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6 de junio de 2011

Tatu, día 4

Día perfecto. Podría resumirlo más o menos así. Pero tengo que ampliar algo, o la entrada se me queda corta.
Ya no me duele cuando lo toco, ni cuando me lo tocan. La prueba fue que David, colocándome el papel film por encima para salir a la calle y no pringar la ropa me pasó la mano por encima y ni me di cuenta. Tampoco recuerdo que me doliese después de haberlo tocado, ni él ni yo, que cuando lo lavé por la mañana le pasé la mano bastante fuerte. No fue frotar, pero sí quitar el jabón pronto porque tenía frío.
Ni ayer ni hoy, al secarlo, vi restos negros en el papel, así que no sé si es que definitivamente dejé de ser un calamar echando tinta. El relieve también está desapareciendo, o por lo menos no está tan marcado como los dos primeros días.
Iris me contó que el suyo está empezando a echar la costra, pero también es más fino que el mío (ella tiene una partitura, es mil veces más fino que el mío xD), así que yo tardaré todavía unos días en empezar a tenerla yo.
Y como siempre, me ando dejando las cosas por sitios y luego no puedo acceder a ellas para recuperarlas. Pasé el día en casa de David, y para hacerme las curas me llevé la crema. Pues estoy de vuelta en el piso, pero la crema se ha quedado en su baño. Así que esta noche, por lista (porque estaba mirando el tubo y pensando “tengo que cogerla no se me vaya a olvidar”) no voy a poder limpiarlo. Todavía no está toda absorbida o desaparecida, y voy a taparla con film para dormir, para no limpiarla contra las sábanas. Ya quedé con David para mañana, para que me dé la crema antes de entrar los dos a clase xD
Y tras saber que no tenía la crema a mano, mi Ô me está protestando, como si tuviera vida propia y supiese que esta noche no va a tener agüita tibia. Desde el momento en el que miré en la mochila y vi que el tubo de crema no estaba, siendo un hormigueo o ligero picor en la zona general de la espalda. Sé que es porque no tengo la crema a mano y si me pica no me podré echar más, pero ahí sigue.
Y para acabar, una foto que me sacó David el otro mía mientras me lo curaba. No encontraba la tarjeta de memoria y era porque todavía estaba dentro dela cámara.

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Foto en el baño. Por cierto, la cortina de nuestra ducha tiene el mismo dibujo que la carpeta que usé durante 1º de ESO.
Hay que tener en cuenta que tengo el brazo estirado, no es un rectángulo, está en una zona muy eslástica xD

5 de junio de 2011

Tatu, días 2 y 3

Ayer me di cuenta demasiado tarde de que no había hecho entrada-diario sobre el tatuaje. Con “demasiado tarde” me refiero a que caminaba ya cual zombie hacia cama, cambiando el chip de “despierta” a “camina hasta llegar a cama –no hace falta que lleves los ojos abiertos- y luego a dormir”.
Tampoco hubo nada que vaya a llevar mucho tiempo explicar, así que lo puedo juntar con los dos días.
El segundo día fue normal. Pasé el día entero esperando la fase picores, pero no llegó. Ya no sentí el brazo tonto en ningún momento, aunque sí al estirar la piel de la zona lo notaba tirante. Me asusté/preocupé un poco (exagerando, era más sorpresa que otra cosa) cuando, haciendo el lavado de media tarde, noté como una costrita en algunos de los bordes del dibujo. Hablando con Iris, quedamos en que no es más que tinta saliendo, no era la costa que se supone que sale a partir de la segunda semana, y con la que el tatuaje empieza estar curado del todo. Tampoco era costra de herida, así que no tenía que preocuparme.
Pasé gran parte de la tarde con él al aire, con la crema y nada más.
Al pasarle la mano a última hora, para hacerle el lavado de antes de dormir, me di cuenta de que cuando lo toco no me duele, pero pasado un rato sí. Sigue un poco mazada la zona.
Y hoy, día 3. Seguí esperando con miedo la fase picores, pero solo hubo un par de amagos de picor que aparecieron ahí como podrían haber aparecido en una pierna. Pasé el día de paseo con Iris por el Marineda, y aprovechamos para llevar los tatuajes al aire. Hay gente que confunde “no lo pongas al sol” con “que no le dé la luz”, así que evitando salirnos de las zonas de sombra, y tapándome la espalda cuando teníamos que cruzar por el sol pasé el día luciendo espalda.
Me lo acabo de lavar para antes de irme a dormir, y ya no había pintitas negras en el papel, aunque todavía me duele la zona después de tocarlo.

Vamos a ir a revisión de tatuaje a finales de la próxima semana, dijo Iris. Queremos hacer algo bonito para ir, pero cuando haya algo serio pensado lo diré xD

Me voy a dormir YA. Fue un día intenso de un lado para otro en el centro comercial, y como no fue suficiente, luego Ikea, necesito cama. A esperar a que acabe de secar bien la zona, crema cicatrizante/hidratante, papel film, pijama y almohada.


Por cierto, en el blog de Pixelín ya está colgado el reportaje del Expotaku :D Dos semanas después, se ha hecho público un pedacito de la entrevista que me hicieron. Colgaré el vídeo en el blog de Enemy Dolls, si alguien no puede esperar a que mañana esté adjunto en una entrada allí, puede ir a www.pixelinphotoblog.blogspot.com y no haber consumido los 72 minutos de megavideo, porque el reportaje dura 50 xD

3 de junio de 2011

Tatu, día 1

Debería estar haciendo trabajos de clase. En cambio, decido que voy a hacer una especie de diario (a ver si luego soy capaz de cumplir día a día) sobre el tatuaje y lo que me va doliendo/sintiendo. Espero que esta entrada sea la más larga de todas, significaría que los próximos días no tengo problemas con él y no tengo mucho más que decir. No creo que esto vaya a durar mucho, supongo que en tres o cuatro días deja de hacer cosas raras y empieza a ser una herida normal.

No llevó demasiado tiempo hacerlo. Tampoco estuve tan nerviosa como pensé que estaría, o como estuve antes de subirme al bus que me dejaba en la zona. Me llevó más o menos el tiempo de comerme un chupachups. Con calma, por supuesto, porque estaba atendiendo más a lo que pasaba en mi espalda que lo que pasaba delante de mí, pero más o menos fue ése el tiempo: tienen chupas en el sitio de tatuar, entre para entretener y para tener algo que morder cuando duele xD Cogí uno y lo desenvolví cuando estaba haciendo la marca de dónde iría el tatuaje, y cuando acabó y me levanté para mirarme en un espejo aproveché para tirar el palo.
Lo primero que me hizo fue sacar una especie de calcamonía para marcar en la piel dónde iría, y los límites. No va tatuando sin una guía, ni pinta con bolígrafo. En un papel que supongo que será especial calcó el modelo que le había llevado yo, me lo pegó a la espalda, le pasó un líquido que hizo que se me pegase el papel a la piel, y al sacarlo, estaba la marca ya pintada.
Luego me mandó sentarme en una silla a horcajadas, dándole la espalda, y apoyar el brazo en el respaldo para tener la zona lo más quieta posible.
Luego, pasó a perfilar el dibujo. No fueron más de 15 minutos, aunque me olvidé de mirar el reloj (bastante tuve con acordarme de que tenía que avisar a David de que íbamos a empezar xD). No me dolió. La sensación era como de una vibración de algo pequeño, una vibración fuerte, sí. Me estaba tatuando cerca del hombro y me temblaba hasta el codo. Noté pinchazos sueltos, pero como los pinchazos de una aguja de una vacuna, nada fuera de lo normal.
Al acabar de perfilar, cambió de aguja (supongo que por una un poco más gruesa, no las miré, la verdad; aunque las de Iris las miré y no vi diferencia entre ellas) y se puso a rellenar. Sí sentí algo más, pero salvo segundos contados no fue dolor. Me molestaba más la presión que hacía él con las manos para estirar la piel que la propia máquina. Sobre todo por la zona de arriba, más cercana al hombro, o la parte de abajo a la izquierda, también más cerca de un hueso, fue cuando más sentí. Era eso, como un pinchazo gigante y que vibra mucho, pero no gran cosa. Se movía de sitio bastante rápido, así que el dolor no duró más de 30 segundos de cada vez. De vez en cuando pasaba por un sitio más sensible que otro, pero no creo que llegase a pasar nunca de los 30 segundos seguidos. Hubo incluso momentos en que noté que me estaba tatuando porque escuchaba el sonido de la máquina, pero de verdad que me puse a pensar un par de veces “qué estará mirando que no me pone todavía la máquina…” cuando noto que la levanta: sí la tenía puesta. No exagero xD Fueron dos, tres veces máximo, pero llegó a pasar.
Acabamos rápido. Como decía, el tiempo de comer un chupa. Quizás ni una hora, o poco menos. Comparado con las dos horas intensivas que tuvo Iris ayer, me siento afortunada xD
Me dijo los cuidados básicos, y que en cuatro o cinco días nos pasásemos por allí para ver cómo nos iba cicatrizando, y nos mandó para casa.
Entonces fue cuando empezó a doler. Empezó por la sensación de “todavía no siento nada, pero seguro que si muevo el brazo me duele”, y para cuando estábamos en el piso ya lo notaba mazado.
Preelaboré (como dice David xD) la comida y mientras él se ponía a freír las patatas (preelaborarlas es cortarlas xD) me fui a limpiarlo. Le quité el papel film que lo cubría, y se tiene que lavar con las manos, no valen esponjas. Era como tener un moratón enorme y sensible, si quitamos la impresión de sacar el papel que lo tapaba y descubrir que hay rastro de sangre xD Al poner la mano encima era sentir la zona muy mazada, como cuando se tiene un moratón, pero duele bastante más xD Intentando limpiar todo bien y sin tardar ni cargar mucho, le pasé agua, un poco de jabón, le volví a pasar agua, lo sequé bien con un papel (vale, como estaba chorreando agua literalmente le puse antes encima una toalla xD) y le eché la pomada para “quemaduras y escoceduras” que me dijeron. Preferí que estuviese al aire, y me fui para el salón. Me dijo David “no se apoyes en el sofá”, pero como seguía con la sensación de “no me duele, pero si lo toco seguro que me duele” tampoco tenía pensado hacerlo.
Estando el salón un par de veces a David se le escapó una mano y me la pasó por encima, y no noté dolor. Un par de horas después tuve que subir a clase, y como todavía no le puede dar el sol directamente (que no es lo mismo que le dé el sol a que el tatuaje no vea la luz, que hay gente que lo confunde xD), además de para no ir luciendo crema blanca por la espalda, me quería poner una chaqueta. Me lo volví a limpiar porque la crema ya estaba bastante absorbida, y al pasarme la mano por encima noté que ya no estaba tan sensible.
Sin embargo, cuando le pasé el papel por encima para limpiarlo, me fijé en que salía bastante más negro que la anterior vez. Empiezo a perder tinta xD Lo limpié de tinta todo lo que pude, lo sequé bien, y le volví a echar la pomada. Por encima le puse un papel film de nuevo y la chaqueta por encima.

No volví a sentir nada hasta bajar de la Facultad en el bus. Cogí unos libros de texto de la ESO para hacer un trabajo, y los fui cargando en el brazo izquierdo. Eso, junto a la vibración del autobús, y andar chocando contra el asiento del bus, hizo que me diesen unos pinchazos por la zona. No sé si los sentí de verdad o los creó mi imaginación, pero fueron como unos cuatro pinchazos profundos pero cortos, por la zona tatuada. Además de eso no sentí nada más.
Y ahora, por la noche, llevo un rato sintiendo a veces un hormigueo muy suave, a veces algún pinchacito suelto (pero sospecho que éstos son porque el espaladrapo que sujeta el papel film me tira), pero nada más. Dicen que en uno o dos días empezará a picarme, pero todavía no siento nada. A ver si tengo suerte xD
Lo acabo de lavar y parece que más tinta no soltó. La gravedad se puso graciosa e hizo que toda la crema se deslizase a la parte de abajo, pringándome partes que no tenían que pringarse, pero no manché ninguna chaqueta ni nada de momento, creo. Lo que más grima me da hasta ahora es pasarle la mano por encima y notarlo en relieve. Porque está en relieve, la parte tatuada está hinchada, pero el resto no. Acabo de comprobar que el dolor de mazadura no está solo en la parte pintada, sino también alrededor.

Y otra cosa que no tiene que ver, pero si mi maldad no lo suelta, no me quedo tranquila. La zona de tatuar de ese estudio está dividida como en dos partes, para poder estar trabajando dos tatuadores a la vez. Están separadas por un cristal, que creo que ni está unido al techo. Supongo que si lo pides o lo ven necesario, pondrán un biombo para tapar, pero en principio ves todo lo que está pasando al otro lado. Si es que la máquina que te está clavando una aguja te permite pensar en otras cosas. Cuando fue Iris ayer a tatuarse, había al otro lado una chica haciéndose algo (pequeño, no llegamos a ver qué era) en las costillas.
Hoy había un grupo de 4 chicas de unos 20 y pocos, haciéndose, suponemos, el mismo tatuaje todas. En el tiempo que me hicieron el mío apenas dio para tatuar a una o dos, creo. Yo estaba de espaldas y no podía ver mucho, pero cuando me di la vuelta estaban todas en la misma posición que cuando entramos. También es cierto que cuando me empezó a tatuar a mí el otro chico estaba todavía preparando la zona para luego trabajar allí, por lo que entraron después, pero también mientras esperábamos a estar listas para empezar conmigo vi el diseño que tenían ellas y creo que solamente el acento circunflejo que tengo tiene más tinta y ocupa más espacio que lo suyo.
Pues bien. Yo miré apenas un segundo, o dos, y lo único que vi fue a una chica con un brazo extendido sobre una camilla (supongo que para tatuar en la muñeca) mientras con el otro se agarraba a otra chica, como si se la fuesen a llorar. Iris dijo que a la chavala esa le caían lagrimones. Mientras yo le decía a mi tatuador que me dolían más las manos de él estirándome la piel que la propia máquina.
Ésa era mi maldad hablando.

Buenas noches, estoy agotada :D Me duele toda la espalda en general de estar erguida todo el rato para no rozar contra nada, además de la tensión de la mañana, y no puedo aguantar despierta mucho más. Mañana más cosas sobre tintas que manchan sábanas (lo estoy viendo…) y espaldas que empiezan a picar.

1 de junio de 2011

Ô

Estoy a cerca de 24 horas de llevar conmigo para siempre la Ô. No tengo miedo como pensé que tendría, o como tenía cuando me hicieron la prueba de la alergia. No estoy nerviosa, no pienso que me va a doler; y si me duele me da igual.
Tengo ganas, tengo expectación por hacerlo. Estoy emocionada, casi tanto o más que cuando fui a cerrar la cita para hacérmelo. No me da corrido el tiempo, por mí me pueden empezar a pintar ya.
No estoy pensando en si me va a doler, en las semanas se curas y picores que me esperan, y hasta ahora ni se me había ocurrido que voy a sangrar. Quiero hacérmelo, y estoy más segura de que lo quiero hacer que cuando Iris empezó a decirme “o lo haces ahora o durante el verano ya no lo haces”. Ahí sí tenía miedo, pensaba en muchas cosas, y sobre todo la aguja me daba miedo. Ahora ya no.

He pensado mucho en por qué quiero tanto este tatuaje. Sabía que lo quería, mucho, pero no sabía por qué, qué razones tenía inconscientemente para desearlo tanto. Es cierto que la idea se me vino justo después del concierto de Sôber en octubre, con la emoción. Pero no me pasó como normalmente me pasa: estoy unos días emocionada con una idea, y luego llega otra cosa que me acapara la atención y me olvido de ella. Pasaron muchas cosas, pasó el tiempo, pero esas ganas seguían ahí como cuando estábamos en el TNT con ellos rondando por el pub.
Y ahora solo tengo ganas de tenerlo ya hecho. De mirarme en el espejo gra y verlos ahí para siempre, en mi espalda. Con papel film o sin él, ya tendrá tiempo de curar, eso no es importante.

Tras tiempo de pensar en por qué quiero hacérmelo, creo que he llegado a varias razones fundamentales, pero que en el fondo acaban siendo una sola. Las diré solamente una vez, y aquí, donde cualquiera, si tiene el interés suficiente, podrá leerlo. Si alguien me pregunta después de publicar esto, lo más probable es que le responda “no me acuerdo, iba muy borracha”. Creo que hay gente que debería aprender a no preguntar qué significan los tatuajes; son por cosas tan personales que no lo vas a entender.

La primera razón es que gracias a Sôber entré en el metal. Y mi yo de hoy en día (y de estos años pasados, y espero que futuros) no se puede entender sin el metal. O por lo menos no se puede entender bien. Es cierto que ya escuchaba algo de metal antes de conocerlos, pero nunca había encontrado un grupo que me motivase tanto y del que nunca me cansase. Mucho menos, un grupo que me gustase tanto que me llevase a buscar otros grupos parecidos. Había escuchado un poco de Slipknot, de System of a down, de Ska-p, pero nunca había sentido nada parecido.
La segunda es que no me cansan nunca. Puedo tener una tarde entera un solo disco sonando, que no me cansaré de él. Nunca me ha pasado con ninguna otra cosa. Siempre me acababa cansando, acababa cambiando de disco, de color, de fotos, de compañías, de sitio... nunca aguanté algo que durase mucho tiempo; salvo ellos.
La tercera,la descubrí cuando me ponía a escucharlos sin cambiar canciones o de disco durante horas. La escribí, creo que en el fotolog, hace mucho. Era algo de “porque no sé si tu música me ha enseñado a pensar como tú, o es que pensamos igual”. Conecto totalmente con las letras. Los llevo escuchando tanto tiempo que realmente no sé si el tempus fugit que veo que predomina en muchas de sus letras ya lo tenía asimilado de antes, o lo asimilé a base de escucharlas. Por ejemplo, hay más cosas.
La tercera, es Lejos. Punto.
La cuarta, quinta y sexta y muchas más, no sé si cuentan como una sola. Porque en el fondo son muchas. Sôber sonaban en mi habitación la primera vez que me dijeron “te quiero”. Sôber estuvieron a mi lado muchas noches en las que solo necesitaba una voz cálida a mi lado; y ahí estuvieron ellos. Sôber me acompañaron muchas horas de soledad, cuando quería desaparecer o estar en cualquier otro sitio. Sôber rompieron siempre el silencio que me oprimía. Las veces que no tenía ganas ni de respirar, los elegí a ellos para empezar a remontar. Sus canciones siempre estuvieron en mis listas de “musicoterapia”, siempre fueron imprescindibles para cambiar mi estado de ánimo.
Y la razón definitiva por la que me lancé a hacerme el tatuaje es porque cuando más los necesitaba, cuando estaba a punto de renunciar a la carrera y a mi vida en Coruña, cuando creí que todo lo que tenía estructurado para mi futuro se venía abajo, cuando no quería hacer nada con mi vida, mi futuro ni mi presente, me ayudaron a levantarme. No con su música, esta vez en persona. Fue una coincidencia o no, pero cuando más bajo llegué a estar, ellos se encargaron de levantarme:
Tras meses de soportar con resignación una ansiedad que no me dejaba a veces ni dormir, me decido a no volver a resignarme y a empezar una lucha que me da mucho miedo, pero que quiero llevar a cabo. Fui a ver al psicólogo por primera vez, hundida, muy hundida. Él mismo me vio jodida, y me dijo que para empezar a luchar tenía primero que recuperar la ilusión. Que hiciese cosas que me gustasen, que me motivasen. Y se anuncia la salida de Superbia. Tras una pequeña sonrisa, por primera vez durante meses, vi un futuro al que no le tenía miedo. Una anticipación positiva, una “luz”. Días después nos dejaron escuchar por primera vez Fantasma, luego Umbilical. Cada día de espera, cada día de levantarse y pensar “a lo mejor hoy vuelven a poner una canción”, o pensar que cada día faltaba menos para el nuevo disco, para volver a ser el grupo que realmente yo no llegué a conocer, porque me sumergí en ellos después de haber anunciado su parón, me daban ganas de levantarme de cama y hacer cosas. Volver a ser como era antes.
Ellos, inocentemente, me libraron de acabar de caer en una depresión. Me dieron motivos para volver a sonreír, para esperar con ganas algo. Los días que pasé escuchando las nuevas canciones, o esperando a que cargase el vídeo de Tic Tac de la página de MSN no pensé en que la ansiedad atacaba de nuevo, en que mi carrera es una mierda. Solo quería volver a pulsar el play.

Sôber siempre me han dado un pedacito de esperanza, cuando lo necesitaba o cuando no. Siempre han estado ahí para confortarme, para cantarme al oído, para acompañarme cuando me sentía sola. Pero también han estado para celebrar, para saltar por mi habitación, para llevar a dar un paseo, para celebrar que se acaban las clases y empiezan tres meses de rascarse la barriga.

Y aunque se me pueda decir (que ya me lo han dicho) “pero a lo mejor cuando tengas 40 años no te gustan... te vas a hacer el tatuaje igual?”: aunque en un futuro no me gusten, me desligue del metal, o me pase cualquier cosa... será el recordatorio de todos esos momentos en los que estuvieron conmigo. O el recordatorio de que siempre puede haber algo que te levante cuando lo necesitas.

Y porqueque considero que son tan importantes para mí que voy a hacer el sacrificio de ponerme bajo una aguja durante el tiempo que sea necesario. Y no solo no me importa hacerlo, sino que quiero que llegue ya.

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