trabajo final de curso de unas 30 páginas sobre algún aspecto que esté más que tratado entre los “académicos”.
No voy a cambiar la matrícula porque estamos casi a mitad de noviembre y el resto de asignaturas optativas apestan todavía más. Tendré que tragar, y pensar que lo que aprenda aquí es camino andado luego en las oposiciones, que seguro que este señor también les gusta a ellos.
Mañana a ver si cuento por qué, a pesar de esto, ayer fue una de las tardes más felices desde... el 13 de septiembre o algo así. Por si alguien no estuvo leyendo mis momentos de crisis en Twitter, puede ir al registro de entradas del blog y ver qué pasó en septiembre para que estuviese tan feliz. Iba a dar la pista de que tiene que ver con la música, pero en mí, eso no es una pista, es una obviedad.
Saludôs, y hasta mañana :D
A quien me conozca un poco literariamente, seguro que le ha llamado la atención que, pese a estar acabando Hispánicas, nunca me leí el Quijote, y no tengo intenciones de hacerlo. Sostengo que Cervantes es un autor mediocre, muy, muy sobrevalorado, y el Quijote es un libro interesante, pero también está demasiado sobrevalorado. Una de las tardes más aliviadas y felices que tuve durante 2º de bachillerato fue cuando me di cuenta de que no me lo habían mandado leer ni durante la ESO ni durante el bachillerato, es decir, me había librado de él. Tuvimos que leer algunas Novelas ejemplares, y todas y cada una me parecieron un coñazo.
En 1º de carrera tenía que haberme leído el libro, pero haciendo un par de malabarismos conseguí aprobar, haciendo que me lo había leído, cuando no era así. Me había vuelto a librar, y como en la carrera no repetimos lecturas en las asignaturas obligatorias, esta vez parecía la definitiva (por lo menos hasta las oposiciones).
No me gusta Cervantes. Nunca lo ha hecho. Y que, siendo para mí mediocre, tanta gente lo adore tantísimo (hay hasta diccionarios únicamente de palabras que ha escrito Cervantes, o dicionarios del Quijote) hace que me repele aún más. Porque, dejando aparte que el tío era mala persona y un tío desagradable, que trabajaba para Hacienda embargando las cabras a los pobres campesinos que no podían pagarle al señor de turno, para mí, es un escritor mediocre. El ideal de hombre en la época que vive Cervantes era un señor que hacía de todo: era noble, sabía ir a la guerra, y además, tenía aptitudes literarias. Y como todavía no había autores especializados en ningún género, o por lo menos la mayoría de ellos, quien escribía letras, las escribía en todas las formas.
Cervantes, además del Quijote como novela, escribió teatro y poesía. Pero eso no lo cuentan en clase, porque es bastante malo en esos dos géneros. En teatro escribió entremeses, unas pequeñas piezas que se representaban entre actos de obras mayores, mientras cambiaban decorados y así. Son siempre obras cómicas y absurdas, que se aprovechan mucho de los equívocos y el humor absurdo o escatológico. Cervantes escribió unos cuantos de estos, y, bueno, siendo un género sencillo como es, digamos que no se luce demasiado.
Además, escribió poesía. Esta ni siquiera me la han dado a leer en clase, nos comentan que lo hizo y nada más. Si fuera bueno nos lo nombrarían siquiera con el resto de poetas, pero ni siquiera. Hay gente que prefiere obviar esta faceta suya. Supongo que alguna poesía suya habrá editada por ahí, pero no creo que sea fácil de encontrar más allá de internet.
Por el contrario, en su mismo contexto histórico, aunque un par de miles de kilómetros de separación, tenemos a Shakespeare. Miguel y Shakespeare murieron el mismo día del mismo año, viven los dos dentro del mismo ideal de hombre renacentista, con prácticamente la misma teoría estética. Y ahí tenemos a Romeo y Julieta, Hamlet, El rey Lear, Noche de Reyes, etc, etc. En clase también he dado poesía de Shakespeare, y gente de Filología Inglesa me dijo que lo dan junto a los grandes poetas de ese siglo. En cuanto a narrativa estoy más perdida, pero supongo que también ha hecho (esto es un blog informal y no voy a buscar bibliografía ni información para contrastar esto xD).
Hace unos años que digo que el 23 de abril es el día del libro porque se celebra que Cervantes no pudo volver a escribir ninguna basura más. La gente me riñe porque, incomprensiblemente, este tío es querido en el país, pero yo estoy convencida.
El curso pasado, alguna gente de mi clase cogió una asignatura, Cuestiones de Literatura del siglo XVI, que resultó ser un curso monográfico sobre Cervantes. Yo pasé de ella, me espantaba la idea simplemente de tener que leerme el Quijote, como para más pasar cuatro meses hablando solamente de él. Sin embargo, también cogieron Cuestiones de Literatura del siglo XVII, que iba sobre teatro, con Lope de Vega y más gente, y esa sí parecía interesante.
Este año se cambiaron los profesores que iban a dar estas asignaturas. Una de ellas quedaba sin docencia, nadie más quería hacerse cargo de ella, y la otra pasaba a otra profesora. Una profesora vieja conocida de este blog, donde más de una vez he alabado su capacidad para dar clase y su completa objetividad en cuanto al trato con los alumnos y el evitar favoritismos; no iba a coger esa asignatura ni loca. Esa profesora, al empezar septiembre, en los exámenes, se puso de baja para todo el cuatrimestre. Ya habían cambiado horarios de todos los profesores para poder dar esa asignatura, y nos mandaron mails desde los profesores diciéndonos que aunque estaba ofertada, no se iba a dar la asignatura.
Tres días antes de que acabase el período de matrícula, cuando yo me estaba peleando con los créditos y viendo que tendría que tragar y hacer Cuestiones de Semántica o alguna cosa rara así, nos llega otro mail diciendo que al final encontraron gente para esa asignatura y se va a dar. Miro el programa aprobado para el curso, veo que hay cosas de teatro y que puede estar bien, y me matriculo.
Por diferentes causas, no pude asistir a esa clase durante dos semanas (una vez no se sabía que se daba, otro día fue festivo, el siguiente esperé en clase pero no vino la profesora, y el siguiente no fui a clase porque nos había reventado la tubería y estaba esperando al fontanero xD), y este martes pasado, por fin, pude. Hablé con la profesora para ver qué tenía que hacer, y entre festivos y tal, solamente habían dado un día. Habían dejado un lote de fotocopias en reprografía e iban a hablar de ellas en clase, que me las leyese.
El primer capítulo se llamaba “Cervantes y la teoría literaria de su tiempo”. Es un capítulo de introducción, no tiene por qué ser sobre Cervantes, podía ser una panorámica de la estética de ese momento. Pero así como empecé a leer, vi que no era así. Los tres siguientes artículos iban más o menos sobre lo mismo.
A estas alturas, seguro que ya os imagináis en qué asignatura que no quería ni tocar me matriculé sin darme cuenta.
Tiene que ser el karma. También le debe caer bien Cervantes y no le gusta que ande diciendo que es un tío mediocre, que sus obras apestan y que todo lo que toca está sobrevalorado. Me ha colocado en un sitio donde voy a tener que, por lo menos, fingir que me gusta. Y tendré que leerme el Quijote, sacando tiempo de dónde pueda. Y posiblemente las Novelas ejemplares, para luego hacer un trabajo final de curso de unas 30 páginas sobre algún aspecto que esté más que tratado entre los “académicos”.
No voy a cambiar la matrícula porque estamos casi a mitad de noviembre y el resto de asignaturas optativas apestan todavía más. Tendré que tragar, y pensar que lo que aprenda aquí es camino andado luego en las oposiciones, que seguro que este señor también les gusta a ellos.
Mañana a ver si cuento por qué, a pesar de esto, ayer fue una de las tardes más felices desde... el 13 de septiembre o algo así. Por si alguien no estuvo leyendo mis momentos de crisis en Twitter, puede ir al registro de entradas del blog y ver qué pasó en septiembre para que estuviese tan feliz. Iba a dar la pista de que tiene que ver con la música, pero en mí, eso no es una pista, es una obviedad.
Saludôs, y hasta mañana :D
5 de noviembre de 2011
Recuerden, recuerden...
Hola, bella dama. Bonita noche, ¿verdad? Perdone mi intromisión. Quizás deseaba pasear. O sólo disfrutar de la vista. No importa. Es hora de que tengamos una charla. Ahh… olvidaba que no nos han presentado. No tengo nombre, llámeme “V”. “Sra Justicia… aquí V”, “V, aquí la señora Justicia”. “Hola, señora Justicia”. “Buenas noches, V”. Ya está, ya nos conocemos. Soy admirador suyo desde hace tiempo. Oh, sé lo que piensa… “El pobre chico está loco por mí…” Lo siento, madame. No es así en absoluto. La admiraba… aunque a distancia. La miraba desde la calle cuando era chico. Le decía a mi padre: “¿Quién es esa dama?”. Y me contestaba, “es la señora Justicia”. Y le decía, “¿No es bonita?”. No es algo físico, sé que no es de esas. No, la amaba como persona. Como ideal. Eso fue hace mucho. Ahora hay alguien más. “¿Qué? ¡V! ¿Me has traicionado por una ramera vanidosa de labios pintados y sonrisa incitante?” ¿Yo? ¡Disiento! ¡Fue tu infidelidad la que me echó en sus brazos! ¡Ah-ha! Te sorprendí, ¿eh? Pensabas que no sabía lo tuyo. Pues lo sé. ¡Lo sé todo! No me sorprendió. Siempre te gustaron los uniformes. “¿Uniformes? No sé de qué me hablas. Tú siempre fuiste el único, V…” ¡Mentirosa! ¡Zorra! ¡Ramera! ¿Niegas que te lanzaste a sus brazos y a sus botas? ¿Te comió la lengua el gato? Eso parece. Te has mostrado por fin. Ya no eres mi justicia, ahora eres su justicia. Te acostaste con otro. ¡Dos pueden jugar a ese juego! “Sniff, ¿quién es ella, V? ¿Cómo se llama?” Se llama Anarquía. ¡Y me ha enseñado más que tú como mujer! Me ha enseñado que la Justicia es inútil sin Libertad. Es honesta. No hace promesas ni las rompe como tú, Jezabel. Me preguntaba por qué no me mirabas a los ojos. Ahora lo sé. Adiós, querida. Me entristecería por nuestra separación, pero ya no eres la mujer que amaba. Aquí tienes un regalo final. Las llamas de la Libertad, que hermosas. Ahh, mi preciosa, Anarquía… “Hasta ahora no conocía tu belleza”.
“Recuerden, recuerden, el 5 de noviembre. Conspiración, pólvora y traición. No veo la demora y siempre es la hora para evocarla sin dilación.”
Harry Potter y el Cáliz de Fuego
No es la primera vez que leo Harry Potter y el cáliz de fuego, de JK Rowling. Ni la segunda, ni la tercera. Y no me canso del libro, ni de los personajes, que, con cada libro, me gustan todavía más. Hace más de 10 años que cayeron a la vez en mis manos Harry Potter y la piedra filosofal y Harry Potter y la cámara de los secretos. No me dieron mucha confianza porque la portada no me gustaba demasiado, y el título tampoco me llamaba. Pero tras dos capítulos del primero de los libros mi opinión cambió por completo, y disfruté de la historia hasta los últimos momentos de la última película, que salió hace unos meses.
De películas y libros hablaré más adelante y con más fundamento, sobre todo porque estoy cursando una asignatura en la que es esto lo que hacemos: leer fragmento, ver escena, comentar. Tras varios meses y haberme tragado diferentes artículos o manuales supongo que seré capaz de explicar de una manera un poco más clara y convencida que los libros tienen unas posibilidades narrativas y las películas otras; no son ni mejores ni peores, pero son diferentes. Así que de momento no voy a entrar en el tema libros-películas.
El caso es que este verano, entre las lecturas por placer que me mandé hacer, se coló, sin ninguna razón más que “me apetece volver a leerlo” este libro. Sin tocar ninguno de los tres anteriores, y sin seguir con el resto a partir de ahora. Simplemente quería volver a tener contacto con Howgarts otra vez. Y lo he disfrutado en las casi 600 páginas que dura el libro.
Sinopsis
A estas alturas de expansión del mundo Harry Potter, me atrevería a decir que todos sabemos quién es el Niño que Sobrevivió. Sin explayarme en quién es él, solamente diré que Harry se encuentra en su 4º años en Howgarts, donde se celebra por primera vez en muchos años el Torneo de los Tres Magos. Este torneo junta a tres de las escuelas de magia más importantes del mundo (Howgarts, Beauxbautons y Durmstrang), que competirán, a través de un campeón de cada casa, en un torneo que pondrá a prueba la valentía, el ingenio y el valor de cada colegio. El campeón que representa a cada colegio es elegido por el Cáliz de fuego (he ahí el título del libro), y una vez elegido, no puede echarse atrás.
Pero algo falla, y en vez de salir tres nombres del Cáliz, salen cuatro. El cuarto nombre, el que designa al cuarto campeón sin colegio, es Harry Potter.
El curso aparece marcado por la presencia de las tres pruebas del Torneo, y la preparación para éstas que tiene que llevar a cabo Harry. Pero el libro no se limita a eso, porque además del Torneo de los tres magos el libro entra en los mundiales de Quidditch, incluso antes de que empiece el curso; nos presenta a nuevos personajes como Rita Skeeter, Bartemious Crouch, Ludo Bagman, Cho Chang, Ojoloco Moody, y más, que tendrán importancia a lo largo de todo el libro.
Valoración
Harry Potter es magia. Y con esto no me refiero a la magia que hacen dentro de Hogwarts, si no esa sensación que tienes cuando estás leyendo de realmente pertenecer a Hogwarts, a conocer a los personajes, a vivir con ellos lo que estás leyendo. Realmente estás dentro del castillo, con los fantasmas, Peeves, los profesores y el monstruo del lago. Es algo que no se ha podido transmitir en las películas y que creo que hace que nos gusten tanto estos libros. Rowling sabe incluir al lector dentro de la historia, a sentirse arropado. Recuerdo estar leyendo cuando Harry va con el huevo del dragón al lavabo de los prefectos y se encuentra con Myrtle la Llorona. Cómo va abriendo los grifos, cómo la piscina de llena de pompas... sientes el calor y la calidez de un baño caliente, con el cuarto de baño lleno de vapor.
Leer a Harry Potter es más que leer las aventuras de un chico que, en el fondo, se libra de todas por los pelos y por casualidad. Es sentirte dentro de su mundo, es conocer a los personajes de los cuadros (aunque no es de este libro, ¡quién no se acuerda de Sir Cadogan!), los pasillos del castillo, los profesores y los terrenos del colegio. Lo que hacen Harry y los personajes principales también es interesante, pero en el fondo es una excusa para conseguir entrar en ese mundo que Rowling recreó a lo largo de 7 libros.
Harry nos va haciendo una visita guiada, desde los ojos de un casi extraño, como los lectores, al interior de ese mundo. Desde el primer libro y el descubrimiento del callejón Diagon hasta al punto en el que hace dos días me dijeron en Twitter “probé con finite incantatem pero no funciona”. En este cuarto libro de la serie conocemos mejor a los dragones, a los gigantes, a qué pasa cuando mezclas especies (los excregutos), pero también re-conocemos a las sirenas sin seguir la tradición a la que estamos acostumbrados. Ya tenemos la edad suficiente para conocer las maldiciones imperdonables, qué son los mortífagos, qué es la marca tenebrosa y a aceptar que Voldemort volverá.
Además, ahora que sabemos cómo acaba la historia, tanto la de este libro como la de los 7 libros, podemos disfrutar de las pequeñas pistas que fue dejando Rowling sobre el futuro de la saga. La más importante que se me ocurre ahora sería el cementerio en el que aparece Harry tras tocar la Copa. En los últimos libros volverá a ese sitio, y en los siguientes libros verá que ese cementerio en concreto es más importante de lo que en este libro intuimos.
Hay muchas maneras de decir qué significa Harry Potter. Mi visión es ésta: es adentrarse dentro de un mundo de magia que Rowling ha creado a partir de una tradición posterior muy bien documentada junto algo de imaginación personal. Para mí, es un mundo mágico que encanta por la mezcla de modernidad con la tradición brujeril más clásica: las varitas, las chimeneas, las lechuzas mensajeras, los bailes, los fantasmas, los dragones, los castillos, los bosques misteriosos... que se juntan con cuadros que hablan, con cartas vociferadoras, los cotilleos, el mundo muggle y lo raros que son para los magos, con sus coches y teléfonos y televisiones. Para mí, Harry Potter es un mundo de ilusión mezclado con el mundo en el que vivimos ahora. La existencia de Hogwarts no niega la existencia de un mundo muggle, que es quizás lo más encantador de todos. Estoy segura de que hay una pared en King’s Cross desgastada de que la gente se choque contra ella “por si acaso”.
Hay otra gente que dice que Harry Potter es una historia de aventuras. Que a Harry se le plantean una serie de peligros a los que tiene que prepararse y que somos testigos de sus avances y de su proceso de aprendizaje. Otra gente sostiene que Harry Potter es una historia sobre la amistad y la importancia de los amigos; otra incluso dice que Harry Potter es la lucha del bien con el mal. Yo creo que es un poco de todo eso, pero insertado en ese mundo mágico que nos atrapa. No conozco a nadie que haya leído los libros y no le hayan gustado. Quizás las películas no te gusten, puede que no te llame la temática para leer los libros, pero una vez han conocido a los fantasmas del castillo, a los cuadros, a las contraseñas, a las salas comunes... no conozco a nadie que tras internarse en ese mundo mágico no le haya gustado. Ni niños ni adultos.
Hacía años que no cogía ninguno de sus libros, quizás desde que acabé de leer el último que salió. Pero es que tras todo este tiempo, me sigue gustando como me gustó el primer día.
Valoración
9 de 10
De películas y libros hablaré más adelante y con más fundamento, sobre todo porque estoy cursando una asignatura en la que es esto lo que hacemos: leer fragmento, ver escena, comentar. Tras varios meses y haberme tragado diferentes artículos o manuales supongo que seré capaz de explicar de una manera un poco más clara y convencida que los libros tienen unas posibilidades narrativas y las películas otras; no son ni mejores ni peores, pero son diferentes. Así que de momento no voy a entrar en el tema libros-películas.
El caso es que este verano, entre las lecturas por placer que me mandé hacer, se coló, sin ninguna razón más que “me apetece volver a leerlo” este libro. Sin tocar ninguno de los tres anteriores, y sin seguir con el resto a partir de ahora. Simplemente quería volver a tener contacto con Howgarts otra vez. Y lo he disfrutado en las casi 600 páginas que dura el libro.
Sinopsis
A estas alturas de expansión del mundo Harry Potter, me atrevería a decir que todos sabemos quién es el Niño que Sobrevivió. Sin explayarme en quién es él, solamente diré que Harry se encuentra en su 4º años en Howgarts, donde se celebra por primera vez en muchos años el Torneo de los Tres Magos. Este torneo junta a tres de las escuelas de magia más importantes del mundo (Howgarts, Beauxbautons y Durmstrang), que competirán, a través de un campeón de cada casa, en un torneo que pondrá a prueba la valentía, el ingenio y el valor de cada colegio. El campeón que representa a cada colegio es elegido por el Cáliz de fuego (he ahí el título del libro), y una vez elegido, no puede echarse atrás.
Pero algo falla, y en vez de salir tres nombres del Cáliz, salen cuatro. El cuarto nombre, el que designa al cuarto campeón sin colegio, es Harry Potter.
El curso aparece marcado por la presencia de las tres pruebas del Torneo, y la preparación para éstas que tiene que llevar a cabo Harry. Pero el libro no se limita a eso, porque además del Torneo de los tres magos el libro entra en los mundiales de Quidditch, incluso antes de que empiece el curso; nos presenta a nuevos personajes como Rita Skeeter, Bartemious Crouch, Ludo Bagman, Cho Chang, Ojoloco Moody, y más, que tendrán importancia a lo largo de todo el libro.
Valoración
Harry Potter es magia. Y con esto no me refiero a la magia que hacen dentro de Hogwarts, si no esa sensación que tienes cuando estás leyendo de realmente pertenecer a Hogwarts, a conocer a los personajes, a vivir con ellos lo que estás leyendo. Realmente estás dentro del castillo, con los fantasmas, Peeves, los profesores y el monstruo del lago. Es algo que no se ha podido transmitir en las películas y que creo que hace que nos gusten tanto estos libros. Rowling sabe incluir al lector dentro de la historia, a sentirse arropado. Recuerdo estar leyendo cuando Harry va con el huevo del dragón al lavabo de los prefectos y se encuentra con Myrtle la Llorona. Cómo va abriendo los grifos, cómo la piscina de llena de pompas... sientes el calor y la calidez de un baño caliente, con el cuarto de baño lleno de vapor.
Leer a Harry Potter es más que leer las aventuras de un chico que, en el fondo, se libra de todas por los pelos y por casualidad. Es sentirte dentro de su mundo, es conocer a los personajes de los cuadros (aunque no es de este libro, ¡quién no se acuerda de Sir Cadogan!), los pasillos del castillo, los profesores y los terrenos del colegio. Lo que hacen Harry y los personajes principales también es interesante, pero en el fondo es una excusa para conseguir entrar en ese mundo que Rowling recreó a lo largo de 7 libros.
Harry nos va haciendo una visita guiada, desde los ojos de un casi extraño, como los lectores, al interior de ese mundo. Desde el primer libro y el descubrimiento del callejón Diagon hasta al punto en el que hace dos días me dijeron en Twitter “probé con finite incantatem pero no funciona”. En este cuarto libro de la serie conocemos mejor a los dragones, a los gigantes, a qué pasa cuando mezclas especies (los excregutos), pero también re-conocemos a las sirenas sin seguir la tradición a la que estamos acostumbrados. Ya tenemos la edad suficiente para conocer las maldiciones imperdonables, qué son los mortífagos, qué es la marca tenebrosa y a aceptar que Voldemort volverá.
Además, ahora que sabemos cómo acaba la historia, tanto la de este libro como la de los 7 libros, podemos disfrutar de las pequeñas pistas que fue dejando Rowling sobre el futuro de la saga. La más importante que se me ocurre ahora sería el cementerio en el que aparece Harry tras tocar la Copa. En los últimos libros volverá a ese sitio, y en los siguientes libros verá que ese cementerio en concreto es más importante de lo que en este libro intuimos.
Hay muchas maneras de decir qué significa Harry Potter. Mi visión es ésta: es adentrarse dentro de un mundo de magia que Rowling ha creado a partir de una tradición posterior muy bien documentada junto algo de imaginación personal. Para mí, es un mundo mágico que encanta por la mezcla de modernidad con la tradición brujeril más clásica: las varitas, las chimeneas, las lechuzas mensajeras, los bailes, los fantasmas, los dragones, los castillos, los bosques misteriosos... que se juntan con cuadros que hablan, con cartas vociferadoras, los cotilleos, el mundo muggle y lo raros que son para los magos, con sus coches y teléfonos y televisiones. Para mí, Harry Potter es un mundo de ilusión mezclado con el mundo en el que vivimos ahora. La existencia de Hogwarts no niega la existencia de un mundo muggle, que es quizás lo más encantador de todos. Estoy segura de que hay una pared en King’s Cross desgastada de que la gente se choque contra ella “por si acaso”.
Hay otra gente que dice que Harry Potter es una historia de aventuras. Que a Harry se le plantean una serie de peligros a los que tiene que prepararse y que somos testigos de sus avances y de su proceso de aprendizaje. Otra gente sostiene que Harry Potter es una historia sobre la amistad y la importancia de los amigos; otra incluso dice que Harry Potter es la lucha del bien con el mal. Yo creo que es un poco de todo eso, pero insertado en ese mundo mágico que nos atrapa. No conozco a nadie que haya leído los libros y no le hayan gustado. Quizás las películas no te gusten, puede que no te llame la temática para leer los libros, pero una vez han conocido a los fantasmas del castillo, a los cuadros, a las contraseñas, a las salas comunes... no conozco a nadie que tras internarse en ese mundo mágico no le haya gustado. Ni niños ni adultos.
Hacía años que no cogía ninguno de sus libros, quizás desde que acabé de leer el último que salió. Pero es que tras todo este tiempo, me sigue gustando como me gustó el primer día.
Valoración
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