Photobucket
Mostrando entradas con la etiqueta Filología. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Filología. Mostrar todas las entradas

3 de septiembre de 2013

Planes para el curso

Hacía tiempo que quería hacer esta entrada, pero tenía muchos flecos sueltos para aventurarme a hacer conjeturas y escribir sobre ella. Ahora que parece que empiezan a perfilarse las cosas y que empiezo a tenerlas más claras, me atrevo a echar cuentas de la lechera.

Creo que aún no expliqué qué me pasó con el examen en junio de la carrera, de la única asignatura que me queda. Suspendí (como el resto de la clase, si existe realmente la norma de que hay que aprobar a un tanto por cierto de presentados, en mi facultad se la pasan por el forro de los cojones), y como no estaba contenta con mi suspenso, hice una reclamación. Al mes me dieron la resolución, y sigo suspensa. Debería haberme presentado ayer al examen de septiembre, pero pasé de estudiar durante el verano. Y es que estoy cansada, por muchas cosas diferentes, pero sobre todo, por el pasotismo y el desprecio a los alumnos de mi facultad desde la parte del profesorado. Me explico:
Este examen consta de dos partes, cada una de ellas corresponde a una profesora diferente. La primera parte es un comentario de texto de tipo gramatical para explicar los recursos cohesivos, gramaticales y textuales y tal. La segunda son preguntas sueltas sobre adverbios, marcadores del discurso y tipología textual.
Cuando tuve que preparar el examen para diciembre de 2012 (porque aunque me presenté en diciembre lo hice con los apuntes de clase, muy escasos) le mandé un mail a la profesora de la primera parte preguntándole qué bibliografía debería usar para preparar el temario. Me respondió que los apuntes de clase y la bibliografía que nos había dado a principios de curso. Preparé el examen según los apuntes, y cuando suspendí, me dijo que las definiciones estaban mal. Entonces, para preparar el examen de junio 2013, fui a la biblioteca de mi facultad a buscar la bibliografía recomendada. Para empezar, la mitad de los libros o artículos que aparecen en la bibliografía que nos dio (unas 8 páginas en total, entre temas concretos y bibliografía general) no están siquiera registrados en la biblioteca. Usé para mis apuntes y para el examen los que encontré y que me servían. Pues cuando suspendí en junio y fui a hacer la revisión del examen me encontré respuestas en plan “esta definición está bien, pero me gusta más la del otro señor; esta definición, aunque la dice Fulanito, no me convence”, etc.
Además, el examen es un comentario de texto especial que solamente damos en esa asignatura y que supongo que la profesora se ha sacado de la manga, porque a todo al que le hablo de él, salvo que haya tenido esa asignatura, no lo conoce. Es decir, no hay ninguna guía o bibliografía para prepararlo. Tras preguntarle cómo se hacía para diciembre 2012 y no conseguir ninguna respuesta clara (solamente un esquema con los puntos que hay que tocar) construí yo misma el esquema del comentario, y le envié un comentario hecho para esa convocatoria. Recibí una serie de correcciones, pero sin más explicación (como “no bajas al nivel del texto”, cuando estaba todo ejemplificado y el texto interpretado). Como en la corrección del examen de diciembre me repitió lo mismo, a principios de junio 2013 le mandé otro comentario para que me lo corrigiera para presentarme en esa convocatoria. Y nunca obtuve respuesta. A una semana del examen (3 semanas después de haberle mandado el comentario y una serie de preguntas) otra profesora me dijo que se había ido de baja, y que por eso no me contestaba. A dos días del examen, la profesora se reincorporó y me respondió el mail con un “aquí te respondo a las preguntas, pero no tengo tiempo de mirar el comentario”. Y como el comentario no había cambiado gran cosa respecto a junio, volví a suspender.
Respecto a la profesora de la segunda parte del examen, su pasividad es mayor. Su parte en teoría es más fácil de hacer, y siempre saco mejores notas que en la primera, pero no lo hago perfecto. Mis protestas respecto a ella es lo difícil que es saber qué información quiere en las respuestas. Es decir, la mayor parte de su examen son definiciones y clasificaciones de palabras, pero no sé con qué cantidad de información quiere que rellene esas definiciones (la clasificación solo, también la explicación de qué es esa clasificación, su uso dentro del texto, etc.). Cuando fui a la revisión del examen de diciembre 2012 me dijo qué quería y cómo lo quería. Pero cuando estuve estudiando para junio, me di cuenta de que no había entendido bien a qué se refería, porque en casa seguía haciendo las cosas como para el examen anterior. Le dije algo de “fui a la revisión del examen y me diste las correcciones, pero no las recuerdo bien, ¿cuáles eran?” y la respuesta fue algo como “si viniste a la revisión del examen sabrás cuáles son las correcciones”. Surrealista.
En el caso concreto del examen de junio, la nota baja de la primera parte se basaba en que las definiciones no eran precisas (y estaban todas chapadas de la bibliografía) y en la segunda, además de había preguntas que no sabía que podían entrar y no preparé (en parte culpa mía, no puedo reclamarle nada a la profesora), se inventó una clasificación en las preguntas que sí me había preparado.
En ambos casos, ir a las revisiones de los exámenes no ha servido de nada, solo para afianzar mi odio hacia mi facultad, mi carrera, su asignatura y, concretamente, ellas dos. En el caso de la profesora de la primera parte, hablando de que estuvo de baja y no me ayudó lo más mínimo con el examen, “son cosas que pasan, no ha podido ser”. Y en el caso de la otra, después de ver el examen, “pero mujer, si me escribes un mail y no te respondo con lo que quieres, tú insiste”.
La reclamación se basaba en 1)las definiciones de la primera parte son correctas según la bibliografía y 2)la clasificación según la que corrigió la profesora la segunda parte no existe. La reclamación vino ratificando las correcciones de las profesoras repitiendo, casi palabra por palabra, lo que ellas (sobre todo la de la primera parte) me dijeron: no, no se ajusta, no, no bajas al nivel del texto, no interpretas. (nota: el texto a comentar era este: http://ocurrienfebrero.blogspot.com.es/2009/01/os-invito-con-juan-jos-mills-al.html y según la profesora, es una crítica al abuso de la tecnología; y esa interpretación no hay manera de mantenerla). Referente al segundo punto de la reclamación, pasa por alto lo que reclamaba y prefiere centrarse en las preguntas que fallé por falta de estudiar (que no estaba reclamando porque considero que la profesora tenía razón). Para terminar la carta de manera amistosa, añaden un punto diciendo que tengo “deslices en la ortografía y en la redacción”. Y por eso no paso. No.
Además, según la normativa, para resolver la reclamación se han de reunir varios profesores del departamento de la asignatura, y en esa reunión y corrección no pueden participar los profesores titulares de la asignatura. En la carta no especifican qué profesores se han encargado de la corrección, y tal y como está redactada, me da que alguna de las profesoras (sobre todo la de la primera parte) está dentro. Pero no tengo manera de saberlo. Cuando vuelva a acercarme a la facultad iré a hablar con uno de los profesores de ese departamento en los que más confío y le preguntaré si sabe algo del tema.

En fin, entonces me encuentro a mitades de agosto con una asignatura pendiente. Me encuentro con que para el examen de junio estuve estudiando mes y medio y no sirvió de nada (saqué 3 décimas más que en diciembre, pasé del 3,5 al 3,8) y que necesito hacer tutorías con la profesora de la primera parte para poder sacar su asignatura (que me dé concretamente qué quiere que le escriba, ya que buscando por mi cuenta no le gusta) y en agosto me va a hacer menos caso que estando de baja. Decidí no presentarme en septiembre. Estoy cansada, me tienen harta, y no puedo afrontar presentarme otra vez tan temprano, y sabiendo que voy a volver a suspender. No me vale la pena ni hacer los 100km de ida, ni hablar de los 200km de ida y vuelta. El examen fue ayer y no me presenté.
Si tengo ánimos y creo que puedo hacerlo bien, me presentaré en diciembre. Pero eso significa que este curso tampoco entro al máster. Entonces, ¿qué hago durante el curso?

La opción más cómoda es la de repetir el invierno pasado: quedarme en casa, estudiar un poco cada día, aprovechar y terminar la EOI o sacarme el Advanced por mi cuenta; y ganchillar y seguir haciendo crecer a Enemy Dolls.
La opción que más me gustaba: entrar en un ciclo, volver a Coruña, y sacar la asignatura a la vez que el ciclo. Hace años que quiero aprender a coser bien, y necesito anímicamente volver a aprobar y estudiar algo que me gusta. Joder, aunque sea estudiar algo práctico. Tenía tanto la opción de hacer el ciclo medio como el ciclo superior, y tras salir las listas de espera de la gente inscrita en junio, tengo las mismas posibilidades de entrar a cualquiera de los dos (o sea, no: hay 17 personas en lista para el medio y 22 para el superior y esa gente tiene preferencia antes que yo, aunque tenga más nota, porque ellos hicieron preinscripción en junio y yo la haré en septiembre). Aún así, iré hasta el instituto (200km otra vez) para inscribirme igualmente, por si suena la flauta, además de preguntar por el régimen de adultos, es decir, para ir por las tardes, aunque sea un coñazo. Espero que haya suerte, porque necesito esa actividad, la independencia, el aprender cosas útiles por fin y todo eso.
Dentro de esto hay una variante, que me gusta menos pero que es más fácil: hay señoras en mi pueblo que cosen (y esto no lo sabía, porque hubiera empezado hace tiempo) y dan clases de costura. Si el ciclo falla por todos lados, es probable que le pida clases a alguna señora. No es lo mismo, no tengo la satisfacción de las notas ni de la responsabilidad, pero la parte creativa/útil la tengo cubierta.
La otra opción que hay, menos bonita y más improbable, es echarme al monte. Es decir, mi padre tiene una huerta que los últimos años ha estado trabajando un señor, pero ahora el señor está mayor, tiene problemas de ciática y lleva ya todo el verano chungo. Mi padre teme que le diga que deja la huerta, y no quiere que se vuelva a convertir en una finca salvaje. Creo que se está planteando trabajarla, pero sé cómo es y no va a hacer nada. Pues bueno, a mí sí me apetece. Me apetece poner un gallinero pequeño, probar a cultivar cuatro cosas y ver cómo sale adelante. Sin pretensiones comerciales, por supuesto, solamente como catarsis y como cambiar de aire. Y sobre todo, por conseguir hacer algo que sea satisfactorio (como lo es el ganchillo) pero sin las protestas de mi padre de “es que pasas el día ganchillando sin hacer nada”.
No, no me he olvidado del factor lluvia, frío y temporales de Galicia. Lo tengo en cuenta y a pesar de eso me llama la idea.

Y en eso estamos. Mi hermano está volviendo ahora mismo para Santiago, y yo sigo sin saber qué va a ser de mí el próximo curso. De momento, lo que sé es que voy a ir a hacer la preinscripción al ciclo y esperar a que el 16 saquen las listas y posibilidades de matricularse.

*Todos estos planes referentes a volver a Coruña incluían a Gerardo y contemplaban la posibilidad de que él también hiciese un ciclo, pero sus listas de espera son mucho mayores que las mías, y además me acaba de decir que le llamaron para una entrevista de trabajo :D

11 de agosto de 2013

15 días con él

Se me ha ido medio agosto sin darme cuenta. He estado 15 días con Gerardo, y cuando nos dimos cuenta, además de habérsenos agotado el tiempo juntos, habíamos pasado unos días perfectos y habíamos adelantado 15 días en el calendario.
Por fin se vino al norte, y parece que se ha ido enamorado de Galicia. Llegó el domingo 28 a mediodía, pero para no perder las costumbres, yo tuve que salir de casa alrededor de las 10 de la mañana. Cogí el único bus del día que me permitía estar en Coruña a las 6 de la tarde, cosas de vivir en el tercer mundo. Salí temprano de casa, llegué al mediodía a Coruña, perdí algo de tiempo caminando y comí temprano en un local de pinchos mezcla de Lizarrán con 100 Montaditos. No me acuerdo mucho de qué tal estuvieron, porque tenía la cabeza puesta en el aeropuerto de Valencia.
Intenté perder el tiempo más rato, pero siendo domingo no tenía muchas cosas que hacer que ir al aeropuerto y esperar. Llegué muy temprano, como a las 3 de la tarde, y me puse a leer bajo el panel de llegadas. Gerardo siempre fomenta mi lectura (ya veremos que no fue la única vez en 15 días) y en el tiempo que estuve leyendo avancé casi 200 páginas de El Médico, libro que me regaló por mi cumpleaños y con el que llevo más de un mes ya, aunque lo estoy disfrutando mucho. Cuando en el panel de llegadas empezaron a anunciar que su avión llegaría a tiempo (cuando apenas había llegado a Madrid para hacer enlace entre Valencia y Coruña) no me dio la paciencia para leer más y me puse a pasear. Y se acercaba la hora de llegada. Y la gente con transporte normal empezaba a llegar al aeropuerto. El panel cambió a “llegada” y me puse casi histérica.
Se abrieron las puertas de salida de los recién aterrizados, y salieron los que llevaban equipaje de mano. Pero las maletas no debían salir por la cinta porque a través de las puertas veíamos sombras pero nadie más salía. Y empezaron a llegar.
Y llegó. Y corrí a abrazarle. Después de 4 meses, conseguía tenerlo a mi lado de nuevo. Cuando rozábamos el escándalo público, fuimos a recoger el coche alquilado y en todo el tiempo que estuvieron comprobando datos y esas cosas, no fui capaz de soltarle. No podía. Lo intentaba pero no podía.
Pero es algo que hace en mí. Lo tengo cerca, hayan pasado minutos desde que llegó o semana y media, y tengo que estar pegada a él.

Fuimos a por el coche de alquiler, e hicimos el viaje de vuelta a casa sin depender de transporte público, por suerte.
Fuimos al primer hotel en el que estaríamos alojados. Frente a la playa, desde la ventana de la habitación se veía la playa, el mar, los montes del otro lado de la ría, el cielo, y el amanecer en primera plana.
Como ya es tradición, el primer día de vernos no hicimos planes. Nos dedicamos a estar el uno con el otro, sin más. A tocarle, a darle besos y a acariciarle. Para compensar todos estos meses separados en los que solo quería estar un poco más cerca de él.
Estuvimos en mi pueblo desde ese domingo al miércoles siguiente, que salimos temprano. En ese tiempo (no recuerdo qué pasó en cada día) conocimos el pueblo, fuimos a recoger laurel para una tía suya, fuimos con el coche a comer a la cascada de Ézaro, paseamos por Ézaro, Gerardo tuvo su primer contacto con el Atlántico y con las mareas, probó por fin la empanada de pulpo y la de bacalao, fuimos a ver la puesta de sol a Fisterra (otro sitio que a mí me encanta y a él le encantó), nos escapamos un momento de noche para ver las estrellas desde la playa (no se veían tantas como yo quería, pero fueron más de las que tuvimos en Castellón) y un poquito en plan encerrona, él pudo conocer a algunos de mis amigos, a mi abuela, mi madrina y un par de tíos y primos.
El martes por la noche paramos en mi casa para cambiar mi maleta por la del Resurrection y para coger la tienda de campaña y los sacos. Salimos el miércoles muy temprano, mientras estaba saliendo el sol, para Coruña. Dejamos el coche de alquiler y nos cogimos un bus para Viveiro. El viaje se hizo muy largo. Salimos de Corcubión a las 9 y poco de la mañana, hora y media más tarde llegamos a Coruña, cogimos el bus de las 11 y media para Ferrol y llegábamos a Viveiro a las 3 y pico.
A pesar del hambre montamos la tienda y luego fuimos en busca de un supermercado, porque pensamos que sería buena idea no cargar con comida además de las tiendas y todo. Se podría decir que sobrevivimos al Resurrection gracias al poder de las empanadas: ese día y el resto (salvo un bocadillo y la pasta vegana de dentro del recinto) comimos a base de empanada. Y no es que lo pasáramos mal, porque fuimos variando de rellenos y no repetimos ningún día. Creo que para el Resurrection necesitaré redactar otra entrada aparte, porque lo merece. Fue muy muy grande.
Con pena, nos despedimos de Viveiro el domingo al mediodía, después de comer. Como los del festival que volvíamos a Coruña llenamos un autobús completo, la empresa se portó genial y nos hizo un viaje directo hasta allá: en vez de 3 horas y media y rezando para llegar a tiempo para coger el bus para Corcubión (teníamos 10 minutos entre la supuesta llegada de uno y la salida del otro) hizo un viaje directo y llegamos en una hora y media. Fue un viaje muy tranquilo, el 90% del autobús pasó el viaje durmiendo (incluso Gerardo se quedó dormido antes de arrancar siquiera xD).
Esperamos en la estación de buses para coger nuestro autobús, afónicos y doloridos, y a su lado se me hizo extrañamente corto el viaje de vuelta. Lo que normalmente son dos horas de tortura y mala leche, a su lado se pasó rápido, y cuando me di cuenta, estábamos dejando la tienda y los sacos en mi casa. Aún doloridos, fuimos caminando hasta Cee para el segundo hotel en el que estaríamos estas dos semanas (no quedaban habitaciones para el primero cuando quisimos hacer la reserva). Era bastante cutre, feo y sin vistas más que a un gallinero con un gallo cantor. Por suerte, estuvimos allí solo durante dos noches: yo tenía que trabajar el martes. Durante la tarde del lunes preparé las dos clases que tenía que dar el martes: con su ayuda y su cariño tardé menos de lo que normalmente tardo en hacerlo.
El martes al mediodía cogimos otro autobús para volver a Coruña. Me hubiera gustado no tener que hacer ese viaje corto y casi inútil a mi pueblo, aunque lo compensamos comiendo caldeirada de pulpo hasta casi reventar un día. De martes a sábado estuvimos en Coruña. En ese tiempo, arrasamos con el Viñetas desde o Atlántico, fuimos al Acuario y la Domus, dimos paseos por la ciudad y parece que él empieza a manejarse por ella, fuimos al cine por menos de 10€ los dos y fuimos hasta Santiago. Es una ciudad que me encanta, y me sorprendió que a él le gustase más Coruña. Le encanta el mar, y Santiago, de interior y con tanta gente como pillamos, no le hizo mucha gracia. Pasamos gran parte del tiempo que estuvimos allí sentados en un banco en la Alameda, bajo los carballos, tranquilos y solos. Intenté hacer un último esfuerzo para que le gustase más la ciudad y lo llevé a Follas Novas, y no funcionó del todo. Y ya que estábamos de ruta de librerías, cuando llegamos a Coruña (llegamos temprano, apenas las 7 de la tarde) fuimos hasta el Baúl de la Ronda de Outeiro.
Con los libros, en este tiempo en Coruña, hemos tenido una relación intensa. A él le gusta leer, y a mí me gusta leer. Mucho, a los dos. Y cuando reservamos hotel en Coruña lo cogí cerca de la Plaza Pontevedra para estar cerca de todo lo que queríamos ver, del mar y de casi todos los autobuses que pudiéramos necesitar. Lo que no sabía entonces era que íbamos a estar a cuatro pasos del Viñetas y de la Feria del Libro de Coruña.
Cuando él llegó de Castellón, yo tenía dos libros guardados para él. Uno porque lo vi de casualidad en San Jordi y me hizo gracia, y otro por su cumpleaños. El primero un libro de recetas para emancipados (guiño guiño) y el otro, una novela de Lovecraft ilustrada y editada al estilo de el Zorro Rojo. Y como yo tenía en casa repetido Muerto hasta el anochecer (el primero de True Blood) y lo iba a donar a la biblioteca, le dije si quería llevárselo y se lo cogió. Además, en el Viñetas, él me regaló el Bestiario de Lovecraft editado por el Zorro Rojo y yo le regalé Maus. Me había dicho hace tiempo que le habían hablado muy bien de él, y cuando lo vi y tras su regalo, fue para él. Además, para mí, me compré Persépolis completo en tapa dura (otro que llevaba persiguiendo tiempo) y tras un par de días dándole vueltas, me compré el de Un zombie se comió mi cupcake. Además, él se compró el nuevo de Aleix Saló, Europesadilla y uno de The Oatmeal: Cómo saber si tu gato planea matarte. Y él en el baúl se cogió una novela ambienta en el mundo de Warhammer 4000. Que volvimos a casa cargados de páginas.

Yo:

Él:
Y la novela de Warhammer, que apenas vi.

No está nada mal. Además, aprovechamos alguna de las tardes para leer juntos, cosa que me encanta hacer con él. En un par de tardes me terminé Persépolis, que ya estoy releyendo porque me ha encantado.

Además de pasear en Coruña, una noche fuimos a que conociera el Sham, aunque la parte de arriba estaba cerrada y la gramola desconectada. No había mucho ambiente porque fuimos temprano pero por lo menos pudo conocer el sitio y su cocina y yo volví tras casi dos años. También sacié mi antojo de churros (que tenía desde que el 1 de enero mi hermano no me trajo churros para desayunar) con grandes chocolates durante dos mañanas seguidas, comimos helado... fuimos a comer a un mexicano y otro día a un asiático. Son dos sitios a los que normalmente no hubiese ido, pero con él hasta me apetece probar comidas nuevas. En el mexicano descubrí los negritos y la salsa blanca de ajo. En el asiático muchas cosas más: además de aguantar toda la comida con los palillos, probé unas algas, volví a atreverme con los aperitivos de masa frita (hace unos años me sentaban mal y los abandoné), volví a probar el sushi (no me emociona pero estaba mejor que el otro que había probado), etc. A pesar de todo esto, el mayor logro es el de haber aguantado con los palillos sin desesperarme y pedir cubiertos xD

La mañana del viernes nos acercamos hasta un instituto, por motivos que tengo que explicar en otra entrada porque aquí quedaría demasiado pesado. Se nos olvidó que queríamos ir al Museo de ciencia y tecnología de Coruña, y tras comer en el asiático, nos instalamos en la habitación del hotel a aprovechar la última tarde juntos. Y tan bien que la aprovechamos. Las horas pasaron entre besos y caricias, repasando lo bien que lo habíamos pasado estas dos semanas, lo bien que habíamos comido, y perfilando planes de futuro, que se acercan y cada vez son más firmes. Sabemos que tenemos un futuro juntos y vamos a empezar a construirlo muy pronto.
Por la noche salimos a cenar, y luego dimos un paseo hasta María Pita. Más y más planes de futuro, porque quiero tener que despedirme de él muy pocas veces. Quiero tenerlo cerca, muy cerca, y mucho tiempo.

Al día siguiente, el sábado, salimos temprano para el aeropuerto. Su avión salía cerca de las 12 y como tenía que facturar y esas cosas, preferimos llegar sobre las 10 media. Poco después de facturar las maletas pasaba el control de seguridad y volvíamos a separarnos.
Pero esta vez será menos tiempo, sí o sí. Como contaré en otra entrada, si se alinean los planetas en un par de meses estaremos viviendo juntos, si no se alinean a lo mejor tenemos que esperar un poco más. Pero antes de que empiece el curso tenemos que volver a estar juntos. 4 meses es demasiado tiempo, y ya encontraremos un hueco.

Estos 15 días han sido perfectos. Hemos tenido de todo, literalmente: buenas comidas, cariño, momentos de risas y picarnos, paseos de día, paseos de noche, conciertos muy intensos, conciertos más relajados, conciertos buenísimos y conciertos peores. Hemos tenido planes de futuro, hemos tenido un reencuentro con nuestro pasado al conocer en persona a Vita Imana y compartir camping con Sobrino; hemos tenido estrellas por la noche y amaneceres, museos y juegos; tardes de mimos, siestas y lectura, y ferias del libro.
Ha sido, simplemente, perfecto.

27 de abril de 2013

Día random en Coruña

Por aquí seguimos sin mucho que contar. Sigo en mi rutina, que no me desagrada, y que me estoy dando cuenta de que me hacía falta tener un descanso así y me está viniendo muy bien.
Pero a veces hay días sueltos que rompen completamente mi rutina y que son una locura. Como ejemplo, este pasado martes, que fui a Coruña. La idea principal era acercarme a mi Facultad a buscar bibliografía para arreglar lo que hice mal en el examen de diciembre, pero acabó siendo mucho más completo.

Como primera parada, obligada, ya que era para lo que me pegaba semejante paliza, estaba mi Facultad. Llevé los apuntes que ya tenía en casa, repasé lo que tenía, busqué lagunas, y una vez que supe qué me faltaba y era importante, me puse en la búsqueda de la bibliografía. Y volvió esa sensación, que tengo tan pocas veces, de ser universitaria, de estar cuidando yo misma de mi formación, de saber usar una biblioteca y un catálogo. Y sobre todo, volvió esa sensación de triunfo. La primera, cuando busco un libro entre miles y aparece al poco, y luego, cuando ese libro contiene información que me sirve.
Tuve un pequeño percance en la biblioteca, y es que con 6 volúmenes diferentes en la mano, me di cuenta de que no tenía ninguna tarjeta de la fotocopiadora en la cartera, por lo que tuve que dejarlos “escondidos” en las estanterías para ir a reprografía a comprar una. Justamente el día anterior había estado hablando con mi padre de cuando trabajaba en la biblioteca, y lo que me jodía la gente que dejaba desordenados los libros en las estanterías... pero en el momento preferí dejarlos en una estantería mal puestos a dejarlos encima de una mesa y que alguien los cogiera, pasara alguien de la biblioteca y los volviese a colocar en su sitio... y tener que volver a patearme la planta en busca de los libros. Y fueron menos de cinco minutos, solamente el tiempo de cruzar la Facultad y volver a la biblioteca.
Hice las fotocopias y di la tarea por finalizada, bastante antes de lo que esperaba. Esperaba tener que comer en la Facultad y seguir la búsqueda por la tarde. No esperaba encontrar a la primera los libros de referencia de mis profesoras, o eso parece que es. Mejor para mí.
Luego, bajé a Coruña y quedé con Ana. Intercambiamos bolsas (yo le di tarros, ella me dio lanas, que no esperaba *-*) y fuimos en busca de lanas. Ella volvió a su casa y yo fui al Marineda, a comer y a seguir con otra búsqueda por allí.
Antes de nada, estaba casi famélica, así que fui a comer. Esperaba que estuviese lleno de gente, no con colas, pero sí con gente. No esperaba que fuésemos cuatro personas en toda la planta comiendo. Pensaba que tendría que quedarme con un sitio en el que encontrase mesa, pero pude elegir. Y me fui a Lizarrán a por su tortilla con chistorra, además de una hamburguesita de pollo monísima que tengo que repetir en casa xD
Y luego, la búsqueda que más me agotó y más tiempo me llevó. El motivo de desplazarme hasta el Marinera era ir a Primark a buscar ropa interior y de deporte. Sigo perdiéndome allí dentro, y después de encontrar las prendas que buscaba me dediqué a pasear. Me encontré con que por fin están trayendo camisetas con personajes y frikadas para chicas, pero no me gustaron. El 90% siguen siendo de Disney o rosas, aunque esta vez había una de Wonder Woman y otra de Elmo. Es algo, pero aún así no me gustaban. Y se me ocurrió ir a buscar en la zona de niño, porque las tallas más grandes me caben. Y salí de allí con una camiseta de Darth Vader de la talla 8/9 años.

Después de Primark, di vueltas por esa planta. Bershka, Pull&Bear, y alguna más. Qué ropa más horrible tienen en todas las tiendas. Qué formas más feas, telas feas y estampados horribles. Iba ojeando por si me encontraba algún vestido que pudiera servirme para la boda de mi primo, y, mirando los vestidos, todos parecen sacos. Todos parecen un cacho de tela recta, ancha, que se pone encima del cuerpo y ya está. Sin formas, sin agarrarse, sin ni siquiera cortes bonitos. Por suerte, en Blanco encontré uno que me gustó un poco, se ajustaba al presupuesto ridículo que me puse para ser un vestido para una boda, y me lo llevé. Con el tiempo me va gustando más, y definitivamente lo llevaré, aunque hay que subirle un poco la falda. Es palabra de honor, ajustado hasta la cintura, de donde sale una falda con vuelo. No es un saco con agujeros para la cabeza y brazos sin más. Y negro con lunares blancos, aunque en el momento de comprarlo me pareció azul oscuro (me gusta más negro).
Sobre las 5 de la tarde, volví con Ana. Fuimos hasta Monte Alto a entregar en mano el amigurumi más grande que he hecho en mi vida, un mono de mil colores de más de 60cm de alto. A la chica le encantó el mono, lo que fue un alivio y una alegría, le sorprendió que yo fuera tan “jovencita”, y hablamos poco más.
Ana me dejó en la estación de buses, pensando que yo tenía un autobús a las 6 y media de la tarde. Pero se ve que han quitado ese autobús, y hasta las 8 menos cuarto no tendría ninguno. Sola, con dos horas y pico por delante, sin nada que hacer y sin batería en el móvil. A la locura, me cogí un autobús y fui hasta el Baúl de la Ronda de Outeiro. Di vueltas por él y encontré un libro que me gustó para Gerardo, pero no voy a decir nada más :P
Tardé una hora y poco en ir y volver al Baúl. Y me senté a esperar en la estación de autobuses, porque ya no sentía los pies. De ahí subí al autobús, y llegué a casa dos horas más tarde. Mi padre acababa de salir para ver la segunda parte del partido del Barça (cosa rara, suele pasar del fútbol que no es Deportivo), y no me dio tiempo a esperar a que volviese. Llegué a casa, cené, me hundí en el sofá y fui cayendo en picado hasta subir zombie a cama y despertar 10 horas más tarde, sin haberme dado tiempo ni a poner despertador.
Y cuando desperté al día siguiente, aún me dolían un poco los pies. Pero es que cuando lo pienso, estuve de pie desde las 2 y poco, que acabé de comer, hasta las 7 y media, que me senté a esperar al autobús, con un descanso de 10 minutos para llegar a Monte Alto en el coche de Ana.
Así son las rupturas que estoy haciendo con la rutina. Radicales y agotadoras.

Pronto volveré a contar más cosas. Lo de todos los mayos: vuelvo al Expotaku y hay muchas cosas que preparar :D

17 de enero de 2013

Seguimos con los estudios

Qué inocentes éramos cuando de pequeños, pensábamos que tras acabar la Universidad no tendríamos que hacer más exámenes ni estudiar nada más. Qué inocentes, porque esto no ha hecho nada más que empezar.

Por poner un poco al día en relación a lo que estuve escribiendo últimamente, voy a hacer un resumen de lo que ha pasado en estos últimos días y cómo van cambiando las cosas:
Las profesoras de la asignatura que me quedaba me la han clavado y me han suspendido. Después de pensar que tenía una sola asignatura por sacar, que por falta de créditos al final fuesen tres y sacar dos en casi una semana cada una, ellas me la han clavado. Los ejercicios que le envié a una por mail y que estaban “bien” a la hora del examen no lo estaban tanto, y no acabé de entender las razones que tuvo la otra para darme la mitad del examen como mal. No sé ella, pero yo sigo sin ver mi fallo. Uno de los dos ejercicios de su parte del examen se trata de clasificar y explicar la función de algunos adverbios terminados en -mente, y no le gustó lo que yo le expliqué. Por ejemplo, una de las oraciones era algo de “históricamente, Cataluña nunca ha sido una nación completamente independiente”, o algo así, y tenía que explicar la función de “históricamente”. Le dije que según la clasificación de esta clase de adverbios propuesta por la Nueva Gramática de la Lengua Española, era un adverbio de tópico o tema y que esos adverbios señalan el punto de vista desde el que se va a enfocar un tema. Y ella decía que ese adverbio lo que hacía era señalar que se iba a tratar ese tema desde el punto de vista histórico. No acabo de entenderlo.
El caso es que tengo que volver a estudiar y volver a examinarme en junio. ***** de puta. O como se escriba.

Hoy se acababa además el plazo de presentación de solicitudes para el auxiliar de conversación. Conseguí juntar toda la documentación y subirla antes de ayer por la noche (y la aplicación no petó! Funcionó bien todo el rato!), y hoy por la mañana fui al Concello para que entregasen un papel físico con mis datos que tenía que entregar. No lo entiendo, pero lo hice.
Pero me veo quedando en España. Tras ir a la Facultad a recoger mi expediente, estuve haciendo algo de tiempo mientras Iris no salía de trabajar, y en el aula net había un chico con el becario del aula escaneando documentos para presentarse también. El caso es que el chico tenía como 15 hojas para escanear, y le pregunté qué eran esas cosas. Me dijo que era el título, el máster, el primer año de doctorado, cursos de idiomas y estancias en el extranjero... y sabiendo que pido la que creo que es la zona más solicitada, me veo en España. Además soy tan optimista que tengo de primera preferencia Irlanda, que no sé si tiene 12 plazas nada más. Como segunda preferencia tengo a Reino Unido, que ya son unas 150. Pero me siguen pareciendo pocas, no tengo títulos ni chorradas que me suban puntuación.

Además, al acabar de escribir esto voy a acabar de subir documentación para otra beca. Esta es para prácticas en PYMES. Se soluciona más rápido, porque creo que el 1 de marzo empezarán a llamar a la gente, y creo que es para trabajar de 3 a 6 meses. Vamos, que si me cogen, antes de que acabe el verano se acaba la beca también. Aunque como a los alumnos de letras no nos quiere nadie, me gustaría que me llamasen, pero no cuento demasiado con ello.

Y terminadas estas cosas, empiezo a ver qué carencias tengo y empiezo a fijarme objetivos. A la hora de sumar puntos por méritos y cursos para el auxiliar de conversación me di cuenta de que me faltan cursos y formación complementaria. Llevaba ya un tiempo pensando en sacarme el First y de empezar a buscar cursos docentes, aunque sin la base del máster no sé si me servirán de algo.
Empecé a investigar hoy cómo sacarme el First, y tras leer un poco, no le tengo nada de miedo. Creo que podría sacármelo repasando un poco algunos phrasal verbs y los formatos de escritura de algunas cosas (diálogos, cartas, etc.). Y como me parecía poco, estuve investigando más niveles. El examen del siguiente nivel, del que no había oído hablar, es el Advanced. Ya me impone un poco más de respeto porque ya lo veo más llegando a mi límite y sí tendría que estudiar y esforzarme. Pero por otro lado, no tengo nada que hacer. Gracias a ser exámenes muy conocidos hay un montón de materiales para preparar y para estudiar para ambos de ellos: desde foros para preguntas concretas a modelos de examen, a chats con gente nativa o gente que se haya sacado esos títulos para practicar las partes orales/escritas. Miraré los temarios de ambos, ver hasta dónde puedo llegar, y si tal, prepararme para alguno.
Lo que me duele y me asusta un poco es la matrícula de ambos exámenes. Creo que el First está sobre 160€ y el Advanced 180€. Me da miedo presentarme al Advanced y suspender, porque, aunque tengo que preguntar, no creo que la matrícula valga para más de un examen.

Y para seguir y terminar con los idiomas, llevaba tiempo buscando recursos en internet (aunque no me esforcé mucho) para aprender, aunque fuese un poco, finlandés online. Antes pensaba que no podía aprender de manera autodidacta, pero tras sacarme estas dos asignaturas, aprender a tejer y más cosas que estoy aprendiendo, además de ahora verme sin profesores, creo que organizándome bien, echándole paciencia y tiempo, podría aprender un poco. No aspiro a hablar, pero con algo de vocabulario, frases cortas y sencillas, me conformo. Hasta ahora no había encontrado nada que me fuese útil, pero hoy encontré cosas que tienen buena pinta, que me llevaron a otras cosas más útiles aún. A ver si consigo organizarme y ponerme una rutina o ejercicios o cosas que me ayuden a no dejarlo olvidado.

Por el resto, no mucho más ha ocurrido. He conseguido una PlayStation 2 y tengo muchas ganas de volver a empezar el Kingdom Hearts, y esta vez terminarlo. Pero tras conseguirla, me di cuenta de que no tenía todos los cables necesarios: me falta la salida de AV para conectar la consola a la televisión. Lo pedí ayer por internet, con suerte llega mañana y el sábado puedo ir a recogerlo a Correos. Tengo muchas ganas de viciar, ahora que tengo guías para no perderme y hacer las cosas bien. La primera vez que lo empecé me quedé atrancada a poco del final, y es una espina que tengo clavada que me voy a sacar. Pero antes tengo que conseguir el cable >.<

Esto realmente ha sido todo de los último días. No es que mi vida sea muy interesante últimamente, aunque estoy retomando la lectura y vuelvo a tener el gusanillo de una historia picándome por dentro. Voy a dejarla madurar un poco, que está solamente esbozada y tiene demasiadas lagunas y preguntas.
Espero que haya alguna clase de novedades pronto. De las buenas a ser posible.

18 de diciembre de 2012

Un final

Photobucket

Son las 8 y media de la mañana, y hoy me levanté a las 5. Duele, pero no mucho, porque hoy, espero, acabo la carrera. A las 12 tengo el último examen de todos, un examen-putada para cubrir créditos de libre configuración, de una asignatura del primer ciclo, pero una asignatura y un examen después de todo.
Cuando bajé de cama, dormidísima, le dije a mi padre “mañana voy a dormir todo lo que quiera, no voy a poder despertador”. No lo decía solamente porque eran las 5 y cuarto de la mañana, sino porque no recuerdo la última vez que no me puse un despertador. Acabase estudiando o no, me despertaba a las 10, me levantaba a las 10 y poco y hacía que la mañana fuese productiva. O estudiar, o ir metiéndole mano a mi habitación en la remodelación... lo que fuese.
Ya empecé con esa dinámica durante el verano. Enlacé despertarme para las clases con despertarme para aprovechar las mañanas, y realmente ya no sé cuál fue la última vez que me fui a dormir sin poner despertador.

Pero en unas horas se acaba. En unas horas haré el examen de Hermenéutica, saldré muerta de hambre para comer, llegaré a casa a media tarde, y seré libre. Desde mayo que no me relajo en el tema de los exámenes. Quiero sentarme una tarde entera a tejer sin el cargo de conciencia de “tengo cosas que estudiar”. Y esta semana tengo que tejer mucho, que tengo varios encargos pedidos y con fecha de entrega próxima.

Me parece mentira que se acabe. Ha pasado todo muy rápido, pero a la vez muy lento. En estos cuatro años (y unos meses) han pasado muchas cosas buenas, algunas peores y otras un poco mejores. Ahora soy capaz de recordar solamente las peores, pero espero que con los años, cuando esté menos quemada, pueda recordar también las buenas.
Voy a hacer el examen sola, porque soy la única matriculada en la asignatura. La última matriculada de la historia de esa asignatura. Me gustaría decir que voy a dejar el listón alto, pero como viene siendo habitual, no sé si lo conseguiré. No sé si lo que sé está bien sabido, o si sé lo que tengo que saber. Y probablemente (aunque espero que no) me caiga otro 5 por pena, por ser la última asignatura, por dejarme terminar ya. Porque a los Licenciados ya no nos quieren y nos están echando a patadas del sistema educativo.
Hacer este examen sola me parece un final bastante.... representativo, simbólico de lo que ha sido mi carrera. Nadie me ha marcado, ni compañeros ni profesores. No he hecho amigos para toda la vida. La Facultad no “ha pasado por mí”, como dicen algunos carteles. He pasado por aquí, he cumplido como he podido con lo que se me exigía y cuando está todo listo, me voy. Entré sola, sin conocer a nadie, y me voy sola, con pocas caras conocidas, y los amigos de verdad fuera de la Facultad.
El primer día de carrera, cuando nos hicieron una visita guiada por la Facultad, éramos muchísimos. De esa generación quedamos muy pocos. Algunos abandonaron, otros están fuera, otros terminaron en junio, septiembre... o tienen que volver en junio y septiembre. Además del grupo de 60 y pico personas que éramos el primer día, la Facultad estaba llena, de caras desconocidas. Ahora también está llena de caras nuevas, pero no son mayores. No los miro con ese respeto de “oohh universitarios de último año, esta gente sabe mucho”. Los miro con cara de “críos de Bolonia, extendiendo el instituto hasta los 24 años”.
Durante el verano de 1º volví a la ansiedad. Una ansiedad que tuvo uno de sus picos horas antes de mi primer examen de septiembre, pero que se relajó así como entré en el edificio. Escribí en su día una entrada sobre el cariño que le tenía al edificio. Y es cierto, pero con matices. En este lugar he pasado muchas horas y muchas cosas. Alegrías, decepciones, enfados, alivios, aburrimientos y agobio. He tenido mi primera (pequeña) experiencia laboral, he aprendido a aprender por mí misma, a tratar de manera diferente con la gente... aunque muchas otras cosas pasaron fuera de aquí, el edificio era como un refugio. Huir de los compañeros de piso que he tenido que soportar varios años, refugiarme de la lluvia y el viento, me ha dado de comer cuando yo misma no podía alimentarme... pero esto está dirigido al edificio. No a la gente de dentro. Mucho menos a los seres que habitan la parte de los despachos. Tampoco he tenido lazos con el resto de alumnos. Son las paredes, el techo, la biblioteca, la falta de calefacción y los ruidos apocalípticos inesperados.
Una Facultad que, salvo para trámites burocráticos (desgraciadamente me quedan unos cuantos) no creo que vuelva a pisar. Hay un máster que suena muy bien, pero además de inútil, conozco a los profesores que lo dan; lo que lo hace el doble de inútil. El máster de educación no lo quiero hacer en la UDC, aunque como no cubren todas las plazas, echaré solicitud cuando me quiera matricular. Y aún en ese caso, no se imparte en esta Facultad.

Me voy un rato a la biblioteca a estudiar. Vacía, a estas alturas de año y de la mañana.

PD: En la foto mis gafas nuevas. Con los apuntes de Hermenéutica debajo.

14 de diciembre de 2012

Medio mes de silencio

Otro medio mes que se ha ido sin escribir en el blog >.<
Pero la verdad es que sigo sin nada que contar. Sigo con los exámenes, con una rutina inflexible (por falta de cosas emocionantes, no porque tenga que seguirla) que me deja tiempo para tejer, perder el tiempo, y estar con Gerardo :)
Básicamente, por las mañanas me despierto, desayuno, todas las cosas que se hacen recién despertada, y hasta antes de comer tejo un rato o simplemente pierdo el tiempo entre blogs. Luego como, otro rato de tejer o ver series hasta las 5 y media o 6 de la tarde, y me subo a estudiar un rato. Ahora estoy estudiando en casa Hermenéutica, como hice con Literatura Galega, pero cuando empecé los exámenes no era capaz de tener la voluntad de irme a estudiar, y estuve unas semanas abriendo la Capilla del Pilar, donde ahora tenemos “sede” los Cromáticos (otro tema para otra entrada) y pasaba allí un par de horas al día estudiando, leyendo y escribiendo. Después de estudiar intento hacer cosas útiles: normalmente cosas en la cocina. Aprendí a hacer chulas de calabaza y vuelan en casa, así que a cada poco tengo que estar haciendo más. O sino, a esas horas Gerardo ya suele haber vuelto de trabajar y dedicamos el tiempo a hablar hasta que se va a dormir (o se duerme :P).
Me queda poco tiempo de exámenes, por fin. Parece que llevo de exámenes desde... mayo. En mayo estudiando para junio, durante todo junio estudiando para los propios exámenes; 15 días de descanso, y estudiar para septiembre, 15 días de descanso y hasta ahora, diciembre. Aunque realmente he tenido algo de tiempo libre entre exámenes y exámenes, y soy incapaz de estudiar más de 3 horas diarias (lo que realmente es poco tiempo de trabajo), mentalmente no tengo tiempo libre. Tengo un cargo de conciencia que es como si me dijera “no debes hacer cosas divertidas, tienes que estudiar”. Ayer mismo vi un tutorial para hacer un pequeño globo aerostático estilo steampunk, muy sencillo, y lo primero que pensé fue “bien, me queda solo una semana de exámenes, y luego puedo hacerlo”. Tengo también la mascarilla de respiración sin pintar ni hacerle nada, como al reloj, porque mentalmente esas cosas de momento las tengo prohibidas.
Pero el martes acabo. El martes de mañana tengo el examen de Hermenéutica, el último de todos, y se acaba. Aún no sé ninguna nota, pero pase lo que pase, la siguiente convocatoria a la que puedo presentarme es junio. Unos meses de descanso mental, de empezar a buscar trabajo en serio, y los exámenes llegarán en meses.
Pero quiero terminar ya. Quiero tener mi titulación lista. Mañana sale la convocatoria para auxiliares de conversación, y quiero pedir plaza. A dónde, todavía no lo sé, porque no hay opción a Finlandia. Sé que es un proceso de selección largo, que me apunto ahora y me confirman si me voy o no avanzada la primavera, pero me encantaría poder irme. Probablemente pida Irlanda, aunque Polonia me está llamando la atención poderosamente xD Siendo realistas, Irlanda. Clima, personalidad, paisajes, e idioma. Y que desde los 15 años que la Xunta no me dejó irme en verano a Irlanda, tengo la espinita clavada.

Sigo tejiendo, como siempre. Estoy a la mitad del diseño de un Desdentao (dragón protagonista de Cómo entrenar a tu dragón) de 50cm de largo, y estoy entre amarlo y odiarlo. No se da acabado >.< Aunque ahora que tengo las orejas y patas hechas, solamente me falta terminar el cuerpo (y cuando llegue a la cola será más rápido, menos puntos por vuelta), y luego inventar las alas. No sé cómo voy a hacer las alas todavía, pero creo que también me llevarán su tiempo. Tengo que entregarlo el 24 de diciembre, y creo que me va a dar tiempo.
Además, estoy también tejiendo un puppy pillow pal para una amiga, o más bien, una prima suya recién nacida. Es grande y lleva su tiempo, pero al tener el patrón hecho y ser el tercero que hago, solamente come tiempo, no neuronas.

Mientras, sigo con mis conflictos internos entre crafterpelotas. Estuve un día escribiendo una entrada larga cagándome en todas, pero no pude escribirla toda entera y luego se me pasó el cabreo y la dejé. Pero está ahí para cuando me vuelvan a atacar las ganas de bajar santos.

Seguimos con la rutina. Ahora a vestirse, ir a comprar pan y empezar a calentar la olla con grelos.

30 de noviembre de 2012

Querida burocracia (enésima parte)

Llevo cuatro años estudiando en la misma Facultad. A estas alturas conozco al personal que trabaja allí, tanto profesores, como bibliotecarios, administrativos, e incluso el personal de mantenimiento y limpieza. A estas alturas he perdido la fe y la esperanza en dos de esos grupos: los profesores y los administrativos. He visto más chapuzas que cosas bien hechas, y por eso pensé que sin esperar nada de ellos, no podrían sorprenderme, para mal, nunca más.
Oh, todo lo que me equivocaba.

Tras tres años de carrera y ni una sola ayuda para aprender a matricularnos y para hacer otros trámites burocráticos, decidí que yo sola no sabía contar créditos. Iba a entrar en 4º, que sería mi último año de carrera, y aunque estaba contando con necesitar casi un curso más, quería saber cuántas asignaturas tenía que hacer. Matricularme de todos los créditos necesarios para terminar la carrera, o en junio o en septiembre. No sé contar créditos todavía. Hace mucho que no toco las matemáticas, y aunque sea sumar y restar, siempre me dieron problemas. Sobre todo la parte de que uno de los tipos de créditos que tengo que cubrir no es múltiplo de 6, cuando todas mis asignaturas son de 6, y no sé si puedo aprovechar los créditos sobrantes para cubrir los de libre elección, o tengo que hacerlos a mayores. El caso es que después de contar y contar, cada vez que me pongo a mirar créditos me da un resultado diferente. Y es por eso que fui a pedir ayuda secretaría.
Les expliqué lo que me pasaba. No fui la única, toda mi clase (e imagino que las otras titulaciones también) pasó por secretaría esa semana para lo mismo. Me contaron los créditos, me dijeron los que tenía, los que me faltaban, y resolvieron que tenía que hacer X asignaturas (no me acuerdo de cuáles) para tener todos los créditos completados. Me parecieron pocas, pero para eso pasé 2º y 3º de carrera de 8:30 de la mañana a 8:30 de la noche en la Facultad, de clase en clase.
Terminaron las clases, hice los exámenes de junio, me quedaron un porrón de asignaturas (obligatorias) para septiembre; estudié durante el verano, y las saqué todas, menos una. Gramática II, una asignatura que a principios de curso nos dijeron otros profesores “todos los de 4º están asustados siempre por Gramática II” y no parecía para tanto, sí lo era. Pero bueno, una para diciembre, y echándole ganas, se aprueba bien. Sigo terminando el curso en el 2012, cuenta como año académico 2012.
Me matriculo por internet, pero aunque somos muy modernos, hay que pasar por la Facultad igualmente. Así que hago la matrícula de Gramática II, imprimo todos los papeles, y cuando puedo, me acerco a la Facultad (a 100km de mi casa). Entrego una autorización para que me pasen el pago de 20€ de matrícula a mi cuenta del banco, y de paso, una tía se pone a fozar en mi expediente. Y me dice “sabes que te faltan créditos por cubrir, no?”.
Pues sí. No me quedaba solamente Gramática II por hacer, sino que tengo que hacer DOS asignaturas optativas a mayores para cubrir créditos de libre elección. Porque imagino que como a nadie le dan problemas (son una putada) cuando dije lo de hacerme el recuento, debieron pensar que iba a no sé, sacarlos de una chistera o encontrarlos bajo un sofá, y no me los tuvieron en cuenta.
Me dijeron que tenía apenas una semana para cambiar la matrícula, y tras mucho pensarlo y hablar con compañeros y profesores, volví a la Facultad. Me matriculé en esas dos asignaturas (Literatura gallega y Hermenéutica filosófica) y puse las tras asignaturas en convocatoria extraordinaria de fin de carrera para poder hacer el examen en diciembre sin haberme matriculado antes en ellas (vamos, que no soy la primera a la que le pasa y ya buscaron una manera de arreglarlo lo máximo posible).

Matriculada, ya solo me queda luchar con los profesores o los apuntes. O es lo que quería creer, porque me siguen puteando y siguen cagándola, una vez matriculada, arreglada de papeles y con los plazos para cambiar cosas terminados.
Me han pasado el pago de la matrícula dos veces.
La primera vez, cuando fui a la Facultad y me dijeron que me faltaban créditos, les fui a entregar un papel para que me pasasen el pago al banco directamente. Una asignatura sin docencia son 20€ (que para sentarte a calentar una silla durante 2 horas y 6 folios ya es cara de carallo), y durante el tiempo que me estuve pensando qué otras asignaturas coger me pasaron el pago.
Luego, fui a modificar la matrícula. Añadí dos asignaturas más, optativas y con convocatoria de fin de carrera, es decir, diciembre, un examen. Según lo que pone el papel que me imprimieron como justificante de matrícula, las tres asignaturas son 40€. Que ya también me parece caro para ellos no tener que hacer nada.
Pues me han pasado un pago de 40€. No de los 20 de diferencia, ni los devolvieron antes, no, volver a cobrar todo.
Es decir, cuando me acerque a la Facultad tendré que volver a pasarme a visitar a esa panda de inútiles, y decirles que corrijan eso. Que bastante tengo con los problemas y complicaciones que me pusieron durante estos años para andar aguantando tonterías a última hora.

Ahora a ver qué problemas me ponen. Porque para cobrar siempre andan espabilados, pero para devolver el dinero... voy a ver esos 20€ en Semana Santa, lo estoy viendo.

Mientras, es 30 de noviembre. Tengo el examen gordo el 3 de diciembre. Estoy acojonada. A veces pienso que va bien, a veces pienso que va mal. No tengo ni idea de qué va a pasar. Rezad todos por mí. Mucho.

25 de noviembre de 2012

Desastre de mes

Creo que es la primera vez que me pasa, en los tres años y pico que tiene este blog, que escribo solamente tres entradas en todo el mes. Si es por falta de tiempo, falta de motivación en general, una rutina poco interesante...
Los cambios en mi vida son pocos y pasan muy poco a poco. Estoy forjando un par de rutinas nuevas, pero van naciendo tan poco a poco que no veo un momento en el que empecé a hacerlas, y no tengo por lo tanto una fecha para contarlas.
A la Universidade Cromática nos cedieron la Capilla del Pilar. Desde finales de octubre que tenemos las llaves y permiso para usarla dentro de los límites razonables. Nos hemos puesto las pilas, y aunque al principio no estuve en la organización de esas actividades, estoy ya plenamente dentro. Cada dos semanas, los viernes, tenemos sesión de cine, abierto, gratuito para todos, por la noche, y una vez al mes tenemos club de lectura. También abierto y gratuito. Hasta ahora ya he asistido a unas tres sesiones de cine, y una sesión del club de lectura.
En el cine estamos en pleno ciclo de Wes Anderson. Hasta ahora vimos Viaje a Darjeeling y The Royal Tenenbaums, dentro de dos semanas nos toca Fantastic Mr. Fox, que dicen que es de las mejores que tiene. Son películas que me alegro de ver visto, por lo extrañas pero buenas que son a la vez. Quizás no las hubiera visto sola en casa, o no las hubiera disfrutado tanto, pero pese a la pésima acústica de la capilla y las temperaturas árticas, las disfrutamos. Es tipo de cine que no había probado nunca, y como experiencia está bien.
Para el club de lectura vamos alternando: un mes leemos ensayo, un mes leemos literatura. Hasta ahora solamente pude ir a una sesión, de literatura, con La hora de la estrella, de Clarice Lispector. No la conocía y creo que hicimos un buen acercamiento. Ninguno de nosotros había leído ningún otro libro suyo, por lo que no sabemos si ése es su estilo habitual, aunque tiene toda la pinta de que sí (fue su último libro y ella lo sabía). Si sus otros libros son así, me gusta y quiero conocerla mejor.
El 15 de diciembre tendremos la siguiente sesión, esta vez de ensayo. No conozco al autor, ni la temática, sé que dijeron que nos iban a chocar las ideas del señor. Algo de “por una vez vamos a criticar y no a alabar”. Tiene toda la pinta de ser un absolutista o capitalista, cuando nosotros, por decirlo de una manera muy simplificada, tiramos al comunismo. No personalmente, sino por la manera de funcionar con la asociación, en el sentido de rechazar el dinero y apoyar la cultura gratuita. Y los autores que ellos suelen leer, que yo de ensayo no leí nada desde los libros de narratología de la carrera, también se acercan a esas ideas.
Y para la siguiente sesión de literatura vamos a tener otro autor que llevo tiempo queriendo conocer: Roberto Bolaño. No el Bolaño al que le van a dedicar las Letras Galegas en el 2013, sino el sudamericano. Estuvimos mirando extensiones de diferentes obras, y vamos de estrella en estrella: Estrella distante. Ya llevaré a Canal Nostalgia mis impresiones. Además, por mi cuenta quiero leer Los detectives salvajes, que tenía que leerla para clase pero no me dio tiempo, y tenía una pinta muy muy buena.

Tenemos la capilla puesta bien bonita. Subieron al coro tres sofás, y le construyeron una mesa con un par de palés y unas ruedas, además de una estantería. Para la parte de abajo consiguieron que el ayuntamiento les diese algunos bancos del parque, que tenían en un almacén, y llevan unos días pintándolos, por estar tan desastrados. Ahora tenemos bancos de colores. También tenemos una mesa de reuiones, sillas, una vitrina rescatada de la basura, nos trajeron un par de radiadores, trajeron un radiadorcito pequeñito, y montaron otra mesa donde tenemos equipo de sonido para poner música ambiental. Está viva la capilla xD
Durante la semana, todos están fuera. Vienen los fines de semana y es cuando hay realmente actividad allá dentro, pero durante la semana estaba cerrada. Entonces yo, que estoy aburrida aquí, dije que podía tenerla abierta durante las semanas. Aunque sea por ser un puesto de información, porque durante las semanas no organizamos nada. Tienen en marcha el concurso de fotografía (no me incluyo porque voy a participar), están las fichas para hacerse socios, etc. Y yo aprovecho para estudiar.
No es el sitio más cómodo, ni el más calentito, pero es el que menos distracciones tiene. En casa soy incapaz de hacer nada. Es más, tengo que enviarle un texto a una profesora para que me corrija de cara al examen, y aquí llevo dos horas intentando corregirlo por encima para enviarlo, y no soy capaz de leer más de dos líneas a la vez, eso si me entero de qué ponen.
Y esa es una de las rutinas nuevas: a las 5 voy a la capilla, estudio una hora y pico-dos horas, y me pongo a leer hasta las 7 y media. En principio quería estar hasta las 8, pero no soy capaz de estar tan concentrada durante 3 horas seguidas, y si empiezo a pensar en otras cosas, pienso en los espíritus de la capilla, el frío que hay, en el hambre que tengo a esas horas... me acojono y me voy de todas maneras.
Estoy volviendo a leer, a diario, durante una hora y pico, como costumbre. Y estoy sufriendo de miedo al abismo: hay tantas cosas que quiero leer, tantas cosas que quise leer y durante estos cuatro pasados años no pude, que no sé por dónde empezar. Acabo decidiéndome por algún libro que tenga a mano, cualquiera, sin acabar por sumergirme en ninguno de los que quiero leer en realidad xD Ahora estoy con una antología de Merimée, que me va a durar un par de días más, y luego espero tener la lista de libros que tengo que leer para Literatura Galega, que me tuve que matricular porque me faltaban créditos (aquí tengo que solicitar un gran aplauso para los de secretaría de mi Facultad) y tengo que avanzar con ellos. Pero luego, no lo sé. Tengo ganas a varios bestsellers, por eso de dejar que un libro me enganche por la historia y volver a devorar páginas, volver a tener esa fiebre por seguir y acabar un libro, y esa sensación de “y yo antes qué hacía con mi vida?”.

El 3 tengo el primer examen, de Gramática II. Estoy acojonada. Pensaba que aún tenía 15 días y esta será la última semana. Se me echa encima el tiempo, y vuelve esa sensación de “no sé nada, la voy a cagar”, a la que se junta con la presión de que quiero acabar YA. Si suspendo este examen, la siguiente convocatoria es en junio, con lo que me pierdo las mayor parte de convocatorias de prácticas y trabajo en el extranjero de este curso. Pero sobre todo, quiero ir en diciembre a ver a Gerardo (otra cosa que se ha ido fraguando poco a poco y no he venido a contarlo) con el alivio de haber acabado ya.

Ahora voy a intentar seguir con el texto este. La asignatura no es difícil en sí. Es difícil porque es aburridísima y no hay quien estudie eso con ganas.

11 de septiembre de 2012

Primeros exámenes

Estos días se está pasando el tiempo volando. Me levanto temprano, me acuesto tarde, y parece que en el medio, todas esas horas que quedan... no son suficientes.
Hace más de una semana que estoy en Coruña, y ya hice los primeros-últimos exámenes, aunque ahora queda lo peor.

Los exámenes los empecé ya el 3 de septiembre, con Gramática II. Voy a diciembre. Si me aprueban es por un aprobado general, porque mi examen no está bien. No está bien porque no sabía ni cómo eran los exámenes, no lo estudié para lo que era, y no voy a llegar al 5. Ahora ya lo sé, y así como me den la nota iré a hacer la revisión para hablar con las profesoras para en diciembre aspirar a más de un 5 por lo menos. Espero que sea la única que me quede para entonces.
Desde entonces he tenido solamente dos exámenes más, aunque deberían ser 4. La Xunta decidió que era super importante hacer que el viernes 7 fuese festivo (celebran el inicio del curso con un festivo, Spain is different), y tenía dos exámenes, que me pasan para el 17. Me jode porque eran dos exámenes que tenía prácticamente listos, y me los atrasan 15 días. Y me jode algo más que al ser un lunes me quitan un fin de semana de relax por Coruña. Contaba con tres fines de semana para salir, para estar con la gente, o para estar en mi cama despierta sin preocuparme por los ruidos de la calle (tengo el piso en la zona de marcha xD), y me los reducen a 2 porque algún político estúpido dijo que era divertido hacer festivo ese día.
Los otros dos exámenes que hice, creo que bien. De uno suponía las preguntas (profesores vagos que repiten exámenes de junio a septiembre), y no me equivoqué. Ahora que haya estudiado la manera correcta de responderlas, que a mí lo de “comenta esta palabra” y que esa palabra sea un demostrativo me da miedo. Sobre todo cuando hicimos “prácticas” en clase y el profesor se dedicó a hablar de cualquier cosa menos de esa palabra.
El otro fue más o menos como lo esperaba, y ya tengo la nota. Un 5 raspadito, pero es una menos. Para haber ido a clase muy pocos días, para no haberme gustado la asignatura y haberla estudiado la noche antes, estoy contenta y no me voy a quejar.

Mañana tengo uno de los exámenes que más miedo me dan, y para el que llevo estudiando más tiempo. Me vuelvo a enfrentar a Semántica Léxica, sin mucha idea de qué me pueden preguntar. Y me enfrento por tercera vez, tras haber preparado el examen 5, y acojonarme a última hora en dos convocatorias. Desde que me presenté por última vez se jubiló el profesor que hacía los exámenes (en realidad se jubiló en la última convocatoria en la que me presenté) y ahora va hacerlo y corregirlo el vago que repite los exámenes de convocatoria en convocatoria. Lo que sé seguro es que el examen va a ser más corto, es decir, aunque sean igualmente 4 preguntas para desarrollar, van a ser preguntas menos generales, más específicas, y más cortas de escribir. El problema que tuve siempre con esos exámenes es que hacen unas preguntas tan generales que no sé qué quieren que cuente y nunca me doy cuenta de si me estoy dejando algo, al ser tan abiertas. A ver si con este, que además debe estar cansado de tener alumnos residuales en esta asignatura, se porta y pone un examen fácil, o entendible. Aún recuerdo la primera pregunta de uno de los exámenes que hice: “La semántica léxica”. Aha. Muy bien. La asignatura se llama así, y tenemos casi 100 hojas de apuntes. Qué le pongo? Todo?

Y luego iremos con las asignaturas de literatura. Estoy más confiada aunque a estas alturas todavía no me encontré un profesor que me hiciese una crítica constructiva (se limitan a decirme “es que te faltan cosas”), pero no me dicen qué cosas. Igualmente, confío en esos exámenes. Tengo ganas de aprobarlos, y de aprobarlos bien, no como Semántica, que si se pudiera aprobar con un 3 no iba a pedir un 5 xD

Y cuando acabe los exámenes me esperan 15 días de vacaciones en Coruña que quiero aprovechar bien. Llevo todo el verano encerrada en casa, madrugando para estudiar y sin hacer nada divertido, y aquí tengo gente a la que llamar. Vivo además en una zona buena de la ciudad, donde siempre hay cosas que hacer y sitios a los que ir, que se junta con que es fin de verano y están organizando cosas chulas. Empezando por unas jornadas de terror, que entre proyecciones de películas (no voy a ir, no soy tonta) y documentales (a lo mejor sí voy a alguno) van a hacer una zombie walk a la que quiero ir, pero de zombie. Ya surgieron también un par de conciertos a los que ir los sábados por la noche, tengo el acuario al lado de casa para ir a ver peces y focas, me pareció ver en google que estoy al lado del museo de arte contemporáneo, y más cosas. Entre ellas, tengo que llamar a un par de amigos con los que a finales de curso del año pasado tuvimos una conversación “es que yo no tengo modelos, es que yo no tengo fotógrafos” y hay que solucionar eso.
Espero no aburrirme.

Mientras, sobrevivo a los exámenes dándole a la cabeza. He diseñado un par de guantes de ganchillo que me gustaron mucho (aunque no puedo acabar el segundo porque a dos vueltas del final me quedé sin lana :__), y estoy juntando muchas ideas para hacer cuando vuelva a casa. Cuando llegue, espero que sea con un solo examen a la vista, y hace un tiempo que tenía esa sensación de “quiero ganchillar, pero no sé qué”, y para solucionarlo estoy juntando una cola de proyectos, de ideas, más que de amigurumis concretos, para hacer. Iris me enseñó a usar bien Ebay estos días, y tengo material en camino que creo que me va ayudar bastante. No a ganchillar, porque son “accesorios”, pero sí a querer hacer cosas para poder usar esos accesorios. Cuando estén hechos y los enseñe ya se me entenderá mejor :)
Además, estoy empezando a moverme para hacer cosas diferentes. No tengo trabajo, no tengo carrera todavía, pero no me voy a quedar quieta!
Quiero aprovechar, en fin, este invierno para aprender, para volver Enemy Dolls un poco más serio, para juntar material para resistir el verano (si en el Expotaku me masacraron, en el Mercado Medieval me remataron), que este año en dos eventos me desplumaron y aún ahora no junté tiempo para reponer; y seguir creciendo. Aunque lo lleve tiempo diciendo, quiero empezar a tener mi colección de patrones propios, dejar de usar tanto material de otra gente (aunque sea con licencias libres, quiero ser más independiente) y esas cosas. Quiero trabajar en el amigurumi, y creo que voy a tener tiempo para ello. Desde luego, tengo ganas.

Lo malo es que después de llegar a casa, después de acabar los exámenes, esas son todas las perspectivas que tengo. Al igual que mis compañeros. 3 que tienen todo aprobado quieren hacer el máster, otra que espera terminar en septiembre también pero después de eso... ninguno sabemos qué queremos hacer. Ninguno sabemos qué va a ser de nuestra vida. Nuestra carrera era cómoda: carrera->CAP->prácticas del CAP->oposiciones->enseñanza secundaria. Pero nos faltan los dos últimos nudos de la cadena. Las salidas de nuestra carrera no se pensaban. Era una progresión continua que no nos llevaba a tener problemas existenciales de “ahora qué hago con mi vida”, era todo más sencillo. Pero ahora ninguno sabemos nada. Los que más claro lo tienen son dos que tras hacer el máster van a seguir con el programa de doctorados, para quedarse en la universidad (aunque sea como becarios-esclavos 5 años), pero para los que eso no nos llama, estamos frente a un mundo cruel en el que no sabemos muy bien cómo colocarnos.
Yo tengo el apoyo del ganchillo. Me mantiene ocupada, sueño con un día poder vivir de eso (soñar es gratis), y voy sacándole dinero poco a poco. Puedo buscar trabajo mientras, mientras (soñar es gratis) no se convierta en algo rentable de ser un trabajo “de verdad”.

Pero un paso de cada vez. Primero, terminar los exámenes. Luego, sobrevivir a octubre. Y luego, a ver cómo se vive en el abismo.

3 de septiembre de 2012

Drácula, de Bram Stoker

Hoy, como plan de mañana de domingo, fui a la exposición de Drácula que lleva ya unos meses abierta en la Fundación Luis Seoane de Coruña.
Había quedado con una chica de Coruña, pero sus planes de fin de semana eran muy completos, según dijo, el sábado se le fue de las manos y le fue físicamente imposible llegar despierta al domingo. Tiene toda la pinta de que volveremos juntas, pero quería estar tranquilamente también por la exposición.
Lo primero, en Google está mal indicada la Fundación. La señala en una iglesia, que a esas horas, además, estaba llena de señoras yendo a misa y pocos vampiros podía haber ahí dentro. La Fundación queda bastante más abajo, y tras rodear 3 de sus 4 paredes y se llega a la 4ª, donde está la entrada.

Sin entrar en el contenido, la ambientación de la exposición está currada. Está en la segunda planta del edificio, y para llegar allí hay que subir unas escaleras, tapadas con unas cortinas negras. Se atraviesan las cortinas, y al terminar la escalera, lo primero que se ve es una estructura rectangular, blanca, con la silueta de un vampiro y manchas de sangre en rojo. Soy bastante impresionable, pero me parece un buen inicio de exposición xD
Dentro, hay un poco de todo. Primero, el mito del vampiro antes de Drácula, las fuentes de Drácula, ediciones modernas y no tan modernas del libro, cómo se fue formando visualmente la imagen que tenemos del Conde, películas en las que aparece el personaje, y esas cosas. Además, tienen una pantalla pequeña con una película o algo así cómico sobre vampiros, y en una sala oscura tipo cine una proyección más larga y creo que más seria sobre la figura del vampiro. Aprovechando la temática tienen un pasillito dedicado al vampiro en Galicia (que hay poquito, la verdad), y una sala con un Bestiario con una colección que creo que pertenece a la propia Fundación.
En cuanto a material, están bastante surtidos. Tienen un montón de volúmenes expuestos, sobre todo sobre las fuentes de Stoker para escribir Drácula, y bastantes postales, cartas y demás manuscritos de Stoker a sus amigos o de sus amigos a Stoker. Facsímiles, claro, pero igualmente interesantes. Incluso tienen el fácsimil de la tabla temporal y la línea cronológica que hizo Stoker para usar de guía al escribir la historia.
No lo esperaba, y tienen muchos pósters de películas e ilustraciones de cómics, y algunos gravados/acuarelas sobre vampiros muy chulos. También hay una serie de fotografías muy bonitas de Bella Lugosi como Drácula durante el rodaje. Ya como máximo, tienen una réplica del traje que le pusieron al personaje en la película Drácula de Bram Stoker. Y algo que, cosas de filóloga, o fanática, o todo junto, me puso los pelos de punta: una editio princeps de la obra.
Una editio princeps es una primera edición. Pero primera primerísima. No es la primera edición de una editorial, o la primera edición con un estidio preliminar o unas ilustraciones. Es el formato en el que salió por primera vez a la calle ese libro. Y Drácula es de 1897, si no me equivoco. Es decir, por encima de ser un libro histórico, como objeto en sí tiene como un porrón de años.

La editio princeps, la tabla cronológica y el traje están en un pequeño apartado. No es que sea una sala aparte, porque no está cerrada, pero la propia arquitectura del lugar la cierra un poco. En un lado de esa sala sale un pasillo estrecho, oscuro, que tras un par de recodos da a la sala oscura-de cine donde estaban proyectando lo que me pareció un documental sobre vampiros. Soy impresionable. A estas alturas, de estudio del mito vampírico, de disfrute de vampiros, y de haber visitado la exposición, tengo que admitir que no me acabé el libro. Lo empecé, pero llegó un momento en el que estaba tan acojonada de lo que me estaba imaginando que tuve que dejarlo. La sala de cine me estaba poniendo muy nerviosa. Sobre todo, porque cuando llegas de la claridad del resto del edificio y entras, es un agujero negro en el que solamente ves una pantalla. No sabes si hay gente, si no la hay, qué profundidad tiene la sala, y todo eso. Estaba esperando en que cualquier momento saliese alguien de entre las sombras y me agarrase.
Pero lo peor es al salir. No sé si lo habrán planeado así, pero si lo hicieron es un detalle muy grande. Cuando sales de la sala oscura te da la claridad de frente, y te quedas medio tonto por medio segundo. Entonces, a tu derecha, dentro de tu campo de visión, pero no del claro, entra el traje de Drácula. Que, por ese medio segundo en el que estás tonto, te da la sensación de que hay alguien, de que el puto Drácula está ahí. Dos veces entré en la sala, las dos veces salí acojonada, y las dos veces pensé que había alguien. Y en la segunda ya sabía lo que me iba a encontrar.

Para buscarle pegas, mi curiosidad de filóloga se quedó con ganas de saber un poquito más. Sobre todo, sobre la primera recepción de la obra (si gustó, cuántas reimpresiones hubo en cuántos años, si se vendió mucho o pasaron de ella los primeros años, etc.) y la genealogía de la obra, tanto de todos los Dráculas salidos a partir del primero (como las películas La novia de Drácula y así), como si aparecieron más vampiros y libros de vampiros a partir del de Stoker, o si siguiendo haciéndose los que estaban haciéndose antes de publicarse. Pero está compensado porque me llevo un par de títulos de estudios sobre vampiros además de tener más o menos claro qué edición quiero para mi biblioteca.
Y como estaba sola en la exposición, no es que solamente no llevase amigos, me harté a sacar fotos.

Photobucket
Texto de presentación de la exposición

Photobucket
La estructura blanca y roja que se ve al subir las escaleras, con la primera sala en la que está la exposición

Photobucket
Gravados de Goya en los que aperecen vampiros o seres que recuerdan a los vampiros

Photobucket
El decálogo del vampiro. Que queden las características bien claras.

Photobucket
Carteles de películas.

Photobucket
La sala con el traje, las fotografías de Bela Lugosi, y en la vitrina del centro, la editio princeps.

Photobucket
Ediciones modernas de Drácula.

Photobucket
La editio princeps de cerquita. Noes muy diferente a lo que puede ser una edición normal de ahora, pero a mí sobre todo me llama la atención que en la cubierta no lleva ni nombre de editorial, editor o aunque sea, impresor.

Photobucket
Ilustraciones sobre vampiros.

Photobucket
La entrada a la sala del bestiario.


Ahora voy a redactarlo todo un poco más bonito, a ver si le hago un hueco a esta exposición también en Canal Nostalgia :)


*Decálogo del vampiro:

1.No proyecta sombra ni se refleja en los espejos.
2.Tiene la fuerza de varios hombres.
3.Puede transformarse en lobo y en murciélago, reptar por las paredes, ve en la oscuridad y domina a las bestias y animales inferiores como las ratas y los insectos.
4.Es capaz de controlar las fuerzas de las tormentas y otros fenómenos naturales y de crear masas de niebla para ampararse en ellas.
5.Su aliento, pese a que es fétido, y su voz poseen poderes hipnóticos.
6.La luz del sol lo destruye. Solo puede salir de noche.
7.No soporta los ajos, ni en cabezas, ni en ristras ni en flor.
8.Le ahuyenta la cruz, el agua bendita y la hostia consagrada.
9.No puede ingerir alimentos. Únicamente se nutre con sangre que chupa de la yugular de sus víctimas.
10.Un vampiro no entra jamás en un lugar donde no ha sido invitado previamente.

25 de julio de 2012

Canal Nostalgia

Llevo tanto tiempo convencida de que ya había contado esto por aquí que me acaba de sorprender ver que no lo había hecho.
Hace bastantes años abrí un blog para ir colgando los relatos que iba escribiendo. Cuando dejé ElCuentacuentos lo seguí manteniendo, pero con menos publicaciones, y luego lo fui dejando, dejando... a medida que iba dejando de escribir.
Pero ahora, que tengo la carrera casi acabada, me siento con ganas y con capacidad para hablar de literatura. Hasta ahora sentía que sabía cosas sueltas sobre literatura, pero poco a poco me he dado cuenta de que hay algo más allá, que a base de escribir y leer sé más y puedo hablar más de lo que solamente damos en clase. Estoy volviendo a escribir, y aunque tengo momentos de arroutada de coger la libreta y escribir las frases que se me van viniendo a la cabeza, por primera vez estoy escribiendo guiones y planificando. Quizás no escribo esas historias en el momento, las dejo madurando, pero con la seguridad de no olvidarlas por tenerlas ya planificadas.
Se juntan cosas. Las ganas de volver a escribir, con las ganas de hablar de literatura, y a veces, quizás las dos cosas. Y ahí estaba Canal Nostalgia, olvidado desde hacía casi años, al que he dado un lavado de cara (para que sea más fácil leer, sobre todo), y un cambio temático. De momento he publicado opiniones sobre libros como hacía aquí, que a partir de ahora pondré por allá (van dos desde que lo reabrí, La elegancia del erizo y acabo de dejar programada Diario de un enfermo); algún fragmento de alguna obra, cosas sobre literatura o Historia de la literatura y más relatos o microrrelatos míos. Tengo intención de seguir por ahí, pero no estoy cerrada a nada y a ver qué va pasando con el paso del tiempo.
Canal Nostalgia ha resucitado. Poco a poco iré pasando las entradas puramente literarias para allá, aunque no las borraré de aquí, y poco a poco irá creciendo, como todo en esto de los blogs. Lo que no sé todavía es si las cosas que tengo en la barra lateral de este blog sobre libros dejarlas solamente en el otro blog (acabaré haciendo eso, lo estoy viendo), y tampoco sé muy bien qué hacer con las opiniones y otras cosas que hablen de libros, si duplicar las entradas, o no sé.
De momento, ahí está, activo de nuevo. Ahora tengo solamente una entrada programada (para el 26), pero normalmente tengo dos o tres a la cola, así que no deja de actualizarse, con cosas que pueden interesar más o menos.

21 de junio de 2012

Show must go on

Los días pasan sin poder detenerlos, y sin darme cuenta ya he pasado la mitad de los exámenes. Hasta hoy he hecho el de Gramática I, Literatura Francesa, Historia del español II y hoy el de Literatura VII. Me quedan el de Literatura IV, Semántica Léxica y Literatura IX.
De momentos los resultados son muy variados, y algo impredecibles. Gramática e Historia me salieron mal, bastante mal, y ya cuento con ellas para septiembre. En Literatura Francesa esperaba más nota, tengo solamente un 7,5 y mañana voy a ir a hacer la revisión de examen (aunque no cuento con que me suba la nota, después de 4 cursos no he conseguido que me subieran ni una décima en ningún examen). Hoy en Lite VII creo que me salió bastante bien, y, o el examen tenía trampa, o fue bastante más fácil de lo que esperaba. Teníamos la opción de hacer dos trabajos escritos largos a cambio de no hacer el examen, y tras ver que los de mi clase llevan mes y medio histéricos con los trabajos que les encargaron, me alegro de haber hecho el vago con mi trabajo, no darme tiempo a hacerlo e ir al examen. Pero como siempre digo, yo creo que me salió bien; ahora toca ver qué le parece a la profesora.
Con otros profesores podría esperar más nota, pero con esta, creo que con más de un 6 no voy a hacer revisión de examen (sobre todo porque dará las notas en julio y ya no podré acercarme a hacerla).
Además, tengo notas pendientes de saber. La de Hispanoamericana III, que con un examen-control-disimulado-sorpresa ya lo contó como examen y aún no sabemos la nota (lo hicimos el 30 o algo así). Tengo que saber Gramática e Historia del español, y no sé si ir a reclamar Lite francesa. No sé si me va a subir la nota, pero estoy dudando de ir porque a lo mejor el arquitecto también va a hacer la revisión de exámenes y no quiero encontrármelo. Por no arriesgarme estoy pensando en conformarme con el 8,2 que me da de media final.
Por hacer me quedan Literatura IV y IX, que tratan de la misma época aunque diferentes autores y obras, y no sé muy bien qué va a ser de mí. De momento voy confiada y le quiero dar caña para no tirar más convocatorias y quitármelas de delante, pero lo más importante es que tengo ganas de estudiar eso. No fui a ninguna de las dos asignaturas a clase, así que de esas materias no sé nada, y la literatura del siglo XX me interesa. Se trata más de saber autores que movimientos o circunstancias históricas (sacando el franquismo) y va a ser más rollo, pero en general estoy motivada.

Y luego, llega el verano ya. Ha sido un curso muy largo y muy malo. Hubo unos días de sonrisas y cambio en marzo, pero en general ha sido todo pésimo. Desde que me planteé qué hacer el próximo año y abrirme la posibilidad de no volver en septiembre, esa es la opción que más me convence. No me encuentro con ganas para volver a iniciar una convivencia, a volver a vivir con nadie en quien confiar, en estar en una casa de extraños. Y menos si en Coruña no tengo nada que hacer, como ir a clase o como ir a trabajar (cosa complicada, casi preferiría conseguir trabajo y luego mudarme). En algunos sentidos no me gusta la idea de no volver en septiembre, pero en otros me encanta y hace ya unos días que llevo la cuenta atrás de los días que me quedan para irme y no volver (7, el próximo jueves por la tarde).
No me gusta la idea de dejar a Borja atrás. Antes de que me vaya va a ser muy raro que nos podamos ver, y quería volver a estar con él una tarde más. Aunque no ha sido gran cosa, es un rayito de luz dentro de toda la mierda que tengo alrededor, y me hace sonreír solamente con estar ahí. No me preocupaba mucho dejarlo durante el verano porque para el siguiente curso nos veríamos más y estaríamos más tiempo juntos, pero no me gusta nada irme pensando en que a lo mejor no vuelvo a verlo más. No tenemos nada serio ni planeamos tenerlo, pero me gusta estar con él, y hablar con él, y que él me haga caso. No quiero perder a alguien así.
Otra cosa que no me gusta es que estoy empezando a conocer a otra gente con la que no me cuesta estar y con la que no me cuesta hablar. Además es gente sociable, que organiza cosas, que hace cosas, que se mueve. Hablé ya del chico con el que entré en contacto y que parece que no me importa incluirme en sus planes, es el chico aquel organizador del Expotaku que me había encargado amigurumis. Parece que le caigo bien, quedamos el otro día y estuvimos hablando un rato largo, y quedaremos mañana otra vez. Cuando por fin, después de 4 años, consigo conocer gente por mi cuenta, me voy y también me quedo sin ellos.
Pero todo vale la pena. Necesito un tiempo en mi casa, relajada, con mis proyectos, con mi casa, con mi padre, con mi cobaya, sin preocuparme de otras cosas. En Coruña ya no me quedan nada más que esas dos cosas que acabo de decir, además de la biblioteca para hacer alguna consulta, y las tiendas de lana y telas (nada que no pueda solucionar en una visita de una tarde). Y cada vez que bajo a casa noto el cambio inmediatamente: todo cambia, sonrío sin querer, estoy mucho más a gusto, y aprovecho mejor los días. Sobre todo, la tranquilidad que siento, la compañía y el sonreír. Apenas estoy metiendo la llave en la cerradura para entrar y ya estoy sonriendo, algo impensable en Coruña.

No tengo nada que hacer en Coruña, o por lo menos no hasta que sepa las notas de septiembre y vea cuánta carga de trabajo tengo, si sería posible que me convenciesen para hacer un máster, para meterme en la EOI a tiempo completo a terminar inglés y empezar otro idioma (siempre quise ruso, aunque acabaría haciendo alemán lo más probable xD), o para buscar trabajo. En caso de solamente estudiar durante el próximo curso, buscaría sin dudar trabajo abajo. Tal y como están las cosas veo más posible encontrar trabajo en un pueblo que en la ciudad. Hay poco trabajo, y están todos los chavales concentrados en las ciudades; los pueblos no están vacíos pero hay menos candidatos. Con mi (casi)licenciatura terminada, y sin depender de conseguir un sueldo decente para mantenerme con un piso podría, en último caso dar clases particulares, o buscar algo en academias o librerías, o en Gadis aunque sea.
Y creo que salvo en el caso tan improbable de que aprobase todo para septiembre, de que me convenciese mi padre para hacer el máster, y consiguiese entrar, lo mejor es volver a casa y buscar trabajo allí o buscar desde allí en Coruña, y volver solamente en el caso de haber encontrado algo. Vivir en una habitación alquilada de una casa particular sería mejor que vivir como lo estoy haciendo ahora, por lo menos más cómoda, y tener más incomunicación que ahora es imposible...
Llevo días pensando en esto. Tengo mucho tiempo para pensar, y me estoy centrando en las ganas que tengo de irme. Agotado el día de hoy, puedo casi decir que me quedan 6 días para irme, y uno de ellos lo voy a pasar en Santiago para ver a Simple Plan.
Pero tengo ganas de irme, muchas. Es en lo que pienso cuando me pongo a estudiar. Pienso en que así como vaya avanzando exámenes, se acercará el momento de irme. Ayer vino Víctor a recogerme las primeras cajas. Ya no tengo ropa, ni recambios de sábanas o toallas. Ya se llevó todos los libros, y realmente solamente me quedan en la habitación la ropa que voy a usar durante esta semana, unos ovillos de lana para tener algo para tejer, y las cosas de la cobaya.


Cambiando de tema, creo que me adelanté con la entrada anterior. La dejé programada y tenía intención de cambiarla un poco, pero se me pasó y se publicó sola. No importa, porque lo que iba a cambiar volvió a cambiar otra vez.
Primero, y que era solamente una opción lejana cuando lo escribí, sí quiero que mi habitación tenga un toque steampunk, y voy a trabajar en él. No voy a convertirla en un camarote un submarino, pero sí quiero ponerle cosas que puedan recordar al steampunk.


Source: google.com via Anxo on Pinterest


Algo así. Tengo más ideas y tutoriales para seguir en ese álbum de Pinterest. Irá creciendo, por supuesto.

El otro día me dio una arroutada y busqué en ebay a ver si encontraba alguna máquina de coser sencilla de segunda mano barata. Y sorpresa cuando me encuentro una por 20€ con envío incluido, a 15 minutos de terminar. Aposté, la gané, pero no va a llegar a casa. Dice el vendedor que antes de enviarla comprobó que estuviese todo bien, y descubrió que había dejado de funcionar. Así que no hay máquina. Pero con el cabreo del momento busqué otra. Y la encontré xD No es la misma, pero son apenas 6€ dependiendo de cómo se ponga la subasta en los últimos minutos (termina mañana al mediodía, tengo una aplicación snipper que me ayude a ganarla por si se me pasa hacerlo a mano xD).
Contando con la máquina de coser (si no gano esta, en unos chinos que hay cerca del piso encontré una muy parecida por también 20€) la cantidad de proyectos que se me abren es enorme. Antes de nada, y que va a cambiar mi habitación radicalmente, es que voy a hacerme unas cortinas. Llevo con los oscurecedores estos asquerosos durante 10 años, y estoy harta (gracias tutoriales de Pinterest!). También voy a hacerle por fin fundas a los cojines (y de paso reaprovechar los feos disimulándolos con otras fundas xD), quiero reutilizar la silla horrible incómoda que tengo al lado del armario, y por supuesto, arreglar toda la ropa que me queda mal para poder usarla. Por fin tendré camiseta de Los Suaves, de Tálesien, de Pito de Pikasso; tendré los vestidos que me quedan grandes, y más cosas que encontraré que tengo aparcadas.

Eso, junto a estudiar, las salidas con la moto y la cámara (encontré ideas para fotos muy interesantes aunque tenga que darme un paseíto) voy a tener el verano ocupado. No nombro a los festivales de verano porque me parecen muy obvios (de momento Brincadeira fijo y a ver si convenzo a alguien para el SonRias Baixas).
Como es época de exámenes, me enganché a algunas series. Estuve viendo Pretty Little Liars estos días, y estoy empezando Alphas. Hablaré de ellas en próximas entradas :D