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24 de agosto de 2013
Resurrection y resurrección, pt.II
Vuelvo a seguir contando cómo fue la aventura del Resurrection. Habíamos quedado en la primera noche, después de la salvajada que fue el concierto de Lamb of God, Gerardo fue en busca de una fuente para sacarse toda la tierra de encima, y tras montar un barrizal en sus propias piernas y en la toalla, nos fuimos a descansar.
Por cierto, reportaje de Metalovisión sobre el primer día del festival:
Caímos dormidos en menos de dos minutos, y no despertamos hasta la mañana siguiente; dormimos todo seguido a pesar de dormir en el suelo y compartiendo un saco a modo de edredón.
Por la mañana, desayunamos y fuimos a la ducha. Como era relativamente temprano y el camping todavía estaba durmiendo (porque tras el concierto de Sylosis, que acabó a las 4, la fiesta continuó), pillamos agua caliente en las duchas y por lo menos en el baño de chicas no había cola.
Luego nos volvimos a la tienda y, “sin querer”, nos volvimos a quedar dormidos durante una hora más. Y luego ya nos pusimos en marcha.
Después de dormir un rato más, tocó ordenar la tienda antes de salir a buscar comida. Doblando la ropa del día anterior y separando la “ropa radiactiva” del concierto del día pasado, me di cuenta de que la camiseta de Gerardo tenía sangre a la altura de un hombro. No gotas ni mucha, más bien como si alguien anduviese con un labio sangrando y se hubiese chocado contra él... pero alguien andaba por allí con la cara partida. En los comentarios de Youtube de un vídeo de Lamb of God vi a un tío decir “a mí se me abrió el labio con un codazo que no vi venir”. Probablemente la sangre era suya xD
Mientras yo estaba fuera de la tienda y Gerardo dentro ordenando sus cosas, vimos por primera vez a los que teníamos en una tienda que montaron a nuestro lado. No sé si suerte, casualidad o cómo fue, pero teníamos como vecinos a David Sobrino y al equipo de Metalovisión que fue a cubrir el Resu. Cuando lo vi salir de la tienda instintivamente lo saludé y él se quedó como “ehhh... hola” xD
Ese día volvimos a comer empanada. A mí me da igual repetir empanada todos los días que sean, pero tenía miedo de que a Gerardo no. Pero también le daba igual, y no le parecería suficiente, como vimos unos días más tarde, cuando fuimos a Santiago, cuando volvió a pedirme comer empanada cuando podíamos ir a cualquier otro sitio y comer de plato.
Después de comer fuimos en busca de los otros de Castellón, que estaban más o menos despiertos y vivos. Comentamos el día pasado con ellos, y hubo opiniones enfrentadas en cuanto a Trivium: estábamos los que nos habíamos aburrido y pensábamos que no se esforzaron en tocar, y los fans que era la primera vez que los veían y decían que les habían encantado.
Ellos hicieron sus planes para la tarde que iba a empezar pronto, pero eran diferentes a los nuestros, así que volvimos a ir por nuestra cuenta. Nosotros queríamos subir a tiempo de ver a Vita Imana, poco después de las 5 de la tarde, y ellos subirían un poco más tarde.
Así que a las 4 nos pusimos en marcha. Llegamos al recinto con antelación y nos dio tiempo a coger buen sitio. Escuchamos desde lejos a Violent Eve y me dije mentalmente que tenía que escucharlos tranquilamente en casa (otro grupo de Sobrymusic con un par de miembros de Skunk que nunca había escuchado). Conseguí sitio en las vallas, y esperamos a Vita Imana.
Qué ganas tenía de verlos. Cuánto tiempo esperando para verlos, y poder hacerlo con Gerardo a mi lado agarrándome fue mucho mejor de lo que hubiese esperado. Fue un concierto cortito (apenas 30 minutos) pero muy intenso. Hubo de todo, desde cantar/gritar, algún pogo, un wall of death, Javier Cardoso que bajó al público y se metió en medio del lío... y Un nuevo sol. La canción gracias a la que nos conocimos y que, por suerte, no puede faltar en un concierto de Vita Imana.
Estamos a la derecha de la foto, delante de las vallas (esa cabeza bajita, y Gerardo justo detrás de mí) (click para agrandar):
La sensación al terminar el concierto fue como la de Lamb of God: dolor, cansancio, el saber que te lo has pasado muy bien, pero no saber exactamente qué ha pasado. Fuimos a por reservas de agua y descanso, y como empezaba a tocar un grupo que yo quería escuchar en directo, pero no vivir desde delante, nos sentamos en la hierbita a escuchar a Nao. No me decepcionaron pero no fueron todo lo que esperaba que fuesen, y tras reponer fuerzas nos fuimos al puesto de merchandising oficial.
No trajeron tallas pequeñas de las camisetas de Vita Imana, pero por fin conseguí un Uluh original. Después de intentar conseguirlo de diferentes maneras, de haber fallado los dos conciertos de Galicia y de que mi pago por la review en Thedrinktim nunca llegó, por fin lo conseguí. La camiseta tendrá que esperar a otro concierto en el que estén solos. Y Gerardo también se cogió uno para él.
Para nosotros, lo más intenso de ese día ya había pasado. Por sugerencia mía luego fuimos a la carpa a saltar un poco con Lendakaris Muertos, y mientras no empezaban, escuchamos a Dawn of the maya desde allí, que acababan de empezar. Antes de empezar en la carpa, nos cruzamos con el novio de una excompañera de piso mía, la única con la que me llevé realmente bien. Nos saludamos brevemente y él se fue con su grupo. Escuchamos a Lendakaris desde la carpa mientras no hubo demasiado polvo y luego salimos.
Estábamos esperando a la firma de discos de Vita Imana. Habíamos leído en internet que iban a hacer una, pero no sabíamos dónde ni cuándo. Por el recinto vimos al grupo y los fuimos persiguiendo hasta que se quedaron reunidos en una esquina, nos quitamos la vergüenza y fuimos a saludar. Conseguimos hablar unos 5 minutos con Javier Cardoso, aunque la impresión y la vergüenza nos impidieron darle las gracias de verdad por lo que hicieron por nosotros sin darse cuenta. Para la próxima no falla, lo juro.
Dimos por supuesto que no iban a hacer firma de discos, y nuestra sorpresa que la hicieron un rato después, cuando nos habíamos ido. De todas maneras, no teníamos cámara de fotos para sacarnos foto con ellos, y tenemos una excusa perfecta para volver a verlos y volver a hablar con ellos.
Fuimos a merendar/cenar algo. Gerardo cogió pasta vegana y yo unas patatas. Éramos unos falsos veganos. Durante todo el fin de semana bromeamos con la idea de coger pasta vegana e ir al puesto de los chorizos a que nos pusieran uno troceado, pero al final no lo hicimos.
Cuando estábamos acabando nos encontramos con los amigos de Gerardo, que salían a coger comida a los puestos ilegales de fuera. Fuimos con ellos y luego nos acomodamos en un jardín que había y se nos fue el tiempo volando. Entre los diferentes temas que se tocaron estuvo el “por qué no hay casi tías, que no sea postureo, en el hardcore/metal?”, a lo que llevo respondiendo un par de días en mi muro de Facebook xD
Cuando nos dimos cuenta, corrimos hacia el recinto para ver a Exodus. Realmente, el thrash cada vez me aburre más, y aunque conocía el nombre, nunca había escuchado nada de Exodus. No tocaron mal, a la gente se la veía animada, pero en ningún momento tuve ganas de saltar hacia adelante a meterme entre la gente a correr.
Luego no sé qué hicimos, la verdad. Después de Exodus hicieron dos conciertos más en los escenarios más pequeños y luego salieron Slayer. Entonces descubrí que los grupos realmente grandes y míticos no me gustan en directo: me pasó lo mismo que con Europe. Me aburrí mortalmente y me decepcionaron en directo: volvemos al tema de que el trash no me atrae demasiado, y si lo juntamos con canciones de un sonido muy parecido y una interacción 0 con el público... para eso mejor lo veo en casa. No saludaban ni entre canciones, simplemente tocaban, paraban, empezaban otra...
El cansancio se empezaba a notar, y como los dos no estábamos aburriendo un poco, nos fuimos al bus para que nos devolviese al camping. Nos hubiera gustado esperar hasta las 4 de la mañana y ver a Display of Power, de los que le hablé maravillas a Gerardo, pero no hubo cuerpo. También me dio pena que él no viene a The Exploited, aunque dijo que no le importaba.
El camping estaba tranquilo, nos metimos a dormir y volvimos a caer rendidos a los pocos minutos.
Y el reportaje de Metalovisión del segundo día:
La mañana siguiente el plan fue casi el mismo: despertarse temprano, ir a la ducha de agua caliente, desayunar y volver a dormirse. Pero tras varios días de estar viviendo en el suelo, queríamos ir a comer a un sitio sentados en sillas, a poder ser acolchadas, y comer caliente. Pero no pudimos. Pateamos Viveiro, en busca de una mesa vacía (apenas eran las 2 de la tarde), pero no hubo manera. Los jevis cuando se hacen mayores se vuelven cómodos... y la comida de Galicia tiene buena fama por algo. Tuvimos que volver al camping y comer la media empanada que nos había sobrado del día anterior.
De nuevo, la tarde empezaba temprano para los dos. Rise to fall tocaban a las 5 y yo tenía ganas de verlos. Gerardo los había visto en el Costa de Fuego y había quedado impresionado, y a las 5 estábamos allí.
Me gustó el concierto y espero poder verlos conociendo sus canciones, porque por bien que toquen, me faltaba ese punto acabar de disfrutarlo. Pero con suerte, es un grupo que seguirá, que hará giras y podré volver a verlos.
Le siguieron los dos peores conciertos de todo el festival, los dos, tristemente, protagonizados por mujeres: We ride y El día de los muertos. En los dos, que fueron seguidos aunque en escenarios diferentes, cantaba/gritaba/loquefueseeso una tía. Y ambas lo hacían un poquito mal. Dice Gerardo que no me escuchó gritar durante Vita Imana u otros conciertos, pero espero que cuando yo grito, no suene como esas dos.
El concierto que más esperábamos del sábado era el de Toundra, pero antes de que empezasen nos acercamos a ver a Crisix, otro grupo de Sobrymusic, de thrash. De nuevo, el estilo no me entusiasma, pero su saber estar en el escenario, sus coñas, lo divertidos que hacen los conciertos lo compensaron y lo pasamos bien sin esperarlo.
Y luego, Toundra. Gerardo no los conocía, pero yo los llevo escuchando bastante tiempo y tenía muchas ganas de verlos en directo. Tocan postrock, o rock progresivo, instrumental. Es decir, no tienen voces y las canciones se basan únicamente en instrumentos, con los que crean pasajes y atmósferas especiales y únicas. Tenía miedo de que a Gerardo no le gustasen y se aburriese, pero por suerte me equivocaba.
Toundra tocaban en la carpa, y también esperaba que fuésemos pocos. Mi sorpresa (y la de todos, incluido el grupo) cuando descubrimos que la carpa estaba llena de gente. Y la gente le gritaba al grupo. Fue el concierto más especial de todo el Resurrection. No esperaba esa reacción del público, y creo que en realidad nadie la esperaba. La gente gritaba, saltaba, daba palmas... todos apretados bajo la carpa, escuchando al grupo y las canciones. Yo miraba para Gerardo y lo veía flipar como “pero qué bien suena esto”. El concierto se hizo cortito, porque apena les dieron 40 minutos de actuación. Pero cuando acabaron pedimos otra, aunque con los tiempos tan medidos no hubo suerte.
Salimos de la carpa encantados. El ambiente que se había formado, el buen rollo, la sorpresa del grupo al ver la reacción de la gente y sus caras de agradecimiento y de estar alucinando al terminar hicieron que fuese un concierto único, y completamente inesperado. Para Lamb of God esperábamos las hostias, para Slayer esperábamos cantidad de gente, porque siempre hay cosas que esperas. Pero no esperábamos esto.
Yo veía como Gerardo no recuperaba fuerzas tras la paliza de Lamb of God. Había estado dolorido y cansado desde entonces, y yo le veía en la cara que se le iban agotando las pilas definitivamente. Pero aún queríamos hacer un último esfuerzo: Killwitch Engage. Yo quería meterme entre la gente a saltar y a gritar, aunque tenía miedo de que se sintiese incómodo. Me dijo que no importaba, y que si no estaba a gusto se iría a un sitio más relajado. Creo que cenamos antes, pero no estoy muy segura; y nos fuimos a coger sitio para Killswitch Engage. No tanto como las vallas o como las primeras filas, pero sí en medio de la gente.
No recuerdo gran cosa del concierto, pero sé que lo pasamos bien. Saltamos, cantamos, dimos palmas e incluso se abrió un pogo bastante grande justo delante de nosotros. Luego se abrió otro a un lado y fue brutal cuando se unieron. Pero no nos llevamos empujones y golpes, aunque sí comimos algo de tierra y yo tuve el pañuelo puesto delante de cara casi la mitad del tiempo.
Al terminar, Gerardo estaba cambiado: decía que algo así animado era lo que necesitaba, y ya decidimos quedarnos hasta que el cuerpo no diese más, o por lo menos, hasta Bad Religion, los grandísimos cabezas de cartel.
Horas antes habían avisado de que anunciarían el cabeza de cartel del festival del 2014 antes del concierto de Bad Religion, y queríamos esperar por lo menos hasta saber quiénes eran. Pero cogimos un buen sitio y ya decidimos quedarnos durante el concierto.
Anunciaron a NOFX, entre gritos y saltos por parte de casi todo el público, y salieron Bad religion a tocar. Aguantamos casi todo el concierto, hasta que de nuevo el cansancio nos pudo, y cuando llegamos a la tienda en el camping decían por Twitter que el concierto estaba terminando ya.
No hay publicada todavía el reportaje del tercer día del festival :(
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La mañana siguiente fue rara, como todas las mañanas de despedidas de festivales. La gente estaba dormida, pero recogía las cosas para llegar pronto a casa. Ya no había congas hardcore y la mayor parte de la gente que llevaban todo el festival cantando y gritando ya estaban sin voz. Desayunamos, recogimos la tienda y sobre las 12 y pico salimos del camping.
Cuando nos íbamos, Sobrino y Metalovisión quedaban despertándose, y aunque tuve muchas tentaciones de ir a hablar con él y contarle nuestra historia, al final no lo hicimos.
Comimos temprano en la cafetería de la estación de autobuses, y a las 3 de la tarde, un bus cargado con gente destrozada del festival salía hacia Coruña. Los conductores se portaron genial, y como llenábamos el autobús con gente que iba directamente a Coruña, nos hicieron un trayecto directo, sin paradas y sin rodeos. En vez de tardar casi 3 horas en llegar, tardamos una y media. Y el resto, una vez en Coruña, fue sentarse a esperar al bus que nos llevase de vuelta a Corcubión.
Y ahí se acabó el Resurrection: llegamos a mi casa, dejamos la tienda de campaña y los sacos y nos fuimos al hotel a seguir con la aventura de la Costa da Morte.
Es probable que repitamos el próximo año. A ver qué cartel traen, porque el festival, la organización, el ambiente y las instalaciones son una pasada. En ese sentido, el mejor festival al que he ido.
18 de agosto de 2013
Resurrection y resurrección pt.I
Hace ya 15 días que terminó el Resurrection Fest de este año, pero he tenido poco tiempo para ponerme a escribir sobre él. Aún así, aunque haya pasado el tiempo, es algo de lo que me acuerdo a diario y sobre lo que tengo bastante hype. Vamos, que sigo pensando que ha sido brutal e inmejorable.
Esta entrada se puede considerar anexa a la última. Empieza cuando Gerardo llevaba aquí unos días, mientras solo había conocido mi pueblo y parte de a Costa da Morte. Era miércoles ya, 31 de julio, por la mañana (muy de mañana, tanto que el sol estaba apenas saliendo) cuando nos pusimos en marcha. Mientras yo me duchaba, Gerardo veía cómo empezaba a amanecer a través de la ventana del hotel. Ya teníamos casi todo recogido y la noche anterior habíamos parado por mi casa para recoger la tienda y los sacos para el camping.
Arrancamos para Coruña alrededor de las 9 y media de la mañana, con el coche de alquiler. Dejamos el coche y fuimos dando un paseo por la ciudad hasta la estación de autobuses, porque pensamos que nos compensaba ir en bus y no tener coche esos días. Aunque parecía que podíamos ir algo justos de tiempo pudimos llegar, acomodarnos, ir a comprar los billetes... y tener algo de tiempo libre antes de subir al autobús.
El viaje fue algo pesado. Tuvimos que hacer enlace en Ferrol para poder seguir hasta Viveiro, y estuvimos casi 4 horas allí dentro (entramos en el bus a las 11 y algo de la mañana y llegamos a Viveiro sobre las 3 de la tarde). Gerardo durmió un poquito, y yo llevé el viaje entre escuchar música y pensar sobre qué nos podía estar esperando en Viveiro.
Llegamos a la hora de comer, pero preferimos encontrar el camping y asentarnos antes de pensar en comida. No teníamos muy claro dónde estaba, pero seguimos el rastro de jebis y hardcoretas y lo encontramos a la primera. Ya había unas cuantas tiendas montadas y se respiraba ambiente de camping, encontramos un sitio bastante cerca de la puerta y montamos la tienda. Como mi tienda es de las de Quechua, realmente tardamos más en decidir dónde ponerla que en montarla literalmente. Pusimos las cosas dentro, vimos que por suerte cabíamos los dos (apretujados) en una tienda de una persona, y ya nos fuimos a buscar comida.
En Castellón parece ser que cuando se van de festival, para comer, compran una barra de pan, una barra de fuet y lo mezclan (o no, y van alternando mordiscos de una y de otra), pero en Galicia tenemos algo muy rico, llamado empanadas, y nos alimentamos de eso. Fuimos hasta un supermercado y compramos un par de trozos de empanada, que nos comimos en el camping. A partir de entonces, solamente teníamos que esperar a que pasase el tiempo, porque el festival empezaría al día siguiente.
Hicimos el vago por el camping, luego nos pusimos a hablar con un tío que tenía montada su tienda cerca de la nuestra... y dieron el aviso por internet de que los que pudiéramos, fuésemos a buscar las pulseras para entrar al festival al día siguiente y así ir descongestionando las colas. Nos dimos el primer paseo hasta el recinto del festival, aunque no llegamos a entrar. Pasamos un ratito de cola (como se puede ver en esta foto, justito en el centro:
Con nuestras pulseras bonitas, volvimos para el camping, a seguir perdiendo el tiempo.
El sueño empezó a aparecer alrededor de las 10 de la noche, y tras aguantar un rato, decidimos meternos en la tienda y dormir. El camping tenía mucho ambiente, pero nos habíamos despertado a las 8 de la mañana y habíamos recorrido mucho tiempo con la tienda, sacos y demás al hombro, además de la pateada hasta el recinto y vuelta. Escuchábamos cómo llegaban algunas tiendas (unas más silenciosas que otras, como unos putos chilenos que llegaron gritando como si todo el mundo tuviera que enterarse de que habían llegado), alguna gente cantando, y el momento más lol del camping dentro del festival: la conga hardcore. Había poco que nos habíamos metido en la tienda, y escuchamos un ruido rítmico de fondo. Poco a poco va aumentando el sonido y escuchamos “conga conga hardcore!” y vemos a una fila de casi 200 tíos agarrados por la cintura bailando la conga por todo el camping. Había muchas ganas de festival.
Dormimos apretujados los dos en una tienda de una persona, y el pobre Gerardo un poco encogido (teníamos las bolsas a los pies)., y despertamos temprano, pero tras dormir como 10 horas. El camping todavía estaba en silencio, o la mayor parte de él (algunos aún no se habían ido a dormir). Fuimos a los baños y luego nos pusimos a buscar las duchas. En el baño de chicos Gerardo se encontró con cierto guitarrista y voz de cierto grupo de thrash metal de Albacete que aún no se había ido a dormir y apenas se acordaba de cómo se usaban los urinarios de pie. Desayunamos y fuimos viendo cómo llegaban más y más tiendas que se ponían a nuestro lado, cogiendo un sitio con el que contábamos para la gente de Castellón que venía en autobús.
Ellos llegaron sobre las 12 del mediodía, y tuvieron que recorrer el camping para encontrar un sitio en el que cupiesen todos juntos. Lo encontraron, pero un poco a tomar por culo y lejos de nosotros. Y con el suelo tan lleno de piedras que no hubo manera de clavar casi ninguna piqueta hasta el fondo.
Luego no sé qué hicimos. Creo que fuimos a buscar un supermercado en otra dirección que el día anterior y que compramos para comer, aunque no sé si eso fue al día siguiente. Como fuese, conseguimos comida, comimos, hicimos el vago un poco más y luego echamos a andar Gerardo y yo hacia el recinto de conciertos porque empezaba un grupo que queríamos ver, creo que Against de waves.
Aquello era enorme. Este es el mapa del recinto
Y este es el escenario grande desde arriba, para que os podáis hacer una idea de las dimensiones:
Los conciertos que queríamos ver estaba un poco mal distribuidos. El jueves teníamos Trivium y seguidamente Lamb of God, el viernes solamente Vita Imana a las 5 de la tarde y el sábado podíamos pasear todo lo que quisiéramos porque no teníamos ninguna preferencia. Obviamente, no fuimos solamente a ver a esos grupos, porque, aunque esas eran nuestras prioridades, había muchos otros grupos que queríamos escuchar, pero no vivir de una manera tan intensa: Against the waves, Rise to fall, Rise of the Northstar, Lendakaris Muertos, The Casualties, Slayer, Oddy Lane, Toundra, Nao, Dawn of the maya, Exodus, The Exploited... unos cuantos.
El jueves, hasta que cayó el sol, fue bastante tranquilo. Tras ver a Against the waves nos encontramos con el concierto de Bastards on parade, que daban tanta fiesta que Gerardo se tuvo que meter en el mosh irremediablemente. Tras él, como teníamos un hueco de un par de horas, dimos un paseo por el resto del recinto (merchandising, reconocer dónde estaban los baños y demás cosas) y fuimos a merendar a la tienda. Fuimos caminando, pero pedí que la vuelta la hiciéramos en bus, porque los pies empezaban a resentirse. Merendamos, y llegamos cuando The Casualties estaban tocando.
Como bien dijo Gerardo, fue el primer concierto de punk de verdad que veía en bastante tiempo que no daba pena. No los conocía y me llevé una buena impresión de ellos, no como suele pasar con los crestas que se suben a un escenario. Cuando terminaron, nos fuimos acercando al escenario para ver a Trivium desde cerquita, metidos en el medio de la gente.
Podíamos habernos ahorrado el problema. Primero, tuvimos que aguantar durante la espera a las mojabragas del grupo. Que si uno había dicho nosequé en Twitter, que si blablabla histerismos. Yo espero no ponerme así antes de ver a Sôber, o por lo menos creo que no me pongo así. En fin, se acerca el momento de que salgan: acaba el concierto de la carpa, la gente se acerca, se despeja el escenario de aparatos y gente innecesaria, y salen a escenario. Tocaron un par de temas, uno que conocía y otro que no, había algún amago de pogo que me empujaba un poco y poco más. De eso, con otra canción, que un grupo de adolescentes empezaron a montar un pogo en plan serio, y la única imagen que tengo de él es notar vacío tras de mí, mirar y ver a Gerardo conteniéndolos contra la gente de atrás. Críos vs exjugador de Rubgy, adivinad quién ganó xD
Termina otra canción y desde el escenario dicen que nos echemos un poco para atrás, porque hay un problema con las vallas y tienen que arregarlo antes de que estemos en peligro. Lo intentan durante un momento, y le dicen que tardarán unos 10 minutos en arreglarlas bien. Los del grupo, en vez de intentar distraernos de alguna otra manera, deciden que lo mejor que pueden hacer es retirarse y esperar a que esté arreglado el problema. Allí nos quedamos, con el concierto a medias, mangados, durante más de media hora.
Cuando arreglaron el problema volvieron a salir y siguieron tocando como si nada hubiese pasado. A los dos temas le dije a Gerardo que saliésemos de allí, porque me estaba aburriendo y el concierto no estaba mereciendo la pena estar aguantando empujones y gente apretujada. Y nos fuimos a uno de los laterales, casi en la valla, pero no entre un montón de gente.
Y es cierto, Trivium fue la gran decepción del festival. Hubo una comunicación 0 con el público (solamente se dirigieron al público con el tema de la valla), el setlist fue malísimo, con canciones muy parecidas entre sí y con muy poquitas que me gustasen. Tuvieron una actuación homogénea, aburrida y desganada. Se les veía tocar como se puede tocar en un local de ensayo: las canciones suenan bien, pero no transmitían más. Gente que los había visto otras veces decían que habían estado muy sosos, que en otros conciertos tienen un poco de más agresividad y que transmiten mucho más de lo que transmitieron en Viveiro. En todo caso, a mí me aburrieron. Si hasta parece ser que tocaron una canción nueva, del próximo disco, y ni me enteré de lo homogéneo que estaba siendo todo.
Lo mejor de su concierto fue el bis, que tocaron In Waves y Pull harder on the strings of your martyrs y dieron un poco más de caña. Pero ya ves. Dos canciones entre una hora y media, y al final.
Obviamente, ya nos quedamos allí para Lamb of God. Alguna gente se fue y yo conseguí plaza fija en las vallas y Gerardo tenía pensado irse al centro del mosh a pasar el concierto. Cuando parecía que el concierto se acercaba (como antes: escenario despejado, otro concierto que se intuye que va a acabar, se acerca más gente y la hora, etc) me dejó las gafas, la chaqueta, le di la palestina para el polvo y se fue corriendo.
Me acuerdo poco del concierto de Lamb of God, y eso demuestra que fue una brutalidad. Me acuerdo de cosas que pasaron durante el concierto, pero no mucho del concierto en sí. Sé que empezaron, que empezamos a saltar y a gritar, que tocaron un setlist que ni pedido por encargo, que Randy Blythe es una bestia encima del escenario, que tocaron un montón de canciones que me sabía (y no sabía que sabía tantas canciones de Lamb of God) y que en la última canción de Lamb of God apareció Gerardo hecho una mierda xD
De cosas que pasaron durante el concierto, me acuerdo de que estaba justo por el sitio donde los caídos al foso después de hacer crowdsufing volvían al público (uno se tiró tres veces al público para que lo cogiesen, se hicieron a un lado y se cayó al suelo las tres veces; una tía completamente drogada que estaba viviendo en el país de las nubes de azúcar y los unicornios y un enano cabrón que casi se me cae encima varias veces como una apisonadora), que estuve casi todo el rato detrás de Sobrino, mientras sacaba fotos y veía el concierto desde dentro del foso; y que Gerardo me dijo que como tocasen Walk with me in hell vendría a por mí. Y así, no habían pasado 30 segundos desde que empezó y lo tenía delante. Me dio un beso como pocos y se volvió a ir.
También recuerdo la enorme nube de polvo que se estaba levantando desde el mosh, lo que significa que la estaban liando bien.
En la última canción del bis, Black Label, que tampoco conocía, apareció Gerardo por detrás. Juro que parecía un mapache. Tenía los ojos negros (en realidad, todo lo que no le tapaba la palestina estaba negro) de tierra. Me enseñó la camiseta y estaba empapada de sudor. Las piernas tenían color de barro. Acabó la canción, nos disolvimos, le mandé abrigarse y fuimos a la barra. Se bebió una botella de 33cl de agua sin respirar, tanto que pensé que le iba a dar un chungo. Y aunque tenía ganas de ver a Sylosis, no hubo cuerpo. Yo estaba cansada y él estaba machacado. Nos volvimos al camping, pero antes de ir a dormir fuimos en busca de una fuente para que él se sacase algo de tierra de encima. Madre mía cómo tenía las piernas de tierra. Así como les echó agua encima se convirtieron en un barrizal y necesitó un rato para limpiarse un poco, y aún así dejó la toalla llena de tierra. Se lavó la cara, comprobamos que estaba bastante afónico y cuando consideró que lo que le quedaba en el cuerpo solamente se iría con una buena ducha, nos fuimos a la tienda.
Como se está alargando la entrada, dejo el resto del día del Resu para otra entrada. Pasaron muchas cosas y lo pasamos muy bien, y creo que aún tengo cosas para seguir extendiéndome. Aunque lo más intenso ya ha pasado.
En la próxima entrada tocan Slayer, Toundra y algunas sorpresas, para bien y para mal.
30 de mayo de 2013
De vuelta
Estaba empezando a ser tradición en este blog, hacia finales de mayo, publicar entradas sobre cuentas atrás que terminan, nervios por Expotaku y esas cosas... pero este año ni me ha dado tiempo. La preparación para Expotaku fue intensa, más de lo normal por no tener piso en Coruña, y mi estancia allí fue más larga que de costumbre. Luego, nos pasamos durante el evento y estuve un par de días hecha mierda, afónica y todo. Y ni me dio tiempo de venir a contarlo aquí. Así que hago un resumen rápido:
Este año Expotaku fue de viernes a domingo (24, 25 y 26), pero yo llegué a Coruña el miércoles por la tarde. Lunes, martes y un cacho del miércoles los pasé casi infartando en casa, corriendo de un sitio a otro para acabar de juntar el material que necesitaba, y parecía que siempre había más cosas que hacer. Pero el miércoles, por fin, justo antes de comer, conseguí terminar todo lo que tenía pendiente. Incluso me sobró un poco de sitio para meter comida y mi padre me dio un cachito de empanada para merendar/cenar el miércoles en Coruña.
Fui ese día porque mi padre trabajaba el jueves y no me podía llevar por la mañana (por la tarde teníamos que montar), y con las cajas encima no podía ni coger un bus ni dejar que nadie me llevase. Durante la tarde del miércoles Iris terminó de hacer cosas en fimo, yo me puse a leer y terminé la trilogía de Los Juegos del Hambre (en su casa iba a libro por día); durante el jueves arreglamos algunas cosas en su casa, hicimos comida para todo el edificio y por la tarde fuimos con Ana a empezar a montar en el recinto.
Según la hoja de contratación del espacio, nos darían unas mesas de 180x80cm, aunque dimos por supuesto que nos pondrían las mesas de los años anteriores, de 240x120. Nuestra sorpresa (y la de la organización cuando llegaron el jueves por la mañana al recinto) al ver que el ayuntamiento les había dejado mesitas de 120x60. Es decir, un cuarto de lo que habían prometido. Incluso saqué una foto de mi caja con el material para prepararla encima, y es tan grande como la caja.
Hablamos un momento con la organización, y nos dijeron que podíamos llevar nuestras propias mesas. Iris tenía la suya, Ana tenía la suya, y yo me podía quedar con alguna de las que les sobraran. Es decir, Ana tenía la suya y una de las pequeñas, Iris solamente la suya, y yo la que me tocaba a mí y a Iris. Al final, con este arreglo, todas teníamos el espacio que necesitábamos. Yo me quedé en el recinto montando mientras iban a las carreras a buscar sus mesas, y cuando llegaron yo ya tenía casi todo listo (anda que no me llevó tiempo montarlo y ordenarlo todo...).
El viernes por la mañana empezó el salón. Sigo sin saber para qué abren el viernes tan temprano si hasta media tarde no viene nadie nunca. Es más, a veces no sé para qué abren el viernes, si aquello fue casi un desierto. El sábado sí hubo bastante gente, y el domingo medio y medio. Antes de comer había poquita, pero se llenó por la tarde.
Personalmente, no me puedo quejar de cómo me fue. Por un lado, lo pasé de miedo gracias a la compañía que llevé y a la gente que conocí allí. No tuve grandes momentos de aburrimiento ni horas muertas, como otros años y otros mercados. Además, me fue genial en las ventas, mucho mejor de lo que esperaba. Tanto que vendí casi todo y salvo milagro no voy a tener material para ir a Hobbycon con stand, como tenía pensado. Creía que iba a vender la mitad en Expotaku y la otra mitad en Hobbycon, pero la gente tuvo más ansias de las que creía. Estoy tramando para ir igualmente a Hobbycon con amigurumi, pero tiene que darme luz verde la organización. La propuesta ya está en sus manos, cuando me respondan lo contaré.
Otra de las cosas que hicieron único este Expotaku fueron los problemas que tuvo un amigo con su ahora ex novia, y las horas posteriores que pasé con él hablando, dentro del recinto, en casa de Iris, el domingo cuando nos escapamos del recinto y nos fuimos a detrás de Espacio Coruña... tampoco creo que sea algo que deba venir a contar aquí, es algo que va a quedar entre nosotros dos, y a quien le estuve comentando lo que yo pensaba y tal, ya lo sabe. Pero él también fue parte de este Expotaku, y aunque en una situación un poco menos alegre, también conseguimos tener unos momentos de pasarlo bien.
El domingo mi padre y mi hermano vinieron a hacerme una visita, y de paso bajarme con las cajas a casa. Dicen que no, pero en el fondo les encanta el frikismo y no pueden evitar pasarlo bien en sitios así. Mi padre se acabó comprando una camiseta de Sheldon llamándole a Penny a la puerta, y mi hermano haciéndome chantaje para que le teja un Creeper. Frikis los dos.
El lunes lo tuve de recuperación, afónica y con la espalda y piernas doloridas, el martes de volver a la consciencia, ordenar lo que me llevé y así, y el resto de la semana me he estado poniendo al día con el estudio (tengo el examen final de Gramática II en una semana). A lo que me lleva que llevo dos días cabreada con las profesoras hijas de puta que llevan la asignatura y que parece que están haciendo todo lo posible para que suspenda. Pero no quiero contarlo aquí. Es algo que quiero pasar, olvidar y no volver a recordar nunca más.
De momento, me quedo con lo bien que lo pasamos en el Expotaku este año (a pesar de que la organización fue la peor de las 3 ediciones que he vivido) y de los planes que estoy maquinando para julio. Hice fotos, están colgadas aquí.
Tengo el blog bastante parado, lo sé y lo digo en cada entrada que escribo. La verdad es que me estoy dando cuenta de que, aunque tenga cosas que contar (como las horas previas a marcharme a Coruña), ya no me apetece tanto escribirlas. Estoy en una época poco dinámica, muy repetitiva, y es posible que me relaje con este blog durante unas semanas más.
27 de octubre de 2012
Arch Enemy, en la salud y en la enfermedad
...porque me han dejado destrozada.
Ya los vi en directo en el Sonisphere de hace dos veranos, y no me acabaron de convencer en directo. En el momento me llevé una gran decepción, pero pasando el tiempo, me di cuenta de que no había sido culpa suya. Todo el festival fue una gran decepción, y tenía que darles otra oportunidad.
Y así como pude, se la di. Este jueves pasado se alinearon los planetas y su gira de presentación de Khaos Legions (que llevan con ella desde antes del Sonisphere, no es que no se lo curren) pasó por Santiago. Como es normal, cada vez que un concierto así pasa por aquí, todavía no me lo creo, y hasta el momento de llegar a la sala y ver a gente haciendo cola con camisetas de Arch Enemy, no me acabé de creer que fuesen ellos, y no otro grupo con un nombre parecido.
El concierto fue en Santiago, y como ya no estoy en Coruña, tuve que ir desde casa. Cogí un bus casi a medio camino entre mi casa y Santiago (o eso pensaba, porque fueron diez minutos de coche y 2 horas de bus), y a apenas las 4 y media de la tarde llegué a Santiago. Aproveché que mi hermano está pasando el fin de semana en Madrid para ir a su piso y dormir en él; así que mi primera parada fue su piso, que por encima está cerca de la estación de buses. Puse a cargar el móvil, deshice la bolsa con el pijama y la ropa para el día siguiente, fui a buscar un supermercado para tener algo para comer (con los nervios apenas comí al mediodía), y como no tenía otra cosa que hacer, fui tirando para la sala.
Para cuando llegué, sin haberme perdido ni nada así (eso no lo esperaba, es una zona de Santiago que no conocía), eran cerca de las 6 de la tarde. Eran como unas 12 personas a la cola, y como no tenía otra cosa que hacer, me senté por allí. Fuimos esos 12 y un par de personas más hasta que llegaron sueltos hasta las 8 menos cuarto, cuando la apertura de puertas era a las 8. Es una de las cosas que me encantan de Galicia: no se hace cola para las cosas. La gente va a llegar con los teloneros empezados o 10 minutos antes, no hace falta guardar colas.
En ese último cuarto de hora estuve hablando con una señora-chica que andaba por allí, que llegó sola aunque luego se le unieron el novio y un amigo. Venían desde Ourense, y ella me estuvo contando que dejaba en casa a una de sus hijas, de casi 16 años, en casa, mordiendo las paredes. Que la niña quería conciertos, quería ir a conciertos con su madre y la madre no la llevaba de conciertos. Que ya vendrían a Cradle of Filth en plan regalo de cumpleaños, pero no más conciertos hasta que mejorase las notas. Pobre chica, la madre acababa de estar viendo a Manowar, estaba viendo a Arch Enemy y en nada se va a ver a Kreator, y lo que vaya cayendo.
Tras la charla que tuvimos en la cola, entramos como si dentro regalasen comida. Conseguí el último cachito de valla a la izquierda, casi mi sitio oficial en la Capitol. A ellos los perdí al entrar, entre que fueron al puesto de merch y a coger para beber, aunque me los volví a encontrar en la salida. La gente de Coruña que me dijo que iba a venir no aparecía, y sabiendo la pachorra que tienen esperarían a que estuviesen Arch Enemy para salir para aparecer.
Los primeros teloneros. Titan's Eve no me disgustaron. Eran jóvenes, y no tenían canciones muy buenas, pero tocaron bien, soportaron a los de las primeras filas, y tenían momentos muy chulos en algunas canciones.
Los segundos teloneros... VoidVod, que todo el mundo dice “ooh, los míticos VoidVod”... pues mira, los míticos VoidVod salieron puestos al escenario, y además de tener canciones larguísimas y cansinas, dieron algo de penita, sobre todo el cantante, que se movía raro y hacía cosas ridículas. Los de las primeras filas descubrieron que si le coreaban el nombre entre canción y canción el tío hacía tonterías y ahí lo tenían: lanzando besos, haciendo que lloraba de la emoción como una Miss... el resto del grupo parecía sobrio, pero este hombre, vaya todo por Dios. En general, no me gustaron. Ni en comportamiento, ni la música que hacían. Se hicieron largos, muy largos.
Y por sin salieron Arch Enemy. Se me hizo corto, aunque tocaron un montón de canciones. We will rise llegó antes de lo que esperaba, de sorpresa, al igual que The day you died, que no la esperaba directamente. Sonaron genial (gracias Capitol), tuvieron unas luces perfectas (pena de que la promotora sea una cutre y haya denegado fotos a todos los las que pedimos), y ellos son los amos por algo.
Incansables aunque permitiéndose descansos (y Michael Amott peinándose entre canción y canción), mantuvieron la energía hasta el final, y la gente se puso realmente salvaje xD Algún que otro pogo en la Capitol había visto, lo que no había visto era un pogo de media Capitol. Por lo menos esta vez Angela no pidió sangre, como en el Sonisphere. Y es que el concierto lo merecía. Yo agarrada a una valla, intentando soportar algunos empujones, y sobre todo, resistiendo la tentación de soltarme y ponerme a girar con el resto (porque luego no sería capaz de llegar adelante y me arrepentiría).
La gran sorpresa vino con el final del concierto. Yo no soy de las que piden púas. Yo no paso el concierto gritándole a los músicos, yo lo paso divirtiéndome, viviendo el concierto, cantando (o gritando en este caso) y disfrutándolo en general. Me da rabia la gente que entre canciones no para de gritar que les tiren púas, y ni loca me meto en los grupos que se forman cuando se tira una púa al aire y corren todos a por ella.
Pues acaba el concierto, y quien tenía delante (Michael Amott) tira todas las púas que tenía en el micro. Se despiden, se retiran. Pero salen de nuevo a saludar, a sacar la foto para twitter, y Michael trae más púas en las manos. Se agacha en el escenario, delante de mí, y estira la mano con la púa en ella. Yo no soy tonta, no pido púas, pero cuando se acercan, las cojo xD Me estiré todo lo que pude para cogerla, pero no llegaba. Alguien le cogió esa púa, entonces cogió otra, y volvió a intentarlo. Sorteó el resto de manos y me dejó la púa dentro de la palma de la mano, mientra yo pensaba que me había descolocado el brazo de haberlo estirado. Pero con mi púa en la mano, para mí, especialmente para mí *-*
Ese fue el momento de la noche. Ni Nemesis (que fue un momentazo), ni cantar We will rise, ni dedicar a los políticos del país Dead eyes see no future. Amott dándome una púa.
Este hombre ha sido demasiado bueno conmigo, y jamás podré hacer nada para compensárselo. Compuso Nemesis, concretamente el solo, ese solo del que hablaba en la entrada anterior que me hizo ver con otros ojos los gritos, y que cambió mi concepción de la música al completo. Me da su música, me abre las puertas a otra música, y luego por encima tiene el detallazo de darme una púa, de fijarse en la niña de la esquina, aplastada y dolorida, que llevaba gritando todo el concierto *-* Es algo que no sé cómo pagar, que no voy a poder compensar de ninguna manera. Salvo dedicarle amor eterno, y devoción casi absoluta.
Y ahora, como tras cada concierto de este estilo, el tema de los guturales. Hacía mucho que no podía gritar, tanto que no me acuerdo cuál fue el último concierto que grité. Pero aproveché este todo lo que pude. Y estoy contenta con los resultados :D Al día siguiente la garganta perfecta, así que, los haga mejor o peor, no me estoy haciendo daño, que es lo primero. Además, más o menos pude escucharme, además de sentirme, y me descubrí siendo capaz de variar el volumen. Y curiosamente, a cuánto menos volumen, más control, sobre la vocalización y sobre el tono. Fue una sorpresa, el ser capaz de gritar sin gritar alto. Normalmente en la cola de estos conciertos acaba triunfando la testosterona y los tíos intentan demostrar lo bien que pueden gritar, y lo que hacen es romper la voz al gritar. Eso lo hacen hasta las gitanas en el mercado si pueden. Esta clase de grito que estuve practicando es algo completamente diferente. No tengo ni idea de qué hago físicamente para que me salga, pero estoy sorprendida, muy sorprendida xD
Pero volvemos al tema de siempre. No soy capaz de practicar sola, y no tengo gran control sobre ello. Me doy miedo a mí misma, no soy capaz de hablar sola, y en casa no tengo el puntito de adrenalina o desinhibición para poder hacerlo. Así que seguiré estancada durante mucho tiempo más.
Después del concierto cogí un taxi y volví al piso de mi hermano. Me parecía que no estaba cansada, pero así como me senté en cama se me puso un peso de varios kilos en cada hombro, y no pude aguantar mucho despierta.
Recuento de daños a pleno 27:
El cuello apenas me duele. Puedo moverlo hacia arriba y abajo otra vez, aunque me tira.
Las piernas mejor podían cortármelas. Por delante y por detrás, arriba y abajo... me duelen todas las piernas. Agujetas de estar de puntillas, saltando y lo de siempre, pero esta vez, no sé por qué, me duele más.
Mazado bajo los brazos, de chocar contra las vallas.
Mazado bajo el pecho, y en este caso, también en el costado izquierdo, de las vallas del frente y del lateral.
Garganta perfecta :D
Cuando desperté al día siguiente me dolía una costilla, pero creo que es de la valla de la esquina, de darme contra ella.
Además, la parte de la cadera de la izquierda también la tengo algo dolorida. Una tía me fue empujando y tuve que estar apoyada en la pierna izquierda, con el costado derecho tenso, casi todo el concierto. Pensé que iba a molestar más de lo que molesta, que es apenas nada.
Y bueno, tras dormir 10 horas tras el concierto, llegar a casa y querer volver a cama a las 10 de la noche.
Tengo algunas fotos, sacadas con el móvil y con la compacta. En una primera vista, no me gustan. Movidas, desenfocadas... cosas de estar acostumbrada a la réflex. Cuando reúna paciencia me pondré a editarlas y así tenemos una entrada más. Con menos texto y más fotos.
Cuántas cosas buenas tengo que contar en el blog estos días :D
6 de octubre de 2012
Diario 42
Respecto a la anterior entrada, estoy mejor. No sé qué me pasó esos días, no sé qué pasó exactamente para sentirme mejor, porque pasó de un momento para otro, pero ya estoy mejor. Hablé con las dos personas que estaban involucradas y creo que va a quedar con una ida de olla, un descontrol por mi parte y nada más. Por lo menos para ellos no ha sido nada. No creo que lo entendiesen, pero no ha sido nada.
Así que, aunque hace una semana ya, voy a contar lo que pasó el 29, que da para rato.
Durante casi todo el año sin tener nada que hacer, y durante un verano paradísimo, se juntaron mil cosas interesantes e importantes en Coruña para el 29 de septiembre. En un primer momento apareció el festival de cine de fantasía y ciencia ficción, que se cerraba el 29 con una marcha zombie, a la que no quería faltar. Acompañando al festival de cine, iban a hacer en una fundación una feria del terror, donde quería conseguir un par de libros. Un poco más tarde anunciaron que se iba a hacer el mercadillo artesanal “Orzán revive”, para devolver un poco a la vida, aunque fuese por un día, la calle y la zona del Orzán, que está que da penita últimamente, con las ruinas, la soledad y la gente rara. Si tuviese algo tejido podría haber intentado ir, pero como sigo sin recuperar stock, ya no me lo planteé. Aunque un par de chicas que conozco iban a montar puesto y quería pasarme a saludarlas.
Por la noche, desde hace tiempo, teníamos programado el concierto de Gauntlet con Strikeback en la Mardigras, y gracias a la marcha zombie se organizaron diferentes fiestas zombies en pubs de la zona vieja. Tras el concierto, seguiría la marcha.
Todo esto me consolaba de no haber ido a Madrid a la Euro Steam Con, una convención europea deslocalizada de steampunk. Es decir, cada uno se reuniría en su ciudad o dónde pudiese, en vez de organizar cientos de personas en una sola ciudad y tener que viajar todos o casi todos. Las de España se iban a hacer en Madrid y Barcelona. Yo quería ir a la de Madrid, pero al final no pudo ser. Pero a una semana de hacerse la de Madrid, me encontré con un evento de Facebook diciendo que la haríamos también en Coruña. Que nos podíamos reunir en Galicia, y que haríamos un picnic; primero se dijo que en el Monte de San Pedro, luego acordamos que mejor Santa Margarita. Y a eso tampoco podía faltar.
Entonces el sábado quedaba así: por la mañana feria del terror y Orzán revive, a comer a Santa Margarita, volver temprano, vestirse de zombie e ir a la marcha. Pintada, ir al concierto y luego salir ya vestida a las fiestas de la zona vieja. Parecía factible, parecía que podía ir a casi todo. No contaba con el cansancio.
El día fue parecido a cómo lo tenía planeado. Por la mañana me desperté a las horas a las que me estoy despertando normalmente, me vestí, hice la comida para el picnic steampunk, y mientras bajaba (un poco tarde) me pasé por el mercadillo del Orzán. No tuve tiempo de ir hasta la feria del terror. Llegué a Santa Margarita justo cuando iban a empezar a comer, después de una pequeña sesión de fotos, y comimos. Y nos peleamos por la comida. Y comprobamos que mucho steampunk, mucho retrofuturismo, modales ingleses y tal, pero seguimos siendo gallegos: planificábamos que seríamos 11 a comer (fuimos 17, creo, al final), y hubo más de una persona que llevó comida para 11. Sobró comida por todos lados y de todas clases: ensalada de pasta, perritos de hojaldre, sandwitches vegetales, cupcakes, pastelitos, agua, pan, pizza... de todo.
Luego hicimos unas cuantas fotos. Las mías se pueden ver en el álbum público en facebook. Yo no salgo en esas, obviamente. Pero para no andar con links, algunas fotos de lo guapos que íbamos (en serio, había gente espectacular)
Al acabar de comer subimos a la Casa de las Ciencias para hacer las fotos de familia, y bajamos a un bar a hacer conexión en directo con el resto de steamers de Europa. Ya había rulado algunas de las fotos que hizo una fotógrafa hermana de una de las participantes de antes de que yo llegase, los de Madrid tenían a punto la webcam para retransmitir por la noche, los de Alemania nos saludaban, veíamos mensajes desde Portugal, alguno desde Holanda, creo... increíble :D
Cuando dieron cerca de las 6 y media me tuve que despedir de ellos, no sin antes decirme que me apuntase al grupo de facebook sobre steampunk en Galicia, para hacer quedadas y así. De vuelta, llamé a Iris para reunirnos las dos en el mercadillo del Orzán, y luego ir a pintarnos de zombies. Nos quedamos hablando con las chicas de la mesa, se nos hizo algo tarde, yo estaba agotada, y al final decidimos saltarnos la marcha zombie (con dolor de corazón pero también de pies), relajarnos un rato en el piso y bajar directamente al concierto.
Cené con tranquilidad, miré por encima las fotos que había sacado, me cambié, me puse ropa cómoda, y bajamos al concierto con algo de tiempo. Como no había nadie ni habían abierto puertas, nos quedamos sentadas en la placita que hay frente a la Mardi. Y entonces vi a un murciélago. Me acordé de que cuando estuvimos en Sanabria mi padre me dijo cómo cazarlos, y lo intenté. No le gustó mi chaqueta, y no conseguimos nada más que yo coger algo de frío, Iris reírse mucho y acabar colgando en twitter que yo había llamado “Batman” al murciélago para que se acercase.
El concierto... los he tenido mejores. Strikeback de nuevo, como en el Brincadeira, hicieron todo lo que pudieron para el concierto complicado que tenían, y lo hicieron muy bien. Sin embargo, Gauntlet no me acabaron de convencer. No por la banda, porque ellos tocaron bien, y fueron majos, y esas cosas que me gustan de los directos; más bien por su sonido. Era todo muy homogéneo, sin cambios, y una canción parecía la segunda parte de la siguiente, y las canciones se hacían largas. Además, las piernas me dolían como a una vieja de haber ido y vuelto desde Santa Margarita, y haber pasado gran parte del tiempo de pie, me dolían los ovarios, hacía cogido frío... no tenía muchas ganas de trash metal. Cuando no debía quedarles mucho tiempo para acabar, decidimos irnos. Avisé a los que habían bajado a las fiestas zombie que no iba a ir porque no me encontraba muy bien, y así como llegamos al piso nos metimos en cama. Yo no recuerdo mucho más hasta el día siguiente, donde el calor y el descanso me había acabado con casi todos los males.
Me tocaba entonces recoger la habitación, empezar a hacer la maleta, recoger lo que tenía esparcido por la casa, quedar con la casera para que me diese la fianza y así.
Para ser un solo día pasaron muchas cosas. Y lo pasé muy bien en todas. Solamente me arrepiento de no haber contado con el factor cansancio y haber tenido que rendirme antes de lo que esperaba. Pero creo que la marcha zombie ha ido bien, y es probable que entonces la repitan para el año (esta ya era la segunda edición), y para entonces ya participaré.
16 de agosto de 2012
Arriba Rock in Cambre! (tercera parte y cotilleos)
(hoy publiqué dos entradas, la anterior está bajo esta)
Se bajan las luces, se hace el silencio, y se escucha de fondo ruido, como interferencias. Suenan unos carillones, salen a escenario entre gritos y el tenor canta “Exordio generis humani, ab exordio mundi vitae...” y se me ponen los pelos de punta. Gritamos, cantamos, mientras Carlos Escobedo levanta los brazos y nos anima a seguir. Superbia de nuevo para iniciar un concierto.
Se me hizo corto, muy corto, aunque todo fueron temazos. La nube, Eternidad, La araña, Fantasma, Diez años (aunque ahora casi son 20), Cubos, El hombre de hielo, etc. Las míticas del directo, las que hay que escuchar. Aunque se lo tomaron un poco como un concierto de pueblo en el que no había que esforzarse mucho (no trajeron la Ô, ni hicieron la percusión de Fortuna, fama o placer) creo que fue la vez que mejor los vi, que mejor tocaron. Estaban relajados, y aunque tuvieron varios problemas durante la actuación, tenían tranquilidad de sobra para solucionarlos y seguir. Las voces, que últimamente no me acababan de gustar en directo fueron perfectas, y al inicio de algunas canciones tuvieron problemas de afinación o cualquier cosa, y se lo tomaron como “saltad un poco, y ahora repetimos, no pasa nada”; sin agobiarse, ni dejar notar demasiado que era un error.
No les puedo poner un 10 porque no tocaron toda su discografía, pero estuvieron genial. Tampoco puedo decir que fueron de los mejores del festival porque si algo me sorprendió al llegar a casa fue que ninguna actuación (por lo menos de las que vi) fue mala. No hubo malos sonidos, no hubo grupos desastrosos, no hubo ningún músico borracho o puesto que hiciera el payaso y diese la cantada. Pero Sôber genial, y no sé si me gustó más este concierto o el del Rock in Way, y desde luego, más que las otras dos veces que los vi. No tocaron Umbilical por lo que no hubo llorera, pero es que con el setlist que se marcaron no puedo tener ninguna queja.
Volvieron a llenar, y había gente motivadísima. Como soy pequeña y parece que dejo hueco se me puso un chico detrás, sudadísimo de saltar, sin camiseta, y ahí estuvimos los dos todo el concierto. Luego él me motivó a mí y me dediqué a buscarlo entre el público. Me acabó encontrando él, nos saludamos y poco más. Luego lo encontré por Facebook de casualidad y vi que tiene novio, y me expliqué algunas cosas. Porque yo esa noche iba a arrasar.
En fin, terminó Sôber, y yo, de nuevo medio mareada, como cuando terminó Skunk, me fui a sentar a una silla que se habían traído de la zona de comidas del festival (jebis comodones). Sentada, se me acercó un chico-señor y me preguntó por el tatuaje. Resulta que él también tiene uno (en la nuca), aunque desde hace más tiempo que yo, y me lo había visto durante el concierto. Estuvimos hablando, y los conoce desde Morfología, dice que los ha visto en todas las giras y como yo, tuvo un par de ocasiones de hablar con ellos. Le hacía ilusión que alguien más estuviese tatuado, y que le gustase el grupo y así. Debe trabajar en una promotora, o algo de sonido, o un bar, algo así que tiene que ver directamente con la música, y me dejó caer un rumor/negociación que están intentando sacar adelante con Sôber y otros grupos que a lo mejor me hace viajar pronto. :D
Tras Sôber supuestamente iban a tocar The Grit. Son un grupo que conocí el año pasado también en el Brincadeira, y que me gustaron mucho. Sin embargo, veo que a un lateral del escenario vuelve a estar la de Barb Wire Dolls y que quien se va a la batería es el vikingazo de Barb Wire Dolls. Supuse que The Grit no habían podido venir y que habían aprovechado que estos estaban todavía por aquí tras haber tocado el viernes. Y volví a verlos. Qué decir del público, de mayoría masculina, con poca sangre en el alcohol, y una rubia en minifalda haciendo grititos semiorgásmicos. Qué decir que no se pueda imaginar xD
A esas alturas ya me había encontrado con mi hermano entre el público, que iba pegado a la chica esta de todo el fin de semana. Decían que habían venido a ver a Sôber pero no me habían encontrado (aunque suponían dónde estaba), y se quedaron también a ver a este grupo.
Yo anda saltando por ahí adenalítica perdida. Sôber me habían puesto el cuerpo a mil, y no podía pararme quieta. Pasé ese concierto y el resto de la noche saltando sin sentir dolor o cansancio, aunque a esas alturas debería estar hecha un asco y desear meterme en el saco.
Por ahí andaba saltando cuando me encontré con una amiga de Coruña que hacía mucho que no veía. Venía con unos amigos, uno de ellos un baboso que me estuvo comiendo la cabeza largo rato, hasta que le dije que me dejase en paz, que no venía a ligar, venía a escuchar música sin preocuparme de nada más. Dijo que no importaba, que él tampoco iba a eso, pero que le había gustado, pero era mentira porque diez minutos después le estaba comiendo la oreja a otra. Mientras, me cargó con un sombrero blanco que los de Ron Legendario andaban regalando. Normalmente no me gusta llevar cosas en la cabeza, pero me hizo gracia y me lo quedé.
Mientras escapada del tío este, uno chico me llamó la atención y me dijo “hola vecina!”. Uno de mis vecinos de tienda, no los que me despertaron por el tema de las llaves, me había reconocido y saludado. Al principio lo confundí con los de las llaves, pero luego me di cuenta. Se presentó, me presenté, se presentó un amigo suyo que andaba borracho bailando con una cerveza por ahí, y también a un par de chicas que estaban con ellos. Estuvimos hablando un poco, y empecé a notar cómo me buitreaban.
Primero, el amigo de la cerveza. Se disculpaba diciendo que estaba borracho, y me dijo que él era de Coruña pero estaba viviendo fuera por trabajo, y que donde vivía tenía novia, pero que llevaba una semana fuera y se le iban las manos. Lo decía todo junto, mientras me agarraba e intentaba abrazarme, pero a la vez se separaba. Un espectáculo. Cuando conseguía separarse y se iba, mi vecino de tienda venía a contarme otras cosas, y yo lo veía como celoso.
No recuerdo cómo pasó, pero me acabó confesando que él ya se había fijado en mí. El viernes por la mañana, cuando salí de la tienda, me vio y le llamé la atención. Era demasiado diferente al grupo de pijas que tenía en mi grupo de tiendas, y me vio independiente, con las ideas claras de qué quería y no quería. Se quedó muy impresionado cuando me ofreció alcohol y luego tabaco y le dije que no a las dos cosas. Le iba encantando por segundos y yo estaba perdida.
Seguimos hablando, y el alcohol le soltaba la lengua. Yo lo había visto un par de veces, en las tiendas (aunque luego me dijo que realmente por ellas había intentando dormir el viernes, cuando todos decían que había una rave pero yo dormí sin problemas), y luego antes de ver a Boikot en la carpa pequeña. Lo había visto mirarme, pero no le dí importancia. Por lo que me dijo, me había visto en las tiendas y le había gustado, y en la carpa antes de Boikot quiso acercarse a mí y decirme que si estaba sola podía ir con ellos, pero que es tímido y no se había decidido a hacerlo. También por otras cosas que me dijo creo que me llevaba dando vueltas todo el fin de semana, porque había cosas que pensaba de mí que no hubiese pensado en la media hora que llevábamos conociéndonos. En fin, cuando me saludó antes del concierto de Koma fue por un “ahora o nunca”, y fue ese ahora.
El amigo parece que empezaba a entender de qué iba la cosa y dejaba de agarrarme, aunque pasó a decir que qué graciosa era, qué pequeñita. Que le daban ganas de abrazarme a ver si podía rodearme con un brazo, e incluso llegó a cogerme en brazos para comprobar cuánto pesaba. Mi vecino no sé si le hacía gracia o no, si tras hablar con él se ponía celoso del amigo o algo así.
Todo lo que pasó durante los conciertos de Koma, Aerosoul y Display of Power lo tengo bastante confuso. Sé que me quedé con ellos, que estuvimos hablando, que se fueron acercando poco a poco, que en cierto momento mi hermano se volvió a las tiendas, pero no mucho más.
Solo sé que con ellos me encontré muy a gusto. Al contrario que con un señor que tenía a mi espalda, que tenía una pinta rarísima y no parama de mirarme serio. Al principio pensé que tenía instinto protector y estaba controlando qué me hacían o decían esos chicos que parecían mayores que yo, pero luego empecé a pensar que lo que quería era acosarme él y no ellos. No es la primera vez que me pasa en un concierto, que hay algún tío buitreando y otro mayor intenta protegerme (en el concierto de Los Suaves de 2007, por ejemplo), pero nunca los “protectores” me habían dado tan mal rollo.
La verdad, es que con estos chicos me sentí comodísima. Veía que me estaban como buitreando, incluso al amigo borracho se le fuese la pinza e intentase besarme o algo, pero no me importaba. No me sentía buitreada como con el que me regaló el sombrero blanco, ni con otros. Como dije en la entrada anterior, estoy acostumbrada a estar con chicos de 25-30 años, y aunque son un poco mayores que a lo que estoy acostumbrada, entran en esa franja. Con “estar” me refiero a relacionarme, hablar y así, nada más. Y estos chicos, a pesar del alcohol y de que eran casi las 4 de la mañana, me daban mucha seguridad.
No sé en qué momento, pasó lo que suponía que iba a acabar pasando. Mi vecino me abrazó y me besó. Lo digo así de claro porque ya son las 9 de la mañana y no estoy para pensar mucho. Además, necesito decirlo en alto, llevo unos días dándole vueltas, y si normalmente le doy vueltas a las cosas, esta vez es peor porque todo esto vino por él. Total, le dije que no podía, y me separé. Se lo tomó bien, me dijo mil cosas bonitas sobre que merecía la pena, que no quería que me molestase ni hacer nada que me pareciese bien. Se pasó la noche diciéndome cosas bonitas. En algunas tiene razón, en otras creo que no tanta, y en otras, con dos palabras le da la vuelta la raíz de mis problemas y me ayudó a enfocarlos de otra manera. Así, en dos horas que estuvimos juntos.
Para ver el concierto de Koma me adelanté un poco, y noté cómo se me iba acercando por la espalda. Me di cuenta de que el chico necesita algo de cariño. No se me había acercado por nada, y tras el desastre con el niño el día anterior, yo también quería cariño y repartirlo. Tampoco me negué, y acabamos viendo un concierto de la mejor banda tributo a Pantera (dicho por los mismos que formaron Pantera) abrazados, algo que no habría imaginado nunca.
No parece que haya que darle muchas vueltas, no? Que no tengo que comerme la cabeza como lo estoy haciendo estos días, pero es que hay más. Realmente no pasó mucho más entre los dos, no es eso. Siempre me he juntado con chicos mayores que yo, pero aunque este es más o menos igual de mayor que los otros, vive más acorde con su edad. Y eso me impone mucho. Hay cosas suyas que me contó (por encima) que no voy a decir por aquí que me imponen, que me hacen pensar que hay muchísima distancia entre la manera que yo entiendo el mundo y en la que lo entiende y vive él. No me voy a engañar, el chico me gusta. Me parecía guapo durante el fin de semana en las tiendas (y tiene unos ojazos), pero por encima me siento muy a gusto a su lado. Me trató como hacía muchísimo tiempo que nadie lo hacía, y más después de todos los desprecios del arquitecto, del niño, etc. Me gusta, pero es como si me diese miedo investigar más y meterme en líos o en camisas de once varas por ello. Lo estoy exagerando, dicho así parece que anda metido en problemas de drogas o delitos o así, y para nada. Como siempre, exagero, le doy mil vueltas, y total, que estamos a jueves y no he vuelto a saber de él.
Después del concierto de Display of Power fuimos a despedir a una de las chicas que andaban con él (otra cosa que me impuso muchísimo, era su madre xD fue madre adolescente y le encantan los conciertos, y aprovechan y van juntos xD) a un taxi para irse a casa, y de vuelta a las tiendas la otra chica yo la veía enfadada, celosa, y luego me di cuenta de que era ella quien quería ir agarrada de él. Y llegaba yo, una mocosa que en dos horas le tumbaba todo. Se empeñó en no volver a las tiendas, y no hubo manera de convencerla de que no durmiese en el coche. Dijo que bajaría el alcohol, dormiría un poco y luego se iría a casa a acabar de descansar.
Nos volvimos a las tiendas, nos despedimos hasta el día siguiente y por primera vez en todo el festival, me costó dormirme. Eran las 7 de la mañana y el sol estaba saliendo. No sabía muy bien todavía qué había pasado, ni qué iba a pasar. Pero la verdad es que no pasó gran cosa. A las 9 y algo, después de no haber dormido nada, me levanté. Desayuné, empecé a recoger las cosas mientras los de mi grupo de tiendas se iban despertando (volviendo a insistir en cómo tenía tanto aguante xD), y los de las tiendas de al lado también. De allí a un rato llegó el amigo borracho, con otro vaso en la mano, de paseo. Se ve que todavía no había dormido.
Con mi vecino hablé poco, estaba cortado él por los de sus tiendas y yo con mi hermano despierto ya. Cuando ellos acabaron de recoger se fueron, y antes de que se fueran nos despedimos y le di una tarjeta de Enemy Dolls. Le dije que buscase eso en Facebook, y que cuando le diese al me gusta yo lo vería y ya lo agregaría. Para no perder el contacto.
Y estamos a jueves, y aunque la página tiene algunos seguidores más, ninguno es él. No sé si perdió la tarjeta o no encuentra la página. No sé mucho de él, solamente de dónde es, y creo que me suena de verlo saliendo alguna vez por Coruña. Pero no sé mucho más.
Tras recoger ellos, mi hermano me ayudó a doblar mi tienda de campaña, y mientras ellos quedaron recogiendo el campamento criminal que habían montado, yo me fui. Quería coger un bus temprano para llegar a casa a comer, y no podía esperarlos.
Y caminando con un dolor de pies increíble, pero con muchas ganas de otro concierto, de otro fin de semana así, con un fin de noche como el de la noche anterior, subí por última vez la cuesta hacia el recinto de conciertos. Ya no quedaba nadie allí, estaban desmontándolo por dentro y ya habían limpiado toda la acera. Tras dos buses, llegué a las 4 de la tarde a casa, y aunque mientras comía (caliente, por fin) me entraba el sueño, luego me espabilé y seguí despierta toda la tarde.
No tengo apenas fotos. Tengo las cuatro que subí a Facebook, y una de ella es la que tengo de Sôber, movida. Lo que tengo, y que me dan ganas de sonreír cada vez que lo veo, es un vídeo del concierto de Display of Power. No está grabado por mí, está grabado detrás de mí. Y se me ve a mí, a ellos dos, y al viejo que me miraba.
En los primeros segundos se ve cómo el amigo borracho me coge en brazos. Más adelante, hacia la mitad se me ve a mí acabadísima, con el sombrero blanco, al amigo con vasos de cerveza de un lado para otro, y mi vecino no es más que la silueta. A veces se le ve entero, a veces solamente la mano que le sostiene un vaso de cerveza al amigo. El que está en el medio casi estático, con el pelo rizado rubio es el puto viejo que me miraba. Así como mi vecino me abrazó y yo me dejé abrazar el tío desapareció. Este vídeo está hecho antes de eso.
Arriba Brincadeira! (segunda parte)
Son casi las 6 y media la mañana, llevo desvelada desde las 4 y poco y como voy a volver a pasar el día de comida familiar en casa de mi abuela, a ver si aprovecho para seguir con el relato de mis memorias del Brincadeira, que aún quedan dos días intensos.
Me había quedado al acabar el viernes, escuchando a Heredeiros da Crus desde la tienda. No duré mucho despierta, me quedé dormida de nuevo al poco rato, y me trasladé a otra dimensión donde había ruidos, ni gente ni nada que me pudiese perturbar hasta las 8 y media que sonó el despertador. Casi justo cuando había sonado, me llamó Iris por teléfono. Me dijo que se encontraba mal, que tenía toda la pinta de tener otra cistitis, y que si podía ir un poco antes para pasar por una farmacia para intentar conseguirle algo para curarla. Como ya tenía previsto, me vestí, cogí algo para desayunar, cargué la mochila con el neceser y cosas para ducharme en su casa (a esas alturas una ducha caliente era un paraíso) y fui a esperar al autobús. Por el camino me llamó y me dijo que iba a ir urgencias (era sábado) y que ya iríamos juntas con la receta a la farmacia.
Y así empezó mi sábado, en urgencias. Por suerte no había mucha gente y pudimos ir pronto a casa, Iris se tomó los antibióticos y al poco rato ya le iban haciendo efecto. Mientras, yo conocía su piso (que parece que va a ser mi piso durante septiembre), me daba una ducha y conocía a su compañero de piso (vaya pesado xD).
Mi idea para el sábado era ir a ver a Iris por la mañana, comer en el camping, cambiarme y salir para Sada a ver al niño con el que me lié hace un par de meses. Acabé comiendo con Iris y luego tirando para Sada directamente, sin andar haciendo más cábalas de las necesarias con los autobuses y los horarios.
En Sada con él... pff. Se me pasó el tiempo de estar pendiente de quién puede vernos para decírselo a nuestros padres, y fue todo bastante en ese plan. Para estar tranquilos y “protegidos” nos salimos del pueblo hacia el monte, donde acabé con varias heridas en las piernas por andar rebozándome con ortigas. La mano y rodilla izquierdas me acabaron picando hasta bien entrada la noche, y la pierna derecha aún la tengo llena de arañazos de las silvas. Pudimos estar poco tiempo juntos, y no creo que me haya compensado el tiempo de autobús, ni el tiempo de dar vueltas pensando en los horarios. Y así como frase para el recuerdo “quien con niños se acuesta, insatisfecho se levanta”. A ver, admito que en parte es mi culpa. Llevo toda mi vida juntándome con tíos de 25-30 años (incluso cuando tenía 17 años), y no sé qué esperaba de un chaval tan joven. Mientras estuvimos juntos lo pasé bien, pese a tener una sensación de incomodidad por pensar que había ojos espías de su madre -o la incomodidad porque él lo pensase, y no poder sobarlo como pude el día que estuvo en Coruña-, pero me fui con la sensación de que merezco algo mejor y que fui a perder el tiempo. Y cero ganas de repetir.
Quería llegar al festival para ver a Lendakaris Muertos a las 9, o a Kästoma a las 10 y poco, y no llegué por los pelos. Cuando bajé del autobús fui para el camping, cené algo, y justo al lado de la puerta de entrada para el festival un médico que estaba trabajando en el hospital de campaña me reconoció porque había trabajado con mi padre y me llamó. Me dijo si necesitábamos algo en el camping, y medio en broma le dije si tenían algo para el picor de ortiga. Habían pasado casi cuatro horas de haberme metido encima de las ortigas y aún me picaba; la mano casi la sentía como cuando está dormida y está despertando, y en la rodilla el pantalón hacía que me picase más aún. Cuando me quise dar cuenta estaba sentada en una camilla con la rodilla vendada. La mano no tenía herida y no había mucho más que hacerle hasta que tuviera las pastillas de la alergia o se pasase solo.
Hablamos, me mandó recuerdos para mi padre, nos pusimos un poco al día de cómo nos van las cosas, me dijo que tenían poca gente para atender, que nos estábamos portando bien y me soltó dentro del festival, al que llegué sin haber hecho colas ni pasado registros xD
Entre una cosa y otra, Kästoma habían acabado. Imagino que me quedarán pendientes para otro año o para otro concierto; son de la zona de Coruña y de vez en cuando tocan en algún sitio. Los de Mad Sin estaban ya en el escenario, y me fui a bailar con ellos. No había mucha gente, pero la que había estaba bastante motivada. Cuando acabaron ya me quedé allí para esperar a Status Quo.
No como el día anterior, esta vez fueron bien de tiempo y salieron a escenario cuando se suponía que tenían que salir. No me lo esperaba, pero Status Quo han envejecido en señores, son todos unos señores. Salieron a tocar de camisa de botones, uno incluso con un chaleco. Elegancia y energía para la edad que tenían, se mantuvieron como auténticos señores durante todo el concierto. De haber estado viendo a Mad Sin y entre que había un montón de gente, pero no apelotonada, caminando entre huecos conseguí ponerme en segunda fila y desde ahí vi la mayor parte del concierto.
Gracias a toda la gente que tenía alrededor llegué a la conclusión de que no hay nada peor que un señor mayor de 40 años en un concierto con un móvil o una cámara de fotos. Haciéndole caso al concierto en las primeras filas (sin contar con los del centro, que eran fans del grupo y estaban dándolo todo) estábamos cuatro. El resto eran señores mayores, y no tan mayores, con el móvil en alto o con la cámara de fotos, pasando del concierto por estar pendientes de que estuviera todo grabado, como si luego en casa se fuese a ver bien. En el mejor de los casos estará enfocado, pero la mayor parte de las veces, al estar tan cerca de los altavoces, ni siquiera se entiende qué canción están tocando. Y ahí pasaron el concierto, brazo en alto, grabando todo como si el mundo dependiese de ellos.
Al acabar Status Quo aún quedaba un rato para Tito&Tarántula, que no me llamaba mucho la atención y no me apetecía esperar quieta para ver. Fui para el escenario pequeño, donde The Locos estaban montando su propia fiesta. Como escuché después, uno de los guitarristas de Ska-p montó este grupo, y más o menos con eso se puede entender qué clase de fiesta había. Bailé dos o tres canciones, y me agoté con eso. Eran cerca de las 2 y media de la mañana, y llevaba despierta tantas horas y había hecho tantas cosas que estaba muerta. Tampoco me llamaba mucho la atención ninguno de los grupos que quedaban por tocar, así que me fui a la tienda a dormir sin remordimientos de conciencia.
Por el camino, sorpresa, me encontré con los de mi grupo de tiendas, sentados fuera del recinto. Decían que iban a esperar para ver a Chimo Bayo (pinchaba a las 5), pero esperar tantas horas mientras bebes alcohol... acabaron borrachísimos, agotados y sin ver a Chimo Bayo. Dicen que tenía el volumen altísimo y se escuchaba perfectamente desde la tiendas, pero yo ni me enteré. Para mí no hubo mundo hasta cerca de las 6 y media de la mañana, con unos vecinos de tienda discutiendo “tío, dame las llaves”, “déjame en paz, hostia, yo no las tengo”, “tío, dame las llaves” y esas conversaciones de borracho. Pero volví a quedarme dormida pronto.
Me desperté sobre las 10 y poco. Al contrario que otras veces, no tenía esa sensación dentro de estar saltándome algo que no paraba de repetirme “Sôber, Sôber, Sôber, Sôber”, sino solamente estaba contenta. Me vestí, desayuné mientras el resto seguían como en coma, y fui hasta el pueblo. Hice una parada en el supermercado para comprar agua y algo de fruta para después de comer y fui a un bar a pedir un bocadillo para comer y de paso ir al baño a lavarme un poco y aprovechar unas instalaciones de cuarto de baño de verdad.
Y contenta con mi comida y con el día que me quedaba por delante, me volví al camping. Por el camino me crucé con mi hermano y la chica con la que compartía tienda, que me miró sorprendido y me dijo que creían que seguía durmiendo. Ellos iban a desayunar un café caliente o algo así imagino.
De vuelta en las tiendas, no recuerdo muy bien qué hice, pero a la 1 y poco me comí el bocata, que me supo a gloria, esperé un rato, hice la mochila, y a las 2 y media más o menos salí de nuevo para el recinto del festival, a la jornada más intensa de todas (que lo fue, aunque no en la manera en la que yo creía). Los de las tiendas quedaban tirados por el suelo (los que habían conseguido despertarse), y mientras me iba, una tía me dijo que pagaría por tener el aguante que tenía yo xD Con algo menos de alcohol y con motivación se lleva, que a morir solamente fui el jueves y el domingo, no hice ningún sobreesfuerzo, y tiendo a ser más bien blanda y me canso pronto.
El domingo era el día del metal y del rock. En realidad no era el Brincadeira, era el Rock in Cambre (que según las camisetas lleva 21 ediciones), pero al hacerse también el Brincadeira en las fechas aprovecharon la organización, el recinto, el sonido, los escenarios, y el metal que iba a haber durante el fin de semana se pasaba al domingo. Era mi día.
El domingo era el día del metal y del rock. En realidad no era el Brincadeira, era el Rock in Cambre (que según las camisetas lleva 21 ediciones), pero al hacerse también el Brincadeira en las fechas aprovecharon la organización, el recinto, el sonido, los escenarios, y el metal que iba a haber durante el fin de semana se pasaba al domingo. Era mi día.
En fin, llegué a la zona de conciertos cuando el primer grupo, Eotem, por el que tenía bastante curiosidad, estaban casi empezando. Lo único que sabía de ellos era que son un grupo de chavales de Coruña o de la zona, que decían que sonaban muy bien, pero todavía no habían grabado nada, o si lo habían grabado, no encontré ningún sitio donde escucharlo. Habiéndoles visto en directo puedo decir que tenían razón y que suenan muy bien.
A esas horas ocurrió una chorrada que hizo que mucha gente se pusiera histérica y que ahora esté rondando una entrada de Tumblr poniendo a caer de un burro a la organización y sus “faltas de respeto”. Se supone que el concierto de estos chicos empezaba a las 3 y 5 de la tarde, pero cuando empezaron todavía no habían abierto las puertas, y la poca gente que estábamos fuera (que eran sobre todo madres, familiares o vecinos o lo que fuera de los chavales, metaleros estábamos 4) escuchamos la primera canción desde fuera. El grupo hizo algún amago de no empezar sin público, en plan “dónde estáis, cabrones? Levantad el culo del camping”, pero les debieron mandar empezar de todas maneras porque hay un horario que seguir. Así como suena apenas la primera estrofa, una de las madres monta en cólera y arremete contra el segurata que estaba en la puerta, que le dice que si no le dan orden desde la organización, no puede dejar pasar a nadie. Airada y sobrecabreada fue, sin buenas maneras de primeras ni de segundas, a gritarle gesticulando a un tío que parece ser que era de la organización. Al recibir los gritos histéricos de esta mujer y de alguna otra que seguía frente a las vallas, le dijo al segurata de las puerta que nos dejase pasar. Y no dejó pasar. Llegamos para el final de la primera canción. Punto, no hay más.
El post del que hablaba es este: http://thisismosh.tumblr.com/post/29345666951/la-organizacion-del-brincadeira-falta-al-respeto-a-los que lo pinta todo de manera casi apocalíptica, como si les mandasen empezar a punta de pistola y se hubiesen negado a dejarnos pasar. Habiendo estado en otros festivales, sé que este no es el único caso. Por problemas de coordinación, por ser muy temprano, etc. a veces no se da la orden de dejar pasar a la gente a tiempo. En el Brincadeira los chavales estuvieron solos una canción, pero en el Sonisphere del año pasado abrieron puertas (para pasar por dos o tres cacheos antes de entrar al recinto) 5 minutos antes de que empezasen Hammerfall, y los que estábamos a mitad de la cola conseguimos llegar al recinto en la última canción del concierto. Yo no veo que sea para montar tanto escándalo; las molestas con el tema eran esas señoras, no los que estábamos a ver una música que no conocíamos. Las madres indignadas, ya se sabe.
Bueno, quería aclarar ese punto, por eso me he extendido algo más. Se está montando un poco de revuelo, hay gente exagerando (gente que conozco y que no estaba allí; yo sí estaba allí y lo vi), y no me parece que estén dando una visión imparcial. Nada más.
Me quedé a ver a Eotem, que me gustaron mucho; luego salió un payaso con una guitarra a hacer el idiota que no me gustó nada, y cuando acabó se suponía que salía a tocar Manolo Kabezabolo. Iban un poco adelantados según el horario y aproveché ese tiempo, además de que Manolo no me interesaba mucho, para bajar a coger algo de merienda. Fui al camping, merendé algo, me llevé una manzana para arriba, y cuando me estoy acercando me doy cuenta de que lo que está sonando no es lo que debería. Está tocando un grupo con un sonido oscuro, gótico, con sintetizadores graves, guitarras machaconas y una voz gutural grave. Eso no podía ser Manolo Kabezabolo. Cuando los tuve delante reconocí a los chavales de Shroud of Tears, y luego me enteré de que el señor se había puesto enfermo, y debían estar sustituyéndolo. El grupo siguiente está formado por un par de chavales de Shroud of Tears, así que debieron aprovechar que estaban en el recinto, que son de cerca, o que tocan que te cagas para hacer tiempo.
Tras ellos tocaron Strikeback, un grupo que no conocía de nada y con el que quedé muy impresionada. Tiene un par de miembros compartidos con los anteriores, y estos chavales son una pasada. Es un estilo diferente, más metal y menos gótico, más combativo y reivindicativo, pero son geniales igualmente. No tienen nada que envidiar a otras bandas formadas por gente mayor que ellos que están haciendo giras nacionales y sacando discos.
Luego nos cortaron un poco el rollo con Chícharo psicótico (“chícharo” es “guisante” en gallego), que creo que podría describirlo como un grupo de rock suave formado por señores que al llegar los 40 entraron en crisis y dijeron que, o hacían un grupo ahora, o no lo hacían nunca. Y ahí estuvieron, tocando su horita y siendo los reyes del rock and roll.
Las risas vinieron con los siguientes, mis queridos y estimados Tregua. Como suponía que en la última canción iban a colaborar con Sôber, aproveché que las vallas estaban todavía vacías para coger sitio; para esa última canción y para su concierto.
No era la primera en guardar sitio en las vallas. Es más, entre la gente que estábamos en la puerta cuando empezaron a tocar Eotem había unas tres o cuatro tías que salieron pitando a las vallas a asegurarse un sitio, y estuvieron 6 horas montando guardia en ese sitio. Si alguna se iba, quedaban otras custodiando el cachito de valla, no fuese a ser que aquello no estuviese vacío y alguien más quisiera ponerse justo ahí xD Ni siquiera estaban en el centro, porque yo, colocándome cuando Tregua donde quise, porque tenía metros para elegir, acabé bajo los pies de Carlos, en el centro-centro. En fin. Cosas que pasan, según leí después en Twitter, su primer concierto de Sôber, el hype de los primeros conciertos, el emocionarse con todo y esas cosas xD
Y salieron Tregua a dar un poquito por culo. A esas alturas los grupos ya estaban desfasados en cuanto al horario previsto, pero adelantados. Tregua terminaron de tocar cuando se supone que tenían que empezar, por ejemplo. Como aquella vez en el concierto de La Fuga, se me hizo largo y para mí que todas las canciones son iguales. Durante una me pareció escuchar un par de versos de Volver a sonreír, la única que conozco y se me fue la letra a esa. No hubo colaboración que esperaba, y Tregua no se quedaron a gusto con eso, sino que se dedicaron a destrozar la pobre canción, que con Sôber en noviembre había sonado tan bien. Pobre canción.
Al acabar el concierto, Tregua regalaron cds, y mira, que yo no lo quiero ni regalado xD Lo metí en la mochila por no hacerle un feo al chico que los repartía, pero en el camping al día siguiente lo tiré al centro de las tiendas y dije que si alguien necesitaba armar un espantapájaros, porque a lo mejor para eso servía.
Tras Tregua vinieron unos de rollo rock californiano, sin acercarse demasiado al punk de ese estilo. Estuvieron decentes, aunque en el momento no me disgustaron tampoco fueron la sorpresa que fueron Strikeback. Morgen se llaman, y nunca había escuchado hablar de ellos.
Tras ellos salieron Konflikto, otro grupo que ya quería ver en directo pero por una cosa u otra me fui perdiendo. Lo pasé bomba, tocaron genial y tuvieron unas colaboraciones muy chulas de gente de otros instrumentos de otros grupos (viento metal, acordeón y gaita, si mal no recuerdo).
El horario adelantado seguía, eran poco más de las 10 y media de la noche y era el turno de Sôber, cuando se suponía que iban a salir cerca de las 12. No había tanta gente como se esperaba todavía (no habían llegado los que vendrían a ver a Sôber ni a Koma), y los de la organización tuvieron que hacer tiempo. Debieron tirar de lo único que podían y nos colaron por el medio un concierto de un grupo de reagge que supuestamente tenían que haber tocado el jueves pero al final no lo hicieron (según los del grupo, a esas horas yo estaba recogiendo mi tienda en Decathlon). El concierto no estuvo mal, y tampoco nos cortaron mucho el rollo porque fueron bastante movidos y los anteriores tampoco es que diesen caña.
Como me está quedando la entrada larga, para ser más fácil de leer voy a cortarla por aquí. Ahora toca Sôber y todo el post-Sôber, y me puede llevar otro kilómetro escribirlo. Además de que hay cotilleos y seguro que algún stalker agradece que le facilite la búsqueda ^^
14 de agosto de 2012
Arriba Brincadeira!
Ya estoy de vuelta, y aunque ya es martes me siguen doliendo muchas partes del cuerpo y las 12 horas que dormí hoy no me sirvieron de mucho. Pero el fin de semana ha valido este dolor y más; tanto que estoy esperando ya al siguiente año.
Ha sido un fin de semana memorable. Tenía algo de miedo porque a última hora Iris no pudo venir, por lo que me quedaba sola en los conciertos. Pero he descubierto que es una manera genial de pasar un festival, el ser completamente independiente, además de que así conoces a un montón de gente. En general, me salió genial el festival. Lo pasé en grande, vi los conciertos que quería ver, conocí a mucha gente que de otra manera no hubiera conocido, a algunos que ya conocía los conocí un poco mejor; y sin compromisos, cuando estuve cansada o aburrida me fui.
Es algo que nunca había podido hacer, y tengo claro que voy a repetir en un futuro. Está bien ir con amigos o con más gente, pero cuando quieres, decir “yo me voy a ver conciertos, hasta mañana”, e irte cargada solamente con agua, y una mochila con abrigos y volver cuando quieras, viendo los grupos que quieras desde donde quieras... no tiene precio.
Como decía, fue un fin de semana y un festival que dudo que olvide alguna vez. Ha tenidos detalles concretos muy grandes, ha tenido detalles pequeños que hicieron todo mejor, ha tenido cosas pequeñas que voy a olvidar, y ha tenido momentos largos muy grandes. Pero voy a recordar este fin de semana como algo muy grande que duró cuatros días, con pequeños detalles concretos que lo hicieron mucho más grande todavía. De algo que no se duda es que el Brincadeira es el festival que voy a tener como referencia, que mientras siga con esta programación y mentalidad va a ser imprescindible cada verano.
Hay muchas cosas de las que no me acuerdo. Fueron cuatro días intensos y a veces no recuerdo qué pasó exactamente en algunas franjas horarias, como es normal. Y cuando me pongo a recordarlo todo lo mezclo, y me acabo liando. Así que, como siempre, día a día:
El jueves me desperté temprano para hacer la mochila con la ropa, acabar de recoger la comida (había preparado empanadas la noche anterior) y coger el bus de las 2, para llegar a Coruña sobre las 4. Me hubiera gustado llegar para ver a Shroud of tears, pero era poco realista. Llegamos mi hermano y yo en ese bus, y mientras él esperaba a unos amigos de Santiago para ir juntos hasta Cambre, yo tuve que ir hasta el Decathlon para ir a recoger mi tienda. Acostumbrada ya a los horarios de pueblo, me jode muchísimo caminar por la ciudad, siempre se tarda muchísimo en hacer cualquier cosa, y el tiempo vuela entre chorradas. Ellos cogieron el bus de las 4 y media para Cambre, y solamente por ir corriendo a Decathlon (y eso que los buses no se portaron mal y no tuve que esperar gran cosa) yo tuve que coger el bus de las 5 y media.
Esperaba que hubiese más gente en la estación de buses para ir para allá, pero estábamos nada más que cuatro, una pareja, un chico con pinta de perdido y yo. Entre buses, y que el camping estaba un poco lejos del pueblo llegaría allí cerca de las 6 y poco. Mi hermano me fue a buscar para llevarme a dónde tenían las tiendas, y en el hueco que me habían dejado (cabrones, detrás de un árbol xD) gracias al señor de Quechua monté la tienda en 5 minutos y me puse a comer.
Pero para mí el festival empezaba pronto. Fuimos al pueblo a cargar de alcohol y hielo para los otros, y a la vuelta me adelanté porque uno de los imprescindibles en mi Lastfm estaban dentro de cartel. Entre volver cargada con las botellas que ellos no podían cargar, cenar algo y subir de nuevo al recinto de conciertos In Vivo estaban para acabar (pensé que no, pero ya los había visto en directo en el Verea del 2008, y creo que otro año en otro sitio también). Me decepcionaron en el sentido de que esperaba otra cosa. No sé con qué grupo los confundí que me sonaron flojillos, con poca caña cuando esperaba un concierto de abrirse la cabeza. Fui cogiendo sitio poco a poco, y para cuando acabaron y Skunk DF estaban para salir, yo ya tenía asegurada la valla hacia la mitad del escenario.
Y ahí viví un concierto que llevaba mucho tiempo queriendo vivir. Skunk DF, a los que conocí y a las pocas semanas eran de mis favoritos, que me entraron directamente y que parecía que no daban conciertos, ahí estaban. Fue un conciertazo en el sentido musical; tenía miedo de que no diesen la talla en directo y me quedase decepcionada. No es el primer grupo que dejo de escuchar tras haberme decepcionado en directo, e incluso sin decepcionar, simplemente no sonar como creía que debían sonar. Musicalmente, genial. En cuanto a setlist, me cogieron de sorpresa con un par de canciones de los primeros discos, que no controlo tanto, pero todas las canciones que esperaba escuchar, sonaron. Incluso alguna como El Crisol, que pensé que no la tocaban en directo, porque es completa, porque es lenta, y porque no pega. Y ahí está, El Crisol en directo y yo enamorada del universo y de Germán, y de todo. Por los pelos tuvieron un poco de tiempo de sobra y tocaron Himen, pero también sonó. Incluso nos tocaron un tema del disco que están grabando, que yo rezaba para que lo hicieran aunque no confiaba en ello.
Lo pasé genial en su concierto. Además de gustarme musicalmente y todo eso, como personas también me cayeron bien. Son unos payasos, sobre todo Germán, el cantante, y entre las tonterías que hacía entre las canciones y durante ellas no tuvimos tiempo de aburrirnos; ni aunque no te guste el grupo.
Durante todo el concierto tuve una sensación extraña, y el grupo no tenía nada que ver. Pasé el concierto sintiendo que estaba a la derecha de Lara. Es lo que pasa cuando no se tiene personalidad y se es un clon de ese tipo de personas. La tía era tan parecida que cuando me acercaba por detrás en In Vivo tenía miedo de que fuese ella de verdad y tendría que verla. Pero como me pasó otras veces a lo largo del festival, son solamente clones unas de otras, y es normal confundirlas. Por suerte no era ella. Y aunque me la he encontrado en las fotos de ambiente del festival de uno de los fotógrafos oficiales (o creo que es ella, podría ser un clon, aunque me extraña que se hubiese perdido el festival) por suerte no me la crucé.
Salí machada del concierto de Skunk. Como estaba fresca me lo tomé a morir, muy en serio, y entre que había comido poco, y había estado al sol, salí mareada de allí. Fui a coger algo para comer, y sentada en la tierra mientras escuchaba a quien creía que era Segismundo Toxicómano, aunque luego me enteré de que el tío no había venido. Fui haciendo tiempo, y lista para ver a MINIM. Ya quedaba menos gente, eran casi las 4 de la mañana, pero me quité la espinita de haberlos visto en la Green hace unos meses prácticamente sola).
Llegué a la tienda cerca de las 5 de la mañana, muerta, y apenas recuerdo haberme metido en el saco. Por si acaso, ya había dejado el pijama a mano, el saco abierto y todo listo para sacarme los zapatos y dormir. Recuerdo escuchar música de fondo, como quien tiene un coche con música lejos, pero nada escandaloso. Al día siguiente los que estaban en mi grupo de tiendas decían que no habían dormido nada, que la música estaba altísima y que era horrible. Yo no me enteré de nada.
El viernes por la mañana fue de tranquilidad. Dormí hasta las 11 o algo así, y pasé la mañana haciendo el vago en la tienda, hasta la tarde. Los otros se pusieron a jugar a las cartas, y a mí, que las cartas me aburren más jugándolas que sin jugarlas, pasé. Al poco me metí en la tienda, en principio para estirarme, pero acabé durmiendo siesta. Cuando me desperté el resto estaban en el mismo plan, durmiendo.
El viernes y el sábado fueron más relajados que el jueves. Estuve el viernes bailando con Boikot, y me encontré con una compañera de facultad, su novia y su hermano. Estuvimos juntos en el concierto bailando y luego fuimos hasta su tienda, donde ellos cenaron (y me obligaron a cenar). Pasó el rato, y cuando iba a empezar La Pegatina, que quería verlos, les dije que yo me iba y ya nos veríamos arriba.
Total, apenas pude ver nada de La Pegatina, porque se empezó a levantar un montón de polvo, se me hizo incómodo y me fui al escenario pequeño, por curiosidad. No me acuerdo de quién estaba tocando, pero había poca gente. Estaba concentrada cuando se me acercó un chico que no conocía y me saludó. Me dijo que era el chico que había venido en el mismo bus que yo. Quería darme las gracias porque no tenía ni idea de cómo llegar hasta al festival ni hasta el camping, y me siguió porque parecía que yo sí sabía, y había llegado bien.
No sé muy bien qué hice luego, pero me fui a dar un paseo por la parte de atrás del recinto, y bordeé las mesas de control para ir a la parte izquierda del escenario, donde no había casi nadie, para ver a Calle 13, y luego Las Grecas y Heredeiros da Crus.
Calle 13 me gustaron mucho, aunque ahora los estoy escuchando en casa y me parecen más bien sosos. Tienen mucha marcha y mucha juerga, aunque al principio no me convencían mucho porque sonaban a orquesta, y para orquestas ya tengo muchas a lo largo del año. Pero se lo fueron ganando.
Luego, el momento estelar de Las Grecas. Con bastante retraso salieron a escenario, mientras, para ir ganando tiempo, le iban montando por detrás el escenario a Heredeiros. Cantaron apenas 5 canciones, pero tampoco es que supiéramos alguna más. No pudo faltar la de “te estoy amando locamente” y tengo gracias a ellas una imagen que no se me va a olvidar en mucho tiempo: Desde donde estaba, y con mi estatura, no veía el escenario en sí, y casi seguí el concierto entero por una de las pantallas. Para despedir el concierto, una de ellas dijo “venga, una roquerilla”, y puso pose de rock, muy a lo Freddy Mercury, y mientras la enfocaban de plano entero en la pantalla, aparecieron las manos de un tío, negros por estar fuera de la iluminación, con los cuernos \m/. Brutal xDDD
Luego salieron a escenario Heredeiros da Crus. Son un grupo mitiquísimo de los 90, que se hizo famoso gracias a un programa de la TVG donde ponían canciones (bastante chorras) de grupos gallegos entre capítulos de series, subtitulados en gallego. Son animales con ropa, son todo aquello que se intenta hacer dejar de relacionar con Galicia: cerrados de la aldea, brutos, incivilizados, y orgullosos de serlo. Gallinas, leiras (huertas), sachos (azadas, creo que se llaman en castellano), vacas y así. Son muy ocurrentes y tienen letras que están muy coñeras, que además consiguen meterle por el medio bastante crítica social, sobre todo en cuanto al comportamiento de la gente en pueblos y aldeas (prejuicios, homofobia, gañadas, etc.). Dejaron de tocar hace años, no por un motivo en concreto, simplemente fueron pasando del grupo hasta que desapareció, y hace unos meses anunciaban que volvían. La gente se volvió loca con el regreso, y llevan de festival en festival todo el verano, haciendo llenos que ni grupos internacionales.
Me decepcionaron un poco. Son igual de malos en directo que en grabado, pero por encima tienen fama de hacer conciertos largos, de casi 2 horas, además de pringar al público de lo que toque. Cuando tenía 9 años tocaron en mi pueblo y regaron al público de vino tinto de cartón, y creo que este verano estaban repartiendo harina y agua con una sulfatadora. Me cansé y me fui cuando quedaban unas 4 canciones para el final (escuché que acababa dentro de la tienda), y ni sulfatadora, ni harina, ni una triste botella de agua. Tocaron todos los temas míticos, que todos nos sabemos a base de escucharlos hace años, y alguna canción que no conocía. La gente lo estaba pasando bomba, pero a mí no me acaban de llegar. Escucho las canciones y algunas me hacen gracia, otras me parecen un poco decentes, pero en general no me gustan.
Y eso, cuando estaban tocando la canción que acabo de poner arriba (a falta de fotos) me fui a las tiendas. Mi sorpresa mayúscula cuando llego a las tiendas y me encuentro a mi hermano, que había pasado semanas diciendo que por fin iba a ver a Heredeiros da Crus, que los escuchaba muchísimo, que estaba emocionadísimo, y que iba a llorar cuando los viese en directo (tras llorar con Tus ganas de ganar y con Umbilical dudo que lo hubiese hecho de todas maneras, para llorar en un concierto tiene que haber detrás algo muy gordo); y allí estaba, metiéndose en la tienda. Hay que decir que pasamos la acampada con una chica que debe ser su novia, o llevan por lo menos bastante tiempo liados, y la tía es una sosa y una flojeras de cuidado, y debió decirle que estaba cansada y que se quería ir a la tienda. Muy mal por parte de mi hermano, si alguien se te pone tonto cuando va a tocar un grupo que tienes tantas ganas de ver, o no tienes verdaderas ganas de verlos, o la mandas a la mierda. Un grupo al que quieres tanto no lo dejas de lado por nadie.
En fin. Como el día anterior, tenía todo listo en la tienda para llegar, tumbarme, y con el mínimo esfuerzo estar lista para dormir. Caí rendida al poco rato, y no me enteré de mucho más. A la mañana siguiente había quedado con Iris para ir a Coruña, estar con ella un rato, ducharme en condiciones y así, y con mucho dolor de corazón puse el despertador para las 8 y media de la mañana.
Pero ya va mucha entrada, y voy a dividirla en dos. El día del sábado y el domingo, que son los días con más chicha, los contaré mañana. Y tanta chicha que tienen, que de vuelta en casa le estoy dando vueltas sobre todo a la noche del domingo, para la que dejaron todo el rock y el metal, y que viví hasta morir.
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