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24 de agosto de 2013
Resurrection y resurrección, pt.II
Vuelvo a seguir contando cómo fue la aventura del Resurrection. Habíamos quedado en la primera noche, después de la salvajada que fue el concierto de Lamb of God, Gerardo fue en busca de una fuente para sacarse toda la tierra de encima, y tras montar un barrizal en sus propias piernas y en la toalla, nos fuimos a descansar.
Por cierto, reportaje de Metalovisión sobre el primer día del festival:
Caímos dormidos en menos de dos minutos, y no despertamos hasta la mañana siguiente; dormimos todo seguido a pesar de dormir en el suelo y compartiendo un saco a modo de edredón.
Por la mañana, desayunamos y fuimos a la ducha. Como era relativamente temprano y el camping todavía estaba durmiendo (porque tras el concierto de Sylosis, que acabó a las 4, la fiesta continuó), pillamos agua caliente en las duchas y por lo menos en el baño de chicas no había cola.
Luego nos volvimos a la tienda y, “sin querer”, nos volvimos a quedar dormidos durante una hora más. Y luego ya nos pusimos en marcha.
Después de dormir un rato más, tocó ordenar la tienda antes de salir a buscar comida. Doblando la ropa del día anterior y separando la “ropa radiactiva” del concierto del día pasado, me di cuenta de que la camiseta de Gerardo tenía sangre a la altura de un hombro. No gotas ni mucha, más bien como si alguien anduviese con un labio sangrando y se hubiese chocado contra él... pero alguien andaba por allí con la cara partida. En los comentarios de Youtube de un vídeo de Lamb of God vi a un tío decir “a mí se me abrió el labio con un codazo que no vi venir”. Probablemente la sangre era suya xD
Mientras yo estaba fuera de la tienda y Gerardo dentro ordenando sus cosas, vimos por primera vez a los que teníamos en una tienda que montaron a nuestro lado. No sé si suerte, casualidad o cómo fue, pero teníamos como vecinos a David Sobrino y al equipo de Metalovisión que fue a cubrir el Resu. Cuando lo vi salir de la tienda instintivamente lo saludé y él se quedó como “ehhh... hola” xD
Ese día volvimos a comer empanada. A mí me da igual repetir empanada todos los días que sean, pero tenía miedo de que a Gerardo no. Pero también le daba igual, y no le parecería suficiente, como vimos unos días más tarde, cuando fuimos a Santiago, cuando volvió a pedirme comer empanada cuando podíamos ir a cualquier otro sitio y comer de plato.
Después de comer fuimos en busca de los otros de Castellón, que estaban más o menos despiertos y vivos. Comentamos el día pasado con ellos, y hubo opiniones enfrentadas en cuanto a Trivium: estábamos los que nos habíamos aburrido y pensábamos que no se esforzaron en tocar, y los fans que era la primera vez que los veían y decían que les habían encantado.
Ellos hicieron sus planes para la tarde que iba a empezar pronto, pero eran diferentes a los nuestros, así que volvimos a ir por nuestra cuenta. Nosotros queríamos subir a tiempo de ver a Vita Imana, poco después de las 5 de la tarde, y ellos subirían un poco más tarde.
Así que a las 4 nos pusimos en marcha. Llegamos al recinto con antelación y nos dio tiempo a coger buen sitio. Escuchamos desde lejos a Violent Eve y me dije mentalmente que tenía que escucharlos tranquilamente en casa (otro grupo de Sobrymusic con un par de miembros de Skunk que nunca había escuchado). Conseguí sitio en las vallas, y esperamos a Vita Imana.
Qué ganas tenía de verlos. Cuánto tiempo esperando para verlos, y poder hacerlo con Gerardo a mi lado agarrándome fue mucho mejor de lo que hubiese esperado. Fue un concierto cortito (apenas 30 minutos) pero muy intenso. Hubo de todo, desde cantar/gritar, algún pogo, un wall of death, Javier Cardoso que bajó al público y se metió en medio del lío... y Un nuevo sol. La canción gracias a la que nos conocimos y que, por suerte, no puede faltar en un concierto de Vita Imana.
Estamos a la derecha de la foto, delante de las vallas (esa cabeza bajita, y Gerardo justo detrás de mí) (click para agrandar):
La sensación al terminar el concierto fue como la de Lamb of God: dolor, cansancio, el saber que te lo has pasado muy bien, pero no saber exactamente qué ha pasado. Fuimos a por reservas de agua y descanso, y como empezaba a tocar un grupo que yo quería escuchar en directo, pero no vivir desde delante, nos sentamos en la hierbita a escuchar a Nao. No me decepcionaron pero no fueron todo lo que esperaba que fuesen, y tras reponer fuerzas nos fuimos al puesto de merchandising oficial.
No trajeron tallas pequeñas de las camisetas de Vita Imana, pero por fin conseguí un Uluh original. Después de intentar conseguirlo de diferentes maneras, de haber fallado los dos conciertos de Galicia y de que mi pago por la review en Thedrinktim nunca llegó, por fin lo conseguí. La camiseta tendrá que esperar a otro concierto en el que estén solos. Y Gerardo también se cogió uno para él.
Para nosotros, lo más intenso de ese día ya había pasado. Por sugerencia mía luego fuimos a la carpa a saltar un poco con Lendakaris Muertos, y mientras no empezaban, escuchamos a Dawn of the maya desde allí, que acababan de empezar. Antes de empezar en la carpa, nos cruzamos con el novio de una excompañera de piso mía, la única con la que me llevé realmente bien. Nos saludamos brevemente y él se fue con su grupo. Escuchamos a Lendakaris desde la carpa mientras no hubo demasiado polvo y luego salimos.
Estábamos esperando a la firma de discos de Vita Imana. Habíamos leído en internet que iban a hacer una, pero no sabíamos dónde ni cuándo. Por el recinto vimos al grupo y los fuimos persiguiendo hasta que se quedaron reunidos en una esquina, nos quitamos la vergüenza y fuimos a saludar. Conseguimos hablar unos 5 minutos con Javier Cardoso, aunque la impresión y la vergüenza nos impidieron darle las gracias de verdad por lo que hicieron por nosotros sin darse cuenta. Para la próxima no falla, lo juro.
Dimos por supuesto que no iban a hacer firma de discos, y nuestra sorpresa que la hicieron un rato después, cuando nos habíamos ido. De todas maneras, no teníamos cámara de fotos para sacarnos foto con ellos, y tenemos una excusa perfecta para volver a verlos y volver a hablar con ellos.
Fuimos a merendar/cenar algo. Gerardo cogió pasta vegana y yo unas patatas. Éramos unos falsos veganos. Durante todo el fin de semana bromeamos con la idea de coger pasta vegana e ir al puesto de los chorizos a que nos pusieran uno troceado, pero al final no lo hicimos.
Cuando estábamos acabando nos encontramos con los amigos de Gerardo, que salían a coger comida a los puestos ilegales de fuera. Fuimos con ellos y luego nos acomodamos en un jardín que había y se nos fue el tiempo volando. Entre los diferentes temas que se tocaron estuvo el “por qué no hay casi tías, que no sea postureo, en el hardcore/metal?”, a lo que llevo respondiendo un par de días en mi muro de Facebook xD
Cuando nos dimos cuenta, corrimos hacia el recinto para ver a Exodus. Realmente, el thrash cada vez me aburre más, y aunque conocía el nombre, nunca había escuchado nada de Exodus. No tocaron mal, a la gente se la veía animada, pero en ningún momento tuve ganas de saltar hacia adelante a meterme entre la gente a correr.
Luego no sé qué hicimos, la verdad. Después de Exodus hicieron dos conciertos más en los escenarios más pequeños y luego salieron Slayer. Entonces descubrí que los grupos realmente grandes y míticos no me gustan en directo: me pasó lo mismo que con Europe. Me aburrí mortalmente y me decepcionaron en directo: volvemos al tema de que el trash no me atrae demasiado, y si lo juntamos con canciones de un sonido muy parecido y una interacción 0 con el público... para eso mejor lo veo en casa. No saludaban ni entre canciones, simplemente tocaban, paraban, empezaban otra...
El cansancio se empezaba a notar, y como los dos no estábamos aburriendo un poco, nos fuimos al bus para que nos devolviese al camping. Nos hubiera gustado esperar hasta las 4 de la mañana y ver a Display of Power, de los que le hablé maravillas a Gerardo, pero no hubo cuerpo. También me dio pena que él no viene a The Exploited, aunque dijo que no le importaba.
El camping estaba tranquilo, nos metimos a dormir y volvimos a caer rendidos a los pocos minutos.
Y el reportaje de Metalovisión del segundo día:
La mañana siguiente el plan fue casi el mismo: despertarse temprano, ir a la ducha de agua caliente, desayunar y volver a dormirse. Pero tras varios días de estar viviendo en el suelo, queríamos ir a comer a un sitio sentados en sillas, a poder ser acolchadas, y comer caliente. Pero no pudimos. Pateamos Viveiro, en busca de una mesa vacía (apenas eran las 2 de la tarde), pero no hubo manera. Los jevis cuando se hacen mayores se vuelven cómodos... y la comida de Galicia tiene buena fama por algo. Tuvimos que volver al camping y comer la media empanada que nos había sobrado del día anterior.
De nuevo, la tarde empezaba temprano para los dos. Rise to fall tocaban a las 5 y yo tenía ganas de verlos. Gerardo los había visto en el Costa de Fuego y había quedado impresionado, y a las 5 estábamos allí.
Me gustó el concierto y espero poder verlos conociendo sus canciones, porque por bien que toquen, me faltaba ese punto acabar de disfrutarlo. Pero con suerte, es un grupo que seguirá, que hará giras y podré volver a verlos.
Le siguieron los dos peores conciertos de todo el festival, los dos, tristemente, protagonizados por mujeres: We ride y El día de los muertos. En los dos, que fueron seguidos aunque en escenarios diferentes, cantaba/gritaba/loquefueseeso una tía. Y ambas lo hacían un poquito mal. Dice Gerardo que no me escuchó gritar durante Vita Imana u otros conciertos, pero espero que cuando yo grito, no suene como esas dos.
El concierto que más esperábamos del sábado era el de Toundra, pero antes de que empezasen nos acercamos a ver a Crisix, otro grupo de Sobrymusic, de thrash. De nuevo, el estilo no me entusiasma, pero su saber estar en el escenario, sus coñas, lo divertidos que hacen los conciertos lo compensaron y lo pasamos bien sin esperarlo.
Y luego, Toundra. Gerardo no los conocía, pero yo los llevo escuchando bastante tiempo y tenía muchas ganas de verlos en directo. Tocan postrock, o rock progresivo, instrumental. Es decir, no tienen voces y las canciones se basan únicamente en instrumentos, con los que crean pasajes y atmósferas especiales y únicas. Tenía miedo de que a Gerardo no le gustasen y se aburriese, pero por suerte me equivocaba.
Toundra tocaban en la carpa, y también esperaba que fuésemos pocos. Mi sorpresa (y la de todos, incluido el grupo) cuando descubrimos que la carpa estaba llena de gente. Y la gente le gritaba al grupo. Fue el concierto más especial de todo el Resurrection. No esperaba esa reacción del público, y creo que en realidad nadie la esperaba. La gente gritaba, saltaba, daba palmas... todos apretados bajo la carpa, escuchando al grupo y las canciones. Yo miraba para Gerardo y lo veía flipar como “pero qué bien suena esto”. El concierto se hizo cortito, porque apena les dieron 40 minutos de actuación. Pero cuando acabaron pedimos otra, aunque con los tiempos tan medidos no hubo suerte.
Salimos de la carpa encantados. El ambiente que se había formado, el buen rollo, la sorpresa del grupo al ver la reacción de la gente y sus caras de agradecimiento y de estar alucinando al terminar hicieron que fuese un concierto único, y completamente inesperado. Para Lamb of God esperábamos las hostias, para Slayer esperábamos cantidad de gente, porque siempre hay cosas que esperas. Pero no esperábamos esto.
Yo veía como Gerardo no recuperaba fuerzas tras la paliza de Lamb of God. Había estado dolorido y cansado desde entonces, y yo le veía en la cara que se le iban agotando las pilas definitivamente. Pero aún queríamos hacer un último esfuerzo: Killwitch Engage. Yo quería meterme entre la gente a saltar y a gritar, aunque tenía miedo de que se sintiese incómodo. Me dijo que no importaba, y que si no estaba a gusto se iría a un sitio más relajado. Creo que cenamos antes, pero no estoy muy segura; y nos fuimos a coger sitio para Killswitch Engage. No tanto como las vallas o como las primeras filas, pero sí en medio de la gente.
No recuerdo gran cosa del concierto, pero sé que lo pasamos bien. Saltamos, cantamos, dimos palmas e incluso se abrió un pogo bastante grande justo delante de nosotros. Luego se abrió otro a un lado y fue brutal cuando se unieron. Pero no nos llevamos empujones y golpes, aunque sí comimos algo de tierra y yo tuve el pañuelo puesto delante de cara casi la mitad del tiempo.
Al terminar, Gerardo estaba cambiado: decía que algo así animado era lo que necesitaba, y ya decidimos quedarnos hasta que el cuerpo no diese más, o por lo menos, hasta Bad Religion, los grandísimos cabezas de cartel.
Horas antes habían avisado de que anunciarían el cabeza de cartel del festival del 2014 antes del concierto de Bad Religion, y queríamos esperar por lo menos hasta saber quiénes eran. Pero cogimos un buen sitio y ya decidimos quedarnos durante el concierto.
Anunciaron a NOFX, entre gritos y saltos por parte de casi todo el público, y salieron Bad religion a tocar. Aguantamos casi todo el concierto, hasta que de nuevo el cansancio nos pudo, y cuando llegamos a la tienda en el camping decían por Twitter que el concierto estaba terminando ya.
No hay publicada todavía el reportaje del tercer día del festival :(
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La mañana siguiente fue rara, como todas las mañanas de despedidas de festivales. La gente estaba dormida, pero recogía las cosas para llegar pronto a casa. Ya no había congas hardcore y la mayor parte de la gente que llevaban todo el festival cantando y gritando ya estaban sin voz. Desayunamos, recogimos la tienda y sobre las 12 y pico salimos del camping.
Cuando nos íbamos, Sobrino y Metalovisión quedaban despertándose, y aunque tuve muchas tentaciones de ir a hablar con él y contarle nuestra historia, al final no lo hicimos.
Comimos temprano en la cafetería de la estación de autobuses, y a las 3 de la tarde, un bus cargado con gente destrozada del festival salía hacia Coruña. Los conductores se portaron genial, y como llenábamos el autobús con gente que iba directamente a Coruña, nos hicieron un trayecto directo, sin paradas y sin rodeos. En vez de tardar casi 3 horas en llegar, tardamos una y media. Y el resto, una vez en Coruña, fue sentarse a esperar al bus que nos llevase de vuelta a Corcubión.
Y ahí se acabó el Resurrection: llegamos a mi casa, dejamos la tienda de campaña y los sacos y nos fuimos al hotel a seguir con la aventura de la Costa da Morte.
Es probable que repitamos el próximo año. A ver qué cartel traen, porque el festival, la organización, el ambiente y las instalaciones son una pasada. En ese sentido, el mejor festival al que he ido.
18 de agosto de 2013
Resurrection y resurrección pt.I
Hace ya 15 días que terminó el Resurrection Fest de este año, pero he tenido poco tiempo para ponerme a escribir sobre él. Aún así, aunque haya pasado el tiempo, es algo de lo que me acuerdo a diario y sobre lo que tengo bastante hype. Vamos, que sigo pensando que ha sido brutal e inmejorable.
Esta entrada se puede considerar anexa a la última. Empieza cuando Gerardo llevaba aquí unos días, mientras solo había conocido mi pueblo y parte de a Costa da Morte. Era miércoles ya, 31 de julio, por la mañana (muy de mañana, tanto que el sol estaba apenas saliendo) cuando nos pusimos en marcha. Mientras yo me duchaba, Gerardo veía cómo empezaba a amanecer a través de la ventana del hotel. Ya teníamos casi todo recogido y la noche anterior habíamos parado por mi casa para recoger la tienda y los sacos para el camping.
Arrancamos para Coruña alrededor de las 9 y media de la mañana, con el coche de alquiler. Dejamos el coche y fuimos dando un paseo por la ciudad hasta la estación de autobuses, porque pensamos que nos compensaba ir en bus y no tener coche esos días. Aunque parecía que podíamos ir algo justos de tiempo pudimos llegar, acomodarnos, ir a comprar los billetes... y tener algo de tiempo libre antes de subir al autobús.
El viaje fue algo pesado. Tuvimos que hacer enlace en Ferrol para poder seguir hasta Viveiro, y estuvimos casi 4 horas allí dentro (entramos en el bus a las 11 y algo de la mañana y llegamos a Viveiro sobre las 3 de la tarde). Gerardo durmió un poquito, y yo llevé el viaje entre escuchar música y pensar sobre qué nos podía estar esperando en Viveiro.
Llegamos a la hora de comer, pero preferimos encontrar el camping y asentarnos antes de pensar en comida. No teníamos muy claro dónde estaba, pero seguimos el rastro de jebis y hardcoretas y lo encontramos a la primera. Ya había unas cuantas tiendas montadas y se respiraba ambiente de camping, encontramos un sitio bastante cerca de la puerta y montamos la tienda. Como mi tienda es de las de Quechua, realmente tardamos más en decidir dónde ponerla que en montarla literalmente. Pusimos las cosas dentro, vimos que por suerte cabíamos los dos (apretujados) en una tienda de una persona, y ya nos fuimos a buscar comida.
En Castellón parece ser que cuando se van de festival, para comer, compran una barra de pan, una barra de fuet y lo mezclan (o no, y van alternando mordiscos de una y de otra), pero en Galicia tenemos algo muy rico, llamado empanadas, y nos alimentamos de eso. Fuimos hasta un supermercado y compramos un par de trozos de empanada, que nos comimos en el camping. A partir de entonces, solamente teníamos que esperar a que pasase el tiempo, porque el festival empezaría al día siguiente.
Hicimos el vago por el camping, luego nos pusimos a hablar con un tío que tenía montada su tienda cerca de la nuestra... y dieron el aviso por internet de que los que pudiéramos, fuésemos a buscar las pulseras para entrar al festival al día siguiente y así ir descongestionando las colas. Nos dimos el primer paseo hasta el recinto del festival, aunque no llegamos a entrar. Pasamos un ratito de cola (como se puede ver en esta foto, justito en el centro:
Con nuestras pulseras bonitas, volvimos para el camping, a seguir perdiendo el tiempo.
El sueño empezó a aparecer alrededor de las 10 de la noche, y tras aguantar un rato, decidimos meternos en la tienda y dormir. El camping tenía mucho ambiente, pero nos habíamos despertado a las 8 de la mañana y habíamos recorrido mucho tiempo con la tienda, sacos y demás al hombro, además de la pateada hasta el recinto y vuelta. Escuchábamos cómo llegaban algunas tiendas (unas más silenciosas que otras, como unos putos chilenos que llegaron gritando como si todo el mundo tuviera que enterarse de que habían llegado), alguna gente cantando, y el momento más lol del camping dentro del festival: la conga hardcore. Había poco que nos habíamos metido en la tienda, y escuchamos un ruido rítmico de fondo. Poco a poco va aumentando el sonido y escuchamos “conga conga hardcore!” y vemos a una fila de casi 200 tíos agarrados por la cintura bailando la conga por todo el camping. Había muchas ganas de festival.
Dormimos apretujados los dos en una tienda de una persona, y el pobre Gerardo un poco encogido (teníamos las bolsas a los pies)., y despertamos temprano, pero tras dormir como 10 horas. El camping todavía estaba en silencio, o la mayor parte de él (algunos aún no se habían ido a dormir). Fuimos a los baños y luego nos pusimos a buscar las duchas. En el baño de chicos Gerardo se encontró con cierto guitarrista y voz de cierto grupo de thrash metal de Albacete que aún no se había ido a dormir y apenas se acordaba de cómo se usaban los urinarios de pie. Desayunamos y fuimos viendo cómo llegaban más y más tiendas que se ponían a nuestro lado, cogiendo un sitio con el que contábamos para la gente de Castellón que venía en autobús.
Ellos llegaron sobre las 12 del mediodía, y tuvieron que recorrer el camping para encontrar un sitio en el que cupiesen todos juntos. Lo encontraron, pero un poco a tomar por culo y lejos de nosotros. Y con el suelo tan lleno de piedras que no hubo manera de clavar casi ninguna piqueta hasta el fondo.
Luego no sé qué hicimos. Creo que fuimos a buscar un supermercado en otra dirección que el día anterior y que compramos para comer, aunque no sé si eso fue al día siguiente. Como fuese, conseguimos comida, comimos, hicimos el vago un poco más y luego echamos a andar Gerardo y yo hacia el recinto de conciertos porque empezaba un grupo que queríamos ver, creo que Against de waves.
Aquello era enorme. Este es el mapa del recinto
Y este es el escenario grande desde arriba, para que os podáis hacer una idea de las dimensiones:
Los conciertos que queríamos ver estaba un poco mal distribuidos. El jueves teníamos Trivium y seguidamente Lamb of God, el viernes solamente Vita Imana a las 5 de la tarde y el sábado podíamos pasear todo lo que quisiéramos porque no teníamos ninguna preferencia. Obviamente, no fuimos solamente a ver a esos grupos, porque, aunque esas eran nuestras prioridades, había muchos otros grupos que queríamos escuchar, pero no vivir de una manera tan intensa: Against the waves, Rise to fall, Rise of the Northstar, Lendakaris Muertos, The Casualties, Slayer, Oddy Lane, Toundra, Nao, Dawn of the maya, Exodus, The Exploited... unos cuantos.
El jueves, hasta que cayó el sol, fue bastante tranquilo. Tras ver a Against the waves nos encontramos con el concierto de Bastards on parade, que daban tanta fiesta que Gerardo se tuvo que meter en el mosh irremediablemente. Tras él, como teníamos un hueco de un par de horas, dimos un paseo por el resto del recinto (merchandising, reconocer dónde estaban los baños y demás cosas) y fuimos a merendar a la tienda. Fuimos caminando, pero pedí que la vuelta la hiciéramos en bus, porque los pies empezaban a resentirse. Merendamos, y llegamos cuando The Casualties estaban tocando.
Como bien dijo Gerardo, fue el primer concierto de punk de verdad que veía en bastante tiempo que no daba pena. No los conocía y me llevé una buena impresión de ellos, no como suele pasar con los crestas que se suben a un escenario. Cuando terminaron, nos fuimos acercando al escenario para ver a Trivium desde cerquita, metidos en el medio de la gente.
Podíamos habernos ahorrado el problema. Primero, tuvimos que aguantar durante la espera a las mojabragas del grupo. Que si uno había dicho nosequé en Twitter, que si blablabla histerismos. Yo espero no ponerme así antes de ver a Sôber, o por lo menos creo que no me pongo así. En fin, se acerca el momento de que salgan: acaba el concierto de la carpa, la gente se acerca, se despeja el escenario de aparatos y gente innecesaria, y salen a escenario. Tocaron un par de temas, uno que conocía y otro que no, había algún amago de pogo que me empujaba un poco y poco más. De eso, con otra canción, que un grupo de adolescentes empezaron a montar un pogo en plan serio, y la única imagen que tengo de él es notar vacío tras de mí, mirar y ver a Gerardo conteniéndolos contra la gente de atrás. Críos vs exjugador de Rubgy, adivinad quién ganó xD
Termina otra canción y desde el escenario dicen que nos echemos un poco para atrás, porque hay un problema con las vallas y tienen que arregarlo antes de que estemos en peligro. Lo intentan durante un momento, y le dicen que tardarán unos 10 minutos en arreglarlas bien. Los del grupo, en vez de intentar distraernos de alguna otra manera, deciden que lo mejor que pueden hacer es retirarse y esperar a que esté arreglado el problema. Allí nos quedamos, con el concierto a medias, mangados, durante más de media hora.
Cuando arreglaron el problema volvieron a salir y siguieron tocando como si nada hubiese pasado. A los dos temas le dije a Gerardo que saliésemos de allí, porque me estaba aburriendo y el concierto no estaba mereciendo la pena estar aguantando empujones y gente apretujada. Y nos fuimos a uno de los laterales, casi en la valla, pero no entre un montón de gente.
Y es cierto, Trivium fue la gran decepción del festival. Hubo una comunicación 0 con el público (solamente se dirigieron al público con el tema de la valla), el setlist fue malísimo, con canciones muy parecidas entre sí y con muy poquitas que me gustasen. Tuvieron una actuación homogénea, aburrida y desganada. Se les veía tocar como se puede tocar en un local de ensayo: las canciones suenan bien, pero no transmitían más. Gente que los había visto otras veces decían que habían estado muy sosos, que en otros conciertos tienen un poco de más agresividad y que transmiten mucho más de lo que transmitieron en Viveiro. En todo caso, a mí me aburrieron. Si hasta parece ser que tocaron una canción nueva, del próximo disco, y ni me enteré de lo homogéneo que estaba siendo todo.
Lo mejor de su concierto fue el bis, que tocaron In Waves y Pull harder on the strings of your martyrs y dieron un poco más de caña. Pero ya ves. Dos canciones entre una hora y media, y al final.
Obviamente, ya nos quedamos allí para Lamb of God. Alguna gente se fue y yo conseguí plaza fija en las vallas y Gerardo tenía pensado irse al centro del mosh a pasar el concierto. Cuando parecía que el concierto se acercaba (como antes: escenario despejado, otro concierto que se intuye que va a acabar, se acerca más gente y la hora, etc) me dejó las gafas, la chaqueta, le di la palestina para el polvo y se fue corriendo.
Me acuerdo poco del concierto de Lamb of God, y eso demuestra que fue una brutalidad. Me acuerdo de cosas que pasaron durante el concierto, pero no mucho del concierto en sí. Sé que empezaron, que empezamos a saltar y a gritar, que tocaron un setlist que ni pedido por encargo, que Randy Blythe es una bestia encima del escenario, que tocaron un montón de canciones que me sabía (y no sabía que sabía tantas canciones de Lamb of God) y que en la última canción de Lamb of God apareció Gerardo hecho una mierda xD
De cosas que pasaron durante el concierto, me acuerdo de que estaba justo por el sitio donde los caídos al foso después de hacer crowdsufing volvían al público (uno se tiró tres veces al público para que lo cogiesen, se hicieron a un lado y se cayó al suelo las tres veces; una tía completamente drogada que estaba viviendo en el país de las nubes de azúcar y los unicornios y un enano cabrón que casi se me cae encima varias veces como una apisonadora), que estuve casi todo el rato detrás de Sobrino, mientras sacaba fotos y veía el concierto desde dentro del foso; y que Gerardo me dijo que como tocasen Walk with me in hell vendría a por mí. Y así, no habían pasado 30 segundos desde que empezó y lo tenía delante. Me dio un beso como pocos y se volvió a ir.
También recuerdo la enorme nube de polvo que se estaba levantando desde el mosh, lo que significa que la estaban liando bien.
En la última canción del bis, Black Label, que tampoco conocía, apareció Gerardo por detrás. Juro que parecía un mapache. Tenía los ojos negros (en realidad, todo lo que no le tapaba la palestina estaba negro) de tierra. Me enseñó la camiseta y estaba empapada de sudor. Las piernas tenían color de barro. Acabó la canción, nos disolvimos, le mandé abrigarse y fuimos a la barra. Se bebió una botella de 33cl de agua sin respirar, tanto que pensé que le iba a dar un chungo. Y aunque tenía ganas de ver a Sylosis, no hubo cuerpo. Yo estaba cansada y él estaba machacado. Nos volvimos al camping, pero antes de ir a dormir fuimos en busca de una fuente para que él se sacase algo de tierra de encima. Madre mía cómo tenía las piernas de tierra. Así como les echó agua encima se convirtieron en un barrizal y necesitó un rato para limpiarse un poco, y aún así dejó la toalla llena de tierra. Se lavó la cara, comprobamos que estaba bastante afónico y cuando consideró que lo que le quedaba en el cuerpo solamente se iría con una buena ducha, nos fuimos a la tienda.
Como se está alargando la entrada, dejo el resto del día del Resu para otra entrada. Pasaron muchas cosas y lo pasamos muy bien, y creo que aún tengo cosas para seguir extendiéndome. Aunque lo más intenso ya ha pasado.
En la próxima entrada tocan Slayer, Toundra y algunas sorpresas, para bien y para mal.
8 de abril de 2013
Los 23 llegaron con Skunk
Pues he cumplido años y casi ni me he dado cuenta. Y va a hacer una semana de eso. Nunca me hizo especial ilusión el día de mi cumpleaños, pero este año casi ni me di cuenta de que era ese día xD
La mitad del 3 de abril la pasé viajando, volviendo de Castellón hasta mi casa. Empecé mi cumpleaños al lado de Gerardo, mirando las (pocas) estrellas en la playa, con un poco de frío por primera vez en todo el tiempo que estuve por allí. Luego pasé la noche en blanco esperando a que diese la hora de salir para el aeropuerto, y una vez fuera del avión, la odisea (en el sentido de viaje difícil y largo) de coger el tren, esperar al coche y llegar a casa. Una vez en casa, pasé la tarde en modo zombie, sin ser consciente de que era mi cumpleaños salvo por los mensajes de Facebook que tuve que contestar.
Como dije, mi cumpleaños hace mucho que no es un día especial, en el que no tengo ganas de hacer celebración ni nada especial. Y este, dentro del viaje de vuelta y todo el cansancio que tenía, lo empecé con quien quería y cómo quería. Es más de lo que hubiera pedido. Fue un día raro por la sensación de sueño y pesadez constante y todos los kilómetros, pero no me estoy quejando.
Aunque un poco de celebración sí que he tenido, aunque con retraso. Skunk DF y Somas Cure iban a tocar en Vigo la noche del 6, y al participar en el proyecto de crowdfunding me habían dado una entrada. Y ahí que me fui a Vigo. Si tuviera más compañía, transporte y tiempo para preparar el viaje hubiera hecho una parada el día anterior en Santiago para ver a Riot Propaganda, pero ya me costó llegar a Vigo como para quedarme una noche en Santiago.
Salí a las 10 y pico de casa con un compañero de mi padre en coche a Coruña. Acompañé a Iris durante un rato en el Soho del Orzán (muy mala la organización, o mejora en unos meses o se va a apuntar Rita la Cantaora, porque yo no), comí con ella, y cogí un tren a las 5 para Vigo. Llegamos a las 7 y pico, y hasta las 8 no encontré la pensión en la que iba a pasar la noche, aunque estuviera a 10 minutos a pie de la estación de tren. Digamos que cuando digo que no me fío de las indicaciones de Google, me refiero a que siempre me mete en líos. Después de indicarme desde la estación de tren que no era, para llegar a la pensión me hacía dar una vuelta increíble para algo que en estaba a cuatro pasos. Caí, después de una hora de dar vueltas por ahí, en la calle de la pensión, no es que la haya encontrado de verdad. Y por encima, con el móvil en batería baja y a punto de apagarse.
El concierto empezó con un poco de retraso y fueron casi unas 5 horas en total. Menos de una hora de Super Diablo Machine (a los que no conocía, pero que tocan bien y fueron una sorpresa), cerca de una hora Somas Cure, y más de dos horas y media de los bestias de Skunk. Somas Cure en disco me gustan, me gustan bastante, pero en directo me decepcionaron un poco. No por ellos, sino por el sonido “pelota de ruido” que había en la sala. He visto un vídeo de una canción grabada allí y en el vídeo se escucha mejor. En directo era como una gran bola de sonido embotado, donde no se distinguía la letra (la voz apenas) y las guitarras, ni de broma. Y también me faltaron todas las canciones que más me gustaban, que no sonaron. Me dio algo de rabia, aunque estoy acostumbrada a que me gusten las canciones que al resto de la gente no, y al revés. Ellos tocaron bien aunque esa impresión fue un poco mala, y dejamos paso a Skunk.
Qué voy a decir del grupo del que más reproducciones tengo, según Lastfm. Los vi por primera vez en directo en el Brincadeira y no hicieron nada que no me esperaba, aunque no por eso me gustaron menos. Como anunciaban, tocaron Perseidas entero, más las más míticas: Supernova, Himen, Anestesia, El cuarto oscuro, Carpe Diem, Muerte y destrucción, En noches como esta... muchas. El concierto fue largo y se hizo un poco largo, sobre todo porque yo notaba el cansancio de haberme despertado sobre las 8 de la mañana y haberme recorrido Galicia de norte a sur.
Además, voy a empezar que soy gafe para los conciertos. De los últimos a los que he ido, auqnue no son muchos, ya son dos los grupos que tienen problemas técnicos grandes a lo largo del concierto. El año pasado, a Gritando en Silencio le pasó de todo (hasta caérsele el charles de la batería durante una canción completa), y este sábado a Skunk también le pasó de todo. Las pantallas no les daban sonido, el bajo dejó de sonar durante una canción, se pasaron con el humo, tuvieron problemas con una guitarra, además de (aunque ya es algo habitual y esperado) todas las veces que Germán pisa el cable del micro y se le desconecta. No estuvieron tocando demasiado cómodos, pero salvaron el concierto. Lo que hace la experiencia en los escenarios. Los que los conocen más personalmente, decían que a uno de los guitarras se le veía claramente enfadado e incómodo, pero musicalmente pudieron tirar bien con el concierto.
En total, estuvieron más de dos horas y media de concierto, acabaron alrededor de las 3 de la mañana. Entonces entendí lo que decían los de Somas Cure de “no nos da tiempo a más”.
Al llegar a la pensión sí recuerdo meterme en cama, y recuerdo la sensación de alivio y de descanso. Dormí apenas 5 horas, y salí cerca de las 9 para llegar al tren de las 9:40 hacia Coruña. La ciudad y la gente no me estaban gustando demasiado, y en Coruña iba a estar más entretenida y a gusto.
Aunque el mercadillo del Soho tenía que hacerse también el domingo, por mal tiempo, Iris decidió no bajar, y por la tarde pasé por allí y no había nadie, por lo que imagino que todos pensaron lo mismo. Así que fui a casa de Iris, estuvimos allí con sus compañeras de piso y a las 6 y media cogí un bus para llegar a casa. Me lleva tanto tiempo el bus Coruña-Corcubión que el tren Coruña-Vigo. Cuando llegué era ya de noche, merendé algo y mi estado de cansancio fue aumentando y aumentando hasta que poco más tarde de las 10 y media decidí que era momento de irse a dormir.
Y fue cuando me di cuenta de que me había puesto el concierto de Skunk como un pequeño autorregalo de cumpleaños, ya que no había otra cosa que fuese a hacer “especial”. Y me di cuenta de que mi cumpleaños había pasado.
Y que mi padre me debe una tarta.
22 de febrero de 2013
Nos vamos a Viveiro!
El Resurrection este año empezó confirmando cosas muy gordas. Lo primero, fueron las fechas: 1,2 y 3 de agosto en Viveiro, como todos los años. Luego vinieron los grupos. Como cosas gordas, Bad Religion y Trivium. Trivium :D
La cosa pintaba muy bien, pero ir a un festival tres días por un solo grupo grande no me acababa de convencer. Se enfriaron un poco mis intenciones de ir cuando Silvia me dijo que se casaba el 3 de agosto, por lo que tendría que hacer muchos malabares para poder ir esa noche al festival... si no me ponían a Trivium esa noche. Si lo ponían para el 3, ya no me valía la pena ir.
Pero entonces surgieron rumores. Se decía que iban a traer a Lamb of God, que había cosas muy grandes que todavía no habían dicho... y la organización no calmaba los ánimos, colgando vídeos de Lamb of God en su cuenta de Facebook y así. A Gerardo le encanta Lamb of God, por si aún no lo había dicho; 24 horas antes de hasta ahora el último anuncio de confirmaciones estuvo tocando el bajo delante de la cam, y entre las canciones que tocó, estaba una de Lamb of God.
Ayer a las 6 de la tarde, como habían prometido y puntuales, lanzaron un vídeo anunciando más grupos para el festival. Y aún no están todos, queda por lo menos otra tanda de grupos por decirnos:
Recordemos que el Resurrection no es un festival de metal, sino de harcore. El primer nombre que aparece en el vídeo, Killswitch Engage, no tiene mucho de harcore. Es metal con voces melódicas y rasgadas. Que puede tener sus puntos en común con el hardcore (voces rasgadas, melodías más o menos pegadizas) pero la base musical es metal-metal:
El siguiente nombre que aparece en el vídeo es D.R.I., de quiénes no había escuchado hablar. Y de sorpresa, se escucha que son puramente Thrash. Ni harcore ni nada. Puro thrash. Y de la vieja escuela además.
Los siguientes son Comeback Kid, a quiénes no escuchaba desde la RockZone, y apenas recordaba. Ya no es tanto metal, si no un sonido que esperaría más en el Resurrection:
Les siguen Millencollin, otros que se podrían esperar en el Resurrection, aunque por lo que estoy escuchando son un poco más poperos de lo que recordaba. Igualmente, le pega al Resurrection y a su público habitual:
Pero nah, si ya están nombrando grupos más típicos, después de poner el metal al principio del vídeo, es que no hay nada que me interese mucho en el resto de las confirmaciones. Jaja. No. Siguientes: LAMB OF GOD. Pongo Laid to rest, la que estuvo tocando Gerardo ante la cam.
Y aunque parece que el vídeo se acaba, en la barra de abajo vemos que va apenas por la mitad. ¿Por qué? PORQUE TOCA ESCUCHAR RAINING BLOOD. SLAYER SE VIENEN AL RESURRECTION. Los Reyes del metal extremo, del thrash metal, vuelven a España, vuelven a Galicia, y se vienen al Resurrection!
Qué voy a decir de Slayer que no se sepa ya. ¿Quién no reconoce esa intro de Raining Blood?
Aunque están anunciados de diferente manera, yo ya tengo mis tres cabezas de cartel: Slayer, Lamb of God y Trivium. Además, tengo muchísimas ganas de ver a Killswitch Engage, Toundra, y más grupos “pequeños” que ya tienen confirmados. Tres cabezas de cartel, tres noches. Aunque por la boda tenga que perderme una de ellas, no me quiero perder el resto.
Empecé a darle vueltas a la cabeza. Vamos a ir. Gerardo ya decía que quería ir, y yo también. Las entradas estaban de oferta (y lo estarán hasta la mitad de esta tarde). ¿Por qué retrasarlo? Si se chafan los planes, puedo intentar revenderlas al precio que me costaron cuando las oficiales estén más caras. Pero no se van a chafar porque aunque no pueda ir una noche, a las otras dos sí.
Y compramos las entradas. Ahora amigos suyos y amigos míos tienen que apuntarse también, querer venir y así, pero nosotros vamos fijo.
No sé qué me hace más ilusión. Ver a esta gente en directo, o verlos acompañada de él. Estar compañada de él en el camping durante los tres días. Vivir con él conciertos más pequeños, por la tarde. Despertar en la tienda de campaña los dos, con dolor de espalda y las cervicales paralizadas. Sobrevivir con él a los pogos, al posible calor, al polvo; o a la lluvia y el barro (es agosto, pero es Galicia, y dentro de Galicia, el norte de todo).
Nos vamos a Viveiro. Cómo llegaremos, ya lo pensaremos cuando se acerquen las fechas. Mientras, se me ha ocurrido que para este festival va a ser útil llevar, por si acaso, un pequeño botiquín casero: tiritas, gasas, betadine, máscaras, pastillas para la alergia, aguja de lana y tanza para coser heridas :) (nah, esto último no)
Y un paraguas. PORQUE VAN A LLOVER HOSTIAS.
Walk with me in hell
22 de enero de 2013
Hydra, de Otep
Se han acabado mis días de redactora musical de manera oficial, pero no por eso voy a dejar de escribir sobre música. Y ahora que no estoy desgastada por otras obligaciones ni tengo que escribir para nadie más, vuelve la música a Dissarey, bieen! (o no tanto)
Veamos. Otep es una de mis artistas favoritas. Oficialmente son un grupo, pero quien realmente tira del carro es la propia Otep Shamaya. El resto de los músicos van y vienen, y van como cuatro cambios completos de formación. Que Otep es Otep, vaya. Y no, no me refiero a Opeth.
La conocí hace mucho tempo, en el 2000 y pico, al poco de salir House of secrets. Me pasaron la canción de Blood Pigs diciéndome que creían que me iba a gustar, y vaya si me gustó. De ahí, empecé a seguirla. Viví la salida de The ascension, Smash the control machine, y la de Atavist, el rebuscar entre links caídos y falsos para encontrar las primeras maquetas y los primeros discos y conocerla a fondo.
Hoy salió el último disco, Hydra. Hace tiempo que dejé de seguirla personalmente porque no para de escribir en twitter y facebook y me llenaba todo de sus mensajes (musicales, políticos, éticos, fotos cualquiera, etc.), pero como estoy suscrita a la newsletter de Victory Records (la discográfica con la que está) ya sabía que cuando hubiese algo nuevo, me avisarían.
Y así me llegó este avance hace unas semanas, 31 segundos de una canción que pintaban muy muy bien:
Y hoy salió Hydra, y lo conseguí y lo descargué. Y esos 30 segundos son mentira, porque son los únicos 30 segundos de metal y de música en todo el disco.
No voy analizar canción a canción porque no tiene sentido, ya que me ha sonado casi todo igual y canciones propiamente dichas, no hay. Según lo que estuve escuchando, hay una temática que cruza todo el disco, y que une las canciones entre sí. El disco cuenta la historia de un niño/niña con una infancia traumática, entre violaciones y diferentes abusos de diferentes personas de autoridad de su alrededor. Y el disco, salvo dos excepciones concretas, es una sucesión de pasajes recitados o canturreados a lo largo de 13 cortes sobre las malas experiencias y recuerdos de ese niño. Le acompañan diferentes pasajes de guitarras, pocas se podrían clasificar verdaderamente como metal, la mayor parte de ellas son riffs repetidos durante el tiempo que dura la canción, otras tienen estribillos... pero no hay metal como lo había en otros discos. Es como, digamos, coger las canciones concepturales de House of secrets o Sevas Tra y multiplicarlas para convertirlas en un disco, ellas solas.
Como decía, hay dos excepciones contadas: los 40 segundos finales de Blowtorch Nightlight, de los cuales 30 salen en el adelanto de Victory Records, y Hag, la duodécima canción (de 13 que forman el disco), y que para eso, es una canción como cualquier otra que puede componer Otep. Todos los grupos tienen tipos de canciones que les salen como churros, y para Otep no creo que haya sido ningún esfuerzo componer esta.
Hydra ha sido una gran decepción. Yo quería escuchar música, porque Otep puede hacer música, y muy buena. Sabe repartir caña como poca gente puede, tiene una habilidad y capacidad vocal como casi nadie puede, y no la explota. También sabe hacer cosas conceptuales, y está bien que haya una o dos canciones conceptuales/diferentes por disco, o más (como Baby's Breath o Bible belt en Atavist), pero alargarlo todo el disco me parece pasarse.
Yo quería metal, quería caña y quería volver a quedarme con la boca abierta como me quedé con Smash the control machine. Porque ella puede hacerlo, y cuando quiere hacerlo, lo hace muy bien y hace verdaderos temazos (Blood pigs, Ghostflowers, Rise, Rebel, Resist; Confrontation, etc.). La experimentación está bien, pero no comprometas un disco entero, porque, como dije arriba, yo venía a escuchar música.
Otep es el ejemplo de cómo a alguien se le puede ir la olla. Empezó a hacer música y a gritar como vía de desahogo, y ahí empezaron las canciones conceptuales y agónicas. Pero luego fue mejorando y haciendo música más “normal”, enfocada como singles y para conciertos. Y ahí se le volvió a ir la olla, pero hacia otro camino. Hacia que es una artista polifacética, que hace poesía, música, pintura, performances, que es única. Y se le ha ido la olla en este sentido: a hacer cosas raras, a experimentar gratuitamente, a des-hacer música, a combinar música y poesía... y ha dado a luz un disco conceptual, y dentro de lo conceptual, creo que flojo. Le ha salido repetitivo, poco profundo, demasiado suave, y por momentos, hasta directamente aburrido. En la primera escucha del disco veía que empezaba otra canción en el mismo plan que las anteriores y me daban ganas de pasarla directamente, sin escucharla entera. Pero decidía darle una oportunidad, por si cambiaba una vez empezada, pero acababa sin más.
En fin, mal, muy mal. Una gran decepción de disco, del que no rescataré ni una sola canción para el mp3. El tatuaje de Sevas Tra sigue en pie, pero creo que voy a empezar a renegar un poco de la época post Smash the control machine.
(lo que me costaba llegar en las reviews al mínimo de 500 palabras y lo fácil que me salen aquí...)
10 de enero de 2013
A mi edad...
...parece mentira que a mi edad siga sorprendiéndome lo hipócrita que puede ser alguna gente. Parece mentira que tras la primera decepción, me haya olvidado de recordar a esa gente como tal, como alguien que solamente me veía como un instrumento, y que más allá de él no había nada más. Y que al dejar de servirle, me echaría, por la puerta de atrás probablemente.
No sé qué me está costando más aceptar, mi inocencia o su hipocresía y falsedad. En las próximas horas lo sabré, aunque llevo ya casi dos días dándole vueltas y no sé por cuál decantarme.
Sea lo que sea, he cumplido un ciclo. Mi vida en los últimos meses ha cambiado radicalmente, he ido dejando atrás lo que no me motivaba o ilusionaba, y creo que esto es lo que quedaba. De nuevo, han tenido que empujarme un poco para decidirme a dar el paso, pero lo he acabado haciendo. Mis días como redactora y cronista musical se han acabado. Tengo (sorprendentemente) alguna oferta para seguir haciendo fotos, pero de momento no la voy a aceptar, y no creo que la acabe aceptando. Hace tiempo que estoy apagada, que no tengo ganas, que no me siento motivada a seguir con esto y que nadie me da motivos para seguir adelante. Y con una sonrisa hipócrita dejándome a un lado, le he puesto final.
Ya que no les sirvo, imagino que me está permitido hacer limpieza en facebook y twitter, porque hay gente que, directamente, me molesta, y creo que no tengo que seguir aguantando.
...y ni un “gracias por estos dos años”. Ni se les ha ocurrido.
29 de octubre de 2012
Mis fotos de Arch Enemy
Muchos quebraderos de cabeza me han dado las fotos de Arch Enemy. O la ausencia de ellas. Intenté como pude ir acreditada como fotografía al concierto; en este caso, no por entrar gratis, sino por poder hacer fotos. Al contrario que con In Flames, iba a ir al concierto pagando o no pagando. Pero recuerdo que uno de los primeros pensamientos que tuve cuando vi que venían a dar un concierto fue “fotos mías de Arch Enemy, mías, mías”.
Si hay algo que compensa las hasta 10 horas que me paso después de un concierto redactando y corrigiendo una crónica, es el orgullo que me dan las fotos que saqué. Algunas veces mejores, otras veces peores, pero ver que soy capaz de hacer eso me encanta. Algunas fotos me han hecho sentir tan bien que las imprimí y las tuve colgadas en mi habitación (Carlos Escobedo a la batería en el Rock in Way y Bernardini colaborando con Tregua, por ejemplo). Pensar en tener fotos mías de Arch Enemy, en una sala preciosa y fácil de sacar fotos como es la Capitol... era demasiado bonito para ser verdad.
Y efectivamente, no fue verdad. Pedí acreditación, la trabajé como suelo trabajarlas, como me la dieron para otros conciertos, pero tanto yo como otros fotógrafos que conozco solamente recibimos silencio por parte de la promotora. Por lo tanto, nos quedamos sin fotos. Compré la entrada, igualmente estuve en primera fila, pero no tengo fotos. Tengo pensado cagarme extensamente en la promotora y en esta clase de promotoras demasiado importantes como para no hacernos caso a los “pequeños” oficialmente en TheDrinkTim, solamente hay que esperar a que tenga el día un poco cruzado y ya me extenderé por allí.
Como hay más vida más allá de las cámaras réflex, me llevé la compacta. Desde que uso réflex en conciertos, la compacta es... muy, muy pequeña. Sobre todo, porque la réflex es inmediata. Enfocas, mantienes, y justo en el momento que pulsas, dispara. La compacta tarda, normalmente el tiempo suficiente para hacerte perder luz, posición y salen movidas. No hablemos de encuadres, que no nos podemos poner pijos; todo lo que pido es que salga el músico.
Y así están mis fotos. Entre la compacta, extremadamente movidas, y las de la cámara del móvil, sin zoom y sin enfocar. De las 37 que saqué (ya no me esforcé, era consciente de lo que tenía entre las manos), he conseguido rescatar 5. Además tengo una foto completamente en negro que creo que es un vídeo que grabé convertido en foto por error, porque no aparece por ningún lado. En fin.
En general, no hay fotos del concierto. No hubo fotógrafos acreditados. Solamente una chica por Rock in Spain, que, sinceramente, para hacer esas fotos, yo me hubiese quedado en casa. También había por allí un señor que creo que es el de la sala, pero hasta ahora solo subieron fotos de Titan's eve. Y los de la promotora, que ellos sí pudieron sacar fotos. Pero ni las he encontrado ni tengo ganas de verlas.
Las que conseguí sacar yo, con tristeza de corazón:
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27 de octubre de 2012
Arch Enemy, en la salud y en la enfermedad
...porque me han dejado destrozada.
Ya los vi en directo en el Sonisphere de hace dos veranos, y no me acabaron de convencer en directo. En el momento me llevé una gran decepción, pero pasando el tiempo, me di cuenta de que no había sido culpa suya. Todo el festival fue una gran decepción, y tenía que darles otra oportunidad.
Y así como pude, se la di. Este jueves pasado se alinearon los planetas y su gira de presentación de Khaos Legions (que llevan con ella desde antes del Sonisphere, no es que no se lo curren) pasó por Santiago. Como es normal, cada vez que un concierto así pasa por aquí, todavía no me lo creo, y hasta el momento de llegar a la sala y ver a gente haciendo cola con camisetas de Arch Enemy, no me acabé de creer que fuesen ellos, y no otro grupo con un nombre parecido.
El concierto fue en Santiago, y como ya no estoy en Coruña, tuve que ir desde casa. Cogí un bus casi a medio camino entre mi casa y Santiago (o eso pensaba, porque fueron diez minutos de coche y 2 horas de bus), y a apenas las 4 y media de la tarde llegué a Santiago. Aproveché que mi hermano está pasando el fin de semana en Madrid para ir a su piso y dormir en él; así que mi primera parada fue su piso, que por encima está cerca de la estación de buses. Puse a cargar el móvil, deshice la bolsa con el pijama y la ropa para el día siguiente, fui a buscar un supermercado para tener algo para comer (con los nervios apenas comí al mediodía), y como no tenía otra cosa que hacer, fui tirando para la sala.
Para cuando llegué, sin haberme perdido ni nada así (eso no lo esperaba, es una zona de Santiago que no conocía), eran cerca de las 6 de la tarde. Eran como unas 12 personas a la cola, y como no tenía otra cosa que hacer, me senté por allí. Fuimos esos 12 y un par de personas más hasta que llegaron sueltos hasta las 8 menos cuarto, cuando la apertura de puertas era a las 8. Es una de las cosas que me encantan de Galicia: no se hace cola para las cosas. La gente va a llegar con los teloneros empezados o 10 minutos antes, no hace falta guardar colas.
En ese último cuarto de hora estuve hablando con una señora-chica que andaba por allí, que llegó sola aunque luego se le unieron el novio y un amigo. Venían desde Ourense, y ella me estuvo contando que dejaba en casa a una de sus hijas, de casi 16 años, en casa, mordiendo las paredes. Que la niña quería conciertos, quería ir a conciertos con su madre y la madre no la llevaba de conciertos. Que ya vendrían a Cradle of Filth en plan regalo de cumpleaños, pero no más conciertos hasta que mejorase las notas. Pobre chica, la madre acababa de estar viendo a Manowar, estaba viendo a Arch Enemy y en nada se va a ver a Kreator, y lo que vaya cayendo.
Tras la charla que tuvimos en la cola, entramos como si dentro regalasen comida. Conseguí el último cachito de valla a la izquierda, casi mi sitio oficial en la Capitol. A ellos los perdí al entrar, entre que fueron al puesto de merch y a coger para beber, aunque me los volví a encontrar en la salida. La gente de Coruña que me dijo que iba a venir no aparecía, y sabiendo la pachorra que tienen esperarían a que estuviesen Arch Enemy para salir para aparecer.
Los primeros teloneros. Titan's Eve no me disgustaron. Eran jóvenes, y no tenían canciones muy buenas, pero tocaron bien, soportaron a los de las primeras filas, y tenían momentos muy chulos en algunas canciones.
Los segundos teloneros... VoidVod, que todo el mundo dice “ooh, los míticos VoidVod”... pues mira, los míticos VoidVod salieron puestos al escenario, y además de tener canciones larguísimas y cansinas, dieron algo de penita, sobre todo el cantante, que se movía raro y hacía cosas ridículas. Los de las primeras filas descubrieron que si le coreaban el nombre entre canción y canción el tío hacía tonterías y ahí lo tenían: lanzando besos, haciendo que lloraba de la emoción como una Miss... el resto del grupo parecía sobrio, pero este hombre, vaya todo por Dios. En general, no me gustaron. Ni en comportamiento, ni la música que hacían. Se hicieron largos, muy largos.
Y por sin salieron Arch Enemy. Se me hizo corto, aunque tocaron un montón de canciones. We will rise llegó antes de lo que esperaba, de sorpresa, al igual que The day you died, que no la esperaba directamente. Sonaron genial (gracias Capitol), tuvieron unas luces perfectas (pena de que la promotora sea una cutre y haya denegado fotos a todos los las que pedimos), y ellos son los amos por algo.
Incansables aunque permitiéndose descansos (y Michael Amott peinándose entre canción y canción), mantuvieron la energía hasta el final, y la gente se puso realmente salvaje xD Algún que otro pogo en la Capitol había visto, lo que no había visto era un pogo de media Capitol. Por lo menos esta vez Angela no pidió sangre, como en el Sonisphere. Y es que el concierto lo merecía. Yo agarrada a una valla, intentando soportar algunos empujones, y sobre todo, resistiendo la tentación de soltarme y ponerme a girar con el resto (porque luego no sería capaz de llegar adelante y me arrepentiría).
La gran sorpresa vino con el final del concierto. Yo no soy de las que piden púas. Yo no paso el concierto gritándole a los músicos, yo lo paso divirtiéndome, viviendo el concierto, cantando (o gritando en este caso) y disfrutándolo en general. Me da rabia la gente que entre canciones no para de gritar que les tiren púas, y ni loca me meto en los grupos que se forman cuando se tira una púa al aire y corren todos a por ella.
Pues acaba el concierto, y quien tenía delante (Michael Amott) tira todas las púas que tenía en el micro. Se despiden, se retiran. Pero salen de nuevo a saludar, a sacar la foto para twitter, y Michael trae más púas en las manos. Se agacha en el escenario, delante de mí, y estira la mano con la púa en ella. Yo no soy tonta, no pido púas, pero cuando se acercan, las cojo xD Me estiré todo lo que pude para cogerla, pero no llegaba. Alguien le cogió esa púa, entonces cogió otra, y volvió a intentarlo. Sorteó el resto de manos y me dejó la púa dentro de la palma de la mano, mientra yo pensaba que me había descolocado el brazo de haberlo estirado. Pero con mi púa en la mano, para mí, especialmente para mí *-*
Ese fue el momento de la noche. Ni Nemesis (que fue un momentazo), ni cantar We will rise, ni dedicar a los políticos del país Dead eyes see no future. Amott dándome una púa.
Este hombre ha sido demasiado bueno conmigo, y jamás podré hacer nada para compensárselo. Compuso Nemesis, concretamente el solo, ese solo del que hablaba en la entrada anterior que me hizo ver con otros ojos los gritos, y que cambió mi concepción de la música al completo. Me da su música, me abre las puertas a otra música, y luego por encima tiene el detallazo de darme una púa, de fijarse en la niña de la esquina, aplastada y dolorida, que llevaba gritando todo el concierto *-* Es algo que no sé cómo pagar, que no voy a poder compensar de ninguna manera. Salvo dedicarle amor eterno, y devoción casi absoluta.
Y ahora, como tras cada concierto de este estilo, el tema de los guturales. Hacía mucho que no podía gritar, tanto que no me acuerdo cuál fue el último concierto que grité. Pero aproveché este todo lo que pude. Y estoy contenta con los resultados :D Al día siguiente la garganta perfecta, así que, los haga mejor o peor, no me estoy haciendo daño, que es lo primero. Además, más o menos pude escucharme, además de sentirme, y me descubrí siendo capaz de variar el volumen. Y curiosamente, a cuánto menos volumen, más control, sobre la vocalización y sobre el tono. Fue una sorpresa, el ser capaz de gritar sin gritar alto. Normalmente en la cola de estos conciertos acaba triunfando la testosterona y los tíos intentan demostrar lo bien que pueden gritar, y lo que hacen es romper la voz al gritar. Eso lo hacen hasta las gitanas en el mercado si pueden. Esta clase de grito que estuve practicando es algo completamente diferente. No tengo ni idea de qué hago físicamente para que me salga, pero estoy sorprendida, muy sorprendida xD
Pero volvemos al tema de siempre. No soy capaz de practicar sola, y no tengo gran control sobre ello. Me doy miedo a mí misma, no soy capaz de hablar sola, y en casa no tengo el puntito de adrenalina o desinhibición para poder hacerlo. Así que seguiré estancada durante mucho tiempo más.
Después del concierto cogí un taxi y volví al piso de mi hermano. Me parecía que no estaba cansada, pero así como me senté en cama se me puso un peso de varios kilos en cada hombro, y no pude aguantar mucho despierta.
Recuento de daños a pleno 27:
El cuello apenas me duele. Puedo moverlo hacia arriba y abajo otra vez, aunque me tira.
Las piernas mejor podían cortármelas. Por delante y por detrás, arriba y abajo... me duelen todas las piernas. Agujetas de estar de puntillas, saltando y lo de siempre, pero esta vez, no sé por qué, me duele más.
Mazado bajo los brazos, de chocar contra las vallas.
Mazado bajo el pecho, y en este caso, también en el costado izquierdo, de las vallas del frente y del lateral.
Garganta perfecta :D
Cuando desperté al día siguiente me dolía una costilla, pero creo que es de la valla de la esquina, de darme contra ella.
Además, la parte de la cadera de la izquierda también la tengo algo dolorida. Una tía me fue empujando y tuve que estar apoyada en la pierna izquierda, con el costado derecho tenso, casi todo el concierto. Pensé que iba a molestar más de lo que molesta, que es apenas nada.
Y bueno, tras dormir 10 horas tras el concierto, llegar a casa y querer volver a cama a las 10 de la noche.
Tengo algunas fotos, sacadas con el móvil y con la compacta. En una primera vista, no me gustan. Movidas, desenfocadas... cosas de estar acostumbrada a la réflex. Cuando reúna paciencia me pondré a editarlas y así tenemos una entrada más. Con menos texto y más fotos.
Cuántas cosas buenas tengo que contar en el blog estos días :D
24 de octubre de 2012
Nemesis
Aún me acuerdo de aquél momento. Tenía 15 años, y estaba dando vueltas por mi habitación. Probablemente recogiendo el desastre en la que la tenía convertida. En una mesa, tenía el casette con uno de los discos recopilatorios de música que me regalaba una revista de rock que compraba habitualmente.
La primera canción no me gustaba, y la pasé. Luego tenía tres canciones melódicas antes de tener que volver a pasar otra de esas canciones que eran solo gritos y ruidos.
Me entretuve con algo, las tres canciones pasaron más rápido de lo que esperaba, y llegó esa cuarta canción que por costumbre pasaba. Pero tenía las manos ocupadas en algo, y dejé que sonase.
No me gustaa de principio, siempre escuchaba los tres o cuatro primeros segundos, notaba esa onda sonora, de ruido casi, y la pasaba. No me gustaba la música con gritos, era solo ruido. A mí me gustaba la música, no el ruido.
Pero esta vez escuché algo más. Había una guitarra, con la melodía que me atrapaba. Se notaba de fondo, aparecía de vez en cuando, pero destacaba encima de los gritos. Y hacia el final de la canción, se apagó el ruido y esa guitarra destacó en un solo que me dejó quita, escuchando. Dejé de hacer lo que estaba haciendo. Los gritos se unieron en la melodía en el siguiente estribillo, y luego volvió la guitarra, más y mejor aún.
Mientras sufría por primera vez un principio del síndrome de Stendhal, se acabó la canción. Y me dolió que se acabase. El disco quería seguir con las canciones melódicas, pero puse de nuevo esa última canción. Quería volver a escuchar esa guitarra.
Y así es cómo conocí a Nemesis.
Hoy, casi 7 años completos después, voy a estar a metros de Arch Enemy. De nuevo, aunque lo estoy viviendo como si fuese la primera vez. Y no dejo de pensar en qué va a pasar cuando tenga frente a mí a Nemesis, imprescindible en mi vida desde aquella primera escucha, cuando sentí por primera vez estar conectada a algo mucho más grande. Que escuchar y entender aquello (la belleza bajo el ruido) me hacía parte de una minoría, una minoría con mucha suerte, y que aún hoy no deja de darme alegrías y sorpresas.
One for all, all for one.
We are one, we are Nemesis.
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1 de septiembre de 2012
Agenda de conciertos metal en Galicia
Hace bastante tiempo que tengo actualizada una agenda de conciertos interesantes en la barra izquierda del blog para no tener que escribir estas entradas a cada poco. Me ayuda a ordenar mentalmente los conciertos que están por venir, ver lo que pasaron, y tener tantas fechas, en general, ordenadas. Cuando van pasando las voy añadiendo a esta entrada, con links a crónicas, fotos, y todas esas cosas que me ayudan a vivir la música aunque no son música en sí.
Normalmente con eso me llega para tener todas las fechas pendientes en orden. Este otoño, al igual que el otoño pasado, hay tantas fechas que me compensar hacer una entrada larga.
Estamos ya dentro de septiembre, el noveno mes del año. Hasta ahora, desde diciembre del año pasado, donde tuve una aglomeración de conciertos de última hora, prácticamente no ha habido nada. He visto a Tarja en Santiago, he visto a Gritando en Silencio en Coruña, he vuelto a Santiago a ver a Simple Plan, y también tuvimos el Brincadeira. En el verano hubo un poco de suerte con los festivales y también estuvo muy bien montado el SonRías Baixas, aunque no pude ir. Y eso fue todo en la primera mitad de año, prácticamente un desierto.
Pero con la vuelta al cole esto cambia. Se han acumulado un montón de fechas alrededor de un mes, octubre, que aunque el año pasado también ocurrió algo parecido, no había sido tan exagerado.
Los conciertos van a empezar al terminar septiembre. El último fin de semana de septiembre, el 28 y el 28, va a hacerse el Music Way, los restos del Rock in Way, al que, tras la presentación del festival esta mañana, no voy a ir. Lo de este festival este año es algo entre un cachondeo general, y una mala suerte con manía persecutoria. En febrero, junto al resto de festivales, se adelantó que se iba a celebrar a mediados de julio, para coincidir con las fechas del Apóstol de Santiago. Pero se fue dejando, se fue dejando... dejamos de saber cosas de la organización, pasó el tiempo, el resto de festivales confirmaban cartel y ellos no decían nada. A 15 días más o menos de la fecha para la que estaba anunciado El País sacó una nota diciendo que el festival cambiaba de nombre y cambiaba de fecha. Ni siquiera nos mandaron una nota a todos los medios de comunicación, solamente hablaron con El País. La nueva fecha daba la última semana de septiembre, para la que también estaba el En Vivo, como el año pasado. Y tras eso, de nuevo silencio. Fue pasando el tiempo, de nuevo, llegaron los festivales de verano, se hicieron y se acabaron. Y a un mes de llegar a la segunda fecha, reactivan la actividad en las redes sociales, ahora sí nos mandan notas de prensa a todos (o por lo menos a mí me han llegado), confirman unos pocos grupos, ponen entradas a la venta las entradas (baratísimas), y yo me quedo indiferente. El cartel no me dice absolutamente nada. Un día Manic Street Preachers, otro The Hives, Heredeiros da Crus (que parece obligatorios tenerlos en el cartel) y el resto de nombres ni me suenan. Probé en Youtube y son sosos sin sal, así que ni me voy a molestar en pedir acreditaciones salvo que mi jefe me mande hacerlo (cosa que nunca hace). No me va a valer la pena ni pagar el tren.
Además, el 29 de septiembre hay un concierto en la Mardi Gras que está muy interesante. Gauntlet, banda de Sobrymusic (mueehehehe), viene presentando su nuevo disco, que dicen que es la leche aunque todavía no lo he escuchado, y de teloneros “residentes” cogieron a Strikeback. Quien se haya tragado mi crónica del Brincadeira le sonará el nombre, porque fueron unos de los grupos del domingo, con los que quedé sorprendida y encantada. Ya tengo plan para el último fin de semana de septiembre :)
Y entramos en octubre. Una semana más tarde del Music Way, en el primer fin de semana, se va a celebrar el festival Inmensa de Málaga por primera vez. Prácticamente todos los grupos de Sobrymusic van a tocar allí, junto a algunos más. Yo quería ir, y aunque cuando presentaron el cartel quería ir, ahora lo voy viendo más complicado. Fundamentalmente, quería ir por Angelus Apatrida, Vita Imana, Clockwork, V3ctors, Overdry y esperaba que pudieran añadir a Somas Cure o a Nami, aunque al final parece que se quedan fuera. Entre que es en Málaga, con las ganas que tengo de volver, y el cartel, me lo ponían en bandeja. Luego anunciaron que se va a hacer en una sala de 800 personas, y se juntó con que contaba con ir con gente no acostumbrada a este tipo de conciertos y que dentro de una sala podía ser algo agobiante, y lo fui dejando. Las ganas de ver a Vita Imana no se pasan, y los acabaré viendo en directo. También tengo que darles una segunda oportunidad a Angelus Apatrida, tras mi incapacidad para disfrutarlos en el Sonisphere del 2011, e imagino que poco a poco podré ver al resto de bandas.
Justamente, también ese fin de semana, están Angelus Apatrida tocando en Vigo, un día después que Málaga. Sobra decir que quería ir, pero creo que no tengo acompañante, tampoco manera de manejarme por Vigo, y aunque tengo la fecha apuntada en la agenda, dudo que pueda ir.
El jueves siguiente, el 11 es una fecha para no perderse. Manowar en Coruña, y con eso se dice todo. Una banda mítica que, aunque no me ponga a escucharla en casa, hay que ver en directo. Las entrada están carísimas, así que intentaré ir como prensa; si no me dan acreditaciones lo más probable es que no vaya.
Una semana más tarde, el 19, tengo cita moderna con los grupos modernos gafapastas. Unicornibot vuelven a tocar en Coruña, y tras lo bien que lo pasé la primera vez que los vi en directo, quiero repetir. En LeClub, además, sala a la que todavía no tuve oportunidad de ir. A la agenda de LeClub tenemos que estar atentos, que hay un par de grupos semiconfirmados que me pueden interesar, aunque todavía no sepa las fechas concretas.
De nuevo, apenas una semana más tarde, el siguiente jueves, un concierto al que voy a ir sí o sí. Arch Enemy, los grandes Arch Enemy, vienen a tocar a la Capitol. Qué haríamos nosotros sin la Capitol. Acabo de caer en que no sé qué teloneros traen, pero me da igual. A ver si a este se apunta Iris y nos repartimos el trabajo de la crónica, de manera que puedo entregarme más al concierto sin preocuparme por la cámara. Y cuando digo entregarme digo dejarme ir y olvidarme del mundo, y vivir el concierto como si tras las puertas del recinto no existiese nada más.
Sorpresa, tan solo dos días después vienen Extremoduro a tocar a Coruña. En un primer momento no dijeron dónde, pero yo ya suponía que sería en el Coliseo, porque ningún otro sitio de Coruña tiene tal aforo. De nuevo me pasa lo de Manowar: quiero verlos, pero no me puedo pagar todas las entradas. Además, a estos sí quiero hacerles fotos.
Salimos de octubre, y con una semana vacía de conciertos, el siguiente es de los raros raros. El 9 de noviembre, no sé cómo, Kreator y Morbid Angel van a tocar en un pueblo de Pontecesures, en Pontevedra. Como está en mitad de la nada están organizando viajes en autobús para ir, pero creo que tendré que pasar, de nuevo por no tener acompañante, y por ser una gran tirada desde donde voy a estar viviendo a esas alturas.
9 días más tarde, volvemos a la Capitol. Los míticos WASP sacaron disco hace unos meses y se nota que ahora hay que tocar para ganar dinero, porque llevan girando desde entonces. No es ninguna pega, al contrario, porque gracias a esto estamos pudiendo ver en directo grupos que jamás pensaríamos que veríamos. Además, parece que están en forma y que puede estar muy bien el concierto.
Durante unas semanas no hay nada más planificado, hasta la primera semana de diciembre. El mismo 1 de diciembre tendré que volver a la Capitol porque Cradle of Filth van a tocar. Es uno de esos grupos que potencialmente me pueden gustar mucho, pero no me acabo de poner a escucharlos. En directo es la mejor manera que tienen para convencerme, y entre eso y que son espectaculares, quiero ir a hacerles crónica. Además parece que hay un grupo de gente de Coruña que van a poder venir, así que por encima no estaré sola del todo. Tiene toda la pinta de que me puede pasar algo parecido que con In Flames: escucho hablar de ellos, escucho un par de canciones y no más, me encantan en directo y entonces me meto dentro de ellos de verdad.
Hasta ahora, eso es todo (y como si fuese poco). Aún queda un mes para que llegue octubre, y cada semana están confirmando más cosas, así que no es imposible que esta agenda aumente. Si puedo tener alguna queja de este otoño de conciertos, es que no estén más espaciados en el tiempo y tengamos que meternos la paliza durante un mes cuando podíamos disfrutarlos todo el año.
A medida que vayan llegando y pasando iré diciendo qué pasó con ellos, trayendo alguna foto y esas cosas de siempre :)
16 de agosto de 2012
Arriba Rock in Cambre! (tercera parte y cotilleos)
(hoy publiqué dos entradas, la anterior está bajo esta)
Se bajan las luces, se hace el silencio, y se escucha de fondo ruido, como interferencias. Suenan unos carillones, salen a escenario entre gritos y el tenor canta “Exordio generis humani, ab exordio mundi vitae...” y se me ponen los pelos de punta. Gritamos, cantamos, mientras Carlos Escobedo levanta los brazos y nos anima a seguir. Superbia de nuevo para iniciar un concierto.
Se me hizo corto, muy corto, aunque todo fueron temazos. La nube, Eternidad, La araña, Fantasma, Diez años (aunque ahora casi son 20), Cubos, El hombre de hielo, etc. Las míticas del directo, las que hay que escuchar. Aunque se lo tomaron un poco como un concierto de pueblo en el que no había que esforzarse mucho (no trajeron la Ô, ni hicieron la percusión de Fortuna, fama o placer) creo que fue la vez que mejor los vi, que mejor tocaron. Estaban relajados, y aunque tuvieron varios problemas durante la actuación, tenían tranquilidad de sobra para solucionarlos y seguir. Las voces, que últimamente no me acababan de gustar en directo fueron perfectas, y al inicio de algunas canciones tuvieron problemas de afinación o cualquier cosa, y se lo tomaron como “saltad un poco, y ahora repetimos, no pasa nada”; sin agobiarse, ni dejar notar demasiado que era un error.
No les puedo poner un 10 porque no tocaron toda su discografía, pero estuvieron genial. Tampoco puedo decir que fueron de los mejores del festival porque si algo me sorprendió al llegar a casa fue que ninguna actuación (por lo menos de las que vi) fue mala. No hubo malos sonidos, no hubo grupos desastrosos, no hubo ningún músico borracho o puesto que hiciera el payaso y diese la cantada. Pero Sôber genial, y no sé si me gustó más este concierto o el del Rock in Way, y desde luego, más que las otras dos veces que los vi. No tocaron Umbilical por lo que no hubo llorera, pero es que con el setlist que se marcaron no puedo tener ninguna queja.
Volvieron a llenar, y había gente motivadísima. Como soy pequeña y parece que dejo hueco se me puso un chico detrás, sudadísimo de saltar, sin camiseta, y ahí estuvimos los dos todo el concierto. Luego él me motivó a mí y me dediqué a buscarlo entre el público. Me acabó encontrando él, nos saludamos y poco más. Luego lo encontré por Facebook de casualidad y vi que tiene novio, y me expliqué algunas cosas. Porque yo esa noche iba a arrasar.
En fin, terminó Sôber, y yo, de nuevo medio mareada, como cuando terminó Skunk, me fui a sentar a una silla que se habían traído de la zona de comidas del festival (jebis comodones). Sentada, se me acercó un chico-señor y me preguntó por el tatuaje. Resulta que él también tiene uno (en la nuca), aunque desde hace más tiempo que yo, y me lo había visto durante el concierto. Estuvimos hablando, y los conoce desde Morfología, dice que los ha visto en todas las giras y como yo, tuvo un par de ocasiones de hablar con ellos. Le hacía ilusión que alguien más estuviese tatuado, y que le gustase el grupo y así. Debe trabajar en una promotora, o algo de sonido, o un bar, algo así que tiene que ver directamente con la música, y me dejó caer un rumor/negociación que están intentando sacar adelante con Sôber y otros grupos que a lo mejor me hace viajar pronto. :D
Tras Sôber supuestamente iban a tocar The Grit. Son un grupo que conocí el año pasado también en el Brincadeira, y que me gustaron mucho. Sin embargo, veo que a un lateral del escenario vuelve a estar la de Barb Wire Dolls y que quien se va a la batería es el vikingazo de Barb Wire Dolls. Supuse que The Grit no habían podido venir y que habían aprovechado que estos estaban todavía por aquí tras haber tocado el viernes. Y volví a verlos. Qué decir del público, de mayoría masculina, con poca sangre en el alcohol, y una rubia en minifalda haciendo grititos semiorgásmicos. Qué decir que no se pueda imaginar xD
A esas alturas ya me había encontrado con mi hermano entre el público, que iba pegado a la chica esta de todo el fin de semana. Decían que habían venido a ver a Sôber pero no me habían encontrado (aunque suponían dónde estaba), y se quedaron también a ver a este grupo.
Yo anda saltando por ahí adenalítica perdida. Sôber me habían puesto el cuerpo a mil, y no podía pararme quieta. Pasé ese concierto y el resto de la noche saltando sin sentir dolor o cansancio, aunque a esas alturas debería estar hecha un asco y desear meterme en el saco.
Por ahí andaba saltando cuando me encontré con una amiga de Coruña que hacía mucho que no veía. Venía con unos amigos, uno de ellos un baboso que me estuvo comiendo la cabeza largo rato, hasta que le dije que me dejase en paz, que no venía a ligar, venía a escuchar música sin preocuparme de nada más. Dijo que no importaba, que él tampoco iba a eso, pero que le había gustado, pero era mentira porque diez minutos después le estaba comiendo la oreja a otra. Mientras, me cargó con un sombrero blanco que los de Ron Legendario andaban regalando. Normalmente no me gusta llevar cosas en la cabeza, pero me hizo gracia y me lo quedé.
Mientras escapada del tío este, uno chico me llamó la atención y me dijo “hola vecina!”. Uno de mis vecinos de tienda, no los que me despertaron por el tema de las llaves, me había reconocido y saludado. Al principio lo confundí con los de las llaves, pero luego me di cuenta. Se presentó, me presenté, se presentó un amigo suyo que andaba borracho bailando con una cerveza por ahí, y también a un par de chicas que estaban con ellos. Estuvimos hablando un poco, y empecé a notar cómo me buitreaban.
Primero, el amigo de la cerveza. Se disculpaba diciendo que estaba borracho, y me dijo que él era de Coruña pero estaba viviendo fuera por trabajo, y que donde vivía tenía novia, pero que llevaba una semana fuera y se le iban las manos. Lo decía todo junto, mientras me agarraba e intentaba abrazarme, pero a la vez se separaba. Un espectáculo. Cuando conseguía separarse y se iba, mi vecino de tienda venía a contarme otras cosas, y yo lo veía como celoso.
No recuerdo cómo pasó, pero me acabó confesando que él ya se había fijado en mí. El viernes por la mañana, cuando salí de la tienda, me vio y le llamé la atención. Era demasiado diferente al grupo de pijas que tenía en mi grupo de tiendas, y me vio independiente, con las ideas claras de qué quería y no quería. Se quedó muy impresionado cuando me ofreció alcohol y luego tabaco y le dije que no a las dos cosas. Le iba encantando por segundos y yo estaba perdida.
Seguimos hablando, y el alcohol le soltaba la lengua. Yo lo había visto un par de veces, en las tiendas (aunque luego me dijo que realmente por ellas había intentando dormir el viernes, cuando todos decían que había una rave pero yo dormí sin problemas), y luego antes de ver a Boikot en la carpa pequeña. Lo había visto mirarme, pero no le dí importancia. Por lo que me dijo, me había visto en las tiendas y le había gustado, y en la carpa antes de Boikot quiso acercarse a mí y decirme que si estaba sola podía ir con ellos, pero que es tímido y no se había decidido a hacerlo. También por otras cosas que me dijo creo que me llevaba dando vueltas todo el fin de semana, porque había cosas que pensaba de mí que no hubiese pensado en la media hora que llevábamos conociéndonos. En fin, cuando me saludó antes del concierto de Koma fue por un “ahora o nunca”, y fue ese ahora.
El amigo parece que empezaba a entender de qué iba la cosa y dejaba de agarrarme, aunque pasó a decir que qué graciosa era, qué pequeñita. Que le daban ganas de abrazarme a ver si podía rodearme con un brazo, e incluso llegó a cogerme en brazos para comprobar cuánto pesaba. Mi vecino no sé si le hacía gracia o no, si tras hablar con él se ponía celoso del amigo o algo así.
Todo lo que pasó durante los conciertos de Koma, Aerosoul y Display of Power lo tengo bastante confuso. Sé que me quedé con ellos, que estuvimos hablando, que se fueron acercando poco a poco, que en cierto momento mi hermano se volvió a las tiendas, pero no mucho más.
Solo sé que con ellos me encontré muy a gusto. Al contrario que con un señor que tenía a mi espalda, que tenía una pinta rarísima y no parama de mirarme serio. Al principio pensé que tenía instinto protector y estaba controlando qué me hacían o decían esos chicos que parecían mayores que yo, pero luego empecé a pensar que lo que quería era acosarme él y no ellos. No es la primera vez que me pasa en un concierto, que hay algún tío buitreando y otro mayor intenta protegerme (en el concierto de Los Suaves de 2007, por ejemplo), pero nunca los “protectores” me habían dado tan mal rollo.
La verdad, es que con estos chicos me sentí comodísima. Veía que me estaban como buitreando, incluso al amigo borracho se le fuese la pinza e intentase besarme o algo, pero no me importaba. No me sentía buitreada como con el que me regaló el sombrero blanco, ni con otros. Como dije en la entrada anterior, estoy acostumbrada a estar con chicos de 25-30 años, y aunque son un poco mayores que a lo que estoy acostumbrada, entran en esa franja. Con “estar” me refiero a relacionarme, hablar y así, nada más. Y estos chicos, a pesar del alcohol y de que eran casi las 4 de la mañana, me daban mucha seguridad.
No sé en qué momento, pasó lo que suponía que iba a acabar pasando. Mi vecino me abrazó y me besó. Lo digo así de claro porque ya son las 9 de la mañana y no estoy para pensar mucho. Además, necesito decirlo en alto, llevo unos días dándole vueltas, y si normalmente le doy vueltas a las cosas, esta vez es peor porque todo esto vino por él. Total, le dije que no podía, y me separé. Se lo tomó bien, me dijo mil cosas bonitas sobre que merecía la pena, que no quería que me molestase ni hacer nada que me pareciese bien. Se pasó la noche diciéndome cosas bonitas. En algunas tiene razón, en otras creo que no tanta, y en otras, con dos palabras le da la vuelta la raíz de mis problemas y me ayudó a enfocarlos de otra manera. Así, en dos horas que estuvimos juntos.
Para ver el concierto de Koma me adelanté un poco, y noté cómo se me iba acercando por la espalda. Me di cuenta de que el chico necesita algo de cariño. No se me había acercado por nada, y tras el desastre con el niño el día anterior, yo también quería cariño y repartirlo. Tampoco me negué, y acabamos viendo un concierto de la mejor banda tributo a Pantera (dicho por los mismos que formaron Pantera) abrazados, algo que no habría imaginado nunca.
No parece que haya que darle muchas vueltas, no? Que no tengo que comerme la cabeza como lo estoy haciendo estos días, pero es que hay más. Realmente no pasó mucho más entre los dos, no es eso. Siempre me he juntado con chicos mayores que yo, pero aunque este es más o menos igual de mayor que los otros, vive más acorde con su edad. Y eso me impone mucho. Hay cosas suyas que me contó (por encima) que no voy a decir por aquí que me imponen, que me hacen pensar que hay muchísima distancia entre la manera que yo entiendo el mundo y en la que lo entiende y vive él. No me voy a engañar, el chico me gusta. Me parecía guapo durante el fin de semana en las tiendas (y tiene unos ojazos), pero por encima me siento muy a gusto a su lado. Me trató como hacía muchísimo tiempo que nadie lo hacía, y más después de todos los desprecios del arquitecto, del niño, etc. Me gusta, pero es como si me diese miedo investigar más y meterme en líos o en camisas de once varas por ello. Lo estoy exagerando, dicho así parece que anda metido en problemas de drogas o delitos o así, y para nada. Como siempre, exagero, le doy mil vueltas, y total, que estamos a jueves y no he vuelto a saber de él.
Después del concierto de Display of Power fuimos a despedir a una de las chicas que andaban con él (otra cosa que me impuso muchísimo, era su madre xD fue madre adolescente y le encantan los conciertos, y aprovechan y van juntos xD) a un taxi para irse a casa, y de vuelta a las tiendas la otra chica yo la veía enfadada, celosa, y luego me di cuenta de que era ella quien quería ir agarrada de él. Y llegaba yo, una mocosa que en dos horas le tumbaba todo. Se empeñó en no volver a las tiendas, y no hubo manera de convencerla de que no durmiese en el coche. Dijo que bajaría el alcohol, dormiría un poco y luego se iría a casa a acabar de descansar.
Nos volvimos a las tiendas, nos despedimos hasta el día siguiente y por primera vez en todo el festival, me costó dormirme. Eran las 7 de la mañana y el sol estaba saliendo. No sabía muy bien todavía qué había pasado, ni qué iba a pasar. Pero la verdad es que no pasó gran cosa. A las 9 y algo, después de no haber dormido nada, me levanté. Desayuné, empecé a recoger las cosas mientras los de mi grupo de tiendas se iban despertando (volviendo a insistir en cómo tenía tanto aguante xD), y los de las tiendas de al lado también. De allí a un rato llegó el amigo borracho, con otro vaso en la mano, de paseo. Se ve que todavía no había dormido.
Con mi vecino hablé poco, estaba cortado él por los de sus tiendas y yo con mi hermano despierto ya. Cuando ellos acabaron de recoger se fueron, y antes de que se fueran nos despedimos y le di una tarjeta de Enemy Dolls. Le dije que buscase eso en Facebook, y que cuando le diese al me gusta yo lo vería y ya lo agregaría. Para no perder el contacto.
Y estamos a jueves, y aunque la página tiene algunos seguidores más, ninguno es él. No sé si perdió la tarjeta o no encuentra la página. No sé mucho de él, solamente de dónde es, y creo que me suena de verlo saliendo alguna vez por Coruña. Pero no sé mucho más.
Tras recoger ellos, mi hermano me ayudó a doblar mi tienda de campaña, y mientras ellos quedaron recogiendo el campamento criminal que habían montado, yo me fui. Quería coger un bus temprano para llegar a casa a comer, y no podía esperarlos.
Y caminando con un dolor de pies increíble, pero con muchas ganas de otro concierto, de otro fin de semana así, con un fin de noche como el de la noche anterior, subí por última vez la cuesta hacia el recinto de conciertos. Ya no quedaba nadie allí, estaban desmontándolo por dentro y ya habían limpiado toda la acera. Tras dos buses, llegué a las 4 de la tarde a casa, y aunque mientras comía (caliente, por fin) me entraba el sueño, luego me espabilé y seguí despierta toda la tarde.
No tengo apenas fotos. Tengo las cuatro que subí a Facebook, y una de ella es la que tengo de Sôber, movida. Lo que tengo, y que me dan ganas de sonreír cada vez que lo veo, es un vídeo del concierto de Display of Power. No está grabado por mí, está grabado detrás de mí. Y se me ve a mí, a ellos dos, y al viejo que me miraba.
En los primeros segundos se ve cómo el amigo borracho me coge en brazos. Más adelante, hacia la mitad se me ve a mí acabadísima, con el sombrero blanco, al amigo con vasos de cerveza de un lado para otro, y mi vecino no es más que la silueta. A veces se le ve entero, a veces solamente la mano que le sostiene un vaso de cerveza al amigo. El que está en el medio casi estático, con el pelo rizado rubio es el puto viejo que me miraba. Así como mi vecino me abrazó y yo me dejé abrazar el tío desapareció. Este vídeo está hecho antes de eso.
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